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agosto 07, 2023

Mirta Lucía Makianich


DICEN  
que de constelación 
o de secuencia 
sería el trance  
pero no lo sé 
              
algunas hojas tempranas 
iluminan el día 
entre las que amarillean  
brote  esplendor  caída 
despliega el hecho
y aquí esta mancha 
desvanece lo que ve
confunde y borra
     
insiste 
quiere el verde en la línea
la línea en el verde.



CUANDO el frío apaga otros colores brilla aún el pasto en mi jardín.                     
Extraño rechazo a la estación de puertas cerradas.
Algunos tordos vuelan bajito. Indecisos tal vez por la sorpresa; o
asustados por formas sin peso entre el follaje de las acacias.
todo alumbra y se ausenta
diagonal de luz que se abre en dos
dispone a mirar desde otro sesgo
pero aquí sólo queda
lo impropio de estos signos.
 

poesía argentina, Círculo real, Barnacle
De: "Círculo real", Barnacle, 2023
MIRTHA LUCÍA MAKIANICH (Reside en Villa Carlos Paz, Córdoba, Argentina)

julio 29, 2023

Anna Świrszczyńska


El mismo interior     



 Caminando hacia tu casa para una fiesta amorosa 
 vi en una esquina 
 a una anciana mendiga. 
 Tomé su mano
 besé su delicada mejilla,
 hablamos, ella era
 el mismo interior que yo soy, 
 de la misma clase,
 me dí cuenta al instante
 como un perro conoce por su olor
 a otro perro.
 Le dí dinero,
 no podía apartarme de ella.
 Después de todo, uno necesita
 a alguien que esté cerca.
 Y entonces ya no supe
 por qué iba caminando para tu casa.


Construyendo la barricada




 Teníamos miedo mientras construíamos la barricada
 bajo fuego.
 El tabernero, la amante del joyero, el peluquero,
 todos nosotros cobardes.
 La sirvienta cayó al suelo
 mientras arrastraba un adoquín, estábamos terriblemente asustados                                                             todos nosotros cobardes-
 el conserje, la señora-del-mercado, el pensionista.
 El farmacéutico cayó al suelo
 mientras arrastraba la puerta de un baño,
 teníamos todavía más miedo, la mujer-contrabandista,
 el modisto, el conductor de tranvía,
 todos nosotros cobardes.
 Un pibe del reformatorio se cayó
 mientras arrastraba una bolsa de arena,
 usted ve cómo estábamos realmente
 asustados.
 Aunque nadie nos obligaba,
 igual construimos la barricada
 bajo fuego.



He estado esperando




 Ese joven larguirucho tal vez medía un metro ochenta,
 ese trabajador de corazón ligero de Powisle
 que luchó
 en el infierno de la calle Zielna, en el edificio de teléfonos.
 Cuando le cambié el vendaje de
 la pierna que estaba despedazada
 gesticuló de dolor, y se rió.
 "Cuando termine esta guerra
 iremos a bailar, señorita.
 Yo invito".
 Lo he estado esperando
 estos treinta años.


poesía polaca
ANNA SWIRSZCZYNSKA
(1909 /1984, Varsovia, Polonia)
Imagen en thecitizen.es

julio 21, 2023

Felipe Viñals


LLAO LLAO     




Hacia el corazón helado  
de un lago invernal 
hacia el pasto aterido 
hacia la pureza; 
en la soledad del camino, 
un peón de a caballo. Corría  
por mi nariz la lluvia. 
El paisaje me empezaba a hablar 
en los pinos en la grama 
en el cielo monocromo 
en el hongo llamado llao llao.
Llegué a un espejo entre montañas,
una cascada
se abismaba ahí, y esa voz
golpeando el hielo para mí
fue un hogar ardiendo.



HORNEROS




Su cobijo umbrío
ocupa el hornero 
en la fisión del mediodía.
Ese domo humilde es
su programa vital,
no es libre de hacer 
pirámide u obelisco.
Y al verlo terminado, se
comienza de a poco a hastiar:
la calandria o el zorzal
son importunos vecinos.
Así que levanta vuelo 
y se va, diciendo «igual 
ya era hora
de hacer otra casa»



EL NAUTILUS


Así el nautilus
cierra tras de sí estancias
y en cada hito itera
la medida de su designio,
una elipsis que fuga
desde el centro húmedo
y nacarado del origen,
como quien a piedra y lodo
clausura una dicha
y se va.
Al corte transversal,
en el museo de ciencias
que visito como paseador
de un enjambre de niños
más o menos consanguíneos,
la simetría de ese escape me alude
solo en la línea de fuga:
en la vida es posible remontar
y hasta cerrar el círculo



