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diciembre 31, 2014

Louis Zukofsky

Poeta norteamericano con boina negra, anteojos y sobretodo cuadrillé

Las visitas




En las montañas
los pinzones

son
cuatro sillas
dispuestas
en diagonal

ante la ventana
sobre cuyo alfeizar

los tomates maduran

desde arriba
sobre la
repisa
de la chimenea
el reloj

palpita

en la puerta
el prado
rueda
hacia el camino

delineado
de un lado por

una pared de piedra
el espacio
allí
la entrada al
jardín

una jamba de
rudbequia
una jamba de
manzano

el jardín
para lo que

vino
a la mesa
como hierba
o verde

o vid

una zona
segada luego enrollada

para los pinos
de doscientos años
las zarzas
los bosques
el a veces seco arroyo

por una vez rebosante
de
anhelos
de lluvias

y el matiz
del margen de la rosa

a cinco mil pies

la vista
desde la ventana

dos sillas
para los ocupantes

dos sillas
paradas
para las visitas
que siempre vuelven


LOUIS ZUKOFSKY (1904 / 1978, Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica)
Traducción: Patricia Gola
Fuente: http://is-ven.blogspot.com.ar/2013/06/louis-zukofsky-2-poemas.html
Referencia: Facebook de Jonio González
Enlaces:
http://www.rinoceronte14.org/ediciones/edicion6/7A-Louis-Zukofsky.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Poetas_del_Lenguaje
http://www.poetryfoundation.org/bio/louis-zukofsky
Imagen: www.forward.com


The guests



In the mountains
the finches
are
four chairs

arranges
catty-corner

before the window
on whose sill

tomatoes ripen

from above
on the
chimmey
piece
the clock

ticks
down
at the door
the lawn
rolls
to the road

lined
one side by

rock wall
the space
in it
the gate to
the garden

a side post of
goldenglow
a side post of
apple tree

the garden
for what

came
to the table
as herb
or green

or vine
a mown
tract then rolled

to the two-hundred
year pines
the brambles
the woods
the sometime dry brooks

brimming for once
with
wished-for
rain

and the range`s
rim rose

five thousand feet

the view
from the window
two chairs
for the occupants

two chairs
standing
for the ever-returning
guests.

diciembre 28, 2014

Alda Merini




El rostro    



Vieras el rostro de mi alma
cuando te veo y tiemblo
y se vuelve hoja de escucha.
Vieras el dedo de mi corazón
que te indica caminos desconocidos.
Vieras mi amor
que es tierno hijo
que crece sin padre.



Paisaje a colores



Yo juego con colores inexistentes
pero cuando sueño
todo es gris desenfocado.
Oh realidad vencedora
que palpitas en los árboles desnudos
y cantas aún la muerte.
El color engaña y nos colma
cuanto basta para no creer en Dios
e invocarlo siempre.


ALDA MERINI (1931 / 2009, Milán, italia)
Fuente: http://servicio.bc.uc.edu.ve/educacion/poesia/152/152-02.pdf
Traducción: Delfina Muschietti
Imagen: http://www.iicbuenosaires.esteri.it/

diciembre 25, 2014

Salvatore Quasimodo


La tierra incomparable     



Hace mucho que te debo palabras de amor: 
o acaso son aquellas que cada día 
huyen rápidas apenas golpeadas 
y la memoria las teme, porque muda 
los signos inevitables en diálogo 
ruinoso enemigo del alma. Tal vez 
el ruido de la mente no deja oir
mis palabras de amor o el miedo
del arbitrario eco que hace incierta
la imagen más débil de un sonido
afectuoso: o tocan la invisible
ironía, su naturaleza de segur
o mi vida ya cercada, amor.
O tal vez sea el color que las deslumbra
si chocan con la luz
del tiempo que te llegará cuando el mío
no pueda más llamar amor oscuro
amor ya llorando
la belleza, la ruptura impetuosa
con la tierra incomparable, amor.


