Tarrence Hayes | En los barrotes que hay entre nosotros


Lo que parece    



Querido Ol’Dirty Bastard: a mí también me gusta fuerte, 
no tengo particular interés por Duke Ellington 
en una fiesta de cumpleaños. Cada vez me interesan menos 
los contornos de los contornos porque las formas 
cambian y nada es más duradero que sentir. 
Mi tío usó la plata que le di 
para comprar unos frasquitos de algo que parecía caramelo 
después de la fiesta en que mi abuela se puso a cantar 
con un vestido que evidentemente estaba hecho 
para un rey de África Occidental. Mi lema es
Nunca confundas lo que es con lo que parece.
Mi generosidad, por ejemplo, es sobre todo una forma
de vanidad. Una bandana sirve de pañuelo,
pero como bandana un pañuelo no sirve para una mierda.
Esto parece apenas una nota al pie en mi informe
sobre la fiesta. Decimos es la posta para indicar que algo
es realmente de verdad, aunque lo puedan tapar las casas
ahí arriba de las colinas que hay entre nosotros, las manos
en los barrotes que hay entre nosotros. Esa foto
de mi abuela con mi tío
cuando era bebé no es la posta. Sí lo es
lo que se siente al ver a los recolectores de basura deambular
por las avenidas antes del amanecer, una lluvia lenta y descuidada
que se toma su tiempo en llegar a la costa. El pan sin sal
no es la posta, tampoco la bouillabaisse. Bakku-shan
se dice en japonés de una mujer hermosa
sólo si se la mira desde atrás. Como decía,
mi lema es Nunca confundas lo que parece
con lo que es, de lo contrario terminás como ese negro
Otelo (¿pero Otelo era negro?). ¿No mentís
sobre quién sos a veces y después te das cuenta
de que esa mentira era verdad? No sos consciente de tu poder, Hermano
Bastard, como el rey que vaga por su reino
en busca del rey. Y está bien.
Nadie te va a decir que sos el rey.
De todos modos, nadie quiere un rey.



What it Look Like




By Terrance Hayes
Dear Ol' Dirty Bastard: I too like it raw,
I don't especially care for Duke Ellington
at a birthday party. I care less and less
about the shapes of shapes because forms
change and nothing is more durable than feeling.
My uncle used the money I gave him
to buy a few vials of what looked like candy
after the party where my grandma sang
in an outfit that was obviously made
for a West African king. My motto is
Never mistake what it is for what it looks like.
My generosity, for example, is mostly a form
of vanity. A bandanna is a useful handkerchief,
but a handkerchief is a useless-ass bandanna.
This only looks like a footnote in my report
concerning the party. Trill stands for what is
truly real though it may be hidden by the houses
just over the hills between us, by the hands
on the bars between us. That picture
of my grandmother with my uncle
when he was a baby is not trill. What it is
is the feeling felt seeing garbagemen drift
along the predawn avenues, a sloppy slow rain
taking its time to the coast. Milquetoast
is not trill, nor is bouillabaisse. Bakku-shan
is Japanese for a woman who is beautiful
only when viewed from behind. Like I was saying, 
my motto is Never mistake what it looks like
for what it is else you end up like that Negro
Othello. (Was Othello a Negro?) Don't you lie
about who you are sometimes and then realize
the lie is true? You are blind to your power, Brother
Bastard, like the king who wanders his kingdom
searching for the king. And that's okay.
No one will tell you you are the king.
No one really wants a king anyway.
 


TERRANCE HAYES (1971, Columbia, South Carolina, Estados Unidos de NA)
Fuente: zaidenwerg@substack.com

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