-->

enero 31, 2022

Silvia Mellado: Eternamente abajo




Confundida entre lo que escucha lo que lee y lo que piensa 
mirando con el cuarto del ojo una cucaracha que sube por la 
ventana al sur del continente 
debajo de los tres mundos 
debajo de la línea de pobreza 
debajo de otro departamento 
eternamente abajo 
bien abajo.  
Cuando cree que se siente sola y solo hasta que encuentra  
la dulzura de animal tierno en los dos ojos que poco a  
poco le regalan un nimbo de sommiers efímero pero eficaz  
descubre que hay un solo abajo que le hace bien  



Otros poemas de SILVIA MELLADO, aquí
Enlaces: Ministerio de Cultura | EG | Centro Cultural Kirchner
Imagen en Diario Río Negro

enero 30, 2022

Cae una hoja del ciruelo, un poema de Jotaele Andrade

Una hoja del ciruelo


amanecía y yo me atareaba 
en ciertas cavilaciones 
 
en ciertos corajes 
en la sangre que es un vino 
que se agria 
 
el viento se esforzaba 
también 
entre las ramas 
 
ah qué pesado el andar 
entre las orillas 
briosas del pensamiento 
me dije 
 
qué atroz ir cargando 
las grandes preguntas 
 
la frágil permanencia entre la furia 
orgiástica 
de la vida y la muerte 
 
fue entonces 
que dio en caer una hoja 
del ciruelo 
 
no hubo un chasquido 

no sucedió el estruendo que provoca
un árbol
al caer

se desprendió
girando sobre sí misma
y fue
blandamente
a dar contra la tierra

a confundirse
sin más
entre todas las demás hojas
caídas

dentro de poco ella y las otras
se perderán
en el ciclo de las estaciones

y sin embargo cada vez que recuerde
el modo en que se recortó
en el horario encapotado del amanecer
la forma singular en que daba vueltas
sobre sí misma
esa hoja seguirá cayendo
conmigo

acaso
me digo
tal vez existimos para ser la memoria de estos sucesos




Otros poemas de JOTALE ANDRADE, aquí
Fuente: Fb Ricardo Ruiz
Imagen en Página 12

enero 28, 2022

Dos poemas de Soledad Álvarez

poesía domenicana, dos poemas. Al desnudo, Coda


Al desnudo    




Frente a ti han ido cayendo 
uno a uno los velos que me cubren, 
y el fulgor, la fábula arrebata que fui 
como flor de sal en el agua 
se han perdido. 
Mira la antípoda impía de lo que deseaste, 
bajo la luz que no tiene escudo ni vuelta 
mírame las astillas del hombro 
las uñas sin consuelo 
la almendra del vientre trocada en 
    cuesco exangüe, 
el sexo donde el deseo depositó su tibieza líquida 
una medusa prensada entre tablas. 
Desnuda estoy del desnudo que me disfraza 
mis ojos ya no son el fanal de tus viajes nocturnos; 
de mis senos no mana la lecha que te alimentaba
y en mis sienes no pastan furias ni caballos.
Ah las imágenes que perseguí y perdimos
la lumbre efímera, la imposible divisa destrozada;
pero al final del día mi corazón es la casa
       donde te acojo
sin velos, con dulzura de amapola.



Coda




Nada quedará de tu presencia
que no sea el recuerdo:
pedazos de imágenes
rastros que otras presencias desvanecerán.
Nada quedará de esta tarde:
ni la felicidad que comienza
con el ruido de las cucharillas en las tazas
      de café
entre paredes y platos descascarados
el sillón de mimbre a punto de sucumbir
     bajo el peso de los libros
la ropa sobre la cama
y tras la ventana el azul ondeante
agujereado por los árboles.
Mañana escribiré sobre la muerte de los amantes
y recuperaré entre todos los momentos
el que nos salvó del miedo y su deriva
el más limpio
cuando dijiste que el amor no contradice
la ausencia del amor
y tus ojos se humedecieron
y acariciaste mi espalda
con la delicadeza
del que se aleja de puntillas.





SOLEDAD ÁLVAREZ (1950, Santo Domingo, República Dominicana)
Fuente: Acento
Enlaces: Moño hecho | Poesía.us  | Revista Altazor 
Imagen en Youtube

enero 22, 2022

Juan Diego Otero: La poca claridad que cada día me reserva


Origami     




Esta ciudad no se ha atrevido 
a dejarse horadar por un metro. 
 
