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octubre 29, 2022

Emilio Paolo Taormina: En el recodo del torrente

poesía italiana



LAS naranjas que crecen   
en la palma de mi mano 
han perdido las hojas 
como un antiguo libro 
hojeado por el viento 
caen palabras 
como confeti 
no tengo la llave 
de esta lengua muerta 
sigo las notas de un violín 
llego a la puerta del tiempo 
en el recodo del torrente
está ahogado un pájaro
mañana en mis ramas
florecerán ojos
que me conducirán
como un bastón de ciego
hacia tu casa



PASEAMOS
entre agaves y zarzas
para ofrecernos
en los labios moras
el lecho del torrente
está seco
la clepsidra se ha roto
quizá también tú
tienes el cabello blanco
nosotros no sabíamos
que andábamos al atardecer
para poderlo recordar
como una brizna de hierba
entre las páginas de un libro



GLI aranci che crescono
sul palmo della mia mano
hanno perso le foglie
come un antico libro
sfogliato dal vento
cadono parole
come coriandoli
non ho la chiave
di questa lingua morta
seguo le note di un violino
arrivo alla porta del tempo
nell’ansa del torrente
è annegato un uccello
domani sui miei rami
fioriranno occhi
che mi condurranno
come un bastone da cieco
verso la tua casa



PASSGGIAMMO
tra agavi e rovi
per offrirci
sulle labbra more
l’alveo del torrente
è secco
la clessidra s´è spezzata
forse anche tu
hai i capelli bianchi
noi non sapevamo
di andare nel tramonto
per poterlo ricordare
come un filo d’erba
tra le pagine di un libro



EMILIO PAOLO TAORMINA
(1938, Palermo, Sicilia, Italia)
Traducción: Carlos Vitale
Fuente: 49 Escalones
Imagen en Kmetro0

octubre 27, 2022

Omar Hefling


Gracias al perro     




Tu mujer te dijo que va a regresar muy tarde esta noche 
Menos mal que tu perro es piadoso 
Y te pide que lo saques a pasear 
El vaso de whisky te acompaña pero jamás dice lo que piensa 
Menos mal que diste en la tele 
Con el Superagente 86 
 
Tu mujer va a regresar muy tarde esta noche 
Menos mal que el documental no es malo 
Los grandes misterios de los grandes naufragios 
Desde el Titanic hasta un barco pirata 
Menos mal que de tu barco sin rumbo 
La blonda que conduce no habla 

En noches así una botella se extingue
Más rápido que la honradez
En el anotador comprobás que hace un mes
Que de los cincuenta besos que dio
Tu mujer
Todos fueron a dar al hocico de tu perro

Las estadísticas te han revelado que para vivir
Necesitamos un poco de amor
Menos mal que a todos los cuchillos
Se los llevó el afilador
Menos mal que no se necesita un gran bolso
Para salir de perdedor
Un par de calzoncillos
Un poco de coraje
Y un abrigo por si cambia el tiempo.






OMAR HEFLING (1954, Canals, Córdoba, Argentina)
Fuente: Poetas Siglo XXI
Imagen en Facebook



octubre 26, 2022

Jane Draycott

poesía inglesa

La gota del Príncipe Rupert     




el enfriamiento rápido de esta extraordinaria gota de vidrio 
la deja en un estado de tensión enorme… 
 
Es deslumbrante. Es una lágrima que soporta 
un auto, el desprecio del candelabro 
presto a romper en llanto como niño, un nacimiento 
extraño, frío antes de tiempo. Es una oreja 
de vidrio sembrada por accidente en el agua más fría, 
la gota trasparente, dura como piedra excepto por la cola 
o el cuello que estallará como azúcar, pateará como un mortero 
con sólo el roce infalible de una uña. 

Es la perla en el fuego fatuo, farol dormido
en el hielo, lumbre de San Telmo en tus ojos.
Es la explosión de un collar en ruleta, el crac
de huesos en un carámbano, el clic de tu alicate
sobre el cuello de mi corazón, el dedo frotando el punto
que dice ‘estás acá,’ hasta que de pronto ya no.



Prince Rupert’s Drop




the rapid cooling of this extraordinary glass drop
leaves it in a state of enormous tension…

It’s brilliant. It’s a tear you can stand a car
on, the hard eye of a chandelier
ready to break down and cry like a baby, a rare
birth, cooled before its time. It’s an ear
of glass accidentally sown in the coldest of water,
that sheer drop, rock solid except for the tail
or neck which will snap like sugar, kick like a mortar
under the surefire touch of your fingernail.

It’s the pearl in a will-o’-the-wisp, the lantern asleep
in the ice, the light of St Elmo’s fire in your eyes.
It’s the roulette burst of a necklace, the snap
of bones in an icicle’s finger, the snip of your pliers
at the neck of my heart, the fingertip working the spot
which says ‘you are here’ until you are suddenly not.





                                 
JANE DRAYCOTT (1954, Londres, Inglaterra, Reino Unido)
Traducción: Carlos Llaza
Fuente: Buenos Aires Poetry
Enalce: Sitio de Jane Draycott
Imagen: Jemimah  Kuhfeld

octubre 25, 2022

José Luis Greco: Existen 160.000 especies de moscas


ANIMALES INDOCUMENTADOS     



Existen animales  
que no tienen nombre, no 
disponen todavía. 
 
La taxonomía zoológica  
no los incluye aún  
en sus registros.   

