Entradas

Mostrando las entradas de noviembre, 2013

James Tate: Nuestra mejor esperanza

Imagen
Curioso Gabriela estaba recostada desnuda, panza arriba, sobre la alfombra del living, cuando un avión de juguete antiguo, bajó zumbando desde el cielo, aterrizó apenas cruzando sus senos y carreteó hasta el límite con su pubis. Yo estaba pintando una pared y bajé el cepillo inmediatamente. Ella sonreía. “Fue un aterrizaje increíble”, le dije. “Perfecto”, acotó. Ella notó mi excitación y me avergoncé. “solamente para vos”, dijo, “voy a hacerlo de nuevo”. De algún modo sin conciencia de su origen celestia l El sol brillaba a través de la lluvia creando de este modo el efecto de un segundo advenimiento no de Cristo, sino de una bestia siniestra de un solo ojo, incorpórea, excepto por el ojo lagañoso y triste. Un relámpago casi me mata de un susto. Yo estaba sentado en mi silla, dejando crecer mi  barba. Mi cerebro se encendía como tablero de flipper y yo rezaba pidiendo orden. Yolanda me preguntó si quería un sándwich. “Un sándwich es quizás nuestra única esperanza, nuestra mejor esp...

Eduardo Mileo

Imagen
Caída de un bretel a mediodía                                                                                   A Gabriela Franco Amanece bajo un cielo de sombra. Los pájaros saludan a la luz. En los ojos inquietos las nubes pasan como carrozas de agua. Tras la ventana duermen ignorantes del día. Amparados en la horqueta del abrazo. Cae su bretel como la noche. Su hombro de luna embriagado de azul. Pero, ¿cómo? Si es mediodía y suspiran sus párpados de humo. Con los ojos cerrados busca la puerta. Hay una leve imitación del aliento. Ningún detalle más, nada que pedir: que llovizne sobre el vidrio, que el agua cante su tango ciego. EDUARDO MILEO  (1953, Buenos Aires, Argentina) Fuente: www.bloglaprida.blogspot.com Imagen: www.edicionesendanza.com.ar

Sharon Olds: Poema al padre

Imagen
Poema al padre   De pronto te imaginé de niño en aquella casa, habitaciones oscuras y cálida chimenea con el hombre enfrente callado. Te movías a través del grávido aire con tu corpórea belleza, un chico de siete años, indefenso, avispado, hubo cosas que el hombre hizo cerca de ti, era tu padre, el molde con el que fuiste creado. Abajo en el sótano, los barriles de dulces manzanas, cogidas del árbol en su momento álgido, se pudrieron y descompusieron y por delante de la puerta del sótano el arroyo corría y corría, y algo no te fue dado, o algo te fue robado, algo con lo que naciste, y hoy incluso a tus 30 y 40 años te llevas la oleosa medicina a tus labios cada noche, ponzoña para ayudarte a caer inconsciente. Siempre pensé que la clave fue lo que nos hiciste de adulto pero luego recordé a aquel niño siendo moldeado frente al fuego, los diminutos huesos de su alma retorcidos y fracturados, los pequeños tendones sujetando el corazón partidos en dos. Y lo que ellos te hicieron t...

Noni Benegas

Imagen
Animales sagrados Cuando vi las naturalezas muertas de Morandi intuí que esos volúmenes con sus intersticios, componen algo así como grupos de familia. Grupos grises, rosados, de lazos tenues o férreos, indestructibles siempre. Vi, también, que el orden entre sí de los frascos esbeltos o panzudos, cuyo borde superior recuerda el horizonte entrecortado por cabezas altas y bajas en las fotos de familia, desdibuja las identidades en cada uno de los cuadros. Y esa ambigüedad los hace vivir. Noni Benegas (1947, Buenos Aires. Reside en Madrid)  Imagen: www.eldorado.org.es

