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Mostrando las entradas de diciembre, 2014

Louis Zukofsky

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Las visita s En las montañas los pinzones son cuatro sillas dispuestas en diagonal ante la ventana sobre cuyo alfeizar los tomates maduran desde arriba sobre la repisa de la chimenea el reloj palpita en la puerta el prado rueda hacia el camino delineado de un lado por una pared de piedra el espacio allí la entrada al jardín una jamba de rudbequia una jamba de manzano el jardín para lo que vino a la mesa como hierba o verde o vid una zona segada luego enrollada para los pinos de doscientos años las zarzas los bosques el a veces seco arroyo por una vez rebosante de anhelos de lluvias y el matiz del margen de la rosa a cinco mil pies la vista desde la ventana dos sillas para los ocupantes dos sillas paradas para las visitas que siempre vuelven LOUIS ZUKOFSKY  (1904 / 1978, Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica) Traducción: Patricia Gola Fuente:  http://is-ven.blogspot.com.ar/2013/06/louis-zukofsky-2-poemas.html Referencia: Facebook de Jonio González Enlaces: http://www.rinoc...

Alda Merini

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El rostro     Vieras el rostro de mi alma cuando te veo y tiemblo y se vuelve hoja de escucha. Vieras el dedo de mi corazón que te indica caminos desconocidos. Vieras mi amor que es tierno hijo que crece sin padre. Paisaje a colores Yo juego con colores inexistentes pero cuando sueño todo es gris desenfocado. Oh realidad vencedora que palpitas en los árboles desnudos y cantas aún la muerte. El color engaña y nos colma cuanto basta para no creer en Dios e invocarlo siempre. ALDA MERINI  (1931 / 2009, Milán, italia) Fuente:  http://servicio.bc.uc.edu.ve/educacion/poesia/152/152-02.pdf Traducción: Delfina Muschietti Imagen:  http://www.iicbuenosaires.esteri.it/

Salvatore Quasimodo

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La tierra incomparable      Hace mucho que te debo palabras de amor:  o acaso son aquellas que cada día  huyen rápidas apenas golpeadas  y la memoria las teme, porque muda  los signos inevitables en diálogo  ruinoso enemigo del alma. Tal vez  el ruido de la mente no deja oir mis palabras de amor o el miedo del arbitrario eco que hace incierta la imagen más débil de un sonido afectuoso: o tocan la invisible ironía, su naturaleza de   segur o mi vida ya cercada, amor. O tal vez sea el color que las deslumbra si chocan con la luz del tiempo que te llegará cuando  el mío no pueda más llamar amor oscuro amor ya llorando la belleza, la ruptura impetuosa con la tierra incomparable, amor. Otros poemas de SALVATORE QUASIMODO ,  aquí De: "Todos los poemas", Ediciones Librería Fasuto, 1976 Traducción: Leopoldo Di Leo La tierra impareggiabile Da tempo ti devo parole d'amore / o sono forse quelle che ogni giorno / sfuggo...

Rosario Geselj

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Las horas Ella seguía el latir de las agujas repitiendo “cada segundo que pasa no vuelve” La aterraba lo perecedero del momento La muerte del instante El miedo con que cada vida Va hacia donde se agota Sin pausas, sin remedio Con la muerte como único horizonte Como cuando los ojos corren hacia atrás Y llenan su forma de cualquier aire De cualquier viento que atraviese su Recorrido de cada imagen que dé a su cuerpo, Aquél que no se reconoce Más que por antítesis de otros, Aquél que no florecía Más que con aullidos Y se encuentra en espejos rotos En esos que recubren la piel por dentro Y se temen. Ella seguía el latir de las agujas El tiempo la espantaba Porque le corría por encima de la mente La dejaba bajo el suelo de lo que arde Y en su fuego no se halla Más que vacío Construyéndose de memorias suyas que eran de otro Como mías Como propias Como un pánico de saber Que todo está del otro lado Pánico de no Ser Y entre cielo e infierno Entre el Uno y el Otro En el centro donde el equilibr...

