El paseo de las estatuas
... las blancas antiguas estatuasacéfalas o chatas,de misterio difusasen las pupilas vacuas:Veranos que las copiasde las flores y de las aristasocasionan mixturasdentro de las cornucopias,Dianas que sostienen el arcoy los brazos extendidosy las pupilas dirigidashacia las presas al paso,Leda que se miraen las aguas con el reocándido cisne, Orfeoque afina su lira,Juno, Ganimedes,Mercurio, Deucalióny toda la legiónde otra muerta fe:hermas defensorasde un bello antiguo mito,de mi tedio infinitoúnicas consoladoras,criaturas sublimesde mármol, caras antiguascompañeras y únicas amigasde mis dulces años primeros:heme aquí, retorno a vosotras,después de la larga ausencia,sin vida ya, sinilusiones, luegoque todo me ha tentado,todo: incluso la inmortalgloria y el bien y el maly todo me ha tediado.La bisabuela míavosotras ya la consolabaisy ahora consoláisa pesar de la melancolíadel pálido nieto:habladle de la antepasadacuando peregrinabaen las épocas remotas,llevando sus jadeospor estos solos paseosbajo sombras sepulcralesya hace más de cien años.Es cierto que la mismapena mía la teníapero que un sentido teníafino de poetisa.¿Solamente a dolersevenía a esta bóveda?¿O bien alguna vezle gustaba rimar,cantando su dolorentre vosotras, hermas, entrelos boj y los cipreses,y su lejano amor?¿Era su figuramaravillosa y fina,la boca pequeñitacomo en la miniatura?¿Divididos los bellos cabellosen dos bandas onduladasasí como las beatasde Sandro Botticelli?¿Tenía un peplo blancode seda adamascaday que la gracia hábilabría un poco de lado?(En vano la aberturasujetaban tres brochesde finísimos granates,porque el caminarlento descubría al ojola pantorrilla esculturaly la pierna de marfilhasta casi la rodilla).¿Llevaba un cinturón de bellasMedusas en cielo serenoque constreñía el senohasta arriba de las axilas?¿Y ostentaba los bellospiececitos empolvadoscon los dedos consteladosde gemas y de camafeos?Yo vuelvo a ver así a la solitariaperegrinar aún entre los espesosmirtos y entre las urnas, las hermas, cipresesla cándida persona estatutaria.Los faunos se doblaban a escrutar,codiciosos, la belleza; a su pasarse volvían las Diosas a remirarla hermana magnífica de carne.No siempre estuvo sola: un día despiertopareció el recuerdo de los antiguos espectros:y aquella mañana la poetisa apareciótoda vestida de brocado rojo.También llevaba, contra su costumbre,dos rosas rojas en las negras melenas:lucían las pupilas azules comorenovadas por insólita luz.Baja al parque y deja sobre un corodos libros: Don Juan y Parisina.Luego palidece: una sombra se acercaentre los bosques del mirto y laurel.¿Quién viene entonces? Y entre las plantasun joven bellísimo avanza(Alma no tiembles, no tiembles)y es su paso un poco claudicante.¿Quién viene entonces a los sueños y al olvido?(Alma no tiembles, no tiembles).Tiene los iris color de verde mar,es en el semblante similar a un dios.Es Él, es Él quien viene por el maestrocamino de los laureles; he aquí: está ya de cerca(¿y era este el lugar? ¿Este mismo?...)y mi antepasada le pone la diestra.Y el poeta rebelde de los Britanosla blanca mano se inclina a besar(Alma no tiembles, no tiembles)Entre estos boj… Ya hace casi cien años.
Il viale delle statue
… le bianche antiche statue
acefale o camuse,
di mistero soffuse
nelle pupille vacue:
Estati che le copie
dei fiori e delle ariste
arrecano commiste
entro alle cornucopie,
Diane reggenti l’arco
e le braccia protese
e le pupille intese
verso le prede al varco,
Leda che si rimira
nell’acque con il reo
candido cigno, Orfeo
che accorda la sua lira,
Giunone, Ganimede,
Mercurio, Deucalione
e tutta la legione
di un’altra morta fede:
erme tutelatrici
di un bello antico mito,
del mio tedio infinito
sole consolatrici,
crëature sublimi
di marmo, care antiche
compagne e sole amiche
dei miei dolci anni primi:
ecco, ritorno a voi,
dopo la lunga assenza,
senza piú vita, senza
illusïoni, poi
che tutto m’ha tentato,
tutto: anche l’immortale
gloria e il bene e il male
e tutto m’ha tediato.
