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mayo 13, 2023

Irene Gruss: El garabato enmarañado

 

Limpieza    


Jabón y agua tibia arrastran lo que quedó de la fiesta. 
Todavía no es rancio el perfume del vino 
y el ahora pastoso manjar barrido de los platos es burbuja 
que salta en un mover sagrado; 
otra vez la vajilla sin mácula, nada que reste de alegría 
esmerada en un dudar interior. 
Lo que brilla es pasado y preparación para lo que urge, lo 
que se aproxima.



Conversaciones




Ahora está más claro lo que quería decir. Antes, era
un nudo cuasi misterioso. Que habría ahí, por qué no dije
eso que ahora perturba más que lo resuelto.
No tires el original, ve el nudo, el garabato enmarañado;
porque era eso.




De: "Entre la pena y la nada", Ediciones del Dock, 2015
Otros poemas de IRENE GRUSS, aquí

mayo 05, 2023

Gabriel Pantoja

poesía argentina, composición la vaca





ESCRIBÍ, madre, sobre vacas.   
No te creas que es sobre vínculos  
reales que escribo, siempre es otra  
cosa que finge volverse vínculo lo  
que escribe, siempre es al revés  
de lo que uno piensa lo que pasa,  
y lo que pasa así no pasa, y lo  
pensado no es que lo piense uno  
y uno tampoco es la suma de 
uno, un vínculo no es entre dos 
elementos sino que casi naturalmente 
siempre hay tres, y se restan para 
chocar y continuar chocando esos 
tres levemente porque chocando 
se vinculan y chocando también 
se gastan y en el gasto hay 
comercio y comercio es circulación 
y circulación no siempre es vínculo. 
No sé a cuánto está el pan y la 
leche porque me he quedado 
hablando, madre, con el kiosquero 
y hablar no siempre requiere el saber 
sobre cantidad o peso de las cosas, 
hablar es también gastarse entre las 
cosas, pulir hasta achicar esa parte 
de uno que se quiere acabado en uno, 
desembocado en uno y no en tres, 
en dos, en los choques anteriores, 
en los residuos de los choques 
anteriores a los anteriores, en los 
olvidos del saber, en las marcas 
chisposas del olvido, en la pérdida 
de peso de la cosa consistente por 
la que ahora escribo, podría escribir 
así madre, toda la tarde, sobre vacas. 
Si vieras en sus ojos manchados 
de negro, de pronto una luz, azulísima 
como desde un fondo fulgura. 
comienzo de clases. Composición



Composición
(Línea argumental) 



Ese dedo dice: este es un dedo 
que señala: hacia aquel hombre 
pensando contra el 
árbol 
a metros de sí 
en la vaca, 
en la carnal mancha de la vaca metafísica, 
en la carnal mancha que tiene 
en el ojo 
la vaca 
metafísica. 
Pero ese dedo que dice 
no dice en verdad vaca sino ojo negro 
de la real metafísica. La real 
metafísica que lo tiene al hombre 
además, así: mirado por la profunda 
academia de la vaca. Lo tiene 
al hombre contra el árbol, de tal modo 
viendo el ombligo profundo que hace 
crecer de raíz la negritud vacuna 
de las cosas. 
Es un atardecer de otoño. 
Después ese dedo dice: ese 
no es un dedo sino éste y no 
dice necesariamente sino observa. 
Está observando este dedo: la brisa 
de los últimos días de marzo 
golpear un rostro. Y es leve 
el rostro 
en esa brisa de marzo atardecida. 
Ahora sí. Este dedo entonces 
muestra: en el profundo atardecer 
de otoño el árbol, el amplio pasto, la carnal negrura 
de lo profundo, el minúsculo viento 
formando un rostro que se borra, un rostro llevado 
ahora por el dedo 
profundo de la real negrura metafísica 
a la mancha. 
Es llevado hasta aquí, 
donde apenas si sabe de la fuerza 
que declina y quema 
el pasto de las cosas, 
el amplio pasto sobre cuyas láminas gastadas 
dibuja la vaca metafísica su carnal 
sombra 
extendida. 
Después dice: 
ese hombre recostado 
en el extenso pasto del otoño 
muestra 
ese decir que no llega a dedo ni a carne 
ni 
a 
hueso, 
ese dedo que no llega 
sino a la real cadencia de la metafísica 
cuando hace materia al caer contra el pasto, 
cuando hace materia al caer, cuando hace 
peso contra el amarillo quemado 
de las cosas y del hombre, 
ese dedo no 
dice sino 
hiere. 
Entonces esta vaca que ha quebrado 
digo esta (monu)mental vaca otoñal que ha 
quebrado 
más bien el dedo metafísico del hombre 
ha apuntado una vez hasta mí 
apunta ahora mismo hasta 
mí 
que estoy a metros de todo esto 
mirando el hilo continuo de su sed 
que crece de mis órganos 
como un levísimo viento que mueve las formas 
de la mancha, un levísimo 
viento ondulándose 
sobre un espejo de agua. 


