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enero 29, 2023

Antonio Crespo Massieu


UN JARDÍN JAPONÉS     



“Harlan K. Ullman parece estar viviendo sus 15 minutos de fama. Su doctrina estratégica de Impacto y Pavor, adoptada por el Pentágono, ha llegado a eclipsar el nombre oficial de la campaña (Operación Libertad  Iraquí)(...) Pregunta. ¿En que consiste la estrategia de Impacto y Pavor? Respuesta. El Impacto y Pavor busca, mediante el uso de todo nuestro  poder físico y psíquico, que el enemigo se sienta tan vulnerable e intimidado por nuestra capacidad que vea inútil cualquier resistencia.(...) P. ¿Es Hiroshima un ejemplo de Impacto y Pavor? R. El uso de armas nucleares nunca fue la intención de esta estrategia, pero la capacidad para transformar la resistencia suicida en rendición pasiva es el ejemplo supremo de ella. Los japoneses abandonaron la lucha porque no podían comprender la secuencia de un plan, una bomba y adiós a una ciudad. Aquello fue Impacto y Pavor.”
El País, jueves 3 de abril de 2003


Uno 
que nunca fue 
demasiado japonés 
ajeno al arte floral 
las películas de Kurosawa 
el judo los videojuegos 
y no digamos las artes marciales. 
Uno 
(son tantas sus limitaciones) 
que apenas compuso 
un torpe haikú 
(era de encargo 
y desechó y contó sílabas 
sin cuento) 
Uno
que casi confundía Japón
con el tópico postal
o cuando menos con
la hiriente belleza de Puccini
o el delicado tapiz de un juego vanguardista.
Uno
tan de vieja Europa
cuyo mayor exotismo
es buscar lejanas raíces
habitar como propios
los jardines de la Alhambra
y rescatar huellas de perdidas juderías.
Uno
que ama
(entre otros ejercicios de rigor)
la poesía la mística
(cristiana y judía)
la prosa de Wittgenstein
y la música de Bach.
Uno
tan poco oriental
y ahora
tan de repente
tan japonés
sin remedio y sin lógica
o tal vez por ausencia de lógica
tan perdidamente japonés.
Uno
hay secuencias que no comprende
la lógica y el plan
que dice
(y hace)
una bomba y adiós
adiós a una ciudad.
Uno
(por eso)
comprará un terrenito
tal vez modesto adosado
en las afueras
y hará un jardín japonés
todas las mañanas
alisará la arena
jugando con formas
como si compusiera el mundo
y sentirá la armonía
en las mínimas piedras de la existencia
Luego
escuchará a Puccini
leerá haikus
y meditará en silencio
mientras espera
que un iluminado
del National War College
le haga gustoso el hara kiri
para comprender
la secuencia del plan
y sentirse al fin
vulnerable e intimidado
y decir adiós
a las pequeñas cosas
que ama:
Bach y otras músicas
(casi todas)
la cábala los poetas los atardeceres
el silencio infinito de los animales
y
(no menos importante)
uno mismo
a quien
(si bien sin estridencias)
se ama lo suficiente como
para no desearle el autorreflexivo
adiós de un hara kiri
En fin
todas las pequeñas cosas
que caben
(el mundo entero)
en mi jardín japonés.



poesía española, Jardín japonés
ANTONIO CRESPO MASSIEU
(1951, Madrid, España)
De: "En este lugar"
Imagen en Youtube

enero 27, 2023

Luis Eduardo García: Un catálogo de aldabas


LO QUE QUIERES NO TE QUIERE     




Por qué no puedes desear  
cosas simples: conservar todos los dedos, amanecer otro día  
sin ser una pieza de arte 
de neón o seguir impermeable  
al miedo de las flores. Tu interpretación de una polilla 
es hermosa, pero tu hueso frontal 
no resistirá para siempre. Leí acerca de una terapia 
que consiste en pensar en basura 
cada vez que algo brillante 
se mete en tu cabeza. Con el tiempo 
asocias lo luminoso con cáscaras
de fruta y restos de animales. No voy a mentirte, siete
de cada diez sujetos terminan chocando contra las rejas
de los vertederos. Pero los tres que lo logran
se conforman con una piel tersa, con un bocado 
casi dulce. 