Otros poemas de SALVATORE QUASIMODO, aquí
De: "Todos los poemas", Ediciones Librería Fasuto, 1976
Traducción: Leopoldo Di Leo


La tierra impareggiabile


Da tempo ti devo parole d'amore / o sono forse quelle che ogni giorno / sfuggono rapide appena percosse / e la memoria le teme, che muta / i segni invevitabili in dialogo / nemico a picco con l'anima. Forse / il tonfo della mente non fa udire / le mie parole d'amore o la paura / dell'eco arbitraria ce sfoca / l'inmmagine piú debole d'un suono / affettuoso: o toccano l'invisibile / ironia, la sua natura si scure / o la mia vita già accerciata, amore / O forse è il colore che le abbaglia / se urrano con la luce / del tempo che verrà a te quando il mio / non potrà piú chiamare amore oscuro / amore già piangendo / la bellezza, la rottura impetuosa / con la terra impareggiabile, amore.

Imagen: alchetron.com

diciembre 22, 2014

Rosario Geselj



Las horas




Ella seguía el latir de las agujas repitiendo
“cada segundo que pasa no vuelve”
La aterraba lo perecedero del momento
La muerte del instante
El miedo con que cada vida
Va hacia donde se agota
Sin pausas, sin remedio
Con la muerte como único horizonte
Como cuando los ojos corren hacia atrás
Y llenan su forma de cualquier aire
De cualquier viento que atraviese su
Recorrido de cada imagen que dé a su cuerpo,
Aquél que no se reconoce
Más que por antítesis de otros,
Aquél que no florecía
Más que con aullidos
Y se encuentra en espejos rotos
En esos que recubren la piel por dentro
Y se temen.
Ella seguía el latir de las agujas
El tiempo la espantaba
Porque le corría por encima de la mente
La dejaba bajo el suelo de lo que arde
Y en su fuego no se halla
Más que vacío
Construyéndose de memorias suyas
que eran de otro
Como mías
Como propias
Como un pánico de saber
Que todo está del otro lado
Pánico de no Ser
Y entre cielo e infierno
Entre el Uno y el Otro
En el centro donde el equilibrio se sostiene
Ella duerme profundo
Con un costado despierto
Intacta, intocable
Como si los camiones de los segundos
Jamás le hubieran arrollado el alma
Y nadie más marcara el latir de las agujas.




Invisible




Me penetra idílico, profeta, al confesar yo mi más
oscura y pasada transparencia como carta natal, al conocer él los sitios donde
vivo, donde pierdo, donde escapo. Me penetra sin consenso, adivinando, por
haberme desnudado. Perdona el sedentario raciocinio que dificulta estas
ventanas entregadas, perdona mis tantas: la Una que nace de mi vientre
inmaculado abortándose a menudo, aquella otra que ha dejado libre acceso a mis
rincones, sobre todo esa fuerza innata que me arroja a la incredulidad. Perdona
mi vicio, mi lapsus inexacto, sin mi falta y con abismo, donde átomos se chocan
y fusionan divididos, declarándole la guerra. Perdona la intermitencia que en
este triángulo ya no cierra, mutante predilecta.

Asumo que busca mi presunto extirpado, mi
tentación negada que se filtra en su deseo a simple vista, aún vestida de
teoría, de farándula, aun borrando toda noción.

Asumo que desconoce más allá de la teoría, que de
carne nace carne y sabe hundirme. Sé que muere, detrás de estos pasillos, mi
esclavo al poseerme. Sé que jamás cedo al burlete cuando se me filtran, entre
estas ventanas entregadas, quienes osan verme.


ROSARIO GESELJ (1995, General Las Heras, Buenos Aires, Argentina)
Rosario Geselj estuvo a cargo de la sección Arte en  Revista Sandía (2014) y publicó en diversas plataformas digitales. Participó de varios ciclos de lectura en el Bar Cultural Emergente y La Vieja Guarida, así como también de un Slam de Poesía Oral en La Oreja Negra, leyendo textos y poemas de su autoría. Su obra poética aún permanece inédita.

Envio de Mauro Morgan

diciembre 21, 2014

Denise León

Denise León


Es tarde

y los barcos
de los pescadores
regresan.
Me ha parecido oír
aquí
y allá
voces
que llamaban.
Sin esperanza
respondo
sí
al aire vacío.


