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mayo 31, 2018

Belek Antar, un poeta ocasional




YO quería ser daltónico
para ser mejor piloto
como mi padre con su caza
modelo Breguet 14
pero el daltonismo
saltea una generación,
como el coraje
decía él




De todas formas




fui piloto, hoy día
no se necesita poder diferenciar
distintos tipos de blanco
en el campo de las nubes;
las maquinas hacen todo
el trabajo y nosotros
solo ponemos el sufrimiento

También quería tener
una infancia traumada, conflictos
personales y una familia
destruída
para ser mejor poeta
como mi abuelo con su bayoneta
defendiendo Estambul
escribiendo versos
entre las balas rusas

Fue mi padre quien
simplificó el trabajo
pegándose un tiro en la frente
por error, dijeron los peritos
yo digo que tal vez
porque el coraje saltea dos generaciones
y porque las maquinas ahora
también hacen todo el trabajo
incluso en la poesía


Hijo de Meryem Bologur y Wadih Antar, Belek Antar nace en La Rioja. Escapando a las hambrunas de pos-guerra y a la furia de su suegro, Halit Bologur, turco nacionalista que se oponía al matrimonio de su hija con un libanés, Wadih Antar emigra a La Rioja. Junto a ellos viaja la madre de Meryem, Sinem, que abandona su tierra natal para acompañar a la familia, y de paso hacerse cargo de los gastos de la emigración comprando una casa en La Rioja que sería patrimonio familiar hasta el final. Meryem llega embarazada a Aimogasta y da a luz a Belek Antar a los pocos meses. La madre no sobreviviría al parto y, de alguna forma, tampoco su padre, quien sería internado en un psiquiátrico por una corta temporada, luego de sufrir una crisis nerviosa y entrar en una fuerte depresión. Durante ese tiempo, y a lo largo de la vida de Belek, su abuela se haría cargo de él y de su educación. A sus 20 años, luego de que ingresara a la academia militar, Belek Antar recibe la noticia de la muerte de su padre: limpiando un arma que guardaba de recuerdo de su abuelo se dispara en la frente, muriendo en el acto. Belek siempre tomó este hecho como un suicidio y al año siguiente tuvo su primera crisis depresiva y su primera internación. Al salir del hospital, escribiría el siguiente poema:


estar loco es un poco como no estar
todo sigue indiferente a nuestra falta
y al salir y volver
uno descubre que todo cambió
salvo aquello de lo que se hacía cargo
y la casa vieja, cada vez más vieja,
y en ese cuaderno no se escribió nada por meses
y sobre todos, el polvo
como si todos los objetos de la vida de uno
hubieran estado también ellos
internados

BELEK ANTAR (1920 / 1985, Río Tercero, Córdoba, Argentina)
Aunque nunca ejercería profesionalmente, fue piloto de avión y tuvo trabajos varios: fue fotógrafo y mecánico, así como instructor de vuelo. En algún momento de su vida se muda a Córdoba, luego de publicar en La Rioja un único libro, Vida y otros asuntos, del que solo vendió unos pocos ejemplares que logró recuperar y prender fuego con el resto de la tirada, causando un incendio en la vieja casa que heredara de su abuela. 
Luego de un exilio breve en México, menos de dos años entre el 79 y el 81, donde volvería a transitar un proceso de internación psiquiátrica de casi 4 meses, su rastro se pierde en Córdoba. Muere allí en 1985, en la Ciudad de Río Tercero, sin que nadie se presente a retirar el cadáver

Enlace:

mayo 30, 2018

Presentación de "La flora de los escombros" de Volker Braun

Poesía alemana actual


Jueves 31 de mayo a las 19 h. Entrada libre y gratuita.
Goethe-Institut
Avenida Corrientes 319 / 343 Buenos Aires
La traducción de esta obra recibió apoyo del programa de fomento a la traducción del Goethe-Institut.

Conversación acerca de los árboles en el Parque Gezi (2013) 


1



Se trata de un par de árboles
Seres silenciosos, erguidos como nosotros
Es decir desconocidos, cualesquiera, fáciles de sacar
De su lugar histórico
Donde acumulan la luz en el follaje
Una llamarada verde en la brasa del cemento
Sus bóvedas cálidas residencia de los mediodías.



