Aquel beso de actor
Besé a mi padre en su cama del hospital.
Las enfermeras arrastraban el paso soñoliento
y los viejos discutían el día entero consigo mismos.
Las siete décadas encerradas en su cabeza
se congelaron en un bloque que goteaba, atemporal,
el pintor perdió su noción de todo salvo el gris.
Aquel beso de actor cayó por un pozo demasiado profundo
para devolver ecos que yo habría valorado —
el ‘29 era el ‘41 el ‘84,
todo uno en su mirada caleidoscópica
(él deseaba para mí su amargura y su sed,
su fría habilidad para cerrar una puerta).
Más tarde, tomando un trago, me di cuenta de que aquel
fue nuestro último beso y, ay, el primero.
Michael Hartnett (1941, Croom / 1999. Dublin, Irlanda)
Traducción: Gerardo Gambolini
Imagen: Wikipedia
septiembre 20, 2017
septiembre 18, 2017
Alicia Silva Rey
El poder de unos límites
1
Escucho voces en el silencio de la planicie o pampa. Hablan aquí las almas muertas y vivas que han sido conmigo en mí.
Esa primera persona donde confluyen río y mar, dos órdenes o filiaciones, ¿recuerdas?
Se dice de mí: "por qué el tú".
Porque ahí nace el plural.
Estoy en el vestíbulo de mi ojo por primera vez.
Una pequeña judía de la estepa
que subsiste en el bosque consumiendo raíces
(se hizo quitar el lunar de la espalda porque su varón era lento e impresionable),
trató de entrar a la antigua luz por la fuerza y prendió velas rústicas para incendiar su lista de mortificaciones.
(declinar latines en lenguas, de pastores;
habitar casas que otros habían olvidado incendiar).
Ese resto de sí era una horquilla de oro.
"Alondra", murmuraba.
Ninguna cosa era ya comestible y sus maestros habían usado con ella la vara de azotar.
¿Cuánto dura el destierro?
¿Discutirá eso con los altos poderes?
¿Temblará?
¿Entrará cubierta o descalza?
Meditará –antes de decidir- ¿sobre cuáles palabras?
¿En qué lenguas?
El crepitar de las velas, ¿arderá de un amor desconocido?
Las penas, ¿seguirán estando delante de sí?
¿Sus pupilas se abrirán, se desempañarán?
¿Recibirá como consuelo una cucharada fría de arroz?
Una ramita de menta o de heliotropo dan el tono pero no dan el ritmo.
La casa rota, la levantó.
El follaje caído, lo hizo calor y lumbre.
Los niños hongos, el niño musgo y las niñas líquenes,
más tarde encontraron refugio y alimento
y la matriz del bosque -como si se dijera "la vida" aunque no era sólo la vida- prosperó.
Y ella se sienta a contemplar
la resurrección de los cuerpos
y la anulación del olvido
en el corazón
de la linde.
Los pájaros tuertos o ciegos
-un águila, ciertamente pequeña y débil, ciega de un ojo, trepada a la araucaria, dejaba rodar su lágrima de resina y dos hombres malos la rescataron
y yo la defendí, vale decir, ella de la mano del águila-.
Supo que la tenían atada con un cordel largo
en un pasillo frío.
Cómo huyó, no se sabe.
Vuela ahora esa ave poderosa
y triste, un águila común,
de las tosqueras
que es de donde nosotros venimos.
2
¿Nosotros, -diatomeas, amapolas, campos de trigo, cuerpos en suspensión, caballos negros, ¿Vida como en las arañas que construyen sus telas a partir de hebras rectas que unen en un centro y luego, matemáticamente, orbitan? ¿Cómo en los cesteros y tejedores que superponen trama a urdimbre en sucesión perfecta irradiando costuras desde un único centro? ¿"Infierno", "Paraíso", "Purgatorio" concebidos, dicen, por Dante como mandalas a imagen y semejanza de? ¿"Paraíso" entrevisto como la rosa cuyo centro -con el poder del hueso sacro de una pelvis humana- sería, acaso, copia insondable del orden dado hasta la menor partícula de cosmos? ¿La creación de una nuez abarcaría lo infinito, huéped llevado por arcos logarítmicos? ¿ Mil pétalos que instruyen lo inhumano y eso es Metáfora, Nota al Pie?