Algunos son pequeños, 
otros no tanto.  Por ahora 
escapan, no irán muy lejos. 
 
Acá hay uno que no pudo 
ser identificado: no tiene nombre 
ni pertenece a una categoría 
definible.  Lo acabo de dibujar
y hasta el momento tolera bien
la falta.

Pertenece al género de dibujos 
anómalos que parecen animales.

Pero él lo ignora.

(La anomia y el olvido se parecen,
comparten casi todo, pero no son
lo mismo. No hay que confundir:

Existen 160.000 especies de moscas
conocidas e identificadas.  

Pero siempre matamos la misma)



 
 JOSÉ LUIS GRECO (1952, Ciudad de Buenos Aires, Argentina)
Imagen: Jill Battaglia

octubre 23, 2022

Gastón Malgieri, poemas inéditos


IV     

 

Llevo no sé cuánto insomnio 
rezándole al techo 
 
yo 
la sin fe 
la sin garbo 
como nunca         en plegaria 
 
que el ojo de dios (si es que existe) 
perfore la mampostería
y sea                      otra vez de nosotros
el lugar tibio

Éramos cachorros vehementes
jugando a ignorar
la escasez de origen

Todo el resto
era urgencia 

no había qué comer
ni con qué pagarlo

igualito que ahora

pero ahora            además
lo precario
hizo nido en mi escritura

Cuando quiero dejarte por escrito
nada  es
como lo recuerda mi cuero

Estoy convencida:
envejecer es ir perdiendo
poco a poco
esa indolencia propia de los felinos

ese ir y venir
               de lengua en lengua
buscando calor
alguna pelea
               la sangre que esconde la luna

Llega un momento
en que a lo único a lo que podemos aferrarnos 
es a ese gesto imperceptible
que nos hace arrastrar por la casa 

rozar cada mueble
cada adorno

para ver si así
en sacrificio

recuperamos el rumor de esa tarde
en que abriéndose paso entre la mugre
alguien más
nos dio de beber
la fatalidad de su lujuria

 
 

NUNCA supe traducir lo que dicen mis uñas
cuando hundidas en la gomaespuma de la noche
abren al lenguaje como a un fruto podrido
y me dan a beber
una solemnidad que me marea

un cierto sopor

el duelo
un loop monocorde:
una
      y otra
                y otra vez
                                 mi madre
dándome leche
en el descanso de sus sueños de operaria                   

La plusvalía es una trampa – dice bajito -
como el amor
o la poesía

Una no puede evitar ser el conejo
que corre detrás de la zanahoria

pero también, mi chiquita
no hay cuero que aguante
no llegar a tocar nunca
el borde afilado de lo que se desea

La cría que alguna vez fui
la mira con terror
o indignada

¿Cómo puede ser
que no sepas cantar
canciones de cuna más luminosas?

decir: “mirá mi amor,
aquello
es el horizonte
         del otro lado
         también hay mundo”

No pudiste
ya no importa

Lo imposible en la lengua de la madre
es un hongo
que se disemina en las branquias
de la hija cuando escribe

Hay que tener
otra clase de escamas
            otra clase de idioma
            para atreverse a la intemperie

El dialecto que me legaste
apenas si alcanza
para boicotear
de vez en cuando
a la tristeza

No es suficiente talismán
para llegar hasta la boca del otro

Yo no sé
cómo es que finalmente
me pongo de pie todas las mañanas
abrazada como estoy
al recuerdo de tu murmullo derrotado

Yo no sé
de la caricia
esa parte de la belleza
sepultada por lo urgente del hambre

No sé
si lo que hago para subsistir
tiene que ver con la escritura

o a la inversa
si escribo
para que un rayo alumbre el monte
y deje de ser el campo de tiro
donde los hombres descargan su ira

Pero si dejo de escribir
es decir
si renuncio a ser una extraña entre las de mi especie
en tu lápida crecerá un musgo inaudito
que tapará para siempre tu nombre.


En “Doméstica, o el libro de las costumbre” (inédito)





poesía argentina
GASTÓN MALGIERI
(1977, Mar del Plata, Buenos Aires. Reside en Río Cuarto, Córdoba, Argentina)
Enlaces: Carruaje de pájaros | El ganso negro | Emma Gunst
Imagen en Facebook



octubre 21, 2022

Shuntaro Tanikawa



MUSEO     



Una guadaña de piedra entre otras 
quieta en el extremo más alejado del hielo. 
Las constelaciones rotan, 
muchos de nosotros perecemos,  
muchos de nosotros somos concebidos, 
una y otra vez los cometas evitan chocar entre sí, 
muchas antenas son aplastadas, 
los perros esquimales recorren el polo Sur, 
se levantan grandes sepulcros, al este y al oeste,
temblando bajo la luz de pequeñas lámparas
se dedican libros de poemas,
y hace muy poco
dividieron un átomo
y la hija del presidente entonó una canción...
Varias cosas han ocurrido
desde entonces.
Una guadaña de piedra entre otras
permanece quieta en el extremo más alejado del hielo.