Los grillos
han entrado
y cantan
debajo 
de las escaleras.
Del otro lado
de la ventana
hay
otros
–muchos–
que cantan
para entrar.
Detrás
de la pared
se oye
cómo
van hilando
la madeja
secreta
del mismo sonido.



DENISE LEÓN (1974, Tucumán, Argentina)

De: "Templo de pescadores", Alción, 2013
Fuente: Valeria Cervero: De lo que no aparece en las encuestas
Imagen: www.lacanciondelpais.com.ar

diciembre 19, 2014

Marianne Moore



Peter



Fuerte y resbaladizo,
hecho para la tertulia de medianoche en el pasto,
enfrentado por cuatro gatos, se pasa el tiempo durmiendo
—la primera zarpa separada en la pata delantera, que corresponde
al pulgar, retraída hasta la punta; la pequeña mata de follaje
o patas de chicharra sobre cada ojo, aunque se pueden contar las unidades
de cada grupo; las espinas de pescado dispuestas regularmente alrededor de la

boca,
para alzarse o caer al unísono como las púas del puerco espín
—ahora inmóviles. Permite que la gravedad lo achate,
como si fuera un pedazo de alga amansado y debilitado por la exposición al sol;
obligado, al extenderse, a yacer estacionario.
Dormir es resultado del error de que uno debe
hacer lo mejor para uno mismo;
dormir —epítome de lo que es para él, como para la mayoría, el fin de la vida.
Demuéstrese en él cómo hizo la dama para capturar
la peligrosa serpiente sureña, colocando
el diente de una horqueta a cada lado
de su cuello inofensivo; no es bueno intentar
despertarlo: su cabeza con forma de ciruela
y sus ojos de caimán no son cómplices de la broma.
Alzado y movido, se lo puede hacer pendular como una anguila
o acomodarlo en el antebrazo como a un ratón;
sus ojos biseccionados por pupilas del grosor de un alfiler,
se exhiben con un parpadeo, vuelven a cubrirse. ¿Puede ser? Debería decir podría haber sido;
cuando él ha conseguido lo mejor de un sueño
—como en una lucha contra la naturaleza o con gatos— todos lo sabemos.
El sueño profundo no es en él una ilusión permanente.
Saltando con precisión de rana, soltando gritos convulsos
si lo alzan, vuelve a ser él mismo;
quedarse enjaulado entre los travesaños de una silla doméstica
sería infructuoso —humano. ¿ Qué tiene de bueno la hipocresía?
Es permisible elegir el propio empleo,
abandonar la madeja de alambre, el budín enrollado,
cuando ya no hay indicios de que son un placer,
para rayar el almacén de al lado con una doble línea de muescas.
Puede hablar, pero con insolencia no dice nada. ¿Y qué?
Cuando se es franco, la sola presencia es un cumplido.
Está claro que aprecia la virtud de la naturalidad,
que es uno de aquéllos que no considera el hecho publicado como una rendición.
En cuanto a su invariable disposición a la afrenta,
un animal con zarpas desea tener que usarlas;
esa extensión tipo anguila del tronco en una cola no es un accidente.
Para saltar, para estirarse, dividir el aire —para saquear y perseguir.
Para decirle a la gallina: vuela sobre la cerca, toma en tu perturbación
la dirección equivocada —eso es la vida;
hacer menos sería deshonestidad.


MARIANNE MOORE (1887, Kirkwood, Missouri / 1972, Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica)
Traducción: Mirta Rosenberg, María Negroni y Sophie Black
Otros poemas de Marianne Moore, aquí
Imagen: www.pixgood.com












