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abril 30, 2025

Andrew Motion: La verdadera forma

La imagen muestra a una persona vestida con un saco oscuro y una camisa blanca. El fondo está desenfocado, con una fuente de luz amarilla visible en el lado derecho. La imagen parece haber sido tomada en interiores, posiblemente en un entorno profesional o formal.

En el ático     




Aunque ahora sabemos 
que tus ropas nunca 
se necesitarán, las guardamos 
arriba en un baúl cerrado. 
 
A veces me arrodillo allí, 
tocándolas, intentando revivir 
cuando las llevabas, recordar 
la verdadera forma del brazo y la muñeca. 
 
Mis manos se introducen entre
las mangas huecas, invisibles,
vacilan, luego invocan
patrones de recuerdo:

una festividad verde; un bautizo rojo;
todas tus vidas truncadas,
desvaneciéndose a lo largo de veranos sombríos,
penetrando como polvo en mi cabeza.



In the attic



Even though we know now
your clothes will never
be needed, we keep them,
upstairs in a locked trunk.

Sometimes I kneel there
touching them, trying to relive
time you wore them, to catch
the actual shape of arm and wrist.

My hands push down
between hollow, invisible sleeves,
hesitate, then take hold
and lift

patterns of memory:
a green holiday; a red christening;
all your unfinished lives
fading through dark summers
entering my head as dust.


ANDREW MOTION (1952, Londres, Reino Unido)
Traducción: José María Álvarez Amorós

abril 26, 2025

Guillermo Bianchi: El tren que huye del perro que le ladra


Conversación frente a una tumba     




Desde que nos dejaste, 
todo se ha trastocado. 
El tren huye del perro que le ladra. 
La lluvia no se sabe defender del otoño. 
La canícula viaja 
seis mil quinientas millas 
a través del océano, 
solo para soplarnos en los ojos 
arenas del desierto de Sahara.
Han hallado los huesos de Buda
en un cofre cerrado con los clavos de Cristo.
Para desalentar su cacería,
los elefantes nacen sin colmillos.
Habitantes de Génova del siglo XVII
huyen del cementerio con su antigua mortaja,
en el mar de Liguria flotan los ataúdes
meciéndose al compás de la marea.
Han atrapado al juntamuerte,
un suicida serial
que se arrojaba al tren noche tras noche.
Desde que nos dejaste,
la ciencia ha revelado que el tiempo se detuvo
y el mar es una lágrima
que Dios
dejó caer
en un descuido.



Retrato de Guillermo Bianchi, de frente algo sonriente, viste una camisa negra sobre un fondo símil ladrillos color blanco o gris
Otros poemas de GUILLERMO BIANCHI, aquí

abril 24, 2025

Héctor Pedro Blomberg


Las almas son buques que pasan   



     Las almas son buques, son buques de ensueños, 
Navíos lejanos bajo el cielo azul, 
Que pasan buscando los puertos risueños, 
Los puertos eternos de amor y de luz. 
 
     Las almas son barcos que pasan. Navíos 
Que buscan los climas lejanos del sol: 
¿Dónde van tus sueños? ¿Dónde van los míos? 
¿Dónde van las naves de nuestra ilusión? 
 
     Las almas son naves fantasmas. En ellas, 
En noches de luna se suele sentir 
Un canto que suena bajo las estrellas, 
Un canto que dice: “vivir y morir”. 

     Las almas son buques, errantes veleros
Que al soplo del viento de la vida van,
Y nuestros ensueños son los pasajeros:
Cuando uno se muere lo arrojan al mar.

     Las almas son barcos. Algunos naufragan
En medio del viaje, bajo el cielo azul;
Otros, destrozados y perdidos, vagan
Por los anchos mares, muertos y sin luz.

     Las almas son buques que encienden sus fuegos
Y van a los puertos de nuestra ilusión,
Y nosotros somos los pilotos ciegos
Que vamos a tientas a la luz del sol...

     Las almas son buques que pasan. Navíos
Que al soplo del viento de la vida van;
¿Dónde van tus sueños? ¿Dónde van los míos?
Cuando uno se muere lo arrojan al mar.



La muerte de Schneider


     A Schneider lo mataron una noche,
En el boliche de la Paraguaya;
Tenía los ojos azules
Y la cara muy pálida.

     Schneider oía el canto de la alondra
Del viejo Rhin en las mañanas claras:
Soñaba con países
De sol, y con tierras lejanas.

     Se embarcó en un velero, allá en Hamburgo;
Partió en la niebla de una madrugada;
Schneider fue por los cinco oceanos
Con sus ojos azules y su cara muy pálida.