GABRIEL PANTOJA
(1978, Córdoba, Argentina)
De: "327 vacas", Barnacle, 2023
Imagen en Youtube

mayo 04, 2023

Donde dice https://epo2daepoca...Debe decir: https://epoelpoetaocasional.blogspot.com

 

El poeta ocasional cambió de dirección

El poeta ocasional cambió de dirección: ahora es https://epoelpoetaocasional.blogspot.com. Siempre con excelentes poemas 



abril 29, 2023

Fernando G. Toledo: No voy a gritarte lo ya callado


Alea iacta est     


Los anillos de los días se enredan 
En mi cuello y esta sombra me anuncia 
Que la suerte presenta la renuncia 
Que están vacíos los vasos que quedan 
Pero a tu salud quiebro los cristales 
A la salud del que está en ese espejo 
Más incrédulo más torpe más viejo 
Cada vez más fuera de sus cabales 
Porque el silencio exige un compromiso 
Porque mis labios así están sellados 
No voy a gritarte lo ya callado
Hablarle a la pared cantarle al piso
Voy a apagar la luz sencillamente
Voy a abonar mi diezmo de silente.



PLANO SECUENCIA




La entrada de un rítmo en la coche
Cuando sus tendones se tejían
Sobre una manta salpicada de lámparas
La entrada de una música
Cierta cosa inyectada en lo parejo
Y la instauración de una simbiosis que se alargue
Hasta que el planteo infinito de la cadencia
Vuelque su peso sobre esta piedra gravitatoria
Mientras un coche pasa una lluvia se desprende
Un cuerpo se desnuda y rescata su forma.



Foto desconocida




En esa foto, otro instante embalsamado
Que casi consigue escapar de la eternidad
No pudo hacerlo. Dejó todo allí, con esas herramientas
Prestadas por la realidad para su propio plagio,
Y convirtió la escena matutina de un colegio
En un campo de batalla con cuerpos cercenados:
Falta un brazo allí, aquel no tiene cabeza,
Muchas piernas se perdieron en el disparo
De la cámara y toda una dimensión cayó
Sin dejar siquiera un rastro de sangre.

Hurguemos en los restos: las caras
Que descubren la lente llaman primero la atención
Aunque no son las que importan. Sin embargo
Allá, ubicado en un ángulo fingido
Por las leyes del formato, un hombre mira hacia abajo
(Siempre hay que andar con cuidado) y presta
Lo opaco de su cuerpo para quedarse allí,
A la vez en el pasado y el presente,
Abriendo, frente a mí, un agujero negro
Que absorbe la materia del olvido y me arrastra
Hacia aquel punto escondido en el cráneo,
Justo detrás de otro recuerdo, fijos sus rasgos,
Nítidos por prepotencia de juventud, provoca
Que yo estire los dedos, los pase por su silueta,
Y compruebe que, sí, ese es mi padre,
Y no aquel cuyo rostro
Quedó cerrado hace años ya a la luz.



Codo a codo




El médico es ecuánime: concede
La heroica salvación de su paciente
A la pericia de los cirujanos
Y a que la bala "sólo por milagro"
(Ya que no de otro modo ha de llamarse)
Arrancó apenas parte del cerebro,
Dejando en mano de la medicina
El tramo sangriento del salvataje.