Denise León

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E s tarde y los barcos de los pescadores regresan. Me ha parecido oír aquí y allá voces que llamaban. Sin esperanza respondo sí al aire vacío. L os grillos han entrado y cantan debajo  de las escaleras. Del otro lado de la ventana hay otros –muchos– que cantan para entrar. Detrás de la pared se oye cómo van hilando la madeja secreta del mismo sonido. DENISE LEÓN  (1974, Tucumán, Argentina) De: "Templo de pescadores", Alción, 2013 Fuente:  Valeria Cervero: De lo que no aparece en las encuestas Imagen: www.lacanciondelpais.com.ar

Marianne Moore

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Peter Fuerte y resbaladizo, hecho para la tertulia de medianoche en el pasto, enfrentado por cuatro gatos, se pasa el tiempo durmiendo —la primera zarpa separada en la pata delantera, que corresponde al pulgar, retraída hasta la punta; la pequeña mata de follaje o patas de chicharra sobre cada ojo, aunque se pueden contar las unidades de cada grupo; las espinas de pescado dispuestas regularmente alrededor de la boca, para alzarse o caer al unísono como las púas del puerco espín —ahora inmóviles. Permite que la gravedad lo achate, como si fuera un pedazo de alga amansado y debilitado por la exposición al sol; obligado, al extenderse, a yacer estacionario. Dormir es resultado del error de que uno debe hacer lo mejor para uno mismo; dormir —epítome de lo que es para él, como para la mayoría, el fin de la vida. Demuéstrese en él cómo hizo la dama para capturar la peligrosa serpiente sureña, colocando el diente d...

Microensayos, por Marcelo Leites

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S e olvida que en los haikus no se trata tanto de respetar la forma métrica, sino de llegar al satori, como tan bien demostraron los poetas clásicos japoneses. Ese estado de gracia, esa iluminación interior propia de Basho, de Issa o de Buson, por nombrar sólo a los tres primeros maestros, de la que los occidentales estamos tan lejos. La discusión poesía métrica/ verso libre, puede ser vieja, sin embargo los antagonistas siguen existiendo. En realidad, creo que la cosa empieza con el “Golpe de dados”, donde Mallarmé utiliza el verso libre en contra, diigamos, de todo lo que había escrito antes y con “Hojas de hierba”, de Whitman, claro. Creo que el verso libre sigue siendo una forma que permite una expansión de la conciencia y una mejor expresión de nuestro tiempo, donde no hay verdades absolutas y todo permanece abierto en una misteriosa incertidumbre. N os movemos entre lo sublime y lo abyecto, pero también en las fronteras, donde pareciera no haber lugar para las definiciones. Somos...

Philip Levine

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No pidas nada En vez de caminar solo por la noche hacia los suburbios y el campo duerme bajo el cielo del ocaso; el polvo que levantan tus pasos se transforma en lluvia dorada que cae sobre la tierra como regalo de un dios desconocido. Los plátanos a lo largo del dique, los escasos álamos del valle, aguantan la respiración cuando cruzas el puente de madera que no conduce a un solo lugar donde no hayas estado, pues este paseo se repite al menos una vez al día si no más. Esa es la razón de que más allá de la primera hilera de colinas donde nunca creció nada, hombres y mujeres montando mulas, caballos, algunos incluso a pie, toda tu perdida familia a la que nunca rezaste para ver, recen para verte, canten para acercar la luz de la luna a los últimos rayos del sol. Detrás de ti parpadean las ventanas de la ciudad, los hogares se cierran; mientras ante ti las voces se van apagando como música sobre aguas profundas, y desparecen; incluso los rápidos, cernidos pinzones se han convertido en hu...

Assia Djebar

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Un poema para Argelia feliz      Nieves sobre el Djurdjura  Trampas de alondra en Tikjda  Unas aceitunas en Ouadhias  Me azotan en Azazga  Un cabrito corre sobre Hodna  Unos caballos huyen de Mechria  Un camello sueña en Ghardaia  Y mis  sollozos en Djémila  El grillo canta en Mansourah Un halcón vuela sobre Mascara Tizones ardientes en Bou-Hanifia Ningún perdón en Kelaa Unos sicomoros en Tipaza Una hiena sale para Mazouna El verdugo duerme en Miliana Pronto mi muerte en Zémoura Una oveja en Nédroma Y un amigo muy cerca de Oudja Gritos por la noche en Maghnia Mi agonía en Saida La cuerda al cuello en Frenda De rodillas en Oued-Fodda En las piedras de Djelfa La presa de los lobos en M'sila Belleza de los jazmines de Koléa Rosas de los jardines de Blida en el camino a Mouzaia Muero de hambre en Médea Un arroyo seco en Chellala Plaga sombría en Medjana Un trago de agua en Bou-Saada Y mi tumba en el Sahara Después esa alarma en Téb...