Tal vez por miedo a entremezclar 
el ruido que guarda en las entrañas: 
se sabe que no es el mismo ruido 
en el centro y en la periferia. 
 
O bien por temor a verse expuesta 
en el mapa de sus rutas, 
los pliegues que conforman 
a una bestia de papel. 



Portal




Parado en el centro así,
justo debajo de la ducha,
se proyecta una sombra de agua sobre las baldosas,
un molde invertido hecho de gotas
que demoro en la caída:
el espacio que ocupo
y me priva de su transparencia.

La limpieza, por supuesto, es un motivo, pero sospecho
que si regreso a diario es en busca de otro don:
sólo en el perímetro intrazable
de las gotas al caer, se me ocurren ideas de fiar,
la poca claridad que cada día me reserva
me llega como caída del cielo;
pero de mucho más abajo, a un palmo o dos de mi cabeza.

Tal vez la lluvia riegue el pensamiento
en mentes más altas; la mía,
ajena como es a la lengua de las nubes,
se conforma con girar la llave
para desperdigar las líneas de la argumentación,
escamotear el discurrir de los gigantes
y recorrer gota por gota
todas las formas de caer.






JUAN DIEGO OTERO (1987, Bucaramanga, Colombia)
Fuente: Cordite
Imagen en Metromash


enero 20, 2022

Ocean Vuong

La imagen muestra a una persona sentada en una silla de cuero marrón frente a un escritorio de madera, en un ambiente interior cálido y acogedor. Lleva una camisa amplia de tono azul oscuro, pantalones negros recortados y zapatillas blancas. Su postura es relajada, con un brazo apoyado sobre el escritorio y la mirada ligeramente hacia abajo, lo que transmite una sensación de introspección o concentración tranquila.  El espacio está cuidadosamente ambientado: sobre el escritorio hay una lámpara negra de diseño moderno, algunos libros y pequeños objetos decorativos. Detrás, se observan ventanas con marcos de madera que dejan entrar una luz suave y natural. En la pared cuelgan lámparas redondas de luz cálida que refuerzan el ambiente íntimo.  A la derecha del encuadre hay varias plantas en macetas y una estantería metálica junto a un sillón de estilo moderno con cojín azul, lo que aporta un aire hogareño y creativo. En el suelo, sobre una alfombra con diseño geométrico, descansa un perro pequeño de pelaje claro, estirado y tranquilo, completando la escena con un toque de calidez y compañía.  En conjunto, la imagen transmite serenidad, creatividad y un ambiente doméstico cuidadosamente diseñado.

Acción de Gracias 2006     



Hace demasiado frío en Brooklyn esta noche 
y todos mis amigos están a tres años de distancia. 
Mi madre me dijo que yo podría ser 
lo que quisiera, pero decidí vivir. 
En el rellano de una vieja casa de piedra rojiza 
un cigarro arde y se disipa. 
Camino hacia él: una navaja 
que el silencio afila. 
El humo esculpe su quijada. 
La boca por la que vuelvo a entrar 
en la ciudad. Extraño, eco 
palpable, aquí está mi mano, llena de sangre delgada 
como el llanto de una viuda. Estoy listo.
Listo para ser cada uno de los animales
que dejas atrás.



Sin título (Azul, verde y Marrón):  óleo sobre tela: Mark Rothko: 1952




La tele dijo que los aviones chocaron con los edificios.
Y yo dije Sí porque tú me pediste que me quedara.
Tal vez oramos arrodillados porque el señor
solo nos escucha cuando estamos así de cerca
del demonio. Hay mucho que quiero decirte.
Cómo mi gran recompensa fue caminar
por el puente de Brooklyn y no pensar
en el vuelo. Cómo hemos vivido como el agua: tocando
una lengua nueva sin decir
lo que hemos pasado. Dicen que el cielo es azul
pero sé que es negro visto a través de demasiado aire.
Siempre recordarás lo que estás haciendo
cuando hay más dolor. Hay tanto
que quiero decirte - pero solo me gano
esta vida. Y no me llevo nada. Nada. Como un par de dientes
hacia el final. La tele siguió diciendo Los aviones…
Los aviones… y yo me quedé esperando en la habitación
hecha de ruiseñores rotos. Sus alas revoloteando
dentro de cuatro muros borrosos. Solo tú estabas ahí.
Tú eras la ventana.