Digamos que fue un trabajo en equipo:
Los doctores removieron pedazos,
Soldaron el cráneo, hicieron suturas,
Y Dios consintió un disparo preciso,
Suficiente para una hemiplejía,
Pero no para matar, por ahora,
Al hombre del que va encargarse luego.



Otros poemas de FERNANDO G. TOLEDO, aquí
De: "Plano Secuencia", Ediciones del Dock, 2018

abril 23, 2023

Héctor Giuliano: Extraviado en el espacio



EL balde azul 
que no es azul 
ni siquiera balde, 
no es sólido, 
ni evanescente,  
tampoco imagen; 
no responde  
a las aguas termales 
ni a la disfunción incierta 
que la materia  
envanece y desvanece, 
no encaja como trivial 
soporte técnico; 
huidiza costura 
que se pierde en agujazos 
sin ton ni son, 
en las desventuras matemáticas 
que pretenden el trofeo,
tanto
la dinámica de fluidos
y el resto óseo 
extraviado en el espacio. 
Allí,
en la punta de la mesa,
patológico,
sin explicación.



poesía argentina, extraviado en el espacio
Otros poemas de HÉCTOR GIULIANO, aquí

abril 17, 2023

Mu-san Baek


EL CANTO DEL GALLO     




Si vago de noche por la montaña 
es para hacerme amigo de la oscuridad. 
 
El agua fluye por el camino que le resulta cómodo 
y el viento sopla en la dirección que debe soplar. 
Sin ruido ni alboroto, las nubes se juntan para dejar caer la 
         lluvia nocturna. 
Sin conocer el camino, recorro fatigado la montaña y la oscuridad. 
 
¿A qué parte de la montaña habré llegado?
Repentinamente el canto de un gallo.
¿Había una aldea por aquí?

Los gallos de este país cantan siempre en tres sílabas,
como diciendo: ¿acaso no me dijeron que cantara como si
llamara a alguien?

Urraca, Polilla, Putula, Daleia, Wongyuia, Heedeoga...
como si quisieran despertar todos los nombres de tres sílabas de
         este país.
Si se me ocurre un nombre, parece que pronunciaran ese nombre.
Si recuerdo a alguien que añoro, parecen pronunciar mi nombre.

Es para llamar al sol que quiero intimar con la oscuridad.

Así llega de nuevo el amanecer:
pronunciando el nombre de una persona, pero llamando a todos,
llamando a todos, pero pronunciando el nombre de uno solo.
Mi sol saldrá de este modo.



El canto del gallo, poesía coreana
MU-SAN BAEK
(1954, Ulsan, Gyeosand, Corea del Sur)
De: "El tiempo humano", Bajo la luna, 2011
Fuente: Facebook de Alejandra Boero
Traducción: Sun-me Yoon

abril 13, 2023

Imtiaz Dharker


Mensaje de texto    




Otra vez estoy mandando un mensaje. 
Tal vez no puedas escucharlo
a través de todo el ruido de las luces 
y la forma peligrosa en que se mueven las cosas 
en esa otra ciudad 
donde pienso que estás, 
si es que tengo bien las fechas,
aunque por supuesto podría estar equivocada. 

Si esperaras el mensaje,
te pararías así,
con los ojos abiertos y fijos
en la pantalla, los oídos cerrados. 

La ciudad en la que estoy ha perdido
el control de su volumen.
Todas las personas del lugar
lo tienen al máximo. 
 
¿Viste el SMS?
para preguntarte si estas sano
y a salvo? 

Un teléfono grita, un reloj explota,
en la habitación contigua, una TV se enciende.
En todos lados, el sonido de sirenas, taladros.
Autos que chirrían, bocinas que resuenan. 

Dónde 
estás?
¿Por qué dejaste de cantar? 



Text




I am sending a message again.
Maybe you can’t hear it
through all the noise of lights
and the dangerous way things move
in that other city
where I think you are,
if I have the dates right, though
of course I could be wrong.

