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septiembre 29, 2024

Poemas de Alessandra Corbetta


El verano es una estación de amor, de pasión, de sentimientos que se desvanecen, se liberan bajo la luz descarada hasta quedar desnudos. Sin embargo, este no es el Estate corsara de Alessandra Corbetta. Corsario inherente al ir de prisa, en el libro encontramos un amor que a la carrera saquea, destruye, depreda los sentimientos del otro, el verano, en cambio, es el alma del poeta, el punto de partida. El oximorónico título, al fin y al cabo, resume con precisión el mal tiempo de las relaciones de este comienzo de siglo al que las parejas casi se han acostumbrado, habla del cansancio “de quien intentó ser pero nunca fue”. El “vientre” se vacía, pero no son “mariposas”, el “te extraño” no es una voz, sino un simple escrito en una pared, ¿el encuentro es acaso “condena o redención”? Corbetta se da cuenta del cambio, lo huele, lo ve en el lugar que es su espejo, Cattolica, que aquí se transforma en un «talismán». Bien lo escribe Marco Sonzogni: «El de Alessandra Corbetta es el verano: un verano pirata que no espera – y no perdona». Aquí todo es una transición, una crisis de cambio, todo es un «precipicio» del que a veces, sin embargo, se retoma el vuelo.

Alessia Bronico


Verano del 2006




Así el mundo estaba
en la sucesión exacta de sombrillas azules.
Una chica las atraviesa con las piernas largas
que sostienen descaradas el sentido del verano.
Otra en la mesa pide agua y menta,
las trenzas moras caían sobre sus hombros
y en años iguales a oraciones que comienzan con quizás.
Quien las mira bebe jugo de piña con hielo
y medita algo para agregar al recuerdo
de quien intentó ser pero nunca fue



San Marino




San Marino estaba en la niebla
como una sorpresa roja en el año
de la primera vez.
No te imaginas cuántas cosas
permanecen ocultas de dios, no puedes
ver el ejército desplegado defendiendo
las sílabas de nuestros nombres.
Cuanto más abrimos los ojos, más
San Marino desaparece: permanece
la altura de la roca, el miedo de ver que
todo es precipicio



Estate 2006




Così il mondo stava
nel succedersi esatto degli ombrelloni blu.
Una ragazza li attraversa con le gambe lunghe
che reggono sfacciate il senso dell’estate.
Un’altra al tavolino ordina acqua e menta,
le trecce more scese sulle spalle
e su anni uguali a frasi che iniziano con forse.
Chi le guarda beve succo d’ananas con ghiaccio
e medita qualcosa da aggiungere al ricordo
di chi ha provato a essere ma poi non è mai stata



San Marino




San Marino stava nella nebbia
come una sorpresa rossa nell’anno
della prima volta.
Non puoi immaginare quante cose
restano nascoste a dio, non puoi
vedere l’esercito schierato che difende
le sillabe dei nostri nomi.
Più spalanchiamo gli occhi più
San Marino scompare: rimane l’altezza
della rocca, la paura di vedere che
è tutto precipizio



Poeta italiana Alessandra Corbetta con anteojos, ojos claros y un fondo de hojas
ALESSANDRA CORBETTA (
1988, Erba, Italia)
Fuente: Vuela palabra
Traducción: Marisol Bohórquez Godoy

septiembre 24, 2024

Alicia Waisman

Proustianas    A la recherche du temps perdu En busca del tiempo perdido Marcel Proust (1912-1921)Les regrets que j’en éprouvais, tandis que je restais seul à rêver un peu à l’écart, me faisaient tant souffrir, que pour ne plus les ressentir, de lui-même par une sorte d’inhibition devant la douleur, mon esprit s’arrêtait entièrement de penser aux vers, aux romans, à un avenir poétique sur lequel mon manque de talent m’interdisait de compter .(p. 189 – Combray - Du côté de chez Swann (1912) –collection Maxi poche – Éditions Bookking International, 1993)


Marcel


I



Las voces que ve
—cuando por fin se duerme— 
no lo acarician.
Lo estremecen.
Ruidos duros (lentos).
Combate desigual:
él es uno solo.
Ellas rebotan una y otra vez 
contra las paredes del sueño. 
Duplicación (desdoblamiento) 
sin pausa.
Quién sabe
pueda empujar esas paredes 
trascenderlas.
Mirar una voz
—sólo una—, 
esa.

Y sentirse acariciado.
 