MUSEUM



A stone axe among others
Quiet on the far side of the glass
The constellations rotate,
Many of us perish,
Many of us generated,
Over and over comets narrowly avoid collision,
Many dishes are smashed,
Eskimo dogs walk on the South Pole,
Great tombs are raised, east and west,
Shivering under the small lamp light
Collections of poems are dedicated,
And quite recently,
They split an atom,
Shivering under the small lamp light
And a president’s daughter sang a song . . .
Various things have even happened
Since then.
A stone axe among others
Lies quiet on the far side of the glass




SHUNTARO TANIKAWA
  (1931, Tokio, Japón)
Fuente: Poetry Foundation
Traducción del japonés al inglés: Satoru Sato y Constance Urdang. Traducción del inglés al español: Jonio González
Enlaces: El Cultural | Círculo de Traductores | Traducciones Cristina Rascón
Imagen en Artmap


octubre 19, 2022

María Rosa Maldonado

poesía argentina, Acúfenos


agua y pan a la sombra     




vivir y morir: esto es lo que hago 
es todo y suficiente 
 
no me ha sido asignada otra cosa 
 
prolifero   aquí y allá   diversifico mis criaturas 
-mirlos y rosas blancas en el Iíbano- 
 
pero 

también voy hasta el desierto imperturbable y lo lleno de flores 
hasta la cresta escarpada de los montes     donde 
las fuertes tobillos de las cabras no llegan

hasta las hondas fosas oceánicas:
algas verde-azuladas
praderas sumergidas de posidonias

y luego:   soplo   y todo  se borra en un instante
como el mundo lo hará en su momento justo

no soy  ni más ni menos sabia que un átomo de hidrógeno

vivir y morir: esto es lo que hago
es todo y suficiente



MARÍA ROSA MALDONADO (1944, Barcelona, España. Reside desde 1949 en la ciudad de Buenos Aires, Argentina)
Fuente: Facebook Aníbal Cristobo
Enlaces: Revista Colofón | El mar de letras | Bestia Lectora
Imagen en Facebook

octubre 18, 2022

Kenneth Rexroth: La intensa luz dorada



HOJAS CAÍDAS V NIEVE TEMPRANA  




En los años venideros dirán: 
“Cayeron como las hojas 
en el otoño de 1939”. 
Noviembre ha llegado al bosque, 
a los prados donde cogíamos el ciclamen. 
El año se desvanece con escarcha blanca 
sobre la juncia marrón de los prados brumosos, 
donde las huellas de los ciervos eran negras en la mañana. 
Hiela en las sombras; 
arces desaliñados cuelgan sobre el agua; 
la intensa luz dorada del sol brilla sobre el mermado arroyo. 
Truchas somnolientas se mueven entre columnas de marrón y oro.
 
Las hojas amarillas de los arces se arremolinan sobre ellas,
las hojas brillantes de los álamos,
Las aterciopeladas hojas verde olivo del aliso,
las hojas escarlata del cornejo,
lo más conmovedor de todo.

Por la tarde tenues celajes
flotan sobre las montañas;
las nubes de tormenta los siguen;
Una lluvia fina cae sin viento.
El bosque se llena de resonante silencio.
Cuando la lluvia cesa las nubes
se afierran a los acantilados y a las cascadas.
Al atardecer el viento cambia;
a la puesta del sol nieva.
Permanecemos en el nevado crepúsculo
y contemplamos la luna ascendente en la grieta de una nube.
Entre los pinos negros se extienden estrechas bandas de luz de luna,
brillando en la nieve flotante.
Un búho chilla en la filtrada oscuridad,
La luna tiene un lustre de glaciar.



FALLING KEAVES AND EARLY SNOW




In thc ycars to come thcy will say.
‘Thcy fell like the leaves
In the autumn of nincteen thirty-ninc.”
November has come to the forest,
To the meadows where we pickcd the cyclamen.
The year fades with thc white frost
On the brown sedge in the hazy meadows,
Where the deer tracks were black in the morning,
Ice forms in the shadows;
Disheveled maples hang over the water;
Deep gold sunlight glistens on the shrunken stream.
Somnolent trout move through pillars of brown and gold.
The yellow maple leaves eddy above them,
The glittering leaves of the cottonwood,
The olive, vclvety alder leaves,
The scarlet dogwood leaves,
Most poignant of all.

In the afternoon thin blades of cloud
Move over thc mountains;
The storm clouds follow them;
Fine rain falls without wind.
The forest is filled with wet resonant silence.
When the rain pauses the clouds
Cling to the cliffs and the waterfalls.
In the evening the wind changes;
Snow falls in the sunset.
We stand in the snowy twilight
And watch the moon rise in a breach of cloud.
Between the black pines lie narrow bands of moonlight.
Glimmering with floating snow;
An owl cries til the sifting darkness.
The moon has a sheen likc a glacicr.



Otros poemas de KENNETH REXROTH, aquí
Traducción: Hilario Barrero
Imagen en Allen Gnsberg Project

octubre 17, 2022

Juan García Gayo


OPINIÓN DEL NORTE     



“No dejo de sorprenderme 
que en tantas habitaciones llenas de buenos pensamientos 
bellamente estucadas con azucenas, 
los elegantes colegios se atrevan mostrar 
su oreja en carne muerta, 
líquen sobre un declive de zinc 
donde las cuadrillas en el subsuelo de la casa 
no guardan el debido respeto a las calderas, a los bronces 
traídos por mis abuelos especialmente desde Hamburgo. 
En lugar de jarrones, cuchillos, peines convalecientes y flecos 
—simples cagaditas de mosca al fin— 
reivindico la vida que conduce a Miguel Angel, a Rembrandt,
a las nieves sobre la parte de barbarie que nos atañe.
La arena de los médanos debería escupirse, ¿no les parece?
esos cardos y arroyos que no engañan a nadie,
basura colonial cerca del quinteto de cuerdas en el living
y los labios que palpan la temperatura del té, un poco ahumado,
                                             como a mí me gusta."



