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Mostrando las entradas de febrero, 2012

Robert Bly

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Las pequeñeces de un matrimonio duradero Oh bien, vamos a comer las pizcas de eternidad. ¿Qué nos importan las mejoras al viajar? Los ángeles a veces suelen cruzar el río en viejas tortugas. ¿Debemos preocuparnos sobre aquellos a los que les damos la espalda? Aquel pájaro volando entre las nubes es suficiente.                    Tu dulce cara al llegar a casa es suficiente. Los dos caballos jalan el carruaje tenazmente. Los cuervos se llevan el mantel. La mayoría del tiempo, vivimos de noche. No llevemos a los ángeles salvajes hacia nuestra puerta. Quizás las colinas de granos dementes se muevan. Quizás las rocas problemáticas aprendan a caminar No importa si nos perturba la noche. No importa si no podemos recordar nuestros nombres. No importa si esta música fuerte sigue sonando. Dejé de preocuparme por los hombres que viven solos. Me preocupo por las parejas vecinas. Algunas palabras que se oyen a trav...

James Wright: Aliviado, dejo caer el libro tras una roca.

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Deprimido por un libro de mala poesía, echo a andar hacia un prado silvestre e invito a los insectos a reunirse conmigo Aliviado, dejo caer el libro tras una roca. Asciendo una ligera cuesta de hierba. No quiero molestar a las hormigas que recorren en fila india el poste del cercado, portando pequeños pétalos blancos, lanzando sombras tan precarias que puedo ver por ellas. Cierro los ojos un instante y escucho. Los viejos saltamontes están cansados, saltan pesadamente, tienen sobrecarga en los muslos. Me gustaría oírlos, los sonidos que emiten son claros. Se han ido a dormir. Delicioso y lejano, entonces, un oscuro grillo les releva en los castillos de arce. JAMES WRIGHT  (1927, Ohio / 1980, New York, Estados Unidos de Norteamérica) De:  http://jordidoce.blogspot.com/2009/11/james-wright-poema.html  Imagen: liliputreview.blogspot .com

Robert Bly

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Un sueño en la noche de la primera nevada Me desperté de un sueño en el primer día de la nevada. Conocí a una muchacha en el ático, que hablaba de óperas, intensamente. La nieve ha doblado el álamo cerca del suelo; la nevada nueva aumenta el arado. Afuera, las hojas de maple flotan sobre el agua de la lluvia, amarillas, enmarañadas, brillantes. Vi una salamandra... la levanté con las manos. Estaba fría. Cuando la dejé de nuevo, pasó sobre un tronco con tal seguridad como un maestro de ajedrez, las piernas de enfrente primero, luego las de atrás, subió como un tractor escalando un montículo en el campo y desapareció hacia el invierno, una caravana internándose en las montañas, perros jalando el travois, plumas ondeando en las lanzas de los hombres arrogantes. Robert Bly (1926, Minnesota, Estados Unidos de Norteamérica) De:  http://www.letralia.com/transletralia/bly/11.htm Traducción:   Estrella del Valle-Seidman y Anthony Seidman Enlaces:  Sitio de Robert Bly ;  Blog...

Allen Tate

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El mapa de la trucha El Área de Administración del Bosque Nacional de Cherokee, interesada en la pesca, ha cartografiado los ríos Tellico y Bald y el North, con sus tributarios Brookshire Branch y Sugar Cove Creek: un mapa íctico para pesca fácil. En el buen oceáno de Marvel: dibujado en dos colores, azul y rojo; azul para el matiz europeo (el agua del Tennesee es verde), y líneas rojas junto a las corrientes azules para advertir al pescador antojadizo de la presencia de peces protegidos; bordes negros contienen el Área en una fuente quebrada, mientras otros negros, lunares y rayas, conducen al albedrío del pescador a través del clásico laurel sobre las huellas del jabalí hasta las bateas color crema bajo la cascada del Bald, que aporrea a la tímida trucha: evitamos el Profesor, los Señuelos y los Gusanos. (Tom Bagley y yo éramos albedríos con rayas y lunares.) Durante una confiada hora de victoria subimos al paso de Green Cove desde la cabaña del Predicador Millsap, doblamos hacia el ...

John Donne

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El cálculo En los primeros veinte años, a partir de ayer, trabajo me costará creer que te hayas ido; en los cuarenta siguientes, con los favores que me diste me sustentaría, y otros cuarenta en esperanza, si tú quisieras, podrían durar. En lágrimas anegadas otros cien, y al aire los suspiros dos años más. En mil no me atrevería pensar en dividir todo mi ser, que es pensamiento tuyo, o en otros mil a olvidarlo tampoco. Sin embargo, no llamo esta vida larga, que pienso que soy, al fallecer, inmortal. ¿Pueden acaso morir las sombras? John Donne (1572 / 1631, Londres, Inglaterra) De: "Poemas amorosos", Colección Visor, 1972 Traducción: José M. Martín Triana Imagen: nndb.com