TODO LO QUE TENGO ES ROBADO




La sonrisa la copié
de un catálogo de aldabas. Mi forma de ver el cielo
de una película húngara. Esa técnica para entrar
o salir del amor según la altura
de sus picos la vi en una playa
hace 32 años. Todos 
mis movimientos sexuales
son imitaciones de varios tipos
de líneas de producción y aspersores. Nada es mío
en realidad. Duermo como anzuelo, brillo igual que las cosas
a punto de romperse.


UPS, OTRA VEZ OLVIDÉ CÓMO SE HACÍAN




¿Hay que decir en algún momento corazón 
o cascarón? ¿Herida o raticida? ¿Llevar una llamita
de un lugar a otro o llenar una alberca
con líquido para encendedores? ¿Los silencios significan
“mira, soy un monje” o “acabo de olvidar 
lo que quería contarte”? ¿Es necesario elegir una palabra de seguridad
por si las cosas se ponen raras
o basta con encoger los hombros y seguir? ¿Si justo en el proceso
dan ganas de llorar
hay que hacer ejercicios de respiración
o aplicar una capa de lágrimas sobre lo que tenemos? ¿Algo cambia 
si las lágrimas eran solamente el residuo de un bostezo grande?
¿Es imperativo que parezca misterioso? ¿profundo? ¿que guarde
un secreto? ¿Puede incluir personas que se exciten
con las psicofonías? ¿Aun si las personas son neonazis?

Melocotón.  




LUIS EDUARDO GARCÍA
(1984, Guadalajara, Jalisco, México
Imagen en El Español

enero 22, 2023

Miguel Rollón


AEROLINEAS ARGENTINAS   


 

Ella leía Cien años de soledad 
en un idioma extranjero. 
Mientras yo tiritaba de miedo 
al mínimo contacto posible: 
su mirada. 
Al roce con su piel, 
quise que el avión 
siguiera volando alto, 
muy alto y sin destino. 
Pero las doce horas de vuelo 
pasaron tan rápidas, como en el cine. 
En la cinta de equipajes,
tomó su maleta y se marchó,
sólo un gesto con la mano
como una caricia
invisible sobre mi pelo.
Y entonces supe,
que las historias de amor perduran,
aunque nadie las escriba.



ALEJANDRA PIZARNIK 


 

Un buen día Alejandra,
de la mejor manera, me dijo:
–Háblame del miedo.
Y le hablé de mí.
Le conté que el miedo
viste de negro como la culpa,
no se cansa, lleva sombrero
y se cubre con sal de mercurio
en la transparencia de los espejos.
Le aseguré
que lo iba a reconocer,
que bastaba sentir
las tuberías tóxicas,
las venas de una casa.
Le pedí que despertase,
que fuese valiente,
que no fuera como aquellos
que se pierden
en miedos ajenos
para siempre.



poesía española. Llueve en Buenos Aires
MIGUEL ROLLÓN
(1963, Navaltalgordo, Ávila / 2022, Madrid, España)

Señalador: María Calviño


María Calviño / Otra iglesia es imposible     





¿Huiría en esa luz de leer, 
en esa luz ambarina que casi 
no deja ver el dorso de corteza? 
Debo haberlo hecho quizás 
sin darme cuenta. ¿Qué saben de mí 
los traductores? Quisiera saber 
lo que ellos saben: de dónde sacó 
Pound datos de mi estatura. Son ramas, 
no mis huesos... 



MARÍA CALVIÑO
(1961, Córdoba, Argentina)

enero 20, 2023

Paula Meehan

Paula Meehan
poesía irlandesa con pelo blanco sobre fondo oscuro


MI PADRE VISLUMBRADO COMO UNA VISIÓN DE SAN FRANCISCO     


                                                                                                                            para Brendan Kennelly 


Fue el caballo overo en el jardín vecino 
el que me despertó asustada 
con su relincho madrugador. Estaba de nuevo 
en el trastero de la casa, 
que ahora es la habitación de mi hermano, 
lleno de vigas, suéters y secretos.
Las botellas tintinearon en el peldaño de la puerta,
el primer autobús se detuvo en la parada.
El resto de la casa dormía

a excepción de mi padre. Lo oí
rastrillar la ceniza del hogar,
enchufar la tetera, tararear un fragmento de canción.
Después abrió la puerta trasera
y salió al jardín.
El otoño casi había concluido, la primera escarcha
blanqueaba las tejas de la finca.
Él era mayor de lo que yo había supuesto,
tenía el cabello completamente plateado,
y por primera vez vi que encorvaba
los hombros, vi que tenía
las piernas rígidas. ¿Qué hace ahí,
tan temprano que hacia el oeste aún hay estrellas?

