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septiembre 20, 2017

Michael Hartnett

Aquel beso de actor





Besé a mi padre en su cama del hospital.


Las enfermeras arrastraban el paso soñoliento

y los viejos discutían el día entero consigo mismos.

Las siete décadas encerradas en su cabeza

se congelaron en un bloque que goteaba, atemporal,

el pintor perdió su noción de todo salvo el gris.

Aquel beso de actor cayó por un pozo demasiado profundo

para devolver ecos que yo habría valorado —

el ‘29 era el ‘41 el ‘84,



todo uno en su mirada caleidoscópica

(él deseaba para mí su amargura y su sed,

su fría habilidad para cerrar una puerta).

Más tarde, tomando un trago, me di cuenta de que aquel

fue nuestro último beso y, ay, el primero. 











Michael Hartnett (1941, Croom / 1999. Dublin, Irlanda)

Traducción: Gerardo Gambolini

Imagen: Wikipedia


septiembre 18, 2017

Alicia Silva Rey


El poder de unos límites 



1 



Escucho voces en el silencio de la planicie o pampa. Hablan aquí las almas muertas y vivas que han sido conmigo en mí.
Esa primera persona donde confluyen río y mar, dos órdenes o filiaciones, ¿recuerdas?

Se dice de mí: "por qué el tú". 
Porque ahí nace el plural.



Estoy en el vestíbulo de mi ojo por primera vez.
Una pequeña judía de la estepa
que subsiste en el bosque consumiendo raíces
(se hizo quitar el lunar de la espalda porque su varón era lento e impresionable),
trató de entrar a la antigua luz por la fuerza y prendió velas rústicas para incendiar su lista de mortificaciones. 
(declinar latines en lenguas, de pastores;
habitar casas que otros habían olvidado incendiar).



Ese resto de sí era una horquilla de oro.
"Alondra", murmuraba.
Ninguna cosa era ya comestible y sus maestros habían usado con ella la vara de azotar.

¿Cuánto dura el destierro?
¿Discutirá eso con los altos poderes?
¿Temblará?
¿Entrará cubierta o descalza?
Meditará –antes de decidir- ¿sobre cuáles palabras?
¿En qué lenguas?
El crepitar de las velas, ¿arderá de un amor desconocido?
Las penas, ¿seguirán estando delante de sí?
¿Sus pupilas se abrirán, se desempañarán?
¿Recibirá como consuelo una cucharada fría de arroz?



Una ramita de menta o de heliotropo dan el tono pero no dan el ritmo.
La casa rota, la levantó.
El follaje caído, lo hizo calor y lumbre. 
Los niños hongos, el niño musgo y las niñas líquenes, 
más tarde encontraron refugio y alimento 
y la matriz del bosque -como si se dijera "la vida" aunque no era sólo la vida- prosperó.
Y ella se sienta a contemplar
la resurrección de los cuerpos
y la anulación del olvido
en el corazón
de la linde.
Los pájaros tuertos o ciegos
-un águila, ciertamente pequeña y débil, ciega de un ojo, trepada a la araucaria, dejaba rodar su lágrima de resina y dos hombres malos la rescataron
y yo la defendí, vale decir, ella de la mano del águila-.
Supo que la tenían atada con un cordel largo
en un pasillo frío.
Cómo huyó, no se sabe.
Vuela ahora esa ave poderosa
y triste, un águila común, 
de las tosqueras
que es de donde nosotros venimos.




2 



¿Nosotros, -diatomeas, amapolas, campos de trigo, cuerpos en suspensión, caballos negros, ¿Vida como en las arañas que construyen sus telas a partir de hebras rectas que unen en un centro y luego, matemáticamente, orbitan? ¿Cómo en los cesteros y tejedores que superponen trama a urdimbre en sucesión perfecta irradiando costuras desde un único centro? ¿"Infierno", "Paraíso", "Purgatorio" concebidos, dicen, por Dante como mandalas a imagen y semejanza de? ¿"Paraíso" entrevisto como la rosa cuyo centro -con el poder del hueso sacro de una pelvis humana- sería, acaso, copia insondable del orden dado hasta la menor partícula de cosmos? ¿La creación de una nuez abarcaría lo infinito, huéped llevado por arcos logarítmicos? ¿ Mil pétalos que instruyen lo inhumano y eso es Metáfora, Nota al Pie?

Hay reciprocidades armónicas y no armónicas. Las dos mitades de la hoja de begonia no ritman o lo hacen de manera aleatoria. La hoja cordada de la lila se desplaza a través -cuestión de crecimiento- de cuatro círculos dentro del espacio de los primeros dos radios - una geometría y una ética del ritmo en el espacio-; reduciéndose in progress a tres, a dos, a uno ; manifiesta su impulso heroico aumentando tres círculos antes del final. Lo sin padre, como el "Sermón de la Flor" de Buda, no pronuncia palabra. 



