marzo 24, 2025
Juan Carlos Moisés: Lectura nocturna
marzo 22, 2025
Jorge Aulicino: Evocaba a Hölderlin
Jorge Aulicino en “El hombre con el codo en la ventana” a contrapelo de cierta poesía argentina contemporánea, para decir dos palabras emplea dos palabras. La simpleza nunca reproduce una sola cosa y la verdad como irrupción de algo intangible logra hallar su espacio en todo cuanto se puede ver y oír. La peripecia significativa es ardua materia; dicho con el doblez apacible del lenguaje natural: los muchachos del verano ya no imitan ni hurtan y hay ancianos que sólo plantan árboles o tienden al simbolismo (“sin contradicción con el lenguaje oficial, / que establecía una métrica, un ritmo, / y sobre todo un vocabulario según el cual / era preferible decir domicilio que casa, / residencia que hogar, cambio social en / vez de revolución (o siquiera revuelta”). Todos perdimos alguna parte de nuestras personas en un crepúsculo apacible o ante el silencio, que es el principio de todo, sugiere el autor (“Luz es lo que la gente necesita, luz y viento, eso solo / es la vida, efímera, circunstancial, hueca, / para que en ella soplen canciones y fantasmas”).En esta dulce tierra de porveniristas y conversos, de poetas oficialistas y poetas consulares, siempre estamos hablando de la naturaleza, un territorio (una extensión limitada, un espacio, un segmento histórico): parcelas, proporciones, partes, civiles, uniformadas; y qué palabras serán las electas para dar cuenta de ello, el ritmo y la estrategia de los versos, confiar en las palabras, en la oscuridad de la vida o si se prefiere, la laboriosa concepción del uso del cuerpo, la percepción y el lenguaje a través de su finalidad más radical: zozobra y voluptuosidad (“¿Por qué corre hacia un origen que / no conoce, que no conoció, que no conocerá?”); y el pespunteado invisible de una trama incómoda: escribir es el arte de adivinar el pasado.
El hombre del
codo en la ventana
El hombre del codo en la ventana
Evocaba a Hölderlin:
‘Hay una oscura armonía en las cosas.’
En la sombra
Y se decía:
“La especie libra rencillas todo el tiempo,
Basta observar el tránsito vehicular,
Los rostros encendidos, los ojos ofuscados,
pero mira desde lo oscuro el estallido
de la vida”.
“De otra suerte, muere en uno,
y no tiene espacio para celebrarla.
Cara al sol mueren los fascistas,
los higos y las naranjas.”
Un segundo después el mundo caía
en un torbellino
de negocios subterráneos,
compras de votos, disputas estentóreas,
ruina de las familias.
meditaba acerca de la luz
De: "El hombre del codo en la ventana", Barnacle, 2025
Otros poemas de JORGE AULICINO, aquí
Imagen en Clarín
marzo 21, 2025
Alberto Cisnero: Tras el confort del sentido
3
18
27
38
De: "Clase 75", Barnacle, 2025
Otros poemas de ALBERTO CISNERO, aquí
En el tramo presente de su prolífica obra Cisnero se aboca al recuerdo. Un
trazo grueso une, en los planos de su memoria, una de las etapas más dolorosas
del país —la Argentina— y la parte escarpada y trabajosa, no pocas veces
sufriente, de la edad humana. “Clase 75” significa “estoy casi en los cincuenta
y soy este producto de ellos”. Cada alusión se superpone a las otras, y ninguna
es redundante. El íntimo plano, junto con el político, el social, el
metafísico, se incrementan en un roce continuo en esta lengua áspera, precisa,
material y sin embargo flexible hasta casi vaporizarse. Cisnero detiene el
vértigo increíble de la cuarta parte final del siglo anterior y el comienzo del
milenio, cuando la historia enterró de apuro cuerpos e ideas y estalló en una
aceleración con olor a fuego. Así, desde las primeras líneas de este poemario,
la literatura —lo que decir se puede— aparece en un concreto paisaje (“el
viento mecería achiras / sobre la margen del asfalto, / restos de caucho,
tizne”). La épica es aludida como un discurso derrotado: “¿mantuvimos las
apariencias / tras los elementos figurativos / del lenguaje para con la derrota
/ librarnos de la derrota?”.Tiene apariencia de almanaque, de borrador, aunque
con estrofas rectangulares la misma se recupera, y es ella la de una noticia
hilvanada en la locura del hogar y los piquetes: locura de sobrevivir a ese
margen que devora la historia desde implacables pantallas y hechos dinámicos,
brillantes, sonoros y confusos. Un hito será este libro como eje de un tiempo
socialmente marginal y políticamente medular.
Jorge Aulicino
marzo 19, 2025
Dunya Mikhail
marzo 17, 2025
Catalina Boccardo: Tantas roturas, tanto quiebre
Ciudad de Buenos Aires
Diciembre
marzo 15, 2025
Sergio Velazquez
Sergio Velazquez ha escrito en “El recado y otros escritos” sobre ese
territorio que se corresponde con todo cuanto puede significar frágil, o dicho
en otros términos, acerca del orden autónomo de un mundo que encierra entre sus
pliegues la cualidad de lo que se puede romper. El presente volumen postula en
el testimonio de la experiencia y la imaginación febril la fuerza de un argumento: una lengua
recobrada que exalta y oculta en sus operaciones el recuerdo y la sagacidad
(“manoplas aceradas / sentinas de despojos / las palabras”).
