Los poetas y el trabajo: Stephanie Lenox
Aceptar este trabajo y a la mierda el poema Pronto los niños vendrán a casa habiendo aprendido nuevas obscenidades arrojándoselas el uno al otro a través de un cul-de-sac, que significa «callejón sin salida, fondo de la bolsa que es tu cuerpo». División y subdivisión, cada fin de semana hay una nueva valla tallada en madera en bruto que atrae a más avispones, demasiados tubos de viento a merced del clima. Tu hijo tiene un rompecabezas en un marco con una pieza perdida que ubica a diestro y siniestro tratando de completarlo. Tu perro carece de control y te saluda tan ferozmente que temes que un día se acalore y te muerda la cara. ¿Pensaste qué otra forma de vida era posible? Siéntate, tienes espaguetis de nuevo, y sí, debes terminarlos. Hay días en que eres el mejor humano humanamente posible. Y luego están todos los demás. Si fracasas dirás que es una oportunidad, en tu próxima entrevista. Como la ventana abierta por la que voló el pájaro fue una oportunidad para el perezoso gato domés...