     Se enamoró una noche, muy ebrio y muy romántico,
De aquella camarera valenciana,
Que volvía locos a los marineros
En aquella taberna del Río de la Plata,
Y un hombre lo mató de un navajazo
En una vuelta de la calle Australia.

     ¿Dónde estará el alma de Schneider?
¿Oyendo las alondras del Rhin en las mañanas?

Yo he llorado por Schneider, una noche de lluvia, 
En el boliche de la Paraguaya.



De: ​Poesía reunida (1908/1939), Barnacle, 2025

HÉCTOR PEDRO BLOMBERG: Nació en Buenos Aires en marzo de 1890, en el histórico barrio de Monserrat que evocaría y cantaría treinta años después. Conoció el Paraguay, de donde su madre —doña Ercilia López, sobrina del mariscal Francisco Solano López—, era oriunda. Cursó sus estudios en el Colegio Nacional Central (hoy Buenos Aires). De allí pasó a la Facultad de Derecho, instalada por ese entonces en la calle Moreno, frente a los fondos del convento franciscano, y donde funcionó la célebre Imprenta de los Niños Expósitos. Esa infancia, vivida entre las piedras y tradiciones de su ciudad natal, influyó poderosamente en la casta obra evocativa que Blomberg realizó en su madurez. Abandonados los estudios de derecho, e iniciado en el periodismo, hizo largos viajes desde las costas del Pacífico hasta el cercano Oriente, y desde los mares del sur hasta el Báltico, viajes que le sirvieron para escribir después muchos de sus cuentos y novelas de la vida en los puertos, y que le inspiraron los poemas de “A la deriva” y “Bajo la Cruz del Sur”. Falleció en Buenos Aires en abril de 1955. 


abril 20, 2025

Matthew Dickman

Fotografía de Matthew Dickman mirando de frente en un lugar que parece ser una calle. Viste una camisa azul a cuadros y calza una gorra un poco ladeada hacia un costado

Salario mínimo     



En el porche mi madre y nos encendemos los cigarrillos 
como si fuera un receso de diez minutos 
en la empresa de ser madre y de ser hijo, 
unos minutos de libertad ganada 
antes de marcar tarjeta, antes 
de ponernos el delantal, los sombreros de papel, 
lavarnos las manos dos veces 
y volver al mostrador 
esperando que los clientes dejen propina y sean amables,
el aire fresco del jardín frente a nosotros, y los perros
atrás cagan en todas partes.
Encorvados, somos dos extras en La noche del cazador.
Busco un segundo cigarrillo, un pequeño nadador
entre otros nadadores. Pronto vamos a volver
a la cocina amarilla a terminar
lo que queda del café. Y lo que venga a matarnos
pondrá leche en mi taza y azúcar en la de ella.



Problema


Cuando tenía treinta y seis, Marilyn Monroe se llevó a la cama
todas las píldoras para dormir. La hija de Marlon Brando
se colgó en el cuarto tahitiano
de la casa de su madre
mientras Stanley Adams se pegó un tiro en la cabeza. A veces
miras las nubes o los árboles y no se parecen
ni al cielo ni al suelo ni a las nubes ni a los árboles.
La artista Kathy Change
se prendió fuego y los hijos de Bing Crosby
abandonaron a tiros la industria musical.
A veces me pregunto por la vida
interior de los osos polares. Deleuze, el filósofo,
se tiró al mundo por la ventana
para salir de él. Peg Entwistle, una actriz desconocida,
se liberó de la “H” de Hollywood,
cuando todavía se veía en blando y negro
y David O. Selznick era el rey, circa 1932. Ernest Hemingway
se llevó el cañón a la sien en un pueblo de Idaho,
mientras su nieta, que era modelo, trepó al árbol familiar
y se pasó de pastillas. Mi hermano
se pegó parches de fentanilo en el cuerpo
hasta que el cuerpo dejó de serlo. Me gusta
el sonido de los gansos en el agua. Me gustan
los jabones que te dan en los hoteles porque son hermosos.
Sarah Kane se ahorcó, Harold Pinter
le dio unas rosas cuando aún estaba vida
a Louis Lingg, el anarquista, se prendió un cartucho de dinamita
en la boca
aunque tardó casi seis horas
en morir. Luis II de Baviera se ahogó
y lo mismo Hart Crane, Virginia Woolf y John Berryman. Si viajas,

llévate siempre un libro,

sobre todo en el tren. Andrew Martínez, el militante nudista, murió
en prisión, con una bolsa en la cabeza, desnudo,
y Potocki, el escritor y aristócrata polaco,
usó una bala de plata en 1815.
Sara Teasdale se tragó un frasco de pastillas
después de prepararse la bañera
en cuya agua se abrieron las venas
docenas de senadores romanos.
Larry Walters se hizo famoso
por volar con unos globos y una sillita plegable. Podría subir
miles de metros. Era un hombre que volaba.
Se disparó en el corazón. Por las mañanas al levantarme
me lavo los dientes, me lavo la cara
y me pongo la ropa que más me gusta.
Quiero tratarme bien.


