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mayo 31, 2015

Los poetas y el trabajo: Stephanie Lenox



Aceptar este trabajo y a la mierda el poema




Pronto los niños vendrán a casa habiendo aprendido
nuevas obscenidades arrojándoselas el uno al otro
a través de un cul-de-sac, que significa «callejón sin salida,
fondo de la bolsa que es tu cuerpo».
División y subdivisión, cada fin de semana
hay una nueva valla tallada en madera en bruto
que atrae a más avispones, demasiados tubos de viento
a merced del clima. Tu hijo tiene un rompecabezas
en un marco con una pieza perdida
que ubica a diestro y siniestro
tratando de completarlo. Tu perro carece de control
y te saluda tan ferozmente que temes
que un día se acalore y te muerda la cara.
¿Pensaste qué otra forma de vida era posible?
Siéntate, tienes espaguetis de nuevo, y sí,
debes terminarlos. Hay días en que eres el mejor humano
humanamente posible. Y luego están todos los demás.
Si fracasas dirás que es una oportunidad,
en tu próxima entrevista. Como la ventana abierta por la que voló el pájaro
fue una oportunidad para el perezoso gato doméstico.
Quieres gritar, ¡Por tu culpa estoy arruinado!
No has dormido bien esta última década.
En la oficina, hay un pastel que dice Adiós.
Está adornado con rosas glaseadas
y sería una pena no compartirlo.
Un compañero de trabajo, confiesa: Sólo la primera y la última
semana te tienen en cuenta.
Ellos, la dirección, te entregan una notificación
y una pluma grabada, sonriendo.
Estás más cerca de la última semana de tu vida
que de la primera, así que vociferar desnudo en una habitación atestada
ahora sería poco apropiado.
Tu jefe te lo dijo una vez: ¿Tú no piensas nunca?
Y tú pensaste, tendré mi venganza,
no como los otros. Me jubilaré
no sabré más de estos hijas e hijos
de puta. No tiene sentido explicar
a un escarabajo lo que significa ser tú,
para obtener tu puesto, para sentir la electricidad
que asoma en las articulaciones cada vez que te levantas de la cama.
El sol se pone y todo el mundo se encamina a
salas de estar independientes para ver diferentes espectáculos.
Con semejantes luces intermitentes, podrías pensar
que tenemos algo en común. Oh, pero disimulamos.
El jefe es el mismo en todas partes y para todos,
un gilipollas con traje negro, sosteniendo un pastel flameado,
acercándose cada vez más, y más allá de eso, la puerta.

Versión: Carlos Acosta
Fuente: https://carlosalcorta.wordpress.com/2015/04/24/stephanie-lenox-aceptar-este-trabajo-y-a-la-mierda-el-poema/

mayo 24, 2015

Enrique Solinas traduce a Jane Kenyon

Notes from the Other Side




I divested myself of despair
and fear when I came here.

Now there is no more catching

one's own eye in the mirror,

there are no bad books, no plastic,
no insurance premiums, and of course

no illness. Contrition
does not exist, nor gnashing

of teeth. No one howls as the first
clod of earth hits the casket.

The poor we no longer have with us.
Our calm hearts strike only the hour,

and God, as promised, proves
to be mercy clothed in light.


JANE KENYON nació el 23 de mayo de 1947, en Ann Arbor, Michigan, y creció en el Medio Oeste. Obtuvo una licenciatura de la Universidad de Michigan en 1970 y una maestría en 1972. Ese mismo año, se casó con el poeta Kenyon Donald Hall, a quien había conocido mientras estudiaba en la Universidad de Michigan. Con él se trasladó a Águila Pond Farm en Nueva Hampshire. Durante su vida Jane Kenyon publicó cuatro libros de poesía, Constance (1993), Let evening come (1990), The boat of quiet hours (1986), From room to room (1978) y un libro de la traducción, Twenty poems of Anna Ajmátova (1985). En diciembre de 1993 ella y Donald Hall obtuvieron el premio Emmy documental Bill Moyers, "A life togheters." En 1995 Kenyon fue nombrada poeta laureada de New Hampshire; murió más tarde ese año, el 22 de abril, por leucemia. 