2



Acerca de los árboles es la conversación, vital
Y no es digno derribarlos a golpes
En una pequeña masacre a la mañana
Uno como nosotros, una armada de mástiles que se sumergen
En agua, arbitrariedad y gas lacrimógeno
Una estadística de la felicidad que no esparce semillas
Una estación del año sin retorno.



3



Es decir, de los árboles – y un hombre se mantiene erguido
Como consciente de sus pies enredados
Como si reflexionara acerca de su modo de andar
Él se planta
En el suelo desnudo como si
Rellenara su sombra con una sustancia sólida
Sedimento de la multitud
Que se volatiliza.



4



Como si se le cayera la propia
Existencia, una cosa inquieta, inconsistente
La falta de sueño, de paciencia
De algo fundamental, elemental.
Los árboles son los que le recuerdan
La falta de naturaleza
De las razas y religiones podridas
La sumisión a sus respiraciones, la opresión
¡De su capacidad de ser humano!



5



Y los cálculos de ensueño
Los déficits, la tolerancia, el día sin hacer.
Los Alpes desnudos del futuro
Miles de millones en las aguadas de Arabia, aunque
Los camiones cisterna disponen de hidrantes secretos.
¡Los miserables van como locos sobre los mares!



6



Quien está de pie tranquilo allí en la calle
Está al alcance de la injusticia. Infinito
Cansancio, infinito tiempo
Él está de pie, obsequia
Leche y limones, para lavar los ojos
Un bosque crece desde su alma.
Qué clase de tiempo en el que
Una conversación acerca de árboles incluye todas las atrocidades.


"La Flora de los escombros", El jardín de las delicias, 2017

Traducción: Silvana Franzetti

VOLKER BRAUN es uno de los poetas de lengua alemana más significativos y reconocidos, primero en la antigua República Democrática Alemana y luego en la Alemania reunificada. Nació en Dresde, en 1939. En 1965, invitado por Helene Weigel a trabajar como dramaturgo en el Berliner Ensemble, se radicó en Berlín. A lo largo de su carrera obtuvo valiosos reconocimientos, como el Premio Heinrich Heine (1971), el Premio Heinrich Mann (1980), el Premio Schiller Memorial (1992) y el Premio Georg Büchner (2000). Su poesía fue traducida, entre otros idiomas, al italiano, al francés, al inglés, al eslovaco, al checo, al chino y al ruso. Entre sus últimos libros de poesía se destacan Auf die schönen Possen (De las bellas burlescas, 2005), Der Stoff zum Leben 1-4 (El material para la vida 1-4, 2009) y Handbibliothek der Unbehausten (Sala de lectura de los sin hogar, 2016).

Silvana Franzetti es poeta y traductora. Nació en Buenos Aires en 1965, donde vive y trabaja. Realizó montajes de sus textos poéticos en instalaciones, performances y videopoemas, estos últimos exhibidos en numerosos festivales internacionales de poesía. Tradujo poesía de Monika Rinck, Günter Kunert, Hilde Domin, Reiner Kunze y Volker Braun, entre otros poetas alemanes contemporáneos. Entre sus últimas publicaciones se encuentran Notas al pie(2016), Cuadrilátero circular (2002, 2007) y los libros-objeto Mentiras (2010) y Telegrafías (2001), realizados en colaboración con Roberto Equisoain y Mariana Bustelo, respectivamente. 

mayo 27, 2018

Alberto Cisnero: Las casas, Barnacle, 2018


2     
 


ya no recuerdo cómo fue. después pasaron  
muchos días. no hacen al tema. las luces 
de las posadas, un curso de agua 
translúcida, otro paisaje de niebla. más allá, 
más arriba y más lejos el cielo es negro. por azar 
o por juego, justo cuando la vida mudó color 
y gala. y capturado el corazón. un secreto 
que lo excede. la luz que irradia el candil, prevenida frente a un extraño, 
condesciende a uno.