3



De rodillas, en la carretera vacía, tosiendo.

Tose como a los ocho años en José León Suárez, La Quema. Alas en los pies. Mirá, una valija, está buena, bajala.
Tose a sabiendas de que lleva el chico pegado a él. Largando los pulmones. Nadie puede ponerse en el lugar de quien pierde el aliento.

“Tierra baldía, cieno, frío sin contemplaciones. Le dije que si hablaba así, me lastimaría los oídos, bostezaría hasta aplacar el impacto rústico de su voz. –Sin rescoldo – le dije-, en la negrura de lo no dicho va a cocerse el pan de la discordia, no hablés”.
Se irguió, buscó en el reseco morral el último tabaco sin dejar de toser, declinando como en una plegaria el trepidar del viento en las orejas, su zona delicada.

"Cómo separarse los cuerpos a causa de la imposibilidad de compartir el umbral de un lenguaje". Fumó, el humo lo ayudaba a respirar sin toser, el chico pegado a él, olor de marismas invisibles.

" De haber sabido pronunciar…Una lengua como hecha de fierro, no digo que ella no me gustaba: me era insuficiente".

Tanteó el piso de litio, fumó muy lentamente, inspirando ese bálsamo del tabaco en los bronquios, “su palabra, la de ella, hubiera sido el amarradero para el chico pegado a mí pero su palabra triscaba como arpillera granulada en los labios, me alejaba de la mujer a la que denominaban Rosario. No se desea sino lo que se presiente como un sueño a punto de perderse en la lengua. Solo se aman unos pocos sonidos perfectos en su encadenamiento insular.

Ella –no era su culpa-, fue desmontando sin querer los suaves eslabones, las perlas, esas cuentas donde orar y desear”.

Imaginó el carrito palmo a palmo, a ver si recobraba el aliento, se fue adentrando como entonces en la grava del basural. Vio al chico despegarse, dibujar algo con el dedo en la grava.

La lluvia blanda remolcaba en su agua lechosa otra superficie translúcida, un tejado sería. Los dibujos del chico en el suelo sonaron como cuando se pisa en el musgo empapado, ¿creés que tendré frío?, algo se posaba en los labios, se inscribía en la inflorescencia de las lenguas sin mar.  



(Inéditos)


Otros poemas de ALICIA SILVA REY, aquí

septiembre 17, 2017

Catalina Boccardo, poemas inéditos

Catalina Boccardo



A veces hace 
así: con un solo ojo observa una rama. 
Y la rama se 
mece y le provoca un temblor. 
Cuentan que hace 
miles de años otra paloma fue lanzada en medio del diluvio. 
Regresó con gajos 
de Olivo de tierra cercana. 
Está 
escrito. 
Ahora un 
minúsculo animal se asombra por primera vez
ante la
naturaleza;
crea un
árbol,
el cielo,
las hojas
entregando la sombra.
Divino
pájaro del mito
aunque éste
real y
terrestre
se pierda en
las tormentas
y nos deje
vacíos.



Gezi




Pronuncio
chino de manera ridícula
y aún así
decidí llamar Chú a mi paloma,
se asemeja a
esas formas,
un poema
oriental,
la imitación
fonética
de la
naturaleza del aire.
Las sílabas
repetidas en las mañanas junto al alféizar
tocan la
atención de Chú,
pequeña y
teme,
luego deja
de temer ante los objetos nuevos. Ahora
escucho su
picoteo a un bollo de papel y
al ver el
color blanco, comprendo,
la tristeza de
las supersticiones.
Chú, dejá
eso,
Chú, ¿quién
está allí?
Vuelve a
seguirme al compás de los chasquidos
mi lengua
obsesiva,
frágil como
el esqueleto de los pájaros.
Chá le dicen
al té en China,
Wo he chá.
Y entonces,
miro y la saludo:
Zaoshang hao,
Chú nushi.