De otra manera, Jane Kenyon por Max Vergara Poeti

La obra de Kenyon se levanta sobre su profunda religiosidad individual. Su poesía gira cuando, en un momento de su vida, se da cuenta de su hambre espiritual y su eterna unión con Dios, con el Cosmos. La belleza física de los alrededores de la granja, el Mt. Kearsarge y el Lago Eagle, serían un factor determinante en su obra. La poetisa, que en sus inicios dudaba si acaso podría alguna vez producir un libro de poemas, lo consigue, experimentando por vez primera la sensación de “comunidad” que jamás había sentido, contrastada con la soledad, “y muchas horas que aprovechar, que llenar”, que engendra sus poemas.

La profundidad de la obra poética en De otra manera está en la connivencia entre la soledad y la comunidad. Sumado a esto, la experiencia personal, traducida en “live metaphors”, según la misma Kenyon.

De otra manera reúne 60 poemas, que inicia con su primera antología, De habitación en habitación (1978). “Aquí” es el primer poema que salta a la vista, que canaliza el esfuerzo de la recién llegada a New Hampshire de adaptarse a una nueva vida, dedicada a escribir:
“Tú siempre has pertenecido a este lugar. / Eras uno de los suyos, firme como una roca. / Yo soy la que se preocupa / de si me adapto o no a los muebles / y al paisaje”.

 Estos versos son una muestra viva del arte de Kenyon, por su presentación austera, su sencillez y la riqueza de dos o tres detalles extraídos del mundo doméstico y natural. Sobre estos primeros poemas, con un claro “sujeto” poético, Kenyon diría: “Las cosas que advertí de este lugar son todas objeto de mis poemas... Es maravilloso que vivamos aquí entre estas montañas y colinas”

Leer texto competo aquí

Notas desde el Otro Lado    



Me despojé a mí misma de la desesperación
y el temor cuando vine aquí.
Ahora ya no hay mirar y encontrarse
el propio ojo en el espejo,

aquí no hay libros malos, no hay plástico,
no hay bonificaciones del seguro, y por supuesto

no hay enfermedad. El arrepentimiento
no existe, ni el crujir

de los dientes. Nadie aúlla mientas el primer
puñado de tierra golpea el ataúd.

Los pobres ya no están con nosotros.
Nuestros corazones tranquilos sólo marcan la hora,

y Dios, como prometió, resulta
ser misericordia vestido de luz.


ENRIQUE SOLINAS nació en Buenos Aires el 11 de Julio de 1969. Desde 1989 colabora con publicaciones de Argentina y del exterior, es docente y forma parte de grupos de investigación (CONICET y SIPLET) en Literatura argentina, Literatura latinoamericana y en Literatura y Mística. Publicó en poesía: Signos Oscuros (1995), El Gruñido (1997), El Lugar del Principio (1998), Jardín en Movimiento (2003), Noche de San Juan (2008), El gruñido y otros poemas (Antología poética, 2011), Corazón Sagrado (2014). En narrativa: La muerte y su conversación (cuentos, 2007). Ha traducido y versionado a numerosos autores, entre ellos a Safo de Lesbos, Horacio, Ovidio, Sharon Olds, Lucielle Clifton, Thomas Merton, Patrick Kavanagh, Roy Campbell, Edward Thomas, Rupert Brooke, R.S. Thomas, Anne Sexton, Sylvia Plath, Jane Kenyon, Crystal Williams, Henri Cole, Ruthven Todd, Li Young-Lee, Alda Merini, Henri Meschonnic, Zhao Lihong, Gu Cheng, etc.

Por su labor literaria obtuvo varios premios, entre ellos, 1er. Premio Nacional Iniciación Bienio 1992/1993, de la Secretaría de Cultura de la Nación, el 1er. Premio Dirección General de Bibliotecas Municipales de Buenos Aires 1993, Mención en los Premios Municipales de la Ciudad de Buenos Aires a la Producción 1994/1995, Subsidio Nacional de Creación de la Fundación Antorchas, Concurso 1997 de Becas y Subsidios para las Artes, el 1er. Premio Estímulo a la Creación año 2000 de la Secretaría de Cultura de la Nación, el 1er. Premio de Cuento Fantástico 2004 de la Fundación Ciudad de Arena y la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, etc. Obtuvo la Beca de Residencia Shanghái Writing Program (2014).