LA LECTURA




Con la primera lluvia de mayo
y más de una derrota
ella escucha los poemas de su marido.
Las orgullosas pecadoras,
locuaces, agitando sus pulseras de piedras
con propiedades mágicas,
convocan a la cita de servicios en su sótano.
Vasos de vino tinto, mesitas reservadas
para hombres solos y escritoras maduras.
En el camino, siempre, alguien pierde un zapato
o los dos y al llegar a destino se tensa
con una fiebre de difícil diagnóstico
y agradece a los cielos estar descalzo.
En estas circunstancias,
¿podría producirse una explosión de estrellas?
Duerme el agua en la jarra, se acaricia el cabello
la noche artificial, la tarima suelta nubecitas de polvo
y los poetas, en orden ascendente,
alivian con metáforas sus sueños, historias crueles,
amores desgraciados, laberintos inútiles.
En las calles desiertas, tanto para robarle
uno de sus secretos a la ciudad,
circula libremente la rosa de los vientos.
Hojas secas, filtros del corazón,
episodios cargados de sentido
en busca de un intérprete,
los amigos intercambian cautelosas noticias
de sus cuerpos, se miden, oscurecen,
dejan fluir lo que llamamos alma.
Tal vez quieran hacer públicamente el amor, ya mismo,
Con el verso final, a la espera de un tiempo
donde lo que no sea verdad no exista,
los que leyeron y sus acompañantes se sacan los anillos,
comulgan con las manos.




JUAN GARCÍA GAYO (1932 / 2013, Ciudad de Buenos Aires, Argentina) Fuente:  AHIRA | Archivos del Sur Enlaces: Al pial de la palabra | El escribidor | El blog de Carlos Martian Imagen:  Helene Schjerfbeck

octubre 13, 2022

Memorando redactado con cierta urgencia



espero en el Purgatorio: 
mi número de orden es millonario. 
 
Vocifero a uno de la Mesa de Entradas, 
                    más o menos visible,                       
que vuelvo más tarde. 
 
También a la vida le aviso 

En la sala de espera
mal interpretan mi nombre.
Fin de un desencuentro,
aunque el final parece más lento
que la propia espera.

Me llamo como me llamo
y espero volver con el nombre puesto
de la anestesia del pasado

(lo digo solemnemente)

Enseguida vuelvo anuncia un cartel 
pegado en la puerta.
Al zapatero le pasa lo mismo.

para Alberto Mateu




® PEDRO DONANGELO
Imagen: Ali Yanya

T.S. Eliot: Sobre un fondo de atenuados tonos de violines

Retrato de una dama      

Has cometido —
fornicación: pero fue en otro país 
y, además, la muchacha ha muerto. 
— Marlowe, El judío de Malta [IV, 1]



I 

Entre el humo y la niebla de una tarde de diciembre 
dejas que la escena se arme sola —como ha de parecer— 
con un “He reservado esta tarde para usted”; 
y cuatro velas tenues en la sala oscurecida, 
cuatro círculos de luz dibujándose en el techo, 
un atmósfera de tumba de Julieta 
preparada para todas las cosas a decir, o no decir.
Fuimos, digamos, a escuchar al polaco de moda
transmitir los Preludios, por el cabello y los dedos.
“Tan íntimo, este Chopin, que creo que su alma
debería resucitar sólo entre amigos,
dos o tres, que no tocaran la frescura
manoseada y cuestionada en las salas de concierto.”
— Y la charla así va derivando
entre deseos vacíos y lamentos elegidos con cuidado
sobre un fondo de atenuados tonos de violines
mezclados con débiles cornetas,
y comienza.

“No sabe cuánto significan mis amigos para mí,
y qué raro, qué raro y extraño es encontrar,
en una vida hecha de tantos, tantos fragmentos
(y eso por supuesto no me gusta... ¿lo sabía? ¡Usted no es ciego!
¡Es tan perceptivo!),
encontrar un amigo que tenga esas cualidades,
que tenga y ofrezca
esas cualidades de las que vive la amistad.
Cuánto significa para mí decirle esto...
sin esas amistades... la vida, ¡qué cauchemar!”

Entre el devaneo de los violines
y los solos fugaces
de cornetas entrecortadas,
un sordo tambor en mi cerebro
empieza a martillear absurdamente
su propio preludio,
caprichoso y monocorde,
que es al menos una clara, definida “nota falsa”.
— Tomemos aire, en un trance de tabaco,
admiremos los monumentos,
discutamos los últimos sucesos,
pongamos en hora nuestro reloj con un reloj de la calle
y sentémonos un rato a tomar nuestra cerveza.


II

Ahora que las lilas están en flor
tiene un jarrón de lilas en la sala
y gira con los dedos una lila mientras habla.
“Ah, amigo mío, usted no sabe, usted no sabe
lo que es la vida, debería retenerla entre sus manos”;
(girando lentamente cada tallo)
“La deja fluir de usted, la deja fluir,
y la juventud es cruel, y no tiene remordimientos
y se ríe de las cosas que no puede ver.”
Yo sonrío, por supuesto,
y sigo tomando el té.
“Pero con estos atardeceres de abril, que por alguna razón
me traen a la memoria mi vida enterrada, y París en primavera,
me siento inmensamente en paz, y encuentro que el mundo
es espléndido y joven, después de todo.”