If you expected the message,
you would stand like this,
with your eyes open and focussed
on the screen, your ears closed.

The city I am in has lost
its volume control.
Every person in the place
is tuned to maximum.

Can you see the text?
Just to ask if you are safe
and well?

A phone shrills, a clock explodes,
in the next room, a TV switches on.
Everywhere, the sound of sirens, drills.
Cars screech, horns blare.

Where
are you?
Why have you stopped singing?




IMTIAZ DHARKER
(1954, Lahore, Punjab, Pakistán)
Fuente: Facebook de Alejandra Boero | "Un terorista sentado a mi mesa", Modesto Rimba, 2023
Traducción: Gabriela Rumacho y Rocío Maure
Imagen nettimemagazine.com.uk


marzo 29, 2023

Sesi García: Mientras el mar se apaga al fondo


HABÉIS vosotros catado el amor  
como yo mismo he catado mi vida. 
 
Alguien encuentra la causa en los parques, 
parkings de Periferia, aquel efecto 
que emociona, el de la botella verde, 
el del último beso 
detrás del escenario. El deseo siempre. 
 
Aquí antes pudo haber una gran fiesta.

Con este ritmo de vida nos vamos
a morir antes de ver abdicar
al nuevo rey

me comenta un amigo

muy cerca del comercio de paraguas,
y mi madre me dice

búscate, hijo

mío, a una gran mujer.

Lucía el pelo negro la otra noche.



ESPACIO liminal el de tu nuca
donde me pierdo cuando aspiro
al hallazgo, al encuentro
con este pasaporte renovado
que me enseña, encima de una pátina
de cansado sudor, que el hogar de uno
se mueve, porque es un cuerpo.
Y es también en un punto, en un espacio
concreto que se vuelve inevitable
cuando se mezclan mar y tierra,
Oriente y Occidente, y yo no entiendo nada
pero lo entiendo todo.

Con una simple entrega basta;

con solo una tesela se descubre
un imperio, y no existe más llegada
que seguir y quedarse sosegado
tras un centro que se prolonga siempre,
ahí, donde todo vive, tan dichoso.

marzo 15, 2023

Xhevdet Bajraj


Temporada de flores tristes     

(Tezcatlipoca Blues) 


I     

No sé si estoy parado de cabeza 
o el mundo está al revés 
parece que aquí la realidad nunca caerá tan bajo 
para desmentir nuestra imaginación enferma 
mientras diario entre seres queridos esperamos 
el beso frío del filo de cuchillo del asaltante 
el vuelo de la bala desde el nido pintado de negro 
dentro del pecho hueco de los secuestradores 
o el grito líquido del hacha de los narcotraficantes
que con la carne de nuestros cuerpos
hacen collages surrealistas
Nos reímos
confirmando el dicho de Aristóteles
que dice que los humanos somos los únicos animales
capaces de hacer eso

El viento sopla para todos lados
el cielo parece decidido a enmierdarnos
caramba
la vida se debe vivir
conque
me vale madre
estoy casi muerto pero soy rico
tengo siete cajetillas de Delicados sin filtro
y una colección de botellas
llenas de aire de la Ciudad de México
el mundo existe para escribir poesía o ensayo
contar anécdotas
y hacer el amor
Digo esto desde la tierra de la serpiente emplumada
que tenía plumas por la garza que se acababa de tragar
eso lo sé
porque soy
hijo del caballero águila
negro como la última noche
emperador del cielo rojo
que en mi furioso retorno al silencio
no necesito nada
soy el rey de nada
soy la santa nada
dios de nada y más grande que eso
soy la nada misma
yo
que una vez perdí una patria
y ahora vivo aquí
con el estómago lleno y el alma hueca
buscando dónde conectarme
para cargar las pilas que se me están agotando
y
la luz es la misma
las sombras de siempre me persiguen
pero el enchufe caray
el enchufe es distinto




XHEVDET BAJRAJ (1960, Kosovo, antes Yugoslavia / 2022. Ciudad de México, México)
Fuente: Islíada
Enlaces: Letralia | Revista Altazor | Taller Igitur | Periódico de poesía
Imagen en Obserkult.com

marzo 13, 2023

Mónica Morales Rocha

  

Ay, las historias todas     




tan estruendo 
gemido 
llanto 
Tan gozo        y agonia 
colisión astral: 
origen y fin 
big y bang. 
¿Qué fue de sus cuerpos? 
...aquellos. tan amados 
florecidos entre labios 
alquimia de sueños y hendiduras 
estertores y ocasos  
         -acaso amaneceres... 
mieles-.

