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Mostrando las entradas de octubre, 2018

Carl Dennis

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Invitación     Esta es tu invitación para el acto del Noveno Grado  de la Escuela Secundaria Jackson Park  8.00 p.m., noviembre 17, 1947.  Macbeth, obra de William Shakespeare   y dirigida por el Sr. Grossman y la Sra. Silvio  puesta en escena por el curso de arte de la Srta. Ferguson. Bastante esfuerzo se ha puesto en ello. Docenas de alumnos optaron por quedarse después de clases semana tras semana junto a sus profesores justamente por montar esta única función, un regalo para sacarlo un instante de lo usual. Aunque Ud. se haya mudado deseará retornar. Jackson Park queda, si acaso lo ha olvidado, al final de calle Jackson arriba en la colina. Si duda recordará que Macbeth trata de la ambición. Es la pieza para Ud. si acaso ha intentado alcanzar la meta a como dé lugar. Y si así no ha sido de seguro le hará sentirse satisfecho. Poco tiempo que perder queda a la llegada. Tantos caminos ya listos están para llevarte dentro del vacuo mundo al q...

Claudio Bertoni

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Mi baño de tina Envuelto en mi sábana de baño Medio tiesa de almidonada y blanca Voy camino del baño de tina Por el pasadizo alfombrado Entro en el comedor Entra el sol Dando bandejas de oro en los muros Dando un flamígero mandoble En el canto de cabinets y anaqueles Condecorando respaldos El aire mece las cortinas Como el ruedo de una modelo en primavera Ando entre los vítores De conocidos y conocidas En kimonos En saltos de cama En batas de levantarse En pijamas de sus maridos En mañanitas En calzoncillos y zapatos Con el platillo en una mano Y la taza con desayuno en la otra O anudándose las corbatas Unos me saludan Otros me aplauden Como si fuera una gracia Me arrojan papel picado Como si fuera un astronauta Sentado en un Cadillac descubierto Me arrojan flores Como si fuera un torero Envuelto en la toalla medio tiesa Voy camino del baño de tina Por el pasadizo alfombrado Diviso al fondo la puerta de algodón Se abre majestuosamente Inundando la nívea porcelana de los sanit...

Emmanuel Moses

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Ella pintó alcauciles   Tú no tenías nada que decir, entonces pintaste alcauciles admirables  los tomaste de la cocina y los pusiste sobre una silla negra  no reflexionaste  no dudaste  pasaste de la cocina al estudio  como un sacerdote de la sacristía al altar  las legumbres se volvieron un símbolo  el todo se convirtió en nada  y esta nada volvió a ser el todo  Tú no tenías nada que decir, entonces la tela quedó intacta allí donde no sabías  qué poner  quedó desnuda pero no tuviste vergüenza de su desnudez los alcauciles cuentan la historia extraordinaria del verde y la silla la historia humilde del negro estas historias son como las de las viejas en la plaza del pueblo, junto a la fuente a la caída del día filamentos de tiempo, de vida que no son nada, ni lo uno ni lo otro, después de haber sido todo y vuelven a serlo a la luz tierna de la noche Tú no tenías nada que decir, entonces tomaste tus pinceles y tus espátulas ...

Franz Wright

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Un pensamiento feliz Suponiendo que éste sea el último día de mi vida (lo que podría significar que es casi el primero), me estoy quedando ciego pero mi ceguera es luminosa. Preparado para lo que aquí se conoce como muerte; sin miedo a esa extraña palabra, “siempre”. Puedo ver incluso que ahí no hay nada que temer: habiendo estado ya para siempre, soy incapaz de recordar nada que me aterre, allí, o me lastime. Lo que me asustó, aparentemente, y lastimó fue haber nacido. Pero me sobrepuse a ello sin resentimientos. Morir, imagino, será lo mismo, me sentiré más solo, quizá, pero seguramente no más impresionado o prorrogado- Es oscuro, según recuerdo, después brillante, tan brillante. A happy thought Assuming this is the last day of my life (which might mean it is almost the first), I’m struck blind but my blindness is bright. Prepare for what’s known here as death; have no fear of that strange word forever. Even I can see there’s nothing there to be afraid of: having already been to fore...

Luis O. Tedesco

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XIV (Relato sobre Noemí)  Aire de la vida, no supiste jugar.  No fue mía la seda de tus noches. El sueño animal y el ruego del alma no te conmovieron, no vino a mí la pausa feroz del beso inolvidable. Aire de la vida, alondra gris de tela muerta, callejera sangre de la imagen: no corras, no te vayas, podríamos hacer algo todavía, podríamos querernos una vez, siquiera una vez, imaginar vientos de mar en la carne palpitante... Tras el oscuro romance que te nombra todo lo que miro se detiene, perseguido. Otro poema de LUIS O. TEDESCO ,  aquí Fuente: Huellas en la ciénaga

Derek Walcott: Si estuviese aquí, en este cuarto blanco, en este hotel...

