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enero 02, 2021

Bernard Binlin Dadié


Te agradezco, Señor      




Te agradezco, Señor, que me hayas creado Negro, 
que hayas hecho de mí
la suma de todos los dolores,
y puesto sobre mi cabeza el Mundo.
Visto la librea del Centauro 
y llevo el Mundo desde la primera aurora.

El blanco es un color de circunstancias,
el negro, el color de todos los días,
y llevo el Mundo desde el primer crepúsculo

Estoy contento
con la forma de mi cabeza 
hecha para llevar el Mundo.
Satisfecho 
de la forma de mi nariz 
que debe aspirar todo el viento del Mundo, 
Feliz con la forma de mis piernas. 

Te agradezco, Señor, que me hayas creado Negro, 
que hayas hecho de mí, 
la suma de todos los dolores.
Treinta y seis espadas han traspasado mi corazón. 
Treinta y seis braseros han quemado mi cuerpo. 
Y mi sangre sobre todos los calvarios ha enrojecido la nieve. 
Y mi sangre en todos los nacientes ha enrojecido el horizonte.

 Pero lo mismo estoy contento con llevar el Mundo,
 contento con mis brazos cortos,
 con mis brazos largos 
con el espesor de mis labios.

Te agradezco, Señor, que me hayas creado Negro, 
blanco es un color de circunstancias, 
el negro, el color de todos los días,
y yo llevo el Mundo desde el alba de los tiempos. 
Y mi risa sobre el Mundo, en la noche, crea el Día. 

Te agradezco, Señor, que me hayas creado Negro.



Je vous remercie mon Dieu




Je vous remercie mon Dieu, de m’avoir créé Noir,
d’avoir fait de moi
la somme de toutes les douleurs,
mis sur ma tête,
le Monde.
J’ai la livrée du Centaure
Et je porte le Monde depuis le premier matin.

Le blanc est une couleur de circonstance
Le noir, la couleur de tous les jours
Et je porte le Monde depuis le premier soir.

Je suis content
de la forme de ma tête
faite pour porter le Monde,
Satisfait
de la forme de mon nez
Qui doit humer tout le vent du Monde,
Heureux
de la forme de mes jambes
Prêtes à courir toutes les étapes du Monde.

Je vous remercie mon Dieu, de m’avoir créé Noir,
d’avoir fait de moi,
la somme de toutes les douleurs.
Trente-six épées ont transpercé mon coeur.
Trente-six brasiers ont brûlé mon corps.
Et mon sang sur tous les calvaires a rougi la neige,
Et mon sang à tous les levants a rougi la nature.

Je suis quand même
Content de porter le Monde,
Content de mes bras courts
de mes bras longs
de l’épaisseur de mes lèvres.

Je vous remercie mon Dieu, de m’avoir créé Noir,
Le blanc est une couleur de circonstance
Le noir, la couleur de tous les jours
Et je porte le Monde depuis l’aube des temps.
Et mon rire sur le Monde, dans la nuit, créé le Jour.

Je vous remercie mon Dieu, de m’avoir créé Noir.



Bernard Binlin DadiéBERNARD DADIÉ es un escritor y político marfileño nacido en Assinie, al sur del país, el 10 de enero de 1916. Estudió en Bassam, primera capital de la colonia, y en Bingerville y se convirtió en escritor en Senegal, a través del teatro. Estudió y trabajó para el gobierno francés durante diez años en Senegal, pero volvería a Costa de Marfil en 1947. Una vez ahí, pasaría a formar parte del movimiento político « Rassemblement Démocratique Africaine » (Asamblea Democrática Africana) (RDA) y lucharía por la independencia del país. Lo encarcelaron durante 16 meses en 1949 por sus manifestaciones políticas favorables a la independencia. Esta se consumó en 1960, y Dadié continuaría con su carrera política, asumiendo diversos cargos en las instituciones gubernamentales, como el ministerio de Asuntos Culturales, que dirigió en el gobierno de Felix Houphouët-Boigny, entre 1977 y 1986. También se involucró en el trabajo de la UNESCO y del 1964 al 1972 fue miembro y Vicepresidente del Consejo Ejecutivo de la organización.
En cuanto a su carrera como escritor, se lo considera el padre y el principal representante de la literatura marfileña y uno de los autores africanos y universales fundamentales. Es autor de una obra prolífica que abarca prácticamente todos los géneros literarios, aunque de sus creaciones podrían destacarse las obras de teatro. Sus escritos reciben influencias de su infancia, marcada por el colonialismo, e intentar conectar las historias del folklore africano con el mundo contemporáneo. Militó en el periodismo haciéndose un hueco en las páginas de Le Réveil, un rotativo vinculado a la RDA y creó el Círculo Cultural y Folclórico de Costa de Marfil en 1953. Ese año, publicó su primera novela, Climbié, que se desarrolla en una sociedad rural de su país. Publica Un Négre à Paris (1959), Patron de New York (1964) y La Ville ou nul ne meurt (1968) y crea las crónicas, un nuevo género de la literatura africana. Recibió, entre otros premios, el Gran Premio Literario del África Negra y el premio Jaime Torres Bodet de la UNESCO.
Dadié fue redescubierto con el lanzamiento de la película Amistad de Steven Spielberg en 1997, que presenta la música del compositor estadounidense John Williams.5 El texto coral del poema de Dadié, "Dry Your Tears, Afrika" ("Sèche Tes Pleurs") se utiliza para una canción del mismo nombre. Publicado en 1967, el poema trata de volver a casa en África. Dadié cumplió 100 años en enero de 2016 y murió en Abiyán en marzo de 2019 a la edad de 103 años. (http://www.casafrica.es/es/persona/bernard-dadie)
Traducción: s/d
Imagen: Oeil