¿Qué fue        habiendo sido
tanto y tan amados?

Qué, acaso, somos    cada vez
una historia
fatua y reducida 
    a poco más 
    que nada.





poesía mexicana
MÓNICA MORALES ROCHA
(1976. Irapuato, México)
Enlaces: Círculo de poesía
Imagen en Facebook (Fotografía de Estefany Maya)

marzo 11, 2023

Olga Suárez


Cartografía     




Salto el mundo en un gesto desproporcionado 
de mis pies, caigo en el mapa 
ya atardece, bebes tu café. 
Sueño con selvas, aguas ultramarinas 
peces extraños, cavernas bajo el volcán de Lowry 
entre ginebra y ginebra, nunca whisky. 
Esas cavernas de desencuentros 
de hombres y mujeres en la literatura 
tan oscuras tan insensatas
tan apetecibles.
Un volcán de fondo a punto de freír
lo poco amable que nos queda.
Trato de elevar, embanderar retazos
como una tregua entre dos Grandes Guerras.
Después del desgarramiento de la partida,
la lejanía terminó desvaneciendo 
la hermosa cartografía
de nuestros cuerpos.
Tu Mayo Francés y mi Evita alguna vez supieron
atravesar la prueba de las fronteras.
Esos frutos áureos y argentos, esas travesías 
/por tu Montparnasse
en tu pensamiento. Tu alameda
temblando copos, el deshoje de una revolución necesaria.
En las manos las cáscaras de los frutos.

No hemos vencido al monstruo de la espera,
no propusimos desorden alguno en el cruce 
/de Córdoba y Corrientes.
Tú, con esa parsimonia, esa certeza que me arrasaba
en tan correcta pronunciación.
Yo, inservible para pelear contra las voces foráneas
que se colaban de mi vestido frente a la pantalla
al llamarte. Al seguir llamándote.

En qué absurdo invento te he convertido.



Centro de agua



Me detuvo el río, sé que estás ahí
aunque no podía acercarme a tu inmensidad de preguntas
este cuestionamiento de luz que torna todo visible.

Planeábamos la casa grande
imaginando el aljibe en un centro de agua
roldanas diminutas de sapos
subiendo a la superficie de la mañana.

¡Vaya! Todo el lodo submarino ha vuelto a emerger
entre revuelos de flamencos rosados
ocultos en el viaje,
desde la cima de Añapiré
en el duro cuero de un diablo 
que por momentos nos quitaba la huida.

Es bueno tenerte, dijimos
habernos dejado abierto el camino
despejado de picos enloquecidos
en el fondo de un torbellino absurdo.
Pero diremos que no es cierto, por las noches
que el suave rosado de plumas no nos alcanzó
para volver a esteros, a cañas tendidas
desde el viento hasta la espesura en calma.
Diremos que no es cierto al arrebato
aquella casa de nuestros sueños
percibe aún el aleteo de flamencos.



Calibana

¿Adónde insistirá
la heráldica elocuencia
de las tribus
por la tierra expandidas, desde antes?
                                                                                                       Claudia Caisso

I


Ahí estaba yo, desaparecida del mundo, inhabitada por momentos
con lo salvaje como nombre, ansias de nuevas tierras
poderío de la memoria queriendo abarcar su inmensidad.
Sin embargo cada tanto mi deseo se escapaba 
se fundía en la fuerza devastadora de remembranzas
por momentos sucumbía en ciénagas de negación.
¿Puede la sed alucinar mi boca, resecar pensamientos, 
/dilatar lo nocturno?