"El pico de los pájaros"


1


éramos nosotros
los mismísimos dioses
niños
niñas
o sus siervos tiernos
enlazando
el ombligo
queremos hablar de los ya idos
vos escribís en una bitácora inconsulta
la historia
el cuerpo inexistente 
queremos susurrar en tus oídos 
el  hombre-jaguar
el pájaro de las plumas brillantes con cabeza de mono
la conquista vive en tu lengua 
mujeres te lloran sus vientres
las huérfanas y los huérfanos falsos
esa genealogía 
los clasificados en manuales europeos
tu sangre mezclada con la otra sangre
por la fuerza
quizá el amor nació de esa violencia y el pesar
rige el habla
enlazados a un ADN invisible
desde el primero
ningún puerto donde vayas a morir
una piragua sale al encuentro de la torpeza de tus vocablos



3 



y granos de chocolate 
los muxes  
muelen 
repletos de esos  ademanes  
vistos por las banquetas de oaxaca 
tibia 
la mano 
ahora 
cabe en una taza el líquido más oscuro que la melancolía 
del español curtido nada queda 
adentro de esos montes aledaños   
gente colorida viaja y regresa 
entre amigos recientes 
la risa 
el mezcal de la taberna 
con un alacrán del tamaño de camafeos y ella que no sabe si es él 
o él que tampoco sabe de ella 
los machos cuelgan los ojos en los espejos detrás del mostrador 
acá entrecruzamos vasos 
nos movemos como en una película  
ardor se siente por dejar la realidad 



7 



la avenida de los muertos 
el vendedor-chamán pasa la piedra oscura por mi espalda 
percibe que no soy quien digo 
otro nombre con mi sombra 
otros músculos se tensan 



10 



sentada mirando al sur 
con unos aros de oro barato que me recuerdan tus presentes  
los mercados son también comederos pero venden y compramos  
pequeñas joyas cráneos de madera y piedra de obsidiana 
entonces pedazos de selva 
volcanes 
orejas de mujeres bellas 
la sumisión sin fin en las escaleras de los palacios 
el hambre de la que regresa cada vez 
al amor inexistente en un solo espacio y tiempo 
souvenires 


"El viaje y el ombligo"

De: "El viaje y el ombligo" y "El pico de los pájaros"
Otros poemas de Catalina Boccardo, aquí

septiembre 16, 2017

Nicolás Alberte

No veíamos algo así desde Caravaggio



Antiguamente
cuando las cosas se podían esconder
como un cuadro que se cuelga en una sala oscura
o una virgen fecundada por la luz de la ventana que es ahogada
en el Tíber sin saber de quién
es el niño que muere con ella en el agua,
había una cosa en que los muertos
eran superiores a los vivos:
mantener la pose.


Antiguamente
cuando la gente se moría joven mientras Caravaggio los iluminaba
con una oscuridad que sólo la noche
puede susurrar a la pequeña
luz de unas velas, ese soplo
como un barco que se escapa de uno
de los capítulos del libro de la épica
salido de las costas ásperas de Ilión para venir a Roma
viejas orillas del arte a las que jamás
pudimos regresar. Un hombre
sin ropas que llora
no es un hombre desnudo, es un hombre
descubierto.


Creo en que está todo escrito:
el maquillaje
las barbas
la luz
el amor
los ojos persuasivos
todo ese teatro que se acerca remando al precipicio
pero desde Caravaggio que no veíamos algo así.



Hendrix toca "Machine gun" en el Filmore East el primer día del año 1970



sí:
el pelo de noel redding era francamente hermoso
pero la experiencia había terminado, tal vez eso
junto con algunas otras combinaciones materiales y no tanto
y porque empezaba un nuevo año con soldados
peleándose en las selvas de chicago y nueva york
provocó que esa suerte de, cómo decirlo: lapso místico
intersticio sagrado
como sea
se hiciera presente entre los dedos
tanto en la izquierda como en la derecha y los pies
que estrenaban ese día un nuevo conjunto de pedales
ahí,
en el centro,
mientras dice que las balas le destrozan el cuerpo
hendrix brilla
toma su guitarra, pelea
como un granjero con un hacha, brilla
como si fuera él mismo proyectado por una luz desde arriba
brilla
o atraído por las sombras mientras los proyectiles llueven, brilla
james marshal hendrix
en colores o en blanco y negro y en las retinas, también, vacías de un ciego
brilla
como un presagio aéreo que baja de la noche en el estudio de un astrólogo sin cielo
en filmore east cuando estaba comenzando el año
de su mismísima muerte