Jana Putrle Srdić

Imagen
Desapariciones     A los seis meses de tu muerte  llamé a tu casa,  nadie atendió el teléfono y  de repente en el contestador me sorprendió tu voz. Como si los cactus de la repisa rodearan mi cama por la mañana. Como si contestaras desde un cubo rosado de gelatina. Tu voz es para mí conocida y extraña a la vez, inusualmente resuelta como la voz de un hombre de treinta años que nunca está en casa y necesita un contestador, porque acaba de volver de handball y tiene prisa para llegar a las prácticas de tiro. Como todos los tiradores, sabe que en el camino hacia el campo de tiro debe fijar la mirada a través de la ventana del autobús, siempre en el mismo punto, en la luna del cielo del atardecer, para que después, ante el blanco, el corazón le empiece a latir en círculos blancos hasta unirlos con su pulso en un punto, y apretar entonces el gatillo. Una voz conocida de un hombre de treinta años en luna de miel rumbo a Venecia con una cinta de Glenn Miller en el...

Retrato de una mujer

Imagen
Retrato de una mujer, de Leonardo Da Vinci Fuente: www.backtoclassics.com

Giuseppe Ungaretti

Imagen
             La madre Y cuando el corazón de un último latido haya hecho caer el muro de sombra, para conducirme, madre, hasta el Señor, como una vez me darás la mano. De rodillas, decidida, serás una estatua delante del Eterno, como ya te veía cuando estabas todavía en la vida. Alzarás temblorosa los viejos brazos, como cuando expiraste diciendo: Dios mío, heme aquí. Y sólo cuando me haya perdonado te entrarán deseos de mirarme. Recordarás haberme esperado tanto y tendrás en los ojos un rápido suspiro. Versión de Jesús López Pacheco

Santiago Montobbio

Imagen
Detrás del cristal     Pero se ve, pero se mira e, incluso,  aunque sólo sea sombra, se respira.  Lo sé al compás del silencio y con madre lluvia.  Lo sé y lo sé dormido. Detrás del cristal, de nuevo alcohol  los astillados ojos y siendo otro en un bar gris  o absurdo: ahora es otro nombre de nunca,  ahora te lo regalo, ahora es mentira, acaso para mí ya no tú sino nadie abraza y aunque ceniza es cada amor, cada palabra, aún se ve o se mira, se ve, mira, se mira y acaso mañana descubra similares castigos en la infamia de una vida que incansablemente me atardece. SANTIAGO MONTOBBIO (1966, Barcelona, Cataluña, España) Fuente: www,poemas-del-alma,com Imagen: El poema es todo

Frank O'Hara

Imagen
Poesía El único modo de estar en silencio es ser rápido, así que te asusto con torpeza, o te sorprendo con una puñalada. Una mantis religiosa conoce el tiempo más íntimamente que yo y es más informal. Los grillos usan el tiempo como acompañamiento de su inocente tic. Una cebra corre en sentido antihorario. Deseo todo esto. Intensificarte con mi rapidez y encanto como si tuvieras lógica y comprobación, pero aun así estar en silencio como si estuviera habituado a ti; como si nunca fueras a dejarme y fueses el inexorable producto de mi propio tiempo. FRANK O'HARA  (1926, Baltimore / 1966, Long Island, Estados Unidos de Norteamérica) Imagen: www.goodreads.com

Miyó Vestrini

Imagen
Zanahoria rallada El primer suicidio es único. Siempre te preguntan si fue un accidente o un firme propósito de morir. Te pasan un tubo por la nariz, con fuerza, para que duela y aprendas a no perturbar al prójimo. Cuando comienzas a explicar que la-muerte-en-realidad-te parecía-la-única-salida o que lo haces para-joder-a-tu-marido-y-a-tu-familia, ya te han dado la espalda y están mirando el tubo transparente por el que desfila tu última cena. Apuestan si son fideos o arroz chino. El médico de guardia se muestra intransigente: es zanahoria rallada. Asco, dice la enfermera bembona Me despacharon furiosos, porque ninguno ganó la apuesta. El suero bajó aprisa y en diez minutos, ya estaba de vuelta a casa. No hubo espacio donde llorar, ni tiempo para sentir frío y temor. La gente no se ocupa de la muerte por exceso de amor. Cosas de niños, dicen, como si los niños se suicidaran a diario. Busqué a Hammett en la página precisa: nunca diré una palabra sobre tu vida en ningún libro, si puedo e...