enero 01, 2021

Daisy Lafargue

Daisy Lafargue


Cómo dejar un matrimonio     


 
Para empezar, miré al recepcionista 
del dentista seleccionar un vídeo de cuatro horas 
sobre tortugas marinas en YouTube. Fue una concisa 
lección de pacifismo aceptable en la sala de espera
mientras el pequeño dolor esperaba con calma en las máquinas
de las habitaciones vecinas. Escribí
muchos correos electrónicos y correos de amigos llegaron
como lluvia suave. Desde la ciudad contemplé
la tenacidad de las turberas y me maravillé de las plantas
endémicas de los pantanos. Mientras tanto, las fucsias crecieron
más voluminosas, el interior de los canutillos encharcado, verano
abundante en lípidos. No pude acercarme a ellas
y crucé la calle con mis fosas nasales
obturadas. Me hice la muerta bajo vallas publicitarias
por sensaciones que no eran mías. Estuve intentando
recordar las etapas de la putrefacción. Una vez
un examigo criticó a otro por escribir siempre
el mismo poema, el cual no era significativamente bueno
pero pronto fue aclamado. Todo esto
y más fue asociado con las fucsias
como la bilis dulce. Yo estaba a merced del merecismo
y momentáneamente feliz, paseando por las colinas tres
horas al día, solo para reflexionar. Conscientemente o no
pregunté a las hojas cómo deshacer una vida, pero
la moraleja de momento es que el color verde
no puede devolver un ego a sus células esenciales, no
importa lo pegajoso que te sientas. Es más parasitario,
como dijo Weil sobre el amor divino, otros óvulos
depositados en ti, así que tienes que regresar regularmente
para alimentarlos, y así es como todos indirectamente
nos alimentamos. Somos visitados por el color. Ovipositando,
trasladé mi incertidumbre debajo de una familia de urracas.
No los conté porque temía la eclosión
y aún más el diáfano florecimiento de la conciencia, la mía
o la de cualquiera. ¿No sientes que la evolución
está amañada? El día 12 alcancé el laberinto
de la falda de la colina, con hierba alta, así que tú no
pudiste ver tus opciones, menos aún el camino. El sol estaba acuñando
símbolos de la industria obsoleta detrás de mis parpados,
martillo solar y yunque, pala solar y niebla tóxica.
Todos los insectos volaban hacia el oeste, desde lejos
se abalanzaron hacia el lodo putrefacto. Tomé notas de los insectos
debidamente alterados, había dejado de preocuparme por la analogía
porque cuando él dijo que somos moscas surgiendo del cadáver
del universo, supe lo quería decir. Había encontrado la forma de escuchar
a las semillas crecer en su coronilla,
no la mierda. Pensé que si hablaba con él lo suficiente,
quizá yo también podría hacerlo, aunque desconfiaba de los hombres y
                  de la esperanza.
Sería para siempre, por muy tupida que fuera la hierba. No es una ilusión
creer que las estaciones nos inyectan por goteo la teleología.
Aventura es el agujero en el que nos metimos hasta que se llena.
Amor es el nombre que le dimos.
 
Arranqué muchas plantas de raíz, y la savia de las raíces estaba agria.
Me coloqué apilada con lo orgánicamente amargo.
Caminé junto a los arbustos jadeando, quiero decir que los arbustos jadeaban
y las nubes se fueron sin remordimientos, con acritud.



How to leave a marriage




To begin with I watched the dentist’s
receptionist select a four-hour video
of sea turtles on YouTube. It was a minor
lesson in vapid pacifism for the waiting room,
while lesser pain waited calmly in machines
of the neighbouring rooms. I composed
many emails, and emails arrived from friends
like soft rain. From the city I contemplated
the tenacity of peatland, and marvelled at plants
endemic to bogs. Meantime the fuchsias grew
fatter, the innards of eclairs sopping over, summer
abundance of lipids. I couldn’t go near them
and crossed the road with my nostrils
aborted; I was done dying under banners
for sensations that weren’t mine. I was trying
to remember the stages of putrefaction. Once
an ex-friend criticised another for always writing
the same poem, which wasn’t meant kindly
but became a kind of anointing. All this
and more was coming up with the fuchsias
like sweet bile. I was at the mercy of merycism
and momentarily happy, walking the hills three
hours a day, just to ruminate. Consciously or not
asking the leaves how to undo a life, but
the moral thus far is that the colour green
can’t devolve an ego back to its bare cells, no
matter how viscid you feel. It’s more parasitic,
as Weil said of divine love, another mother’s
eggs laid in you so you have to keep coming back
to feed them, and that’s how we all get vicariously
fed. Colour is what we are visited by. Ovipositing,
I waggled my doubt beneath a family of magpies.
Didn’t count them because I feared nuclearity and
moreso the gauzy bloom of consciousness, mine
or anyone’s. Don’t you ever feel like evolution over-
cooked. On the 12th day I reached the labyrinth
on the side of the hill, long grassed over, so you can’t
see your options, let alone the way. The sun was stamping
symbols of bygone industry behind my eyelids,
solar hammer and anvil, solar shovel and smog.
The insects were all flying west, away from the sputum
they flung from. I took notes, which the insects duly
amended. I had stopped worrying about analogy
because when he said we are flies sprung from the carcass
of the universe, I knew he meant it. He’d found a way to listen
to the grasses self-seeded in the crown of his head,
no shitting. I thought if I talked to him long enough
maybe I would too, though I was wary of men and hoped
I would be forever, however grassy. It’s not figurative
to believe that the seasons drip-feed us teleology.
Romance is the hole we’re tripped into filling.
Love is the name we gave it.

