Martín Rodriguez
Balada de bienvenida El Citroen se desmoronó. vi la montaña temblar mientras pasaba mi padre como si llevara las doce tablas romanas; lo vi gigante en ese sueño haciendo dedo, de chico parece que un padre viene de abrir cárceles, de liberar presos. En medio de la ruta desierta un taxi que lo leve al bar de la avenida Callao y tipear la nota para entregar en el juzgado, en las dos primeras horas de un día cualquiera, como todos los días de todos los años esos que se pasó con una familia al hombro con hijos propios, ajenos, suyos. Los primeros colores del mundo se ordenaban en torno a él: la luz de la mañana lo encontraba ya despierto siempre. El primer burócrata de la sonrisa, mi primer amigo, mi padre, el primer café y la palmada. Lo vi en la ruta, haciendo dedo. El auto incendiado atrás. Vi a mi padre temblar, vi las montañas tambalear a su paso MARTIN RODRÍGUEZ (19...