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febrero 28, 2012

Robert Bly










Las pequeñeces de un matrimonio duradero







Oh bien, vamos a comer las pizcas de eternidad.

¿Qué nos importan las mejoras al viajar?

Los ángeles a veces suelen cruzar el río en viejas tortugas.



¿Debemos preocuparnos sobre aquellos a los que les damos la espalda?

Aquel pájaro volando entre las nubes es suficiente.                   

Tu dulce cara al llegar a casa es suficiente.



Los dos caballos jalan el carruaje tenazmente.

Los cuervos se llevan el mantel.

La mayoría del tiempo, vivimos de noche.



No llevemos a los ángeles salvajes hacia nuestra puerta.



Quizás las colinas de granos dementes se muevan.

Quizás las rocas problemáticas aprendan a caminar



No importa si nos perturba la noche.

No importa si no podemos recordar nuestros nombres.

No importa si esta música fuerte sigue sonando.



Dejé de preocuparme por los hombres que viven solos.

Me preocupo por las parejas vecinas.

Algunas palabras que se oyen a través de un biombo son suficientes.



Enlaces: El poeta ocasional

De: Poets.org

Traducción: Ana Paula Vicente

Imagen: letralia.com



The Sympathies of the Long Married





Oh well, let's go on eating the grains of eternity.

What do we care about improvements in travel?

Angels sometimes cross the river on old turtles.



Shall we worry about who gets left behind?

That one bird flying through the clouds is enough.

Your sweet face at the door of the house is enough.



The two farm horses stubbornly pull the wagon.

The mad crows carry away the tablecloth.

Most of the time, we live through the night.



Let's not drive the wild angels from our door.

Maybe the mad fields of grain will move.

Maybe the troubled rocks will learn to walk.



It's all right if we're troubled by the night.

It's all right if we can't recall our own name.

It's all right if this rough music keeps on playing.



I've given up worrying about men living alone.

I do worry about the couple who live next door.

Some words heard through the screen door are enough.

febrero 27, 2012

James Wright: Aliviado, dejo caer el libro tras una roca.


Deprimido por un libro de mala poesía, echo a andar hacia un prado silvestre e invito a los insectos a reunirse conmigo



Aliviado, dejo caer el libro tras una roca.
Asciendo una ligera cuesta de hierba.
No quiero molestar a las hormigas
que recorren en fila india el poste del cercado,
portando pequeños pétalos blancos,
lanzando sombras tan precarias que puedo ver por ellas.
Cierro los ojos un instante y escucho.
Los viejos saltamontes
están cansados, saltan pesadamente,
tienen sobrecarga en los muslos.
Me gustaría oírlos, los sonidos que emiten son claros.
Se han ido a dormir.
Delicioso y lejano, entonces, un oscuro grillo les releva
en los castillos de arce.


James WrightJAMES WRIGHT (1927, Ohio / 1980, New York, Estados Unidos de Norteamérica)
De: http://jordidoce.blogspot.com/2009/11/james-wright-poema.html 
Imagen: liliputreview.blogspot.com

febrero 25, 2012

Robert Bly











Un sueño en la noche de la primera nevada








Me desperté de un sueño en el primer día de la nevada.

Conocí a una muchacha en el ático,

que hablaba de óperas, intensamente.

La nieve ha doblado el álamo cerca del suelo;

la nevada nueva aumenta el arado.

Afuera, las hojas de maple flotan sobre el agua de la lluvia,

amarillas, enmarañadas, brillantes.

Vi una salamandra... la levanté con las manos.

Estaba fría. Cuando la dejé de nuevo,

pasó sobre un tronco

con tal seguridad como un maestro de ajedrez,

las piernas de enfrente primero, luego las

de atrás, subió como un tractor escalando un montículo en el campo

y desapareció hacia el invierno, una caravana

internándose en las montañas,

perros jalando el travois,

plumas ondeando en las lanzas de los hombres arrogantes.






Robert Bly (1926, Minnesota, Estados Unidos de Norteamérica)

De: http://www.letralia.com/transletralia/bly/11.htm

Traducción: Estrella del Valle-Seidman y Anthony Seidman

Enlaces: Sitio de Robert Bly; Blog de Griselda García

Imagen: http://mmfcl.wordpress.com


febrero 23, 2012

Allen Tate



El mapa de la trucha



El Área de Administración del Bosque
Nacional de Cherokee, interesada en la pesca,
ha cartografiado los ríos Tellico y Bald
y el North, con sus tributarios
Brookshire Branch y Sugar Cove Creek:
un mapa íctico para pesca fácil.

En el buen oceáno de Marvel: dibujado en dos
colores, azul y rojo; azul para el matiz
europeo (el agua del Tennesee es verde),
y líneas rojas junto a las corrientes azules para advertir
al pescador antojadizo de la presencia de peces protegidos;
bordes negros contienen el Área en una fuente quebrada,

mientras otros negros, lunares y rayas, conducen
al albedrío del pescador a través del clásico laurel
sobre las huellas del jabalí hasta las bateas color crema
bajo la cascada del Bald, que aporrea a la tímida
trucha: evitamos el Profesor, los Señuelos y los Gusanos.
(Tom Bagley y yo éramos albedríos con rayas y lunares.)

Durante una confiada hora de victoria
subimos al paso de Green Cove desde la cabaña del Predicador Millsap,
doblamos hacia el oeste por un sendero que nos llevó
al río Bald donde mapa y realidad se fundían
en identidad visible. Ocho truchas es el cuento,
en tres millas. Llegamos a un puente de piedra

por el cual el camino pasaba a la izquierda de una colina,
el río a la derecha, se derramaba en un remanso;
pero el mapa dibujaba el camino a lo largo de la corriente
y nosotros entimema ultrapescador del hombre dibujado
con pies pegajosos sobre el amor comprensivo
de lo que no ven los ojos, que alimenta la voluntad
éramos pescadores, ¿o no? Y tratamos de pescar
la seca cartografía del vientre ensorbecido,
lo que hizo reclinar y reir al gobierno pez.
(Tommy y yo escuchamos, los oímos sacudir
montaña y remanso porque el mapa era un fraude.)
Tras dieciocho millas nuestros pies era de payaso,

entonces la oscuridad nos llevó por silbantes desfiladeros
donde el rudo Magallanes bromeando con sus destinos
corrió con las gaviotas para trazar el mapa del Cabo,
o dondequiera que la mente con limpio escarnio
vuelve a visitar el mundo montada en seco rayo solar.
Ahora sin mapa las montañas eran un sueño.



