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marzo 30, 2017

Ana Enriqueta Terán












Música con pie de salmo   




Intempestivo alcance de la tiniebla;

fino animal que emerge de las alabanzas y los salmos.

Así la profecía, semejante al oscuro, desmesurado

porte de la extranjera y su más alta música.

Sombrío, enjoyado silencio de reina en el palco fastuoso.

Y los trémulos labios de locura

                                    como animalejos súbitos

                                                 entre máscaras y niños furtivos.

Alguien guía sus aves y pide tregua al desprecio.

Alguien pues inevitable entre el primogénito y la nodriza enlutada.

Manto y grieta vivísimos responsables del girasol cuesta abajo

de la negra nupcial cuyas tetas se coronan de avispas

y fugases siseos. Intempestivo alcance de la tiniebla,

fino animal que emerge de alabanzas y los salmos.




Ana E. Terán (1918, Valera, Venezuela)

Enlaces: http://letralia.com/ciudad/hernandez/090211.htm

Imagen: Min Cultura Trujillo

marzo 24, 2017

Próximamente en este blog

Gracias, Barnacle, editorial independiente: http://www.barnacle.com.ar/home






















¡Oh, qué lugar más bello! / Germán Arens 
ISBN-978-987-4044-07-5

Germán Arens logra reencauzar a sus elementos más atómicos e ínfimos —es decir al individuo y sus vivencias—  un acontecimiento, despertar una sensación indeterminada sobre algo diferente, impreciso e inalcanzable (Los misterios no son más que la ausencia de datos) donde el menor mo-vimiento y la mirada se hunden más allá de las cosas conocidas y amables. Una poética.
El volumen no contiene ningún alegre poema para recitar cada mañana antes del desayuno. Tampoco incurre en ninguna evasiva oportuna. Si la palabra supone la experiencia, los héroes de sus poemas son representantes de una experiencia que ya ha tenido lapso para el fracaso, y que aun así son capaces de suscitar comunicación y producir dicha (si no hubiera sabido que eran flores/ les habría dicho sol.); todavía creen en la vida, con la ingenuidad necesaria como para no considerar la desgracia como tal; se quedan solos, con todo lo que sus mentes son capaces de urdir. Y en esas piezas fundan su pacto y acaso su salvación (no hay en las palabras un nombre que nos distinga). Refieren a otros un sueño o un recuerdo que los complace y avergüenza y que amenaza con aniquilar todo a su paso; y es entonces cuando sus confidencias adquieren morosidad, lejanía: (Eran lentos los días de infancia. Nosotros nunca hablábamos de amor).

Tanto amor plateado / Fernando Ayala 


ISBN-978-987-4044-06-8

¿Es la ausencia la raíz de todas las cosas que importan?  En Fernando Ayala, el paisaje y sus marcas, sus tachaduras, comprenden una expresión personal, una identidad y a la vez, un deseo estético. Nos interrogan acerca de qué clase de literatura es aquella que no está sometida en igual medida a la avidez sensual de las palabras y a la fe en ellas. El propósito de los libros no es de este mundo; al leer Tanto amor plateado logramos evocar cómo partir hacia algún lado o malignar un recuerdo ("Buscamos que el cielo monótono nos diga,/ qué techo es mejor."), algo impreciso e inalcanzable donde el menor movimiento y la mirada se hunden más allá de las cosas conocidas y amables. ("Qué fácil es hablar de amor./ ¿Cuándo fue la última vez que comiste?") o el amparo de un mismo dolor que amenaza con aniquilar todo a su paso ("¿Quién nos dará el tiempo y la distancia,/ Quién se llevará nuestro mal? "). 

Hay veces en la que no dispone más que de una oportunidad para decir algo: ("No alcanza con hacer las cosas bien, si estás solo"); cada poema, como una herida o un afán, crece donde no hay nada certero. El autor nunca pierde de vista aquello que supo escribir un diácono anglicano, matemático e insular: No importa el significado de las palabras, lo que importa es saber quién manda.

marzo 18, 2017

Nicolás Guillén


Las águilas




En esta parte están las águilas.
La caudal.
La imperial.
El águila en su nopal.
La bicéfala (fenómeno)
en una jaula personal.
Las condecoratrices
Arrancadas del pecho de los condenados
en los fusilamientos.
La pecuniaria, doble, de oro $20 (veinte dólares).
Las heráldicas.
La prusiana, de negro siempre como una viuda fiel.
La que voló sesenta años sobre el Maine, en La Habana.
La yanqui, traída de Viet Nam.
Las napoleónicas y las romanas.
La celestial,
en cuyo pecho resplandece Altair.
En fin,
El águila
de la leche condensada marca “El Águila.”
(Un ejemplar
realmente original.)