La bisavola mia
voi già consolavate
ed ora consolate
pur la malinconia
del pallido nipote:
parlategli dell’ava
quando pellegrinava
nell’epoche remote,
recando i suoi affanni
per questi ermi viali
all’ombre sepolcrali,
or è piú di cent’anni.
È certo che la stessa
mia pena la teneva
però che un senso aveva
fine di pöetessa.
Soltanto a dolorare
veniva a questa volta?
oppure qualche volta
piacevale rimare,
cantando il suo dolore
tra voi, erme, lungh’essi
i bussi ed i cipressi,
e il suo lontano amore?
Era la sua figura
maravigliosa e fina,
la bocca piccolina
qual nella miniatura?
Divisi i bei capelli
in due bande ondulate
siccome le beate
di Sandro Botticelli?
Aveva un peplo bianco
di seta adamascata
e che la grazia usata
apriva un po’ di fianco?
(In vano l’apertura
fermavan tre borchiati
finissimi granati,
ché la camminatura
lenta scopriva all’occhio
il polpaccio scultorio
e la gamba d’avorio
fino quasi al ginocchio).
Portava un cinto a belle
Meduse in ciel sereno
che costringeva il seno
fin sopra delle ascelle?
Ed ostentava i bei
piedini incipriati
da i diti constellati
di gemme e di cammei?
Io rivedo cosí la solitaria
pellegrinare ancora tra gli spessi
mirti e fra l’urne e l’erme ed i cipressi
la candida persona statutaria.
I fauni si piegavano a guatarne,
cupidi, la bellezza; al suo passare
volgevansi le Iddie a riguardare
la sorella magnifica di carne.
Ma non sempre fu sola: un dí riscosso
sembrò il ricordo delle antiche larve:
e in quel mattin la poetessa apparve
tutta vestita di broccato rosso.
Anche portava, contro il suo costume,
due rose rosse nelle nere chiome:
lucevan le pupille azzurre come
rinnovellate da insüeto lume.
Scende nel parco e posa sopra un coro
due libri: Don Giovanni e Parisina.
Poi trascolora: un’ombra s’avvicina
fra i boschetti del mirto e dell’alloro.
Chi viene dunque? Ed ecco fra le piante
un giovane bellissimo avanzare
(Anima non tremare, non tremare)
ed è il suo passo un poco claudicante.
Chi viene dunque ai sogni ed all’oblio?
(Anima non tremare, non tremare).
Ha l’iridi color di verde mare,
è nel sembiante simile ad un dio.
È lui, è Lui che vien per la maestra
strada dei lauri; or ecco: è già da presso
(ed era questo il luogo? Questo stesso?...)
E l’ava mia porgegli la destra.
E il poeta ribelle dei Britanni
la bianca mano inchinasi a baciare
(Anima non tremare, non tremare)
fra questi bussi... Or è quasi cent’anni.
De «Poemas dispersos», 1904, en G. Gozzano, Le poesie, ed. de E. Sanguineti, Torino, Einaudi, 1990 [1973].Nota del traductor: La palabra “busso” [“busso” actualmente y en tiempos de Gozzano significaba “golpe”, “sacudida”] es anacrónica también en los tiempos de Gozzano. Se trata del “bosso”, el “boj”. “Entre estos boj” es correcto. Los cultismos y usos anacrónicos son normalísimos en Gozzano para provocar el mundo fantasmagórico suyo tan característico y llevar el poema al tiempo pasado y “obsoleto” donde se desenvuelve perfectamente.
Guido Gozzano: Era hijo del ingeniero Fausto Gozzano y de Diodata Mautino, hija de un ardiente partidario de Giuseppe Mazzini y Massimo D'Azeglio. Su vida transcurrió entre Turín y la pequeña ciudad canavesana de Agliè, donde la familia poseía varias casas (Villa Il Meleto) y un gran parque. Debido a su mala salud, faltó con frecuencia a la escuela, y, tras una enseñanza secundaria poco brillante, se matriculó, en 1903, en la Facultad de Derecho de Turín. No llegó, sin embargo, a obtener la licenciatura, ya que prefirió asistir, con algunos amigos que forman con él el grupo de los "crepuscolari" ("crepusculares"), los cursos de literatura que daba el poeta Arturo Graf, muy admirado por los jóvenes literatos de la ciudad.