Allen Tate
ALLEN TATE (John Orley Allen Tate, 1899, Winchester / 1979, Nashville, Estados Unidos de Norteamérica)
De: "Allen Tate Poemas selectos 1919-1976", Editorial Fraterna SA, , 1981
Versiones de César Aira

febrero 21, 2012

John Donne



El cálculo









En los primeros veinte años,

a partir de ayer,

trabajo me costará creer

que te hayas ido;

en los cuarenta siguientes,

con los favores que me diste

me sustentaría,

y otros cuarenta en esperanza,

si tú quisieras,

podrían durar.

En lágrimas anegadas

otros cien,

y al aire los suspiros

dos años más. En mil

no me atrevería pensar

en dividir todo mi ser,

que es pensamiento tuyo,

o en otros mil

a olvidarlo tampoco.

Sin embargo, no llamo

esta vida larga, que pienso

que soy, al fallecer, inmortal.

¿Pueden acaso morir las sombras?





John Donne (1572 / 1631, Londres, Inglaterra)

De: "Poemas amorosos", Colección Visor, 1972

Traducción: José M. Martín Triana



Imagen: nndb.com


Luis Manuel Pérez Boitel


Cartas desde Francia, l989  





en el vaivén de las hojas
que ya no serán más del árbol y la primavera,
otra cuerpo se distiende en el desgaste
de las cosas (in)tangibles. otros días
volverán a la subasta de lo efímero
y otra noche (para ser más exacto) aguardará
el éxtasis que tus ojos ocultan. en vilo
por los senderos menos transitables
leo (cartas desde Francia, l989) apenas
tuve fortuna junto al límite. un animal
enjaezado a mi vientre recubría
toda esta tierra flotante de espíritus.
ya no podré más detener las palabras,
en la evasión de sus golpes dejo silencio.
junto a lo advenedizo o inmaterial
llega a su término lo menos lúdico, lo menos
aparente. en el vaivén de las hojas
la neutralidad semeja el invierno tardío.
ahora que nadie escribe cartas
hay demasiado afán despojado de palabras.
más allá del Boulevard Saint-Germaine
el polvo ciega la fe (había señalado en el Diario).
definitivamente, todo lo memorable nos pertenece.



Jaque al Rey



en esta partida de ajedrez estoy midiendo
el tiempo. las cosas más efímeras. el ridículo episodio
que nos enfrenta, sin advertir
quién dejará primero el ímpetu
desde la Plaza Isabel II? quién buscará bajo los escombros
la ciudad nueva? (caballo tres alfil dama), y estamos
hablando de la postmodernidad,
por capricho. alguien nos implora junto al polvo
y la madera de cedro que se transforma, a contraluz.
(torre cinco alfil dama) jaque al rey,
y no creo que haya opción después de las apuestas.
en esta partida de ajedrez, estoy midiendo el tiempo.
implacablemente (peón tres torre dama)
jaque al rey, desde tu imaginación algo volvería
a suceder con toda certeza.


Luis Pérez BoitelLUIS PÉREZ BOITEL (1969, Remedios, Cuba)
"Carta desde Francia,1989", extraído de artepoetica.net
"Jaque al Rey", extraído de actaliteraria.blogspot.com
Imagen: actaliteraria.blogspot.com








febrero 19, 2012

Alejandro Schmidt: Y estaba pensando mejor no lastimar este día


Llegado así




Y estaba pensando
mejor no lastimar este día
único y constante
este día
llegado así
como un manso animal inteligente

dejarlo pasear
abandonar en us dientes
amor y prisa

y permanecer
como sus ojos
en el mundo


Desde la ventana




En una bicicleta blanca
el chico
va y vuelve por la calle
recorre el agua
que dejó la lluvia

va y viene
con su felicidad sola

la bici es más que él
la vida

el cielo lo mira
y yo.


Avispas




Claudio Eliano
retórico del siglo II
conjeturó que
las avispas nacían de la podredumbre del caballo
de la médula de sus huesos

así
supongo
llegaré
desde la osamenta del dolor
alado, insignificante
y vagamente peligroso.



Enlaces: El poeta ocasional

De: "Llegado así", Ediciones Recoveco, 2005
Imagen: Carlos Alonso

febrero 18, 2012

Mark Strand

Mark Strand

Yo fui un explorador polar




Yo fui un explorador polar cuando era joven
y me pasé incontables días con sus noches congelándome
en un lugar vacío tras de otro. Finalmente,
abandoné mis viajes y me quedé en mi casa,
y allí creció dentro de mi un repentino exceso de deseo,
como si una corriente muy brillante de luz, como ésas que se ven
adentro de un diamante, me estuviera atravesando.
Llené una página tras otra con imágenes de lo que había presenciado:
océanos gimientes de témpanos, glaciares gigantescos, y el blanco
golpeado por el viento de los icebergs. Después, sin nada más para decir, paré
y puse mi atención en lo que estaba ahí cerca. Casi a una misma vez,
un hombre que vestía un sobretodo oscuro y sombrero de ala ancha
apareció debajo de los árboles enfrente de mi casa.
La forma en que miraba hacia delante, y cómo se paraba,
sin distribuir su peso, con los brazos colgándole
a un costado, me dieron la impresión de que lo conocía.
Pero tan pronto levanté la mano para hacerle un saludo,
dio un paso atrás y luego se dio vuelta, y empezó a desvanecerse
como se desvanece el ansia hasta que ya no queda nada de ella.