Hay reciprocidades armónicas y no armónicas. Las dos mitades de la hoja de begonia no ritman o lo hacen de manera aleatoria. La hoja cordada de la lila se desplaza a través -cuestión de crecimiento- de cuatro círculos dentro del espacio de los primeros dos radios - una geometría y una ética del ritmo en el espacio-; reduciéndose in progress a tres, a dos, a uno ; manifiesta su impulso heroico aumentando tres círculos antes del final. Lo sin padre, como el "Sermón de la Flor" de Buda, no pronuncia palabra.
Hay reciprocidades armónicas y no armónicas. Las dos mitades de la hoja de begonia no ritman o lo hacen de manera aleatoria. La hoja cordada de la lila se desplaza a través -cuestión de crecimiento- de cuatro círculos dentro del espacio de los primeros dos radios - una geometría y una ética del ritmo en el espacio-; reduciéndose in progress a tres, a dos, a uno ; manifiesta su impulso heroico aumentando tres círculos antes del final. Lo sin padre, como el "Sermón de la Flor" de Buda, no pronuncia palabra.
3
De rodillas, en la carretera vacía, tosiendo.
Tose como a los ocho años en José León Suárez, La Quema. Alas en los pies. Mirá, una valija, está buena, bajala.
Tose a sabiendas de que lleva el chico pegado a él. Largando los pulmones. Nadie puede ponerse en el lugar de quien pierde el aliento.
“Tierra baldía, cieno, frío sin contemplaciones. Le dije que si hablaba así, me lastimaría los oídos, bostezaría hasta aplacar el impacto rústico de su voz. –Sin rescoldo – le dije-, en la negrura de lo no dicho va a cocerse el pan de la discordia, no hablés”.
Se irguió, buscó en el reseco morral el último tabaco sin dejar de toser, declinando como en una plegaria el trepidar del viento en las orejas, su zona delicada.
"Cómo separarse los cuerpos a causa de la imposibilidad de compartir el umbral de un lenguaje". Fumó, el humo lo ayudaba a respirar sin toser, el chico pegado a él, olor de marismas invisibles.
" De haber sabido pronunciar…Una lengua como hecha de fierro, no digo que ella no me gustaba: me era insuficiente".
Tanteó el piso de litio, fumó muy lentamente, inspirando ese bálsamo del tabaco en los bronquios, “su palabra, la de ella, hubiera sido el amarradero para el chico pegado a mí pero su palabra triscaba como arpillera granulada en los labios, me alejaba de la mujer a la que denominaban Rosario. No se desea sino lo que se presiente como un sueño a punto de perderse en la lengua. Solo se aman unos pocos sonidos perfectos en su encadenamiento insular.
Ella –no era su culpa-, fue desmontando sin querer los suaves eslabones, las perlas, esas cuentas donde orar y desear”.
Imaginó el carrito palmo a palmo, a ver si recobraba el aliento, se fue adentrando como entonces en la grava del basural. Vio al chico despegarse, dibujar algo con el dedo en la grava.
La lluvia blanda remolcaba en su agua lechosa otra superficie translúcida, un tejado sería. Los dibujos del chico en el suelo sonaron como cuando se pisa en el musgo empapado, ¿creés que tendré frío?, algo se posaba en los labios, se inscribía en la inflorescencia de las lenguas sin mar.
(Inéditos)
Tose como a los ocho años en José León Suárez, La Quema. Alas en los pies. Mirá, una valija, está buena, bajala.
Tose a sabiendas de que lleva el chico pegado a él. Largando los pulmones. Nadie puede ponerse en el lugar de quien pierde el aliento.
“Tierra baldía, cieno, frío sin contemplaciones. Le dije que si hablaba así, me lastimaría los oídos, bostezaría hasta aplacar el impacto rústico de su voz. –Sin rescoldo – le dije-, en la negrura de lo no dicho va a cocerse el pan de la discordia, no hablés”.