PETER: Strong and slippery,/built for the midnight
grass-party/ confronted by four cats, he sleeps his time away—! the detached
first claw en the foreleg corresponding/ to the thumb, retracted to its tip;
thre small tuft of fronds/ or katydid-legs above each eye numbering ah units/
in each group; the shadbones regularly set about the mouth/ to droop or ríse in
unison like porcupine-quillis./ He lets himself be flattened out by gravity/ as
seaweed is tamed and weakened by the sun,! compelled when extended, to he
stationary./ Sleep is the result of his delusion that on must/ do as well as
one can for oneself/ sleep— epitome is what is to him the end of life./
Demonstrate on him how the lady placed a forked stick/ on the innocuous
neck-sides of the dangerous southern snake./ One need not try to stir him up;
his prune-shaped head/ and alligator-eyes are not party te the joke./ Lifted
and handled, he may be dangled hike an eel/ or set up en the forearm hike a
mouse his eyes bisected by pupils of a phi’s width,/ are flickeringly
exhibited, then covered up./ May be? 1 should have said might have been/ when
he has been got the better of in a dream—/ as in a fight with nature or with
cats, we all know it/Profound sleep is not with him a fixed illusion/ Springing
about with froglike accuracy with jerky cries/ when taken in hand, he is
himself again to sit caged by the rungs of a domestic chair/would be
unprofitable— human. What is the good of hypocrisy?/It is permissible te choose
one’s employment,/to abandon the nail, or roly-poly,/when it shows signs of
being no longer a pleasure,/ to score the nearby magazine with a double lime of
strokes./ He can talk but insolently says nothing. What of it?/ When one is
frank, one´s very presence is a cornpliment/ It is clear that he can see the
virtue of naturalness,/ that he does not regard the published fact as a
surrender./ As for the disposition invariably to affront,/ an animal with claws
should have an opportunity to use them.! The eel-like extension of trunk into
tailis not an accident./ To leap, to lengthen out, divide the am, to purloin,
to pursue/ Te tell the hen: fly over the fence, go in the wrong way/in your
perturbation— this is life;/ to do less would be nothing but dishonesty.

diciembre 15, 2014

Microensayos, por Marcelo Leites



Se olvida que en los haikus no se trata tanto de respetar la forma métrica, sino de llegar al satori, como tan bien demostraron los poetas clásicos japoneses. Ese estado de gracia, esa iluminación interior propia de Basho, de Issa o de Buson, por nombrar sólo a los tres primeros maestros, de la que los occidentales estamos tan lejos. La discusión poesía métrica/ verso libre, puede ser vieja, sin embargo los antagonistas siguen existiendo. En realidad, creo que la cosa empieza con el “Golpe de dados”, donde Mallarmé utiliza el verso libre en contra, diigamos, de todo lo que había escrito antes y con “Hojas de hierba”, de Whitman, claro. Creo que el verso libre sigue siendo una forma que permite una expansión de la conciencia y una mejor expresión de nuestro tiempo, donde no hay verdades absolutas y todo permanece abierto en una misteriosa incertidumbre.

Nos movemos entre lo sublime y lo abyecto, pero también en las fronteras, donde pareciera no haber lugar para las definiciones. Somos lo mejor y lo peor de la especie, pero quizá no haya nadie bueno o malo, en términos absolutos; en cierto modo todos somos criminales y víctimas, analfabetos y cultos, animales-y-racionales, apasionados e indiferentes, vitales e intelectuales, convencionales y transgresores, realistas y soñadores, certeros y equivocados, esclavos y libres. Somos imperfectos, incompletos, frágiles. Nuestros mayores logros son nuestros mejores fracasos. Pero lo seguimos intentando, siempre. Lo intentamos riéndonos de todo, incluso de nosotros mismos. Lo intentamos porque lo que nos hace grandes es que no podamos llegar. El péndulo oscila lentamente entre el cielo y el infierno, pero se detiene en el medio. De eso se trata el ser humano, después de todo, ¿no?

Imagen: www.taringa.net

diciembre 13, 2014

Philip Levine

Philip Levine


No pidas nada



En vez de caminar solo por la noche
hacia los suburbios y el campo
duerme bajo el cielo del ocaso;
el polvo que levantan tus pasos
se transforma en lluvia dorada
que cae sobre la tierra como regalo
de un dios desconocido.
Los plátanos a lo largo del dique,
los escasos álamos del valle, aguantan
la respiración cuando cruzas el puente
de madera que no conduce a un
solo lugar donde no hayas estado, pues este
paseo se repite al menos una vez al día si no más.
Esa es la razón de que más allá
de la primera hilera de colinas
donde nunca creció nada, hombres y mujeres
montando mulas, caballos, algunos incluso
a pie, toda tu perdida familia a la que
nunca rezaste para ver, recen para verte,
canten para acercar la luz de la luna
a los últimos rayos del sol. Detrás de ti
parpadean las ventanas de la ciudad,
los hogares se cierran; mientras ante ti las voces
se van apagando como música sobre
aguas profundas, y desparecen;
incluso los rápidos, cernidos pinzones
se han convertido en humo, y la solitaria
carretera iluminada por la luna
conduce a cualquier lugar. 