La voz prosigue como el terco disonar
de un violín roto, en una tarde de agosto:
“Siempre estoy segura de que usted
entiende mis sentimientos, segura de que siente,
de que tiende su mano, al otro lado del abismo.

Usted es invulnerable, no tiene talón de Aquiles.
Seguirá avanzando, y cuando haya triunfado
podrá decir: en este punto muchos fracasaron.

¿Pero qué tengo yo, qué tengo yo que ofrecerle,
amigo mío, qué puede usted recibir de mí?
Sólo la amistad y la comprensión
de alguien que se acerca al final del camino.

Yo estaré sentada aquí, sirviendo el té a los amigos...”

Tomo el sombrero: ¿cómo compensar cobardemente
lo que ella me dijo?
Me verán en el parque, de mañana,
leyendo los chistes y la página deportiva.
Observo en particular:
una condesa inglesa sube al escenario,
matan a un griego en un baile de polacos,
otro estafador de bancos que confiesa.
Mantengo la compostura, el dominio de mí mismo,
excepto cuando un organillo, mecánico y cansado,
reitera una gastada tonada popular
con aroma a jacintos del jardín,
evocando cosas que otros han deseado.
¿Están bien o están mal estas ideas?


III

Cae la noche de octubre; regreso igual que antes
excepto por una leve sensación de incomodidad,
subo la escalera y giro el picaporte
y siento como si hubiera subido a gatas.
“Así que se está yendo al extranjero... ¿Y cuándo vuelve?
Pero esa pregunta no tiene sentido.
Difícilmente sepa cuándo volverá,
hallará tanto que ver...”
Mi sonrisa cae de golpe entre los adornos.

“Quizás me pueda escribir.”
Mi aplomo se reaviva por un instante;
esto es lo que esperaba.

“Me estuve preguntando con frecuencia últimamente
(¡pero el principio jamás sabe el final!)
por qué no hemos llegado a ser amigos.”
Yo me siento como alguien que sonríe, y al volverse
observa de repente su expresión en un espejo.
Mi aplomo se desvanece; estamos verdaderamente a oscuras.

“Porque todos lo decían, todos nuestros amigos,
¡todos estaban seguros de que nuestros sentimientos
nos unirían tanto! Yo misma apenas si lo entiendo.
Ahora debemos dejárselo al destino.
Me escribirá, al menos.
Quizás no sea demasiado tarde.
Yo estaré sentada aquí, sirviendo el té a los amigos.”
Y yo debo adoptar una forma diferente cada vez
para hallar expresión... bailar, bailar
como un oso bailarín,
chillar como un loro, parlotear como un mono.
Tomemos aire, en un trance de tabaco —

¡Bien! ¿Y si ella muriera una tarde,
una tarde gris y neblinosa, un anochecer amarillento y rosa;
si muriese dejándome sentado pluma en mano
con la niebla que baja a los tejados;
dudando, por un buen rato,
sin saber qué sentir o si comprendo
o si soy sagaz o necio, tarde o muy temprano...
no llevaría ella la ventaja, al fin y al cabo?
La música concluye con una “cadencia moribunda”,
ya que hablamos de morir —
¿Y tendría yo derecho a sonreír?



Portrait of a lady


Thou hast committed —
fornication: but that was in another country
and besides, the wench is dead.
—Marlowe, The Jew of Malta [IV, 1]


I

Among the smoke and fog of a December afternoon
You have the scene arrange itself —as it will seem to do—
With “I have saved this afternoon for you”;
And four wax candles in the darkened room,
Four rings of light upon the ceiling overhead,
An atmosphere of Juliet’s tomb
Prepared for all the things to be said, or left unsaid.
We have been, let us say, to hear the latest Pole
Transmit the Preludes, through his hair and finger-tips.
“So intimate, this Chopin, that I think his soul
Should be resurrected only among friends
Some two or three, who will not touch the bloom
That is rubbed and questioned in the concert room.”
—And so the conversation slips
Among velleities and carefully caught regrets
Through attenuated tones of violins
Mingled with remote cornets
And begins.

“You do not know how much they mean to me, my friends,
And how, how rare and strange it is, to find
In a life composed so much, so much of odds and ends,
(For indeed I do not love it ... you knew? you are not blind!
How keen you are!)
To find a friend who has these qualities,
Who has, and gives
Those qualities upon which friendship lives.
How much it means that I say this to you—
Without these friendships—life, what cauchemar!”

Among the windings of the violins
And the ariettes
Of cracked cornets
Inside my brain a dull tom-tom begins
Absurdly hammering a prelude of its own,
Capricious monotone
That is at least one definite “false note.”
—Let us take the air, in a tobacco trance,
Admire the monuments
Discuss the late events,
Correct our watches by the public clocks.
Then sit for half an hour and drink our bocks.

II

Now that lilacs are in bloom
She has a bowl of lilacs in her room
And twists one in her fingers while she talks.
“Ah, my friend, you do not know, you do not know
What life is, you should hold it in your hands”;
(Slowly twisting the lilac stalks)
“You let it flow from you, you let it flow,
And youth is cruel, and has no remorse
And smiles at situations which it cannot see.”
I smile, of course,
And go on drinking tea.
“Yet with these April sunsets, that somehow recall
My buried life, and Paris in the Spring,
I feel immeasurably at peace, and find the world
To be wonderful and youthful, after all.”

The voice returns like the insistent out-of-tune
Of a broken violin on an August afternoon:
“I am always sure that you understand
My feelings, always sure that you feel,
Sure that across the gulf you reach your hand.