Minimum Wage



My mother and I are on the front porch lighting each other's cigarettes
as if we were on a ten-minute break from our jobs
at being a mother and son, just ten minutes
to steal a moment of freedom before clocking back in, before
putting the aprons back on, the paper hats,
washing our hands twice and then standing
behind the counter again,
hoping for tips, hoping the customers
will be nice, will say some kind word, the cool
front yard before us and the dogs 
in the backyard shitting on everything.
We are hunched over, two extras on the set of The Night of the Hunter.
I am pulling a second cigarette out of the pack, a swimmer
rising from a pool of other swimmers. Soon we will go back
inside and sit in the yellow kitchen and drink
the rest of the coffee 
and what is coming to kill us will pour milk
into mine and sugar into hers



Trouble



Marilyn Monroe took all her sleeping pills
to bed when she was thirty-six, and Marlon Brando’s daughter
hung in the Tahitian bedroom
of her mother’s house,
while Stanley Adams shot himself in the head. Sometimes
you can look at the clouds or the trees
and they look nothing like clouds or trees or the sky or the ground.
The performance artist Kathy Change
set herself on fire while Bing Crosby’s sons shot themselves
out of the music industry forever.
I sometimes wonder about the inner lives of polar bears. The French
philosopher Gilles Deleuze jumped
from an apartment window into the world
and then out of it. Peg Entwistle, an actress with no lead
roles, leaped off the “H” in the HOLLYWOOD sign
when everything looked black and white
and David O. Selznick was king, circa 1932. Ernest Hemingway
put a shotgun to his head in Ketchum, Idaho
while his granddaughter, a model and actress, climbed the family tree
and overdosed on phenobarbital. My brother opened
thirteen fentanyl patches and stuck them on his body
until it wasn’t his body anymore. I like
the way geese sound above the river. I like
the little soaps you find in hotel bathrooms because they’re beautiful.
Sarah Kane hanged herself, Harold Pinter
brought her roses when she was still alive,
and Louis Lingg, the German anarchist, lit a cap of dynamite
in his own mouth
though it took six hours for him
to die, 1887. Ludwig II of Bavaria drowned
and so did Hart Crane, John Berryman, and Virginia Woolf. If you are
travelling, you should always bring a book to read, especially
on a train. Andrew Martinez, the nude activist, died
in prison, naked, a bag
around his head, while in 1815 the Polish aristocrat and writer
Jan Potocki shot himself with a silver bullet.
Sara Teasdale swallowed a bottle of blues
after drawing a hot bath,
in which dozens of Roman senators opened their veins beneath the water.
Larry Walters became famous
for flying in a Sears patio chair and forty-five helium-filled
weather balloons. He reached an altitude of 16,000 feet
and then he landed. He was a man who flew.
He shot himself in the heart. In the morning I get out of bed, I brush
my teeth, I wash my face, I get dressed in the clothes I like best.
I want to be good to myself.



MATTHEW DICKMAN (1975, Portland, Oregon, Estados Unidos de NA)
De: "Café en la nieve", Ediciones Killer, 2025 
Traducción: Sebastián Urli y Patricio Grinberg
Imagen en Civitella Raniere Foundation