Graf era partidario de un pesimismo leopardiano atemperado con un socialismo de tipo espiritual, y era por tanto muy admirado por los jóvenes intelectuales turineses, que veían en su pensamiento un posible "antídoto" contra el gusto dannunziano que imperaba en la época. Gracias a él, Gozzano se liberó del gusto decadente que dominaba sus primeros versos, y en esta época se dedicó a estudiar con atención la obra poética de Dante Alighieri y Francesco Petrarca.
En mayo de 1907 sus condiciones de salud, que ya eran precarias, se agravaron a causa de una violenta pleuresía y desde aquel momento tuvo que pasar su vida entre la costa ligur y alguna aldea de montaña. Ese año inició también una relación, que inicialmente fue sólo epistolar, con Amalia Guglielminetti, a quien había conocido durante los encuentros de la Società di Cultura. Las "Cartas" de amor entre Gozzano y Amalia Guglielminetti, escritas en los años 1907-1909, dan testimonio del amor que Guido sintió por la poetisa, cuya estrecha relación duró hasta su muerte.1
En 1909, tras abandonar sus estudios de Derecho, se dedicó por completo a la poesía. En 1911 publicó su libro más importante, I colloqui, dividido en tres secciones: Il giovenile errore, Alle soglie e Il reduce. El éxito que obtuvo su obra valió a Gozzano un gran número de solicitudes para colaborar en periódicos y revistas, como La Stampa, La Lettura y La Donna, en cuyas páginas publicó tanto poesía como prosa.
En 1912 se agravó su estado de salud, y decidió emprender un largo viaje a la India para buscar climas más propicios. El viaje, que se prolongó desde febrero a mayo de 1912, no le dio el beneficio esperado pero sí le permitió escribir, con ayuda de la fantasía y de muchas lecturas, varios textos en prosa sobre el viaje que serían después recogidos en un volumen y publicados póstumamente, en 1917, con el título de Verso la cuna del mondo.
En marzo de 1914 publicó en La Stampa algunos fragmentos de su poema "Farfalle", llamado también "Epistole entomologiche", que quedó incompleto. Ese mismo año recopiló en el tomo I tre talismani seis cuentos de hadas que había escrito para el Corriere dei Piccoli.
Mostró siempre interés por el teatro y el cine, y trabajó en la adaptación de alguna de sus novelas a estos medios. En 1916, año de su muerte, trabajó en el guion de una película, que no llegó a realizarse, sobre san Francisco de Asís.
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Guido_Gozzano
Traducción: José Muñoz Rivas, Licenciado y doctor por la Universidad de Murcia
en filología, desde 1993 es profesor titular de filología italiana en la Universidad de Extremadura. Ha sido lector de español durante años (1987-1993) en el
Departamento de Ciencias Literarias y Filológicas de la Universidad de Turín,
donde realizó su tesis doctoral sobre la poesía de Cesare Pavese.
Su actividad investigadora se centra primordialmente en la literatura italiana moderna y contemporánea aunque haya afrontado las de otras épocas. Aparte ésta, otras líneas de investigación en las que trabaja son “la estructura del género cancionero”, la “traducción literaria” y la “literatura comparada”.
De entre sus publicaciones cabe destacar el libro La poesía de Cesare Pavese (atravesando la mirada en el espejo), Universidad de Extremadura, 2002, así como otros ensayos sobre este autor italiano publicados en revistas especializadas.
Ha abordado la obra de otros autores italianos contemporáneos también en revistas especializadas (Guido Gozzano, Eugenio Montale, Pier Paolo Pasolini, Alfredo Giuliani, Giuseppe Ungaretti, etc.).
Finalmente, ha traducido del italiano al castellano obras de creación literaria: Claudio Magris, Las voces, en Sibila. Revista de Arte y Literatura, enero de 1995; Alfredo Giuliani, Versos y noversos, Secretariado
de Publicaciones de la Universidad de Murcia, 1991; Guido Gozzano, Poesía, Renacimiento, Sevilla, y Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura, 2014; Los coloquios, Madrid, Visor Poesía,
2014.
Imagen: Gozzano con la madre Diodata en la villa Il Meleto