Entonces llegaron ellos: pájaros
de todos los tamaños, formas, colores; llegaron de
los setos y los arbustos,
de los aleros y los cobertizos de los jardines,
de los polígonos industriales, los campos lejanos,
llegaron de Dubber Cross
y de las cunetas de North Road.
El jardín se convirtió en un pandemonio
cuando mi padre levantó rápidamente las manos
y arrojó las migajas al aire. El sol
iluminó la chimenea de O’Reilly
y él resplandeció de pronto,
una perfecta visión de san Francisco,
sano, joven de nuevo,
en un jardín de Finglas.

enero 15, 2023

María Elena Walsh

poesía argentina, Arte poética


ARTE POÉTICA




Rarísima, desesperada
complicidad de los papeles.
Es muy lindo decir naranja,
pero la tinta cómo duele.
Cuánta fatalidad nos hace falta.
Yo no sé cómo hay gente que se atreve.
Me olvidaría de vivir
pero aprendí cómo se muere:
clavándose una lapicera
en el amor a la intemperie,
o resbalándose memoria abajo,
sin paliativos, infinitamente.
Y me pregunto para qué.
No hay apariencia que conteste.
Al fin y al cabo me pondría
a hacer espuma con laureles
y cambiaría la posteridad
por una basurita, por un peine.
Hace tiempo que tengo ganas
de decírselo a mucha gente:
sepan que callo de certeza
y que fallezco de obediente,
y que no tengo la menor idea
y que me desespero para siempre.
Cuánto más cómodo sería
imaginar entre los peces,
disimular como el rocío
todo delito transparente,
colaborar con intachables piedras
o llamar por teléfono, o que espere.
Hasta cuándo podré durar
en un empleo tan urgente,
tan frágil, sin escapatoria,
escarbando lo que sucede
en zonas sumergidas donde todo
se quiere arrepentir, pero no puede.
La verdad es que soy testigo
de festividades solemnes,
que padezco una colección
de musicales intereses,
que ríos y manzanas me autorizan
y estoy a cargo del color celeste.
Pensar que no sabremos nunca
qué pasa dentro de las nueces.
No me pregunten. Con locura
y con el permiso de ustedes
me voy a agonizar otro poquito
con las palabras. Hasta que me lleven.




MARIA ELENA WALSH (1930, Ramos Mejía, Buenos Aires / 2011, Ciudad de Buenos Aires, Argentina)
Fuente: Facebook de Reina Roffé
Imagen en Tiempo Argentino

enero 12, 2023

Sara Bosoer: La construcción de un mundo común

Sara Bosoer: La construcción de un mundo común


claro primero diría que piensa pero no
porque eso no parece un pensamiento
todavía 
es más como saber que ese 
pedacito de tiza no alcanza
para escribir


desde los principios del matrimonio
el sostén de la familia recayó
sobre los hombros de mi madre
concurriendo mi padre solamente 
con accidentales auxilios
la historia de doña paula 
bajo la higuera
persigue como maldición
a la maestra normal


no es que se aburra
resolviendo problemas 
es que
una estructura ósea y muscular
acostumbrada a correr y sentarse en el suelo
un día para su bien y el de la. debe 
entrar en un guardapolvo blanco 
tablas adelante botones atrás 
todos abrochados hasta el final
también el que fue cocido a la altura del cuello y presiona 
la garganta 
especialmente en invierno cuando está prohibido llevar ropa 
superpuesta
y el exceso de abrigo producto de los cuidados maternos
requeriría uno por lo menos dos talles más grande


De Sarmiento nunca probó un kiwi 



Un fragmento de exformateo (inédito)