Permanecíamos jornadas enteras frente a nuestras canoas
como atrapadas por sierpes de agua
esperando el fulgor del inicio, 
reverberaciones de un nuevo acontecimiento.
Remontar el río hacia su confluencia
coronar de flores la frente de una nueva visión
tal vez un tanto ilusoria del origen.
Deseábamos dejar las barcas para correr entre la fronda de la vegetación
la selva fragante, tendernos en sus lazos vegetales como el abrazo del amante
perdernos sin tiempos ni prisas. Pero no estaba permitida
esa disipación efímera de la fantasía, nuestra determinación impedía
demorarnos en trances o trinos.
Teníamos firme el objetivo
la convicción de construir un hogar en el origen del Paraná
en su entramado de nacimiento.

Loco vaivén, fortaleza de raíz dadora de vida.
Esa capacidad bautismal fuera de todo dios o frontera
de toda dominación, dejando de lado alienación de relojes
solsticios, sometimientos y conquistas: mortal historia.
Al menos eso creíamos.




poesía argentina, Cartografía
OLGA SUÁREZ (1967, Centeno, Santa Fe, Argentina)
De: "Estirpe del juncal", Barnacle, 2023
Enlaces: Otro páramo
Imagen en Pinterest








marzo 07, 2023

Alfredo Lemon: Conscientes del sinsentido colectivo

"Todos nosotros"     




Compartiendo un bourbon con Raymond Carver 
en una playa de San Francisco, California 
 
Atardecer calmo de verano 
Gaviotas errantes 

No es una visión, sí una alucinación  
 
Conscientes del sinsentido colectivo 
hablamos de imperios, vigilias,
humillaciones, fantasías infantiles 
 
Recordamos guerras, pandemias, huracanes 

Y entre tantos escombros, nuevas ideas
reliquias al alcance de la mano

Todo se aglutina en una mélange, un collage, perdigones perdidos
unas cuantas palabras
no mucho más
hasta decir finalmente hemos llegado

Porque el olvido dura poco y desvanece rápido

El tiempo resbala y alcanza justo
acaba perfecto




poesía argentina, Raymon Carver
Otros poemas de ALFREDO LEMON, aquí
Imagen en Revista Excéntrica

marzo 02, 2023

Marina Mariasch


de noche, con plata    




En qué playa nos dejará este oleaje incesante. 
Qué pasó cuando bailamos, coordinados 
los troncos para un lado y para el otro 
de la pista, oponiéndose 
esquivos como imanes dados vuelta. 
La atmósfera cargada de tensión económica y sexual 
Y del campo magnético entre nos salió 
música, algo realmente abstracto 
se generaba y bifurcaba, qué pasaba. Fantasía y fuga. 
Los pasos iban saliendo bien, incluso bruscos.
Y en la idiotez afectiva un reflector
nos iluminaba sólo a nosotros, en el medio
de la cara, no se veía nada. La cara pálida era un augurio
de la matemática posterior de la semana.

¿En manos de quién están los hilos del tiempo?
En la voz que se usa con los chicos
nos acordamos de las primeras cosas
que tocamos, nos manteníamos
dentro del círculo de luz y si la música formara palabras
le habría dado nombre a un hijo. Aunque no hablamos:
nos separaba una barrera de sonido, cada pisada retumbaba
en todas mis posesiones a una velocidad que nunca fue tuya.

El silencio era moral, el precavido de los borrachos y tontos.
Vibrábamos como locos -pero disimulados.
Eran aproximaciones, igual a no decir nada. Vos no eras el inventor
de mis triunfos ni yo el de todos
tus fracasos. Sin riesgo no había gimnasia, buscábamos
conocimiento, nos dejábamos arrastrar
por el cordón del perro. Todo delirio
tiene un núcleo de verdad apagada. Y apagamos el incendio
con un hacha.




MARINA MARIASCH
(1973. Ciudad de Buenos Aires, Argentina)
Fuente: Bubok Argentina
Enlaces: Opcit Poesía | Poem Hunter | Eterna Cadencia
Imagen en Facebook