Daniel Martínez
Iceberg, de Daniel Martínez, parece un poema en cuatro movimientos, que son las cuatro partes de este libro. Este es pues un libro orgánico, tejido por la reflexión, material y concreta, sobre el componente de la poesía escrita, ese "iceberg" contra el que Martínez lanza sus dados con el ánimo de estrellarse, si fuera necesario. Desde ya, no hay respuestas a la pregunta tácita que el propio título contiene: qué es lo que el iceberg oculta. Es notable que Martínez se instale en un pasaje concreto, cotidiano, al principio; menos evidente es que no lo abandona, aunque los capítulos segundo y tercero, "Palimpsesto" y “Rotas plegarias”, parezcan más abstractos. Es particularmente interesante para mí la mala conciencia que estos tramos del libro desnudan. Fundada en esta pregunta: "¿qué mundo queremos esconder /con las palabras que dejamos morir?". Lo que implica que aquellas que dejamos vivir, o logramos que vivan, revelan, paradojalmente, lo que no dicen, lo ...