abril 17, 2025

Eduardo Magoo Nico: Entre veloces esbozos de bosques

"Una única gran conversación jamás interrumpida". Así describe el poeta su relación con Federica, la bella, la "ninfa" que tiene "un alma tan llena de almas", aquella para la cual los acontecimientos futuros existen ya, tiempo circular que roza lo eterno, pero que, como todo tiempo, se termina. Y lo curioso es que este libro es eso: una larga conversación, íntima, irónica y dolorosa, con quienes al leerlo entramos en el secreto de esa "habitual ironía" que esconde a duras penas el deseo de luz (pienso en la "tentación de la claridad" de la que hablaba Bayley). Confesión de moralista, con cierto airecito de Siglo de Oro en algunos giros (particularmente) perfectos de sus versos (pongo el adverbio de modo entre paréntesis como él mismo lo hace, sospecho que para subrayar la insistencia en su uso), que se siente traicionado por la vileza del mundo y que, se lamenta, hubiera deseado llegar con sus palabras a los solitarios, a los insatisfechos. Ya que ha tenido la confianza de pedirme estas líneas, me gustaría contestarle que los solitarios y los insatisfechos, vale decir, las y los lectores de poesía, pueden leerlo tranquilos, y aclarar por qué. Porque la charla ininterrumpida es también un arte poética surgida de una comprobación por suerte renovada, como el mar: "Se escribe al dictado, se es un copista". Porque este libro contiene hallazgos (claramente) dictados, en los que ellas y ellos podrán reconocerse a sí mismos: "Una casa enorme, inmensamente deseada y común, la intemperie". Y porque cuando este poeta raro, que ha llegado al momento en el que puede permitírselo todo, incluyendo las palabras terminadas en "mente", alude a la materia poética, está señalando el término exacto que refleja su poesía, centrada, anclada en la materia. Solitaria e insatisfecha, yo volvería una y otra vez al amarillo de las mariposas amontonadas alrededor de la camisa incandescente, en el farol al que antes llamábamos sol de noche y ahora no sé, o a los ojos de los pulpos (profundamente) fijos en los nuestros. Por esas mariposas y esos pulpos aconsejo leer a este Mister Magoo que podrá sufrir de cualquier cosa en su vida, menos de ceguera.

Alicia Dujovne Ortiz

La noche y el día     




A menudo un hombre desea estar solo 
También una mujer suele desear estar a su aire... 
Si se aman 
Llegan incluso a sentir celos 
El uno por la ausencia del otro 
 
Nosotros podíamos sentirnos solos 
Estando juntos 
Juntos contra todos los demás... 
Es algo raro y precioso 
Cuando sucede
¿O un producto de las circunstancias?
Me he sentido muchas veces solo
En medio de la gente
Y ese es el peor modo de estar en el mundo 

La noche no es como el día
Las cosas de la noche
No se pueden explicar
En la plena luz del día...
Para la gente sola
La noche es un momento terrible
Sobre todo 
En el comienzo de la soledad

Si los hombres traen todo su coraje a este mundo
El mundo deberá eliminarlos
(Necesariamente)
Y así
(Naturalmente)
Los mata

El mundo nos quiebra a todos
Aunque muchos suelen hacerse fuertes
En los puntos de rotura...
Aquellos a quienes no se logra aniquilar
Sencillamente
(Por culpa de los callos, o por otro motivo)
A los que luchan 
Se los asesina

El mundo asesina imparcialmente
A los demasiado buenos
A los gentiles
Y a los que tienen coraje

Y los que no creemos ser parte
De alguna de estas categorías
Moriremos igualmente
(Solos)
Pero el mundo sabe
Que con nosotros
La cosa no es tan urgente...
Puede tomarse su tiempo
Y afilar el instrumento


El escritorio no era de caoba 




Al fin y al cabo
No hace mucho tiempo que el “tiempo”
Comenzó a extenderse por todas partes…
La vida humana no se ha regido 
(En su ya abundante historia)
Por la reciente imposición de un meridiano de referencia
Sino por las condiciones atmosféricas
Es decir, por una magnitud no cuantificable
Que no conoce la regularidad lineal
No progresa constantemente
Está determinada por estancamientos e irrupciones
Se mueve en remolinos helicoidales que ascienden o descienden
Y cambian continuamente de dirección…

Estar “fuera del tiempo”
Era posible hasta hace poco
Y es posible todavía hoy
Los moribundos, los enfermos, y los muertos
Están fuera del tiempo
Un infortunio personal de una cierta gravedad
Puede extirparnos
(Como una especie de costra o de excrecencia)
De cualquier pasado
Y de todo atisbo de futuro…

Federica como una accidentada gravemente
(O un insecto más)
Se autoexcluía de la llamada “actualidad”
Como si el tiempo no pasara para ella
(No hubiese pasado jamás)
De manera que podía correr tras él
Como se corre con una pequeña red
Tras de una serpenteante mariposa
O como si todos los momentos del tiempo
Pudieran coexistir en ella simultáneamente
(Y lo sucedido ayer no hubiese sucedido aún)

Una fina llovizna surgía en el aire
Aparentemente sin precipitarse
Cuando ella vino hacia mí
Envuelta en una prenda de lana
En cuyo borde finamente rizado
Se formaban millones de diminutas gotas de agua
Provocando en su rostro
Una especie de plateado resplandor

Llevaba un gran ramo de hortensias en un brazo
Cuando llegó al umbral, levantó su mano libre
Y apartó el cabello de mi frente
Parecía plenamente consciente de que
Con aquel gesto, habría adquirido el “don”
De ser recordada para siempre

Sigo viendo a Federica tan bella como era entonces
Inalterada
Como cuando alguna vez
Entre veloces esbozos de bosques 
Doblegados por el viento 
(Arrecifes, atolones y humo a la deriva)
Me preguntara, inclinándose hacia mí:
¿Ves las copas de las palmeras en la casona de Temperley?
¿La gran cama de cedro americano con el respaldar tallado
con motivos vegetales?