Enlaces: http://elpoetaocasional.blogspot.com/search/label/Mark%20Strand
De: "Me va a encantar el siglo XXI", Ediciones Gog y Magog, 2011
Traducción: Ezequiel Zaidemwerg
Imagen: The Inge Morath Foundation/Magnum Photos

febrero 17, 2012

Luis Eduardo Alonso


Trabajo a tristeza




quién sólo vendió y vendió una nada que arrastraba blandiendo como un demente
y vio sus sueños en grandes letras prenderse y apagarse LEVI'S FORD
quien fue tornero
o pintor o telefonista alucinada por ser hermosa en la habitación 44 del loquero
quienes soñaron que no tenían que comer y al despertar nunca tenían que comer
quienes sin estar borrachos sólo salían de las fábricas sabiendo que no hay más trabajo

quienes saltaron desde un edificio poseídos a altas horas de la desesperación
y frente a la Naturaleza muerta de las máquinas fueron felices con un pico y una piedra
quien en vano puso a su almacén nombres como EL PORVENIR EL TRIUNFO
quien fue portuario y boxeador y nuevamente portuario
y quien se mató por miedo a todo esto o creyó en Dios en Perón
mientras la mujer
ay mi madre lavó treinta años el mismo plato tras la melancolía de la jaula de los canarios
Son golpes a la cabeza, al estómago
Loche esquiva en un ring donde los héroes sucumben bruscamente
y aplaudimos
semejanzas
parentescos entre los ídolos y el pueblo
esquivar los golpes y quedar intactos
hemos dejado las alas quietas ante un liberalismo que chorrea nuestra sangre
años quemados en el propio fuego que encendimos y votamos
                                                   aunque sea yeta nombrarlo
vivimos muy tristes, trabajamos
a tristeza


De: "Sudestada", Colección Mascaró, 1999

febrero 15, 2012

El ornitorrinco, revista de literatura



Revista fundada en 1976 por Abelardo Castillo, Sylvia Iparraguirre y Liliana Hecker. Editada hasta 1985, la revista fue promotora de importantes debates culturales y de jóvenes artistas. (Ver enlace "Las especies...")

En su tercer número, junio / julio de 1978, se publicó este poema de Edna Pozzi (1926, Pergamino, Provincia de Buenos Aires, Argentina)


Manuscrito antiguo


                                             a A.



Recuerdo que quería mostrarte
un manuscrito antiguo
y era en una tarde lloviznas y carbones
en que adquirías distancia
y te volvías parco al entusiasmo de las gaviotas
con esa enferma alegría
que no has podido transmutar en humo

Hemos andado siempre tan hondamente lejos

Y sin embargo puedo enumerarte
con cierta delicadez y cautela
Crees que eras una especie de torpe pájaro
contenido en sus alas
doblado sobre una torva intimidad
recuerdo que quería complicarte
en una pasillo largo y oscuro
donde los dos, estoicos y severos
con una rebanada de pan
descifraríamos la hermosa escritura
el sueño de esa monja
que confundía los cisnes y las águilas
y veía de noche, en la nieve
un triángulo de lilas encerrando su muerte

recuerdo que pensaba en una fina enemistad
que a veces adquiría dulzura
y era en las tardes honorables de la escritura
las formas lavadas que recogías de la oscuridad
como un pescador tenebroso
no del amanecer
los peces plateados de la noche
que resbalan en las manos
y vienen con su mordisco de luna en la boca
Recuerdo que quería mostrarte
un manuscrito antiguo
y pedirte además que me ayudaras a bien morir
y luego comeríamos uvas
y reiríamos de una forma que nadie entendería
tan improbables y malditos
que nuestra horrible risa
despertaría envidias y alucinaciones

Recuerdo, sí, esas distintas cercanías
y lo que pude consolarte
y consolarme
antes de que llegara esta desgracia
esta piedra filosa donde caigo
tan sola y triste tan extraña y muerta

y era tan fácil antes
amar el trigo y esta casa
tu sólida costumbre al mediodía
y la blanca señal de barcas en el río


Enlaces: EDNA POZZI, Las especies literarias / Página 12, Blog de Edna Pozzi

febrero 13, 2012

Joan Manuel Serrat








Mediterráneo










Quizá porque mi niñez

sigue jugando en tu playa

y escondido tras las cañas

duerme mi primer amor,

llevo tu luz y tu olor

por donde quiera que vaya...

y amontonado en tu arena

guardo amor, juegos y penas.



Yo,... que en la piel tengo el sabor

amargo del llanto eterno,

que han vertido en ti cien pueblos

de Algeciras a Estambul,

para que pintes de azul

sus largas noches de invierno.

A fuerza de desventuras,

tu alma es profunda y oscura.



A tus atardeceres rojos

se acostumbraron mis ojos

como el recodo al camino...

Soy cantor, soy embustero,

me gusta el juego y el vino,

Tengo alma de marinero...

¿Qué le voy a hacer?, si yo

nací en el Mediterráneo.



Y te acercas y te vas

después de besar mi aldea.

Jugando con la marea

te vas, pensando en volver,

eres como una mujer

perfumadita de brea

que se añora y que se quiere

que se conoce y se teme.



¡Ay... si un día para mi mal

viene a buscarme la parca!

Empujad al mar mi barca

con un levante otoñal

y dejad que el temporal

desguace sus alas blancas.

Y a mí enterradme sin duelo

entre la playa y el cielo...



En la ladera de un monte,

más alto que el horizonte,

quiero tener buena vista.

Mi cuerpo será camino,

le daré verde a los pinos

y amarillo a la genista...

Cerca del mar. Porque yo

nací en el Mediterráneo.