Luis Manuel Pérez Boitel

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Cartas desde Francia, l989   en el vaivén de las hojas que ya no serán más del árbol y la primavera, otra cuerpo se distiende en el desgaste de las cosas (in)tangibles. otros días volverán a la subasta de lo efímero y otra noche (para ser más exacto) aguardará el éxtasis que tus ojos ocultan. en vilo por los senderos menos transitables leo (cartas desde Francia, l989) apenas tuve fortuna junto al límite. un animal enjaezado a mi vientre recubría toda esta tierra flotante de espíritus. ya no podré más detener las palabras, en la evasión de sus golpes dejo silencio. junto a lo advenedizo o inmaterial llega a su término lo menos lúdico, lo menos aparente. en el vaivén de las hojas la neutralidad semeja el invierno tardío. ahora que nadie escribe cartas hay demasiado afán despojado de palabras. más allá del Boulevard Saint-Germaine el polvo ciega la fe (había señalado en el Diario). definitivamente, todo lo memorable nos pertenece. Jaque al Rey en esta partida de ajedrez estoy mid...

Alejandro Schmidt: Y estaba pensando mejor no lastimar este día

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Llegado así Y estaba pensando mejor no lastimar este día único y constante este día llegado así como un manso animal inteligente dejarlo pasear abandonar en us dientes amor y prisa y permanecer como sus ojos en el mundo Desde la ventana En una bicicleta blanca el chico va y vuelve por la calle recorre el agua que dejó la lluvia va y viene con su felicidad sola la bici es más que él la vida el cielo lo mira y yo. Avispas Claudio Eliano retórico del siglo II conjeturó que las avispas nacían de la podredumbre del caballo de la médula de sus huesos así supongo llegaré desde la osamenta del dolor alado, insignificante y vagamente peligroso. Enlaces:  El poeta ocasional De: "Llegado así", Ediciones Recoveco, 2005 Imagen: Carlos Alonso

Mark Strand

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Yo fui un explorador polar Yo fui un explorador polar cuando era joven y me pasé incontables días con sus noches congelándome en un lugar vacío tras de otro. Finalmente, abandoné mis viajes y me quedé en mi casa, y allí creció dentro de mi un repentino exceso de deseo, como si una corriente muy brillante de luz, como ésas que se ven adentro de un diamante, me estuviera atravesando. Llené una página tras otra con imágenes de lo que había presenciado: océanos gimientes de témpanos, glaciares gigantescos, y el blanco golpeado por el viento de los icebergs. Después, sin nada más para decir, paré y puse mi atención en lo que estaba ahí cerca. Casi a una misma vez, un hombre que vestía un sobretodo oscuro y sombrero de ala ancha apareció debajo de los árboles enfrente de mi casa. La forma en que miraba hacia delante, y cómo se paraba, sin distribuir su peso, con los brazos colgándole a un costado, me dieron la impresión de que lo conocía. Pero tan pronto levanté la mano para hacerle un salud...

Luis Eduardo Alonso

Trabajo a tristeza quién sólo vendió y vendió una nada que arrastraba blandiendo como un demente y vio sus sueños en grandes letras prenderse y apagarse LEVI'S FORD quien fue tornero o pintor o telefonista alucinada por ser hermosa en la habitación 44 del loquero quienes soñaron que no tenían que comer y al despertar nunca tenían que comer quienes sin estar borrachos sólo salían de las fábricas sabiendo que no hay más trabajo quienes saltaron desde un edificio poseídos a altas horas de la desesperación y frente a la Naturaleza muerta de las máquinas fueron felices con un pico y una piedra quien en vano puso a su almacén nombres como EL PORVENIR EL TRIUNFO quien fue portuario y boxeador y nuevamente portuario y quien se mató por miedo a todo esto o creyó en Dios en Perón mientras la mujer ay mi madre lavó treinta años el mismo plato tras la melancolía de la jaula de los canarios Son golpes a la cabeza, al estómago Loche esquiva en un ring donde los héroes sucumben bruscamente y apla...

El ornitorrinco, revista de literatura

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Revista fundada en 1976 por Abelardo Castillo, Sylvia Iparraguirre y Liliana Hecker. Editada hasta 1985, la revista fue promotora de importantes debates culturales y de jóvenes artistas. (Ver enlace "Las especies...") En su tercer número, junio / julio de 1978, se publicó este poema de Edna Pozzi (1926, Pergamino, Provincia de Buenos Aires, Argentina) Manuscrito antiguo                                              a A. Recuerdo que quería mostrarte un manuscrito antiguo y era en una tarde lloviznas y carbones en que adquirías distancia y te volvías parco al entusiasmo de las gaviotas con esa enferma alegría que no has podido transmutar en humo Hemos andado siempre tan hondamente lejos Y sin embargo puedo enumerarte con cierta delicadez y cautela Crees que eras una especie de torpe pájaro contenido en sus alas doblado sobre una torva intimidad recuerdo que quería complicart...