Se irguió, buscó en el reseco morral el último tabaco sin dejar de toser, declinando como en una plegaria el trepidar del viento en las orejas, su zona delicada.
"Cómo separarse los cuerpos a causa de la imposibilidad de compartir el umbral de un lenguaje". Fumó, el humo lo ayudaba a respirar sin toser, el chico pegado a él, olor de marismas invisibles.
" De haber sabido pronunciar…Una lengua como hecha de fierro, no digo que ella no me gustaba: me era insuficiente".
Tanteó el piso de litio, fumó muy lentamente, inspirando ese bálsamo del tabaco en los bronquios, “su palabra, la de ella, hubiera sido el amarradero para el chico pegado a mí pero su palabra triscaba como arpillera granulada en los labios, me alejaba de la mujer a la que denominaban Rosario. No se desea sino lo que se presiente como un sueño a punto de perderse en la lengua. Solo se aman unos pocos sonidos perfectos en su encadenamiento insular.
Ella –no era su culpa-, fue desmontando sin querer los suaves eslabones, las perlas, esas cuentas donde orar y desear”.
Imaginó el carrito palmo a palmo, a ver si recobraba el aliento, se fue adentrando como entonces en la grava del basural. Vio al chico despegarse, dibujar algo con el dedo en la grava.
La lluvia blanda remolcaba en su agua lechosa otra superficie translúcida, un tejado sería. Los dibujos del chico en el suelo sonaron como cuando se pisa en el musgo empapado, ¿creés que tendré frío?, algo se posaba en los labios, se inscribía en la inflorescencia de las lenguas sin mar.
(Inéditos)
Otros poemas de ALICIA SILVA REY, aquí
septiembre 17, 2017
Catalina Boccardo, poemas inéditos
A veces hace
así: con un solo ojo observa una rama.
así: con un solo ojo observa una rama.
Y la rama se
mece y le provoca un temblor.
mece y le provoca un temblor.
Cuentan que hace
miles de años otra paloma fue lanzada en medio del diluvio.
Regresó con gajos
de Olivo de tierra cercana.
de Olivo de tierra cercana.
Está
escrito.
escrito.
Ahora un
minúsculo animal se asombra por primera vez
ante la
naturaleza;
naturaleza;
crea un
árbol,
árbol,
el cielo,
las hojas
entregando la sombra.
entregando la sombra.
Divino
pájaro del mito
pájaro del mito
aunque éste
real y
terrestre
terrestre
se pierda en
las tormentas
y nos dejelas tormentas
vacíos.
Gezi
Pronuncio
chino de manera ridícula
y aún así
decidí llamar Chú a mi paloma,
decidí llamar Chú a mi paloma,
se asemeja a
esas formas,
esas formas,
un poema
oriental,
oriental,
la imitación
fonética
fonética
de la
naturaleza del aire.
naturaleza del aire.
Las sílabas
repetidas en las mañanas junto al alféizar
tocan la
atención de Chú,
atención de Chú,
pequeña y
teme,
teme,
luego deja
de temer ante los objetos nuevos. Ahora
de temer ante los objetos nuevos. Ahora
escucho su
picoteo a un bollo de papel y
picoteo a un bollo de papel y
al ver el
color blanco, comprendo,
color blanco, comprendo,
la tristeza de
las supersticiones.
las supersticiones.
Chú, dejá
eso,
eso,
Chú, ¿quién
está allí?
está allí?
Vuelve a
seguirme al compás de los chasquidos
mi lengua
obsesiva,
obsesiva,
frágil como
el esqueleto de los pájaros.
el esqueleto de los pájaros.
Chá le dicen
al té en China,
al té en China,
Wo he chá.
Y entonces,
miro y la saludo:
miro y la saludo:
Zaoshang hao,
Chú nushi.
Chú nushi.