Porque es verano




te vas en bici hasta el parque amoratado
por las 9pm en los arces relucen bolsas de plástico
deshechas por los días el maizal
recién arrasado y mentiste
sobre a dónde vas se supone
que saldrías con una mujer a la que no le encuentras
un nombre pero él te espera
en el campo de béisbol detrás del banco
salpicado con cigarros Newport condones rotos
él te espera con manos pegajosas y menta
en el aliento un corte de cabello barato
y los levis de su hermana
un tufo a orina se levanta del pasto húmedo
después de todo es junio y eres joven
hasta septiembre él se ve distinto
al de la foto pero no importa
porque besaste a tu madre
en la mejilla antes de venir
hasta acá porque la rendija oscura de la bragueta es suficiente
para hablar a través del cierre un grito delgado
donde plantas tu boca
para escuchar el sonido de pájaros
que golpean el agua el chasquido elástico
de las pretinas cuatro manos apresurándose
en docenas: un enjambre de deseo que vistes
como velo de novia pero no
lo mereces: el chico y
su soledad el chico que te encuentra
hermoso sólo porque no eres
un espejo porque no tienes
suficientes rostros para abandonar has venido
tan lejos para ser nadie y es junio
hasta mañana eres joven hasta que una canción pop
suene en el cuarto de un chico muerto el agua filtrándose
de cada esquina del verano y tú quieres
decirle está bien que la noche también sea una tumba
de la que logramos salir pero él ya se está arreglando
la camisa el maizal una crueldad que apesta
a estiércol te untas el cuello con
lápiz labial te vistes con manos temblorosas
dices gracias gracias gracias
porque todavía no sabes para qué sirve
perdóname porque eso es lo que dices
cuando un extraño emerge del verano
y te ofrece una hora más de vida.



Thanksgiving 2006



Brooklyn's too cold tonight
& all my friends are three years away.
My mother said that I could be anything
I wanted -- but I chose to live.
On the stoop of an old brownstone
a cigarette flares, then fades.
I walk to it: a razor
sharpened with silence.
His jawline etched in smoke.
The mouth where I reenter
this city. Stranger, palpable
echo, here is my hand, filled with blood thin
as a widow's tears. I am ready.
I am ready to be every animal
you leave behind.



Untitled (Blue, Green, and Brown): oil on canvas: Mark Rothko: 1952




The TV said the planes have hit the buildings.
& I said Yes because you asked me
to stay. Maybe we pray on our knees because god
only listens when we’re this close
to the devil. There is so much I want to tell you.
How my greatest accolade was to walk
across the Brooklyn Bridge
& not think of flight.
How we live like water: wetting
a new tongue with no telling
what we’ve been through. They say the sky is blue
but I know it’s black seen through too much distance.
You will always remember what you were doing
when it hurts the most. There is so much
I need to tell you – but I only earned
one life. & I took nothing. Nothing. Like a pair of teeth
at the end. The TV kept saying The planes…
The planes…& I stood waiting in the room
made of broken mockingbirds. Their wings throbbing
into four blurred walls. & you were there.
You were the window. 



Because It’s Summer




you ride your bike to the park bruised
with 9pm the maples draped with plastic bags
shredded from days the cornfield
freshly razed & you've lied
about where you're going you're supposed
to be out with a woman you can't find
a name for but he's waiting
in the baseball field behind the dugout
flecked with newports torn condoms
he's waiting with sticky palms & mint
on his breath a cheap haircut
& his sister's levis
stench of piss rising from wet grass
it's june after all & you're young
until september he looks different
from his picture but it doesn't matter
because you kissed your mother
on the cheek before coming
this far because the fly's dark slit is enough
to speak through the zipper a thin scream
where you plant your mouth
to hear the sound of birds
hitting water snap of elastic
waistbands four hands quickening
into dozens: a swarm of want you wear
like a bridal veil but you don't
deserve it: the boy
& his loneliness the boy who finds you
beautiful only because you're not
a mirror because you don't have
enough faces to abandon you've come
this far to be no one & it's june
until morning you're young until a pop song
plays in a dead kid's room water spilling in
from every corner of summer & you want
to tell him it's okay that the night is also a grave
we climb out of but he's already fixing
his collar the cornfield a cruelty steaming
with manure you smear your neck with
lipstick you dress with shaky hands
you say thank you thank you thank you
because you haven't learned the purpose
of forgive me because that's what you say
when a stranger steps out of summer
& offers you another hour to live.