Su obra y forma de parte de antologías nacionales e internacionales, siendo traducido al inglés, al italiano, al griego, al portugués y al chino.
Fue invitado al II Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires (2007), al I Festival de Poesía en el Centro Cultural de la Cooperación (Bs.As, 2009), al IX Festival Internacional de Poesía de Granada (Nicaragua, 2013) y al IV Festival Internacional de Poesía Latinoamericana de Lima (Perú, 2013) y a la XXII Maratón de la Poesía, Teatro de la Luna, Washington DC (USA, 2014).
Actualmente, su actividad incluye la narrativa, la traducción, el periodismo cultural, la crítica literaria y de artes plásticas, y la investigación.


mayo 18, 2015

Rodolfo Godino






Rodolfo Godino








El mirador o una hora con Google Earth 








[a Pedro, idóneo] 









Atenta a la discusión con el sur 

la línea de casuarinas sigue entera 


moviendo en el cielo 


su apartado sonido; 


faltan las acacias 


blancas y el gran ciruelo; 


la avenida de siempreverdes toca 


con su sombra la torre del agua 


y en el borde del este 


los álamos invasores entraron 


al monte viejo. 


Hay dos zonas 


de arándanos, quizás un plan ilusorio 


de otro enojado con la muerte 


que quiere perdurar en los pequeños 


frutos azulados. 


La casa, pura artesanía 


flotando en la helada distancia, 


no cuenta su historia, sólo dura 


como un propósito quebrado, 


ajena a este ojo aéreo 


y a su poder incomprensible. 













Adopción del gato errante 









[para Kika] 






Llegó, quién sabe desde qué reino. 

Parecía comprender en tu voz 


de madre reciclada 


el tono claro 


del corazón dueño de esta casa 


y adivinar el eje mágico 


que la sostiene y asegura: 


lo dado 


retorna acrecido. 


Lo aceptamos, 


le hicimos lugar. Era blanco; 


la cabeza y la cola, negras. 










RODOLFO GODINO (1936, San Francisco, Provincia de Córdoba / 2015, Buenos Aires)

De: "Vista atrás (2010/2015)", Editorial Brujas, 2015

Enlaces:


Fuente: Facebook Pablo Anadón

Imagen: www.lavoz.com.ar



mayo 16, 2015

Alicia Genovese: La noción de infinito


Retrospectiva


y empecé a cantar sobre las lejanías desatadas 
                                Vicente Huidobro



autopistas rectas 
                   exhalantes de una pesadez gomosa 
humo de las chimeneas de Baltimore 
            sobre paisajes 
                              que la velocidad mutila 

otro viaje 
             la ausencia 
       como un par de párpados 
un acá un allá 
y la fantasía autobiográfica de las cartas 

cielo abierto sobre este asfalto 
    que se transforma 
    a ventana en Buenos Aires 
             cortada por cables de teléfono 
    el miedo como un vuelo de alguaciles 
                  que anuncian lluvia 
          y chocan contra las paredes 
rodar de neumáticos  perseguidos 
                            devorados 
              en una calle muerta 

la noción de infinito en esta ruta 
               como en un paisaje lunar 
nube enorme 
               encima del camino 
ningún sitio familiar para estos pies 

un agitar de manos como gesto que se  
               metamorfosea 
en el de espantar a una mosca verde 
               detrás del túnel del avión 

experiencias nuevas  
       como músculos bronceados 
               por avisos de publicidad 

el error de creer que los actos 
                       no tienen pasado 
que mi sonrisa a bordo 
es anónima 
         como la mirada ajena la dibuja 

                          geografías superficies 
espacios perfectamente nombrables 
               sobre un tiempo 
         enmarañado por la memoria: 
gaseosa con limón y 
          hamburguesas con ketchup 
en el aeropuerto de llegada 
amigos en un bar 
no saben cómo 
                    volver a hablarse 
afilados dientes en el cansancio 
se lastiman 

nadie habla en el supermercado 
pero es ensordecedor el ruido de 
                       los carritos las botellas las 
              máquinas lectoras de códigos 
y una boca que quiso decir 
pero donde palabras vivían 
                animales abstrusos 

el cuerpo exigido por los frenos 
un pueblito casi igual al anterior 
el mismo Mc Donald's 
             los semáforos 
el paso de cuarta 
                  de segunda 
cambio de planes 
           para el semestre de primavera 
las vacaciones serán de sólo doce días 

nada más que un susto el gatito corre 
                                fuera de la ruta 
pero un pedal al clavarse 
                  detiene el motor 
una crispación de 
            intrusos por debajo de la puerta 
                                           en los pezones 
            papeles tirados al inodoro 
            blancos 
grises  que lo velocidad encima 
           como una masa metálica 

en el tejido inconexo 
el sitio de desgarro 

un cruce roto 
la linealidad se pierde 
verdes que la velocidad esfuma 
                        muy pronto Washington D.C. 