3



recordarás un día. el contacto de mi mano 

en la tuya. el que ahora te ofrezco. sólo 
diremos que era en junio, hace muchos años. recuerdo un día sólo porque viene con tu nombre mezclado. y lejos y muy cerca. y pronto. 
como una ola, pronto. y donde todo acaba 
o todo comienza. como mi padre me miraba 
un día. suelo asentir a lo que decís. y sé 
que eso me alboroza. ahora ya soy viejo 
y lo comprendo, hija.



11




o bien lo fingía. me fingía bondadoso y necio. 
en votos adversos. no más en votos adversos. 
será siempre nuestra la luna de invierno. plumón 
de pájaros y albayalde. como un rostro querido. 
porque hoy has venido. tu cantor borracho, 
de poncho y firme la mano en el puño del hacha, buscaba, como quien busca desesperado, algo 
que desapareció. a la luna de invierno. ventisca. 
y tras de vos y tras de mí, esperamos 
y despedimos lo mismo.



13



detrás del volante. sobre la ruta seis. 
en un repente. la gran noche campo afuera 
y la luna de invierno. una antigua habladuría 
o una primera certeza o un obsequio. confituras de maicena. a miles. en un poblado del camino 
tuve un rancho alguna vez. después pasó 
el tiempo. me empeñé en las tabletas etruscas. porque mancillan lo que en la punta de la lengua 
a ocluirse torna. hay también palabras veloces como la luz. o bala o rayo o síncope. 
para un repente con la mano en el pecho.


ALBERTO CISNERO (1975, La Matanza, Buenos Aires, Argentina)

Escribió: La sustancia en infracción (2002), Los dados de la muerte (2004), Mil brillos apagados (2007), Akullico (2009), El precursor químico (2009), Tagsales (2010), Adiós y hasta pronto (2010), El movimiento obrero granizado (2011), Robé un auto para trasladarme a las soledades vivientes (2012), Ajab (2012), Oquei, gracias (2013), Las casas (2013), Forma parte de mi guerra (2015), Acata Míckuy (2017) y las novelas Hablamos cuando se pueda (2011), Treinta dineros (2012) y Drugstore (2015).​​​​​​

El límite de la materia (Ediciones Ruinas Circulares, 2012 y Barnacle, 2015), Tagsales (En-causto, 2013) , Adiós y hasta pronto ( Dio Fetente, 2013), El movimiento obrero granizado (Barnacle, 2014), Robé un auto para trasladarme a las soleda-des vivientes (Barnacle, 2015), Drugstore (Barnacle, 2015), Ajab (2016) y Oquei, gracias (Barnacle, 2017).
Sitio web: www.albertocisnero.wix.com/home

mayo 26, 2018

Linda Pastan

Linda Pastan

Ética



Hace muchos años en clase de ética
nuestro profesor nos preguntaba cada otoño:
¿si se prendiera el fuego en un museo
qué es lo que salvarías, una pintura de Rembrandt
o una anciana a la que de todos modos
no iban a quedarle muchos años de vida? Impacientes en las duras sillas
nos preocupaban poco los cuadros o la vejez,
optábamos un año por la vida, al siguiente por el arte
y siempre con poco entusiasmo. A veces
la mujer adoptaba el rostro de mi abuela
dejando por una vez la cocina para recorrer
algún museo inhóspito y sólo a medias imaginado.
Un año, creyendo ser ingeniosa, respondí
¿por qué no dejar que decida la anciana?
Linda, explicó el profesor, evita
la carga de la responsabilidad.
Este otoño, casi anciana yo misma,
estoy en un museo real
frente a un verdadero Rembrandt. Dentro del marco
los colores son más oscuros que el otoño,
más oscuros aún que el invierno— los ocres de la tierra,
aunque los elementos más brillantes arden
a través del lienzo. Ahora sé que la mujer,
la pintura y la estación son casi una sola cosa
y todas más allá de la salvación de los niños.


