-->

febrero 28, 2026

Retirada de Joan Margarit

La imagen muestra a un hombre aparentemente joven tendido en la cama bastante desordenada, vestido, leyendo un libro. A la derecha, una lámpara apoyada en una mesa de noche, aunque la luz parece provenir de una ventana. En el cuadro dominan los tonos ocres

Este poema se vive todos los días. Uno más en la antología de poemas de autores falsos, también falsamente atribuidos a mi firma y a mis secretos. Un poema de nadie, es decir, de mi propio fantasma que creyó ser poeta. Le encomendé a mi amigo de la infancia que no me incluyera en la lista de amigos como los de Joan Margarit. Intento convertir que me quedo aquí en cimiento de hormigón contra los vendavales de la nostalgia y me inquieto cuando mi perro no está a la vista. Busca el rincón más sombrío para escudarse del calor del verano. Yo también me escondo, pero en la soledad. 

Pedro Donangelo


RETIRADA



No conocía este placer de obediencia a una ley. Me quedo aquí, adonde la vida me ha traído. Recorro la ciudad y me siento extranjero. No comprendo a los amigos que se han hecho tan viejos como yo y ya no sé de qué conversar con ellos. Cada nueva pareja de mis hijos me resulta más extraña. No recordaba haber deseado con tanta urgencia la soledad. Son señales. El animal las conoce y las obedece. Cuesta mucho encontrar un zorro muerto, un jabalí muerto. Antes se esconden.


epoelpoetaocasional.blogspot.com/2025/11/joan-margarit-retirada.html

Imagen: John Sargent Singer, Man reading


febrero 20, 2026

Cees Nooteboom


CONOCÍ
al escritor holandés Cees Nooteboom hace muchos años en Buenos Aires, en una curiosa velada donde también estaba Rüdriger Safranski, un erudito alemán especializado en el Romanticismo. Yo no sabía quiénes eran, lo que me permitió manifestar mis propias opiniones sin cuidarme de decir lo que quería decir. En algún momento de la cena contradije a Nooteboom y, acostumbrado como estaba a que nadie lo objetara,
se desconcertó. Y eso le cayó bien. Algunos años después, fue invitado al FILBA y, enterado de que yo trabajaba en Ñ, me pidió para que lo entrevistara. Fue tapa. Y, por último, junto con Miguel Balaguer, le organizamos una lectura en la que estuvo con Jorge Aulicino y un escritor suizo. La noche terminó en una cena terrible, en la que Ángel Faretta lo increpó porque Nooteboom no era católico. Esa misma semana, hubo una recepción para él en la Embajada de Holanda. A medida que se fueron yendo los invitados, Cees le dijo al embajador: "Ahora traé las bebidas buenas". Nos quedamos hasta la madrugada tomando una ginebra añeja exquisita. Lo vi una vez más en la Feria de Frankfurt en 2013. Allí dio una conferencia rodeado de cientos de personas. Fue muy cariñoso. Durante años me mandó, las buenas reseñas que le hacían los diarios de la lengua castellana. Su gesto era entre cándido y egocéntrico. Murió hace dos días, a los 92 años.

Jorge Fondebrider en Instagram

Un poema de CEES NOOTEBOOM


febrero 14, 2026

Fabián Herrero | Una pista de hielo entre las calles

En la imagen se ve a un hombre adulto sentado al aire libre, apoyado junto a una pared blanca. Está ligeramente de perfil, mirando hacia la cámara con una expresión tranquila y relajada. Tiene el cabello corto con entradas pronunciadas y barba corta con algunas canas.  Viste un suéter oscuro de manga larga. Detrás de él hay un árbol con ramas claras y hojas verdes densas que cubren el fondo, lo que sugiere que la foto fue tomada en un jardín o patio. La iluminación parece natural, probablemente luz del día, y crea un ambiente cálido y sereno.

Una pista de hielo entre las calles    



I País de ramitas   



Las palabras aparecen  
y desaparecen por todas partes.
Ahora el más  
rojo sol sobre las casas es un incendio 
que habla.
En algún punto de estas 
calles desoladas,
las cosas se niegan 
a instalar 
su entera luz, 
la intensidad 
del secreto tiene 
el aire de cualquier ausencia.
En cuclillas, atento, 
yo todavía espero 
una pintura en la tela del aire.
Con un dedo 
vuelvo a marcar el círculo luminoso 
de un mundo. 
En mis ojos de veinte años, todo 
ilumina el país de ramitas 
de su esperanza. 