OCEAN VUONG (1988, Ho Chi Minh, Vietman. Poeta vietnamita-norteamericano)
Traducción: Elisa Díaz Castelo, excepto Untitled por Ezequiel Zaidenwerg
Enlaces: Zenda Libros | Ocean Voung | Círculo de poesía
Imagen en Los Ángeles Times

enero 17, 2022

Monique Facuseh

Poema 1

Poema 1    




Es el último día del año, 
no es el fin. 
El viento parece de otra 
dimensión. 
Las hojas revolotean 
como si huyeran 
del mismo Apocalipsis. 
Después de los años  
solo cambia el semblante  
y algunos vicios de tu forma  
de ser. 
En vano extrañas la infancia, 
las horas perdidas, 
las traiciones del amor,
los amigos que dejaste.
¿Para qué develar
en tus noches de insomnio
aquello que no repite?
La gente pasa al galope
con su historia en el costado,
la misma que lo empuña y lo derriba.
Acaso el alma sea la única constante.
Saber que esperas por el oro del final.
Que nada está perdido.
Que todo está en tus manos.


                                                                                                     A Giovanni Quessep
                                                                                                     Diciembre 31 de 2018



Poema 20




Hay libros por toda la casa.
En la sala,
la cocina,
en el cuarto,
el balcón.
Regados como esta soledad,
como la única habitante.
Libros que me hablan,
a quienes miro fijamente
como si fueran a devolverme
la infancia.
Hay un libro que late
en cada rincón
esperando ser 
tocado,
devorado,
sensible al tacto,
a los ojos,
a cualquier forma de aproximación.
Hay libros por toda la casa.
Libros que como yo
se mantienen aguardando,
polvorientos.



Poema 31




Vamos cayendo
livianos
con las alas rotas.
Moretones llevo en el pecho
y un país desolado.
El brillo de la muerte
ha fijado sus coordenadas.
¿Quién puede estar a salvo
bajo la sombra de la vida?
Me dieron un paraíso por reino
en el cristal de mis ojos.
Como polvo caemos,
y dispersos,
¿en qué otra tierra
sembraremos
cuando solo haya grietas
en el alma?

                                                                             A Lizette Marina, mi hermana.
                                                                 

MONIQUE FACUSEH (1964, Santa Marta, Colombia)
De: "Maneras de decir",  Ediciones Exilio, 2020
Enlaces: Festival de Poesía de Medellín | La raíz invertida | Instituto Cultural Iberoamericano | EG
Imagen en Festival Internacional de Poesía de Medellín

enero 15, 2022

Lionel Kearns


1963     




Al mirar a los tibios rehuir  
las peticiones anti-nucleares 
me lleno de un imperativo silencioso. 
 
Ella y yo vivimos aún 
en esta casa de la esquina. 
 
En estos días de cortinas de humo y estadística 
cultivamos algunas flores y niños 
tan rápido como podemos. 
 

 

Puntos de vista   




Los rostros de los pasajeros 
en el metro 
              —sin expresión 
fastidiados 
complacientes en la rutina 
y yo agobiado 
por la tristeza de todo esto 
pensándolos 
perdidos, condenados 
por elegir 
                  ese tipo de vida

Pero al considerarlo bien
me di cuenta de que
tal vez no sean ellos
sino nosotros
         los condenados
por haber elegido
       ser humanos.



Domesticidad




Ella dice Reynaldo me estás escuchando
Reynaldo el hombre del banco
vino de nuevo Reynaldo dijo que van
a llevarse la tele y Reynaldo
es que el dentista Reynaldo y los niños
necesitan ropa Reynaldo y recuerda que dijiste
que iríamos de vacaciones este año Reynaldo tú
lo prometiste Reynaldo lo prometiste y todo
lo que obtenemos son más deudas Reynaldo y el auto
ni siquiera pasa la verificación Reynaldo y
Reynaldo dijiste que íbamos a conseguir
otro auto Reynaldo antes de encargar
más hijos y aquí estoy Reynaldo
ya pasaron siete meses Reynaldo y
Reynaldo es que ya no hay esperanza
así que Reynaldo sabes lo que debemos hacer
Reynaldo es lo único que podemos hacer
Reynaldo así lo arreglaremos todo Reynaldo
Reynaldo vas a tener que
vender tu alma.



1963




Watching the ambiguous people turning away
from the anti-nuclear petitioners,
I am filled with wordless imperative.

