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diciembre 02, 2011

José Watanabe

José Watanabe


El árbol

                                                              Para Alicia y Lucho Delboy



En el bosque que bordea la carretera
un árbol ha desenterrado una de sus poderosas raíces
                 para abrazar una peña blanca.
La tierra no le fue suficiente:
                       la raíz es una extremidad
donde el árbol se apoya para subir aún más alto.

No conozco el nombre del árbol
pero sus largas ramas caen lacias y rápidas
              como una cascada 
                        sobre la peña.

Como te lo digo: para el lenguaje
subir y bajar son dos conceptos enfrentados,
                     y nunca se funden.

Mejor ven a la carretera,
la mismidad del doble movimiento del árbol
sólo se resolverá limpiamente en nuestros ojos.



En las aguas termales



Las aguas termales afloran
entre bocanadas de vapor blanco y denso.
             Cuando se disipa
deja ver las piedras que rodean la fuente, caprichosas
formas erosionadas por el agua hirviente
        que sólo se muestran un  instante
                            y luego
como un grupo de seres extraños
             vuelven
a su territorio brumoso.

El agua desciende burbujeando hacia los baños,
se entibia en canales y pozas
donde ancianos adormecidos y tullidos
                     sueñan un nuevo vigor.

Aquí arriba, en la fuente,
yo vivo otro engaño: los vapores
me permiten entrever la silueta de una mujer,
no bíblica
      sino de bien moldeado culo (ay nostalgia),
                  pero ya se desvanece
entre el humo y mi doliente memoria.


JOSÉ WATANABE (1945, Trujillo / 2007, Lima, Perú)
De: "La piedra alada", Bajo la luna, 2009
Otros poemas de JOSÉ WATANABE, aquí

noviembre 27, 2011

Alan Mills

Alan Mills



Soliloquio en chat 




Es ruta para hacer sin sueño
con decisión de hilar e hilar
trocando este vacío en urna griega
o quema de palabras huecas.
La pantalla enfrente/
su brillo de dios sin cansancio.
Quiero desdecir esto que veo
escrito por quién sabe quién
y reiniciar la charla.
Nadie contesta.
Mojo la mirada en rabia.

En el salón un rumor denso.
Advierto que todos me esquivan
defendiendo la angustia de sus ojos.
Uno decide con quién hablar


ALAN MILLS (1979, Ciudad de Guatemala, Guatemala)
De: artepoetica.net
Imagen: http://alanmills.blogspot.com/

Ulla Hahn

Ulla Hahn



Cuidado



Mi anhelo tiene nuevamente
un nombre que me colma
con felicidad y dolor.
Sin embargo no hubo cambios notorios
Recorro los días sonriente
al igual que él me recorre
con su aroma y su voz
su presencia que conforma mi deseo
su cuerpo cubre el mío por entero
Intento con todas mis fuerzas
no decir
Ven o Vete o Quédate



Despedida



No te cierro los párpados
No te ato el mentón
No te cruzo un brazo sobre el pecho

Puedes abrir todavía la boca
y alzar la mano mientras el tren silba


ULLA HAHN (1946, Brachthausen, Alemania)
De: "Cercanía inusitada", 1988
Traducción:  Raúl Bochardt
Imagen: blog.zeit.de

noviembre 25, 2011

Germán Arens, un poema inédito

Pandemia     




La amenaza hizo
que las autoridades sanitarias de Río Negro
mantengan una vigilancia epidemiológica constante
en el paso de La Adela (La Pampa) a Río Colorado (Río Negro).
Se detectaron treinta y siete viajeros
con síntomas de gripe aviar.
La Organización Mundial de la Salud
alertó que la principal diseminación del virus
es a través del transporte aéreo.
En Patagonia se obligó a posponer viajes.
La cantidad de afectados en Argentina
es de tres mil trescientas veinticuatro personas,
de las cuales murieron trescientas ochenta y tres.

