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Mostrando las entradas de abril, 2015

Gwendolyn MacEwen

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La luz del sol en la esquina de Sherbourne y Bloor Ya muy tarde mi bicicleta me lleva a través de la ciudad. Me pregunto como nosotros amoldamos nuestras vidas, estos desórdenes brillantes, estos finos errores inspirados cuando – Mira – El futuro está totalmente implícito en el presente, el presente es el resultado lógico De todos los puntos en el pasado y ese edificio al cruzar la calle su construcción que viene desde Siempre. Todo lo que hacemos hoy contiene las semillas de su propia transformación. El puente yace sobre la quebrada honda. Algo me dice: Nunca harás nada más vital, más profundo, más perfecto o más necesario que lo que estás haciendo en estos momentos. Hoy ha sido Viernes, ese era su nombre – Viernes – y la luz del sol en Sherbourne y Bloor complementa la ciudad. El Parque: veinte años más tarde No es el mismo  parque, pero podría serlo. Es Christie Pits al fin del verano, la tristezacolosal del fin del verano. Otra arena, otro coliseo, atletas diferentes con su esb...

Jotaele Andrade

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El regocijo doloroso del amor  ¿qué es este brinco  amada  en que el corazón ladea  hacia el abismo?  no puede ser  la dulce muerte  porque tu corazón y el mío  son el colibrí  aleteante  y la flor abierta  ni tampoco la súbita maleza  del espanto  pesa  amar y ser amado  no la disputa y acaso la pérdida  y ya no esperarte  entre las alamedas y el sueño  en las esquinas  donde  enmohece  la memoria  pesa con su música  de pájaros enloquecidos  por la luz  de manos que se multiplican  y nada toman  al final del día  mi amor  mi amor  qué cruel sosiego  este dolor  indescriptible  de lo que está unido  tan intenso como un coagulo de sangre en la nieve  como cuando cantan los ángeles del cielo y del infierno  al unísono  En toda catástrofe hay un milagro  mientras cepillaba mis últimos dientes  y m...

Ko Un

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La vela blanca Nadie desea la tempestad, ¡esto es cierto! Y, en cambio tú, blanca vela ahí fuera en el mar, en lo hondo del corazón esperas que llegue la tempestad. Porque sólo durante la tempestad logras estar viva. Oh, blanca vela paciente y nostálgica en el gran mar azul! La lucha ha empezado. Mi mirada no se aparta de ti. Entre la hierba, bajo mis pies, incluso una brisa suave es tempestad. KO UN  (1933, Gunsan, Corea del Sur)  Traducción:  Vincenza D'Urso y Clara Janés Fuente: h ttp://adamar.org/ivepoca/node/96 Imagen:blogg.nrk.co

Catalina Boccardo, un poema inédito

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La telaraña de Lech Majewski* “La pintura es una condensación de la realidad”* donde el asta gira dos veces y el tercer campesino abandona sus tareas el señor y la señora de la comarca también despiertan al amanecer la mirada engorda el ganado un pintor minucioso busca la cruz o su molino ganarse el pan con sudor crear una iglesia de pan y partir la frente con la espina del Señor segar el alimento y este es el cuerpo la rueda convertirnos la rueda apretar brueghel el viejo muestra la totalidad del mundo ¿es todavía el mundo? un director realiza entonces una película y los molinos contra el mismo cuerpo y para sacar los ojos cría cuervos la telaraña se equilibra imperceptible la perpendicularidad de las maderas el viento estaquea hombre en cruz los sollozos de una mujer y una veintena de observadores el tormento hará sus efectos danos ese pan de cada día *Cineasta de origen polaco realizó esta película con una metodología particularmente meticulosa, basándose en la pintura “Camino del c...