PHILIP LEVINE (1928, Detroit, Michigan / 2015, Fresno, California, Estados Unidos de NA) 
Traducción: Alberto Infante
Fuente: http://manuelrico.blogspot.com.ar/2014/09/noticia-de-philip-levine-poeta.html
Imagen: http://thephilanews.com

diciembre 09, 2014

Assia Djebar

Assia Djebar

Un poema para Argelia feliz     




Nieves sobre el Djurdjura 
Trampas de alondra en Tikjda 
Unas aceitunas en Ouadhias 

Me azotan en Azazga 

Un cabrito corre sobre Hodna 
Unos caballos huyen de Mechria 
Un camello sueña en Ghardaia 

Y mis sollozos en Djémila 
El grillo canta en Mansourah
Un halcón vuela sobre Mascara
Tizones ardientes en Bou-Hanifia

Ningún perdón en Kelaa
Unos sicomoros en Tipaza
Una hiena sale para Mazouna
El verdugo duerme en Miliana
Pronto mi muerte en Zémoura
Una oveja en Nédroma
Y un amigo muy cerca de Oudja
Gritos por la noche en Maghnia
Mi agonía en Saida
La cuerda al cuello en Frenda
De rodillas en Oued-Fodda
En las piedras de Djelfa
La presa de los lobos en M'sila
Belleza de los jazmines de Koléa
Rosas de los jardines de Blida
en el camino a Mouzaia
Muero de hambre en Médea
Un arroyo seco en Chellala
Plaga sombría en Medjana
Un trago de agua en Bou-Saada
Y mi tumba en el Sahara
Después esa alarma en Tébessa
Ojos sin lágrimas en Mila
Qué Jaleo en Ain-Sefra
Se alza en armas Guelma
El día estalla en Khenchla
Un atentado en Biskra
Unos soldados en Nementcha
Último combate en Batna
Nieves sobre el Djurdjura
Trampas de alondra enTikjda
Unas aceitunas en Ouadhias

Un aire de fiesta en el corazón de El Djazaïr


Sistro




Estertores de címbalo que se queja
cardo o cizalla de esta tesitura
fragmentos de suspiros náufragos

chapaleo que se desliza contra las cortinas del lecho
risas dispersas estriando la sombra claustral
quejas tibias después refractadas
bajo los párpados cerrados cuyo
sueño se pierde en cualquier arboleda,
y la nave de los deseos naufraga
antes de que grazne el pájaro del placer.

Palabras licuadas, brasas deshechas,
dioritas expulsadas por labios abiertos
antorchas de caricias 
cuando se derrumba el plomo de una mudez brutal 
y el cuerpo busca su voz
como un lenguado remontando el estuario.

ASSIA DJEBAR (Fatema Zohra Imalayen, 1936, Cherchell, Argelia)
Traducción: Bruno Di Benedetto
Imagen: www.gp.se

Assia Djebar, argelina y bereber, es una de las voces más contundentes de la actual literatura en lengua francesa, además de una distinguida cineasta. En su juventud participó en las revueltas estudiantiles por la independencia de Argelia y en su trabajo siempre ha destacado su fuerte compromiso con la emancipación de la mujer. Ha publicado poesía, ensayos, obras teatrales y novelas como El amor, la fantasía (1985), Lejos de Medina (1991), Grande es la prisión (1995) y El blanco de Argelia (1996). Profesora en la Universidad de Nueva Jersey, su trayectoria como escritora se ha visto reconocida por numerosos premios. Entre ellos, el Premio Internacional de Literatura Neustadt en 1996 por la capacidad de sus obras para cruzar las fronteras del lenguaje, la cultura y la historia el Premio Yourcenar en 1997 y el prestigioso Premio de la Paz, que le fue otorgado en el 2000 por los libreros y editores alemanes.
Fuente: www.alfaguara.com.es

Lisandro Gallardón





Lisandro GallardónMiro una revista de national geographic con

la foto del universo. Busco el sentido de mi vida

porque es más fácil de encontrar que el sentido

de la vida. Me pregunto cómo llenar

ese inmenso espacio casi vacío y esplendoroso. 