[…]
verá a una obrera rusa en un documental 
con subtítulos en portugués. una fábrica 
que cerró. es la lluvia que se viene
suspende la caminata igual 
que ayer. era la fábrica 420 en una ciudad
imaginada una casa a medio construir
que ya no sirve. indagar en las causas 
de la disolución familiar sería 
una posibilidad los cuidó toda
la vida rosa se dispara 
un pensamiento sobre esa 
combinación de cromosomas que le quita
el sueño y el glacial se rompe varios meses
antes de lo pronosticado. sería lo que durax 
o impacta podría ser lo que produce una emoción 
eleva la temperatura ambiental los hielos 
se derriten. todo que ver. vino con todo 
la vendedora del tren explica el surgimiento
de un insecto desconocido. la firma que represento
juegan visitas inesperadas. una calcomanía que llama
a votar en blanco decora la parte de atrás 
del asiento delantero. desde ya. las que hayan
interpretado mi palabra. quien pueda. quien 
no. quien desee aprovechar. sería el último 
día.  sería útil siempre. nunca demás 
estaría. sería agradecida. afuera
del tiempo agradecería. la humedad
infla la madera un cajón
no se puede abrir
por más que tire
[…]




9 




hasta recién lo más práctico era juntar las hojas del patio
en montones
ordenados y olvidar a esa que caía en viaje a la basura
pero se quedó mirándola fijo como si le hablara
o con ese acto consiguiera otra vez
recuperar lo verde
ahora solo puedo querer aprender a demorarme
por las dudas
por si ese es el modo de reparar lo destruido



"sobre el concepto de historia (notas)" Vera, Editorial cartonera, 2022



APENAS terminamos el café supe cómo sería
la vida:
iríamos al cine después a cenar decís que el libro es mejor cuento que no lo leí comento que la
música la vuelve previsible y así, cada domingo



Versión 2




la construcción de un mundo común: apenas nos conocemos abrazados en el sillón de un living
que el sol ilumina por rectángulos suena el disco que cada cual escuchó por primera vez en
décadas diferentes jugamos a creer que las letras hablan de esto durante un par de horas, pero no
más, las pancartas los discursos los años de psicoanálisis los libros todo eso, se cae


De: "Hay una distancia",  Erizo Ediciones, 2018





SARA BOSOER
(1972. Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Reside en La Plata)
Maestra de escuela primaria, profesora y doctora en Letras, investiga, escribe poesía y dibuja. Es
investigadora y docente en la unlp. En la carrera de Letras, enseña Teoría de la crítica literaria y
escribe sobre teoría y sobre poesía argentina contemporáneas. En la Escuela Primaria de la
unlp, coordina el área de Prácticas del lenguaje e investiga en la enseñanza de la literatura, la lectura
y la escritura en los últimos años del nivel. En poesía, publicó Puemas (fa, 2018) y Hay una distancia
(Erizo, 2019) donde integra poesía y fotografía. Los libros de poemas Afiliación obligatoria y Sarmiento nunca probó un kiwi se pueden leer en línea (https:// issuu.com/home/published). Integra el proyecto editorial Todas las fiestas de mañana.