II



El cielo feroz de estos días
se descuelga interminablemente. 
No habrá vida después de mañana 
cuando todas las músicas
por fin hagan silencio.
Marcel transcurre
en el tiempo del arte.
No hay cielo feroz ni presencia mezquina.
La frase de la sonata de Vinteuil 
y las marinas confusas de Elstir 
lo atrapan.
 


III- Inalcanzable



Gilberte se escondía de mí, de mi llanto, de la triste estela que dejaba a mi paso. Gilberte venía siempre luego, tarde, cuando el rocío ya se había secado. Gilberte no era sapo de mi pozo.
¿O era yo quien no sabía alcanzarla?
 

Swann


I



Lo que tenés
—que me enamora—
es
—al mismo tiempo—
perdición


(Silencios
                en una partitura)
 


Gilberte


I



(Lo blanco del día presagia desdicha. Ya no puede medir la distancia entre ella y el silencio que los separa. Un silencio que Gilberte no calmará).
Ese nombre dejaba en el aire una promesa pequeña.
Salías desde adentro del aire, con tu gorro de piel, corriendo hacia mí, empujada por mi deseo.
Gilberte, cómo no amar tu esencia pequeña, tu desdén, tu ignorancia, si sólo yo sabía que el ruido/crujido del comienzo de tu nombre me extasiaba, y luego era la b de la segunda sílaba, como el beso que hubiera querido darte —¿hubiera querido?—, para terminar en un eco apenas pronunciado, resonancia de una boca entreabierta. Silenciosa.
Y así como tu nombre anticipaba tu presencia, así tu imagen se escapa. Humo que me rehúye.



II



El pelo de Gilberte derrite la nieve, 
encandila a Marcel.

(Quien /La que// escribe//Alguien/ también vio/ Yo 
     -la que escribe- /también vi/ 
los Champs Elysées
incendiados 
desnudos.
Despojos de un verde que ya no es).

La sonrisa de Gilberte
—la que alejaba las nubes—
esa
se perdió para siempre.


Alicia Waisman en una silla con tapicería estampada, una prenda oscura, y el fondo consiste en lo que parece ser una cortina drapeada.
ALICIA WAISMAN 
De: "Suite francesa 1857-1968, Barnacle, 2024

Nació y vive en Buenos Aires. Escribe poesía desde la adolescencia.  Es Licenciada en Ciencias Antropológicas y profesora de francés, lengua que habla, traduce y enseña.
Participó del taller Aníbal Ponce y luego, de los primeros años del taller Mario Jorge De Lellis, en los ’70. Posteriormente trabajó sus textos con Liliana Díaz Mindurry.
"Ser Hablada" fue publicado por la editorial Ruinas Circulares, en cuyos V concurso obtuvo mención. En 2013 fue jurado de ese mismo concurso.
Durante los últimos años participó de diversas lecturas en diferentes ciclos virtuales y presenciales: Mis poetas contemporáneos, sostenido por Gustavo Tisocco, Transpolar, organizado por Fernando Caniza, Libera la palabra y 7x7 del Centro PEN,  y en pandemia, de: Poesía a las 5 de la tarde, reunión virtual de poetas y escritores organizada durante dos años por Patricia Saragüeta. 

Junto con Nouha Homad tradujo al francés “Tigre, tigre” de Jorge Paolantonio, Imaginante editorial, 2016, que recoge versos de diferentes poemarios del autor, quien fuera invitado y participara en el 32° Festival de poesía de Trois-Rivières, Québec, Canadá.
También tradujo al francés la plaqueta “Una mujer en el camino y otros poemas” de Enrique Solinas, Ediciones de La Garza Mora, 2018, con la que el autor participó del 34° Festival de poesía de Trois-Rivières, Québec, Canadá.
Está asociada al Centro PEN de Argentina cuyos ciclos de lectura de poesía co-organiza y co-conduce (“7x7”, “Libera la palabra”, “Palabras cruzadas”).  Los poemas dedicados a Emma Bovary que forman parte de Suite Francesa (1857-1968) fueron seleccionados y publicados en la antología Mujer y Escritura – 35 autoras argentinas de hoy por Fundación La Balandra.
Tiene además dos libros inéditos, "Piedra en el zapato" y "El oficio de los vivos".