"El pico de los pájaros"
1
éramos nosotros
los mismísimos dioses
niños
niñas
o sus siervos tiernos
enlazando
el ombligo
queremos hablar de los ya idos
vos escribís en una bitácora inconsulta
la historia
el cuerpo inexistente
queremos susurrar en tus oídos
el hombre-jaguar
el pájaro de las plumas brillantes con cabeza de mono
la conquista vive en tu lengua
mujeres te lloran sus vientres
las huérfanas y los huérfanos falsos
esa genealogía
los clasificados en manuales europeos
tu sangre mezclada con la otra sangre
por la fuerza
quizá el amor nació de esa violencia y el pesar
rige el habla
enlazados a un ADN invisible
desde el primero
ningún puerto donde vayas a morir
una piragua sale al encuentro de la torpeza de tus vocablos
3
y granos de chocolate
muelen
repletos de esos ademanes vistos por las banquetas de oaxaca
tibia
la mano
ahora
cabe en una taza el líquido más oscuro que la melancolía
del español curtido nada queda
adentro de esos montes aledaños
gente colorida viaja y regresa
entre amigos recientes
la risa
el mezcal de la taberna
con un alacrán del tamaño de camafeos y ella que no sabe si es él
o él que tampoco sabe de ella
los machos cuelgan los ojos en los espejos detrás del mostrador
acá entrecruzamos vasos
nos movemos como en una película
ardor se siente por dejar la realidad
7
la avenida de los muertos
percibe que no soy quien digo
otro nombre con mi sombra otros músculos se tensan
10
sentada mirando al sur
los mercados son también comederos pero venden y compramos
pequeñas joyas cráneos de madera y piedra de obsidiana
entonces pedazos de selva
volcanes
orejas de mujeres bellas
la sumisión sin fin en las escaleras de los palacios
el hambre de la que regresa cada vez
al amor inexistente en un solo espacio y tiempo
souvenires
"El viaje y el ombligo"
De: "El viaje y el ombligo" y "El pico de los pájaros"
Otros poemas de Catalina Boccardo, aquí
septiembre 16, 2017
Nicolás Alberte
No veíamos algo así desde Caravaggio
Antiguamente
cuando las cosas se podían esconder
como un cuadro que se cuelga en una sala oscura
o una virgen fecundada por la luz de la ventana que es ahogada
en el Tíber sin saber de quién
es el niño que muere con ella en el agua,
había una cosa en que los muertos
eran superiores a los vivos:
mantener la pose.
Antiguamente
cuando la gente se moría joven mientras Caravaggio los iluminaba
con una oscuridad que sólo la noche
puede susurrar a la pequeña
luz de unas velas, ese soplo
como un barco que se escapa de uno
de los capítulos del libro de la épica
salido de las costas ásperas de Ilión para venir a Roma
viejas orillas del arte a las que jamás
pudimos regresar. Un hombre
sin ropas que llora
no es un hombre desnudo, es un hombre
descubierto.
Creo en que está todo escrito:
el maquillaje
las barbas
la luz
el amor
los ojos persuasivos
todo ese teatro que se acerca remando al precipicio
pero desde Caravaggio que no veíamos algo así.
sí:
el pelo de noel redding era francamente hermoso
pero la experiencia había terminado, tal vez eso
junto con algunas otras combinaciones materiales y no tanto
y porque empezaba un nuevo año con soldados
peleándose en las selvas de chicago y nueva york
provocó que esa suerte de, cómo decirlo: lapso místico
intersticio sagrado
como sea
se hiciera presente entre los dedos
tanto en la izquierda como en la derecha y los pies
que estrenaban ese día un nuevo conjunto de pedales
ahí,
en el centro,
mientras dice que las balas le destrozan el cuerpo
hendrix brilla
toma su guitarra, pelea
como un granjero con un hacha, brilla
como si fuera él mismo proyectado por una luz desde arriba
brilla
o atraído por las sombras mientras los proyectiles llueven, brilla
james marshal hendrix
en colores o en blanco y negro y en las retinas, también, vacías de un ciego
brilla
como un presagio aéreo que baja de la noche en el estudio de un astrólogo sin cielo
en filmore east cuando estaba comenzando el año
de su mismísima muerte
De: "Limo"
Fuente: http://cargocollective.com/nicolasalberte/Nicolas-Alberte
NICOLÁS ALBERTE (1973, Montevideo, República Oriental del Uruguay)
Antiguamente
cuando las cosas se podían esconder
como un cuadro que se cuelga en una sala oscura
o una virgen fecundada por la luz de la ventana que es ahogada
en el Tíber sin saber de quién
es el niño que muere con ella en el agua,
había una cosa en que los muertos
eran superiores a los vivos:
mantener la pose.
