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julio 31, 2021

Pablo Queralt: Esta realidad es cabalgar el caos en su angustia

Partes


Libro Primero     




Sabemos lo que queremos nosotros? 
Aquí en la habitación que adoramos estar cuando entra 
el colorado del atardecer o el amarillo del mediodía 
en toda esa luz nos bañamos pasando del living 
a la cocina tenemos las palabras los libros este lenguaje 
que nos hace felices invisibilizados 
en lo que hace nacer soñar tanto en esa luz imaginación 
del sueño invencible como nuestra necesidad nuestro 
deseo todas esas pequeñas extrañas vidas 
que aquí vemos en nuestras vidas 
que miran para otro lado .
Y para qué sirve esto que hacemos?
No te lo preguntes, el ser sabe lo que hace,
lo justo, lo bello, lo bueno.
Se quita un peso del corazón para vivir
una verdadera vida.
Atando un cabo me pregunté para qué tengo talento.
Es esa una chica o es un chico? Yo veo. Yo veo
en su cara de chica un río es el río que cruzaron
nadando con su madre mirá allí ella le tiende
la mano para no pisar unas piedras el agua corre
y nunca pensaron que ese momento grabado
para siempre sería una dulzura de placer hoy.
Pero quién toma la foto? Dejá que sea el pintor
él sabe colocar las cosas el cielo se mueve rápido
hoy las nubes chapotean como olas una más acá
otra cerca de la orilla nos fuimos demasiado lejos
tanto que no sabemos cómo volveremos.
Deslizándome, caminando entre las nubes
de la noche infinitamente hacia todo lo que me atraía
y nunca me animé empujando mi tristeza mi miedo
que son parte de mi vida me hundo
escucho respiro me arrojo al paisaje
de esta luz que fue mi infancia
y me quedé mirando este manto silencioso mirá.
Estos que andan por acá que van y vienen
que se ubican donde el director los ubica
en esa rigurosa adecuación qué piensan?
qué sienten?
yo solté el globo de niño de la mano al cielo
en ese pozo que nos envuelve. No entiendo
no comprendo su forma de moverse.
Allá esos nubarrones
que los hacen correr en el desorden de ecos.
Pero todo esto tiene belleza. Sus pasos sus vuelos los
paraguas en el viento. Colma el aire un soplido
que entra en nuestros pulmones. Insufla el cuerpo
esto es el Río de la Plata que tiene todo, todo esto existe
aunque digan que nada es real.
Me revolcó una ola y ya no sé más quién soy.
Busco mi razón cualquiera aunque no sea verdadera.



Esta realidad es cabalgar el caos



Esta realidad es cabalgar el caos en su angustia
de diástole y su sístole
de todo lo que queda atrás en la fragmentada visión
con sus pequeñas pirámides apagando lo visible
pagando el boleto de vuelta que se aúna
al propio centro del dolor ese es el movimiento
no esperar nada adaptación continua
es vivir transido en el rizoma de cosas contagiadas
en azulosa velocidad
entre el adentro y el afuera esa es la proeza del viaje
preguntarse por qué.
En otro silencio otras estrofas hago
es imposible parar alto esfuerzo romper las cadenas
a mi campo de la imaginación
de una vida malgastada. Estoy a orillas
de mi propio diseño. Ahí hecho y por mejorarse.
Con todos mis personajes interiores dispuestos
y trabajando fluyendo en esta experiencia
ellos son mis ayudantes y mis enemigos.
Todo hace su cantabile. Todo lo visible es lo que no es.
Como escribió o cantó Shelley. Una cosa verdadera
es verdadera por siempre.
Las melodías y las ensoñaciones azules
en sus constelaciones borrosas
que corren al costado de la realidad hacen abrir
el corazón a lo que dictan
los astros mi estilo es llegar con delicadeza y charlar
con toda esa rabia amontonada
para que no surja y meta sus ATP en las células
ese es el centro del mundo las palabras dichas
transcurren como nubes entre sol
y sombra ese es el soliloquio la buena compañía.
Necesitamos tan poco solo flores con días de verano
y un viento azul
ese aire nuestro suelo o plataforma
nuestro camposanto.
Ese espíritu pleno que fuimos antes de ser hombres
ese rol estelar.
Un buen libro en un día de lluvia. O ir al cine contra
las puertas del día.
Esa será mi música mi zumo a toda hora capaz
de ser a la velocidad de aprender de renunciar.
Ese será nuestro oficio.
Y todo se detiene el tiempo suficiente
y ahí nace la otra edad en su hora plena deambulo
péndulo oscilo en la pedrada en la caída en el centro
de mi duda si no soy yo mismo
en ese día menos ese ocaso que el silencio muerde.
Algo va perdiendo color algo retrocede el amanecer
incendia más allá
lo invisible esa es la contorsión
del mundo dibujado en la expansión
de una estética universal.