ESTA TAZA AL ALBA ES INEXPLICABLE



Taza al alba, una fina cota
de sombra irisada fuga
tus bordes y aristas;
y en el abra incierta de ahora
te diluye, abruma.
¿Sos blanca, o hay poros
de tiempo que transen con luz 
y ceniza la porcelana?
Así te abstraen, 
inexplicable. 
Otro instante, y ya perfila 
un brillo tenue el bocal,
pero lo oscuro aún 
llena la taza.
De ese modo despierta 
cada cosa a la diferencia


poesía argentina, En un país extraño
FELIPE VIÑALS ARDAIZ
 (1977, Ciudad de Buenos Aires, Argentina)
De: "En un país extraño", Boutique de Ideas, 2023
Enlaces: Felipe Viñals

julio 20, 2023

Laura Martín Osorio


IX     




Caminé durante horas 
por la cañada del arroyo seco 
una voz me llamaba. 
Podía reconocerla. Era tu padre 
cuando tenía 25 años. 
Insistia en que lo alcanzara. 
Apenas podia mover mis pies
una mano me impedía avanzar.
La voz insistia, hablaba de un barco
que partiría a las 11.
Yo iba descalza, con mi vestido de novia
v una valija de cartón.
Tenia el pelo largo
v la cara de ahora.
Pensaba en cómo sería viajar en barco
por la cañada seca.
Te espero en el puerto, decía
no me dejés solo
llevo puesto el traje celeste
tengo el pañuelo que bordaste con tus iniciales.
La cañada se hacía cada vez más estrecha
la voz era casi un susurro.
No veia el puerto
ni el barco
ni a tu padre.
Solo sedimentos volcánicos
y ceniza.



XIII




Nunca te gustaron las películas
de ciencia ficcion ni el terror
preferías los documentales
o las historias basadas en hechos reales.

Qué hacemos aqui encerradas
como las protagonistas de un film
que no elegirías?
¿Qué hacemos ahora sin una pinza
para arrancarnos el miedo?
No tenemos herramientas
para arreglar las roturas.

Vení, sentate a mi lado.
Admiremos el vacío a través de la ventana
hasta que encontremos la salida.



Poesía argentina, Gino Rodari, poesía infantil
LAURA MARTÍN OSORIO
(Tunuyán, Mendoza, Argentina)
De: "Por la cañada del arroyo seco", Fractura Ediciones, 2022
Imagen en Facebook


julio 17, 2023

Elisa Díaz Castelo

Elisa Díaz Castelo
Disertación sobre el origen de la vista    
 


La primera vez que me miraste de ese modo, 
tratando de descifrar el acertijo de mi cuerpo, 
mi sangre se espesó de pronto, fui piel 
plenamente, a mediodía. Años más tarde 
supe que nuestros ancestros submarinos 
desarrollaron en la piel un par de leves hendiduras 
más sensibles. Eran los ojos: dos agujeros negros 
en los que caía el mundo. Lo que fue temperatura
se hizo luz, por primera vez vista, traducida
    del tacto.

Pero yo ya lo sabía de algún modo.
Sin decírmelo me mostraste
que mirar es tocar, una variante
que no precisa
cercanía. Tenías razón
en mis manos, mis labios,
mis alargadas clavículas, lo visible
y manso de mi cuerpo. Me conocías
a flor de vista, a golpe de ojo y sin saberlo,
es cierto, me tocabas. Que eso te consuele.




ELISA DÍAZ CASTELO
(1986, Ciudad de México, México)
De: "Sutura", Ediciones Liliputienses
Enlaces: Zenda libros | Casa del Tiempo | Casa Bukowski
Imagen en Neotraba

julio 13, 2023

Luigi Ballerini


CHAPLINESCA     




si algo cuenta, hoy, es la idea del ubi consistam, 
del traje claro, por la mañana, humo de Londres por la noche, 
y quizá, para la cena, el smoking, como en las películas mudas, donde 
ir y venir es lo mismo que no todavía, y uno de los boxeadores 
está escondido detrás del árbitro, mientras el adversario que lo busca 
para darle un puñetazo, lo tiene enfrente, y alarga el cuello y 
los tres se mueven al unísono, un poco a la derecha y un poco 
a la izquierda, hasta que los contendientes dan una media
vuelta, y sus posiciones, diametralmente invertidas, ahora
las sostiene un forte con brio, un tripudio de agilidad y miedo,
de gráfica y ocultismo por el que la sonrisa reflorece en los labios
de los neófitos, de los viudos, de los divorciados, y de los esclavos destinados
a los trabajos agrícolas pesados de los cuales, escribe Thomas Jefferson,
se deben siempre excluir las mujeres, los viejos y los niños.