I pulled many plants up by their roots, and the sap from the roots was sour.
I staked my alignment with the organically bitter.
I walked past the bushes panting, I mean, the bushes were panting,
and the clouds went crimeless with acrimony





DAISY LAFARGUE (Hastings, Inglaterra)
Traducción: Carlos Alcorta
Enlace: Libro Mundo
Imagen: Granta

diciembre 28, 2020

Ed Sanders

poesía norteamericana, Robert Creeley

Creeley como terapia     




Publicó un aviso en la sección Salud 
del periódico local: 
“Cure sus crisis mentales con Creeley” 

Y sabés qué 
doce personas pagaron c/u 175 dólares 
para asistir a un taller durante ocho semanas 

¡Suma suficiente para hacer algunos arreglos en la casa! 

Los hacía sentarse cómodamente
las sillas en un círculo
cada uno de ellos sosteniendo en su manos
la Poesía Completa de Robert Creeley 1975-2005
luego los hacía abrir el volumen
en una página cualquiera
                                                        leer en voz alta
                                                             y discutir
                                                    la sensación curativa
de las palabras
y cómo éstas se relacionaban
con la crisis personal del lector

¡Y funcionó!
Las sonrisas resquebrajaban el círculo
y algunas veces las lágrimas!

                                              Le rogaron que repitiera el taller
                                        especialmente en esas fechas en que el año
                                                        se arrastra hacia
                                                       una triste Navidad



Creeley as Therapy




He ran an ad in the health section
of the local weekly
“Cure Mental Crises with Creeley.”

And you know 12 people
paid $175 for an 8-week workshop!

Enough to put in a new shower stall!

He sat them at ease
in a circle of chairs
each of them holding
The Collected Poems of Robert Creeley 1975-2005
and then they opened it up at random
                                                 read aloud
                                                & discussed
                                              the curative feel
of the words

as they would relate
to the reader’s particular crisis.

It worked!
Smiles cracked the circle
& sometimes tears!

                                      They begged him to hold another one
                                               especially as the calendar
                                                      tugged toward
                                                      blue Christmas

 

ED SANDERS (1939, Kansas, Missouri, Estados Unidos de NA)
Traducción: s/d
Imagen: Relix

diciembre 26, 2020

Susana Villalba: Me condenaste al tedio


Susana Villalba

  

La viuda negra     




Quizá la vida 
es el momento 
al despertar 
en una hora muerta 
entre la medianoche 
y la madrugada.  
Una palabra 
se disuelve al llegar a la boca 
porque se abren los ojos
y es otra la casa,
los objetos en su dimensión,
ya no se necesita
más que un cigarrillo,
encender la luz,
fue un momento de estupidez.
Se extraña
a quien no se conoce,
aun cuando está allí.
Un café,
hay películas
durante toda la noche.
No se puede salir
con esta tormenta
que sacude los árboles,
un huracán magnífico
batiendo la calle,
los cristales,
alzás tu copa
hacia la ventana empañada.
Tu copa sin somníferos,
quisieras dormir como él,
absorber su pesadez,
su contundencia.
Qué se puede hacer
con esta lluvia,
lavar su copa,
limpiar lo que tocaste,
tenés que dejar el cuarto
antes de que él despierte,
nunca dirá que te recuerda,
que no entiende qué pasó

pero denunciará la falta del dinero,
del reloj.
Las mejores presas
se encuentran en el bingo.
Da igual, siempre es un sueño
superpuesto a un rostro
u otro.
Nadie está aquí,
nadie estaría aquí
cuando te despertaras
si te durmieras.
Pero hay una película,
llueve y alguien duerme a tu lado,
el cuarto está tan tibio.
Dormir
sería sin embargo despertar.
Sería dormir,
nadie te protegería como vos
al fin y al cabo lo protegés
de atravesar esta noche inmensa.
Paró la tormenta,
un cartel ilumina el espejo
y lo deja a oscuras,
con esa luz te peinás
y desaparecés,
te distraés con tus uñas,
ahora te retiene el silencio
o queda algún detalle
o falta algo,
la alianza
que cuelga de una cadena
sobre tu pecho.
La mente registra infinitos
números de teléfono,
retazos de frases,
gente
que para vos es sólo gente
y apenas te registra
como gente,
esa mujer que pasea a su perro
es el centro de su mundo.
Desde el cuarto
se percibe la llegada del otoño,
es un estado de la calle,
un viento melancólico en los árboles
furiosos
por el fin del verano.
Volvés a mirar la alfombra,
sentís que algo dejás
en esta habitación.

No importa que fumes,
todo el mundo fuma la misma marca,
no hay algo que te distinga
y nunca acertarán
en lo que te diferencia.
Aquí se ve el cielo,
lo habías olvidado.
El dinero es suficiente,
podrías ir a otra playa
antes de que llegue el frío.
O a cualquier parte,
por qué no este cuarto.
Te queda poco tiempo.
Sin embargo te quedás
mirándolo dormir,
te recuerda algo.
O es el otoño
en que todo parece recuerdo
de una felicidad perdida
como si tu relato de viudez
fuera cierto.
Querés ver el final de esta película,
“miénteme, Viena,
dime que me has esperado
todos estos años”.
Nunca dicen no quiero,
dicen no puedo,
en otra época
lo hubieras tomado en serio.
Pediría demasiado,
dijiste,
así es que no pido nada,
tomo lo que me interesa,
se rió,
se excitó,
no era un chiste.
Ya no sabés quién comenzó
la vieja historia,
es la ley del juego,
toda presencia amenaza despojarnos,
también para vos es un riesgo,
te están buscando en los casinos.
Un día me voy a encontrar
con mi destino,
pensás,
un alfil blanco
recorre esta ciudad
como un tablero,
ante cada pregunta posible
las responde todas,

devora los caballos.
Cabalgan, Viena
en pantalones de cuero
negro,
camisa negra,
esos ojos
esperaron demasiado,
destila un alcohol
venenoso,
tiene su propia taberna y llega
Johnny.
Quizá el amor sucede,
quizá exista
un nombre para decir
al despertar.
La noche es un animal
agazapado,
no la araña
que tira demasiadas líneas
en sitios de tránsito
previsibles.
Sin embargo en esa hora
de nadie
la araña parece una mirada.
Algo te paraliza
en este cuarto.
Algo que apenas sentirías,
algo
después de todo pequeñísimo
como una araña
amenaza revelarse como un rayo,
un escalofrío ante el contacto
de esta noche,
ahora
una lluvia fina
y persistente.
Los árboles están quietos,
comienza a amanecer,
apagás el televisor
y te lavás la cara,
la lluvia
va a acompañarte durante el viaje
como un solo de saxo,
no es un final tan malo
aunque trillado,
Viena lo esperó, realmente,
todos esos años
por un solo momento
de estupidez.



