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Mostrando las entradas con la etiqueta Milo de Angelis

Milo de Angelis: los camiones pasan lentamente, cargados, en el fondo de la curva

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La lentitud "Quería que todos se detuviesen" dice con la bufanda apretada mientras cruzamos los charcos “no quería volverme distinta" y son confusas las palabras, entre los pasos, hoy, en los bordes de la acera “Jiskova está lejos y nunca sé nada de los demás” y mientras tanto empieza este campo, en el fondo de la avenida el olor de los patios después de los últimos tranvías “...cuál alegría... de qué hablas... te alcanza este... ...este amor lleno de deberes... donde como máximo se es perdonado... los que pueden... ...te conformas con esto...” pero hay demasiado viento, y palabras llenas de consonantes para decir que se acaba y silabeamos “nerozumìm, nerozumim” en la mañana como en el rubio pálido una cosa inaferrable que resbala sobre el asfalto, una vez sola "...pero ahora la prueba es para nosotros... nosotros que no podemos ver...” los camiones pasan lentamente, cargados, en el fondo de la curva y los muros de estas casas, el olor a cocina "dónde estás...

Señalador: Milo de Angelis

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Milo de Angelis / Ginebra Magnolia      Todo estaba ya en camino. Desde entonces hasta aquí. Todo  el tiempo, luminoso, rozaba los labios. Toda  la respiración se concentraba en el collar. Las sombras  de Lambrate cerraron la puerta. Toda la habitación,  absorta, se convirtió en el primer latido. El negro  de tus cabellos contra el amarillo del último rayo.  Desde entonces hasta aquí. Era el primer día del verano. El silencio nos llenaba la frente. Todo estaba ya en camino, desde entonces, todo estaba aquí, único y perdido, nuestro y remoto. Todo pedía permanecer a la espera, de volver a su verdadero nomb re.

Milo de Angelis | No esperes a nadie

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Viene la primera ''Oh si tú comprendieras:  quien sufre quien sufre no es profundo. Suburbios de Milán. Verano.Ya hay poca agua en el río, el kiosco está cerrado.  "Cambia, no esperes más":  Cerca del muro sólo hay algunos coches. No pasa nadie. Nos quedamos sentados sobre el parapeto ''Quizás aún puedas llegar a ser solo, puedas sentir aún sin pagar, puedas entrar en una profundidad que no conmemora: no esperes a nadie no me esperes, si sufro, no me esperes. Y miramos fijo el agua oscura, este viento tenue que la mueve y le da pequeñas vetas, como una madera.  Me toca el rostro.  ¿Cuándo vas a salir, cuando no tengas alternativas? No te aferres, acepta acepta perder algo Otros poemas de Milo de Angelis,  aquí Viene la prima "Oh se tu capissi: chi soffre chi soffre non è profondo Sobborghi di Milano. Estate. Ormai c'è poca acqua nel fiume, l'edicola è chiusa.  Cambia, non aspettare più  Vicino al muro c'è solo qualche macchina. Non passa nessu...

Milo de Angelis

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La ventana En el cuarto de hotel detrás de las cortinas que por primera vez permiten ver una plaza entrañable “sólo querría repetir, entendés, nada más” esta tarde es impersonal, no se dirige a nadie no lo elige, ya es una tierra llena de huéspedes, que cumplen en otro su obra empezada como ese puente permanece allá calmo, no es más lo que une dos orillas. La luz sobre las sienes Qué extraña sonrisa vive para existir y no para tener razón en esta plaza quien se confía y quien consuela de pronto callan es junio, en pleno sol, nace el abrazo no mañana, ya mismo la tarde, los reflejos sobre las mesas en el restaurante no dan explicaciones junto a las uñas rojas coinciden con las frases es ésta la caricia que olvida y que dedica mientras mira en la taza las gotas que han quedado y piensa en el tiempo y en su única palabra de amor: “ahora”. Otros poemas de MILO DE ANGELIS ,  aquí Traducción: Pablo Anadón Enlaces:  L etras.s5 Otra iglesia es imposible El trabajo de las horas La fine...

Lugar y poema: Tarento, Italia

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En el verano del tiempo humano, en el último verano, existían todas las carreteras. La Prenestina con sus cinturones de ronda alcanzaba el mar de Tarento viejo y los jardines de Puerta Venecia, geografía de uniones inesperadas, tiempo que no se pierde, todas las carreteras, todos los amores sumergidos en uno sólo y renacidos, todos los pasos delante del portal, las miradas en el portero automático, todas las voces, los acentos, las sílabas, tú que salías sonriente con tu gorra de pelo y caminabas decidida hacia un autobús. Contare i secondi, i vagoni dell’Eurostar, vederti scendere dal numero nove, il carrello, il sorriso, il batticuore, la notizia, la grande notizia. Questo è avvenuto, nel 1990. È avvenuto, certamente è avvenuto. E prima ancora, il tuffo nel Ticino, mentre il pallone scompariva. È avvenuto. Abbiamo visto l’aperto e il nascosto di un attimo. Le fate tornavano negli alloggi popolari, l’uragano riempiva un cielo allucinato. Ogni cosa era lì, deserta e piena, per noi che ...

Milo de Angelis: El descontento pálido de las calles

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A veces, al regresar, encuentra la ira de los muertos, el desconcierto pálido de las calles que una vez   fueron nuestras y les dimos las gracias, fueron escalofrío nocturno y un vestido levemente acariciado en el balcón: susurran que solo uno fue el instante, solo uno fue el beso, el nombre del palpitar del corazón, solo uno, susurran el antiguo estribillo: "no regreses, no, no regreses a los lugares que te han visto feliz." Más poemas de Milo de Angelis en No-retornable y  aquí Sobre Milo de Angelis en El trabajo de las horas Imagen: www.poetryfoundation.org Ma a volte, tornando, s'incontra l'ira dei morti / il pallido sconcerto delle strade che una volta / furono nostre e ringraziate, furono brivido notturno / e veste sfiorata nel balcone: bisbigliano / che solo uno fu l'istante, solo uno fu il bacio, il nome / dei batticuore, solo uno, bisbigliano / l'antico stornello: "non tornare, oh, non tornare / nei luoghi che tu hanno visto felice."  

Milo de Angelis: Vimos lo abierto y lo escondido de un instante.

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C ontar los segundos, los vagones del Eurostar, verte bajar del número nueve, el carro, la sonrisa, la ansiedad, la noticia, la gran noticia. Esto ocurrió, en 1990. Ocurrió, sin duda ocurrió. Y antes aún, la zambullida en el Ticino, mientras la pelota desaparecía. Ocurrió. Vimos lo abierto y lo escondido de un instante. Las hadas regresaban a las viviendas, el huracán llenaba un cielo alucinado. Cada cosa estaba allí, desierta y llena, para nosotros que aguardamos. Contare i secondi, i vagoni dell’Eurostar, vederti scendere dal numero nove, il carrello, il sorriso, il batticuore, la notizia, la grande notizia. Questo è avvenuto, nel 1990. È avvenuto, certamente è avvenuto. E prima ancora, il tuffo nel Ticino, mentre il pallone scompariva. È avvenuto. Abbiamo visto l’aperto e il nascosto di un attimo. Le fate tornavano negli alloggi popolari, l’uragano riempiva un cielo allucinato. Ogni cosa era lì, deserta e piena, per noi che attendiamo. E n el verano del tiempo humano, en el último v...