CHAPLINESCA




se qualcosa conta, oggi, è l’idea dell’ubi consistam,
del vestito chiaro, la mattina, fumo di Londra la sera,
e magari, per cena, lo smoking, come nei film muti, dove
andirivieni è lo stesso che non ancora, e uno dei pugili
è nascosto dietro l’arbitro, mentre l’avversario che lo cerca
per cazzottarlo, gli sta di fronte, e allunga il collo e tutti
e tre si muovono all’unisono, un po’ a destra e un po’
a sinistra, fino a quando i contendenti fanno un mezzo
giro, e le loro posizioni, diametralmente rovesciate, ora
le sostiene un forte con brio, un tripudio di agilità e paura,
di grafica e occultismo per cui il riso rifiorisce sulle labbra
dei neofiti, dei vedovi, dei divorziati, e degli schiavi addetti
ai lavori agricoli pesanti dai quali, scrive Thomas Jefferson,
si devono sempre escludere le donne, i vecchi e i bambini



LUIGI BALLERINI
(1940. Milan, Italia)
Enlaces: Luig Ballerini

julio 12, 2023

Hugo Diz


ODA AL AUTORRETRATO     



Si he sido árbol enjuto, 
pequeño insecto, sabio, 
alquimista, loco Midas de plomo, 
o solamente 
una abierta costilla, 
que los amigos digan. 

Algún poema, en la noche,
nos cierra las dudas
y las otras heridas,
más alcobas
y duelos
y penumbras


CON SUS LOCAS VIRTUDES     




Con sus locas virtudes 
llena mi vacío terrenal 
con sus escritos 
en las puertas 
en los pantalones 
en las medias, 
toda una mensajería que,
a veces, me desborda;
ella quiere en su ausencia,
que haga cantar al bosque
que llene todos los guijarros
y que todos, danzando
pidan por su presencia.




UNIONES




Nos unieron los follajes,
tu piel que no reconocía la caricia,
y esa música que se fue creando
más allá de los músicos
y de los mercaderes.
Caminatas en el día, besos en la noche
y mis dedos, siempre en la cortesía,
enredaban tus cabellos, trenzaban flores,
y te dejaban partir por las calles
entre dichosa y despreocupada,
entre esbelta y eterna,
entre bella y puntual, relámpago mío,
atardecer discreto, diurna y nocturna,
campana y laberinto,
Ya no hay tinieblas, hemos combatido
blasfemias, infamias y nostalgias.
Así ganamos las playas azules y el mar.
Los negros sueños fueron olvidados.
Estamos aquí, bajo jazmines y estrellas,
mojándonos, sumergidos en la lluvia,
con las puertas cerradas
y un manojo
de vida o de llaves
en las manos.



poeta argentino, Rosario, El lagrimal trifulca
HUGO DIZ
(1942/2022 Rosario, Santa Fe, Argentina
Imagen en La canción del país
Primer poema: envio de Raúl O. Artola



julio 10, 2023

Miquel Bauçà


Els diumenges, a la tarda     




Els diumenges, a la tarda, al pobre barri 
de Santa Marina, a la menuda rambla sense ocells, 
amb arbres bruts de fums, amb cinema de dues pessetes, 
al bar La Parra, amb el tocadiscs llogat, ballen 
els fills dels obrers, sota la benigna mirada 
de les mares grasses. 
Els nois estrenyes les noies davant la setmana
de por que se'ls ve al damunt. Els nois no parlen.
Les noies somriuen i s'abandonen amb mesura
als braços i al ritme del fox. Les parelles
alternen, tristes, i s'evadeixen ... '... fins a l'eternitat!!!'
El cel és gris, com sempre, damunt el pobre, brut barri
de Santa Marina i damunt les parelles
que s'evadeixen fins a l'eternitat ...



poesía catalana. Domingo a la tarde
MIQUEL BAUÇA
(1940, Felanich / 2005, Barcelona, España)
Fuente: Versos. Cat
Imagen en CatalanFilms

julio 08, 2023

Guido Martínez Carbonell

 