La occisa




Si pudiera volver
la cabeza.
Los ojos, sí
los ojos permanecen
pero yo permanezco
inmóvil
como siempre y sin embargo
ya no importa.
Existe un paraíso
del cuerpo
prometían los ojos,
infierno de saliva
arrasando palabras,
pensamiento, ser
desde adentro
hacia afuera un fuego
líquido y afuera
sólo tacto
de mí.
Y ahora que la bala penetra
una real calcinación
me atraviesa: esa mirada
es una trampa
y ya no importa,
fluye,
el deseo es un río,
le dije,
no detengas su curso.
Todo es líquido,
el aire como bruma pegajosa
en la garganta,
los sonidos,
no veo, me derramo
hacia adentro,
agua estancada
lo que fue pólvora viva,
volumen sanguíneo en las vísceras
conscientes ahora de sus ritmos
ralentados,

humores venenosos del alma
que también es un cuerpo
eléctrico.
Un fluido
que al mirar capturaba en un punto
de impacto.
Nunca fui el cazador
siendo rapaz como el deseo
es como el viento
que no sabe qué arrastra,
qué doblega,
por qué aleja al acercarse,
por qué le da una dirección
lo que resiste.
Algo, una baba,
una pluma venida del espacio
toma forma,
toma desde dentro
un cuerpo que pueda tomar cuerpos,
una ciudad de poseídos.
El verdadero horror
en las películas
es que siempre comienza
la misma situación,
cuando cierra la puerta
y suspira
se rompe la ventana
y vuelve a correr.
Sólo hay dos en esa cinta
de Moebius
y ya no sabe quién perseguía
a quién.
No importa,
ya no puedo moverme
y hemos vencido
los dos.
Hemos perdido
lo áspero,
los vientres pegados de sudor,
la radio,
una lámpara en invierno,
acariciar los libros,
las manos se deshacen como papel viejo,

he perdido
la textura de tu espalda,
el árbol,
cicatrices.
Sin embargo siento el agua
alrededor,
me estoy hundiendo
suavemente.
Acaso imagino una lluvia
que no llega a mi oído,
no es que caigo, voy perdiendo
sentido.
Ya no veré el acero,
el mar ni una estación de tren
abandonada.
Me condenaste al tedio,
a la nostalgia monocorde
por alguien que no está:
mi propio cuerpo.
Solitaria
eternamente sabiéndome
invisible
aun para mí misma.
No importa,
ya no puedo pensar
ni imaginar lo que no sé
cómo será
y cuando suceda, como siempre,
ya no tendrá importancia
entender.
Es un río,
dejémonos llevar,
le dije,
a donde sea.
Fue un error, como un viento
diciendo soy un viento,
un giro repentino
de nosotros.
La oscuridad como una piedra
me toma desde adentro,
mi cuerpo es la sombra
de una piedra
y todavía tiembla

un centro
como lava,
una bala que busca salida
y ya no importa,
interesada en el esófago,
un reguero,
una película en que todo estalla
es una bella imagen
que ya no podré ver.
Instantes de oro
y años de polvo
será, como la vida,
la muerte.
Dónde está la luz
cuando se apaga.
Voraz como el deseo
como el fuego no quiere devorar
sino encenderse,
nunca fui el cazador.
Pero que sea yo la víctima
también es un error
o un accidente.
Si desperté pasión
no tuve el mérito del cálculo,
si arrebaté lo ajeno
no tuve el usufructo,
si fui el testigo no supe
con lo visto
más que dar testimonio.
Quizá como el amor, la muerte
como la vida
no sea para siempre.
Será una travesía,
si miro hacia atrás
sus ojos
podrían retenerme.
Sin embargo dispara
contra el viento
como un ciego.
Un individuo en posición
decúbito,
aspecto de masa
cenicienta,

alojada en el canal
la bala ahora es lo que queda
vivo
y este fluir del pensamiento
acaso será siempre
una cámara lenta del disparo.
Un trueno primero,
después el relámpago
reabsorben en una sensación
fulminante de silencio.
También hay una muerte espléndida
que tampoco me tocará en suerte.
No importa


De: "Matar a un animal", Raspabook, 2015

El perro




escarbo
escarbo
escarbo
el hueso de dios
todavía puede estar
en el corazón caliente
de la tierra

tengo celos de dios
el árbol
sólo mira hacia arriba
es imposible para mí
amar a un árbol
pero enamorarse es eso

le salto
y sigue absorto
tengo celos del fuego
que duerme en su corazón
de las estrellas
que le pasan
no soy un árbol
no puedo
entender su quietud
pero enamorarme es eso

cae la noche
como la realidad
mi universo es un baldío
me ovillo
en las raíces duras
de mi amor

tengo celos de los pájaros
abrigados
en sus ramas
envidio la noche
cayendo como un cazador
de espejismos
quién despierto
creería
en los sueños

la intemperie es una soledad
el amor es un adentro

doy vueltas
alrededor del árbol
le salto
salto de amor
y caigo
otra vez en mí
enamorarse es eso

nunca se inclina
sólo mira al sol
a las estrellas
salto
doy vueltas
para cuidarlo
de su quietud
para cuidarme
de su silencio