El día más feliz



Era los primeros días de Mayo, creo
un momento de la lila o cereza silvestre
cuando tantas promesas se hacen,
difícilmente preocupe si algunas no se cumplen.
Mi madre y mi padre todavía suspendidos
en la experiencia, parte del paisaje
como las casas en donde había crecido,
Y si habrían de ser derribadas después
fue algo que yo sabía
pero no creía. Nuestros chicos estaban dormidos
o jugando, el más chico tan nuevo
como el nuevo aroma de la lila,
y cómo pude haber adivinado
sus raíces eran superficiales 
y serían fácilmente trasplantadas.
No supe incluso que era feliz.
Los pequeños enojos que eran como sal
sobre el melón fue sobre lo que me obstiné,
aunque en verdad ellos simplemente
hicieron el sabor de la fruta más dulce.
Entonces nos sentamos en el porche
en la mañana fría, sorbiendo
café caliente. Detrás de las noticias del día—
huelgas y pequeñas guerras, un incendio en algún lugar—
Pude ver lo alto de tu cabeza negra
Y pensé no en conflagraciones públicas
sino en cómo se sentirían en mi hombro desnudo.
Si alguien pudiera parar la cámara entonces...
Si alguien pudiera no sólo parar la cámara
Y preguntarme: sos feliz?
Quizás me habría dado cuenta
cómo la mañana brilló en el color
reflejado de la lila. Sí, podría haber dicho
y ofrecido una taza humeante de café.



Ethics



In ethics class so many years ago
our teacher asked this question every fall:
If there were a fire in a museum,
which would you save, a Rembrandt painting
or an old woman who hadn’t many
years left anyhow?  Restless on hard chairs
caring little for pictures or old age
we’d opt one year for life, the next for art
and always half-heartedly.  Sometimes
the woman borrowed my grandmother’s face
leaving her usual kitchen to wander
some drafty, half-imagined museum.
One year, feeling clever, I replied
why not let the woman decide herself?
Linda, the teacher would report, eschews
the burdens of responsibility.
This fall in a real museum I stand
before a real Rembrandt, old woman,
or nearly so, myself.  The colors
within this frame are darker than autumn,
darker even than winter — the browns of earth,
though earth’s most radiant elements burn
through the canvas. I know now that woman
and painting and season are almost one
and all beyond the saving of children.


The Happiest Day




It was early May, I think
a moment of lilac or dogwood
when so many promises are made
it hardly matters if a few are broken.
My mother and father still hovered
in the background, part of the scenery
like the houses I had grown up in,
and if they would be torn down later
that was something I knew
but didn't believe.
Our children were asleep
or playing, the youngest as new
as the new smell of the lilacs,
and how could I have guessed
their roots were shallow
and would be easily transplanted.
I didn't even guess that I was happy.
The small irritations that are like salt
on melon were what I dwelt on,
though in truth they simply
made the fruit taste sweeter.
So we sat on the porch
in the cool morning, sipping
hot coffee.
Behind the news of the day--
strikes and small wars, a fire somewhere--
I could see the top of your dark head
and thought not of public conflagrations
but of how it would feel on my bare shoulder.
If someone could stop the camera then.
if someone could only stop the camera
and ask me: are you happy?
perhaps I would have noticed
how the morning shone in the reflected
color of lilac.
Yes, I might have said
and offered a steaming cup of coffee.

LINDA PASTAN (1932, Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica) 
"Ética", incluido en Siete poetas norteamericanas actuales (Editorial Pamiela, Pamplona, 1991, selección y traducción de Rosa Lentini y Susan Schreibman). 
Fuente:https://franciscocenamor.blogspot.com.ar/2013/12/poema-del-dia-etica-de-linda-pastan.html
"El día más feliz",publicado en http://www.poetrysoup.com/famous/poem/9166/the_happiest_day
Traducción: Myriam Rozenberg
Imagen: Seattle Art & Lectures 

mayo 25, 2018

Tito Manfred








Soñé que la poesía chilena actual era ese

baile de máscaras en "Eyes Wide Shut", 

y yo Tom Cruise al centro del salón, 

sin máscara, sin ropa, expuesto al ridículo 

y a la humillación. Cuando desperté seguía

fuera de todo, pero mi vida no corría peligro

ni había orgías ni oscuros rituales a la vista.

Nicole Kidman brillaba por su ausencia.