la escritura no vuelve transparente 
un agujero negro 

luces bajas 
la carretera se borra 
           en las líneas marcadas al costado 

dos líneas para aferrarse 
cuando el camino          

desboca su sentido 
el peligro en la imprecisión 
                  de las formas luminosas 



ALICIA GENOVESE
 (1953, Provincia de Buenos Aires, Argentina)

De: "Anónima", Ediciones Último Reino, 1992)

Paul Auster



LOS murmullos del río, la frescura. 
Un resto de aflicción fundiéndose 
con lo que aún no tiene nombre. 
Estela de la balsa, otoño y fango. Las aguas 

de la fuente se agitan y una hebra
de algas
da vueltas sobre el rancio
suero espumoso,
al tiempo que un madero claveteado
pasa dos veces ante ti,
asilo salvador en ojos
limpios al fin de dicha.

Habla de fuego



Te desvías. Te derrumbas.
Te yergues.
Mecido
por el gong de las horas
que golpeó el acebo
doce veces
más callado que tú, algo, puesto
en libertad por alguien,
salva tu nombre del carbón.
Allí te yergues
de nuevo, respirando
en el sol fantasmal
entre hielo y ensueño.

He llegado tan lejos
por ti: la voz
cuyo eco resuena en mí
ya no es la mía.



PAUL AUSTER (1947, Newark, New Jersey, Estados Unidos de Norteamérica)
De: "Poesía completa", Seix Barral, 2012
Fuente: Facebook 'Paseante Libros' / www.lapoesiaalcanza.com
Imagen: www.abc.es


mayo 12, 2015

Raúl O. Artola


Recién enamorados, empezamos a practicar con las separaciones. Sabíamos que la vida había cambiado mucho en las últimas décadas. Nos pareció sensato ponernos a tono con la época. Al principio nos costó mucho: no era fácil hacer lo que no deseábamos, pero creíamos que eso favorecería el buen curso de nuestro vínculo. Los reencuentros eran apasionados y angustiosos, porque debíamos planificar la próxima separación. Quizás equivocamos los ritmos y plazos de esos distanciamientos. Al cabo de dos años, estábamos separados sin reencontrarnos. Nuestros conocidos aprobaban que nos hubiéramos adaptado tan bien al espíritu de los nuevos tiempos.

Otros poemas de Raúl O. Artola, aquí
De: "Registros de hora prima", Ediciones La carta de Oliver, 2014
Imagen: bariloche2000.com 

mayo 09, 2015

Arena que la vida se llevó





Anotaciones 

  • Algunos letristas de cualquier género no escriben poemas (aunque lo parezcan), escriben canciones.
  • La lira al rincón de los siglos. Otros juegos, otra Corte de nobles
  • Homero Manzi se anticipó a cualquier clasificación:  "Yo no soy un hombre de letras, escribo letras  para los hombres". 
  • "Sur, paredón y después... Este Homero escribió uno de los mejores versos de la canción de Buenos Aires.
  • Google Analitys me señala que a mi blog lo visitan mayormente personas de la franja de los treinta, cuarenta años. Para ellos, el paredón será  imaginado cubierto de graffitis, de color. Para mí, es inevitablemente gris. 
  • El paredón achata el paisaje, pero el "después" crea la perspectiva, y además, la anima, porque 'después' también denota tiempo.


Sur 

                                            Letra de Homero Manzi y música de Aníbal Troilo



San Juan y Boedo antigua, y todo el cielo,
Pompeya y más allá la inundación.
Tu melena de novia en el recuerdo
y tu nombre flotando en el adiós.
La esquina del herrero, barro y pampa,
tu casa, tu vereda y el zanjón,
y un perfume de yuyos y de alfalfa
que me llena de nuevo el corazón.

Sur,
paredón y después...
Sur,
una luz de almacén...
Ya nunca me verás como me vieras,
recostado en la vidriera
y esperándote.
Ya nunca alumbraré con las estrellas
nuestra marcha sin querellas
por las noches de Pompeya...
Las calles y las lunas suburbanas,
y mi amor y tu ventana
todo ha muerto, ya lo sé...