Pier Paolo Pasolini

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Súplica a mi madre Es difícil decir esto con palabras de hijo a quien cuyo corazón bien poco me asemejo. Tu eres la única en el mundo que sabe, de mi corazón, esto que ha sido siempre, antes que cualquier otro amor. Por eso he de decirte lo que es horrendo conocer: es de tu misma gracia de donde nace mi angustia. Eres insustituible. Por eso está condenada a la soledad la vida que me diste. Y no quiero estar solo. Tengo un hambre infinita de amor, del amor de los cuerpos sin alma. Porque el alma está en ti, eres tú, pero tu eres mi madre y tu amor es mi esclavitud: he pasado la infancia esclavo de este sentido alto, irremediable, de un compromiso inmenso. Era el único modo de sentir la vida, el único color, la única forma: ahora todo ha acabado. Sobrevivimos: y es la confusión de una vida renacida fuera de la razón. Te lo suplico, ay, te lo suplico: no quieras morir. Estoy aquí, solo, contigo, en un futuro abril. Otros poemas de PIER PAOLO PASOLINI ,  aquí Fuente:  http://senda...

Natalia Fortuny

e l  día que tiraron la casa abajo   de al lado   mirábamos desde la terraza   parados en banquitos no sabíamos   íbamos a saberlo  pronto   que derribar   se parece a arar un campo   a remover y esperar la semilla   vimos paredes enteras   volver al polvo   con los ojos irritados   sobre las cáscaras de pintura   no ayudaba el invierno de la nieve   vimos todo de arriba   ese derrumbe   nos abrazaría más tarde   Natalia Fortuny (1977, Buenos Aires, Argentina) Fuente: "La construcción", Gog y Magog, 2010 Imagen: poetassigloveintiuno.blogspot.com

Robert Pinsky

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Camisa La espalda, el canesú, metros de tela. Costuras superpuestas, las puntadas casi invisibles a lo largo del cuello pasadas en un taller clandestino por coreanos y malayos chismeando con té y fideos en la pausa o hablando de dinero o de política mientras uno casa esta parte de la manga con su costura sobrehilada a la banda del puño que abotono en mi muñeca. El prensatelas, la cortadora, el escurridor, la plancha mecánica. La aguja, la unión, el pedal, la bobina. El código. El incendio infame en la fábrica  de camisas Triángulo en 1911 ciento cuarenta y seis murieron entre las llamas. En el noveno piso, no había bocas de incendio ni salidas de emergencia – El testigo del edificio de enfrente que vio como un hombre joven ayudaba a una muchacha a subir al alféizar de la ventana, luego la sostuvo afuera alejada de la pared y la dejó caer. Y luego otra. Como si las ayudara para subir al tranvía y no a la eternidad. Una tercera, antes de que él la arrojara, se abrazó a su cuello...

Uriel Martínez

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La anfitriona con los pasos breves y discretos propios de la derrota, baja 24 escalones tomada del barandal de la alta noche; como en una escena en blanco y negro, lentamente arrastra la gabardina como quien espera lluvia o viento; abre el coche, mete la llave para encenderlo y observa en la luna del retrovisor el cigarrillo tembloroso, anhelante; por fin el coche arranca en dirección al tumulto de aquella que olvidó llaves, cepillo y pashmina en el baño; si la alcanzo le digo que vuelva que la perdono que no se agite que llore en mi hombro que beba de mi cáliz que acomode los espejos. La otra la otra, la que no quiere volver a casa, dilata la noche del sábado en el apeadero para el empleado pobre; sujeto el pelo en chongo lleva consigo los secretos de la noche, viste para ello unos jeans entallados; nunca se sube a la báscula ni se toma la estatura 1.60, prefiere chicles de menta y anteo...

Mary Jo Bang

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Usos de la restricción     El porche es gris—a medio camino entre sílex y ballena —la casa, una fachada de sol tardío. Dos mujeres sentadas afuera en el junio de un año memorable mientras un niño duerme justo detrás de una puerta abierta. Nota: mantén la descripción en el mínimo. Evita adjetivos, usa adverbios moderadamente . El tren pasa, inquietando las ventanas, corrigiendo el centro regular del sol hasta que una banda negra lo cubre. Se levanta de la silla, desaparece de la vista. Nunca cuelgues un revólver en la pared en el Acto I, a menos que planees que alguien lo dispare en el último acto . Deja al niño jugando en el patio de atrás; al perro, suspirando en el porche; se sube al coche. Ha estudiado literatura rusa. Ahora, levanta la cámara hasta sus ojos. La narrativa es aparentemente fácil. Cada frase debe referirse a la pregunta ¿y después qué pasó? y apunta hacia el tren que llega. Pastillas brillantes en su cartera, una tabla de planchar abandonada, una lista d...