Franco Boczkowski

Imagen
Hoy también Como hombres de razón que somos, nos mantiene vivos un montón de asuntos pendientes, según hoy mismo he comprobado cuando, luego de ordenar, con paciencia pero sin tranquilidad, mis papeles, haciendo que el tiempo me pase en lugar de dejarlo pasar, renunciando a cualquier expectativa de abandono o permanencia contemplativa, y entregándome, para mi mayor seguridad, a la razón del tiempo y al ordenado deber de cumplir con los días, en éste de hoy, he dejado mi casa tranquila (cotidiano, nuevamente, imperativo de la razón) para salir a buscar, casi sin razones, salvo la de agregar algunos asuntos nuevos a los ya pendientes, y volver a comprobar que no hay ninguna, salir a buscar, entonces, la necesaria porción de bienes y servicios previos a la felicidad. FRANCO BOCZKOWSKI   (1983, Presidencia Roque Sáenz Peña, Provincia del Chaco, Argentina) Fuente: muchachodeloshelados.blogspot.com Imagen: malonmalon.blogspot.com

Mario Trejo

Imagen
Pánico en Valparaíso      Para los invencibles corazones  agua de invierno acero de verano  para las invencibles convulsiones  del amor en la boca del alba    Para los deslumbrados por las bellas palabras  y las grandes mentiras  nosotros  los que erramos en la primera oportunidad  y ardimos en los verdadero y en lo falso congregados bajo una lluvia sagrada los ojos obstruidos por la melancolía y a veces por el sol de otra patria Para nosotros el cielo transcurre de un día a otro arrastra un hotel llamado Septiembre multitudes perdidas en los pasos del lobo incendios entrevistos desde lo alto de la ciudad muertes secretos y otras manos solícitas En vano nuestro amor gestionaba un acuerdo de noche junto al mar de voz sin atenuantes juntos como cobarde o reyes ateridos de locura gastando el tiempo descubriendo el margen de la ley dándole a nadie el espectáculo de nuestro amor Así luchamos y así caeremos exhaustos como las medusas...

Zvonimir Balog

Imagen
Hago Pongo orden a mi cabeza, limpio el polvo, quito las telarañas, ubico cada cosa en su lugar, hay tantas y todas las habitaciones están llenas, chillan las tablas bajo el peso de los objetos, rechinan los peces misteriosos en pesados armarios escondidos de la luz y las miradas, pongo cada cosa en su lugar, de vez en cuando encuentro difícilmente un sitio para cualquier cosa, encuentro difícil cualquier cosa para un sitio, pongo orden en mi cabeza llevando las gavetas hasta una repisa que no se desajuste y los cajones vuelen y todo se venga abajo y se confunda febrilmente se entrelace y rompa. Entonces, por un momento, espero hasta que se calme el polvo para ver dónde está. ¿Qué? ZVONIMIR BALOG  (1932, Sveti Petar Čvrstec, Croacia) Fuente: www.arquitrave.com Imagen: www.vecernjir.hr

Hernán Schillagi

Imagen
Lengua suelta como una arcilla que cubre el recuerdo para que la forma sea la esperada y no la real así tocan tus manos un golpe feroz que cicatriza para afuera y quiere ser una disculpa del futuro y del descuido como una pastilla debajo de la lengua para que el efecto llegue al torrente sanguíneo con la velocidad de la luz así entra tu palabra en mi cuerpo un rayo que avisa y hiere al mismo tiempo en el mismo lugar en el mismo silencio y lo libera Hernán Schillagi (1976, San Martin, Provincia de Mendoza, Argentina) Fuente: www.humbral.blogspot.com Imagen: www.mdzol.com