Joan Manuel Serrat (1943, Barcelona, España)

Imagen: Sorolla en artespain.com

febrero 11, 2012

Martín Gambarotta


1



Una pieza
donde el espacio del techo es igual
al del piso que a su vez es igual
al de cada una de las cuatro paredes
que delimitan un lugar sobre la calle.
La bruma se traslada a su mente
vacía, no sabe quién es y el primer
pensamiento "un perro que se da cuenta que es perro
deja de serlo'' vuelve a formar parte
del sueño pero aparece, difusa,
la maceta: una pava abollada con plantas
en el centro de la mesa: dos caballetes
sosteniendo una tabla de madera
--entonces está despierto.
Las manchas de óxido en el cielo--
el color de la luz sobre las cosas, el cielo
que se retrae y es óxido borroneado
entre sus ojos y cae dormido de nuevo, pero aparece
un orden en la materia despierta.
La ubicación lúcida
del lugar en el día, el ruido,
el cuerpo latiendo,
la ruina de una idea que corre
por una red de nervios,
palabras de acero
contenidas en un soplo:
un orificio cabeza de alfiler
en una cavidad del corazón.


Martín Gamborotta
MARTÍN GAMBAROTTA (1968, Buenos Aires, Argentina)
De: "Punctum", Libros de Tierra Firme, 1996
Imagen: latinale.blogsport.eu

febrero 09, 2012

Blaise Cendrars: Prosa del Transiberiano y de la pequeña Juana de Francia

 Se observa al poeta Blaise Cendrars, mirando de soslayo con un cigarrillo casi consumido entre los labios. Viste una camisa blanca y corbata oscura debajo de un pullover color gris. El fondo de la fotografía destaca una puerta con vidrios y una baranda. En el espacio exterior se observa parte de un árbol


Dedicada a los músicos 


En aquel tiempo yo era un adolescente
Apenas tenía dieciséis años y ya no recordaba mi infancia 
Estaba a 16.000 leguas del lugar de mi nacimiento
Me hallaba en Moscú,
en la ciudad de los mil tres campanarios y las siete estaciones
Y no me bastaban las siete estaciones y las mil tres torres
Porque mi adolescencia era tan ardiente y loca
Que mi corazón, alternativamente,
ardía como el templo de Efeso o como la Plaza Roja de Moscú                     
Cuando se pone el sol.
Y mis ojos iluminaban antiguos senderos.
Y yo era tan mal poeta
Que no sabía llegar hasta el fondo de las cosas.
El Kremlin era como una inmensa torta tártara
Crujiente de oro.
Con las grandes almendras de las catedrales
inmensamente blancas
y el oro empalagoso de las campanas...
Un viejo monje me leía la leyenda de Novgorode
Yo tenía sed
Y descifraba caracteres cuneiformes
Luego, de pronto, las palomas del Espíritu Santo volaron sobre la plaza
y también mis manos alzaban el vuelo, con  susurros de albatros
 y esto era las últimas reminiscencias del último día
Del postrer viaje
y del mar.
No obstante, yo era un poeta muy malo.
No sabía llegar al fondo de las cosas.
Tenía hambre
Ya todos los días ya todas las mujeres en los cafés ya todas las copas
                                                            
Habría querido beberlas y romperlas
Ya todas las vitrinas ya todas las calles
Ya todas las casas ya todas las vidas
Ya todas las ruedas de los coches que giraban
como torbellinos sobre los malos empedrados
Habría querido hundirlas en un gran horno de espadas
y habría querido moler todos los huesos
Y arrancar todas las lenguas
y licuar todos esos grandes cuerpos extraños
y desnudos bajo la ropa que me vuelve loco..
Presentía la llegada del gran Cristo rojo de la revolución rusa…
Y el sol era una inmensa herida que se abría como un brasero.
En aquel tiempo yo era un adolescente
Apenas tenía dieciséis años y ya no recordaba mi nacimiento
Estaba en Moscú, donde quería alimentarme de llamas
y no me bastaban las torres y las estaciones que cubrían mi ojos de estrella
En Siberia rugía el cañón, había guerra
A Hambre frío peste cólera
y las aguas fangosas del Amor arrastraban millones de carroñas
                                                         
En todas las estaciones veía partir todos los últimos trenes
Ya nadie podía salir porque no se vendían más boletos
Y los soldados que se iban hubieran preferido quedarse...
Un viejo monje me cantaba la leyenda de Novgorode.
Yo, el mal poeta que no quería ir a ninguna parte, podía ir a todos lados
Y también los comerciantes todavía tenían dinero suficiente                                                  
Para ir a intentar hacer fortuna.
Su tren salía todos los viernes de mañana.
Se decía que había muchos muertos.
Uno llevaba cien cajas de despertadores y cucús de la Selva Negra
Otros cajas de sombreros, cilindros y un surtido de tirabuzones de Sheffield                                     
Otros ataúdes de Malmoe llenos de latas de conservas y sardinas en aceite
También había muchas mujeres
Mujeres entrepiernas en alquiler que también podían usarse
Ataúdes
Todas pagaban impuestos
Se decía que había muchos muertos allí 
Ellas viajaban con tarifa reducida
Y todas tenían una cuenta corriente en el banco. 
Pues bien, un viernes de mañana me llegó la hora por fin 
Estábamos en diciembre
y también yo partí para acompañar al viajante joyero que iba a Jarbín
                                                                        