China demoró en cuarentena a quienes
retornaban de zonas infectadas.
Estados Unidos, país en que se declararon los primeros casos,
ordenó una emergencia nacional de salud,
En Europa los pilotos de vuelos internacionales
deben informar si trasladan pasajeros con síntomas
antes de obtener el permiso de aterrizaje.
Corea del Sur, Singapur, Indonesia, Tailandia,
Japón y Filipinas, activaron scanners termales
y examinan a todos aquellos que provienen de Norteamérica.
En México los casos ascienden a veintisiete mil afectados
y dos mil cuatrocientos setenta y tres muertos.
El virus se extiende, implacable… por todo el planeta.
El virus se transmite, implacable… de persona a persona.
Científicos del mundo entero trabajan en la elaboración de una vacuna protectora.
El impacto es devastador. Nos enfrentamos al peor bioterrorista
de la historia… La Naturaleza


De: "Clase B", inédito
Otros poemas de GERMÁN ARENS: aquí

noviembre 23, 2011

Francisco Bitar




El cielo es uno solo pero está en movimiento







Puedo ver tu edificio desde acá,

los pasillos oscuros por donde anda el viento

y la fila de matafuegos rojos

que aparecen uno encima del otro

cuando alguien activa la luz.

En tu departamento

un plato y un vaso puestos a secar

brillan con la luna

que entra por la ventana,

dos guantes celestes de lavar

cuelgan sin aire de la canilla

y desde la cocina se escuchan

las paletas del ventilador

mientras los oídos están vueltos

a lo que se dice en sueños.

Puedo perderme en todo esto,

pensar: mañana cuando encuentres

las sillas separadas de la mesa,

pero ahí está tu edificio

uno de los más altos

de toda la ciudad

y si quisiera volver al mismo lugar

podría guiarme por el cielo

donde siempre a esta hora

dos aviones que vienen

de oceános opuestos

trazan una curva al fondo

y se cruzan en la noche.










Francisco Bitar (1981, Santa Fe, Provincia de Santa Fe, Argentina)

De: "Ropa vieja: la muerte de una estrella", Ediciones Stanton publicado en Revista Ñ del 12/11/2011

Imagen: festivaldepoesiaderosarioenfotos.blogspot.com

noviembre 22, 2011

Gerardo Lewin


Añadir leyenda

Café Henrietta - Tel Aviv

A Tal Nitzan


Convenientemente rociado en gasolina
salgo al encuentro de la mujer dragón.
En su garganta anida un fuego triste:
todo cuanto ella diga arderá hasta el cimiento.
Le proponen vivir el resto de sus vidas
en un alegre calabozo de floridos muros ilustrados.
Grandes genios y eminentes doctores
clavaron una espada en su corazón.
Su mirada me advierte:
"Piensa antes de rescatarme".
¿Qué debo hacer? El tiempo vuela y mi cerebro arde.
Alguien acaba de llamar a los bomberos.
Pido un café.
¿Por qué miento?
¿Por qué digo que entiendo
si las palabras zumban como moscas?
¿Por qué creo que puedo traducirla
si de su boca sólo he visto surgir
un humo rojo?
Es el juego habitual del kamikaze solitario,
del amable suicida sonriente:
exhala para mí tu llamarada.
Quiero morir crepitando bajo tu limpio fuego,
achicharrado por una convicción o una broma casual.
Un gesto, un último estertor: yo me hago cargo de la cuenta.
Faltaba más.