She and I are still living
in this house on the corner.

In these days of vapour trails and statistics
we raise a few flowers and children
as fast as we can.



Points of View




Faces of commuters
on the train
    —expressionless
with drudgery
complacent in routine
and me overwhelmed
by the sadness of it
thinking them all
lost, damned
for choosing
     that kind of life

Considering it again
later I realize that
perhaps it’s not them
but us
        who are damned
for choosing
         to be human



Domesticity




She says Reginald are you listening to me
Reginald the man from the finance company
was around again Reginald he says they’re
going to take away the T.V. and Reginald
there’s the dentist Reginald and the kids
need clothes Reginald and remember you said
we could take a vacation this year Reginald you
promised Reginald you promised and all we get
is more bills Reginald and the car won’t even
pass the safety inspection Reginald and
Reginald you said we were going to get
a new car Reginald before we have any
more kids and here I am Reginald
seven months gone already Reginald and
Reginals there’s just no hope left anymore
so Reginald you know what we’re going to do
Reginald it’s the only thing there is now
Reginald it will solve everything Reginald
Reginald you’ll have to sell your soul



LIONEL KEARNS (1937, Nelson, Columbia Británica, Canadá)
Traducción: Javier Raya
Imagen: Daniel Celentano



enero 09, 2022

Ana Chig: Ignoro lo que esta ceguera de infortunios dispersará entre los días

Ana Chig


El mediodía eleva una ancla de solares baldíos     




El mediodía eleva un ancla de solares baldíos, 
una trasparencia oleosa y el rastro de cierto recuerdo  
que se siembra como a “tierra venida” de la infancia. 
Hubo flores de alazor a orilla del camino que reveló mi padre, 
sus ramas densas y espinosas alejaban a los pájaros,  
cardenales, mirlos y gorriones  
sobrevolaban el cártamo del día en desaliento,  
otros, desde viejos álamos, contemplaban  
las minutas de algodón y sus semillas desprendidas por el aire, 
la longitud del silencio en esos días me estremecía,  
julio esparcía desolación en los campos de falsos azafranes 
los lomos de los surcos como una provincia desconocida y lejana 
ceñían mis sueños de confusas palabras, de horas agolpadas 
que hoy entiendo, resultarán por siempre indescifrables.



En el cargante transcurrir de los segundos


Pienso que si pudiera ver mi cara
sabría quién soy en esta tarde rara.
J. L. Borges


Un cúmulo indefinido exteriorizó una sensación presentida.
Cierta luz en retroceso desvaneció rostros y voces en mi abadía,
advertí la nulidad del cuerpo dilatado sobre la cama,
el abandono de todo objeto vinculado a la existencia.
En el cargante transcurrir de los segundos
como un mar inmutable que ola tras ola desgasta el filamento de la piedra,
así se esparció la blancura espesa, simiente del silencio.
Medrosa y disminuida, deambulo calles comunes del día.
Formas de nubes suponen la pared acantilada del desconcierto.
La gente me rehúye, ¿o soy yo quien declina su ociosa presencia?
Ahí está el hospital, embarnecido también por ese castrante sigilo.
¿Quién ha muerto en el instante ulterior a mi pensamiento, qué dolor,
qué nombre no pudo pronunciarse, qué aliento sucede de los cuerpos en vigilia,
qué seres habitan las ventosas islas, mecánicas y frías.
Estos son los hierros de la guerra y los despojos –dijo Borges.
La humanidad sumida en incertidumbre, miedo, humillación.
Somos aprendices de formas que vulneran, la distancia del otro, el aislamiento.
Nuevos códigos en la mirada como ver a un enemigo a través de los setos.
Apenas un libro y tres monedas en el bolsillo, ¿y si esto fuera acaso el mismo sueño?



¿Quién tiene ahora voluntad de ser eterno?




Aquí de nuevo esto, 
la avidez como una forma insectil que apenas se percibe,
¿Quién tiene ahora voluntad de ser eterno?
Escribir es intentar adentrarse a una oscuridad 
de pesadumbre y cansancio.
Son los días rotos que siegan de los cuerpos
la luz frágil de sus propias quiebras,
exhalaciones turbias que no logran el balance
en los pensamientos,
preferiría ver el combate de aves a mi paso, 
a los muchachos que se besan y suben al taxi, 
al perro que ladra a un gato negro en la baldosa,
preferiría ser ésta que pretende nombrar todo 
y solo deja en evidencia su tonto desaliento.