Cómo llenarlo con algo que valga la pena.
El universo tiene memoria.
¿Una molécula de amor? ¿Un átomo de acción sincera? Cada día encuentro algo parecido a una
respuesta. Pero cada día la respuesta es otra. Y la
pregunta de hoy será diferente de la pregunta de mañana; y la respuesta de mañana será distinta de
la respuesta de hoy. Y yo me iré y él seguirá.

Entonces, miro las estrellas de la noche, y me



digo:

yo también seguiré, yo también seguiré viajando

por siglos y siglos, como una pregunta que rebota

de estrella en estrella, a la velocidad

de la luz, un eco vacío con el oído atento

por si acaso, pero sin respuesta.








Lisandro Gallardón (1979, Buenos Aires, Argentina)

Imagen: Facebook de LG





diciembre 08, 2014

Microensayos, por Marcelo Leites







Los precursores del
imaginismo o imagismo son los poetas clásicos chinos y japoneses; de allí
abrevó Ezra Pound para la invención de ese movimiento estético, tan influyente
en la poesía norteamericana y luego en Latinoamérica. El uso de la imagen como
centro de irradiación del discurso poético -uno de los elementos predominantes
en la poesía del siglo XX-, despojada de todo ornamento, transparente y
precisa, tiene su fuente en Oriente. Del imaginismo norteamericano, sale
después el objetivismo y del objetivismo, el minimalismo.





diciembre 07, 2014

Mina Loy




No hay Vida o Muerte
Sólo actividad
Y en lo absoluto
No hay declividad.
No hay Amor o Lujuria
Sólo tendencia
Quien pueda poseer
Es insignificante.
No hay Primero ni Último
Sólo igualdad
Y quien gobierne
Se une a la mayoría.
No hay espacio o Tiempo
Sólo intensidad,
Y dominar las cosas
No tiene inmensidad.



MINA LOY (Mina Gertrude Löwry: 1882, Londres, Reino Unido / 1966, Aspen, Estados Unidos de
Norteamérica)
Traducción: Heriberto Yepes
Fuente: http://archivodepoetica.blogspot.com.ar/
Imagen: www.wsj.com