De: " Partes de la escena", Editorial detodoslosmares, 2020
Otros poemas de PABLO QUERALT, aquí


julio 29, 2021

Rolando Revagliatti: Corona de calor

Ya tengo mis años     




Así como 
en mi 
–forzosamente– 
imperfecta juventud 
  
si estabilizaba a una dama inestable 
me estabilizaba yo más que si 
desestabilizaba a una dama estable 
  
en la actualidad 
  
si desestabilizo a una dama estable 
me estabilizo yo más que si 
estabilizo a una dama inestable 
  
Perfecta 
madurez. 



Soren                           


                              A Soren Kierkegaard


Al tipo ese con el que charlé
en la excursión de Pami a Chapadmalal
lo tengo remanyado:
tras lo que me contó
no me costó nada
identificarme con él

Yo también salvé de mí
–de sus conyugalidades conmigo–
a no menos de cuatro
novias adorables.



En noches




Con gran bochorno de la primavera
las prostitutas reverberan
mofletudas y desabotonadas

En noches de pizarra
saturan los balcones amarillos

Y se arrojan por fin cuando paso
conspicuamente a las tinieblas.



De: "Corona de calor", Ediciones Reciclador Argentino, 2013
Otros poemas de ROLANDO RAVIGLATTI, aquí
Imagen: Nagari

Tamara Kamenszain





Lo que empieza donde termina 
Para armar un libro hay que hacer 
como las modistas que cosen 
siempre del lado de adentro 
y cuando dan vuelta la tela esas costuras 
que ellas trabajaron confiadas 
desaparecen para dejar ver 
un aceptable 
lado de afuera. 
   


§



¿Ya hablé de la muerte? 
murió mi hermano 
murieron mis padres 
murió el padre de mis hijos 
tantos amigos murieron 
y dije y digo que no están más.
¿Eso es hablar de la muerte?
Dejé anotado que se fueron
Les dediqué libros los nombré
por sus nombres me anoticié
de que nadie me contestaba.
¿Eso es hablar de la muerte?
Ensayé todo lo que pude
insistí con estribillos ajenos
“debajo estoy yo” “debajo estoy yo”
pero Pizarnik ya había nacido
enterrada Alejandra Alejandra
se hizo llamar desde chica
y eso sí que es hablar de la muerte.
Yo solamente la cito
porque nací en una generación
y eso no es hablar de la muerte
si el cuerpo camina solo
plegarse con otros al paso del tiempo
es un deporte literario:
“La muerte y la vida estaban
En un cuaderno a rayas”.



§



Soñé con Arturo Carrera
es un amigo de mi generación literaria
me susurraba en italiano palabras al oído
era excitante.
Usted puede viajar a Italia a ver si ahí encuentra el amor
interpreta la analista buscando que acabe
la novela de mi vida para que por fin empiece
su realidad.
Arturo no era Arturo porque nunca
en los sueños los que vemos son los que vimos
y de mi generación literaria el pasado me impone
complicidades guiños contraseñas
que los que no estuvieron ahí
nunca entenderán.
Eso me obliga a hacer siempre el mismo recorrido:
psicoanálisis, literatura, teoría, política...
y aunque muchos jóvenes se fascinen con nuestra época
es un hecho que nosotros
tenemos la cabeza quemada.