You are invulnerable, you have no Achilles’ heel.
You will go on, and when you have prevailed
You can say: at this point many a one has failed.

But what have I, but what have I, my friend,
To give you, what can you receive from me?
Only the friendship and the sympathy
Of one about to reach her journey’s end.

I shall sit here, serving tea to friends....”

I take my hat: how can I make a cowardly amends
For what she has said to me?
You will see me any morning in the park
Reading the comics and the sporting page.
Particularly I remark An English countess goes upon the stage.
A Greek was murdered at a Polish dance,
Another bank defaulter has confessed.
I keep my countenance, I remain self-possessed
Except when a street piano, mechanical and tired
Reiterates some worn-out common song
With the smell of hyacinths across the garden
Recalling things that other people have desired.
Are these ideas right or wrong?


III

The October night comes down; returning as before
Except for a slight sensation of being ill at ease
I mount the stairs and turn the handle of the door
And feel as if I had mounted on my hands and knees.

“And so you are going abroad; and when do you return?
But that’s a useless question.
You hardly know when you are coming back,
You will find so much to learn.”
My smile falls heavily among the bric-à-brac.

“Perhaps you can write to me.”
My self-possession flares up for a second;
This is as I had reckoned.

“I have been wondering frequently of late
(But our beginnings never know our ends!)
Why we have not developed into friends.”
I feel like one who smiles, and turning shall remark
Suddenly, his expression in a glass.
My self-possession gutters; we are really in the dark.

“For everybody said so, all our friends,
They all were sure our feelings would relate
So closely! I myself can hardly understand.
We must leave it now to fate.
You will write, at any rate.
Perhaps it is not too late.
I shall sit here, serving tea to friends.”

And I must borrow every changing shape
To find expression ... dance, dance
Like a dancing bear,
Cry like a parrot, chatter like an ape.
Let us take the air, in a tobacco trance—

Well! and what if she should die some afternoon,
Afternoon grey and smoky, evening yellow and rose;
Should die and leave me sitting pen in hand
With the smoke coming down above the housetops;
Doubtful, for quite a while
Not knowing what to feel or if I understand
Or whether wise or foolish, tardy or too soon...
Would she not have the advantage, after all?
This music is successful with a "dying fall”
Now that we talk of dying"
And should I have the right to smile?






Otros poemas de
T.S. ELIOT, aquí
Traducción: Gerardo A. Gambolini
Fuente: Patricia Damiano

octubre 12, 2022

Úrsula Alvarado



ELOGIO DEL HASTÍO     

Ángel de la esperanza y los calendarios,
¿conoces la desesperación?
ANNE SEXTON  

 
Frente a mí el desayuno se derrite  
como el espacio del recinto que lo contiene.  
 
Los árboles me han dejado de hablar.  
 
Gasto tiempo en nimias distracciones:  
Me convierto en barro,  
en docenas de raíces que tejo y destejo. 
Exploro bajo la arcilla y cosecho cuarzos lilas,
ópalos transparentes ante mi asombro.

Como pececillo ansioso
el tiempo escapa de mis muslos
ciego, líquido y sediento.

                             ¿Cuánto más mis vértebras sin danza y fuego?

Erróneas como el miembro extirpado que palpita
o las desgarradas alas de una mariposa,
ante la palabra vuelo se enervan.

A muchos kilómetros,
una ola que muere en la orilla
trae consigo la voz del mundo.



QUEBRANTO



Es mi corazón un gran molusco que arde.
Nada sabe de fortaleza, pero aprieta los dientes.

Mi náusea pare palabras prematuras
                                     —renacuajos entusiasmados—
nadadores aprendices que pronto transfigúrense
en anclas y maderos.

En el prolífico mar de la desesperación
mis versos se reproducen como hígados a destiempo.

Nada es suficiente.
No hay epitafios para tantos muertos.

De Canto a la hoja que cae (Hanan Harawi, 2021)



FIAT LUX



Ella musitó hágase la luz
y la luz se hizo.

El universo se derramó
como indecente río entre sus piernas.

Setenta veces siete
llamó a su propia puerta
y esta fue abierta.

En su cuerpo
entusiasmada palpita
la más grande estrella.

Una vez más susurró
                           hágase la luz
Y desde entonces
no hubo paz entre los hombres.

(Inédito)







ÚRSULA CAROL ALVARADO NOBLECILLA (1979, Lima, Perú)
Licenciada en Administración de turismo por la UNMSM, gestora cultural por el Programa de
Extensión Profesional MALI/UNESCO y escritora. Ha publicado en poesía «Metamorfosis
inversa» (Vagón Azul Editores, 2015) y «Canto a la hoja que cae» (Hanan Harawi, 2021). Ha
escrito y producido el documental «Una ciudad como yo» que explora la relación entre
poesía, mujeres y espacio público. Actualmente dirige la asociación cultural Poesía en la ciudad

octubre 10, 2022

Guillermo Ariel Seminara


PLANTA        



Tengo una planta en el balcón    
que a cada lluvia devuelve 
otra de semillas: 
Un tupido cielo de estrellitas negras 
esparcidas ahora sobre el 
suelo inerte e inútilmente húmedo  
de mi balcón. 
Cuando me acerco, 
una vez las lluvias, 
la miro, supongo que buscando  
algún silencio que la explique, 
pero ella se mantiene (in)diferente, 
detenida en la quietud 
de su maceta bordó, 
tan bordó como el suelo que ignora  
y desde el cual yo escribo, 
casi triste (1) 
¿germinado? 
alejado de su verdad vegetal sin propósito  
creyendo en la vida  
después de las plantas, 
en las lluvias  
después de uno. 


