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VIENDO EN PARTICULAR

Brane Mozetič | Secuencias que siempre hay que recortar

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enero 01, 2026

Carlos Alberto Débole


Invocación    




La terca soledad sostiene el cielo 
donde la luna es un temblor en vilo. 
Inútilmente el ojo busca ahondarse. 
La noche es su recinto y su muralla. 
Nada y todo es lo lejos. Acosado 
otra penumbra soy en la penumbra. 
Defiéndeme, Señor,
de mí mismo, quizás, Señor, defiéndeme.
Aquí, en la pampa, mi pavor inquiere:
¿Ese animal, por qué, ese caballo
que todo el universo carga encima
está en lo suyo y nada lo conturba?
¿Por qué, Señor, la inmensidad me oprime
hasta volverme cero, o menos, nada?



El ojo en el espejo




No quiere verme viejo
el ojo compasivo
del espejo.
Y me mira de tal suerte,
que le miro,
y me veo la muerte.
Pero el amor me espera,
y de amor me revisto
hasta que muera.
La muerte será la despedida,
lo se, a tanto amor,
a tanta vida.
Mientras me ampare
el ojo del espejo,
y no repare
en lo que mi ojo mira,
gozaré con ese ojo
mi mentira.




En la imagen se ve a un hombre mayor, de piel clara, con cabello canoso peinado hacia atrás y un bigote blanco bien definido. Tiene el rostro levemente girado hacia la derecha, con una expresión serena y reflexiva, casi melancólica.  Apoya las manos entrelazadas cerca del rostro, como si estuviera escuchando o pensando con atención. Viste una camisa clara y un saco de tono marrón con textura, de estilo clásico. El fondo es suave y desenfocado, en colores cálidos, lo que hace que el foco esté completamente en su cara y en la expresión.  En conjunto, transmite una sensación de calma, experiencia y contemplación, como alguien acostumbrado a observar y reflexionar más que a hablar.
CARLOS ALBERTO DÉBOLE
(1915 / 1990, Ciudad de Buenos Aires, Argentina)










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