Irma Elena Marc
El linaje de Pierángeli “La niñez es un cuchillo atascado en tu garganta, imposible de arrancar…” (diálogo del filme canadiense “Les Jumeaux”). Hubo una vez al sol y a la intemperie, otra muñeca, se llamaba Elenita, hundía sus raíces en el sueño y el nombre, en ciertas leyendas familiares. Elenita tenía ojos muy brillantes, para conjurar la negrura del bosque, que amenazaba con gritos de grandes bocas en los alrededores. La muñeca oía lo que las nenas educadas no deben escuchar, a cambio, la Nena la abrazaba, apretándola fuerte sobre su corazón. La muñeca era lo único apetecible para la nena. Cuando una miraba a la otra, un destello azul las volvía incandescentes, bajo esa luz, y mientras ninguna parpadeara, estarían protegidas, pero cuando el sueño iba a buscar a la Nena, la noche se derramaba como sangre seca en recipientes de cristal (a veces los rugidos de las grandes bocas del bosque, los hacían tintinear hasta romperlos). Una noche, tanta sangre...