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diciembre 29, 2016

María Negroni

Nocturno


Nocturno




nunca vi un cielo así
repleto de batallas
                a punto de ocurrir

como si hubiera una verdad
en algún sitio

o una noche diminuta
para un concierto
inmenso

no sé de otra espiral
donde mi flor oscura
se tolere

              incluso plena
              incluso abandonada


Elegía



en los reversos de esta noche
donde no estás por entero
algo está llegando
en tu lugar

un pájaro de lujo
                 colgado de su fiebre
como un signo que insistiera
           -porque hay siempre
más de una derrota-

o bien era yo misma
lo imperfecto del motivo
en el retrato

algo así
como llenar de nada
los pronombres

o decir que los ríos
nacen en el mar

nada es más real cuando lo escribo


MARÍA NEGRONI (1951, Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina)
Fuente: http://cantarlanada.blogspot.com.ar/
Imagen: La Voz del Interior

Entrevista a Ida Vitale









"Años después, la entonces célebre Berta Singerman recorría América con voz, brazos y manos, cabellera y ropa, todo tremolante. No sé qué me dio por ir a oírla en su aparición en el Teatro Solís, todavía no estropeado, como hoy, por la codicia y la ignorancia: por “modernizarlo” afectaron su estilo y, lo que es peor, su acústica perfecta. Resistí dos poemas. Por no perturbar el arrobo de los inocentes me escapé en puntas de pie. Así bajé la espléndida escalera. Pero casi al llegar al foyer, uno de mis tobillos, harto de mi discreción, falló y me precipitó por los tres últimos escalones. Nunca más incurrí en recitadores, excepto con Gassman. Diría que los sufro. En cambio recuerdo las buenas y discretas dicciones de Alberti o de Juan Ramón Jiménez, a Unamuno en un disco leyendo sus “Ruinas perdidas en campo”, en fin, a muchos prudentes lectores de su propia obra."






Ver reportaje completo, aquí





Quién es Enrique Casaravilla Lemos que cita Ida Vitale en la entrevista

http://www.materialdelectura.unam.mx/images/stories/pdf5/enrique-casaravilla-106.pdf



Imagen: El Norte de Castilla




diciembre 28, 2016

Vistazo rápido sobre mi estado de ánimo



el rosa desvaído, 
limitado entre nubes grises
y un estanque
del Jardín Zoológico.
Un reluciente tordo vs el rosa diluído
destinado a parecer 
el rosa de los flamencos.
- Mirá quién habla, dice el rosa.



© PEDRO DONANGELO

diciembre 24, 2016

Milo de Angelis | No esperes a nadie


Viene la primera




''Oh si tú comprendieras: 
quien sufre
quien sufre no es profundo.
Suburbios de Milán. Verano.Ya
hay poca agua en el río, el kiosco está cerrado. 
"Cambia, no esperes más": 
Cerca del muro sólo hay algunos coches.
No pasa nadie. Nos quedamos sentados
sobre el parapeto ''Quizás aún puedas
llegar a ser solo, puedas
sentir aún sin pagar, puedas entrar
en una profundidad que no
conmemora: no esperes a nadie
no me esperes, si sufro, no me esperes.
Y miramos fijo el agua oscura, este viento tenue
que la mueve
y le da pequeñas vetas, como una madera. 
Me toca el rostro. 
¿Cuándo vas a salir, cuando no tengas
alternativas? No te aferres, acepta
acepta
perder algo


Otros poemas de Milo de Angelis, aquí




Viene la prima





"Oh se tu capissi:

chi soffre chi soffre
non è profondo
Sobborghi di Milano. Estate. Ormai
c'è poca acqua nel fiume, l'edicola è chiusa. 
Cambia, non aspettare più 
Vicino al muro c'è solo qualche macchina.
Non passa nessuno.
Restiamo seduti sopra il parapetto "Forse puoi ancora
diventare solo, puoi ancora sentire senza pagare, puoi entrare
in una profondità che non
commemora: non aspettare nessuno
non aspettarmi, se soffro, non aspettarmi
E fissiamo l'acqua scura, questo poco vento
che la muove
e le dà piccole venature, come un legno. 
Mi tocca il viso. 
Quando uscirai, quando non avrai
alternative? Non aggrapparti, accetta
accetta
di perdere qualcosa". 