¿Qué se nombra, o indica, o delimita, o abandona para llevarlo como
emblema, para copiarlo de libros, para soñarlo siquiera o para estar en
silencio, en alguna casa, en algún aeropuerto, en diversas latitudes o al
dormir?; si ello pudiera responderse, si eso fuera de alguien en este mundo, no
existirían los poemas, los cuentos, los divanes y la superficie cuadrangular
que pisamos continuaría sostenida por elefantes.
Los versos y las ficciones que el libro incluye no son menos reales que la
sensación, siempre temeraria, de encontrarse ante un hecho singular y repetido,
que puede ser la dicha o su revés; así, el suburbio, la infancia, las
desigualdades artificiales inventadas y sostenidas por el hombre, las muertes que
algunos hombres cometen, la historia, el Poeta de la tribu, las ficciones sobre
la marginalidad escritas por psicólogos y puaners, confluyen y son retratados
hasta el límite máximo de la palabra; en literatura es la mayor hazaña
individual que se puede hacer sin ayuda mecánica.
Colibrí
Temprano el colibrí
el pico ahora amarillo,
cono de almíbar
indiferente a la belleza
y a los aromas evocativos
Huye ante el menor ruido
sin remolcar el miedo en sus alas
sin llevarlo a su nido
Silba cuando el deseo lo inquieta
más allá del amor y sus liturgias
Los hombres en los jardines floridos
le han pegado en su verde pecho
el lastre de sus sueños
una cuna de jade
y un soplido
que impulsa su viaje por las flores
Con las retinas húmedas de melancolía
fue un heraldo en el reino de los muertos
Cuando llega la noche
se ahueca en los horcones
grises las tibias plumas
otra vez puro pájaro
ceniza en el rocío
No
No salgas
no salgas a la noche
hay mechones incendiados
rezagos de negra pulpa
roja sangre roja sobre el asfalto
han enterrado las lágrimas
bajo la oscuridad de los tilos
perros de la oscuridad
marcan las puertas con baba
en los volquetes
hay violines desfondados
letras perdidas
crayones
estrellas de macramé
Pokemones destripados
muchos Pokemones destripados
No
no salgas
aquí el silencio
es una jaula sabia
aquí beberemos
licor de miel
y partiremos
el chocolate amargo
desnudos
contra el vidrio
marzo 09, 2025
Cristián Gómez

"De la tradición hispanoamericana me imagino que recojo muchos recursos, pero no estoy seguro de cuáles. Me parece muy vago, además, hablar de “tradición hispanoamericana” cuando en realidad son varias tradiciones contenidas en una, todas ellas variopintas, si no contradictorias entre sí. Pero, para que no parezca que estoy haciéndole el quite al bulto, asumo que buena parte de la poesía latinoamericana (y después, en ese orden, la realidad latinoamericana o las realidades latinoamericanas) me ha hecho el poeta que soy. Por dar un ejemplo, la poesía nicaragüense siempre me ha interesado sobremanera: a la permanente lectura de Cardenal se suma la de Pablo Antonio Cuadra, a ésta se suman las de José Coronel Urtecho, Joaquín Pasos, Ernesto Mejía Sánchez, Rugama, etc. No nombro a Darío por no nombrar lo obvio. Cardenal, por su contacto con Merton, por su paso por Kentucky, es especialmente significativo para mí. Eso se lo debo a Jaime Quezada, poeta y botánico y aspirante a místico chileno, quien me contó con detalle su paso por la comunidad de Solentiname en Nicaragua y lo que aquello significara. Hay un libro de Quezada que durante años para mí fue siempre un norte, Huerfanías, del 85, publicado en los años más difíciles de la dictadura (tampoco es que hubiera años fáciles), un libro religioso en el mejor sentido y etimológico de la palabra."
"La última nostalgia (1982-1990)"
Fuente: Página salmón
marzo 07, 2025
Un vecino indiscreto
marzo 06, 2025
marzo 04, 2025
Enrique Molina: Tanto sitio ilusorio tanto lugar de no llegar nunca
marzo 03, 2025
Philip Roth sobre su rutina de escritura
marzo 02, 2025
Tristan Tzara
Declive
TRISTAN TZARA (Samuel Rosenstock, 1896, Moinesti, Rumania / 1963, Paris, Francia)
Fuente: "Antología de la poesía surrealista", de Aldo Pellegrini, Compañía Fabril Editora, 1961, Buenos Aires
Enlaces: Tristan Tzara y Dadá | Isliada | A media voz
febrero 27, 2025
Radu Vancu
Canto XIV
Fuente: Elena Borrás, pdf
Traducción: Elena Borrás
Enlaces: Buenos Aires Poetry | Romanian Literature Now (en inglés)
Fotografía: Nadejda Roșcovanu







