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abril 29, 2023

Fernando G. Toledo: No voy a gritarte lo ya callado


Alea iacta est     


Los anillos de los días se enredan 
En mi cuello y esta sombra me anuncia 
Que la suerte presenta la renuncia 
Que están vacíos los vasos que quedan 
Pero a tu salud quiebro los cristales 
A la salud del que está en ese espejo 
Más incrédulo más torpe más viejo 
Cada vez más fuera de sus cabales 
Porque el silencio exige un compromiso 
Porque mis labios así están sellados 
No voy a gritarte lo ya callado
Hablarle a la pared cantarle al piso
Voy a apagar la luz sencillamente
Voy a abonar mi diezmo de silente.



PLANO SECUENCIA




La entrada de un rítmo en la coche
Cuando sus tendones se tejían
Sobre una manta salpicada de lámparas
La entrada de una música
Cierta cosa inyectada en lo parejo
Y la instauración de una simbiosis que se alargue
Hasta que el planteo infinito de la cadencia
Vuelque su peso sobre esta piedra gravitatoria
Mientras un coche pasa una lluvia se desprende
Un cuerpo se desnuda y rescata su forma.



Foto desconocida




En esa foto, otro instante embalsamado
Que casi consigue escapar de la eternidad
No pudo hacerlo. Dejó todo allí, con esas herramientas
Prestadas por la realidad para su propio plagio,
Y convirtió la escena matutina de un colegio
En un campo de batalla con cuerpos cercenados:
Falta un brazo allí, aquel no tiene cabeza,
Muchas piernas se perdieron en el disparo
De la cámara y toda una dimensión cayó
Sin dejar siquiera un rastro de sangre.

Hurguemos en los restos: las caras
Que descubren la lente llaman primero la atención
Aunque no son las que importan. Sin embargo
Allá, ubicado en un ángulo fingido
Por las leyes del formato, un hombre mira hacia abajo
(Siempre hay que andar con cuidado) y presta
Lo opaco de su cuerpo para quedarse allí,
A la vez en el pasado y el presente,
Abriendo, frente a mí, un agujero negro
Que absorbe la materia del olvido y me arrastra
Hacia aquel punto escondido en el cráneo,
Justo detrás de otro recuerdo, fijos sus rasgos,
Nítidos por prepotencia de juventud, provoca
Que yo estire los dedos, los pase por su silueta,
Y compruebe que, sí, ese es mi padre,
Y no aquel cuyo rostro
Quedó cerrado hace años ya a la luz.



Codo a codo




El médico es ecuánime: concede
La heroica salvación de su paciente
A la pericia de los cirujanos
Y a que la bala "sólo por milagro"
(Ya que no de otro modo ha de llamarse)
Arrancó apenas parte del cerebro,
Dejando en mano de la medicina
El tramo sangriento del salvataje.

Digamos que fue un trabajo en equipo:
Los doctores removieron pedazos,
Soldaron el cráneo, hicieron suturas,
Y Dios consintió un disparo preciso,
Suficiente para una hemiplejía,
Pero no para matar, por ahora,
Al hombre del que va encargarse luego.



Otros poemas de FERNANDO G. TOLEDO, aquí
De: "Plano Secuencia", Ediciones del Dock, 2018

abril 23, 2023

Héctor Giuliano: Extraviado en el espacio



EL balde azul 
que no es azul 
ni siquiera balde, 
no es sólido, 
ni evanescente,  
tampoco imagen; 
no responde  
a las aguas termales 
ni a la disfunción incierta 
que la materia  
envanece y desvanece, 
no encaja como trivial 
soporte técnico; 
huidiza costura 
que se pierde en agujazos 
sin ton ni son, 
en las desventuras matemáticas 
que pretenden el trofeo,
tanto
la dinámica de fluidos
y el resto óseo 
extraviado en el espacio. 
Allí,
en la punta de la mesa,
patológico,
sin explicación.



poesía argentina, extraviado en el espacio
Otros poemas de HÉCTOR GIULIANO, aquí

abril 17, 2023

Mu-san Baek


EL CANTO DEL GALLO     




Si vago de noche por la montaña 
es para hacerme amigo de la oscuridad. 
 
El agua fluye por el camino que le resulta cómodo 
y el viento sopla en la dirección que debe soplar. 
Sin ruido ni alboroto, las nubes se juntan para dejar caer la 
         lluvia nocturna. 
Sin conocer el camino, recorro fatigado la montaña y la oscuridad. 
 
¿A qué parte de la montaña habré llegado?
Repentinamente el canto de un gallo.
¿Había una aldea por aquí?

Los gallos de este país cantan siempre en tres sílabas,
como diciendo: ¿acaso no me dijeron que cantara como si
llamara a alguien?

Urraca, Polilla, Putula, Daleia, Wongyuia, Heedeoga...
como si quisieran despertar todos los nombres de tres sílabas de
         este país.
Si se me ocurre un nombre, parece que pronunciaran ese nombre.
Si recuerdo a alguien que añoro, parecen pronunciar mi nombre.

Es para llamar al sol que quiero intimar con la oscuridad.

Así llega de nuevo el amanecer:
pronunciando el nombre de una persona, pero llamando a todos,
llamando a todos, pero pronunciando el nombre de uno solo.
Mi sol saldrá de este modo.



El canto del gallo, poesía coreana
MU-SAN BAEK
(1954, Ulsan, Gyeosand, Corea del Sur)
De: "El tiempo humano", Bajo la luna, 2011
Fuente: Facebook de Alejandra Boero
Traducción: Sun-me Yoon

abril 13, 2023

Imtiaz Dharker


Mensaje de texto    




Otra vez estoy mandando un mensaje. 
Tal vez no puedas escucharlo
a través de todo el ruido de las luces 
y la forma peligrosa en que se mueven las cosas 
en esa otra ciudad 
donde pienso que estás, 
si es que tengo bien las fechas,
aunque por supuesto podría estar equivocada. 

Si esperaras el mensaje,
te pararías así,
con los ojos abiertos y fijos
en la pantalla, los oídos cerrados. 

La ciudad en la que estoy ha perdido
el control de su volumen.
Todas las personas del lugar
lo tienen al máximo. 
 
¿Viste el SMS?
para preguntarte si estas sano
y a salvo? 

Un teléfono grita, un reloj explota,
en la habitación contigua, una TV se enciende.
En todos lados, el sonido de sirenas, taladros.
Autos que chirrían, bocinas que resuenan. 

Dónde 
estás?
¿Por qué dejaste de cantar? 



Text




I am sending a message again.
Maybe you can’t hear it
through all the noise of lights
and the dangerous way things move
in that other city
where I think you are,
if I have the dates right, though
of course I could be wrong.

If you expected the message,
you would stand like this,
with your eyes open and focussed
on the screen, your ears closed.

The city I am in has lost
its volume control.
Every person in the place
is tuned to maximum.

Can you see the text?
Just to ask if you are safe
and well?

A phone shrills, a clock explodes,
in the next room, a TV switches on.
Everywhere, the sound of sirens, drills.
Cars screech, horns blare.

Where
are you?
Why have you stopped singing?




IMTIAZ DHARKER
(1954, Lahore, Punjab, Pakistán)
Fuente: Facebook de Alejandra Boero | "Un terorista sentado a mi mesa", Modesto Rimba, 2023
Traducción: Gabriela Rumacho y Rocío Maure
Imagen nettimemagazine.com.uk