De este enredo otro no podría ser el orden, postfacio de Martín Gambarotta

Cada tanto reaparecen los defensores a ultranza del lirismo,
como si estuvieran denunciando eternamente un frente que,suponen, opera de manera coordinada y consciente en su contra.
No existe tal conspiración. Dichosos los que contemplan conmovidos a un ser querido, una hija o un primo, y sienten sin dudar que eso alcanza para componer poemas personalísimos. Es la exaltación de una vida en ininterrumpido estado de gracia. Pero, ¿qué pasa con quienes no sienten así? ¿Qué pasa con los que, guiados por su experiencia, entienden que el lirismo es una meta y no un punto de partida? ¿Qué pasa con los que notan una contradicción en la noción de que a la gracia se accede mediante una simple declaración de principios? No se hacen poemas con principios. La lírica es un bien escaso. El
estado de gracia es efímero por definición. Tal vez el lirismo ni siquiera sea un punto de llegada sino algo que se encuentra en el trayecto y resulta ser, como la belleza, poca cosa. En Sobre el concepto de historia (notas) Sara Bosoer se basa en un texto de Walter Benjamin, Sobre el concepto de historia (1942), como quien toma ruta creyendo que conduce a la gracia. Es un plan complicado. Plantear esa complicación, hacerse problema, habilita la posibilidad de escribir estos poemas. Poemas que funcionan como derivaciones, notas hechas en un cuaderno de ejercicios tomando como matriz un texto filosófico que, para gregar a la volatilidad, de por sí ya es tentativo. La materia no es la historia. La materia es un concepto específico de la historia.
El único instrumento adicional con el que cuenta la autora para aliviar la angustia que genera estar yendo por un camino que probablemente no lleve a ninguna parte (y mucho menos a una graciosa redención lírica) es el oído con el que corta estos versos. El acento está puesto en la tensión del viaje mismo que encuentra en el texto fragmentado en 18 partes de Benjamin, los mosaicos necesarios para aliviar la mente del peso de tener que inventar algo desde cero. Así abrirse paso para escribir se vuelve «una felicidad posible». Y entonces: «ah podríamos parar en alguna de las rutas que atraviesan la pampa/caminar hacia adentro sin que importe/si el pasto está alto si los cardos pinchan…» Es un error meterse con el texto de Benjamin. Pero buscando encontré esta cita del filósofo Bolívar Echeverría: «Con sutexto, de factura inusitada, Benjamin pensaba introducir un nuevo tipo de discurso reflexivo, hecho de una red de articulaciones, entre fragmentos del habla de la “cosa misma”, cuyo tejedor se jugaría por entero en el desempeño creativo de selección y combinación» (2005, 6.).La tentación es simple de adivinar: reformular esa cita, apenas trastocada, reemplazando el nombre de Benjamin por
el de la autora de Sobre el concepto de historia (notas). ¿Por qué no? «Con su texto, de factura inusitada, Bosoer intenta introducir un nuevo tipo de discurso reflexivo, hecho de una red de articulaciones, entre fragmentos del habla de la “cosa misma”, cuya tejedora se juega por entero en el desempeño creativo de selección y combinación.»


Imagen en Facebook

enero 11, 2023

Alicia Silva Rey: Pero la ninfa ha despertado a la intemperie



27



La hora del banquete ha llegado.
Se celebra el aniversario
de algo que nadie recuerda.
El rumor de la prohibición del banquete
es simulacro que excita y amortigua
susurros
al modo de la antigua provocación
o el sangriento altercado.

Nos paseamos silenciosos
por fuera de toda invitación al banquete,
por este patio sin molduras.
Arrojamos, a veces, río adentro,
desde portales agrios,
nuestros cuerpos lampiños.

En el ápice de su esbeltez
la luna marrón como un venado
se eleva, ronca y seca.


No hay grullas en Dublín 



No hay grullas en Dublín.

Entre mayo y noviembre
abre el embarcadero Gingelgracht.
Se recorre la ciudad (Amsterdam)
en hidropatines
que provee el mismo embarcadero (no es caro).
Los padres y sus niños salvajes
atraviesan ciegamente, aun bajo la lluvia,
esa mollera fermentada,
una ciudad (Amsterdam - Dublín),
bajo cobertores impermeables
que el embarcadero entrega junto con
chocolates y mapas metalizados.
Después,
dormiré en habitaciones con grullas
adosadas a paredes de estuco
(no serían grullas o sí, acaso).


Una palabra desencadena un mundo



Una palabra desencadena un mundo.
Una palabra que podría ser reemplazada
por otra: lepidóptero.
o por un estado específico de su metamorfosis: ninfa.
Pero la ninfa ha despertado a la intemperie
durante una tormenta,
en el centro de la tempestad.
Su estructura ha perdido parte de
la materia recién nacida.
Alguien no la nombra ni polilla ni mariposa nocturna;
la enuncia secretamente y por lo bajo.
Luego dice “falena”. Y se cae rendido a los pies de esa palabra
y nada más que ella existe en la metonimia del deseo.

Adentro de mi pensamiento soy ese paisaje
en lo separado de mi rostro que no debe,
que ya no debo a nadie.