De: "Limo"
Fuente: http://cargocollective.com/nicolasalberte/Nicolas-Alberte
NICOLÁS ALBERTE (1973, Montevideo, República Oriental del Uruguay)

septiembre 14, 2017

Sandra Pasquini

Sandra Pasquini


Ahora voy hacia el lado oculto de las cosas 
me muevo próxima a sus bordes más inquietantes 
donde lo que ha sido dicho perdura sellado 
voy hacia la impermanencia 
Todo lo tuve  
el padre transido de locura 
la madre brutal golpeando como la tempestad sobre mis costas 
el hijo sobrenatural precioso como un ángel 
venido de otro mundo 
pájaros desprendidos de sus fábulas flores germinadas de otro tiempo 
perros y caballos la calle del pinar la playa 
el fondo del océano mi sagrada manta
la voz el trino el tímpano atento
el resplandor secreto
la estrella última agotando su fulgor sobre la escarcha
Todo lo tuve
Dios ha sido generoso
ahora voy hacia el lado oculto de las cosas
las clavículas ardiendo como una brasa
la ribera del pulmón siniestro donde pequeños obuses estallan
un puñado de coágulos escarlata arrancados con la primera tos de la mañana
Dios ha sido generoso
Todo lo tuve
el tiempo se ha cumplido sin extravagancias.



Me mira mi madre y dice
hijo hubiera querido que tu padre
fuera también un pájaro
un vencejo tal vez un ruiseñor un Fénix
un pájaro extraño y fabuloso
me mira mi madre y sonríe
habla conmigo como si hablara
con una astilla de su propio espejo
soy distinto a todos a ninguno me parezco
un ave del paraíso soy dice mi madre
un pájaro extraño y fabuloso
el hijo de un vencejo tal vez un ruiseñor un Fénix
una avecita extraordinaria de pecho tibio y emplumado
replicando aquí y allá el latido desparejo de la vida
como quien reparte incansable sus racimos
y arroja a los hambrientos
manojos de panes como flores. 

a Oliverio, mi Hijo 


Era el cuerpo de la noche un pájaro ligero
un fuego que ardía hasta exasperar
tu pulmón sediento
las manos como un ánfora
un cuenco donde guardar los abalorios de la infancia
la sed interminable un cántaro una escudilla rebosante
un espectro confundido que se rehúsa a cruzar
dos veces el mismo espejo
un galope de animal salvaje deslizándose hacia la mañana
el lugar donde temblar hasta la convulsión
una plegaria pronunciada desesperadamente contra el olvido
una rama seca que rechina y se quiebra
bajo el peso indócil de sus alas
entonces te adelantabas furiosa como el temporal
te desprendías tempranamente
como el rayo desplomado entre la fronda
en el jardín un corcoveo de aves invisibles ofrecía su hermosura
como una aparición como un deslumbramiento
un instante intocado fuera del tiempo
puro ensueño un nido construido con palabras y hojarasca
a salvo del invierno de la predestinación
y de la muerte.


(a Claudia)


Pongo la noche a arder en tus pupilas
dos lámparas fantásticas
destellando con el fervor del relámpago
doy de comer en mi mano a las bestias del asombro
las alimento con trozos de espejos recién trizados
la madrugada se propaga como un incendio
ahora dormís a mi costado
y por lo bajo entono salmos en la oscuridad
para guardar tu sueño
mi voz oscila vaivenea con tu respiración
se acompasa a tu sístole a tu díastole
un ramillete de tréboles brota de tu nuca
entre tus pulmones arde una colmena un rubí palpitante
nuestro lecho se eleva como un pájaro
como un animal fabuloso por los aires
anda entre taludes rasga con su garfio
la delicada tela del agua
debajo de sus alas florecen nardos y madreselvas
animal fragante aturdido silabea las palabras del delirio
canta su goce más profano
después nos arroja de pecho abierto al mundo
y nos nombra con nombres de mortales
mientras vos dormís a mi costado y así dormido y absoluto
alucinado entre visiones
volvés a nacer. 

SANDRA PASQUINI (1969, Rosario, Santa Fe, Argentina)
Enlaces: http://deloquenoapareceenlasencuestas2.blogspot.com.ar/2016/05/sandra-pasquini.html

septiembre 12, 2017

Los poemas serán buenos o malos, comparativamente mejores o peores que los que escribí antes o que los que escribieron otros.


Los poemas serán buenos o malos, comparativamente mejores o peores que los que escribí antes o que los que escribieron otros. No me importa: nadie me quita la satisfacción de haberlos escrito y nadie comprende esa satisfacción en los mismos términos en que yo la experimenté. Esa es una de las dos formas de felicidad que me permite la poesía. La otra tiene que ver con la lectura de los versos de otros. Reconocer lo que haya en ellos de poesía –algo que no siempre se logra– es la otra forma de la felicidad. Y cuando consigo llegar a ese punto, me siento de veras orgulloso.