II Noche de otoño en verano



No pasa 
una luna 
en tus labios apenas 
entreabiertos.
Mirando fijamente el rostro 
de una piedra te ilumina.
Como una música, 
ahora 
se desliza un rumor 
de hojas que corre 
por todas partes.
Una mano empuja 
una nube hermosa en el viento.



III Una pista de hielo entre las calles



El agua invisible que atraviesa el verano, 
rodeándome.
Nada. 
Solo el pie 
del deseo a la orilla de un cielo 
misterioso.
Nuestra amorosa 
lucha, un estar
hecho de música 
y de celebración de la arena de oro 
del instante.
Y con una mano 
en la cabeza, yo dije,
“Una pista de hielo entre las calles.”
Esa ilusión 
entrando, por la boca 
del tigre (
1), en Santa Fe, 
entrando en nuestra 
infinita 
expectativa de otro 
sueño otro
verano.
Esa sensación, grande
como un cielo, me colma 
de sentido,
como lo hace esa nena que amontona la luz 
en su cara, y hace música 
con su sonrisa.
 
Pero yo estoy parado sobre una calle de hielo 
muy delgada, y el hielo 
se derrite muy pronto 
en Santa Fe.


(1) “Boca del tigre”, de este modo se le dice a la salida de la ciudad de Santa Fe saliendo hacia Santo Tomé, en donde está ubicada la cancha del Club Atlético Colón.

De: "La nostalgia es la que hace sonar el tambor de mi corazón", Barnacle, 2025

A los 20 años se tiene fe, esperanza y poesía, luego todo se va desdibujando, salvo que decidas, no sólo es destino también es deseo, ser poeta.

Si estás en una ciudad rodeada de agua, dónde no sólo la tierra sino el cielo que tiene olor a río, este paisaje se hará carne y se hará palabra.

Y una fuerte, larga cadena invisible te ata a la tierra. Esa misma tierra en dónde nacieron fe, esperanza y poesía y se fundieron las tres en el latido de una vida:  aquel que da voz a la nostalgia que hace sonar el tambor.

Ese juego entre la lengua coloquial y la imagen de raíz surrealista, ese entretejido, hace a la particularidad de la poesía de Fabián Herrero.  Pero el poeta no advierte el paso de una frontera a la otra, y es lógico puesto que está en su casa poética.  Cuando dice “la edad del agua y del fuego”, está refiriéndose a la edad de la poesía, tampoco sabemos si lo advierte, pero tampoco importa, no avanza sobre la página con su intelecto o buscando una identidad con lo “que se escribe”, es absolutamente personal, y es su mayor logro.

                                                                                                                          Roberto Daniel Malatesta


Otros poemas de FABIÁN HERRERO, aquí
Imagen en lavanguardiadigital

febrero 11, 2026

Catherine Barnett | Sola en Siena

La imagen muestra un retrato en primer plano de una mujer mirando directamente a la cámara.  Tiene  el cabello castaño, de largo medio, ligeramente ondulado y peinado hacia un costado. Sus  ojos son claros (entre verdes y marrones) y su expresión es serena, con una leve sonrisa que transmite cercanía o confianza. Viste una prenda de color púrpura o magenta, con escote sencillo.  El fondo está desenfocado, lo que resalta el rostro. Se distingue un entorno exterior urbano, posiblemente un balcón o terraza, con una baranda metálica y edificios o estructuras detrás.  La iluminación es suave y natural, probablemente luz diurna, lo que produce un retrato cálido y natural.

En route    



Sola en Siena, compré una botella de elixir, 
Elisire di S. Caterina. 
La basílica estaba cerrando, aunque las luces * 
aún brillaban en la capilla lateral, 
la capilla de mármol donde está la cabeza de Catalina, 
momificada, dentro de una caja festoneada, 
detrás de una reja, bajo llave,
lejos de su cuerpo aún enterrado en Roma. 
Permanecí allí de pie unos pocos minutos.
tratando de entender. ¿Era ella arte o realidad?
Cerca de mí, un hombre se pasaba los dedos
por el cabello. Respirando.
Compuesto orgánico volátil mal iluminado 
junto al relicario dorado. 
Parecía el momento apropiado para tomar decisiones. 
Paciencia, urgencia, perdón, aceptación. 
Los elixires deben guardarse en relojes. 
Hecho de bergamota y vapores, 
éste se esparce furtivamente por el amanecer 
y quema cuando lo bebo como si fuera aguardiente.