Traducción: Javier Barreiro Cavestany

diciembre 22, 2016

Diego Brando


Durante el día, el cielo 
cambió de colores. 
Parado en medio del patio, 
observé cómo el celeste 
se convirtió en negro 
y de qué manera los truenos 
y los relámpagos 
amenazaron la tarde. 
Soy un centinela que vela 
por su tierra y por sus plantas. 
Cuando cae granizo 
corro hacia lo salvable, 
las plantas en macetas. 
Cuando la furia pasa 
presto atención a la estrelicia 
y al aromo, los sobrevivientes. 
Entro y salgo de casa, nunca descanso. 
Aunque debo reconocer que a veces 
me imagino flameando al cielo 
un banderín blanco. 



El aromo deja 
una hoja más 
en la oscuridad 
de la mañana. 
¿Puede discernir 
quien contempla 
entre el cielo 
y el suelo 
correctamente? 
Mis ojos recorren 
la posible línea 
de separación, 
tratan de percibirla 
y de trazarla. 
La madrugada 
puede ser eso: 
una hoja que cae, 
alguien 
que intenta comprenderla. 



El tren de carga partió 
y ha venido su sonido a dividir la noche. 
Partículas de oscuridad aparecen ahora 
ante mis ojos. 
¿En qué sector de la habitación 
habrá encontrado la paz un refugio?
Mi compañera duerme a pesar de todo
y los hilos del invierno acarician su pelo.
Suena a lo lejos una nueva bocina
y se confirma mi pensamiento:
lo que con el viento helado huye
solo un nuevo día lo restablece.



DIEGO BRANDO (1987, Leones, Provincia de Córdoba, Argentina)
De: "Frontera", Vilnius, 2016
"El tren de carga..." en Facebook

diciembre 20, 2016

Crisis del 20 de diciembre de 2001
















Foto de Enrique García Medina







http://www.nodal.am/2016/12/a-15-anos-del-19-y-20-de-diciembre-de-2001-un-recuerdo-de-pedro-brieger/

http://www.cels.org.ar/common/documentos/protesta_social_en_argentina_mar2002.pdf




diciembre 17, 2016

Wallace Stevens





El Emperador de los Helados






Llama al que lía gruesos cigarrillos,

al forzudo, y ofrécele batir

en tarros de cocina las concupiscentes  cuajadas.

Deja que las sirvientas huelguen con los mismos vestidos

que suelen llevar, y deja que sus galanes

lleven flores envueltas en periódicos del mes pasado.

Deja que ser rime con parecer.

El único emperador es el Emperador de los Helados.



Llévate algo del aparador

donde faltan tres borlas de cristal, aquella sábana

donde ella bordaba una vez fantasías

extendiéndola luego para ocultar su cara.

Si sus callosos pies quedan fuera, llegan

a mostrar qué fría y muda está ella.

Deja fijar la lámpara a su viga.

El único emperador es el Emperador de los Helados.







Dominio del negro





De noche, junto al fuego,

los colores de los arbustos

y de las hojas caídas,

repitiéndose,

giraban en el cuarto

como las mismas hojas

girando en el viento.

Si: pero el color de los pesados abetos

entró a grandes pasos.

Y recordé el grito de los pavos reales.



Las tonalidades de sus colas

eran como las mismas hojas

girando en el viento,

en el viento del crepúsculo.

Se arrastraban por el cuarto,

así como descendían volando desde las ramas

de los abetos hasta el suelo.

Los oí gritar...los pavos reales.

¿Era un grito en contra del crepúsculo

o en contra de las mismas hojas

girando en el viento,

girando como las llamas

giraban en el fuego,

girando como las colas de los pavos reales

giraban en el sonoro fuego,

sonoro como los abetos

plenos del grito de los pavos reales?

¿O era un grito en contra de los abetos?



Ventanas afuera,

vi como los planetas se agrupaban

a semejanza de las hojas

girando en el viento.

Vi como llegaba la noche,

a grandes pasos, como el color de los pesados abetos.

Sentí miedo.

Y recordé el grito de los pavos reales.





Otros poemas de Wallace Stevens, aquí

Traducción: Daniel Chirom

diciembre 16, 2016

X Concurso El poeta joven del Perú







http://webresizer.com/resizer/





diciembre 13, 2016

Carolina Musa


Celeste




Esas palomas van
del tanque de agua al cable del cable al suelo
del suelo al alero tanque cable suelo alero rutina implacable que veo ya no espero
más la revolución palomosa.

Suelo:
Pelean por miguitas, las muy mierdas. 
Picotean el agua de los charcos.
Alero:

La taza rueda de mi mano
ensucia el piso con manzanilla y trozos de cerámica:

dos palomas
torcazas grises entre tanque y alero 
descansan en mi balcón.