Mina Loy, cuyo nombre original era Mina Gertrude Lowry, nació en Londres. Su madre, Julia Bryan era inglesa y su padre, Sigmund Lowry, un húngaro judío.
Tras dejar la escuela a los diecisiete años, se trasladó a Múnich y estudió pintura durante dos años. A su regreso a Londres continuó con la pintura, teniendo en una ocasión como maestro a Augustus John. Durante sus estudios se familiarizó con las últimas teorías filosóficas y psicológicas de Europa (Friedrich Nietzsche, Henri Bergson, Sigmund Freud), así como con el pensamiento oriental. Posteriormente, se trasladó a París con Stephen Haweis, que había estudiado con ella en la Academia Colarossi. La pareja se casó en 1903. Mina es citada por primera vez con el apellido Loy en 1904, cuando expuso seis acuarelas en el Salón de Otoño en París. La primera hija de Loy y Haweis, Oda, nació en 1904 y murió en su primer cumpleaños. 
Loy se convirtió pronto en una habitual de la comunidad artística del salón de Gertrude y Leo Stein. Allí conoció a muchos de los principales artistas de vanguardia y escritores de la época, como Guillaume Apollinaire, Pablo Picasso y Henri Rousseau. Durante los tres años que pasó en París, Mina, Gertrude Stein y Djuna Barnes iniciaron una amistad que se prolongó durante el resto de sus vidas. 
En 1907, Loy y Haweis se trasladaron a Florencia, donde llevaron vidas prácticamente separadas. A pesar del distanciamiento, tuvieron dos hijos más: Joella en 1907 y Giles en 1909. En Italia, Mina participó en la comunidad futurista y tuvo una relación con su líder Filippo Marinetti. Al mismo tiempo, formó un grupo con algunos expatriados de Manhattan, entre los que figuraban el novelista y crítico Carl van Vechten -que posteriormente se convertiría su agente- y el periodista y comunista John Reed. Durante la Primera Guerra Mundial, Loy sirvió en un hospital del ejército.
Los poemas de Loy, sumamente originales, comenzaron a ser frecuentes en pequeñas revistas como Rogue, desde donde atrajo la atención de los vanguardistas neoyorquinos. Una vez que su trabajo empezó a cobrar el impulso necesario, sus poemas y artículos llegaron a las publicaciones más significativas de Nueva York. En 1914, "Aphorisms on Futurism" fue publicado en Camera Work. "Parturition", su gráfica descripción del parto, apareció en Trend. 
En julio de 1915, Loy comenzó a escribir lo que más tarde se conocería como "Songs to Joannes"2 "(originalmente "Love songs"), una colección de poesía vanguardista que trata sobre la decepción que sufrió con Giovanni Papini, otro futurista con el que Loy  había tenido una relación en Florencia. Los primeros lectores de "Canciones a Joannes" se sorprendieron por su forma de tratar la sexualidad, en particular, por las descripciones grotescas y sin tapujos del deseo erótico y las funciones corporales.
En 1918, Loy escribió su Feminist Manifesto, en parte como respuesta a la misoginia del fundador del futurismo, F. T. Marinetti.
Loy acabó desilusionada con el futurismo tanto por sus elementos machistas como por su acercamiento hacia el fascismo, lo que unido a que deseaba alejarse de su marido, la llevó a dejar a sus hijos con una niñera para mudarse a Nueva York en 1916. Allí comenzó a actuar con la compañía Provincetown Players y se integró en el grupo que se formó alrededor de la revista Others, que incluía a Man Ray, William Carlos Williams, Marcel Duchamp y Marianne Moore. Loy pronto llegó a ser un miembro destacado del círculo de bohemios de Greenwich Village.En esta época se convirtió además en adepta de la Ciencia cristiana.
En 1917 conoció al boxeador y poeta dadaísta Arthur Cravan, que había abandonado Europa para evitar combatir en la Primera Guerra Mundial. De Nueva York, Cravan marchó a México adonde Loy lo siguió cuando su divorcio fue definitivo. En Ciudad de México se casaron y vivieron un tiempo, siempre acuciados por las estrecheces económicas.
Al quedar Loy embarazada, la pareja decidió abandonar México en busca de una nueva vida en Argentina. El plan inicial era que ella, dado su estado, viajara en tren, mientras que Cravan se adelantaría viajando en barco. Para ello adquirió un pequeño yate con el que zarpó rumbo a Buenos Aires. Loy observó desde la playa cómo se alejó hasta desaparecer en el horizonte. Nunca más se le volvería a ver.
Loy volvió a Europa para tener a su hija, que nació en abril de 1919 y posteriormente se reunió con sus otros dos hijos en Florencia. Sin embargo, incapaz de aceptar la desaparición de Cravan, volvió a América al año siguiente para continuar su búsqueda, que resultó infructuosa. En Nueva York se reencontró con su antigua vida del Greenwich Village, con el teatro y con sus colegas escritores, además de entablar amistad con Ezra Pound, Tristan Tzara y Jane Heap. En 1923 regresó a París, donde con el apoyo de Peggy Guggenheim, comenzó un negocio de diseño y fabricación de pantallas de lámparas y arreglos florales pintados. Su primer libro, Lunar Baedecker se publicó ese mismo año. Su vuelta a la ciudad le permitió recuperar su antigua amistad con Djuna Barnes y Gertrude Stein. 
En 1936, Loy regresó a Nueva York y vivió un tiempo con su hija en Manhattan. De allí se mudó a Bowery, donde se interesó por los vagabundos de la zona. Inspirada por ellos escribió poemas y creó collages con materiales encontrados en la calle. En 1946 obtuvo la nacionalidad estadounidense. Su segundo y último libro, Lunar Baedeker & Time Tables, apareció en 1958. En 1959 expuso sus obras en la Bodley Gallery.
En 1953, se trasladó a Aspen, Colorado, para estar más cerca de sus hijas Joella y Fabienne; Joella había estado casada con el marchante Julien Levy y posteriormente se casó conel tipógrafo y artista de la Bauhaus Herbert Bayer. En Colorado, Mina Loy continuó escribiendo y trabajando en sus collages hasta su muerte, a la edad de 83 años.
Póstumamente, se publicó su novela Insel.