Edgardo Dobry

Imagen
¿Escarlatina no es lechuga?  Algo debe querer decir o tiene que querer decir que escarlatina no signifique una lechuga de cárdenas aspas, de puntas violas y por eso todo el mundo anda enojado. El papa está enojado -y además el papamóvil no le arranca-, el secretario genral de la ONU está enojado -dicen los noticieros que su enfado surcoreano es para nosotros opaco. Oye, ponte las Converse, cállate, sal a dar un paseo, una vuelta en avión, mídele el aceite primero, pésate en la báscula de los camiones, sintoniza el PIN en el router, aprende a usar por tu parte la juguera que -quién sabe cómo- te quedó en la repartija del último divorcio. Puedes ponerles las manzanas sin pelar, dice el manual -aunque lo diga en surcoreano. Por muy poco vas a quedar con tu hijo bien, sabes que adora el zumo de manzana y zanahoria, te dejará que le expliques qué significa hemeroteca, cómo había que ir ahí para redactar un obituario ("papi, ¿pero qué es hemeroteca, obituario? Vives un mundo tan antiguo...

Eduardo Lizalde

Imagen
11. Pobre Desdémona                  Oh, si las flores duermen, que dulcísimo sueño                        Bécquer (naturalmente) La espalda de esta luz son esos sueños tuyos, amada, que duelen al soñarse y que hacen florecer las prímulas y azahares en tus flancos. Y caen del lecho moras de grueso jugo, cuando sueñas; y zarzarrosas crecen bajo el cojín de pluma; y tiernos gansos pican, bajo el tálamo, hierbas prodigiosas del sueño enternecido. Despiertas luego: me miras, descubres en mis ojos la muerte; ves en mi mano flores arrancadas al sueño que soñabas y se deshacen lentas, como el mundo del sueño que pasa a la vigilia, como el flotante polen del jardín distraído hacia los muladares. Los pelos de la burra en esta mano que ha de cortar tu vida. Vuelve a dormir, te digo, en un dormir sin sueño y sin campánulas. Las flores se diluyen plenamente; vuelven a ser remate de las telas. L...

Carlos Vicente Castro

Imagen
Todo y nada Habría que decidirlo más que decirlo, decir, decir, obse­sion­ado estás con ese decir, Dile­tante. No quiero aparentar que caes y des­de­cirme. Pero caes. Bien, a veces, y no es por dárte­las de trovador, de esos de man­te­les verdes en pre­senta­ciones de autodidactas. Hemos avan­zado cual si se nece­si­tara para hacerlo nada más. Nada más que nada. Ni crees en el sentido, y eso es decir mucho, un decir. Por si fuera poco, por si la nada fuera poco, Dile­tante. Sísifo está azorado con tus gestos de buena vol­un­tad en el canal de la TV que siem­pre evita, y que hoy de pronto se le puso enfrente como una baila­r­ina exótica, expósita. No ame­drentas, no sirves un exce­lente café y no gus­tas de semi­l­las de café doradas y cubiertas de choco­late. Es decir, es un decir, vales sor­bete. ¿Madre? Eso ni se men­ciona. Y no sor­bas, no es momento. No es una invitación a tu baile de más­caras en un yate de lujo como el de un Pres­i­dente habituado al shop­ping en heladeras. Y est...

Vítĕzslav Nezval

Imagen
El transeúnte en Praga     Un día de abril de 1920 llegué por primera vez a Praga  En la estación triste como la ceniza se hacía ovillo un grupo de infelices  Eran los refugiados  Vi también un mundo que nunca entenderé  El mediodía ululaba era el atardecer el edificio de la estación se extendía hasta los suburbios  Aún sigues sin entender por qué te encerraron en el sanatorio Donde se respira el olor de la col y de la estación maloliente El aroma de mi maleta me hace llorar Tiemblo como una pianola en la altura El patio cuelga como una nube maligna encima de la ventana a la que nunca me asomaré En todas partes te sientes como extranjero Como si alguien se burlara de mí súbitamente ante mis ojos aparece Hradčany Los cierro era fatamorgana Era una pedazo de recuerdo caen las lágrimas estamos en Praga Intento dormir en vano en un cuarto donde alguien se va a disparar Así caminaba días y noches enteras Inexplicablemente triste Todo es tan ajeno no te...