¿Y tu escritorio de caoba con la carabina Rémington
¿Siempre cargada y dispuesta a un lado, sobre un tapete azul?
¿El gran retrato de Zapata y la biblioteca con listones verdes?
¿Me ves aún desde aquella enorme ventana ornada por vidrios de colores
Cuando voy y vengo desde la cocina atravesando el patio
(Más de una vez desnuda, para tu escándalo)
Intentando arrancarte de la tristeza y del total ensimismamiento?
¿O haciéndote el amor?
¿Y fastidiada e impotente porque nada ni nadie podía con tu sueño?
¿Me ves viéndote llorar, y pensar, y dormir, y escribir…
Y luego confesar un amor, al que sólo la muerte
¿Podría poner fin?

Pero ella nunca estuvo allí
El escritorio no era de caoba
Y la muerte no pudo remediarlo


De: "Treinta y seis grados, La Cartonera Edizioni, 2024
Otros poemas de EDUARDO MAGOO NICO, aquí

abril 13, 2025

Dorianne Laux: Hasta que lo que amo me empiece a extrañar y me llame

Dorianne Laux

La fotografía en blanco y negro muestra a Dorianne Laux mirando hacia la cámara. Viste un piloto gris o blanco.  El flequillo de su peinado casi cubre los ojos. Los anteojos sobre su cabeza

En el patio de atrás     


La gata pide su comida. 
Me agacho y sirvo 
estrellas marrones de soja en su plato, 
acaricio su pelo oscuro. 
Todavía no es de noche. 
Puntitos de luz en el cielo del este. 
Sobre el techo de mi vecino,  
una luna transparente,  
un trapo rosa de nubes. 
Dentro de mi casa están los que me aman.
Mi hija espolvorea la masa de las galletas.
Y hay un hombre que me levanta el pelo
en sus manos, lo cepilla
hasta que saque chispas.
Todo está como lo dejé.
La cena hierve a fuego lento.
Los cuencos de cristal esperan llenarse
con caldo dorado. Ramitas de perejil
en la tabla de picar.
Quiero oler esta sopa densa, 
el aire a mi alrededor oscureciéndose, 
mientras las estrellas imprimen 
sus formas simples sobre el cielo.
Quiero quedarme en el patio de atrás
mientras el mundo se inclina
hacia el sueño, hasta que lo que amo
me empiece a extrañar y me llame.


On the Back Porch

abril 11, 2025

Charles Baudelaire: Los búhos

Los búhos     



 
Bajo los tejos negros que los albergan, 
los búhos se sostienen en fila, 
al igual que dioses misteriosos, 
se asoman con sus ojos rojos. Meditan. 
  
Sin moverse permanecerán  
hasta la hora melancólica  
en la que, empujada por el sol oblicuo, 
la oscuridad se establecerá. 

Su actitud de sabio enseña
que es necesario en este mundo que tema
el tumulto y el movimiento;

el hombre ebrio de una sombra que pasa,
lleva siempre el castigo
de haber querido cambiar de lugar.



Les hiboux



 
Sous les ifs noirs qui les abritent,
Les hiboux se tiennent rangés,
Ainsi que des dieux étrangers,
Dardant leur œil rouge. Ils méditent.

Sans remuer ils se tiendront
Jusqu’à l’heure mélancolique
Où, poussant le soleil oblique,
Les ténèbres s’établiront.

Leur attitude au sage enseigne
Qu’il faut en ce monde qu’il craigne
Le tumulte et le mouvement ;

L’homme ivre d’une ombre qui passe
Porte toujours le châtiment
D’avoir voulu changer de place.


 

abril 10, 2025

Eliana Albala

Modernidad    




         Yo soy feliz  
con pocas cosas, 
 y además muy simples: 
 que la comida esté sabrosa, 
 que haya café en la casa 
 y también sal. 
 
          Y aunque las novedades electrónicas 
 no me conturban demasiado, 
 hay ciertos mecanismos 
 de la modernidad 
 que me estremecen 
 hasta casi las lágrimas. 
 