Tamara Kamenszain nació en Buenos Aires, Argentina. Es poeta y ensayista. Sus libros de poemas son De este lado del Mediterráneo (1973), Los No (1977), La Casa Grande (1986), Vida de living (1991), Tango Bar (1998), El ghetto (2003), Solos y solas (2005), El eco de mi madre (2010), La novela de la poesía (2012) y El libro de los divanes (2015). También fueron publicados sus ensayos El texto silencioso (1983), La edad de la poesía (1996), Historias de amor y otros ensayos sobre poesía (2000), La boca del testimonio (2007) y Una intimidad inofensiva (2016). Recibió, entre otros reconocimientos, el Premio Honorífico José Lezama Lima de la Casa de las Américas de Cuba, el Premio de la Crítica de la Feria del Libro de Buenos Aires, el Primer Premio de Poesía Latinoamericana Festival de la Lira, el Primer Premio Municipal de Ensayo, el Tercer Premio Nacional en el mismo género, la beca de la Fundación John Simon Guggenheim, el Premio Konex de Platino y la Medalla de Honor Pablo Neruda del Gobierno de Chile. Sus libros fueron total o parcialmente traducidos al inglés, francés, portugués, alemán e italiano. Impartió cursos, seminarios, talleres y conferencias en universidades de Argentina, México y Estados Unidos. Fue asesora de diversas casas editoriales y coordinadora de actividades extracurriculares de la Universidad de Buenos Aires. Es asesora general de la Licenciatura en Artes de la Escritura de la Universidad Nacional de Arte (UNA).
Extraído de COOPERACION ESPAÑOLA / Cultura Buenos Aires

julio 23, 2021

Jack Spicer

Improvisaciones
Jack Spicer (primer plano) con Ida Hodes, Ruth Witt-Diamant y Robert Duncan.     


Improvisaciones sobre una frase de Poe     




"La Indefinición es un elemento de la verdadera música". 
Grandioso el acorde de lo que 
no se rebaja a definición. La gaviota 
solitaria sobre el poste, su cabeza no grazna ni 
sobre un pez, ni sobre otra gaviota alguna 
o el océano. Tan absoluta su falta de sentido 
como un corno francés. 
Ni siquiera es una orquesta. Acorde 
solitario sobre un poste. El grandioso acorde de lo que 
no se rebaja a definición. Ni pez 
ni otra gaviota, ni océano -la verdadera 
música.



Improvisations On A Sentence By Poe




"Indefiniteness is an element of the true music."
The grand concord of what
Does not stoop to definition.  The seagull
Alone on the pier cawing its head off
Over no fish, no other seagull,
No ocean.  As absolutely devoid of meaning
As a French horn.
It is not even an orchestra.  Concord
Alone on a pier.  The grand concord of what
Does not stoop to definition.  No fish
No other seagull, no ocean—the true
Music.




JACK SPICER (1925, Los Ángeles / 1965, San Francisco, California, Estados Unidos de NA)  
Traducción: Javier de la Iglesia
Fuente: Añejo de indolencias | Buenos Aires Poetry
Imagen: NYT


julio 21, 2021

Nazik Al Malaika



Calendario     




Para nuestros pasos había un pasado; está muerto 
desde hace cientos de años. 
Los años han borrado su recuerdo 
y lo han colocado entre los muertos. 
  
Durante mucho tiempo hemos buscado 
sus astros desaparecidos, 
hemos recurrido a lo imposible 
para devolverle la vida. 
  
Hemos intentado, traspasando los siglos, 
hacerle volver a sus comienzos, 
esperando recobrar nuestros sentimientos, 
y hemos regresado con las manos vacías. 

Hemos atravesado las tinieblas,
franqueado lo impasible, inmóvil,
excavando los huesos amontonados,
y no hemos encontrado lo extraviado.

Hemos visto, allí, frentes
que no veían porque estaban ciegas,
ojos ensimismados en la vida
silenciosa, porque estaban mudos.

Hemos visto restos de corazones
embalsamados con el recuerdo.
En vano habían intentado encontrar
el sentido… eran restos.

Hemos visto labios vacíos
que no emitían quejas ni sentían hambre
y manos marchitas, plegadas,
cuya desgracia no provocaba lágrimas.

Nos preguntamos por nuestro pasado
y tropezamos con un ataúd.
Allí, sobre la tumba, yacía el tiempo descolorido.

Regresamos al calendario:
¿Se puede engañar a los días?
Y oímos gritar a los restos
tras el sarcasmo de las cifras.

Vimos el mañana esperado
arrastrando su mitad paralizada,
arrastrando su mitad despreciada,
su mitad congelada, inerte.

Allí, un libro se cerraba
y finalizaba el antiguo canto.
Mañana, la vida germinará
sobre las heridas del doloroso tiempo.