Yo no titulo, 
no escribo 
poesía, ni prosa, 
mucho menos 
prosa poética. 
Yo no nací 
desnudo, siquiera
me visto desde
esta mañana,
no moriré
desnudo, seré
ya otra cosa.
No partí
de Babilonia,
o Persia, China,
India,Grecia, o Roma:
la historia no
admite divisiones,
solo oculta una
línea, su sentido.
Yo no titulo.
No sentenciaré
si el árbol tapa
el bosque o el vaso
está medio lleno
o vacío,
hay bosques
diminutos y vasos
de vacíos.
No oraré
en Jerusalén,
La Meca,
Varanasi o Ise:
Dios tiene la palabra,
Dios, el único Dios
el que está floreciendo.
No diré alguna cosa
cuando comienza
una brisa,
ni citaré
a Parménides,
cuando ha corrido
tanta agua bajo
el puente.
Yo no titulo.
No he visto
a Miguel Ángel,
ni a Van Gogh,
Delacroix o Duchamp,
menos aún los
artistas rupestres,
artesanos o grafiteros,
todos ellos me vieron
y me siguen mirando.
No tengo continente
africano, asiático,
americano
ni europeo,
me desbordan
los océanos
de tus ojos,
los glaciares de
cualquier ausencia.
No optaré por
«roban pero hacen»
o «matan
pero ordenan».
No aparezco, ni
parezco, ni perezco:
el aquí es ahora,
por ahora asumo,
asumo y asumo,
yo no titulo,
como en otros tiempos
todavía me extraña
todo, todavía
te echo de menos.



GUIDO MARTÍNEZ CARBONELL
(Rosario, Santa Fe, Argentina)
Fuente: Poesía Bogotá
Imagen en La Capital

julio 05, 2023

Manuel Alemian

 Gaza    




Te saqué pasaje para la tarde, directo al downtown. De ahí te tenés que tomar
algún Peugeot. Salen cada veinte minutos y tardan una hora. Son pocos
quilómetros, pero por caminos y callejuelas tan inclinadas que es normal que
el vehículo se vuelque. Dicen que es un paseo espléndido.


Defecto




No es que camino encorvado
ni que se nota que mis medias son berretas,
viejas y rotas.
No es que escondo lo íntimo,
ni que me escapo,
ni que me escapo.
No son heridas las cicatrices
sino por el efecto de algo que falla.
Todas las trabas puestas,
atestadas de ataduras.
Haciendo en vano.
Vergüenza por amargura.


LAS VEGAS 



Un sector del jardín
lleno de flores,
todas rosas de colores.
Unas colmenas sin abejas
arrumbadas bajo la casa.
Una casa vieja
enteramente de madera.
Un parque,
luego un monte
y detrás un lodazal,
un pantano.
Una rampa de madera.
Un extenso arco
de Santa Rita.
Una escalera de madera.
Una cocina a leña.
Una habitación isleña.
Una ventana y otra y otra:
todas miran al monte.
Una mesa en el parque
junto al río lento.
Unos remos cruzados.
Una salamandra oxidada.
Un muelle.
Una linda lancha.
Una lancha de turistas pasa.
Una pala de remo roto.
Una gallineta se me acerca
en el monte.
Se acerca y se aleja,
se acerca y se aleja.
Un velerito a escala
en un escalón del living.
Una escalera de madera
rota y movediza.
Un río y enfrente costa virgen.
Una lancha con cabina.
Una foto al atardecer,
en el río,
y listo.



EFECTOS 




En un bosque árboles, claro.
En algunos árboles había,
trepados, osos.
Osos pardos.
Cuando los miraba
me estaban mirando,
y empezaban a bajar.
Corría a toda velocidad
esquivando los troncos
y algunas raíces;
huía despavorido.
Miraba hacia atrás y nada,
no los veía llegar,
no oía el galopar de un oso
persiguiéndome de atrás.
Una vez afuera en el llano
mi andar se volvió aún más veloz.
Anduve sobre hierba,
sobre barro y finalmente
llegué a un asfalto.
Me alejé al trote,
ya estaba cansado,
y nadie me levantó,
ni me mataron los osos.
No pasó nada,
nada de nada.


poesía argentina,
MANUEL  ALEMIAN
(1971, Buenos Aires, Argentina)
Fuente: Revista Ñ | Facebook

junio 30, 2023

Julio Rivera: Hay personas que llegan tarde

 

2102     

 


Un supermercado donde sólo venden el mismo  
producto. Al mismo precio para todos. 
Una voz monótona anuncia:  no hay descuentos 
                   ni devoluciones. 