          Amo las planchas funcionando
 equilibradas y eficientes
 y, sobre todo, pago
 sin un minuto de retraso
 mi consumo de luz
 en las lejanas oficinas de la Electricidad
 para que nunca deje de sonar el timbre.
 El timbre, ¡ah qué artilugio promisorio!
 ¡Ah qué instrumento taumaturgo!
 Porque detrás de cada timbre que resuena
 se halla, sin duda, humanamente
 palpitante y mágica
 ni más ni menos
 que una amistosa mano emocionada.



Abrigos y corazas




          Me dan miedo las calles,
las aceras de resbalosa piedra corrompida,
llenas de ruidos y fantasmas.

          Con leves pasos tímidos
entro y salgo 
de tiendas:
me empujan, me tropiezo.
Naufrago entre los charcos
que lentamente humean
a la luz de la tarde.

          Siempre con un abrigo,
una coraza
que no sólo me aísla
de la tarde helada,
de los vidrios herméticos
y fríos
de los escaparates,
de las erosionadas gradas de las puertas.
También me abriga de los otros.

           Así,
los otros quedan lejos.
Voy por la calle, amor, sin ti,
mientras los otros no penetran.
No me desgasta el aire.
Ni me exaspero ante la luz.
Ni me evaporo al sol que reverbera.

          Voy por la calle fría
con un abrigo cotidiano,
obstinado,
redondo de obsesiones
 y de jóvenes días
 lejanos y admirables. 

          Exactos y ceñidos
a mi abrigo de sol
y de misterios.

          Entonces 
llego a casa,
porque llegar a casa
quiere decir
ni más ni menos
que quitarse el abrigo.

          Llego hasta ti, desnuda,
porque no tratarás de enderezar mis torceduras
ni de empequeñecer 
mis eminencias.

          No intentarás herirme
por la espalda:
ni meterás el filo de un cuchillo
en esta pobre espalda mía
que es inexperta y ciega
y, por lo mismo, desamparada y vulnerable.

         Porque un amigo es un lugar
estremecido
y cálido
y sedante
donde me quito la coraza
y me rindo y me amanso
y me distiendo
completamente desvalida,
irremediablemente desarmada.


La imagen muestra una señora de edad avanzada, muy elegante, el pelo completamente canoso. Está sentada en un sillón color blanco y viste un abrigo blanco. El fondo es una pared gris
ELIANA ALBALA (1929, Temuco, Chile)

De: "Corría un viento helado", Alma de Gato, México,2022








abril 08, 2025

Judith Filc: Paisajes

3    



un cielo nublado 
bajo el cielo 
pasto amarillento 
en el medio 
un círculo de piedras 
dentro del círculo 
tierra endurecida 
 
sobre la tierra 
una excavadora 
el brazo inmóvil 
la pala vacía 



23    




una manzana 
sobre los techos  
un cielo negro 
junto a las paredes 
sombras confusas 

tirado en la vereda
apenas visible 
un pañuelo



24




un cuarto
en el piso a la derecha
una lámpara
en la pared a la izquierda
un cuadro

en el cuadro
una bailarina 
el torso extendido
el brazo izquierdo elevado en curva
el brazo derecho
ausente

De: "Paisajes", Barnacle, 2025
Otros poemas de JUDITH FILC, @epoelpoetaocasional.blogspot.com/2015/10/judith-filc.html
JUDITH FILC en “Paisajes” trabaja la forma breve y epifánica a partir de la escrupulosa observación del entorno. Las múltiples capas del sentido y el inevitable destrozo que propina el tiempo a la  materia son detallados mediante palabras que van llenándose de filos por todos lados; los poemas enseñan un criterio acumulativo y perceptivo: la intuición de quien escribe sobre algo que algún día tuvo amor y todo y que continuará sucediendo ya para siempre, despojado del significado original, convertido en mero objeto valioso para suscitar la atención del lector (“en el piso de madera / una manta de lana / la lana / destejida”): los atisbos de la vida cotidiana, de la soledad y el vacío de las horas, el carácter hostil de la época, su modernidad pasada, un futuro anterior sin rastros que delaten cualquier registro o rastro biográfico, es decir, el lento camino del mundo físico hacia la disolución en el tercer planeta del sistema solar. La etimología divulga en relación al vocablo caleidoscopio esta definición: hermoso mirar; hay algo de ese deslumbramiento que muestran las fugaces escenas, luces, colores y formas a partir de un artilugio, en cada verso (“a través de la lente / múltiples vidrios de colores / en figura de flor / inalterada”). Ante la indeterminación de la propia realidad, la autora postula el asombro y la imaginación, últimas especies inocentes, acaso porque sin ellas no seríamos ante nuestra propia vida mas que testigos casuales y lejanos (“en las paredes blancas / palabras ilegibles / figuras geométricas / hashtags / en negro / diluido”).                                                
                                                                                                                                                            Alberto Cisnero

abril 05, 2025

Jacques Prévert: Inventario

 