La voz del ayer se perderá
en el torbellino profundo del tiempo
y sentiremos en nuestras copas
la palpitación del sueño que se despierta.


NAZIK AL MALAIKA (1923, Bagdad, Irak / 2007, El Cairo, Egipto
Traducción del árabe: Manuel Jiménez Lucena
Extraído del Fb de Jonio González
Imagen: 500px


julio 16, 2021

Jonatan María Reyes: Una calle sin salida


1.10     



abrimos varias sillas  
de playa en el balcón 
nos echamos Off 
en todo el cuerpo 
ahuyentamos algunos 
mosquitos. las sillas 
son de plástico 
son frágiles, pero 
más frágil es el 
tendido eléctrico. 
zumba como si 
estuviese hecho de  
todos los mosquitos  
que espantamos.  
al menos la nevera 
de foam sigue firme 
y retiene el hielo 
como lo que habita 
en un segundo plano 
y exige de la forma 
otra resistencia 



ESTO NO ES UN BARRIO     


1.


nos dimos por vencidos
y comenzamos a seguir el olor 
del camión de basura 

no sabemos por qué
pero será por algo 


2.


la calle nos travistió
los sentidos

nos meció en sus machinas


3.


una tarde repleta de polillas 
un abanico en movimiento
para soportar el verano

un cambio en el sentido
de la permanencia

cayendo la tarde 
le arrancamos 
el estampado a las paredes

la humedad muerde 
como un perro salvaje


4.


una calle sin salida

objetos que se ven elásticos
a cierta hora de la sombra

un poste de luz que succiona 
toda clase de insectos

todo parece un flashback
o un meme bien pendejo


5.


un verano vaporoso
al borde de una piscina
donde entra gente 
a esa agua podrida 

cuando salen
ya no son gente 


6.


un gringo ahogado en la piscina
un muerto en otro idioma 
intraducible 

al mismo tiempo en la misma piscina

una familia come presas
de pollo antes 
de que se enfríen  


7.


los chinos salen 
del casino

se van esquivando luces

hablan bajo
por los bordes


8.


un game boy, linternas,
vicks, alcoholado, insecticida 
una nevera de plástico
más comida chatarra, queroseno
sándwiches de mezcla

todo con lo que podamos
improvisar

por si las moscas


9.


sacar la pizza congelada
del freezer, sacarla de su ataúd
de cartón, quitarle el plástico 
meterla en el microondas
mirar su rotación 

ablandarnos hasta
disolvernos

volver a creer en algo
fingir esperanza
dar vueltas


10.


arrancarnos los pellejos
aún tiernos

también por si las mocas


11.


lavar los platos, estrujar la esponja 
en ese proceso sentir 
cada nervio del cuerpo

poner a una canción 
de bad bunny

vaciar el cenicero

cruzar tripeando en ketchup 
el umbral de la puerta

jurar no volver a hablar
del fin del mundo


//

1.8


hace mucho calor.
en la tele transmiten
una película de ninjas.
pizza congelada
gira dentro del viejo
microondas saca chispas.
no hay rutas de escape
sí hay una escalera
de incendios
que a veces se traba.
abajo hay un callejón
rodeado por una cerca
de alambre de púas
el cual aún sujeta entre
sus dientes metálicos
esos restos del barrio
que el mundo no quiso



JONATAN MARÍA REYES
nació y se crio en Santurce, Puerto Rico. Ha publicado los libros Data de otro ardor (Verbum, España, 2018), Databending (Barnacle, Argentina, 2019) y Lo común tambien cruje (La Impresora, Puerto Rico, 2020/Herring Publishers, México, 2020). Obtuvo el XI Premio Internacional de Poesía “Gastón Baquero” y es finalista de varios premios de poesía. Algunos de sus textos han sido traducidos al italiano, griego, inglés, francés y portugués. A veces edita la revista de poesía Low-fi ardentía.
Otros poemas de JONATAN MARÍA REYES, aquí