Joan Manuel Serrat

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Mediterráneo Quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa y escondido tras las cañas duerme mi primer amor, llevo tu luz y tu olor por donde quiera que vaya... y amontonado en tu arena guardo amor, juegos y penas. Yo,... que en la piel tengo el sabor amargo del llanto eterno, que han vertido en ti cien pueblos de Algeciras a Estambul, para que pintes de azul sus largas noches de invierno. A fuerza de desventuras, tu alma es profunda y oscura. A tus atardeceres rojos se acostumbraron mis ojos como el recodo al camino... Soy cantor, soy embustero, me gusta el juego y el vino, Tengo alma de marinero... ¿Qué le voy a hacer?, si yo nací en el Mediterráneo. Y te acercas y te vas después de besar mi aldea. Jugando con la marea te vas, pensando en volver, eres como una mujer perfumadita de brea que se añora y que se quiere que se conoce y se teme. ¡Ay... si un día para mi mal viene a buscarme la parca! Empujad al mar mi barca con un levante otoñal y dejad que el temporal desguace sus alas b...

Martín Gambarotta

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1 Una pieza donde el espacio del techo es igual al del piso que a su vez es igual al de cada una de las cuatro paredes que delimitan un lugar sobre la calle. La bruma se traslada a su mente vacía, no sabe quién es y el primer pensamiento "un perro que se da cuenta que es perro deja de serlo'' vuelve a formar parte del sueño pero aparece, difusa, la maceta: una pava abollada con plantas en el centro de la mesa: dos caballetes sosteniendo una tabla de madera --entonces está despierto. Las manchas de óxido en el cielo-- el color de la luz sobre las cosas, el cielo que se retrae y es óxido borroneado entre sus ojos y cae dormido de nuevo, pero aparece un orden en la materia despierta. La ubicación lúcida del lugar en el día, el ruido, el cuerpo latiendo, la ruina de una idea que corre por una red de nervios, palabras de acero contenidas en un soplo: un orificio cabeza de alfiler en una cavidad del corazón. MARTÍN GAMBAROTTA  (1968, Buenos Aires, Argentina) De: "Punctum...

Blaise Cendrars: Prosa del Transiberiano y de la pequeña Juana de Francia

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  Dedicada a los músicos  En aquel tiempo yo era un adolescente Apenas tenía dieciséis años y ya no recordaba mi infancia  Estaba a 16.000 leguas del lugar de mi nacimiento Me hallaba en Moscú, en la ciudad de los mil tres campanarios y las siete estaciones Y no me bastaban las siete estaciones y las mil tres torres Porque mi adolescencia era tan ardiente y loca Que mi corazón, alternativamente, ardía como el templo de Efeso o como la Plaza Roja de Moscú                      Cuando se pone el sol. Y mis ojos iluminaban antiguos senderos. Y yo era tan mal poeta Que no sabía llegar hasta el fondo de las cosas. El Kremlin era como una inmensa torta tártara Crujiente de oro. Con las grandes almendras de las catedrales inmensamente blancas y el oro empalagoso de las campanas... Un viejo monje me leía la leyenda de Novgorode Yo tenía sed Y descifraba caracteres cuneiformes Luego, de pronto, las palomas del Espíritu Santo vo...

Sebastián Lalaurette

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Acero Miles de colores tiene este pájaro que no conoce el cielo y aletea contra los barrotes de la jaula, multitud de perfiles sacude aquí/allá, hermosos todos, de una belleza que saca el aliento, un allegro de luces. Quiero verlo volar. Pero este pájaro huye de mi dedo invasor, revolotea, se encrespa, pía furioso ante la puerta abierta, trata incluso de cerrarla, es decir: no conoce el cielo. Es decir: duele como un pájaro su negativa, como un bello pájaro de colores y perfiles. Aparto el dedo herido, le silbo canciones que significan mucho para mí. Ladea su cabecita (clic) y escucha. Gorjea un poco, una cascada brillante, me parece que de algún modo me devuelve la atención. Se queda quieto, emite algún destello, creo que incluso algún quejido. Me mira; mira al suelo; trina. Quiero tocarlo y nuevamente la bruma de color, el aleteo, el posible picotazo, las garras abrazando el metal. Aparto el dedo. Este pájaro que se niega a salir de la jaula (es decir que no conoce el cielo), este pá...

Edgardo Russo

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Naturaleza muerta N° 3 Clarea tras la tela el verano, en la jungla del patio. No hay nada en qué fijar, más allá de la maraña de enredaderas que trepan el tapial carcomido por agónicos helechos la vista quieta. Nada, de este lado de la tela donde se agrieta abovedada contra la ventana la sombra del que mira. Pero si en este preciso instante aparecieras deteniéndote bajo el arco que dibuja la hoja de la palmera al caer y desde esa quietud del retrato me miraras, quebrarías - única cosa viva entre las verdes mortajas - esta naturaleza muerta, este instante enjaulado. Naturaleza muerta N° 5 En ramo, la flor de caña se abre por sobre el tapial. En ramo quieto, ahora que no sopla viento... Jacarandá, Lapacho en el parque dos veces florecido, "victoria regia" en mi plato... Es junio ahora, estación de las lluvias, y la ventana que enmarca el ramo no me deja ver... Todo como antes, una vez más, una vez más... El hielo tintinea en el vaso, la mesa tiembla, pueden golpear a la puerta ...