* La autora se refiere a la basílica de San Domenico, donde se encuentra la cabeza de santa Catalina de Siena, muerta en 1939 como consecuencia, se dice, de un riguroso ayuno. Los ciudadanos de Siena deseaban que sus restos volvieran a su ciudad, pero ante la negativa de las autoridades romanas, algunos fieles se hicieron con la cabeza de la santa y la guardaron en una bolsa. Según la leyenda, cuando los guardias les exigieron ver el contenido de aquélla, sólo encontraron un cúmulo de pétalos de rosas. Según otra leyenda, los padres de Catalina se negaban a que ésta tomara los hábitos, pero cambiaron de parecer cuando vieron que una paloma se posaba en la cabeza de su hija.
(N. del T.)

En route



Alone in Siena, I bought a bottle of elixir,
Elisire di S. Caterina.
The basilica was closing, though the lights
were still bright in the side chapel,
the marble chapel where Catherine’s head
is mummified, set in a scalloped case,
behind a grille, under lock and key,
far from her body still buried in Rome.
For a few minutes I stood there,
trying to understand. Was she art or fact?
The man next to me was running his fingers
through his hair. Breathing.
Volatile organic compound poorly lit
beside the gilt reliquary.
It seemed like the right time for resolutions.
Patience, urgency, forgiveness, acceptance.
Elixirs should be kept in clocks.
Made of bergamot and fumes,
this one spreads furtively across the dawn
and burns when I drink it down like spirits.


CATHERINE BARNETT (1960, Washington DC, Estados Unidos de NA)
Traducción: Jonio González
Enlaces: Sitio de Catherine Barnett (en inglés)
Otro poema de Catherine Barnett, aquí
Imagen en Bennington College

El corazón del daño por María Negroni

 El corazón del daño    


¿Y qué es El corazón del daño? Una obra narrativa hermanada (por acoso y exactitud) con las de Clarice Lispector, la Nathalie Sarraute de Infancia o Marguerite Duras. Una lección de escritura. La madre como motor de la escritura en su dureza y en su ausencia. La escritura como lengua materna inhabitable. Una obra magistral.

Carlos Pardo, Babelia, El País


María Negroni, cuya escritura a lo largo de toda su vida ha levantado un mundo en el que se reconoce y se explica, en el que se refleja y se comprende. Es un mundo hecho de edificios en el que se percibe el cuidado de las elecciones y las afinidades, donde ella entra e indaga, determinando las diferencias, reconociendo las semejanzas, para finalmente situarse ante ese mundo siempre inacabado, siempre abierto a otros nuevos, y a que sus elementos puedan ser dispuestos de otro modo, sacando y volviendo a colocar, para que la imagen sea lo más precisa posible, lo más fiel posible, y logre desvelar aquello indecible, incomprensible, el punto ciego, invisible, que siempre está ahí, desconcertando y desorientando el rumbo de la vida. En ese lugar, entre el desamor y la construcción del mundo propio, es donde quiero situarme. Es finalmente El corazón del daño, el relato que acaba de publicar Random House, la historia que desvela por qué María Negroni ha construido el mundo que ha construido.

Victoria Cirlot, Revista Jot down, Barcelona


El corazón del daño, de María Negroni(Literatura Random House) podría haberse llamado Los hermosos años del castigo, como el libro de Fleur Jaeggy. Se los recomiendo con vehemencia afónica, presa todavía del pasmo y del escalofrío en la espina dorsal que describía Nabokov cuando se topaba ante una obra de arte, estupefacta. Porque María Negroni, que aborda a la literatura como a un fiordo gramatical, desguaja a Lord Byron y a María Moreno y escribe esta novela o poema narrativo o balada armada como un cruzado (¨Nunca no vi tanto tullimiento¨). Armada como un cruzado, cargada de joyas y de silencios. María Negroni hace una Carta a la Madre más fundacional que la Carta al padre de Kafka o de Guebel, con todas las prosodias y sus formas y sus pompas. Sus pompas fúnebres. Con una autoconciencia absoluta de su gesta suicida, escribe con una mano arrancada a la infancia, como dice o dice decir.