Antiguamente
cuando la gente se moría joven mientras Caravaggio los iluminaba
con una oscuridad que sólo la noche
puede susurrar a la pequeña
luz de unas velas, ese soplo
como un barco que se escapa de uno
de los capítulos del libro de la épica
salido de las costas ásperas de Ilión para venir a Roma
viejas orillas del arte a las que jamás
pudimos regresar. Un hombre
sin ropas que llora
no es un hombre desnudo, es un hombre
descubierto.
Creo en que está todo escrito:
el maquillaje
las barbas
la luz
el amor
los ojos persuasivos
todo ese teatro que se acerca remando al precipicio
pero desde Caravaggio que no veíamos algo así.
Hendrix toca "Machine gun" en el Filmore East el primer día del año 1970
sí:
el pelo de noel redding era francamente hermoso
pero la experiencia había terminado, tal vez eso
junto con algunas otras combinaciones materiales y no tanto
y porque empezaba un nuevo año con soldados
peleándose en las selvas de chicago y nueva york
provocó que esa suerte de, cómo decirlo: lapso místico
intersticio sagrado
como sea
se hiciera presente entre los dedos
tanto en la izquierda como en la derecha y los pies
que estrenaban ese día un nuevo conjunto de pedales
ahí,
en el centro,
mientras dice que las balas le destrozan el cuerpo
hendrix brilla
toma su guitarra, pelea
como un granjero con un hacha, brilla
como si fuera él mismo proyectado por una luz desde arriba
brilla
o atraído por las sombras mientras los proyectiles llueven, brilla
james marshal hendrix
en colores o en blanco y negro y en las retinas, también, vacías de un ciego
brilla
como un presagio aéreo que baja de la noche en el estudio de un astrólogo sin cielo
en filmore east cuando estaba comenzando el año
de su mismísima muerte
![]() |
Fuente: http://cargocollective.com/nicolasalberte/Nicolas-Alberte
NICOLÁS ALBERTE (1973, Montevideo, República Oriental del Uruguay)
septiembre 14, 2017
Sandra Pasquini
Ahora voy hacia el lado oculto de las cosas
me muevo próxima a sus bordes más inquietantes
donde lo que ha sido dicho perdura sellado
voy hacia la impermanencia
Todo lo tuve
el padre transido de locura
la madre brutal golpeando como la tempestad sobre mis costas
el hijo sobrenatural precioso como un ángel
venido de otro mundo
pájaros desprendidos de sus fábulas flores germinadas de otro tiempo
perros y caballos la calle del pinar la playa
el fondo del océano mi sagrada manta
la voz el trino el tímpano atento
el resplandor secreto
la estrella última agotando su fulgor sobre la escarcha
Todo lo tuve
Dios ha sido generoso
ahora voy hacia el lado oculto de las cosas
las clavículas ardiendo como una brasa
la ribera del pulmón siniestro donde pequeños obuses estallan
un puñado de coágulos escarlata arrancados con la primera tos de la mañana
Dios ha sido generoso
Todo lo tuve
el tiempo se ha cumplido sin extravagancias.
Me mira mi madre y dice
hijo hubiera querido que tu padre
fuera también un pájaro
un vencejo tal vez un ruiseñor un Fénix
un pájaro extraño y fabuloso
me mira mi madre y sonríe
habla conmigo como si hablara
con una astilla de su propio espejo
soy distinto a todos a ninguno me parezco
un ave del paraíso soy dice mi madre
un pájaro extraño y fabuloso
el hijo de un vencejo tal vez un ruiseñor un Fénix
una avecita extraordinaria de pecho tibio y emplumado
replicando aquí y allá el latido desparejo de la vida
como quien reparte incansable sus racimos
y arroja a los hambrientos
manojos de panes como flores.