Apogeo y caída de Lady Frankenstein


A Fabián Cerezo
A Daniel Katz



Ahora se ha refugiado
en la profundidad del bosque
para sembrar el terror
entre los jóvenes aldeanos.
(espantosas visiones
de cuerpos desmembrados)
Un ser abyecto y lujurioso,
una abominación.
La culpa es sólo mía.
Sucumbí
ante el dilema clásico:
¿he de librar a su albedrío a ésta,
mi propia criatura?
Resurrecto,
su vacilante espíritu
no supo resistir
el peso de la ambigüedad.
No me guió, para el trazado del conjunto,
un espúreo sentido de lo bello
sino el mero albur de lo existente.
En las turgencias frías, urgencias del saqueo,
no conseguí apartar
(esenciales suturas invisibles)
justas de pecadoras.
Amor mortis rigorque:
la estadística o la química orgánica encendieron
el brillo azul en su mirada.
Hemos logrado, al fin, acorralarla.
Absorta, incoherente frente al fuego,
balbucea en su media lengua:
- Amiga… Amiga…
Yo sólo quiero
ser tu amiga.
Con todo el maquillaje
corrido por las lágrimas
parece, verdaderamente,
un monstruo.


GERARDO LEWIN (1955, Buenos Aires, Argentina)
Imagen: Facebook 

noviembre 19, 2011

Antonio Cisneros: Gran estilo


Cuatro boleros maroqueros



1


Con las últimas lluvias te largaste
y entonces yo creí
que para la casa más aburrida del suburbio
no habrían primaveras
ni otoños ni inviernos ni veranos.
                                                 Pero no.
Las estaciones se cumplieron
como estaban previstas en cualquier almanaque
Y la dueña de la casa y el cartero
no me volvieron a preguntar
por ti.



2


Para olvidarme de ti y no mirarte
miro el viaje de las moscas por el aire
           Gran estilo
           Gran velocidad
           Gran altura.



3


Para olvidarte me agarro al primen tren y salgo al campo
Imposible
Y es que tu ausencia
tiene algo de Flora de Fauna de Pic Nic



4



No me aumentaron el sueldo por tu ausencia
sin embargo
el frasco de Nescafé me dura el doble
el triple las hojas de afeitar


ANTONIO CISNEROS (1942/2012, Lima, Perú)
De. "El libro del loco amor, 1972
Enlaces: El poeta ocasional, Tonos, revista electrónica de estudios filológicos
Imagen: larepublica.pe

noviembre 11, 2011

Raymond Carver


Cubiertos



Haciendo trolling con el señuelo 20 pies detrás del bote
bajo la luz de la luna, ¡cuando el enorme salmón picó!
Y salió entero afuera del agua. Pareció pararse
sobre su cola. Después volvió a caer y se fue.
Temblando, seguí hasta el puerto como si nada
hubiera pasado. Pero había pasado.
Y pasó tal cual lo acabo de contar.
Me llevé el recuerdo a Nueva York
y más allá. Me lo llevé donde quiera que fui.
Todo el camino hasta aquí, hasta la terraza
del Jockey Club de Rosario, Argentina.
Desde donde miro el ancho río
que devuelve la luz de las abiertas ventanas
del comedor. Me quedo fumando un cigarro,
escuchando el murmullo de los socios
y sus mujeres adentro, el leve sonido
metálico de los cubiertos contra los platos.
Estoy vivo y bien, ni feliz ni infeliz,
aquí en el Hemisferio Sur. Por eso me deja
más perplejo que nunca
el recuerdo de ese pez perdido, alzándose,
dejando el agua y volviendo a ella.
El sentimiento de pérdida que me asaltó entonces
me asalta todavía. ¿Cómo transmitir algo de lo que siento
sobre este asunto? Adentro siguen
conversando en su propia lengua. Decido caminar
por la orilla. Es la clase de noche
que hace que hombres y ríos estén más cerca.
Camino un trecho, después me detengo. Advirtiendo
que no he estado cerca. No
durante muchísimo tiempo. Ha sido
esta espera la que ha venido conmigo
a todas partes. Pero ahora crece la esperanza
de que algo se levante y salpique.
Quiero oírlo, y seguir adelante.



CubiertosEnlaces: Raymond Carver
Traducción: Mirta Rosenberg
Imagen: triunfo-arciniegas.blogspot.com

Dora Aragón, una poeta ocasional

DORA C. ARAGÓN, Buenos Aires, 1949. Del libro "Noticias de ahora", Ediciones del autor, 1979.
No hay noticias ahora de otros libros, otros poemas. Una poeta ocasional.