Fuente: es.wikipedia.org/wiki/Mina_Loy

diciembre 05, 2014

Norberto James Rawlings


Señal de identidad     




Me niego a habitar mi nombre en el nombre de mi padre 
y de mi propio espíritu que en él se guarece.  

Me niego a negar este rostro que como bandera enarbolo, 
esta voz que proyecto en el vacío de mis muertos, 
estos gestos que encarno    inmerso en estas raíces por las que me nutro y soy  

Me niego a negarme desasociándome de este mortal      que exhibe sus flaquezas. 

Me niego a volver la mirada destruir mis tambores, 
        impugnar mis dioses, ignorar mis colores. 
        Si a mi memoria erigieran monumento alguno, 
        que sea dolmen al amor que profesé, 
        no obelisco a la desidia o al desamor. 
   


En estas aguas



Hay en estas aguas
un lugar donde saltan delfines
y vagan mansos manatíes.
Un lugar donde se confirma el valor de la vida,
las formas del delirio,
las perplejas márgenes del miedo.
Allí reposan esencias del silencio,
envejecimiento del tiempo,
urgencia de ti
de que me completes
de que termines de forjar
esta sonora diadema de luz
que mi sed irá a calmar.



Extranjero



Ya no navega sonámbulo por los mares interiores
buscándote, amor.
No escudriña las rayas de sus manos,
por quién sabe cuál secreto
para encontrarte.
No le sirve ya la ciega guitarra,
el herido bandoneón,
ni el piano de derritiéndose en notas lastimeras.
¿Para qué este reloj gelatinoso?
¿Para qué paraguas si no llueve ni hace sol?
Hoy todo es diferente.
Tu silbante corazón envejece junto al mío,
ajado de distancia y espera.
Cascada de luz,
origen del asombro.
Dulce gozne de lo irreversible.



Norberto James RawlingsNORBERTO JAMES RAWLINGS (1945, San Pedro de Macorís, República Dominicana)
Fuente: www.artepoetica.net



diciembre 04, 2014

Enrique Santos Discépolo




Cafetín de Buenos Aires




De chiquilín te miraba de afuera
como a esas cosas que nunca se alcanzan...
La ñata contra el vidrio,
en un azul de frío,
que sólo fue después viviendo
igual al mío...
Como una escuela de todas las cosas,
ya de muchacho me diste entre asombros:
el cigarrillo,
la fe en mis sueños
y una esperanza de amor.

Cómo olvidarte en esta queja,
cafetín de Buenos Aires,
si sos lo único en la vida
que se pareció a mi vieja...
En tu mezcla milagrosa
de sabihondos y suicidas,
yo aprendí filosofía... dados... timba...
y la poesía cruel
de no pensar más en mí.

Me diste en oro un puñado de amigos,
que son los mismos que alientan mis horas:
(José, el de la quimera...
Marcial, que aún cree y espera...
y el flaco Abel que se nos fue
pero aún me guía....).
Sobre tus mesas que nunca preguntan
lloré una tarde el primer desengaño,
nací a las penas,
bebí mis años
y me entregué sin luchar.


ENRIQUE SANTOS DISCÉPOLO (1901 / 1951, Buenos Aires, Argentina)
Tango de Mariano Mores y Enrique Santos Discépolo (1948)
Enlaces: Cafetín de Buenos Aires, por Susana Rinaldi
Imagen: http://www.teaydeportea.edu.ar/