Teníamos dos asientos en el expreso y 34 cofres de joyería de Pforzheim
Pacotilla alemana «Made in Germany» 
Me había vestido de punta en blanco, y al subir al tren se me perdió un botón 
                                                         [
- Lo recuerdo, lo recuerdo, a menudo pensé en ello desde entonces-
Yo dormía sobre los cofres y me sentía muy contento
de poder jugar con la browning  Niquelada que también me había dado
Me sentía muy feliz despreocupado 
Creía jugar a los bandoleros 
Habíamos robado el tesoro de Golconda 
Y, gracias al transiberiano, íbamos a ocultarlo del otro lado del mundo
Yo tenía que defenderlo contra los ladrones del Ural
que habían atacado a los saltimbanquis de Julio Veme
Contra los Junguzes, los boxers de la China 
Y los rabiosos pequeños mongoles del Gran Lama 
Alibabá y los cuarenta ladrones 
Y los fieles del terrible Viejo de la montaña 
Ysobre todo, contra los más modernos 
Los rateros de hotel 
Y los especialistas de los expresos internacionales
Y sin embargo, y sin embargo 
Estaba triste como un niño 
Los ritmos del tren 
La «médula ferrocarrilera» de los psiquiatras americanos 
El ruido de las puertas de las voces de los ejes rechinando sobre los rieles congelados 
Ell ferlín de oro de mi futuro 
Mi browning el piano y los juramentos de los jugadores
de  cartas en el compartimento de al Iado «
La deslumbrante presencia de Juana 
El hombre de anteojos azules que se paseaba nerviosamente
por el corredor y me miraba al pasar 
Murmullos de mujeres  
Y el silbido del vapor
Y el eterno ruido de las ruedas locas en los carriles celestes 
Los vidrios están escarchados 
¡La naturaleza no existe!
Y detrás, las llanuras siberianas el cielo bajo y las grandes sombras de los
Taciturnos que suben y bajan 
Estoy acostado sobre una manta de viaje 
Colorinche 
Como mi vida 
Y mi vida no me abriga más que esa manta  
Escocesa 
Y toda Europa entrevista por el parabrisas de un expreso a toda máquina 
No es más rica que mi vida 
Mi pobre vida 
Esta manta
Deshilachada sobre cofres llenos de oro
Con los que viajo
Sueño
Fumo
y la única llama del universo
Es un pobre pensamiento...
Desde el fondo de mi corazón me brotan lágrimas
Si pienso, Amor, en mi querida;
Ella no es más que una niña, a quien encontré así
Pálida, inmaculada, en el fondo de un burdel.
No es más que una niña, rubia, risueña y triste,
No sonríe y nunca llora;
Pero en el fondo de sus ojos, cuando te deja beber en ellos,
Tiembla un dulce lis de plata, la flor del poeta.
Es dulce y muda, sin ningún reproche,
Con un largo estremecimiento cuando tú te aproximas;
Pero cuando yo voy hacia ella, por aquí, por allá, festivo,
Ella da un paso, luego cierra los ojos, y da un paso.
Porque es mi amor, y las otras mujeres
Sólo tienen vestidos de oro sobre grandes cuerpos llameantes,
Mi pobre amiga está tan desamparada,
Está toda desnuda, no tiene cuerpo, es demasiado pobre.
No es más que una flor cándida, endeble,
La flor del poeta, un pobre lis de plata,
Muy frío, muy solo, y ya tan mustio
Que me brotan las lágrimas si pienso en su corazón.
Y esta noche es similar a otras cien mil cuando un tren rasga la noche
                                                                        [
- Caen los cometas-
Y el hombre y la mujer, aún jóvenes, se divierten haciendo el amor.
El cielo es como la carpa desgarrada de un circo pobre
en un pueblito de pescadores
En Flandres
El sol es un quinqué humoso
Y en lo más alto de un trapecio una mujer representa la luna.
El clarinete la corneta una agria flauta y un mal tambor
Y aquí está mi cuna
Mi cuna
Siempre estaba cerca del piano cuando mi madre como
Madame Bovary tocaba las sonatas de Beethoven
Yo pasé mi infancia en los jardines suspendidos de Babilonia
y la rabona, en las estaciones frente a los trenes a punto de salir
                                                          