Van y vienen con palitos 
los amontonan
en la maceta sin planta pronto 
el nido, dos huevos.

Incuban por turnos:
la paloma de noche, el palomo de día 

o viceversa, no sé cuál es cuál.

Cielo espléndido de primavera.
En el despliegue de puntos de fuga no 
distingo a mis palomas, sólo líneas.

A veces pienso que estoy en este mundo con una única finalidad:
mirar palomas.

Los pichones rompen el huevo 
el mismo día, son idénticos.

A veces pienso que estoy en este mundo con una única finalidad:
mirar palomas.

Los pichones caminan entre las dos macetas 
aletean hasta la baranda del balcón.
Vuelan. Ya no vuelven. 
Tanque:

Me apresuro a deshacer el nido. 
Saludo.
Desinfecto.

Cable. 
Suelo. 
Alero.


De: "Mariposas mutantes en Fukushima", Erizo Editora,2015)

Las cosas




A la siesta andábamos como fantasmas
en silencio, en bombacha, en puntas de pie.
Aunque no había represalias por el ruido
era una tradición
a medias apurada por el infierno del patio.
Mi hermana leía.
Yo pasaba horas sobre el cerámico fresco
jugando con una balanza:
dos platillos de plástico
y cinco pequeñas pesas grises.
Pesaba los objetos de la casa,
las muñecas, los adornos, los libros,
los anillos, las piedras, algunas hojas y flores 
que arrancaba del patio, la ropa,
las uñas de mi propia mano pesé.
Era cada vez una maravilla 
pero no exactamente 
la medida en gramos de las cosas sino
su relatividad, las relaciones fortuitas
de esos datos más o menos duros
4 medias=1 llave
1 birome=21 cartas
¿Qué es mayor o menor que qué?
la raqueta y la pava
los lentes y el pescado de la tía
los libros ¿cuál libro?
La fascinación de ese acto 
mecánico, cada vez 
el soberano idiotismo revelado en unas reglas
que aseguraban disponer el orden de las cosas.
“Estate atenta” dice el mensaje
que la de entonces, toda intuición,
me envió a través del tiempo
en una cápsula cromada.

(inédito)

CAROLINA MUSA (1975, Rosario, Santa Fe, Argentina)
Imagen: ceroveinticinco.gov.ar

diciembre 11, 2016

Abdellatif Laâbi

Abdellaif Laabi

En vano emigro  



Emigro en vano 
en cada ciudad bebo el mismo café 
y me resigno al rostro impasible del mozo 
las risas de mis vecinos de mesa 
perturban la música del atardecer
una mujer pasa por última vez
en vano emigro
y me aseguro de mi alejamiento
en cada cielo reencuentro la luna creciente
y el silencio terco de las estrellas
hablo en sueños
una mezcla de lenguas
y gritos de animales
la habitación donde despierto
es aquella en la que nací
emigro en vano
el secreto de los pájaros se me escapa
como el de este imán
que inquieta en cada viaje
mi valija.

Versión del francés: Adam Gai

Vacuna   



París-Orly
Estás en primera fila de la banda de equipaje
para acechar la maleta roja
que estrenaste en este periplo
Cuando aparece luego de una larga espera
se te dificulta reconocerla
Se diría que atravesó
las vísceras de una mina de carbón
y por si fuera poco está toda golpeada
¿A qué inquisidor le agradó
para visitarla sin buenos modales
en tanto que habías puesto tus poemas
a salvo en tu equipaje de mano?
Vamos, renuncia a tu drama
reconsidera
hoy la inquisición se unta los guantes y usa rayos
Ella tiene otras preocupaciones
Tú te afeitaste la barba a tiempo
y sólo piensas en que la revolución será mañana
Pasado mañana tal vez, si logras desarrollar
en tu laboratorio secreto
una vacuna de caballo
contra la imbecilidad triunfante

Versión del francés: Carlos Vicente-Castro

ABDELLATIF LAABI (1942, Fez, Marruecos)
Enlaces: http://revistacritica.com/contenidos-impresos/poemas/cuatro-poemas-de-abdellatif-laabi
Imagen: Arabic Literature

diciembre 10, 2016

Sargon Boulus

Sargon Boulus


 Elegía al cine Simbad        




Un camino 
señalado por techos encalados  
por memorias 
bajo un un cielo azul perfecto - donde yo soy un cautivo,  

donde mis palabras desean elevarse como las escaleras de una fortaleza, 
como voces ensayando subir por una escala perdida 
nota tras nota, 
en el libro de mi amigo, el que tocaba el laúd, el que murió
de silencio en un exilio solitario.