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Si estuviese aquí, en este cuarto blanco, en este hotel...      Si estuviese aquí, en este cuarto blanco, en este hotel, cuyas bisagras permanecen calientes, incluso bajo el viento marino, te repanchigarías, dejado inconsciente por la hora de siesta; no podría levantarte la campana de la resurrección ni el gong del mar con su retintín plateado, seguirías echado. Si te tocaran sólo cambiarías esa posición por la de un corredor en el maratón del sonámbulo. Y te dejaría dormir. Las cosas se desploman gradualmente cuando el despertador, con su batuta de director, empieza a la una: las reses doblan las rodillas en los pastos tranquilos, sólo el rabo de la yegua se menea, dándole con el plumero alas moscas, melones borrachos caen rodando a las cunetas, y los mosquitos siguen volando en espiral a su paraíso. Ahora el primer jardinero, bajo el árbol de la sabiduría, olvida que es Adán. En el aire acostillado cada parche de sombra se dilata como un oasis por la fatigada mariposa, ...

Ciclo de poesía en la Biblioteca

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Mónica Tracey  H ay ramas que se yerguen rectas para beberse toda la luz y todo el cielo cuando nada ni nadie las distrae son voraces con lo abierto beben el néctar gloriosas lo muestran vivas como nunca nunca tan bellas bellas hojas oxidadas bellas ramas desnudas bellos troncos encendidos bello el amor de los árboles y el tiempo. D ensa niebla blanca sobre el campo corredores de luz entre la niebla dicen que sólo se ve lo que espeja lo que llevamos dentro corredores de luz entre la niebla. Integró los grupos de poesía “El sonido y la furia” y “Nosferatu”, fue fundadora de la revista de poesía Último Reino. Ha publicado en poesía A pesar de los dioses (1980), Celebración errante (1987), Hablar de lo que se ama (1990), Hablo en lenguas (1999), Sobre la espalda del cielo (1999) y Hay que dejar de ser hermosa (2018). Eugenia Straccali Fedra (Pintura sutil) Miro: los huesos dispersos del monstruo la sangre también es del Minotauro ¿la ves? Yo pude verla sobrevolando el laberinto. Ningú...

El laberinto según quien recorre estos días

me  dice la red: "No habrá nunca una puerta". Hasta aquí Borges y aquí, el pensamiento que rema insistente sobre el reflejo de una ventanilla Dúo de luces de los autos avanzando hacia un punto cardinal incierto ¿reverso del sur me aproxima Borges? Un hilo, la cuadrícula de la ciudad, no me aproximan al deseo de mis días, sino a la futilidad, casi al encontronazo con alguien repentino, evanescente, entre las estanterías y casetas de un supermercado © PEDRO DONANGELO

Matthew Sweeney

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La casa-sombra  Mientras su hija lo mira desde la puerta ella no puede darse cuenta exactamente si lo entiende bien – cómo cada vez que él carga su mochila hasta el ómnibus acabará el día en otra casa donde otra hija lo espera. Y otra esposa lo va a abrazar, como su madre lo hizo ahora, y los tres entrarán a la casa. Lo que no sabe, su hija, es dónde – en algún rincón de Connecticut, en alguna isla atlántica – no hay guías, y ella no preguntará nunca. ¿Y su hermana-sombra se le parece? ¿Es rubia, es su madre rubia, hablan inglés, acaso su padre ha ocultado un idioma durante años? ¿Y lleva a su otra hija  a largos paseos por los bosques y le cuenta de sus viajes, de la gente con la que se ha encontrado, de sí mismo? Hay tanto sobre su padre que ella ignora y tan poco tiempo entre sus ausencias, como para aprenderlo. ¿Sabe su hermana-sombra algo de ella o está empezando a sospechar? ¿Cuál de las dos es la casa-sombra? The Shadow Home As his daughter watches from the doorway...

Marcelo Díaz: Es cierto: hay flores.

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Flores    a Sonia Scarabelli   Es cierto: hay flores  que prefieren abrirse sobre aguas oscuras  los pensamientos  también son flores  de algún modo soy el tallo  que alguien arrancó  sin miedo arrastrado por el río de la culpa y cuando las hojas lleguen a la orilla digo, cuando el barro las devuelva a su primera forma no sé en qué lugar estaré y si así no fuera si el barro si las hojas no se encontraran en lo real sino aquí donde confundimos agujeros con faltas al unísono con el canto de las chicharras tampoco sé lo que sucederá con los lirios y los ojos maravillados por el resplandor de los peces, mi padre todavía lleva una tacuara en su corazón silbando, yéndose en el viento y qué de los errores del paisaje reunidos en la palma de tu mano si aún desordenados te recuerdan una tarde familiar donde las risas parecen extenderse por todas partes hasta que como un remanente de vaya uno a saber qué la circunferencia de la alegría regresa sin darn...