(1) Por aproximación. Remite a ciertos episodios soleados, a siestas infantiles y a la contemplación visual en soledad de la figuras geométricas que suelen dibujar las baldosas de los patios.



CONCEPTUALISMO



Escribo la palabra "precipicio"
y me paro luego en el borde de ese [abismo pronunciado.
Sólo un paso me separa ahora de caer
en el lado universal de las cosas.
Porque abismo es una profundidad 
que sólo el lenguaje puede
construir.
Y de la que resulta una muerte -sin restos-
que excede por mucho

a la experiencia
sensible del morir,
que ninguno conocemos.



El GLOBO CAE



Un globo cae lentamente 
y se hace tierra contra el cielo
Y un poco más lejos de allí
el llanto de un niño perdido
le suelta la mano.





GUILLERMO A. SEMINARA (1965, La Plata, Buenos Aires, Argentina)
De: "Apuntes sublunares", Arranca Editorial, 2022
Enlaces: Los poetas no van al cielo | Letralia
Imagen en Facebook

Nicolae Prelipceanu


Esperaba




Esperaba un sinfín de cosas
esperaba envejecer
esperaba no tener miedo
de un sinfín de cosas
esperaba que un sinfín de cosas
pasaran
Y he envejecido
y las cosas no han pasado
están donde estaban
mirándome fijamente
con benevolencia
He pasado yo
entre sus fijas miradas
y mi cuerpo visto por ellas
empezó él mismo a ver

Justo cuando nevaba por primera vez
con la última nieve.






NICOLAE PRELIPCEANU
(1942, Suceava, Rumania)
Traducción: Joaquín Garrigós
Fuente: Casa del Tiempo N° 98
Enlaces: Barcelona Review | Emma Gunst
Imagen en Facebook



octubre 09, 2022

Kim Hyesoon


Apóyate en el agua           




Apóyate en el agua y no te separes de ella 

No puedes resistir por mucho tiempo. Retuerzo mi cuerpo  
aferrándome a los dedos del agua y  

visto un traje tejido con pelos de agua 
me agacho y me cubro el rostro 

Inclinémonos juntos 
Caigamos abrazándonos el uno al otro 

Después de que yo salte 
será tu turno de saltar 

Cuando lance el sedal 
por favor muerde el anzuelo y aparece 
haré lo mismo la próxima vez 

Suplícale
al agua que hable consigo misma más de lo que tú lo haces

Cuando está borracha balbucea
así que me llevo la lluvia a casa

El agua entra por la ventana

Estás a punto de apoyarte
en ella
pero el agua
se apoya aun más en ti



LEAN ON THE WATER



Lean your body on the water and cling to it

Can’t bear it any longer. I twist my body
holding on to the fingers of water and

wear a coat woven with water’s hair
I crouch and cover my face

Let’s be slant together
Let’s fall embracing each other

After I jump off
it’ll be your turn to jump
When I throw down the fishing line

please bite on the hook and bob up
I’ll do the same next time

Plead to
the water that talks to itself more than you do

It babbles on when it’s drunk
so I take the rain home

Water pours in through the window

You’re about to lean
on it
but the water
leans on you even more



KIM HYESOON
(1955, Uljin, Gyeongsang del Norte, Corea del Sur)
Traducción del coreano al inglés: Don Mee-choi
Traducción del inglés al castellano: Jonio González.
Enlace: Revista Cactus
Image en Never Mind The Beast

octubre 08, 2022

Wallace Stevens en Hablar de poesía




octubre 07, 2022

5 poemas de Rómulo Bustos Aguirre




COTIDIANO    



Como sucede con los cuadros que cuelgan 
en las paredes 
cada mañana sorprendes 
una leve inclinación de tu adentro 
Cada mañana crees corregir este desnivel 
Pero entre la primera posición y la segunda 
queda siempre un residuo 
una brizna de polvo que se acumula 
Sobre esta oscura aritmética se edifica tu alma 

a Rietze Mersedus


DESTINO



Una vez al año, al inicio de las lluvias
la isla es invadida por una ola de cangrejos
que bajan de los montes a aparearse
                                       y desovar en el mar

Se les puede ver enfebrecidos escalando muros
acortando caminos
                por entre los zaguanes de las casas

Días después los minúsculos recién nacidos
abandonan el agua
e inician un penoso reflujo

Muchos mueren destrozados por los automóviles
o en los malvados juegos de los niños

Pasajes de este misterioso argumento pueden leerse
en los cientos de caparazones dispersos por la isla
O con ciertas variantes que lo magnifican
                         en algunas paginas de Sófocles



HOMBRE SENTADO EN UNA SILLA PLEGADIZA



Un hombre sentado en una silla plegadiza, todo él
                                                        mirando el mar
lleno de moluscos, de ahogados, de estrellas caídas
Mirando el mar, solo
el vaivén del mar, el monótono fluir de las nubes

No algo más allá, oculto detrás del telón,
                  sólo la rizada superficie, el espectáculo

Ningún bello delfín agonizando en el palacio
                                                        de la memoria
Ninguna blanca obsesión de la ballena
                                                   transita estas aguas