Laura Ramos, Revista Eñe.


Una novela íntima y extraordinaria en la que explora la ambigua relación entre vida y escritura. En El corazón del daño lo que prevalece es el "modo Negroni" que consiste en romper siempre algo, produciendo una especie de cortocircuito en la lengua que arrasa con las categorías y derrama sobre la textualidad la belleza de una opacidad que rehabilita el esfuerzo por agotar el decir.

Silvina Friera, Página 12.


Un libro increíble. un salto al vacío tan impresionante, tan desgarrador y tan hermoso que nos deja sin aire.

Alejandro Tantanián


El corazón del daño es un réquiem y un aleluya.     

Esther Peñas. Latin American Literature Today.


Como Marguerite Duras a lo largo de su obra, como Vuong, Negroni indaga en la figura de su madre. Lo hace a través de oraciones que funcionan como párrafos brevísimos –cada oración es un párrafo–, verdaderos latigazos del lenguaje.

Carolina Esses. La Nación


Contundencia, rabia musical, una exclusión que alumbra, lenguaje que desborda la frontera entre prosa y poesía, saber del ritmo. El corazón del daño es casi un testimonio literario, autoficción cosida con el hilo de la literatura, y sobre todo el largo e intrincado recorrido de formación de una escritora.

Mario Nosotti,Revista Ñ


Negroni hace de la madre un aleph literario y personal, una isla en sí misma alrededor de la cual no se puede ser ni más ni menos que un náufrago en busca de ese lenguaje que vuelva a nombrarlo todo. Leer a Negroni es quedarse sin aliento y hasta sin palabras. No es posible rearmar en línea recta lo que se ha leído. Quedan imágenes y sonidos, como al salir de un sueño.

Luciana de Mello, Radar Libros


El corazón del daño es una pieza musical. Un manifiesto de escritura. Un ensayo poético en estado de pregunta, que hace pensar en Joan Didion, Lorrie Moore, Lydia Davis, Anne Carson, Amy Fusselman, Nathalie Léger. El corazón del daño es una obra de arte que atraviesa el acto de lectura. Un arte inclasificable, intransferible, vivo, empírico.

Inés Busquets, Agencia Paco Urondo


Esta novela es a su vez testimonio, ensayo, pensamiento filosófico. También una reflexión honda sobre la infancia, el sentido último de la existencia y la extrañeza de la vida. (…) La de Negroni es una escritura que se construye en base a miniaturas preciosistas y se vuelve inmensa.

Verónica Abdala, Clarín



La relación madre-hija me lleva a la extraordinaria El corazón del daño, de María Negroni, donde un texto deslumbrante pone a dialogar a una hija con su madre todopoderosa. Es un diálogo sordo pero lo suficientemente provocador como para que la hija, que reconoce a la madre como dueña del lenguaje, funde una lengua propia y se haga escritora. Allí la libertad es inmensa y la domesticación imposible. El devenir de la novela poema ensayo sostiene su potencia para producir un efecto mundo. La tensión y la precisión en las ideas y en el decir indócil afecta cada frase: la revolución y la afirmación triunfal está en la escritura. Poco importa si esta madre existió y si la autora es esta hija eterna. Se puede partir de la experiencia pero se hace otra cosa. Un libro como un hacha que rompe el mar helado dentro de nosotros, como aspiraba Kafka. La correspondencia con lo real es irrelevante. Sin duda Cixous y Negroni hacen cosas con palabras, como diría Barbara Cassin.

Paula Pérez Alonso, Página 12



El corazón del daño -tercera novela de la poeta argentina María Negroni (Rosario, 1951)- es un libro imprudente y profundo, una oración sin concesiones, sin vanas resurrecciones, sin piedad ni paz, que, sin embargo, salva a todo aquel que deja caer su mirada sobre cualquiera de sus párrafos. María Negroni ha escrito uno de los libros más bellos y crudos que yo he leído, un libro en el que las heridas no huelen a sangre, y el dolor y la rabia son dos poderosos salvoconductos para que este libro no acabe siendo un ensimismado ajuste de cuentas, una venganza torpe y deslucida.


Sonia Fides, Revista digital El asombrario & Co., España



https://marianegroni.com/pages/pbooks/novelas.html


febrero 08, 2026

PoesíaNo