Marcelo Díaz | Monólogo de Donnie Darko

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Monólogo de Donnie Darko En algún punto del jardín descansa un motor diesel. Yo no era nadie en el universo pero dibujaba accidentes aéreos. Esa era mi particular manera de estar integrado a la vida de los aeropuertos hasta que leí el texto sobre una dimensión invertida que cambia o duplica las historias personales escrito por un hombre disfrazado de conejo. Viajar por el tiempo es una tarea abstracta como imaginar una antena portátil dentro de la bóveda celeste o calcular la trayectoria de la turbina de un avión cayendo al abismo. Quizás existió un proyecto distinto para mí entre las diferentes opciones de la oscuridad. Temprano pasaré de ser el fogonazo de una bengala a la última grabación de una caja negra. Catamarán Fotograma: hombre con sombrero de mimbre entrena a su pájaro en una balsa de bambú. Es la doctrina del aire ¿Soñará con un bosque una cúpula invertida en un espejo de pinos? Tras el ataque el pescador recoge los peces en un recipiente de paja. De otro modo si desata el ...

Zelda Mishkovsky

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En aquella noche En aquella noche, cuando me senté sola en el patio silencioso y miré las estrellas, decidí de corazón, casi hice un juramento: dedicar cada tarde un instante un instante pequeño y único a esta belleza que brilla. Parece que no hay cosa más fácil, más sencilla que ésta; a pesar de todo no he cumplido mi promesa. ¿Por qué? Ciertamente acabo de descubrir que mi pensamiento se eleva hacia sus palacios, a lo que ven mis ojos, como aquel pájaro que porta en su pico paja, plumas y estiércol para hacer el nido. Ciertamente he descubierto ya que mi pensamiento toma (si no tiene otra cosa) incluso mis sufrimientos para hacer de ellos torres. Toma los sufrimientos de mi vecina, y el papel que revolotea en el patio y los pasos del gato y la mirada vacía del vendedor y aquel verso que se agitaba entre las páginas del libro, y todo esto me construye a mí, sí, todo esto. Todo esto. ¿Por qué no he cumplido el juramento que me hice? Es cierto que me lo creí, que si mirara un corto y ún...

Patricio Emilio Torne

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El río Vi el río, su orilla, la profundidad de su cauce, su potestad, su desborde, el desconsuelo, la aparición de algún cardumen de dientes afilados que siempre está al acecho, un remolino que intentará llevarte a sus fauces. La corriente y su mensaje atrayendo como un imán, directo al corazón en el recuerdo de los días de la infancia. La rama del sauce acariciando, con su mano de seda, las oraciones del que pesca, el vuelo rasante de la garza, el paso militar de los gallitos del agua, y la presa en el pico del martín pescador. Veo el río, mi historia zambulléndose en sus aguas, y la torpe manera de sostener mi cuerpo en la superficie. Sé que si hay un modo de tocar el barro, en barro habría de convertirme para sostener las raíces del irupé, y hacer mía esa fuente, esa flor, de una vez, para saber que alguna vez la tuve. Nada existe como es, sino existe como ha sido. Alguien tira la red, alguien recoge el espinel. Cada quien busca el sustento que lo mantendrá atado a un ...

Brian Johnstone

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Título El bungalow que construiste en el 58 sigue en pie y todos menos uno, los árboles que plantaste como un pequeño bosque. El único ausente, un fresno, cayó víctima de un vendaval que viviste para ver pero no para escuchar el chirrido de la motosierra mientras nuestro vecino acababa con él. Todos ellos —los árboles, los retoños que germinaban de su semilla— me los mostraste ni siquiera un mes antes de que murieras, me explicaste las reglas e identificaste aquellos que habías plantado, tan lejos como tu valla de abajo, la frontera a la que nunca me habías llevado antes. Y ahora, cada anochecer de otoño, los estorninos se inclinan y se arremolinan esperando a que la luz se atenúe, a que el sol se escurra detrás de La Ley. Su día termina. Como uno solo, se precipitan en picada hacia las ramas del bosque que cultivaste del otro lado del camino, gorjean ahí juntos mientras llega la noche. East Neuk of Fife, Escocia Brian Johnstone (1950, Edimburgo, Escocia) Fuente:  http://luvina.c...