Madrigal




Tu vientre sabe más que tu cabeza
y tanto como tus muslos.

Esa
es la fuerte gracia negra
de tu cuerpo desnudo.

Signo de selva el tuyo,
Con tus collares rojos,
tus brazaletes de oro curvo,
y ese caimán oscuro
nadando en el Zambese de tus ojos.


Foto-de-Nicolás-Guillén-poeta-cubano
NICOLÁS GUILLÉN
 (1902, Camagüey / 1989, La Habana, Cuba)

Enlaces: http://www.cervantesvirtual.com/portales/nicolas_guillen/
Imagen: cadenaagramonte.cu

marzo 16, 2017

Charles Bukowski: Hay 4 ó 5 tipos en el bar del hipódromo.

Charles Bukowski


"no se requieren sesos para ganar
en los caballos, sólo se requiere dinero
y estómagoʺ.

nuestros reflejos no son
buenos.

las nubes afuera.
el sol afuera.
los caballos calentando afuera. 

permanecemos en el  bar.

ʺhe apostado a las carreras por  40 años
 y sigo sin
 ganarʺ.

ʺpodría apostarle a los caballos por otros
40 años y seguiría sin  ganarʺ.

al barman no le  gustamos,
el timbre de los 5 minutos
suena.

acabamos nuestras bebidas y
nos dirigimos a hacer nuestras
apuestas. 

nuestros reflejos lucen mejor
mientras caminamos:
no se ven nuestros
rostros.

4 ó 5 tipos salen del bar del
hipódromo.

qué mierda. nadie
gana. pregúntale al
César. 

Otros poemas de CHARLES BUKOWSKI, aquí
Imagen: solobukowski.blogspot.com

marzo 12, 2017

Jorge Santkovsky










Podrías dejar





para otro momento

el agua bendecida,

tus rezos

y los santos expeditos.



No es que comprenda

la urgencia de volver

a los viejos amuletos.



Después de todo

¿qué somos

sino repartidores

de gastadas moralejas?



Prefiero seguir confiando

en mis propios esfuerzos.



Todavía estoy

en el mundo de los vivos,

solo espero

que no te alejes.







Peldaño sobre peldaño





vida tras vida

me ocupé de construir una escalera.



No creo haber engañado a los creyentes,

nadie volvió para hacer el reclamo

aunque dudo que allá arriba

haya algo de mucho valor.



No era suntuosa

ni poseía la pendiente adecuada,

pero convencí a todos

de que era la única válida.



La escalera fue mi seguro de vida

nunca supe manejar

mejores armas.

Esto lo aprendí hace algún tiempo

mucho antes de descubrir la magia,

              cuando desorientado

moraba en las tinieblas.



Era eficaz contra los violentos

que se sabe, temen por igual

al cielo y al infierno.







Caen de los balcones





se desmayan,

se entierran en el suelo,

imploran pero no piden ayuda.



Percibo tras la penumbra

sus rostros despojados de encanto.



Escucho un murmullo profundo.

Desasosiego de voces sin brillo.



Intento hacer contacto

aunque me pregunto si vale la pena.



Algo los enlaza:

un vicio, unas monedas,

el dolor impar...

lo ignoro.



El vértigo ensaya mil variantes

hasta llegar a la pregunta,

la única

que puede salvarnos.






El silencio se entromete en nuestra conversación






Por momentos es un murmullo.

Tu rostro no logra

evitar ciertas palabras.



Resuelvo decir yo mismo

lo que tus labios omiten.



Ya nada será igual,

todo explota por el aire

y acuden a la cita

nuestros temidos fantasmas.



Entonces el diálogo se desmorona.

Parecemos distraídos

pero hablamos de los asuntos

que dominan este mundo.



Me detengo y pienso

en no ofrecer una salida elegante.



No intento un castigo,

lo hago para mantenernos a salvo.






De: "La incomodidad", Huesos de jibia, 2015

"El trayecto esbozado en La incomodidad, es el de un tránsito por caminos que presentan obstáculos, rodeos, sentencias; travesías que avanzan y retornan en un permanente contrapunto de incertidumbre y certezas. Nos invita a hacerlo en compañía de una divinidad silenciosa, de dudosa existencia. En cada derrotero, el verso se estructura y se compone como un diálogo íntimo con los enigmas (...)"


María Lanese



Otros poemas de Jorge Santkovsky, aquí