septiembre 22, 2024

Richard Brautigan

Poeta con sombrero, profusos bigotes y grandes anteojos
30 de junio, 30 de junio es el recuento de poemas que Richard Brautigan dedica a a su tío Edwards, quien indirectamente lo mató el pueblo de Japón, en guerra contra el pueblo de los Estados Unidos de América durante la Segunda Guerra Mundial. Un libro de poesía que expresa sentimientos de profundo afecto hacia el pueblo japonés, sentimientos contradictorios de odio y admiración. "Si al inicio Japón era un pueblo de diabólicas criaturas infrahumanas que debían ser destruidas para que la civilización pudiera prevalecer con libertad y justicia, dejó de tener diez años y de repente tenía quince. La guerra quedó atrás en la memoria y mi odio hacia los japoneses se esfumó con ella. Las emociones empezaron a evaporarse". Aprendió a amar la comida y música japonesa. Un día se subió a un avión y atravesó el Océano Pacífico. Estos poemas son lo que ocurrió después de que se bajara del avión y pusiera el pie sobre el suelo de Japón. Los poemas están fechados y conforman una especie de diario, y están escritos a finales de la primavera de 1976. Dedicados a su tío Edward y “a todos los Tíos Edward Japoneses cuyas vidas fueron arrebatadas de sus cuerpos entre el 7 de diciembre de 1941 y el 14 de agosto de 1945 cuando la guerra terminó. Eso fue hace treinta y un años. Ha pasado casi un tercio de siglo. La guerra ha terminado. Que los muertos descansen eternamente en paz, esperando nuestra llegada.”   En Lecturalia

Un estudio en los caminos




De todas las posibilidades de la vida,
todos los caminos me trajeron acá.

No estuve er ningún otro lugar,
           41 años de vida:

Tacoma, Washington
Great Fans, Montana
 Oaxaca, México
 Londres, Inglaterra
 Bee Caves, Texas
 Victoria, Columbia Británica
 Key West, Florida
 San Francisco, California
 Boulder, Colorado
 
 todo me trajo acá:

Tomo un trago
solo en un bar en Tokio antes
                           del almuerzo,
desearía que hubiese alguien
                            con quien conversar.


Tokio
28 de mayo de 1976



Los 12.000.000




Estoy deprimido,
poseído por la melancolía
que no tiene reflejo
                           ni hace sombra.
12.000.000 de personas viven acá en Tokio.
Sé que no estoy solo.
Otros deben sentirse
                        como yo



El avión




                  Una
de las cosas malas de estar en un hotel
son las paredes delgadas. Son un problema
que no desaparece. Esta tarde
estaba tratando de dormir
pero las personas de la otra habitación
                         aprovecharon para coger escandalosamente.
Su cama sonaba como un avión viejo
calentando para despegar.
Me acosté ahí a unos metros de distancia.
tratando de dormir mientras su cama carreteaba por la
                           pista,


Tokio
14 de junio de 1976



Pequeño barco en el viaje de la arqueología




Una cálida tormenta de rayos y relámpagos
esta noche en Tokio con mucha lluvia y paraguas
                                           alrededor de las 10 p.m.
Hoy, puede ser un detalle pequeño
pero podría ser importante
dentro de millones de años cuando los arqueólogos
examinen nuestras ruinas para tratar de
                                     comprendernos

Tokio
5 de junio de 1976



A Study in roads




All the possibilities of life,
all roads led here.

I was never going anyplace else,
                            41 years of life:

Tacoma, Washington
Great Falls, Montana
Oaxaca, Mexico
London, England
Bee Caves, Texas
Victoria, British Columbia
Key West, Florida
San Francisco, California
Boulder, Colorado

all led here:

Having a drink by myself
in a bar in Tokio before
            lunch,
wishing there was somebody to talk
            to


Tokyo
May 28, 1976


The 12.000.000



I'm depressed,
haunted by melancholy
that does not have a reflection
       nor cast a shadow.
12.000.000 people live here in Tokyo.
I know I'm not alone.
Others must feel the way
                          I do.        



The aeroplane



                                One
of the bad things about staying at a hotel
is the thin walls. The are a problem
that does not go away. I was trying to get
some sleep this afternoon
but the people in the next room
took that opportunity to
fuck their brains out
Their bed sounded like an old airplane
warning up to take off.
I lay there a few feet away, trying to get
some sleep while their bed taxied down the
           runway

Tokyo
June 14, 1976 



A small boat on the voyage of Archaeology



A warm thunder and lightning storm
tonight in Tokyo with lots of rain an umbrellas
                              around 10 P:M.
This is a small detail right now
but it could b very important
a million years from now when archaeologists
sift through our ruins, trying to figure us
            out.

Tokyo
June 5, 1976