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Mostrando las entradas de enero, 2024

Martín Rodriguez

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Balada de bienvenida El Citroen se desmoronó.  vi la montaña temblar mientras pasaba mi padre como si llevara las doce tablas romanas; lo vi gigante en ese sueño  haciendo dedo, de chico parece  que un padre viene de abrir cárceles, de liberar presos.  En medio de la ruta desierta  un taxi que lo leve  al bar de la avenida Callao  y tipear la nota para entregar en el juzgado, en las dos primeras horas de un día cualquiera,  como todos los días de todos los años esos  que se pasó con una familia al hombro  con hijos propios, ajenos, suyos.  Los primeros colores del mundo se ordenaban  en torno a él: la luz de la mañana  lo encontraba ya despierto siempre.  El primer burócrata de la sonrisa,  mi primer amigo, mi padre, el primer café  y la palmada.  Lo vi en la ruta, haciendo dedo.  El auto incendiado atrás.  Vi a mi padre temblar,  vi las montañas tambalear a su paso MARTIN RODRÍGUEZ (19...

Edgar O´Hara: Pero nada nos responde

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Edgar O'Hara: Pero nada nos responde Rapto campestre en Cieneguilla (Lima, agosto 1992)    Para Luis Miguel, que compartió esta visión   El restorán-recreo se llama La Dulzura   en la luz y el aire limpio   de Cieneguilla:                            3 Sapos,  canchas de volley o badminton  y un golfito.                      Cerveza helada, platos criollos, atención exclusiva y los domingos tamalitos verdes (piqueo).                                            Lo proclama el cartel. No hay camarones a la piedra: el río Lurín hace dos años es con las justas un cabello de ángel. Entramos por una chela.                           ...

Enrique D. Zattara: El crítico literario en su laberinto

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En su primera novela El túnel (libro que probablemente sea de los más habituales entre los que nos “inician” en la literatura contemporánea en español), Ernesto Sábato sienta una posición que suele ser repetida casi a coro por muchos artistas (y público): el desprecio por la crítica. Según Sábato (o mejor dicho, según su narrador, el pintor Juan Pablo Castel), confiar en la opinión de los críticos profesionales de un libro o una obra de arte, es comparable a confiar en el éxito de una operación quirúrgica hecha por alguien que nunca ha entablillado siquiera la pata de un gato. Salvedad hecha de que muchos críticos son también escritores de éxito, la acusación apunta a la idea de que ¿cómo puede juzgar una obra de arte alguien que es incapaz de pintar un cuadro o escribir una ficción convincente? Podríamos empezar por devolverle a Sábato la pelota con su propia medicina: ¿cómo podría juzgar entonces esa obra el propio autor? ¿con qué parámetros? De todos los autores, escritores y e...

Stephen Spender: Agazapados edificios con su aire extraño detrás de los árboles,

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El paisaje cerca de un aeródromo     Más hermosa y suave que cualquier polilla  Con antenas zumbantes cubiertas de piel tanteando   su inmenso camino  a través del crepúsculo, el avión con sus motores   detenidos  se desliza sobre suburbio,las mangueras fijas   en lo alto  para indicar el viento. Dulcemente, plenamente, cae,  alterando apenas las corrientes de aire marcadas. Arrullados por el descenso, los viajeros a través del mar y a través de tierra femenina gozando de sus fáciles miembros en millas de suavidad, dejan ahora que sus ojos acostumbrados a mirar penetren a través del crepúsculo en las afueras de esta ciudad aquí donde la industria revela un borde raido. Aquí pueden ver lo que se hace. Más allá de la parpadeante luz de la torre de control y el campo de aterrizaje, observan las avanzadas del trabajo: chimeneas como descarnados dedos   negros  o figuras aterradoras y locas, y agazapados  ed...

Cristina Campo

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Ha quedado allá lejos, cálida, la vida  el  color de mis ojos, el tiempo  ardiendo al final de cada viento  Manos vivas, buscándome…    Permanece la caricia que no encuentro más, salvo entre dos sueños, la infinita sapiencia mía en retazos… Y vos, palabra que trasmutabas la sangre en lágrimas. Siquiera cargo un rostro conmigo  ya traspasado en otro rostro como espera en el vino y consumido en los inflamados silencios… Vuelvo sola… entre dos sueños allá lejos, veo el olivo rosado en jarrones plenos de agua y luna del largo invierno. Vuelvo a ti que te hielas en mi leve túnica de fuego. È rimasta laggiù, calda, la vita, l’aria colore dei miei occhi, il tempo che bruciavano in fondo ad ogni vento mani vive, cercandomi… Rimasta è la carezza che non trovo più se non tra due sonni, l’infinita mia sapienza in frantumi. E tu parola che tramutavi il sangue in lacrime. Nemmeno porto un viso con me, già trapassato in altro viso come spera nel vino e consumato neg...