Ahora hago correr todos los trenes detrás de mí
Bale-Tombuctú
También jugué a las carreras en Auteuil y Longchamp París-Nueva York
 Ahora hago correr todos los trenes a todo lo largo de mi vida Madrid-Estocolmo
Y perdí todas mis apuestas
Sólo queda la Patagonia,la Patagonia, que convenga a mi inmensa tristeza,
la Patagonia, y un viaje por los mares del Sur
Estoy en camino
Siempre estuve en camino
Estoy en el camino con la pequeña Juana de Francia
El tren pega un peligroso salto y vuelve a caer sobre todas sus ruedas
El tren vuelve a caer sobre sus ruedas
El tren siempre vuelve a caer sobre todas sus ruedas
«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»
Estamos lejos, Juana, viajas desde hace siete días
Estás lejos de Montmartre, de la Butte que te alimentó del
Sagrado Corazón contra el cual te acurrucaste
París desapareció y su enorme fogata
No quedan más que las cenizas constantes
La lluvia que cae
La turba que se hincha
La Siberiaque gira
Los pesados manteles de nieve que ascienden
Y el cascabel de la locura que tintinea como un último deseo en el aire azulado
El tren palpita en el corazón de los horizontes plomizos
Y tu pena ríe burlona.,.
«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»
Las preocupaciones
Olvida las preocupaciones
Todas las estaciones agrietadas oblicuas sobre la ruta
Los hilos telegráficos de los que cuelgan
Los postes grotescos que gesticulan y los estrangulan
El mundo se estira se alarga y se retira como un acordeón
atormentado por una mano sádica
En las resquebraduras del cielo, las furiosas locomotoras
Huyen
y en los agujeros,
las vertiginosas ruedas las bocas las voces
y los perros de la desdicha que ladran a nuestras espaldas
Los demonios están desencadenados
Chatarras
Todo es un acorde falso
El «brun-run-run» de las ruedas
Choques
Rebotes
Somos una tormenta bajo el cráneo de un sordo...
«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»
Pero sí, me pones nervioso, bien lo sabes, estamos muy lejos
La locura recalentada ruge en la locomotora
La peste el cólera se alzan como brasas ardientes en nuestro camino
Desaparecemos en la guerra totalmente en un túnel
El hambre P.uto se aferra a las nubes en desbandada
y estiércol de las batallas en montones apestosos de muertos
Haz como él, haz tu oficio...
«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»
Sí, estamos muy lejos, estamos muy lejos
Todos los chivos emisarios reventaron en este desierto
Oye los cencerros de ese rebaño sarnoso Tomsk
Tcheliabinsk Kainsk Obi Taichet Verkné Udinsk Kurgán Samara Pensa-Tulún
La muerte en Manchuria
Es nuestro desembarcadero y nuestra última guarida
Este viaje es terrible
Ayer por la mañana
Iván Ulitch tenía los cabellos blancos
y Kolia Nicolai Ivanovitch se roe los dedos desde hace quince días...
Haz como ellos la Muerte el Hambre haz tu oficio
Cuesta cinco francos, en transiberiano, cuesta cien rubIos
Afiebra los bancos y enrojece bajo la mesa
El diablo está en el piano
Sus nudosos dedos excitan a todas las mujeres
La Naturaleza
Las Busconas
Haz tu oficio
Hasta Jarbín...
«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»
Pero... vete al diablo... déjame tranquilo
Tienes caderas angulares
Tu vientre es agrio y tienes blenorragia
Eso es todo lo que París puso en tu regazo
También un poco de alma... porque eres desdichada
Tengo piedad tengo piedad ven hacia mí sobre mi corazón
Las ruedas son los molinos de viento de Jauja
 Y los molinos de viento son las muletas que hace girar un mendigo
Somos los lisiados del espacio
Rodamos sobre nuestras cuatro heridas
Nos cortan las alas
Las alas de nuestros siete pecados
y todos los trenes son los baleros del diablo
Corral
El mundo moderno
La velocidad no tiene la culpa
El mundo moderno
Las lejanías están demasiado lejos
y al final del viaje es terrible ser un hombre con una mujer...
«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»
Tengo piedad tengo piedad ven a mí te contaré una historia
Ven a mi cama
Ven a mi corazón
Te contaré una historia...
¡Oh ven! ¡ven!
En Fidji reina la primavera eterna
La pereza
El amor extasía a las parejas en la hierba alta
y la sífilis ronda bajo los bananeros
¡ Ven a la islas perdidas del Pacífico!
Se llaman Fénix, Marquesas
Borneo y Java
y Célibes con forma de gato.
No podemos ir al Japón
¡ Ven a Méjico!
En sus altiplanicies florecen los tulipaneros
Las lianas tentaculares son la cabellera del sol
Se hablaría de la paleta y los pinceles de un pintor
Colores fragorosos como gongs,
Allí estuvo Rousseau
Allí deslumbró su vida
Es el país de los pájaros
El pájaro del paraíso, el ave lira
El tucán, el sinsonte
Yel colibrí anida en el corazón de los lirios negros
¡Ven!
Nos amaremos en las majestuosas ruinas de un templo azteca
Tú serás mi ídolo
Un ídolo abigarrado infantil un poco feo y extrañamente raro
¡Oh ven!
Si quieres iremos en aeroplano y volaremos sobre el país de los mil lagos,
Allí las noches son desmesuradamente largas
el antepasado prehistórico tendrá miedo de mi motor
aterrizaré
Y construiré un hangar para mi avión con los huesos fósiles de mamut
                                     
El fuego primitivo recalentará nuestro pobre amor
Samovar
Y nos amaremos muy burguesmente cerca del polo
¡Oh ven!
Juana Juanita Ninita nita tetita ninón
Mi chiquita mi cosita mi tesoro mi Perú
Arroró gurrumina
Pompón mi bombón
Mi preferida corazoncito
Nenita
Querida gatita
Mi lindo pecadito
Chuchita
Cucú
Se durmió
Se durmió
Y no se engulló ni una sola de todas las horas del mundo
Todos los rostros vislumbrados en las estaciones
Todos los relojes
La hora de París la hora de Berlín la hora de San Petesburgo
y la hora de todas las estaciones
Y en Ufa, el rostro ensangrentado del artillero
Y la esfera tontamente luminosa de Grodno
Y el eterno avance del tren
Todas las mañanas se ponen en hora los relojes
El tren adelanta el sol atrasa
No le hace, oigo las sonoras campanas
La enorme campana de Notre-Dame
La campaneta agridulce del Louvre que convocó la San Bartolomé
Los carillones enmohecidos de Brujas la Muerta
Las campanillas eléctricas de la biblioteca de Nueva York
Las campanas de Venecia
Y las de Moscú, el reloj de la Puerta Roja
que me contaba las horas cuando estaba en una oficina
Y mis recuerdos
El tren retumba en las placas giratorias
El tren rueda
Un gramófono gutural iza una marcha gitana
y el mundo, como el reloj del barrio judío de Praga, gira locamente al revés
                                               
Deshoja la rosa de los vientos
Ya zumban las tormentas desencadenadas
Los trenes ruedan en torbellino sobre las redes enmarañadas Baleros diabólicos
Hay trenes que nunca se encuentran
Otros se pierden en el camino
Los jefes de .estación juegan al ajedrez
Chaquete
Billar
Carambolas
Parábolas
la vía férrea es una nueva geometría
Siracusa
Arquímedes
y los soldados que lo degollaron
y las galeras
y las naves
y los prodigiosos artefactos que inventó
y todas las matanzas
La historia antigua
La historia moderna
Los torbellinos
Los naufragios
Hasta el del Titanic que leí en el diario
Otras tantas imágenes-asociaciones que no puedo desarrollar en mis versos
Porque todavía soy un poeta muy malo
Porque el universo me desborda
Porque no me preocupé por asegurarme contra los accidentes de tren 
 Porque no sé ir hasta el fondo de las cosas
y tengo miedo.
Tengo miedo
No sé ir hasta el fondo de las cosas
Como mi amigo Chagall podría hacer una serie de cuadros dementes
                                                                  
