Sandra Cornejo
Dos mujeres En un poema conocí una mujer. Escribía acerca de un camino perdido en la colina. Dos personas reencontradas. Leves, subterráneas. Anochecidas ambas. No era un poema feliz. Sí pleno. Escrito en italiano, la lengua del amor. ¿O de la religión? Bien no recuerdo. Dos personas, una en la otra, sentadas a distancia prudente, frente a frente. Reunidas en la casa de mar y de campiña. Un diálogo de gestos. De memorias. Pensé que en el poema, como en la vida, por un instante, reconocemos a los nuestros para despedirnos, invariablemente, luego. La poeta, supe después, vive en Calabria. En un templo. Pinta iconos ahí. Absorta en sus rituales diarios y sagrados. Lejos y a resguardo de lo que, para nosotros, es el mundo. ...