Inventario    




Una piedra 
dos casas 
tres ruinas 
cuatro sepultureros 
un jardín 
flores 
 
una rata de albañal 
 
una docena de ostras un limón un pan 
un rayo de sol 
un escenario marino 
seis músicos 
una puerta con felpudo 
un señor condecorado con la legión de honor 
 
otra rata de albañal 
 
un escultor que esculpe Napoleones 
la flor que se llama caléndula 
dos enamorados en un gran lecho 
un recaudador de impuesto una silla tres pavos 
un eclesiástico un forúnculo 
una avispa
un riñón flotante
una caballeriza para caballos de carrera un hijo indigno dos frailes dominicos tres langostas un traspuntín
dos rameras un tío Cipriano
una Mater Dolorosa tres padres chochos dos cabras del señor Seguin
un tacón Luis XV
una butaca Luis XVI
un aparador Enrique II dos aparadores Enrique III tres aparadores Enrique IV
un cajón suelto
un ovillo de hilo dos horquillas un señor de edad
una Victoria de Samotracia un contador dos ayudantes de contador un hombre de mundo dos cirujanos tres vegetarianos
un caníbal
una expedición colonial un cabalo entero una media pinta de buena sangre una mosca tsé-tsé
una langosta a la americana un jardín a la francesa
dos patatas a la inglesa
un par de impertinentes un lacayo un huérfano un pulmón de acero
un día de gloria
una semana de bondad
un mes de María
un año terrible
un minuto de silencio
un segundo de descuido
y...

cinco o seis ratas de albañal

un niño que llega llorando a la escuela
un niño que sale riendo de la escuela
una hormiga
dos pedernales
diecisiete elefantes un juez de instrucción en vacaciones sentado en una silla plegadiza
un paisaje con mucha hierba verde
una vaca
un toro
dos bellos amores tres grandes armonios un ternero a la Marengo
un sol de Austerlitz
un sifón de agua de Seltz
un vino blanco con limón
un Pulgarcito un gran perdón un calvario de piedra una escala de cuerda
dos hermas latinas tres dimensiones doce apóstoles mil y una noches treinta y
dos posiciones seis partes del mundo cinco puntos cardinales diez años
de buenos y leales servicios siete pecados capitales dos dedos de la mano diez gotas antes de cada comida treinta días de arresto quince de
ellos en el calabozo cinco minutos de entreacto
y...

muchas ratas de albañal



Inventaire



Une pierre
deux maisons
trois ruines
quatre fossoyeurs
un jardin
des fleurs

un raton laveur

une douzaine d’huîtres un citron un pain
un rayon de soleil
une lame de fond
six musiciens
une porte avec son paillasson
un monsieur décoré de la légion d’honneur

un autre raton laveur

un sculpteur qui sculpte des napoléon
la fleur qu’on appelle souci
deux amoureux sur un grand lit
un receveur des contributions une chaise trois dindons
un ecclésiastique un furoncle
une guêpe
un rein flottant
une écurie de courses
un fils indigne deux frères dominicains trois sauterelles
un strapontin
deux filles de joie un oncle Cyprien
une Mater dolorosa trois papas gâteau deux chèvres de
Monsieur Seguin
un talon Louis XV
un fauteuil Louis XVI
un buffet Henri II deux buffets Henri III trois buffets
Henri IV
un tiroir dépareillé
une pelote de ficelle deux épingles de sûreté un monsieur
âgé
une Victoire de samothrace un comptable deux aides-
comptables un homme du monde deux chirurgiens
trois végétariens
un cannibale
une expédition coloniale un cheval entier une demi-
pinte de bon sang une mouche tsé-tsé
un homard à l’américaine un jardin à la française
deux pommes à l’anglaise
un face-à-main un valet de pied un orphelin un poumon
d’acier
un jour de gloire
une semaine de bonté
un mois de marie
une année terrible
une minute de silence
une seconde d’inattention
et…

cinq ou six ratons laveurs

un petit garçon qui entre à l’école en pleurant
un petit garçon qui sort de l’école en riant
une fourmi
deux pierres à briquet
dix-sept éléphants un juge d’instruction en vacances
assis sur un pliant
un paysage avec beaucoup d’herbe verte dedans
une vache
un taureau
deux belles amours trois grandes orgues un veau
marengo
un soleil d’austerlitz
un siphon d’eau de Seltz
un vin blanc citron
un Petit Poucet un grand pardon un calvaire de pierre
une échelle de corde
deux sœurs latines trois dimensions douze apôtres mille
et une nuits trente-deux positions six parties du
monde cinq points cardinaux dix ans de bons et
loyaux services sept péchés capitaux deux doigts de
la main dix gouttes avant chaque repas trente jours
de prison dont quinze de cellule cinq minutes
d’entracte

et…

plusieurs ratons laveurs.