Jorge Fondebrider

septiembre 11, 2017

Pedro Montealegre

Pedro Montealegre

Laura Giordani, poeta argentina, radicada en España, presentó este poema de Pedro Montealegre en Facebook e inmediatamente le solicité publicarlo en este blog. Laura aceptó complacida y como a otros poetas, autores o transciptores de poemas ajenos, le agradezco que lo haya compartido en Facebook para posibilitar su lectura a los visitantes del blog. 
Las aves agoreras cantan mal si te olvido 
me recuerdan que la muerte es una sola belleza 
no tiene explicación con poesía ni pastos 
cantan mal si te olvido los grillos 
los insectos que se esconden en los troncos 
los cardos . los helechos . la ciudad
es un recuerdo que me sube por el hombro
las aves agoreras cantan mal si te olvido
tu recuerdo es doloroso por su solo esplendor
me trae tu aroma entre estas hojas invisibles
con clavos de olor seré crucificado.

De. "Flores de Ulmo" (*)



Salmo suicida



Lanza al aire tus esferas del escándalo. Se ríe de sí mismo cuando explotan en la nada y se vuelven nueces o pájaros nocturnos. Sus ojos ladran como un perro enfermo; sus manos son dos hechiceros sobre el fuego; su voz no existe; su cuerpo repta como un galápago a la espuma. Helo aquí, saltando hacia la hoguera: hierve su saliva como un pez sobre el salar; cruje su diafragma con sonido de viento. El arlequín, el arlequín está abierto. Aún sonríe, de cara al polvo, entre tus esferas apagadas.

De: "Santos subrogantes", 1999 en Revista Descontexto


PEDRO MONTEALEGRE nació en Santiago de Chile, en 1975. Se trasladó a vivir a Valencia en 2001 donde cursó el doctorado en Lengua y Literatura Hispánicas de la Universitat Jaume I, y formó parte de la Unión de Escritores del País Valenciano. En 1998 publicó el libro Santos Subrogantes, La Palabra Rabia en 2005, que recibió el Premio César Simón, y El Hijo de Todos, Transversal en 2007, le siguió Animal escaso y La pobre prosa humana, su último poemario, se editó en 2012. Regresó a Chile. Se suicidó el 10 de enero de 2015. De: escritores.org/biografias
    (*) El Ulmo Eucryphiacordifolia, habita desde la VIII a la X Región en las zonas de la Cordillera de la Costa en Chile. También se da en el Sur de Argentina. Es un árbol que fascina a las abejas, lo que ha hecho muy valorada la deliciosa y nutritiva Miel de Ulmo. Crece en zonas con humedad y tierras con abundante humus.




Imagen: Revista Carajo



septiembre 02, 2017

Fernando Callero


Fernando Callero


Una cacería rápida       




En ayunas salgo a ver amanecer 
todavía están prendidas las luces del Centro 
Armo un bigote rubio de tabaco y fumo 
contra el aire frío 
Los pastos congelados, el tanque de oxígeno 
Las cabañas familiares alineadas 
contra el cerco de pinos negros 


  

Pasa un ordenanza, saluda: buen día 
está muy desabrigado 
Se apagan las luces y se abre el resplandor 
Dos calandrias gordas picotean deshechos 
mi nervio adormecido. Toda la noche 
de un tirón soñando con un hombre 
que me quiere vender matas perfumadas 
para ahuyentar los mosquitos 
cuando arrimo la nariz, se desperezan 
Son animales extraños 
que hay que domesticar 
Yo los rechazo, son mamíferos 
no sabría qué hacer con ellos 
Servirles la leche temprano 
para que no se vuelvan locos 
y empiecen a destruir con sus hocicos
la tranquilidad



Vas a salir con la gorra de tu padre




Es azul eléctrico
con una diadema dorada de laurel
bordada sobre la visera
estilo el logo de Fred Perry
que me regaló un dj amigo
Esperaste varios meses
desde que te la pasé
para animarte a usarla
un poco por la fama insoportable
de tu viejo en las tarimas
y otro por la locura acumulada
en el vacío de la bocha
muchos restos de house
Kevin Yost
y rolas anfetosas
de la santa fe 2000
Vos pegaste un fantasmita azul
bailaste hasta las 11
y te fuiste a dormir un rato al auto
Cuando tu cara volvió a brillar como una luna
como cuando eras bebé
mandaste un mensaje a tus amigos
para que te fueran a abrir
La pista del after dura
y vos con la gorrita azul
los anteojos
y un poquito más de barba
Te llegó entonces mi whatsapp
Todo bien?
Me contestaste una foto
donde somos dos gotas de agua



FERNANDO CALLERO (1971, Concordia, Entre Ríos / 2020, Santo Tomé, Santa Fe, Argentina)
De: "Cacería  rápida", Ediciones Caleta Olivia, Buenos Aires, 2016