Lisandro Gallardón

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Miro una revista de national geographic con la foto del universo. Busco el sentido de mi vida porque es más fácil de encontrar que el sentido de la vida. Me pregunto cómo llenar ese inmenso espacio casi vacío y esplendoroso.  Cómo llenarlo con algo que valga la pena. El universo tiene memoria. ¿Una molécula de amor? ¿Un átomo de acción sincera? Cada día encuentro algo parecido a una respuesta. Pero cada día la respuesta es otra. Y la pregunta de hoy será diferente de la pregunta de mañana; y la respuesta de mañana será distinta de la respuesta de hoy. Y yo me iré y él seguirá. Entonces, miro las estrellas de la noche, y me digo: yo también seguiré, yo también seguiré viajando por siglos y siglos, como una pregunta que rebota de estrella en estrella, a la velocidad de la luz, un eco vacío con el oído atento por si acaso, pero sin respuesta. Lisandro Gallardón (1979, Buenos Aires, Argentina) Imagen: Facebook de LG

Microensayos, por Marcelo Leites

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Los precursores del imaginismo o imagismo son los poetas clásicos chinos y japoneses; de allí abrevó Ezra Pound para la invención de ese movimiento estético, tan influyente en la poesía norteamericana y luego en Latinoamérica. El uso de la imagen como centro de irradiación del discurso poético -uno de los elementos predominantes en la poesía del siglo XX-, despojada de todo ornamento, transparente y precisa, tiene su fuente en Oriente. Del imaginismo norteamericano, sale después el objetivismo y del objetivismo, el minimalismo.

Mina Loy

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No hay Vida o Muerte Sólo actividad Y en lo absoluto No hay declividad. No hay Amor o Lujuria Sólo tendencia Quien pueda poseer Es insignificante. No hay Primero ni Último Sólo igualdad Y quien gobierne Se une a la mayoría. No hay espacio o Tiempo Sólo intensidad, Y dominar las cosas No tiene inmensidad. MINA LOY  ( Mina  Gertrude Löwry: 1882, Londres, Reino Unido / 1966, Aspen, Estados Unidos de Norteamérica) Traducción: Heriberto Yepes Fuente: http://archivodepoetica.blogspot.com.ar/ Imagen: www.wsj.com Mina Loy, cuyo nombre original era Mina Gertrude Lowry, nació en Londres. Su madre, Julia Bryan era inglesa y su padre, Sigmund Lowry, un húngaro judío. Tras dejar la escuela a los diecisiete años, se trasladó a Múnich y estudió pintura durante dos años. A su regreso a Londres continuó con la pintura, teniendo en una ocasión como maestro a Augustus John. Durante sus estudios se familiarizó con las últimas teorías filosóficas y psicológicas de Europa (Friedrich Nietz...

Norberto James Rawlings

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Señal de identidad      Me niego a habitar mi nombre en el nombre de mi padre  y de mi propio espíritu que en él se guarece.   Me niego a negar este rostro que como bandera enarbolo,  esta voz que proyecto en el vacío de mis muertos,  estos gestos que encarno    inmerso en estas raíces por las que me nutro y soy   Me niego a negarme desasociándome de este mortal      que exhibe sus flaquezas.  Me niego a volver la mirada destruir mis tambores,          impugnar mis dioses, ignorar mis colores.          Si a mi memoria erigieran monumento alguno,          que sea dolmen al amor que profesé,          no obelisco a la desidia o al desamor.      En estas aguas Hay en estas aguas un lugar donde saltan delfines y vagan mansos manatíes. Un lugar donde se confirma el valor de la vida, las formas del del...

Enrique Santos Discépolo

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Cafetín de Buenos Aires De chiquilín te miraba de afuera como a esas cosas que nunca se alcanzan... La ñata contra el vidrio, en un azul de frío, que sólo fue después viviendo igual al mío... Como una escuela de todas las cosas, ya de muchacho me diste entre asombros: el cigarrillo, la fe en mis sueños y una esperanza de amor. Cómo olvidarte en esta queja, cafetín de Buenos Aires, si sos lo único en la vida que se pareció a mi vieja... En tu mezcla milagrosa de sabihondos y suicidas, yo aprendí filosofía... dados... timba... y la poesía cruel de no pensar más en mí. Me diste en oro un puñado de amigos, que son los mismos que alientan mis horas: (José, el de la quimera... Marcial, que aún cree y espera... y el flaco Abel que se nos fue pero aún me guía....). Sobre tus mesas que nunca preguntan lloré una tarde el primer desengaño, nací a las penas, bebí mis años y me entregué sin luchar. ENRIQUE SANTOS DISCÉPOLO (1901 / 1951, Buenos Aires, Argentina) Tango de Mariano Mores y Enrique San...