Yo dí con el sonido, encontré el edificio,
abrí la puerta.
¡En nuestro tiempo las memorias se han desvanecido!
¡Las voces de quien no tiene ya voz
suenan como pequeñas ruedas de una noria en la oscuridad!
Me dicen
que han demolido el cine Simbad.
¡Qué tristeza!

¿Quién navegará los mares de ahora en adelante?, ¿quién verá las focas?
Tiraron abajo nuestras noches,
nuestras camisas blancas, los veranos de Bagdad,
Espartaco, el Jorobado de Notre Dame, Sansón y Dalila.
¿Cómo vamos a poder soñar con viajar
a una isla?

¡Han demolido el cine Simbad!

El ahogado, los cabellos totalmente empapados,
retornaba a la fiesta
después de que apagaban las luces,
apilaba las sillas en la costa vacía
y encadenaba las olas del Tigris.


SARGON BOULUS (1944, Habbaniyah, Irak / 2007, Berlín, Alemania)
Versión del inglés: Adam Gai
Enlaces relacionados con Adam Gai
Imagen: Banipal

diciembre 08, 2016

Manuel Vázquez Montalbán






Como si fuera esta noche la última vez



Rota solitaria articulada muñeca
de sus alas sus gestos
la gogo girl
reivindica parcelas de aire
en un imprevisible océano
sin rosa de los vientos
sin norte nocturno, ni sur de estío
la inutilidad de todo viaje
conduce a la isla de un pódium
para bailar la danza de una tonta
muerte fingida por no fingir la vida
no no lee hasta entrada la noche
ni en invierno viaja hacia el sur
pero tiene bragas de espuma ambarina
sostenes de juguete un príncipe violeta
la despeña por los acantilados
del goce más pequeño
submarinos ya sus ojos tan nocturnos
la gogo girl
tiene la boca entreabierta por el prohibido
placer de no hablar apenas
sobre la tierna noche
y su manto de flores ateridas reposa
su falsa cabellera de niña emancipada
guitarras nada eléctricas sumergen despedidas
rómpete actriz del deseo de amar la vida
como si fuera
como si fuera esta noche la última vez.


Manuel Vázquez Montalbán (1933, Barcelona, Cataluña, España / 2003, Bangkok, Tailandia)
Fuente:http://lapoesiaalcanza.com.ar/poemas/745-el-poeta-manuel-vazquez-montalban
Imagen: Revista para leer

diciembre 03, 2016

Sylvia Plath











Gulliver







Sobre tu cuerpo pasan las nubes

altas, altas y heladas,

y también un poco planas, como si

flotasen sobre un cristal invisible.

No como los cisnes,

pues ellas no se reflejan,

ni como tú,

ya que nada las sujeta.

Ellas son todo calma, todo azul. No como tú

tumbado ahí, de espaldas,

mirando el cielo.

Los hombres-araña te apresaron,

enrollando y retorciendo sus insignificantes pero viles

ataduras. Cuánta seda

para sobornarte.

Ah, cómo te odian, cómo

parlotean en el valle de tus dedos esas lombrices.

Les gustaría tenerte durmiendo en sus gabinetes,

con un dedo del pie allí y otro allá. Como una reliquia.

Pero ¡huye!

Aléjate siete leguas, unas distancias semejantes

a las que confluyen en Crivelli (*), tan intangibles.

Haz de este ojo un águila,

y de la sombra de este labio, un abismo.





(1932, Boston, Estados Unidos de NA / 1953. Londres, Gran Bretaña) Traducción: Xoán Abeleira,




(*) Probablemente Carlo Crivelli (c. 1435 - c. 1495), pintor renacentista italiano, célebre, entre otras causas, por su dominio de la perspectiva, aunque también puede tratarse de su hermano Vittorio, menos conocido que él. Hay muchos cuadros suyos en la National Gallery de Londres, y uno, San Jorge y el Dragón, se halla en el Gardner Museum de Boston. To resolve no es exactamente ―confluir sino ―rotar alrededor de un eje, pero creo que Montserrat Abelló, mi colega catalana, acertó plenamente al ver en ese eje el punto de fuga de los cuadros de Crivelli. (N. del T.)

Imagen: vegancinephile.com