julio 15, 2021

Keila Vall de la Ville

Grapas


Cuatro grapas    




Sentada en piso del corredor  
centinela del hijo al fin del día dormido en su cama pequeña 
espanto el recuerdo el día en que tropezó en el parque una francesa que en el momento columpiaba a su  hijo me indicó una dirección 
lo más cercano es un City MD. 
En brazos con el hijo herido 
                  que no lloró 
                  nunca lloraba este hijito, ¿por qué? 
con los brazos cansados y la camisa blanca ahora roja 
con la mente confusa y entristecida 
llegué a un ambulatorio 
no una clínica o un hospital. 
Son detalles 
                     te preguntas qué es mejor
qué hace en estos casos la gente
                     de acá
dónde va la gente que se cae, que se accidenta, en esta ciudad con parque en el centro.
El celular en la esquina más oscura del bolso y sin timbre
¿a quién llamaría para decir
esto ocurrió?
                      mensaje imposible, ayuda que no llegará
                      llanto que no ocurre porque no hay quien lo escuche.
En esta historia hijo menor y madre somos
hermanos. Yo también lloro invertida, quiero decirle
por ejemplo al preguntarme si todo esto
venir a este país en el que mi acento llama tanto la atención
fue buena idea o no.
Nadie va a responder.
Acunada en mi propia matriz me pliego hacia dentro.
Cuatro grapas en el cráneo que más adelante el doctor no logrará manejar
y al intentar sacarlas sangrarán de nuevo.
Helado de coco entre la avenida Amsterdam y la calle 77
sol primaveral sobre el banco color verde en aquel parque cuyos
columpios no quisimos usar.
Mi hijo menor aprende a hablar tartamudeando
tropezándose consigo
conmigo
con el idioma que dejó y el que viene y aún no es.
                          Cuando mi hijo me habla
cuando mi hijo me habla y yo no comprendo
quisiera me repita esa frase
esa frase una vez más no basta
o mejor decirle
no estás solo yo también
voy tartamudeando
voy tartamudeando en la historia que creé para ti.
Mi niño duerme y esta mirada rabiosa y triste lo cuida
centinela en el pasillo ante esta habitación que pronto rebosará de libros infantiles
pero aún no
aún no lo sabemos porque está pequeño
en esta habitación de alfombra celeste con pistas, autos y aviones.
también ocurre que las madres se accidentan
una pequeña fractura acá
se accidentan se caen
un momento de confusión.
A esta hora sin patria
en esta esquina del universo que creé
el hijo duerme
y ve desde el sueño a su madre huérfana de sí misma
fertilidad tan íntima tan mínima quizás tan insuficiente
la de esta madre sola en el corredor sentada
cuidando a su hijo sin país sin lengua tal vez
gestando un lugar sin miedo mientras se aferra a un libro
que el miedo me pertenezca y los deje a ellos en paz, me repito mientras los llevo
en la espalda.
Todo este tiempo preparando mi columna sin saberlo
preparando mi columna sin saberlo
sin saberlo


KEILA VALL DE LA VILLE ( 1974, Caracas, Venezuela)
Autora de la novela Los días animales (2016), premiada en la categoría Mejor Novela International Latino Book Awards 2018, los libros de cuentos Ana no duerme (2007) finalista como Mejor Libro de Cuentos en el  Concurso Nacional de Autores Inéditos Monte Ávila Editores, y Ana no duerme y otros cuentos (2016). Publicó el poemario Viaje legado (2016) y el texto crítico bilingue Antolín Sánchez, discurso en movimiento: del pixel, al cuadro, a la secuencia (2016). Antóloga de la compilación americana bilingüe Entre el aliento y el precipicio. Poéticas sobre la belleza(in press), y co-editora de la Antología 102 Poetas en Jamming (2014). Vive en Estados Unidos
Fuente: "El puente es la palabra", Antología de poetas venezolanos en la diáspora por Kiria Kariakin y Eleonora RequenaEnlaces: Suburbano | Nagari Magazine
Imagen: Nagari Magazine

julio 12, 2021

Susana Cella

Y sobre el molina de las sombras



Y sobre el molino de las sombras     




Olvidada la perra suerte de todos sus maltratos 
Volviendo porque sí a encabalgar tristezas 
o anunciar delicias falsas, rantifusas fugas en mi mayor 
Queda lo que se está apenitas y a penas por decir 
Negadas las calles y los consuetudinarios días 
de rutina siempre impar 
Nos quedan ramitas de viento 
ojos muy abiertos, agudos ángulos 
en cualquier parte nunca avistados 
Y encontrar entreverados 
sangre mordida, bichos ladrones 
y algunos mendigos por doquier.