 
 

 GLITCH   



 
Hay personas que llegan tarde.
Llegan cuando sólo quedan llantas quemadas,
pedazos del cielo en la tierra
barcos que se estrellan una y otra vez
con su propia lejanía. 


 

BIENVENIDA



 
Los buques regresan por las noches,
sin pasajeros, ni tripulación, ni capitán,
regresan solos 
grises de angustia 
 
pequeñísimos lagartos los reciben.


 

THE THING



 
Asegúrame que estoy tocando tu mano
y no otra. Cómo te puedo asegurar eso, dijiste.
 
Es lo que tenemos. La duda de un daño irreversible.
 
El espacio entre pregunta y respuesta se ha dislocado. 



poesía mexicana, Guanajato
JULIO RIVERA
(1992, León, Guanajuato, México)
Imagen en Facebook

junio 27, 2023

Andrea López Kosak: Insisto en la hendidura

 

Por estos días 
decir va a hacer frío 
significa hay que cortar leña. 
 
Me preparo, lastimo, 
insisto en la hendidura 
hasta que la materia ceda, 
transformo lo seco 
y duro y muerto en necesario. 

Las venas de mis manos
me recuerdan a las de mi abuela
a quien su marido
llamaba Picota: herramienta
de trabajo o de tortura.

Un crujido
familiar, de hueso débil
prende en las ramas.


poesía argentina, Pre-Textos 2021
De: "Animales de costumbres", Pre-Textos Editorial, 2021
Otros poemas de ANDREA LÓPEZ KOSAK, aquí

junio 19, 2023

Juan Carlos Moisés: Un siglo después de Bloomsday

La imagen muestra a un hombre adulto de apariencia madura, con cabello corto y canoso y una barba blanca bien cuidada. Tiene cejas pobladas y una expresión serena e introspectiva, mirando directamente a la cámara. Viste una prenda oscura con cierre, de estilo sencillo.  Se encuentra en un espacio interior que parece ser una biblioteca o un estudio: detrás de él hay estanterías de madera llenas de libros y discos, colocados de forma ordenada. La iluminación es cálida y suave, lo que crea un ambiente acogedor e intelectual, resaltando los rasgos del rostro y la textura de los libros del fondo.


BENTEVEO EN BLOOMSDAY   


              
Hoy a la mañana vimos un benteveo 
en el ciruelo, exactamente un siglo después 
del Bloomsday (Leopoldo Bloom 
saliendo de farra a festejar con cerveza negra 
fuera de las páginas del Ulises, las sombras 
de Jim y de Nora a su lado). 
Acá nunca se vieron benteveos, pero ahora 
que llegó el cambio climático un benteveo 
es un acontecimiento. 
Estaba incómodo en el lugar equivocado, 
había perdido el sentido de la orientación 
o algo le impedía volar como había llegado, 
se lo veía exuberante, el plumaje amarillo, 
la franja negra que le envuelve los ojos 
y se continúa hasta el pico, una especie 
de antifaz, los ojos escondidos en el negro, 
en el copete otra franja negra rematando 
la cabeza a la vez que matando el amarillo 
luminoso: los verbos no son casuales 
y a veces son necesarios para tensar 
la cuerda entre la cosa y la lengua. 
Lo dijo Ricardo Zelarayán, si la realidad 
está en algún lugar está en el lenguaje. 
Estaba atento el benteveo, vería en nosotros 
una forma de amenaza, tenía dudas y al mismo 
tiempo quería quedarse, tuvo paciencia 
para decidirlo: de esa densidad incierta 
que es un minuto o un segundo estamos hechos. 
El benteveo se movió hacia el Oeste, volvió 
a moverse hacia el Este, subió a tres ramas 
distintas deteniéndose en cada una hasta llegar 
a la copa desnuda del ciruelo, y después 
se fue. No lo vimos más. 
La duración de ese momento, como el soplo 
de una epifanía, admite la descripción de un mundo 
completo, donde sólo algunas veces 
hay opciones para la excepción. 



De: "El viento qué hay acá afuera", Ediciones La Carta de Oliver, 2021 
Otros poemas de JUAN CARLOS MOISÉS, aquí