Nuevamente vengo del futuro

Es el año 2042

Soy Premio Nacional de Literatura

Un quinquenio antes

La disentería ha cobrado la vida

De los últimos Poetas Valiosos

Quienes sobrevivimos a la epidemia

Nos turnamos los premios en democracia directa

En la última asamblea resolvimos

Conceder el Bolaño a un poeta menor

Con reumatismo y problemas de esfínter

Su resentimiento ha disminuido considerablemente

Paciencia, camaradas, ya les llegará su turno

En el futuro todos seremos Premio Nacional

Sólo lávense las manos después de ir al baño








El amor romántico en la época de su reproductibilidad técnica









Jenny me da seguridad.

No quiero volver a vivir sin ella.

Estoy conmovido por sus palabras.

La pureza, la serenidad y la honestidad

de su discurso.






(Así mismito dijo Dirk, esposo de Jenny la muñeca. Yo no más traduje sus palabras en Google Translate y las dispuse en forma de versos. Así se escribe un poema: sin sudor.)









iii)






Siento un profundo resentimiento hacia los poetas que admiro. Escriben tan soberbia-mente los hijos de puta. Cuánto estilo, cuánta téc-nica. Envidio sobremanera sus poemas. No les tiembla el pulso a la hora de cortar el verso. No les tiembla la matemática al contar las sílabas. No les tiemblan las caderas cuando sacan a bailar a la chica de mis sueños. Les deseo lo peor. 



Quisiera abrir sus cráneos y hacer mías las ideas que ante-ceden a la escritura del poema. Argh, realmente los odio. Quiero hacerme amigo de cada uno de ellos.








My kind of woman











Anoche soñé contigo sin excentricidad alguna

Anoche soñé contigo y vestías como imagino

Que vistes y no decías nada, en tu boca

Estaba clausurado el lenguaje

Y, sin embargo, que estuvieras ahí, en mi sueño

Era suficiente información

Yo iba a escribir: Houston, we have a problem

Pero mejor borro esa parte por absurda

En 6000 años más, no se te habrá arrugado

Un solo pixel

Ey, mira tú las cosas que escribo!

No hubo mejor época

Para no sentir absolutamente nada










La belleza es una luz cegadora cuando un hombre o una mujer de preciosas facciones, tez blanca y ojos verdes evade el pago en una micro del Transantiago. Podrían pagar, sin embargo no lo hacen. Estúpidas criaturas rebeldes y hermosas. Aquella luz se apaga cuando quien salta el torniquete es una persona morena y poco agraciada, con la camisa mugrienta del cuello y empapada de los sobacos. Su evasión es por necesidad. Esta circunstancia anula el valor estético de su acción.










Difícilmente escribiré sobre la luz filtrándose entre las hojas del cerezo o de la belleza de los adolescentes que vuelven a casa luego de sus exploraciones nocturnas. No hay belleza en esas cosas, ni en el lenguaje, ni en las imágenes que median entre lo uno y lo otro. Seguro estoy equivocado. Sólo sé que no han sido mis mejores días, que ya no tendré mejores días y que odio este trabajo, y quizás sea esta aversión a mis obligaciones lo único que me va quedando. No creo en la poesía política, pero si me preguntaras qué significa para mí la escritura, te respondería: es esto que hago en lugar de aquello para lo que me pagan. 








Tito Manfred (1983, Arica, Chile)

De: "Los poemas se dirigen a las redes de pesca", Barnacle, 2018

mayo 24, 2018

Yves Bonnefoy, poemas inéditos traducidos por Pablo Queralt


ES raro, yo no te reconozco.
Esta noche es tan oscura que ya no veo más tu rostro.
A pesar de esta luz en tus ojos.
De diversos colores allá tan lejos.
Yo comprendo que todos ustedes, 
no están más.

Cerca de mi como una sola presencia 
a quien tender la copa, yo no sé 
ni la quiero, yo la dejo, un instante.  
Percibiendo tus manos,
yo las toco con las mías, es suficiente.

Porque es verdad que en esta sala nada es real  
nosotros estamos juntos, usted y nosotros.

Ella tiene tabiques que se desvanecen 
a los que yo me aproximo. Yo no sé 
si esto está afuera, adentro, en esta noche clara, 
yo tomo la copa, yo la elevo, ella no está más. 