Bulincito




Qué certeza reclamada
decir que nadie aquí llega por equivocación o sea
no es grande el tugurio, tres por dos a las penas
armando el bajo techo y las paredes blancas
con innumerable esmero
torreando casi a la plaza del Once
no es grande, no es sino
lo que suma piso de madera, ventana corrediza sin alféizar
y unas ratas mordiendo el balcón.

Tan poco a ofrecer salvo
el refugio para acostar a la magnánima sombre sapiente
a la tardanza recontada y mucha falta de pleno
Sucucho menos pobre que alberguero
supiste un día dar con lo que requería un sitio de te quiero.

Neta piecita aislada
Tres por dos apenas, y una ventana
para que una luz demasiada directa
y se mire el mustio cielo
Con o sin sol igual.


SUSANA CELLA (Buenos Aires, Argentiona)
De: "La fuga del infinito mordido", Barnacle, 2021

julio 07, 2021

Arturo Corcuera




Un solo de máquina de escribir     




No alcancé a usar pluma de ganso. 
Fui escolar  de pluma de acero y pomo de tinta. 
Ave de pluma de cristal, de pluma fuente. En mi tinta azul 
     Se miraban el cielo y el mar y mi traje dominguero. 
(¿Quién no tiene un traje azul?) 
La reemplazó el bolígrafo. Creció el mundo y crecí yo. 
Llegué veloz, en  locomotora, a la máquina de escribir. 
Me volví gallo: picoteaba las teclas con un dedo, imaginándolas 
                    granos de maíz. Remignton Rand, te sabrás de memoria 
                    mis primeros poemas. 
Oigo hasta hoy tus conciertos de piano:  Back, Beethoven,
                    Mozart, Chopin, Vivaldi, tren de escritorio (Deluz  Model  5)
                    avanzando  por las cuatro estaciones.
Al final del siglo XX, en misil cibernético
                     te sacó de los carriles la posmodernidad.
Están frente a mí  los carretes de cinta
                      que ya no tiñen mis manos ni mis sueños.
Del salón en el ángulo oscuro yacen mi rodillo secreto,
                       mi cigarra incomprendida, mi arpa olvidada




DANIEL ARTURO CORCUERA (1935, Trujillo / 2017, Lima, Perú)




julio 05, 2021

Arvis Viguls

poesía letona


EL LIBRO     




Una tras otra me toco las cicatrices,  
mi único camuflaje 
para recordar quién soy. 
Ya santiguarme no puedo: 
ese es mi último ritual. 
 
La más antigua es la del hombro izquierdo  
—de la vacuna contra la viruela—  
redonda, como si alguien 
hubiera apagado un cigarrillo allí. 
Ese fue mi primer bautismo. 
 
Tengo muchos arañazos, muy finos, 
por los diez dedos de las manos: 
uno por cada mandamiento.
De niño me gustaban los cuchillos. 
Entonces no había otros juguetes.


Solía colocar todos los objetos de la casa 
que eran puntiagudos o afilados 
delante de mí en la mesa,
para darles nombres
como se nombra a los niños.

La edad de un caballo se determina por los dientes,
la de un dolor por sus cicatrices.
Y aun así todavía soy joven.
Aquí (y debe decirse en susurros)
hay mucho espacio aún.


Éramos cercanos en la oscuridad
hasta que el clic del interruptor
soltó los malos espíritus de las grandes distancias.
.
Nuestros rostros se reflejaban 
en la ventana del autobús
donde se leía: EN CASO DE EMERGENCIA
ROMPA El. VIDRIO.

En una hoja de papel reciclado,
que fue una vez nuestra lista de la compra, 
alguien ha escrito una breve nota de despedida 
antes de un largo viaje.

Ningún vuelo sufrió retrasos,
los trenes circulaban según horario.

Antes tu mano se deslizaba por el pelo
casi con descuido, casi al azar;
ahora era precisa
como el guante de un trabajador del aeropuerto 
abriendo una maleta sospechosa.

Tu sonrisa ya era la sonrisa de una azafata 
que enseña
cómo ajustarse el cinturón antes del despegue.



