Claudia Masin: un poema inédito
Salvaje Todas las cosas buenas son salvajes y libres
Henry David Thoreau Un cachorro de jaguar abre los ojos cuando la luz empieza a retirarse y es la hora del hambre, de aprender a procurarse el alimento por sí mismo. Cierra los ojos cuando el sol aparece, en medio de las hojas filtrándose, tocándolo como se toca a un animal salvaje aún pequeño: con suavidad, con miedo, con prudencia. Yo te dije: un jaguar no es hijo de nadie, es siempre huérfano. Pero quisiste darme casa y alimento, la domesticidad que cura y tranquiliza a los serenos, que enloquece y esclaviza a las fieras. No quiero la familia, la casa, la luz demasiado brillante sobre el cuero. Duele. El cuero está curtido pero debajo hay lastimaduras y el calor las trae de vuelta, me hace volver a retorce...