Y que contenía ella, yo no supe jamás 
parecía real, era posible, podría ser, 
digamos, era un vino 
que nosotros deseamos beber juntos.

Yo recuerdo nuestros lugares compartidos
estábamos donde deseábamos, 
un prado y sus grandes árboles frente al cielo,
o entre placas de rocas, entre tinieblas?
Yo recuerdo, pero que es esto, recordar?
Rápido la quema de nada en el reloj de la arena, 
la memoria, ese pozo. Alrededor del verano 
el monte está desierto. Yo estoy allá, 
yo levanto la tapa de hierro oxidada 
de agua de otro siglo, de otro cielo, 
yo me inclino eres tú, 
la sonrisa de tantos años en esa noche. 




MIS amigos, mis amados,
yo les lego los dones que me confiaron
esta tierra próxima al cielo, nos une
por estas manos innombrables, el horizonte.
Yo les lego el fuego que nosotros contemplamos
quemar en el humo de las hojas secas
que un jardinero de lo invisible había empujado
contra un muro del hogar perdido.
Yo les lego estas aguas que parecen decir 
el hueco, en lo invisible, del barranco
que es el oráculo la nada que ellos llevan
y la promesa del oráculo. Yo les lego
con unas pocas brasas
esta ceniza apilada sobre el hogar apagado,
yo les lego el desgarro de las cortinas,
las ventanas que se entornan,
el ave que quedó atrapada
en la casa cerrada.


De "Ensemble encore" (Todavía juntos)
Traducción: Pablo Queralt
Otros poemas de YVES BONNEFOY, aquí
Imagen: Aristegui Noticias

mayo 21, 2018

Jorge Aulicino: El fresno imita al fresno





7   




Nadie mejor que el fresno imita al fresno. Repite 
los dibujos su corteza. Un programa binario  
los maneja. Este fresno no es idéntico al otro,  
pero seguramente iguales variaciones del  
dibujo podrán ser encontradas en distintos 
fresnos. No pensamos en esto al mirar los fresnos. 
Una hoja nada más caída al barro es un mundo  
indescriptible, sobre todo en el instante en que 
diversas tormentas moleculares comienzan 
en la superficie al entrar en contacto con el 
barro. Nadie cree que todo lo que sucede 
en ese único segundo puede ser narrado.
Nada de un mísero instante puede ser narrado. 
Nada, pintado. Sombras doradas las palabras 
se tienden sobre el río y le dibujan cortezas 
de aquel fresno, que no le rozan la superficie.
Colecciones de poemas entran y salen por 
sus bocas, y por las bocas de sus poros y de 
sus células. El río da que hablar, pero en la 
realidad profunda donde hubo una explosión gris 
que le dio nacimiento nadie entra, el río sólo 
permite que hagamos las sinuosas realidades,
poemas que no nacen de él y que nos llevan a 
remar en cierto cielo de pintura oriental, 
como entre camalotes no sostenidos por el 
agua sino por la tela blanda de la página, 
con microscópicas briznas de corteza que la 
amarronan en conjunto, pero son de cerca 
puntos oscuros, canoas entre poros, breves 
embudos del agua blanca, neutra, resultado 
del litigio que hace años mantenemos con el 
río pacífico pero inabordable, como 
si de materia no fuera.


JORGE AULICINO, de "El río", inédito
Dibujo: ER

mayo 20, 2018

Nueva serie de poetas en Barnacle. Próximamente en este blog



Las casas, Alberto Cisnero

El libro de los helechos, Marcelo Rizzi

Una cuestión de diseño, Diego L. García

Papá trajo a casa un Cuatro Ele, Diego Colamba

Conurbano, mano de obra, Fernando Ayala

Los poemas se dirigen a las redes de pesca, Tito Manfred

Barnacle, 2018
www.barnacle.com.ar





mayo 17, 2018

Curso de poesía inglesa y norteamericana por Silvia Camerotto










Inicio: viernes 1° de junio 


Duración: 4 encuentros


Horario: a convenir


Detalles del curso por mensaje privado o escribir a:


caligrama59@gmail.com


Zonas: CABA y Temperley, Lomas de Zamora














mayo 12, 2018

Linda Gregg

Poetas norteamericanas


El cordero



Era una foto que tuve después de la guerra.
Una iglesia inglesa bombardeada. Yo era demasiado joven
como para conocer la palabra inglés o guerra,
pero conocía la foto.
La ciudad en ruinas todavía parecía noble.
La catedral con su techo volado

no dejaba de ser divina. La iglesia era la misma
más lluvia y cielo. Los pájaros volaban por dentro y por fuera
de los agujeros que el puño de Dios hizo en los muros.
Todo nuestro deseo de amor o  de niños 
es considerado por el enemigo como si fuera una broma.
Yo sabía tanto y de todos modos cantaba.
Como un pájaro que va a cantar hasta
que es derribado. Cuando quitan
los árboles, el niño agarra una rama
y dice, esto es un árbol, esta es la casa
y la familia. Como si se pudiera. A través de la puerta
de lo que había sido una casa, por el campo lleno
de escombros, anda un cordero solo, ladeando
la cabeza, curioso, sin miedo, hambriento.


LINDA GREGG (1942, Suffern, New York, Estados Unidos de Norteamérica)
Traducción: Adam Gai
Imagen: Youtube


The Lamb



It was a picture I had after the war.
A bombed English church. I was too young   
to know the word English or war,
but I knew the picture.
The ruined city still seemed noble.   
The cathedral with its roof blown off
was not less godly. The church was the same   
plus rain and sky. Birds flew in and out   
of the holes God’s fist made in the walls.   
All our desire for love or children   
is treated like rags by the enemy.
I knew so much and sang anyway.   
Like a bird who will sing until
it is brought down. When they take   
away the trees, the child picks up a stick   
and says, this is a tree, this the house
and the family. As we might. Through a door   
of what had been a house, into the field   
of rubble, walks a single lamb, tilting   
its head, curious, unafraid, hungry.

mayo 06, 2018

Nurit Zarji

Poesía israelí



Bajo la lluvia  la casa titila como una burbuja.
Una materia arcaica zumba entre el cielo y la tierra
cierra el paso al aire,
promete que ninguna plegaria llegará a destino.

Los techos desaparecen. El gato y la mosca
son empujados hacia los sótanos de la tierra.
La isla del mundo se ahoga en la lluvia
la lluvia se ahoga en la lluvia.

Son lavados con furia,
los arbustos, los troncos, las ramas,
todo se lava menos mi soledad.



La nave de las familias descendió sobre la cima
del Ararat. Desde abajo, la catatonia desnuda en erupción.
Cansadas del largo viaje,
las familias guardaban silencio. No tenían nada
que decir a su favor fuera del haber sobrevivido.

Aquellos cuya memoria fue herida a golpes
salieron a la ruina del mundo.
Quien desembarcaba no podía regresar.

En las fotografías  puede verse que perdieron todo lo que tenían en común
y que el mundo, con sus dedos, les había tocado la columna vertebral.
A veces pensaban que se salvaron, a veces
que su fin se acercaba. A veces cuando veían
las luces del arca  palidecer a lo lejos

creían que ella se hundía.
Y a veces, entre las nubes doradas veían
que navegaba. Se les partió el corazón cuando pensaron 
que ella iba rumbo a la tierra verdadera.


NURIT ZARJI (1941, Jerusalén, Israel)
Traducción: Adam Gai
Imagen: Antigoo
בגשם הבית מהבהב כבועה.
חומר ארכאי מזמזם בין שמיים לארץ
חוסם את מהלכי האויר,
מבטיח ששום תפילה לא תגיע.
גגות נעלמים. החתול והזבוב
נדחקים למרתפי ארץ.
אי העולם טובע בגשם
הגשם טובע בגשם.
נרחצים בזעם שיחים, גזענים, ענפים.
הכל נרחץ מלבד בדידותי.