Traducción: Juan José Ceselli
Imagen en Le Figare
Otros poemas de JACQUES PRÉVERT, aquí

IA: El "raton laveur," como se menciona en el poema "Inventaire" de Jacques Prévert, es la manera francesa de referirse al mapache. Este animal es conocido por su pelaje único, con rayas en su cola y una especie de "máscara" alrededor de sus ojos que le da una apariencia bastante característica.

El uso de "raton laveur" en el poema añade un elemento curioso y llamativo a la lista de objetos y seres que Prévert enumera de forma aparentemente azarosa.

Me llama la atención cómo fue que Juan J. Ceselli llegó a la conclusión de traducir "raton laveur" como "rata de albañal". Forzoso identificar un simpático animal, el mapache, con una rata. Una rata de albañal ya instaurado en repetidas lecturas cuesta intercambiarlo por un mapache.

abril 02, 2025

Luis Luchi: Coman, buen provecho

Luis Luchi

La imagen muestra una persona que lleva un sombrero oscuro tipo boina y una bufanda. Tiene el cabello claro y algo despeinado. El fondo está desenfocado, con formas indistintas que podrían ser vegetación u otros elementos. La imagen está en blanco y negro, y no contiene texto visible.

Convidado de piedra    



Coman, buen provecho. 
Beban. A su salud. 
Yo no pierdo detalle. 
Cuéntenme cómo reaccionan
las mujeres maestras
en el arte de las caricias,
tomo nota.
Relaten para qué sirven las noches,
mi archivo crece.
Asómbrenme del vino que paladean
las promesas que tienen
los ideales infalibles;
me disculparé de no acompañarlos.
Yo soy el convidado de piedra,
el que por vanidad
o en un gesto de cobardía sin explicación
mereció el decreto de una municipalidad
le captaron un segundo,
lo hicieron rígido.
Por lo tanto:
¿qué planes maravillosos
tienen para mañana por la mañana?


Abierto día y noche




Faro en la noche de riesgosos acantilados
mostrador y mesa y un vaho astillado.
Una roca musgosa con alma de botella
y compañía
calor de compañía humana que se recibe
y que se da.
Se interrumpen sabiamente.
por lo que tendría que ser mejor,
se explican los fracasos,
la fuerza de los fracasos.
El débil la debilidad de su poder
el amante la crueldad de la mujer
la única vez que amó.
Y esas noches de silencio que se agrandan demasiado
el llamado magnético
vuelve a empujar más hombros caídos
con su sabido rebotar
de furores sumando la marcha de la historia.
Se establece sin ley
la parte de luz y de espejo
agregado a la conformidad
de que los universales desconocidos
transiten los mismos pesares.


LUIS LUCHI (Luis Yanischevsky Lerer, 1921, Buenos Aires, Argentina / 2000, Barcelona, España)

De: "La vida en serio", Stilcograf, 1964
Enlaces: Hablar de poesía | Isliada | Págin 12
Imagen: Ana Potnoy

"Luis Luchi fue el seudónimo que eligió para publicar sus libros de poemas Luis Yanischevsky Lerer. Hijo de inmigrantes ucranianos, militó en el Partido Comunista, pero tras ciertas desilusiones se acercó paulatinamente al anarquismo, sin renegar nunca del marxismo. El poeta que escribía “versitos”, diminutivo que solía repetir con humilde ironía, trabajó como obrero gráfico en la editorial Atlántida y como vendedor viajante de libros para las editoriales Signo (PC) y Raigal (UCRI). El poeta de la “República Independiente de Parque Chas”, barrio donde vivió hasta que se tuvo que exiliar en Barcelona en 1977, publicó su primer libro, El obelisco y otros poemas (1959) porque el escritor Juan José Manauta (1919-2013), director de la editorial Signo, se entusiasmó al leer los poemas de Luchi, que entonces trabajaba como vendedor viajante para esa editorial. El primer volumen de su poesía reunida incluye, además de ese primer libro, El ocio creador (1960), Poemas de las calles transversales (1964), La vida en serio (1964), Vida de poeta (1966), El muerto que habla. 48 penúltimos poemas (1970), Poemas cortos de genio (1970), Ave de paso (1973), Los rostros (1973), Poemas 1946-1955 (1975) y La pasión sin Mateo (1976)."