Contra los recitales de poesía

por  Darío Jaramillo Agudelo  ¿Odio las lecturas de poemas? No creo. El odio es un sentimiento activo, consciente,  deliberante, militante, constante. El odio ocupa la atención. El odio es obsesivo como su contrario, el amor. No, no odio las recitaciones públicas de poemas pero no me interesan, me aparecen aburridas, monótonas, inapropiadas: nunca he ido a ninguna. Solo a aquellas en donde a mí me toca leer —o recitar. Las lecturas consisten en poner a leer en público a alguien que no lo sabe hacer bien o que, si lo hace bien, es por pura coincidencia de dos talentos en una persona, cosa que no siempre ocurre. Y nadie dice nada porque no hay crítica de las lecturas como sí hay crítica de toros o crítica de recitales de música. Nadie dice que este lee bien o aquel es monótono. Es muy difícil que un individuo pueda tener dos talentos al tiempo, el primero, ser capaz de escribir buena poesía y, el segundo, ser capaz de leerla bien en voz alta. Ya se sabe, todos los poetas ve...

Hugo Gutiérrez Vega: Vivo en el descalabro

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El pontífice     Vivo en el descalabro.  No he podido aliar mi voluntad  a una ortodoxia  firme, clara y segura.  Dudo y persisto en la búsqueda  de un cordel pendiente del aire,  de lo innombrado,   de lo que da sentido a la noche lunar,  a la mañana descubierta por pájaros sedientos,  a la tarde sentada en la banca del parque, a tu calma cuando al final del amor te ocupa la plenitud del cuerpo. No puedo aceptar el orden preciso de las creencias. Cuarenta y seis años en el mundo me han dejado la certidumbre de que aquí hay un engaño, un retorcido truco, algo que sobrecoge al desamor, algo trivial y blando, algo tan natural como la sangre. A nada puedo aferrarme y no protesto o me doy por vencido. Tal vez esta búsqueda y la certeza del engaño sean una oscura forma de la gracia. HUGO GUTIÉRREZ VEGA (1934,  Guadalajara / 2015, Ciudad de México, México) Fuente: Facebook Jonio González Enlaces: Imagen en Universidad Autó...

Liliana Ponce

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La ciudad se acerca      Voy por la carretera como si durmiera  en un relámpago.  ¿Cuánto hace que partí?  El ardor roe la sed, el hambre, el dolor.  Un suave polvo impregna tu vestido y el cabello  se ha vuelto gris –gris de liquen,  de piedra húmeda  (¿o es que acaso debo pensar en lo húmedo para esconder la aridez, o desplazarla?) Duermo en un relámpago y sé que olvido la muerte como si olvidara un sueño rápido, el instante en el vértice de los signos. Al final del viaje habrá que tejer en el viento– y sobre este desierto todo lo dicho alguna vez se expande, móvil, continuo. LILIANA PONCE (1950, Ciudad de Buenos Aires, Argentina) Fuente: Facbook Rolando Revagliatti Enlaces:  Todo literatura  |  Blog del amasijo  |  Op.cit  |  Otra iglesia es imposible Imagen en Facebook

José Luis Greco

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Grietas      Una grieta gris en desarrollo  se pronuncia en mi muro.    ¿Debería sellar la grieta?    Es mi grieta, es mi muro, aunque sea una medianera. ¿Tendría que acordar con el vecino? No es fácil consensuar,  mantenemos diferencias. Uno no elige a los vecinos. Por suerte a veces cambian, aunque también puede ser peor: Más vale malo conocido… Pero algo habría que hacer antes que la grieta evolucione y el gris se siga pronunciando hasta que nada nos divida: No estoy dispuesto a compartir mi casa con el vecino, necesito sostener esta pared aunque no sea sólo mía. ¿Qué se yo de sellar grietas? Y el vecino, un hombre gris, más que yo, ¿qué va a saber? Es difícil convivir con una grieta, casi como con un vecino gris (un gris no elegido) Tal vez la grieta sea lo único que nos une.  Por suerte, la medianera nos separa. Otros poemas de JOSÉ LUIS GRECO

Antonio M. Figueras

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LA VIDA POR DELANTE     Mi perro es un cachorro incapaz de intuir que no ha venido para llevarse la vida por delante. Parece feliz, ajeno a la necesidad de tomar partido en lo que sucede en la plaza Maidan o en Tahrir o en el penúltimo desahucio. Mi perro ha destrozado las muñecas rusas que traje de Moscú. Da la impresión de que no le ha extrañado que al final del misterio, tras la última matrioshka, no hubiera nada. ANTONIO M. FIGUERAS (1965, Madrid, España) Fuente: El sastre de Apollinaire Enlaces: Babab | Insólitos | Nueva Tribuna