Rompecabezas    


         El amor es algo que
         habría que inventar otra vez, ya se sabe
                                                        Arthur Rimbaud  



En búsqueda de ecos 
                                         recursos 
                                                          apetitos 
casi agotados
los aspirantes a la noche inolvidable
corrigen la fe
                                          acaparan las lluvias
                                          reivindican los encuentros


                                                          el estilo 
                                                                         la identidad
Buscan el paraíso:
la única incógnita de los amantes.





DORA ARAGÓN
(1949, Buenos Aires, Argentina)

noviembre 08, 2011

Eva H.D.



Poema incluido en la película I'm thinking of ending thing, (Pienso en el final) de Charlie Kaufman.

Perro de hueso  




Volver a casa es horrible,
ya sea que los perros te lamen la cara o no.
Ya sea que tengas una esposa 
o una soledad en forma de esposa esperando por ti.
Llegar a casa es terriblemente solitario, 
tanto así que añoras con ternura aquella 
opresiva presión barométrica 
de donde acabas de volver,
porque todo es peor
una vez que estás en casa.

Piensas, con nostalgia,
en las alimañas que se aferran a los tallos de la hierba,
las largas horas de camino,
la asistencia en carretera, los helados
y las formas peculiares de ciertas nubes y silencios,
porque no querías volver.
Regresar a casa es
espantoso.

Y los silencios domésticos y sus nubes
hogareñas no contribuyen en nada
más que a todo el malestar.
Miras con sospecha las nubes como son,
hechas de una materia distinta
de aquellas que dejaste atrás.
Tú mismo estás cortado de una tela diferente,
turbia.
Devuelto,
repudiado,
mal recibido
por la luz de luna, infeliz de regresar,
holgado en todos los puntos equivocados,
como un traje lleno de costuras,
un trapo andrajoso de cocina, usado.

Llegas a casa
como a otro planeta, ajeno.
El tirón gravitacional de la Tierra,
un esfuerzo ahora redoblado,
suelta los cordones de tus zapatos
y hace que arrastres los hombros,
grabando aún más profunda la estrofa
de la angustia en tu frente.

Vuelves a casa hundido,
como un pozo sin agua ligado al mañana
por una frágil hebra de “qué más da”.
Suspiras frente a la avalancha de días idénticos,
bien podrían ser uno solo, y uno a la vez.

Bueno,
qué más da,
volviste.

El sol sube y baja
como una puta cansada,
el clima inmóvil 
como un miembro roto mientras envejeces.
Todo permanece inmóvil,
menos las mareas cambiantes
de sal en tu cuerpo.
Tu visión se nubla,
llevas encima tu clima contigo;
una gran ballena azul,
una oscuridad hecha esqueleto.

Vuelves a casa
con visión de rayos X,
tus ojos convertidos en hambre.
Y así, regresas con tus dones
mutantes a una casa de hueso.
Todo lo que ves ahora, todo, es hueso.



Bonedog



Coming home is terrible
whether the dogs lick your face or not;
whether you have a wife
or just a wife-shaped loneliness waiting for you.
Coming home is terribly lonely,
so that you think
of the oppressive barometric pressure
back where you have just come from
with fondness,
because everything’s worse
once you’re home.

You think of the vermin
clinging to the grass stalks,
long hours on the road,
roadside assistance and ice creams,
and the peculiar shapes of
certain clouds and silences
with longing because you did not want to return.
Coming home is
just awful.

And the home-style silences and clouds
contribute to nothing
but the general malaise.
Clouds, such as they are,
are in fact suspect,
and made from a different material
than those you left behind.
You yourself were cut
from a different cloudy cloth,
returned,
remaindered,
ill-met by moonlight,
unhappy to be back,
slack in all the wrong spots,
seamy suit of clothes
dishrag-ratty, worn.