tengo celos del amor
que siento
es más grande
que yo
es mejor

bajo el árbol
los pájaros
dan saltitos
me acerco
porque huelen a árbol
pero se desbandan
corren
si salto alrededor
corro detrás
y levantan vuelo
por qué mi amor
parece una cacería
o una rabia

tengo celos de la tierra
que retiene al árbol
nada me aferra
desde el cielo
cuando salto
cuando caigo
nada me espera
pero vivir es eso

a diferencia del árbol
salto
le salto
pero se abre en más
y más cielo
abraza el aire
nada
quiero advertirle
pero enamorarse es eso
me respondería

el árbol

es un sol
y un perro
alrededor
qué terror
le hace echar tanta raíz
quiero abrazarlo
pero apenas llego
al borde
donde empieza a ascender
a olvidarme

el árbol no sabe
hasta dónde
puede llegar
es eterno y está cansado
escarbo
escarbo para liberarlo
pero lo imanta
la inmensidad
tengo celos de su infinito

el cielo -le dice el pájaro-
es una resistencia
al cuerpo
otra espesura
el cielo es un bosque
sin árboles

el árbol es un cazador
que sueña
no necesita seguir
a las estrellas
ni atraparlas

escarbo
en su tronco

y paso la noche
en su interior
sueño
el corazón del árbol
es un perro cansado
de buscar
y me encuentra

el verano es una fiesta
a la que no se puede entrar
solo
espero la brisa
cuando el árbol se sacude
nos parecemos un instante
solamente
enamorarse es eso

sueño
que el árbol sueña
que corre
conmigo
no es que no quiera
-me susurra-
me posee un destino
de monstruosa
altura
y soledad

me froto en el tronco
le dejo mi olor
y huelo
soy el árbol
que quiso ser yo
enamorarse es eso

viento

lluvia
lo que a mi amor alimenta
me aniquila
¿no necesita
más que luz?
lo miro dar
refugio
contemplar
celebrar lo que no está
a su alcance
no sé si lo amo
para no odiarlo
para no odiarme
también es eso
enamorarse

salto
pero no soy de altura
ni de profundidad
el árbol
aunque a mi lado
no está en mi mundo
tengo celos de ese animal
de cielo

el árbol es una trama
de gravedad y luz
echado en tierra
soy afuera
de mi amor
soy su vacío
alrededor
y él absorto
inalcanzable
ciego a la sombra
que provoca

soy sin árbol
pero mi corazón
es un árbol
en cuerpo de cazador
no quiero correr más
que árboles
aunque están quietos
no los puedo atrapar

huelo
sigo un rastro
¿qué se recuerda en el amor
que no se tuvo nunca?

De: "La bestia ser", Hilos Editora, 2018


SUSANA VILLALBA  (1957, Buenos Aires, Argentina) 
Susana Villalba es poeta, dramaturga, crítica teatral y gestora cultural. Recibió la Beca Guggenheim 2011 (en Poesía) y el 2do Premio Municipal de Buenos Aires 2004/5 (Poesía édita). Tiene siete libros de poesía publicados. Integra diversas antologías argentinas e internacionales. Asistió a numerosos festivales internacionales. Es Asesora Artística de la Dirección del Libro, Bibliotecas y Promoción de la Lectura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Creó y dirigió la Casa de la Poesía de la Ciudad (1999) y la Casa Nacional de la Poesía (2000) y los Festivales Internacionales de Poesía de dichas instituciones. Escribió y dirigió las obras teatrales Corazón de cabeza; Feria americana; Obsidiana; La muerte de la primogénita, La voz de la luz y Mi noche ideal. Realizó diversas performances con video y objetos, entre ellas Formatos de Julietas, en Haroldo Conti, y La voz de las piedras. Dicta la materia Poesía en Dramaturgia para la Maestría en Dramaturgia de UNA.

diciembre 24, 2020

Alejandro Méndez: No tocamos nada de ese orden


Nocturno     




El pasillo estrecho sin escuadras como quiso  
el albañil italiano que a ojo moldeó una ruta 
llena de plantas hace casi imposible tu paso  
con la camilla. Cada vuelta cada avance ruego  
que la proa de este amasijo de fierros y sábanas 
hospitalarias ancle en el living abarrotado 
de platos colgados en la pared. Que se detenga 
y te dejen en la cama pero tampoco ese deseo 
será cumplido. Las medidas exiguas de la puerta 
no permiten el giro de la camilla. Te tendrás 
que conformar con un campamento en el comedor 
entre el tapiz cubano y el reloj de cuerda del abuelo 
detenido en aquella hora. Suelto los billetes
de la propina. El martirio de la travesía ya terminó 
exhaustos nos desplomamos sin gracia pero rotundos.

Toda la casa a oscuras los muebles que reconozco 
al tacto las baldosas frescas algunos ladridos. Tu murmullo 
acompaña el sueño se interrumpe con la luz clara del velador 
encendido como una gruta recién descubierta en la niebla.
Me distraigo con el teléfono voy saltando de foto en foto.
La ventana abierta disipa el olor a encierro. Puedo decir
cómo suena cada cosa. Cuál anunciará la fortuna cuál su reverso. 
Qué peso y declinación tiene la espera. Dónde caerá la rama
del jazmín. En qué rincón del patio perdí las llaves.

De esta pequeña tregua cómo pasamos a las convulsiones 
que vaciaron tus ojos. No alcanzo a llevarte el recipiente 
vomitás cada vez más rápido. Las manos son garras
dones precarios para economizar los gestos del amor.
“Todo esto es tuyo” me decís. Una última voluntad salpicada 
de espasmos. Ya es de noche de madrugada aprendemos 
a descifrar el ritmo no sé si es tu respiración o mi terror. 
No tocamos nada de ese orden que nos antecede. Un naufragio 
aguas en avance o repliegue. No puedo seguir durmiendo 
sopeso cada movimiento cuido la luz que aparece 
cuando pronunciás mi nombre.


