Werner Aspenström
Los remos Heredé una barca pero no tenía remos. Elegí dos tablones sin nudos, los dejé en la buhardilla a secarse. Poco después se abrió la corteza de la tierra, salieron demonios eléctricos, arañas eléctricas y Dios sabe qué. Treinta años después la corteza terrestre se cerró. Le di la mano a la enfermera y le di las gracias. Le di la mano al doctor y le di las gracias. Me deseó un feliz viaje. Vi bosquecillos, vi tractores rojos que avanzaban a trompicones por campos amarillos. Me sorprendió su número. La verja de casa de mi padre estaba recién pintada. Le di la mano a mi hermano e hice una reverencia Le di la mano a mi cuñada e incliné la cabeza. Bajé los dos tablones de la buhardilla y me hice un par de remos. Entonces me faltaba la barca. Me senté en el resquebrajado embarcadero y me puse a contar los años de mi vida. Los arrojé a las golondrinas de mar que se alejaron volando con ellos sobre los juncos y los dejaron caer, uno tras otro, como trozos incomestibles. Teoría de la ali...