אררט. מלמטה געשה עירומה הקטטוניה.
עייפות מן המסע הארוך,
המשפחות שתקו. לא היה להן
לומר דבר לזכותן פרט לשרידה.
אלה שהוכה זיכרונם
יצאו אל חורבנו של העולם.
מי שירד לא יכול היה לחזור.
בתצלומים ניכר שאיבדו כל מכנה משוטף
ושהעולם נגע באצבעותיו בחוט השדרה
שלהם. לפעמים חשבו שניצלו, לפעמים
שקירבו את קיצם. לפעמים כשראו
את אורות התיבה מחווירים מרחוק
האמינו שהיא טובעת.
לפעמים בין העננים המופזים ראו
שהיא שטה. זה שבר את לבם כשחשבו
שהיא נעה בדרך אל הארץ הנכונה.

mayo 04, 2018

René Char



París sin salida




Calle de Sèvres
Una puerta de garage antes de la tienda Le Tournis,
Mediodía, y el verano
Sobre el asfalto suspende todos los impulsos.
Una joven mujer,
La línea de sombra de su falda desnuda
Es cómplice de su cuerpo encantador,
Persigue un sueño despierto,
Sentada en la piedra misma del umbral.
Yo la llamo
Lectora de las doce adormideras blancas,
Meridiana,
Aunque todavía tenga los ojos muy abiertos
Y los dedos simétricos
Mientras hojea su libro ausente,
Permanece, la pierdo.
Sin tardanza, en la siguiente calle
Sílaba de eco, amante precipitada.



5. Versos y fragmentos



Fueron traídos al mundo Transparentes bajo oropeles
improvisados. Es así como se fundó la maledicencia.
Deseo, deseo con una sola maleta y múltiples trenes.
Amo a quien respeta a su perro, quiere sus herramientas,
no decortica el árbol para castigar la savia, no
le echa agua al vino de la verdad, se burla de la existencia
de un mundo ejemplar.
Hubo el vuelo silencioso del Tiempo durante milenios,
mientras que el hombre se adaptaba. Vino la lluvia;
después el hombre marchó y actuó. Nacieron los
desiertos; el fuego se elevó por segunda vez. El hombre,
entonces, poseedor de una alquimia que se renovaba,
estropeó sus riquezas y masacró a los suyos.
Agua, tierra, mar, aire, apoyaron; sin embargo, un
átomo resistía. Esto sucedía hace algunos minutos.
No inciten a las palabras a hacer una política de
masas. El fondo de ese océano ridículo está empedrado
de cristales de nuestra sangre.
Desde la operación de los totalitarismos ya no estamos
unidos a nuestro yo personal sino a un yo colectivo
asesino, asesinado. La ganancia de la muerte condena
a vivir sin el imaginario, fuera del espacio táctil, en
mezclas envilecedoras.
Baudelaire, Melville, Van Gogh son dioses despavoridos,
y no lecturas de dioses. Agradezcamos. Y agreguemos
Mandelstam El Inclinado, nadando, el brazo
azul, su mejilla apoyada sobre el espanto y la maravilla.
El espanto que le infligieron, la maravilla que él no
le opuso pero que emanaba de él.
Recorrer el espacio, pero no echar una mirada sobre
el Tiempo. Ignorarlo. Ni lo hemos visto, no lo hemos 
sentido, menos aún medido. En un segundo, todo se
queda en el único sagrado incondicional que jamás
existió: aquél.
¿Han elaborado, las delicias de la imaginación, los
horrores que afrontamos?
Las largas lluvias de la imaginación, aunque tengan
todo el campo, tienen un derecho y un revés. Bien que
mal.
Algunos días, no hay que temer nombrar las cosas
imposibles de describir.
El universo de la materia es más mentiroso que el
mundo de los dioses. Es permitible modificarlo e invertirlo.
El Arte ignora la Historia, pero se sirve de su terror.
Los acontecimientos de nuestra existencia, el bandidismo
de las sociedades, forman el montón de grava
de escombros y de fierro que sirven a sus cimientos.
Voy a hablar y voy a decir, ¿pero cuál es el eco hostil
que me interrumpe?
A la vez vivir, ser engañado por la vida, querer vivir
mejor y poder hacerlo, es infernal.


RENÉ CHAR
 (1907, L'Isle-sur-la-Sorgue / 1988, Paris, Francia)
Traducción: Dante Medina
Fuente: http://www.materialdelectura.unam.mx/images/stories/pdf5/rene-char-1977.pdf
Imagen: France Inter