Otros poemas de ALEJANDRO MÉNDEZ, aquí
De: "Para arder", inédito

diciembre 23, 2020

Opinan los escritores argentinos en “Documentales IV”



Por Luis Benítez     



Recientemente Ediciones Richeliú, de Buenos Aires, publicó el cuarto tomo de la serie  Documentales: Entrevistas a escritores argentinos, que recopila las opiniones y los pareceres de una selección de autores de dicha nacionalidad. Gracias la recopilación en sus páginas de las entrevistas realizadas por Rolando Revagliatti (1), antes publicadas en diferentes medios de comunicación, es posible para el lector acceder a este interesante material de consulta. En Documentales IV poetas y narradores se explayan acerca de una gran variedad de temas, que van desde las peculiaridades de la obra propia hasta sus criterios en cuanto a la ubicación en el panorama de las letras contemporáneas, sus preferencias y rechazos literarios, los movimientos estéticos a los que han pertenecido o corresponden en la actualidad, así como su paso por el acontecer político y social en que se gestaron sus trabajos. Simultáneamente, los entrevistados proveen precisa información respecto de su modo de plasmar los trabajos y la manera en que cada título dialoga con los demás de su autoría.
Un detalle valioso de esta selección realizada por Revagliatti es que ha reunido en Documentales IV firmas de distintas edades, correspondientes a diferentes disciplinas y trayectorias, enriqueciendo el panorama general con la diversidad de abordajes de similares interrogantes formulados por el entrevistador.
El volumen, de 444 páginas, aporta otra ventaja: su descarga es gratuita y puede realizarse libremente desde el link de referencia (2).
En Documentales IV: Entrevistas a escritores argentinos, unen sus voces y establecen sus diferencias: Luciana A. Mellado (1975), Carlos Cúccaro (1968), Inés Legarreta (1951), Silvia Mazar (1937), Oscar Steimberg (1936), Antonia B. Taleti (1941), Patricia Coto (1954), Marcelo Leites (1963), Genoveva Arcaute (1953), Ángela Gentile (1952), Julio Aranda (1961), Marta Braier (1947), Tomás Watkins (1978), María Lilian Escobar (1961), Carina Sedevich (1972), Raquel Jaduszliwer (1946), Javier Galarza (1968), Laura Forchetti (1964), Liliana Bellone (1954), Yamila Greco (1979), Laura Szwarc (1978), Eduardo Mileo (1953), Cristina Piña (1949), Mariano Shifman (1969) y Antonio Ramón Gutiérrez (1951).

NOTAS
(1) El argentino Rolando Revagliatti es autor de una vasta obra poética, narrativa y dramática, ya traducida al francés, catalán, italiano, maltés, esperanto, alemán, asturiano, portugués, inglés, neerlandés, rumano, búlgaro, ruso y bengalí, y difundidas en gran número de medios, tanto gráficos como digitales.


(2)http://revagliatti.com/documentalesIV/DOCUMENTALES%20IV-Revagliatti.pdf

Poemas de Rolando Revagliatti, aquí | Poemas de Luis Benítez, aquí

diciembre 22, 2020

Eduardo Magoo Nico


El pulpo, a la gallega     




La infelicidad es sin dudas 
una enfermedad contagiosa 
Los infelices y los pobres 
deberían apartarse los unos de los otros 
para evitar mayores sufrimientos 

La Móvil Figura se dejará ver 
tan solo en el mundo que vendrá 
después de ella 
una verdadera rebelión de la ligereza 
(contra la ley)
asolará el mundo

Rebelión vana
pero divina
cadenas que se convierten
en doradas filigranas
redes múltiples finamente tramadas
en una misma sed
(y pensar que en ellas se sustenta
la vida de los elegidos...)

Eros es una esmaltada cobertura de Ananque
una faja coloreada como la Vía Láctea
su perfecta miniatura:
la ternura
el deseo
las palabras susurrantes...
No queremos solo una vida sin fin
Queremos una vida serena e infantil
despreocupada...

Mi locura pánica
surgió en la plena luz del mediodía
A partir de entonces
nuestros amores
(nacidos como juegos pueriles)
estuvieron enmarcados
por un segundo bautismo de sangre
y morirían sofocados por la misma
(falsa)
corona nupcial

(Los poderosos ven desde lo alto las refriegas
y los enfrentamientos
como un espectáculo digno de dioses verdaderos...)

Anduve a la deriva estos años
pidiendo tiempo
reservándolo para dibujar mi nueva orquídea
con sus magníficos ocho pétalos tentaculares...
y su perfecta miniatura:
la ternura
el deseo
las palabras susurrantes...

Aún sigo trabajando en el proyecto
pero son ahora los tentáculos
(que han adquirido vida propia)
los que culminan con precisión obsesiva
los infinitos particulares

Llueve sin ruido
sobre las pasturas del mar...
veo las gotas perforar el agua
como impotentes disparos
que intentan alcanzarme

Visto desde aquí
(desde mi taburete)
pareciera un pueblo sumergido el nuestro...
(arrastrado por oscuras y turbulentas aguas subterráneas
hacia un definitivo extrañamiento)
Yo ya no quiero una tierra sembrada de muertos
sino el vivo crepúsculo
de una mañana interminable

También en mí
hay algo
que susurra goza y sangra
Es esta nueva flor que está naciendo
la que trae a mi recuerdo
como en un parto
los días inquietos de la juventud

(Una última pregunta abre mis labios
que se cubren de burbujas...
¿Quisieras, tal vez, amarme, una vez más?)