De: "El poder de unos límites", Barnacle, 2019
ALICIA SILVA REY (1950, Quilmes, Buenos Aires, Argentina) 
Escribió: La mujercita del espejo (1985), Fragmento de correspondencias (1996-2003), Cartas a la iguana (2012), La Pared al Padre -novela (2013), Lazos de amor-relatos (2013) y Boleros, 2015. 
Publicó: La solitudine (Buenos Aires, CILC, 2009), (circa) -2004-2007 (Añosluz Ediciones, 2014) y Partes del campo (Ediciones de la Eterna, 2015), Orillos (Barnacle, 2015) y El poder de unos límites (Barnacle, 2017). 
Colaboró con Gustavo Fontán en el guión de su película La madre (2010). Escribe en del Sur, agenda cultural de Quilmes y en Archivos del Sur.
Otros poemas de Alicia Silva Rey, aquí
Imagen: John Singer Sargent

enero 08, 2023

Elio Pagliarani


I     




Después del puente ferroviario 
un callejón del viale Ripamonti 
está la casa de Carla, de su madre, y de Angelo y Nerina. 
 
El puente está allí quieto y por debajo pasan 
trenes carros vagones frenadores y manadas al matadero 
y arriba pasan el tranvía, el trolebús al lado, la gente que camina 
los camiones de la fruta de Romaña. 
 
A los que nacen cerca de estos sitios 
ni siquiera les pasa por la mente 
cómo es útil tener una costumbre 

Las costumbres se van haciendo junto a la piel
así que todos tienen una si tienen piel

Pero hay un momento en el que el hábito no aguanta
quién sabe lo que empuja el circuito
o hace contacto
o se va por la tangente
entonces la borrasca
periférica, de tierra,
el puente se lo cubre y barre y alguien
puede venirse abajo
y las películas que Carla no soporta
una película de Jean Gabin puede decir la verdad
es quizá el silbido y la niebla o el abatido
chocar de herralla o tu corazón sorprendido, asustado
el corazón desprevenido por ejemplo, con dos manos
que se abalanzan sobre el pecho

No es el simple pudor el que la empuja
Fugitiva en los bosques de cemento
o el contagio espinoso de la mano.



poesía italiana
ELIO PAGLIARANI
(1927, Viserba, Rimini, Italia)
De: "La muchacha Carla", La Bella Varsovia, 2017
Traducción: Leonardo Vilei e Ignacio Vleming
Enlaces: Academia.edu

Imagen en MyDbook

Nota del editor: No encuentro la palabra 'herralla'. El diccionario de la RAE me aproxima 'ferralla', chatarra, estructura de hierro.

enero 05, 2023

Roberto Guareschi: Los gritos del agua (fragmentos)



PRIMERA NOCHE     



Se me apareció muerto una noche y se sentó a mi lado en el paredón de la costanera como si nos hubiéramos visto ayer. Un ángel mojado. Nos quedamos balanceando las piernas en silencio a pocos metros del agua frente a la oscuridad. Creo que eso nos sirvió para acercarnos después de tantos años y hablar las noches siguientes de las cosas que habíamos vivido. El río y la basura sonaban contra el paredón; botellas de plástico, maderas astilladas, un forro con un nudo y una paloma muerta.
Se llamaba Carlos . Lo había conocido en el colegio nacional. Unos años más tarde el periodismo nos reunió en una revista para militantes. 
(...)

enero 01, 2023

Marcos Herrera: La chatarra acústica


EL SILENCIO     




La memoria es el 
canto gregoriano que se va deformando 
en las notas de la chatarra acústica 
de la época. La cultura de masas no  
es una cultura de la imagen, sino del sonido.  
Eso escribió Piglia en un texto sobre Gandini. También  
dice que Joyce hizo ver que el capitalismo 
es una ciénaga de ruidos. 
 
Es imposible estar en silencio. Los
sonidos de la ciudad llegan hasta nosotros
aunque cerremos las ventanas. 

Anoche, salí al balcón porque 
escuché un estruendo. Vi pasar un
ómnibus enorme y viejo. Demasiado ancho
para la calle.

Pienso en la aceleración y en la condensación
de los sucesos antes de que estalle
la violencia. Pienso en los protagonistas
de los actos y en lo que hacen después.
Claro, puede pasar que para algunos
no haya después. 





MARCOS HERRERA
(1966, Ciudad de Buenos Aires, Argentina)
Fuente: Facebook
Imagen en Facebook