No el vórtice de la flor de nueve pétalos,
                                                        el dulce samadi
es el objeto de esta contemplación
de espaldas a la zona de los nuevos hoteles

No el gran vacío, madre de los diez mil seres
Solo el grande, el pequeño saco,
                                                  el verdadero vacío
Algo suspendido, presente y sólido

como un hedor inevitable que comienza
                                                              a esparcirse
Un hombre solo sentado en una silla
                                                 plegadiza de alquiler
perdido de sí, hallado de sí
de tanto en tanto, cambiando
ligeramente de posición, ligeramente de canal
como un viejo monje que ha extraviado su fe
y ahora sólo mira
un gran televisor a colores

a Ray, el contemplador


EN EL ZOOLÓGICO

Lo siniestro (Umheimlich) es todo lo que
debiendo permanecer secreto, oculto,
no obstante se ha manifestado
Schelling

Quizás no haya más viva y precisa expresión
de lo siniestro que el trasero del mandril

Por definición
una vez que lo siniestro se ha manifestado
               no podemos evitar pertenecerle entrar
               en su tortuoso juego
De allí ese comportamiento ambiguo
               y hasta divertido de los visitantes del zoo
cuando llegan a la zona de los mandriles
Una vez que el ojo ha hallado
las conocidas y chocantes callosidades posteriores
                                           de estos simios
–y es como si secretamente
                            hubiera estado buscando–
en movimiento de péndulo
o en vértigo de lo simultáneo
los apropia y expulsa como su objeto.
                                           De allí en adelante
los visitantes mirarán de reojo
como si estando no estuvieran
o como si quisiera que cuando voltearan a verlos
                                           hubieran desaparecido
pero solo acaso, extrañamente, para poder seguir
observándolos a su gusto en la imaginación

Esto sucede sobre todo con las muchachas.
                 Sobre todo con las muchachas de bellos
                 y lustrosos traseros
Sobre todo si van en grupo las muchachas
cuchicheando entre sí y luego apartándose
                                               y retornando
siempre ruborosas retornando las muchachas

Y allí estarán esperando en ofensivo contrapunto
                                                      los mandriles

La escandalosa floración visceral
                                    desbordando sus límites
ofreciéndose obscena a los ojos del visitante

Los mandriles
por supuesto, no han leído a Shelling ni a Freud
              ni mucho menos a Bataille como tú,
              mi ilustrado lector
Pero algo deben intuir
de su papel en la complicada economía
                                        espiritual del visitante
No en balde son ramas de un mismo árbol
Por eso se pavonean exhibiendo sus repulsivas
                                                      corolas–culos

Algo deben sospechar del asunto
cuando irritantes dan la espalda
                       y comienzan a observarlo con su gran ojo
                       inescrutable, único

Acaso en ese momento el visitante
                                            alcance a comprender
que no es ese ojo paródico del mandril,
                     ni el mandril mismo sino algo distinto
lo Absolutamente Otro
es decir, lo íntimamente tú afuera respirando,
                              desbordado de ti
lo que lo mira

Lo siniestro
ciertamente nos constituye y nos habita

Pero sobre eso ya se han ocupado suficientemente
                                                      los teóricos
Yo solo quería hablar de los visitantes del zoológico
                               sobre todo de las muchachas
de los bellos y lustrosos traseros de las muchachas




DE LA DIFICULTAD PARA ATRAPAR UNA MOSCA



La dificultad para atrapar una mosca
radica en la compleja composición de su ojo

Es el más parecido al ojo de Dios

A través de una red de ocelos diminutos
puede observarte desde todos los ángulos
siempre dispuesta al vuelo

Parece ser que el gran ojo de la mosca
no distingue entre los colores

Probablemente tampoco distinga entre tú
que intentas atraparla
y los restos descompuestos en que se posa





RÓMULO BUSTOS AGUIRRE (1954, Santa Catalina, Colombia)
De: "De la dificultad para atrapar una mosca", Universidad Externado de Colombia, 2008
Enlaces: La raíz invertida | Literaridad | Revista Altazor
Imagen en  El Universal Cartagena   



octubre 06, 2022

Celia Gourinski

Baldíos     



Deformes alturas que no se alcanzan jamás, en 
   ningún desierto que borra toda sed 
Desafortunadas alturas de una orilla a otra orilla, 
   impecables como el infierno en su extrema 
   claridad 
 
El mundo se achica la tierra la fría 
                                                      alturas deformes 
                                                      alturas gigantes 
Yo caigo en ellas: nada me piden nada me otorgan.
   El resto de ellas es el resto de mí, nunca en
   alguna cercanía

El mundo se achica la tierra la fría
   cabe en mis manos, en las plegarias de mis
   manos hacia todo lo que no existe pero tiene
   nombre callado

Yo me yazgo muerta en un demasiado nadie



Certeza de poeta



Van y vienen los pasionarios de la tristeza, le cantan
con opíparas lágrimas, falsos y pervertidos de sí
mismos, le cantan bellamente a las bellas tristezas

Siento aquellas puñaladas defensoras, mentiras de la
mentira, y me obligo a descubrir a Su Majestad La
Tristeza, sucio diablo que entre los diablos, no
perdona

Fotografía en blanco y negro de Celia Gourinski con un vestido oscuro. En la pared se aprecia un afiche
CELIA GOURINSKI (1938/2008, Ciudad de Buenos Aires, Argentina)
Enlaces: Otra iglesia es imposible | Acta Literaria | Caras y Caretas | Emma Gunst
Imagen en Caras y Caretas