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marzo 29, 2023

Sesi García: Mientras el mar se apaga al fondo


HABÉIS vosotros catado el amor  
como yo mismo he catado mi vida. 
 
Alguien encuentra la causa en los parques, 
parkings de Periferia, aquel efecto 
que emociona, el de la botella verde, 
el del último beso 
detrás del escenario. El deseo siempre. 
 
Aquí antes pudo haber una gran fiesta.

Con este ritmo de vida nos vamos
a morir antes de ver abdicar
al nuevo rey

me comenta un amigo

muy cerca del comercio de paraguas,
y mi madre me dice

búscate, hijo

mío, a una gran mujer.

Lucía el pelo negro la otra noche.



ESPACIO liminal el de tu nuca
donde me pierdo cuando aspiro
al hallazgo, al encuentro
con este pasaporte renovado
que me enseña, encima de una pátina
de cansado sudor, que el hogar de uno
se mueve, porque es un cuerpo.
Y es también en un punto, en un espacio
concreto que se vuelve inevitable
cuando se mezclan mar y tierra,
Oriente y Occidente, y yo no entiendo nada
pero lo entiendo todo.

Con una simple entrega basta;

con solo una tesela se descubre
un imperio, y no existe más llegada
que seguir y quedarse sosegado
tras un centro que se prolonga siempre,
ahí, donde todo vive, tan dichoso.

marzo 15, 2023

Xhevdet Bajraj


Temporada de flores tristes     

(Tezcatlipoca Blues) 


I     

No sé si estoy parado de cabeza 
o el mundo está al revés 
parece que aquí la realidad nunca caerá tan bajo 
para desmentir nuestra imaginación enferma 
mientras diario entre seres queridos esperamos 
el beso frío del filo de cuchillo del asaltante 
el vuelo de la bala desde el nido pintado de negro 
dentro del pecho hueco de los secuestradores 
o el grito líquido del hacha de los narcotraficantes
que con la carne de nuestros cuerpos
hacen collages surrealistas
Nos reímos
confirmando el dicho de Aristóteles
que dice que los humanos somos los únicos animales
capaces de hacer eso

El viento sopla para todos lados
el cielo parece decidido a enmierdarnos
caramba
la vida se debe vivir
conque
me vale madre
estoy casi muerto pero soy rico
tengo siete cajetillas de Delicados sin filtro
y una colección de botellas
llenas de aire de la Ciudad de México
el mundo existe para escribir poesía o ensayo
contar anécdotas
y hacer el amor
Digo esto desde la tierra de la serpiente emplumada
que tenía plumas por la garza que se acababa de tragar
eso lo sé
porque soy
hijo del caballero águila
negro como la última noche
emperador del cielo rojo
que en mi furioso retorno al silencio
no necesito nada
soy el rey de nada
soy la santa nada
dios de nada y más grande que eso
soy la nada misma
yo
que una vez perdí una patria
y ahora vivo aquí
con el estómago lleno y el alma hueca
buscando dónde conectarme
para cargar las pilas que se me están agotando
y
la luz es la misma
las sombras de siempre me persiguen
pero el enchufe caray
el enchufe es distinto




XHEVDET BAJRAJ (1960, Kosovo, antes Yugoslavia / 2022. Ciudad de México, México)
Fuente: Islíada
Enlaces: Letralia | Revista Altazor | Taller Igitur | Periódico de poesía
Imagen en Obserkult.com

marzo 13, 2023

Mónica Morales Rocha

  

Ay, las historias todas     




tan estruendo 
gemido 
llanto 
Tan gozo        y agonia 
colisión astral: 
origen y fin 
big y bang. 
¿Qué fue de sus cuerpos? 
...aquellos. tan amados 
florecidos entre labios 
alquimia de sueños y hendiduras 
estertores y ocasos  
         -acaso amaneceres... 
mieles-.

¿Qué fue        habiendo sido
tanto y tan amados?

Qué, acaso, somos    cada vez
una historia
fatua y reducida 
    a poco más 
    que nada.





poesía mexicana
MÓNICA MORALES ROCHA
(1976. Irapuato, México)
Enlaces: Círculo de poesía
Imagen en Facebook (Fotografía de Estefany Maya)

marzo 11, 2023

Olga Suárez


Cartografía     




Salto el mundo en un gesto desproporcionado 
de mis pies, caigo en el mapa 
ya atardece, bebes tu café. 
Sueño con selvas, aguas ultramarinas 
peces extraños, cavernas bajo el volcán de Lowry 
entre ginebra y ginebra, nunca whisky. 
Esas cavernas de desencuentros 
de hombres y mujeres en la literatura 
tan oscuras tan insensatas
tan apetecibles.
Un volcán de fondo a punto de freír
lo poco amable que nos queda.
Trato de elevar, embanderar retazos
como una tregua entre dos Grandes Guerras.
Después del desgarramiento de la partida,
la lejanía terminó desvaneciendo 
la hermosa cartografía
de nuestros cuerpos.
Tu Mayo Francés y mi Evita alguna vez supieron
atravesar la prueba de las fronteras.
Esos frutos áureos y argentos, esas travesías 
/por tu Montparnasse
en tu pensamiento. Tu alameda
temblando copos, el deshoje de una revolución necesaria.
En las manos las cáscaras de los frutos.

No hemos vencido al monstruo de la espera,
no propusimos desorden alguno en el cruce 
/de Córdoba y Corrientes.
Tú, con esa parsimonia, esa certeza que me arrasaba
en tan correcta pronunciación.
Yo, inservible para pelear contra las voces foráneas
que se colaban de mi vestido frente a la pantalla
al llamarte. Al seguir llamándote.

En qué absurdo invento te he convertido.