Pero no tomé notas de viaje
«Perdónenme la ignorancia
Perdónenme no conocer ya el antiguo juego de los versos»
Como dice Guillaume Apollinaire
Todo lo que se refiere a la guerra puede leerse en las Memorias de Kuropatkin
                                            
O en los diarios japoneses que están tan cruelmente ilustrados
Para qué documentarme
Me abandono
A los sobresaltos de mi memoria...
A partir de lrkutsk el viaje se hizo demasiado lento
Demasiado  largo
Nosotros estábamos en el primer tren que rodeaba el lago Baikal
Habían adornado la locomotora con banderas y farolitos 
Y dejamos la estación con los tristes acentos del himno al Zar
Si yo fuera pintor vertería mucho rojo, mucho amarillo en el final de este viaje
Pues en verdad creo que todos estábamos un poco locos
Y que un inmenso delirio ensangrentaba
las nerviosas caras de mis compañeros de viaje
Cuando nos acercábamos a Mongolia
Que retumbaba como un incendio.
El tren había disminuido su marcha
Y en el perpetuo rechinamiento de las ruedas percibía
Los acentos locos y los sollozos
De una liturgia eterna.
He visto
He visto los trenes silenciosos los trenes negros que volvían          
del Lejano Oriente y que pasaban como fantasmas
y mi ojo, como el fanal de popa, aún corre tras esos trenes
En Talga agonizaban 100.000 heridos por falta de cuidados
Visité los hospitales de Krasnoiarsk
y en Jilok nos cruzamos con un largo convoy de soldados locos
En los lazaretos vi llagas abiertas heridas que sangraban a rabiar                                                 
los miembros amputados danzaban en derredor
o alzaban el vuelo en el aire ronco
El incendio se hallaba en todas las caras en todos los corazones
Dedos idiotas tamborileaban sobre todos los vidrios
y bajo la presión del miedo todas las miradas
reventaban como abscesos                                                   
En todas las estaciones quemaban todos los vagones
y he visto
He visto trenes de 60 locomotoras que huían a todo vapor
perseguidas por los horizontes en celo y bandas de cuervos
que alzaban el vuelo desesperadamente tras ellos
Desaparecer
En dirección de Port-Arthur.
En Tchita tuvimos algunos días de respiro
Detención de cinco días debido a la obstrucción de la vía
Los pasamos en casa del Señor Yankelevitch
que quería darme a su hija única en matrimonio
Luego volvió a partir el tren.
Ahora me había instalado yo en el piano y me dolían los dientes
                                                                        
Cuando quiero vuelvo a ver ese interior tan tranquilo el
negocio del padre y los ojos de la hija que de noche venía a mi cama
                                                         
Mussorgsky
Y los lieder de Hugo Wolf
Y las arenas del Gobi
Y en Jailar una caravana de sombreros blancos
Realmente creo que estaba ebrio durante más de 500 kilómetros
Pero estaba en el piano yeso es todo lo que vi
Cuando se viaja habría que cerrar los ojos
Dormir
Hubiera deseado tanto dormir
Reconozco todos los países con los ojos cerrados por su olor
y reconozco todos los trenes por el ruido que hacen
Los trenes de Europa son de cuatro tiempos mientras que los
de Asia son de cinco o siete tiempos
Otros van en sordina son canciones de cuna
Hay algunos que por el ruido monótono de las ruedas
me recuerdan la pesada prosa de Maeterlinck
He descifrado todos los textos confusos de las ruedas y   
reunido los elementos dispersos de una violenta belleza
Que poseo
y que me acosa.
Tsitsikar y Jarbín
No voy más lejos
Es la última estación
Me apeé en Jarbín cuando acababan de prender fuego a las
oficinas de la Cruz Roja    
Oh París
Gran hogar cálido con los tizones entrecruzados de tus calles
y tus viejas casas que se inclinan sobre ellas
 y se recalientan Como abuelas
y aquí hay anuncios, rojo verde multicolores como mi pasado en suma amarillo
Amarillo el arrogante color de las novelas de Francia en el extranjero
                                                              
Me gusta frotarme con los ómnibus en marcha en las grandes ciudades
Los de la línea Saint-Germain
-Montmartre me llevan al asalto de la Butte
Los motores mugen como los toros de oro
Las vacas del crepúsculo pastan en el Sagrado Corazón
Oh París
Estación central andén de las voluntades encrucijada de las inquietudes
Unicamente los droguistas aún tienen un poco de luz sobre su puerta
La Compañía Internacional de Wagons-Lits y de los
Grandes Expresos Europeos me envió su prospecto
Es la iglesia más hermosa del mundo
Tengo amigos que me rodean como pretiles
Cuando parto tienen miedo de que no vuelva más
Todas las mujeres que conocí se alzan en los horizontes
Con los gestos lastimosos y las miradas tristes de los semáforos bajo la lluvia
Bella, Inés, Catalina y la madre de mi hijo en Italia
y aquélla, la madre de mi amor en América
Hay gritos de sirena que me parten el alma
Allá lejos en Manchuria un vientre se estremece todavía como en un  parto
Querría
Querría no haber hecho nunca mis viajes
Esta noche me atormenta un gran amor
Ya pesar mío pienso en la pequeña Juana de Francia.
Fue en una noche de tristeza cuando escribí este poema en honor
                                                                       
Juana
La pequeña prostituta
Estoy triste estoy triste
Iré al «Conejo ágil» a recordar mi juventud perdida
y tomar unas copitas
Luego volveré solo