EDUARDO MAGOO NICO (1956, Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires, Argentina). Reside en Trieste, Italia
Fuente: La Izquierda Diario

diciembre 19, 2020

Jürgen Theobaldy: Menos creía Brecht en la metafísica


Parada de autobús     



De vuelta del entierro, sentado arriba en el autobús, 
veo reflejada en el cristal delantero, 
a la mujer que pasa de largo, veo su traje verde 
y blanco, a cuadros, los zapatos rojos. 

El autobús arranca, un mediodía de verano en Berlín 
y la mujer reflejada en el cristal delantero 
sigue simplemente adelante, a través de la luz del sol,
sobre el borde del tejado, cielo arriba.
 
No la volveré a ver nunca más.
Nunca he dicho que sea fácil vivir.
Tampoco he creído nunca que morir
puede ser una cosa sin importancia. 

La historia del arte del boxeo 

Cuando Arthur Cravan en 1915
apareció en el ring con 8 poesías
estaba ya perdido
Pero perdido estaba de todas maneras
y sólo por ta buena memoria de su enemigo
Jack Johnson (un terrible zurdo)
se conservaron sus poemas es decir
los encontramos en una revista de boxeo
y nos alegramos como en la antigua Grecia
de la armonía de cuerpo y espíritu
pues Cravan tenía rosa los pelos del pubis
y los guantes marrón claro
Le quedaban 26 segundos de tiempo
hasta e1 K.O.
y cuando se desplomó
se desplomaron con él 1250 años de poesía
de adversarios del boxeo
Sólo y únicamente Brecht mantuvo su visera de matón
sin embargo se inquietó también
y comenzó en 1925
a escribir La carrera del boxeador Samson-Korner
que se publicó por entregas en el Scheris-Magazin (Berlín
y después en la revista deportiva Die Arena (Benin)
Después Brecht se fue con su Ford
al sur de Francia 
donde se arremangó los pantalones
y se fue a pasear al mar
Esperaba
encontrar aquí a Arthur Cravan con su bañador a rayas
y representar con él "Mohagonny" en el ring 

Sin embargo Crovan (105 Kilos anarquista) era otra clase de peso 
que Brecht (63 Kilos comunista)
y la representación no tuvo lugar
Fue una de las muchas ocasiones perdidas
en la historia del arte del boxeo
y fue una de las causas de la decadencia de este tipo de arte
hasta que finalmente en 1934 boxeadores de sombras
como Gottfried Benn pudieron presentarse

Entonces tampoco sirvió de nada Max Schmeling
pues no logró escribir ningún poema
y mudo se vino al suelo en el primer asalto

Brecht cambió de campo
Cravan dijo "Yo soy serio pero por perversión"
(según cuenta Jack Johnson)
y siguió con el bote
solo
hasta el golfo de México...
Colocó la bandera negra de la anarquía
y se puso el bañador a rayas
sobre los pelos rosas del pubis 

Brecht hizo correr el rumor
Cravan utiliza efectos de distanciación
de los más complicados: sus objetos
no vuelven nunca más

Cuando Cravan no regresó
del Golfo de Mexico 
Brecht tomó el laúd de la pared
de su casa da Hollywood
cantando para él solo:
"Y el tiburón sí que tiene dientes..."
pues si poco Gravan menos creía Brecht en la metafísica 


JÜRGEN THEOBALDY
(1944, Estrasburgo, Francia)
Traducción: José Luis Reina Palazón
Imagen en Republik

diciembre 13, 2020

Catherine Barnett


Idea fija (*)  


Ninguna mujer quiere ser fruta al alcance de la mano, 
dice mi noviecita encantadora, pero yo no hago discriminaciones 
y me gustan todas las frutas, estoy tentado a enumerar cada tipo 
aquí mismo, dentro y fuera de estación, 
porque incluso el mero decir los nombres me da placer, 
tanto como decir tu nombre. 
No soy el único apasionado--- también toda mi familia,
somos un poco chiflados al respecto,
podemos pasar horas hablando sobre el melón
o discutiendo sobre cuántas cajas comprar
cuando hay Peach-O-Rama en el mercado Metropolitan.
Una vez hasta viajé medio día en mi coche para llegar a Pence Orchards
donde me encontré con Bert Pence y le saqué fotos,
Él me vendió tres cajas de duraznos a precios de mayorista.
Fue tan bueno conmigo, como lo fue aquel durazno Freestone de finales del verano
que arranqué mientras caminaba de vuelta por el huerto
en el calor de agosto a las puertas de entrada,
que no se parecían en nada a las Puertas del Infierno.
Al contrario, yo estaba en el cielo, allí en Yakima.
Todavía puedo oler ese durazno singular, que estuvo generosamente 
al alcance de la mano, era la definición de al alcance la mano,
cayó en mis manos, como tú… 
o tal vez como yo en las tuyas... 
pero eso fue hace meses.
Cuando ayer pasé por los puestos,
en lo que debería haber sido el primer día de la primavera,
todos los productos habían sido cubiertos con mantas pesadas
para mantener el calor y mitigar el daño.
Hoy la temperatura ha bajado tanto
que alguien pensó en retirar la fruta por completo y guardarla.
¿Con este extraño clima que estamos teniendo, ¿te veré de nuevo?
No me puedo controlar.


Traducción: Adam Gai
(*) CB escribe desde la perspectiva de un hombre


Categorías del entendimiento




Estudio lo no expresado.
"¿Qué?", pregunta mi hijo.
"¿Qué estás mirando?"
Pero no existe explicación.
Sólo puedo hablar de la forma en que la luz
cae, el modo en que la sábana de algodón
se extiende sobre su cuerpo mientras duerme o descansa 
o se disuelve, tocándolo con
sus propias cosas perdidas, su olvido.