a Oliverio, mi Hijo
Era el cuerpo de la noche un pájaro ligero
un fuego que ardía hasta exasperar
tu pulmón sediento
las manos como un ánfora
un cuenco donde guardar los abalorios de la infancia
la sed interminable un cántaro una escudilla rebosante
un espectro confundido que se rehúsa a cruzar
dos veces el mismo espejo
un galope de animal salvaje deslizándose hacia la mañana
el lugar donde temblar hasta la convulsión
una plegaria pronunciada desesperadamente contra el olvido
una rama seca que rechina y se quiebra
bajo el peso indócil de sus alas
entonces te adelantabas furiosa como el temporal
te desprendías tempranamente
como el rayo desplomado entre la fronda
en el jardín un corcoveo de aves invisibles ofrecía su hermosura
como una aparición como un deslumbramiento
un instante intocado fuera del tiempo
puro ensueño un nido construido con palabras y hojarasca
a salvo del invierno de la predestinación
y de la muerte.
(a Claudia)
Pongo la noche a arder en tus pupilas
dos lámparas fantásticas
destellando con el fervor del relámpago
doy de comer en mi mano a las bestias del asombro
las alimento con trozos de espejos recién trizados
la madrugada se propaga como un incendio
ahora dormís a mi costado
y por lo bajo entono salmos en la oscuridad
para guardar tu sueño
mi voz oscila vaivenea con tu respiración
se acompasa a tu sístole a tu díastole
un ramillete de tréboles brota de tu nuca
entre tus pulmones arde una colmena un rubí palpitante
nuestro lecho se eleva como un pájaro
como un animal fabuloso por los aires
anda entre taludes rasga con su garfio
la delicada tela del agua
debajo de sus alas florecen nardos y madreselvas
animal fragante aturdido silabea las palabras del delirio
canta su goce más profano
después nos arroja de pecho abierto al mundo
y nos nombra con nombres de mortales
mientras vos dormís a mi costado y así dormido y absoluto
alucinado entre visiones
volvés a nacer.
SANDRA PASQUINI (1969, Rosario, Santa Fe, Argentina)
Enlaces: http://deloquenoapareceenlasencuestas2.blogspot.com.ar/2016/05/sandra-pasquini.html
Enlaces: http://deloquenoapareceenlasencuestas2.blogspot.com.ar/2016/05/sandra-pasquini.html
septiembre 12, 2017
Los poemas serán buenos o malos, comparativamente mejores o peores que los que escribí antes o que los que escribieron otros.
Los poemas serán buenos o malos, comparativamente mejores o peores que los que escribí antes o que los que escribieron otros. No me importa: nadie me quita la satisfacción de haberlos escrito y nadie comprende esa satisfacción en los mismos términos en que yo la experimenté. Esa es una de las dos formas de felicidad que me permite la poesía. La otra tiene que ver con la lectura de los versos de otros. Reconocer lo que haya en ellos de poesía –algo que no siempre se logra– es la otra forma de la felicidad. Y cuando consigo llegar a ese punto, me siento de veras orgulloso.
Jorge Fondebrider
septiembre 11, 2017
Pedro Montealegre
Laura Giordani, poeta argentina, radicada en España, presentó este poema de Pedro Montealegre en Facebook e inmediatamente le solicité publicarlo en este blog. Laura aceptó complacida y como a otros poetas, autores o transciptores de poemas ajenos, le agradezco que lo haya compartido en Facebook para posibilitar su lectura a los visitantes del blog.
Las aves agoreras cantan mal si te olvido
me recuerdan que la muerte es una sola belleza
no tiene explicación con poesía ni pastos
cantan mal si te olvido los grillos
los insectos que se esconden en los troncos
los cardos . los helechos . la ciudad
es un recuerdo que me sube por el hombro
las aves agoreras cantan mal si te olvido
tu recuerdo es doloroso por su solo esplendor
me trae tu aroma entre estas hojas invisibles
con clavos de olor seré crucificado.
me recuerdan que la muerte es una sola belleza
no tiene explicación con poesía ni pastos
cantan mal si te olvido los grillos
los insectos que se esconden en los troncos
los cardos . los helechos . la ciudad
es un recuerdo que me sube por el hombro
las aves agoreras cantan mal si te olvido
tu recuerdo es doloroso por su solo esplendor
me trae tu aroma entre estas hojas invisibles
con clavos de olor seré crucificado.
