Cae una hoja del ciruelo, un poema de Jotaele Andrade
a manecía y yo me atareaba en ciertas cavilaciones en ciertos corajes en la sangre que es un vino que se agria el viento se esforzaba también entre las ramas ah qué pesado el andar entre las orillas briosas del pensamiento me dije qué atroz ir cargando las grandes preguntas la frágil permanencia entre la furia orgiástica de la vida y la muerte fue entonces que dio en caer una hoja del ciruelo no hubo un chasquido no sucedió el estruendo que provoca un árbol al caer se desprendió girando sobre sí misma y fue blandamente a dar contra la tierra a confundirse sin más entre todas las demás hojas caídas dentro de poco ella y las otras se perderán en el ciclo de las estaciones y sin embargo cada vez que recuerde el modo en que se recortó en el horario encapotado del amanecer la forma singular en que daba vueltas sobre sí ...