Centro de agua



Me detuvo el río, sé que estás ahí
aunque no podía acercarme a tu inmensidad de preguntas
este cuestionamiento de luz que torna todo visible.

Planeábamos la casa grande
imaginando el aljibe en un centro de agua
roldanas diminutas de sapos
subiendo a la superficie de la mañana.

¡Vaya! Todo el lodo submarino ha vuelto a emerger
entre revuelos de flamencos rosados
ocultos en el viaje,
desde la cima de Añapiré
en el duro cuero de un diablo 
que por momentos nos quitaba la huida.

Es bueno tenerte, dijimos
habernos dejado abierto el camino
despejado de picos enloquecidos
en el fondo de un torbellino absurdo.
Pero diremos que no es cierto, por las noches
que el suave rosado de plumas no nos alcanzó
para volver a esteros, a cañas tendidas
desde el viento hasta la espesura en calma.
Diremos que no es cierto al arrebato
aquella casa de nuestros sueños
percibe aún el aleteo de flamencos.



Calibana

¿Adónde insistirá
la heráldica elocuencia
de las tribus
por la tierra expandidas, desde antes?
                                                                                                       Claudia Caisso

I


Ahí estaba yo, desaparecida del mundo, inhabitada por momentos
con lo salvaje como nombre, ansias de nuevas tierras
poderío de la memoria queriendo abarcar su inmensidad.
Sin embargo cada tanto mi deseo se escapaba 
se fundía en la fuerza devastadora de remembranzas
por momentos sucumbía en ciénagas de negación.
¿Puede la sed alucinar mi boca, resecar pensamientos, 
/dilatar lo nocturno?

Permanecíamos jornadas enteras frente a nuestras canoas
como atrapadas por sierpes de agua
esperando el fulgor del inicio, 
reverberaciones de un nuevo acontecimiento.
Remontar el río hacia su confluencia
coronar de flores la frente de una nueva visión
tal vez un tanto ilusoria del origen.
Deseábamos dejar las barcas para correr entre la fronda de la vegetación
la selva fragante, tendernos en sus lazos vegetales como el abrazo del amante
perdernos sin tiempos ni prisas. Pero no estaba permitida
esa disipación efímera de la fantasía, nuestra determinación impedía
demorarnos en trances o trinos.
Teníamos firme el objetivo
la convicción de construir un hogar en el origen del Paraná
en su entramado de nacimiento.

Loco vaivén, fortaleza de raíz dadora de vida.
Esa capacidad bautismal fuera de todo dios o frontera
de toda dominación, dejando de lado alienación de relojes
solsticios, sometimientos y conquistas: mortal historia.
Al menos eso creíamos.




poesía argentina, Cartografía
OLGA SUÁREZ (1967, Centeno, Santa Fe, Argentina)
De: "Estirpe del juncal", Barnacle, 2023
Enlaces: Otro páramo
Imagen en Pinterest








marzo 07, 2023

Alfredo Lemon: Conscientes del sinsentido colectivo

"Todos nosotros"     




Compartiendo un bourbon con Raymond Carver 
en una playa de San Francisco, California 
 
Atardecer calmo de verano 
Gaviotas errantes 

No es una visión, sí una alucinación  
 
Conscientes del sinsentido colectivo 
hablamos de imperios, vigilias,
humillaciones, fantasías infantiles 
 
Recordamos guerras, pandemias, huracanes 

Y entre tantos escombros, nuevas ideas
reliquias al alcance de la mano

Todo se aglutina en una mélange, un collage, perdigones perdidos
unas cuantas palabras
no mucho más
hasta decir finalmente hemos llegado

Porque el olvido dura poco y desvanece rápido

El tiempo resbala y alcanza justo
acaba perfecto




poesía argentina, Raymon Carver
Otros poemas de ALFREDO LEMON, aquí
Imagen en Revista Excéntrica

marzo 02, 2023

Marina Mariasch


de noche, con plata    




En qué playa nos dejará este oleaje incesante. 
Qué pasó cuando bailamos, coordinados 
los troncos para un lado y para el otro 
de la pista, oponiéndose 
esquivos como imanes dados vuelta. 
La atmósfera cargada de tensión económica y sexual 
Y del campo magnético entre nos salió 
música, algo realmente abstracto 
se generaba y bifurcaba, qué pasaba. Fantasía y fuga. 
Los pasos iban saliendo bien, incluso bruscos.
Y en la idiotez afectiva un reflector
nos iluminaba sólo a nosotros, en el medio
de la cara, no se veía nada. La cara pálida era un augurio
de la matemática posterior de la semana.

¿En manos de quién están los hilos del tiempo?
En la voz que se usa con los chicos
nos acordamos de las primeras cosas
que tocamos, nos manteníamos
dentro del círculo de luz y si la música formara palabras
le habría dado nombre a un hijo. Aunque no hablamos:
nos separaba una barrera de sonido, cada pisada retumbaba
en todas mis posesiones a una velocidad que nunca fue tuya.

El silencio era moral, el precavido de los borrachos y tontos.
Vibrábamos como locos -pero disimulados.
Eran aproximaciones, igual a no decir nada. Vos no eras el inventor
de mis triunfos ni yo el de todos
tus fracasos. Sin riesgo no había gimnasia, buscábamos
conocimiento, nos dejábamos arrastrar
por el cordón del perro. Todo delirio
tiene un núcleo de verdad apagada. Y apagamos el incendio
con un hacha.




MARINA MARIASCH
(1973. Ciudad de Buenos Aires, Argentina)
Fuente: Bubok Argentina
Enlaces: Opcit Poesía | Poem Hunter | Eterna Cadencia
Imagen en Facebook