San Juan y Boedo antiguo, cielo perdido,
Pompeya y al llegar al terraplén,
tus veinte años temblando de cariño
bajo el beso que entonces te robé.
Nostalgias de las cosas que han pasado,
arena que la vida se llevó
pesadumbre de barrios que han cambiado
y amargura del sueño que murió.


James Wright



A winter daybreak above Vence




The night's drifts
Pile up below me and behind my back,
Slide down the hill, rise again, and build
Eerie little dunes on the roof of the house.
In the valley below me,
Miles between me and the town of St.-Jeannet,
The road lamps glow.
They are so cold, they might as well be dark.
Trucks and cars
Cough and drone down there between the golden
Coffins of greenhouses, the startled squawk
Of a rooster claws heavily across
A grove, and drowns.
The gumming snarl of some grouchy dog sounds,
And a man bitterly shifts his broken gears.
True night still hangs on,
Mist cluttered with a racket of its own.

Now on the mountainside,
A little way downhill among turning rucks,
A square takes form in the side of a dim wall.
I hear a bucket rattle or something, tinny,
No other stirring behind the dim face
Of the goatherd's house. I imagine
His goats are still sleeping, dreaming
Of the fresh roses
Beyond the walls of the greenhouse below them.
And of lettuce leaves opening in Tunisia.

I turn, and somehow
Impossibly hovering in the air over everything,
The Mediterranean, nearer to the moon
Than this mountain is, Shines. A voice clearly
Tells me to snap out of it. Galway
Mutters out of the house and up the stone stairs
To start the motor. The moon and the stars
Suddenly flicker out, and the whole mountain
Appears, pale as a shell.

Look, the sea has not fallen and broken
Our heads. How can I feel so warm
Here in the dead center of January? I can
Scarcely believe it, and yet I have to, this is
The only life I have. I get up from the stone.
My body mumbles something unseemly
And follows me. Now we are all sitting here strangely
On top of sunlight. 


Otros poemas de James Wright, aquí



mayo 07, 2015

Marsden Hartley

Foto-gris-de-hombre-semi-calvo

Este milímetro



Este milímetro de experiencia sintética
que por un defecto de expresión
algunos por hipocresía llaman Dios
como el águila pescadora sobre la bahía
que inscribe incompletos círculos
temerosa de que esos seres imaginarios
llamados muertos
en el pequeño cementerio sobre la colina
sofocados por las rosas salvajes
levanten una polvorienta ceja y
apostillen: pobre ave
anegada de incompletos círculos mientras
las rosas salvajes nos
sofocaban
todos las hemos probado alguna vez –desde el
cénit del polo norte a los crujientes
bordes de los Orizabas de nuestras
indoctas imaginaciones
hemos aspirado la gardenia y la
magnolia de nuestros débiles orgullos
hemos acariciado los bordes de las piritas
y los bloques de azufre y amatista
en los museos de geología
como el águila pescadora sobre la bahía
como el triángulo de ocas y los
largos desfiles de oscuros patos hacia el
sur de nuestros mustios sueños–
en otras palabras hemos inscrito
con fuerza nuestras insurrecciones y hemos
hallado herrumbre en sus frenos.


MARSDEN HARTLEY (1877 / 1943, Maine, Estados Unidos de Norteamérica)
De: The Collected Poems of Marsden Hartley 1904-1943 (edited by Gail R. Scott, foreword by Robert Creeley, Black Sparrow Press, 1987).
Traducción: Mario Domínguez Parra*
Fuente: www.revistakokoro 
Imagen: www.hilobrow.com


This Millimeter




This millimeter of synthetic experience
which because of defect in articulation
some so glibly call, God —
like the fish-hawk above the cove
inscribing uncompleted circles
fearful lest those imaginary beings
called — the dead
in the little cemetery on the hill
smothered with wild roses
should lift a dusty eyebrow and
poor bird
deluged with uncompleted circles as
we ourselves smothered with wild
roses
we have all tried them once — from the
apex of the north pole to the crusty
edges of the Orizabas of our
untutored imaginations
we have sniffed the gardenia and
the magnolia of our faintly conceits
we have stroked the edges of the pyrites
and the blocks of sulphur and amethyst
in geological museums
like the fish-hawk above the cove
like the triangle of geese and the
long parades of dark ducks to the
south of our withered dreams —
in other words we have inscribed
our insurrections acutely and found
them rusty at the brakes.