Traducción: Jonio González
De: "Into Perfect Spheres Such Holes Are Pierced", Alice James Books, 2004 


Idée Fixe




No woman wants to be low-hanging fruit,
my glamorous girlfriend says, but I’m indiscriminate
and love all fruit, I’m tempted to list each kind
right here, in and out of season,
because even just saying the names gives me pleasure,
as does saying your name.
I’m not alone with my passion — my whole family,
we’re a little off in this regard,
we can spend hours talking about cantaloupe
or arguing over how many flats to buy
when it’s Peach-O-Rama at the Metropolitan.
Once I even drove half a day to get to Pence Orchards
where I met and took photos of Bert Pence,
who sold me three boxes of peaches at wholesale prices.
He was so good to me, as was the late-summer freestone
I picked as I walked back through the orchard
in the August heat to the entrance gates,
which were nothing like the Gates of Hell.
On the contrary, I was in heaven there in Yakima.
I can still smell that single peach, which was profusely
low-hanging, it was the definition of low-hanging,
it fell into my hands, as you did — 
or perhaps as I did into yours — 
but that was months ago.
When I walked past the stands yesterday,
on what should have been the first day of spring,
all produce had been covered with heavy blankets
to keep it warm, to mitigate harm.
Today the temperature dropped so low
someone thought to remove the fruit entirely and stash it away.
With this strange weather we’re having, will I see you again?
I can’t help myself.


Categories of understanding




I’m studying the unspoken.
“What?” my son asks.
“What are you looking at?”
But there is no explaining,
I can only speak the way light
falls, the way the cotton sheet
lays itself over his sleeping or resting
or dissolving body, touching him with
its ephemera, its oblivion.


CATHERINE BARNETT (1960, Washington D.C., Estados Unidos de Norte América)
Fuentes: Poetry Foundatión | Facebook Jonio González
Enlaces (en inglés): Poets.org | Bennington Review | Poetry International
Imagen: Guernica

diciembre 10, 2020

Antonio Barnés Vázquez

La imagen muestra a una persona con una chaqueta roja y una camisa azul claro. En el fondo, hay un sello o emblema en una ventana de vidrio, que parece pertenecer a una institución o edificio oficial. También se puede ver un papel o documento en la esquina inferior derecha de la imagen.


No llega tu ángel, Ifigenia
que descubra tus bellos ojos
cubiertos por la venda
que desate tus manos delicadas
y libere tus pies de las argollas
para que bailen sobre los talones.
No llega tu ángel, Ifigenia
que frene el puñal sobre
tu pecho
que busque un cabrito
para el sacrificio.
Ifigenia, no llega tu ángel
¿me dejas serlo?  



Que vuele la palabra
que transfigure
ligera la existencia
que sobrevuele
el macizo léxico
de la prosa
realista y descriptiva
que golpea nuestra mente
y frena nuestra lengua
y nuestra alma.
La palabra es brisa
es movimiento
aire
de esa lluvia negra
lacia y limpia
como los manantiales
de montaña roja
como la sangre
tibia y húmeda
flexible
como la sonrisa
y el rictus
versátil
etrusco.


ANTONIO BARNÉS VÁZQUEZ (1967, Sevilla, España)
De: "El corazón de la libélula", Ediciones de la Agencia literaria Kolaval, 2020
Enlace: Yo leído en Virgilio
Imagen: Correcíon y estilo

diciembre 08, 2020

Adriana Márquez




Agitamos los brazos     
a un espejismo de barcos:
seremos rescatados
después de la bengala.

El tiempo de socorrer
es distinto de todos
los otros tiempos.
¿Se habrán dado cuenta
de que faltamos?

Las bengalas se humedecen,
la sal dispersa los barcos.
Todo lo borra el viento.

Coseremos nuestras ropas
al mástil de cualquier balsa.
Somos huérfanos del mundo,
náufragos
atados a su verdad.



Permanezcan sentados,
ordena el hombre
y su voz se apaga.
La sortija baila
burlona y desquiciada.
El pelo desparramado cae
en ondas que rozan
un armazón de hierro.

El viaje aplaza el tiempo
de madurar las frutas
y en los cestos las moscas
consumen los despojos.

Aún son niños. Que giren.
Dejarse girar no es poca cosa.
Y el pelo, ese bochorno
en la madera
pintada de caballo.

Vivir no es otra cosa que moverse,
pregona el hombre
y enciende las estrellas.




De ella me quedó
un reloj pulsera.
Lo usaba solo
para las ocasiones.
Su muñeca delgada,
casi una rama.
Lo heredé muerto.

De mi abuelo,
un reloj de bolsillo.
Redondo. Con cadena.
Llegó vivo.
Fue una muerte lenta.

Ahora sus carcasas
se tocan cada tanto
en la mesa de luz.
El velador ya no anda.
Los tres construyen
una especie de nido
de cosas que vivían,
daban luz y tiempo.

Ahora no dan trabajo.
Sólo un fino lustre a los huesos,
a la bombita ciega,
a los reunidos en la sombra.



ADRIANA MÁRQUEZ nació en Trenque Lauquen en 1972. Es licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires, donde se desempeña como docente desde 1996. Coordina talleres de escritura creativa en Capital Federal y provincia de Buenos Aires. Participó de las antologías Buenos Aires no duerme (1998), 8cho & och8. Imágenes y textos (Arset, 2014). Publicó De paso (relatos, Simurg, 2013). Colaboró en la selección de textos literarios para manuales de la Editorial SM. Dictó talleres literarios y organizó capacitaciones en bibliotecología en el marco del Programa Bibliotecas para Armar (Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires). Escribe reseñas para el blog “Libro de arena”, perteneciente a ese programa. Publica crónicas, poemas y reseñas en la revista virtual Calibán. Participa en el programa radial La calle de todos los encuentros (Radio Universidad Nacional de La Plata).Algunos de los poemas de este libro fueron incluidos en la Antología Federal de Poesía de la Provincia de Buenos Aires (CFI, 2019). (En Ediciones en Danza)De: "De cuando seamos árboles", Ediciones en Danza, 2020