Ignoro lo que esta ceguera de infortunios 




No lo sabré, nunca.
Ignoro lo que esta ceguera de infortunios dispersará entre los días,
existe cierta pesadumbre adentrada como agua turbia entre canales,
un entramado exacto de raíces hirientes y atemorizantes.
Otra tarde se desplaza, me doy cuenta que la juventud
es una idea asimilada del cuerpo visible en el fragmento del espejo.
El peso de la piel, su caída exacta y voluptuosa,
las estrías delineando el contorno de cadera,
los senos que alimentaron otro cuerpo
a fuerza de silencios encallados en el rostro.
Tú, que tantas veces pasas a mi lado y despojas de la ruta,
abandonas, sin nombrarlas, un cúmulo de palabras fantasmales
que dan contorno a esta ciudad –es decir mi cuerpo-
sitiada por la torpeza del amor y el combate migratorio del deseo.
Más no eres la causa que da forma a este desconsolado lirismo
solo es un miedo invertebrado desplazándose en los márgenes de casa
lo mismo que esas hormigas explorando el sitio inadvertido de su muerte.



Esto es un bodegón de luz y ruido
 

“Si supiera qué es la poesía no tendría necesidad de escribir.
Es algo que busco a tientas en la oscuridad”
Anne Carson

 
Esto es un bodegón de luz y ruido.
Hay sombras que se adentran al bullicio,
aves amenazantes picoteando vidrios de ventanas.
El Centro y sus tibias medusas de asfalto,
cardúmenes de empleados desplazándose entre calles
recogiendo restos humanos, a prisa, con la imperfección publica a cuestas, maquillando baches de negligente blandura.
 
La mañana, como todas, vuelve a uno,
no hay grilletes en el tiempo.
Un minúsculo punto negro sobre el mármol me perturba,
ahí está, definiendo su universo rectangular, absoluto, dominante,
le observo atenta; nada sabe, no presiente,
soy una diosa de oscuridad a mitad de la nada,
bastaría levantarme y colocar mi pie en su inquietante frontera de luz…
 
De Callas a Evans, transcurrió la música, se fragmentó la atmósfera,
vuelvo a la pieza, el café de fondo es tibio;
me entusiasma haber leído a Anne Carson; un libro suyo en el
 tianguis y en la librería de viejo, caminar, identificar a Audubon abatiendo pájaros en las esquinas, habitar sus versos, sus ideas, «la fotografía es una forma de muerte.»



Welcome to the hall county library

 
  

La biblioteca de Gainesville reveló a George Trakl,
la grotesca belleza de Schiele, el Kind of blue de Miles Davis,
la herbolaria presencia de Emily en los estantes,
a Elliot, y su luz apenas presentida en mi cuerpo.
 
Ensayé a escribir las ciudades desde adentro,
a traducir el dialecto de los bosques de Georgia,
sorprenderme de los lagos, el maple y la arcilla,
y un asado sureño debajo de antiguos maderos.
 
Pero la realidad siempre nos concede otra estancia,
«Este es tu lugar» dijo el manager
y dejó un cuchillo en mi mano extendida,
los nopales apilados en javas, y una verdosa oscuridad
calcitrando de mi cuerpo sus deseos.



ANA CHIG (1974, Los Mochis, Sinaloa, México. Reside en Tijuana))
Ana Chig es poeta, editora y promotora cultural. En 2012, fundó la revista mensual de poesía Frontera Esquina, en la que participan poetas, ensayistas y artistas de la región fronteriza de Baja California y California, Estados Unidos. Se desempeñó como coordinadora de Poetry Borders en La Casa del Túnel Art Center, en Tijuana. Es directora del proyecto independiente Nódulo Ediciones, que ha publicado más de 40 títulos en los géneros de poesía, cuento, ensayo, novela, periodismo cultural y literatura infantil. En 2015 y 2016 formó parte del jurado para el Premio Nacional de Poesía Tijuana, convocado por el Instituto Municipal de Arte y Cultura. Actualmente colabora como encargada académica en la Casa de la Cultura Playas de Tijuana del IMAC. Su obra aparece publicada en antologías, revistas y medios electrónicos. Ha publicado: “La noche sobre el rostro”, “La ciudad, encuentros y desencuentros” y el libro inédito “Estanques de Arena”.
Imagen: Jim Platel