Walt Whitman

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“Canto a mí mismo"  (Traducción de Jorge Luis Borges) Yo me celebro y yo me canto, Y todo cuanto es mío también es tuyo, Porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca. Indolente y ocioso convido a mi alma, Me dejo estar y miro un tallo de hierba de verano. Mi lengua, cada átomo de mi sangre, hechos con esta tierra, con este aire, Nacido aquí, de padres cuyos padres nacieron aquí, lo mismo que sus padres, Yo ahora, a los treinta y siete años de mi edad y con salud perfecta, comienzo, Y espero no cesar hasta mi muerte. Me aparto de las escuelas y de las sectas, las dejo atrás; me sirvieron, no las olvido; Soy puerto para el bien y para el mal, hablo sin cuidarme de riesgos, Naturaleza sin freno con elemental energía. Creo en ti, mi alma, el otro que soy no se rebajará ante ti, Y tú no te rebajarás ante él. Tiéndete en el pasto conmigo, desembaraza tu garganta, No son palabras, ni música, ni versos lo que preciso, ni hábitos, ni discursos ni aun los mejores, Sólo quiero el...

Lucian Blaga

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Morada      Habría señales de que vivo en alguna parte  en la ciudad, en una calle  con nombre de proscrito de balada.  Pero no me albergo en la ciudad,  me perseguiría la maldición del arroyo y del árbol.  Mi forma de ser desmiente el rumor.    Dirían que mi morada está  en una aldea con techo de paja,  con nombre de una vieja historia.  Pero no vivo en el campo o en un cuarto. Vivo en un canto de pájaro. Heráclito junto al lago Junto a las verdes aguas se encuentran los senderos. Hay silencios aquí, pesados silencios abandonados por el hombre. Calla perro, que husmeas el viento con la nariz, calla. No ahuyentes los recuerdos que llegan llorando a enterrar los rostros en su propia ceniza. Apoyado en los troncos adivino mi suerte en la palma de una hoja otoñal. Tiempo, cuando quieres emprender el camino más corto ¿por dónde te encaminas? Mis pasos resuenan en la sombra como si fueran unos frutos podridos que caen de un árb...

Anne Carson se presentará en la 10º edición de FILBA

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Eros borrascoso, por Mariana Enriquez La semana que viene empieza el FILBA y, en su edición N° 10 invitó a varias celebridades literarias. Entre los invitados está Anne Carson: es una sorpresa, no tanto porque Carson sea una reclusa, sino porque es una especie de leyenda viva poco conocida en nuestro país; salvo excepciones como Eros, el dulce amargo (Fiordo), su primer libro, o Rec Doc (Bajo la luna), sus libros no están editados en Argentina y solo se consiguen en esquivas traducciones españolas. Anne Carson, canadiense, 67 años, es poeta, ensayista, profesora. Aunque tanto ella como su obra son desprejuiciadas y genuinamente excéntricas, su quehacer no puede ser más canónico: académica doctorada en Clásicas por la Universidad de Toronto, también diplomada en estructuras métricas griegas en St. Andrews, Escocia, enseña griego antiguo,  da clases de escritura creativa y gran parte de su obra está dedicada a traducciones de tragedias y poesía clásicas: Safo, Eurípides, Sófocles, Si...

Pablo Seguí

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Fumando espero Enciendo un cigarrillo y me pregunto cuántos me habré fumado, a medias o completos, en todos estos años de dúctil hábito. Son preguntas que uno se hace en las pausas y que nadie responde, como hacen esas tías que nos oyen hablar y callan displicentes. Una cuestión retórica, como mimar al perro sólo para sentirse. Cuatro de la madrugada Se sienten a lo lejos cuatro tiros. Giannuzzi los pondría al final. Yo me quedo esperando, sigo escribiendo. Entonces notás la diferencia: sus versos se prolongan en el ahogo, el morbo y la torsión: los tuyos reinciden malamente en un palabrerío literario, reptil. De: "Animal de bien", Barnacle, 2018 Otros poemas de PABLO SEGUÍ ,  aquí Imagen: Letra de cambio

Aurelio Arturo

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E ntre años, entre árboles, circuida por un vuelo de pájaros, guirnalda cuidadosa, casa grande, blanco muro, piedra y ricas maderas, a la orilla de este verde tumbo, de este oleaje poderoso. En el umbral de roble demoraba, hacía ya mucho tiempo, mucho tiempo marchito, el alto grupo de hombres entre sombras oblicuas, demoraba entre el humo lento alumbrado de remembranzas: Oh voces manchadas del tenaz paisaje, llenas del ruido de tan hermosos caballos que galopan bajo asombrosas ramas. Yo subí a las montañas, también hechas de sueños, Yo subí, yo subí a las montañas donde un grito persiste entre las alas de palomas salvajes. T e hablo de días circuidos por los más finos árboles: te hablo de las vastas noches alumbradas por una estrella de menta que enciende toda sangre: te hablo de la sangre que canta como una gota solitaria que cae eternamente en la sombra, encendida: te hablo de un bosque extasiado que existe sólo para el oído, y que en el fondo de las noches pulsa violas, arpas, laúde...