You return home
moon-landed, foreign;
the Earth’s gravitational pull
an effort now redoubled,
dragging your shoelaces loose
and your shoulders
etching deeper the stanza
of worry on your forehead.
You return home deepened,
a parched well linked to tomorrow
by a frail strand of…

Anyway…

You sigh into the onslaught of identical days.
One might as well, at a time…

Well…
Anyway…
You’re back.

The sun goes up and down
like a tired whore,
the weather immobile
like a broken limb
while you just keep getting older.
Nothing moves but
the shifting tides of salt in your body.
Your vision blears.
You carry your weather with you,
the big blue whale,
a skeletal darkness.

You come back
with X-ray vision.
Your eyes have become a hunger.
You come home with your mutant gifts
to a house of bone.
Everything you see now,
all of it:
bone.





EVA H.D (Eva Haralambidis-Doherty) Toronto, Canadá
De: "Rotten Perfect Mouth". Mansfield Press, 2015

noviembre 02, 2011

Definiciones sobre un personaje






No es difícil adivinar qué es lo que debes hacer.



No necesita pensar mucho para saber qué debe hacer. Si quisiera, podría hacer lo correcto con precisión casi infalible. Lo que le da que pensar es si puede seguir siendo poeta mientras hace lo correcto. Cuando trata de imaginar el tipo de poesía que fluiría de hacer lo correcto una y otra vez, solo ve un rotundo vacío. Lo correcto es aburrido. (...) Por supuesto, en el fondo sabe que el destino no irá a visitarle a menos que él lo obligue. Tiene que sentarse y escribir, es la única manera. Pero no puede empezar a escribir hasta el momento adecuado, y da igual lo escrupulosamente que se prepare, vaciando la mesa, colocando la lámpara, dibujando un margen con regla en la página en blanco: pese a todo, no le vendrían las palabras. O mejor dicho, le vendrán muchas palabras, pero no las correctas, la frase que reconocerá en el acto, por su peso, por su aplomo y equilibrio, como la destinada.











"Juventud", de J.M. Coetzee, Debolsillo, 2010

Traducción: Cruz Rodríguez Juiz





* El resaltado es mío.

noviembre 01, 2011

Dos años


Hoy, 01/11/2011, El Poeta ocasional cumple años. Los siguientes vínculos pertenecen a las primeras entradas.


https://epoelpoetaocasional.blogspot.com/2009/11/raymond-carver_4158.html
http://elpoetaocasional.blogspot.com/2010/01/cancha-rayada-caminamos-con-mi-viejo.html

octubre 30, 2011

Miguel Huezo Mixco

Miguel Huezo Mixco



El árbol de Haroldo

                                                     A la memoria de Haroldo Conti


Al principio
fue igual que el árbol de Haroldo:
sentir que un surco se abre paso por dentro
la mitad del cuerpo,
nido a la noble sensación de estar
sobre el camino
en forma de cosquilleo, de inquietud.
por esto me decidí a escribir
un poema del camino
y a pesar de mis fracasos
hice una o dos canciones
adelgazadas y sucias por el uso.
Las saqué en limpio sobre una gran mesa de pino
y con ellas he conseguido acompañarme
bajo los estruendos de la lluvia
y la pólvora.
Han dejado su rastro
en este libro de caminos.



Viajero



Dije a toda voz el nombre de la amada
y el océano replicó
pero era eco quien así me engañaba
Abismo de polvo y moho
Página 303 de la enciclopedia ilustrada
Grité otra vez
y el viento enredó la melena de los bosques submarinos
y aspiré el aire el hollín y el oro blanco
lanzándome al trueno
como un pez volador
pero no había nada
mi amada
Ni sus pezones de niña
ni el deshabitado hijo
sólo mi nave de plata
sus anclas de piedra


MIGUEL HUEZO MIXCO (1954, San Salvador, El Salvador)
De. www.artepoetica.net
Imagen: El Faro
Enlace: http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Miguelhuezomixco.jpg