De. "Flores de Ulmo" (*)
Salmo suicida
Lanza al aire tus esferas del escándalo. Se ríe de sí mismo cuando explotan en la nada y se vuelven nueces o pájaros nocturnos. Sus ojos ladran como un perro enfermo; sus manos son dos hechiceros sobre el fuego; su voz no existe; su cuerpo repta como un galápago a la espuma. Helo aquí, saltando hacia la hoguera: hierve su saliva como un pez sobre el salar; cruje su diafragma con sonido de viento. El arlequín, el arlequín está abierto. Aún sonríe, de cara al polvo, entre tus esferas apagadas.
De: "Santos subrogantes", 1999 en Revista Descontexto
PEDRO MONTEALEGRE nació en Santiago de Chile, en 1975. Se trasladó a vivir a Valencia en 2001 donde cursó el doctorado en Lengua y Literatura Hispánicas de la Universitat Jaume I, y formó parte de la Unión de Escritores del País Valenciano. En 1998 publicó el libro Santos Subrogantes, La Palabra Rabia en 2005, que recibió el Premio César Simón, y El Hijo de Todos, Transversal en 2007, le siguió Animal escaso y La pobre prosa humana, su último poemario, se editó en 2012. Regresó a Chile. Se suicidó el 10 de enero de 2015. De: escritores.org/biografias
- (*) El Ulmo Eucryphiacordifolia, habita desde la VIII a la X Región en las zonas de la Cordillera de la Costa en Chile. También se da en el Sur de Argentina. Es un árbol que fascina a las abejas, lo que ha hecho muy valorada la deliciosa y nutritiva Miel de Ulmo. Crece en zonas con humedad y tierras con abundante humus.
Imagen: Revista Carajo
septiembre 02, 2017
Fernando Callero
![]() |
Una cacería rápida
En ayunas salgo a ver amanecer
todavía están prendidas las luces del Centro
Armo un bigote rubio de tabaco y fumo
contra el aire frío
Los pastos congelados, el tanque de oxígeno
Las cabañas familiares alineadas
contra el cerco de pinos negros
Pasa un ordenanza, saluda: buen día
está muy desabrigado
Se apagan las luces y se abre el resplandor
Dos calandrias gordas picotean deshechos
mi nervio adormecido. Toda la noche
de un tirón soñando con un hombre
que me quiere vender matas perfumadas
para ahuyentar los mosquitos
cuando arrimo la nariz, se desperezan
Son animales extraños
que hay que domesticar
Yo los rechazo, son mamíferos
no sabría qué hacer con ellos
Servirles la leche temprano
para que no se vuelvan locos
y empiecen a destruir con sus hocicos
la tranquilidad
Vas a salir con la gorra de tu padre
Es azul eléctrico
con una diadema dorada de laurel
bordada sobre la visera
estilo el logo de Fred Perry
que me regaló un dj amigo
Esperaste varios meses
desde que te la pasé
para animarte a usarla
un poco por la fama insoportable
de tu viejo en las tarimas
y otro por la locura acumulada
en el vacío de la bocha
muchos restos de house
Kevin Yost
y rolas anfetosas
de la santa fe 2000
Vos pegaste un fantasmita azul
bailaste hasta las 11
y te fuiste a dormir un rato al auto
Cuando tu cara volvió a brillar como una luna
como cuando eras bebé
mandaste un mensaje a tus amigos
para que te fueran a abrir
La pista del after dura
y vos con la gorrita azul
los anteojos
y un poquito más de barba
Te llegó entonces mi whatsapp
Todo bien?
Me contestaste una foto
donde somos dos gotas de agua
FERNANDO CALLERO (1971, Concordia, Entre Ríos / 2020, Santo Tomé, Santa Fe, Argentina)
De: "Cacería rápida", Ediciones Caleta Olivia, Buenos Aires, 2016
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