París
Ciudad de la Torre única del gran Patíbulo y de la Rueda
París, 1913

Poeta, novelista y ensayista francés. Su verdadero nombre era Sauser-Hall. Nació en La Chaux-de-Fonds, de padre suizo y madre escocesa, y obtuvo la nacionalidad francesa tras la I Guerra Mundial. Abandonó pronto sus estudios y viajó por Europa, Rusia y Asia, desempeñando diversos oficios. Blaise Cendrars fue ante todo poeta y en 1909 publicó La leyenda de Novgorod, y más tarde Pascua en Nueva York (1912), y el famoso Prosa del transiberiano y de la pequeña Juana de Francia (1913). Al igual que Apollinaire, despreciaba los poemas breves por lo limitado de su alcance y creó un estilo nuevo basado en la sucesión de impresiones, temas y sentimientos en los que la nostalgia y la desilusión se combinan con una visión cósmica del mundo. En 1914 ingresó en el ejército francés y sirvió en el cuerpo de voluntarios extranjeros. En 1915 perdió la mano derecha tras ser alcanzado por una granada. Su talento lírico quedó entonces destruido y hasta 1926 sólo escribió ensayos sobre pintores, relatos y una Anthologie nègre (1921). Este sentimiento de pérdida se observa también en El oro (1925), su primera novela. Moravagine (1926), una novela surrealista publicada un año más tarde, marcó su regreso a la violencia narrativa y fue al mismo tiempo una expresión autobiográfica de su vida aventurera. Blaise Cendrars fue también un aventurero de las formas literarias y un innovador de la ficción y el ritmo sincopado. Sus cuatro novelas más importantes, El hombre fulminado (1945), La mano cortada (1946), Bourlinguer (1948) y Le Lotissement du ciel (1949), demuestran que su autor entendía la literatura como una conquista del yo. Recibió la Legión de Honor y la Medalla Militar. En 1961, el mismo año de su muerte, fue galardonado con el Gran Premio Literario de la Villa de París.
Fuente: http://www.literaberinto.com/vueltamundo/minibiocendrars.htm

febrero 07, 2012

Sebastián Lalaurette




Sebastián Llalaurette

Acero



Miles de colores tiene este

pájaro que no conoce el cielo

y aletea contra los barrotes de la jaula,

multitud de perfiles sacude aquí/allá,

hermosos todos, de una belleza que saca el aliento,

un allegro de luces. Quiero verlo volar. Pero este pájaro

huye de mi dedo invasor, revolotea, se encrespa,

pía furioso ante la puerta abierta, trata incluso de

cerrarla, es decir: no conoce el cielo.

Es decir: duele como un pájaro su negativa,

como un bello pájaro de colores y perfiles.


Aparto el dedo herido, le silbo canciones que significan mucho para mí.

Ladea su cabecita (clic) y escucha.

Gorjea un poco, una cascada brillante, me parece

que de algún modo me devuelve la atención.

Se queda quieto, emite algún destello, creo que incluso

algún quejido. Me mira; mira al suelo; trina.

Quiero tocarlo y nuevamente

la bruma de color, el aleteo, el posible picotazo,

las garras abrazando el metal. Aparto el dedo.

Este pájaro que se niega a salir

de la jaula (es decir que no conoce el cielo),

este pájaro aterrorizado por el aire frío de la habitación

es generoso y cruel. Esparce su belleza por

toda la escala del sonido y desde allí, inaccesible, lastima.

Aletea y pía y evita mi dedo e intenta

cerrar la puerta de su libertad, este pájaro

que no conoce el cielo ya es un cielo en mí.




Laurasia




me gusta ese nombre que se parece

al tuyo, que podría ser el de un país

hecho a tu imagen y semejanza

y que tiene además un eco antiguo,

más que los tambores y que el fuego


un nombre que resuena en mí como

esa Laura ficticia de siempre, ese arquetipo

que después viniste a llenar vos:

Laura, el nombre de lo que es bello,

la mujer antes de la mujer, un continente de deseo


Laurasia: la tierra antes de la tierra.

hubo un tiempo antes de que naciéramos

y hubo un tiempo antes de eso, y antes más y más tiempo,

y unas láminas sucesivas en el atlas

no sirven para decirlo: cientos de millones de años,

una eternidad en la que todo

se fracturó y estalló y anduvo a la deriva,

Gondwana por acá, Laurasia por allá, y en el medio

Panthalassa, un océano de nombre gracioso


cuesta hacerse a la idea de las cosas

alejándose infinitamente, primero todo junto y después

el ruido, la catástrofe, la deriva


en un tiempo antes del tiempo

todo estuvo junto y pareció eterno.

nosotros nacimos al otro lado

de un inmenso océano, cuando ya todo era imposible.

Laurasia: las cosas como siempre debieron haber sido.










Sebastián Lalaurette (1974, Lanús, Provincia de Buenos Aires, Argentina)

Imagen: blogs.educared.org


febrero 06, 2012

Edgardo Russo




Naturaleza muerta N° 3





Clarea tras la tela el verano, en la jungla del patio.

No hay nada en qué fijar, más allá de la maraña

de enredaderas que trepan el tapial carcomido

por agónicos helechos la vista quieta.

Nada, de este lado de la tela donde se agrieta

abovedada contra la ventana la sombra del que mira.

Pero si en este preciso instante aparecieras deteniéndote

bajo el arco que dibuja la hoja de la palmera al caer

y desde esa quietud del retrato me miraras, quebrarías

- única cosa viva entre las verdes mortajas -

esta naturaleza muerta, este instante enjaulado.








Naturaleza muerta N° 5





En ramo, la flor de caña se abre por sobre el tapial.

En ramo quieto, ahora que no sopla viento...

Jacarandá, Lapacho en el parque dos veces florecido,

"victoria regia" en mi plato...

Es junio ahora, estación de las lluvias,

y la ventana que enmarca el ramo no me deja ver...



Todo como antes, una vez más, una vez más...

El hielo tintinea en el vaso, la mesa tiembla,

pueden golpear a la puerta una vez más...

Hay guerra, y yo sé que este ramo vivo

es como el que acuna muerto la florista,

o como el jazmín ahogado que se abre

muy cerca Estela, en tu taza de té.





Edgardo Russo (1949, Santa Fe, Argentina)

De: "Reconstrucción del hecho", Torres Agüero Editor, 1988

Imagen: Claude Monet en entertainment.howstuffworks.com