Carolyn Forché
LA VALIJA PERDIDA Así fue con la valija dejada al frente del hotel —ceñida, roto el candado, empapelada con puertos del mundo, cargando aquello que importaba hasta entonces, cuando al voltear tu espalda para escudar un fósforo, fue llevada, y el ladrón, esperando objetos de valor, encontró en cambio libros escritos entre guerras, luz dorada de áticos, pájaros mecánicos cantando, y la crónica de las últimas horas de tu país. Aquello en lo que, por medio de notas, esperabas convertirte: un sustantivo en el papel, papel oscuro con sustantivos: golondrinas volando a través de una basílica, tus manos alzándose como humo, una nube a punto de abrirse sobre la ciudad, almohadas respirando superficialmente donde habías yacido, un fantasma en una bata de hospital, y aquí tu voz, con principios, tierna, susurrando a través de una cerca tejida con ramas de pino: La escritura es más vieja que el vid...