ARVIS VIGULS (1987) es un poeta, crítico y traductor letón. Traduce del inglés (Walt Whitman y
William Butler Yeats), español (Federico García Lorca), ruso (Joseph Brodsky) y serbo-croata
(Vasko Popa). Su primer poemario Istaba (Habitación, 2009), recibió el premio al Mejor Primer
Poemario del Sindicato de Escritores de Letonia, y el premio Mejor Poemario del Año del
festival Poetry Days. Su segundo poemario, 5:00 (2012), fue aclamado por la crítica y obtuvo
un accésit para Mejor Poemario del Año en Letonia. Poemas de Viguls han sido publicados en
muchas antologías y revistas literarias en inglés, alemán, ruso, serbo-croata, checo, finlandés,
lituano y hebreo. Vive en Riga. (Extraído de "Cinco poemas de Arvis Viguls") 
Traducción: Lawrence Schimel
Fuente: La colmena
Imagen: Punctum


julio 02, 2021

Javier Alvarado

poeta panameño con camisa a rayas azules y sombrero

Kafka y la tecnología táctil     


Soy sensible a este abismo, me enternece 
de otra manera la lectura de Kafka: 
Enrique Lihn
  

Franz Kafka se instala en una máquina de escribir, 
Se aburre de las teclas. Piensa mejor en un Ipad. 
Repasa el tiempo hacia delante, ve las publicaciones, retrocede, abre la ventana de diálogo. 
No puede teclear. Intenta seducir un estornino e irradiar el tokonoma, 
De este cielo adverso donde revolotean bandadas 
De extrañas caligrafías. 
Me voy acostumbrando entonces 
Al plagio de rostros y de formas en las nubes. 
Desvarío en el agua de toda continuidad 
Cuando nos asaltan las Américas muertas, 
El proceso de estertorear el trasluz, el hueco ambiguo de la página 
                                   (El tachón), (el borrón) que se nos viene desde la pubertad 
                                      con las prohibiciones estilísticas y alianzas con el padre. 
Me despliegan un mapa en la reproducción de las manzanas.
Se constelan esta vez las cuartillas desde un futuro,
Alguna coartada para construir su castillo, viajar a Palestina,
Planear con la mejor agencia de viajes       su crucero para gorgojos
                                             O la sentencia de vivir
                                                  ante el proceso
                                       inconcluso                del juez
                                                              y el gotear
                                                              esquizoide
                                                              de la bruma
                                                   en la colonia penitenciaria.

Hay se cuestiona todo esto en medio de un chat, 
Pulgamando una estrategia comunicativa
Para la sobrevivencia.



Renovación de cédula


ante las situaciones kallcianas...

Cada uno se  como puede 
unos con el pecho entreabierto, 
otros con una sola mano, 
unos con lo cédula de identidad en el bolsillo. 
Roberto Juarroz


Hoy he tenido miedo de mi identidad.
Ha expirado mi cédula.
No estoy aqui subiendo este piso,
No estoy allá consumiendo esta escalera;
Cada ser con su paso, cada ser con su pose,
Cada uno con sus kilos, en su peso
Donde no haya fuego ante la propia voz,
La propia voz, una revolución, un manuscrito.

Hacer filas inmensas
Para renovar tu vejez en la foto.
Llenar mis datos, volver al nacimiento
Y al dolor parturiento de mi madre.
Gatear y caminar sobre papeles
Burócratas.
una fecha exacta para la entrega, para volver a plasmar
Las huellas, comprobar solicitud
Y dar fe de vida o dar fe de muerte
Como si alguien se despidiera en medio de la luz, al otro lado.

Unos se van con su espejo,
Otros se van con su perro,
Otros se van sin su pensión con un sello en la frente,
Otros con su nacionalidad y cédula de extranjeria,
Aquellos con una carta rasgada antes de tiempo
Otros se van sin escribir su mejor obra,
                Otros se apresuran a tomar talleres literarios y a dejar anaqueles llenos de letra innecesaria,
Insisten en dejar un libro detrás del árbol o detrás del hijo.
Mejor no se apresuren a nada.
En ese lapso de tiempo, ningún banco o trámite aceptan
De que estás ahi, en ese lapso de la otorgación no existes, mientras
Alguien vive, alguien escribe, alguien rompe papeles, alguien renueva su cédula, 
Alguien se equivoca escogiendo a un diputado, a un alcalde, a un presidente, 
Alguien asegura que todo ha caducado.


JAVIER ALVARADO (1982, Santiago de Veraguas, Panamá)
De: "Dolorosa primavera de las hermanas de Kafka", Ediciones Alastor, 2017
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