noviembre 30, 2019
noviembre 29, 2019
Antonio Deltoro: El hilo de seda que ahorcará a este día.
SIN NARDOS
Mi madre
guardó la cortesía
y el amor a los nardos
hasta los últimos momentos:
al entrar, la enfermera
nos dijo en voz muy baja
que no le convenían esas flores;
nosotros, a un gesto de mi madre,
que era adivina,
sin chistar las retiramos,
como lo hacíamos
cuando llegaba a la casa un amigo
al que le producían los nardos
desazón y tristeza.
Los nardos eran las flores de mi madre
por su olor y su blancura,
por su forma y sus tallos;
también por sus recuerdos.
En sus fiestas sabíamos
que nardos y pasteles,
el humo del tabaco
y el sabor del café
se mezclarían,
siempre que no llegara
ese amigo
que asociaba,
como la enfermera,
como si a la muerte la guiaran
ciertos olores
y la extraviaran otros
más sutiles,
como si la muerte no supiera,
como nadie,
el camino y la hora.
NIEBLA
Los sueños de los pájaros
deben anidar por siempre en una nube
como las ramas que acunas tú esta mañana.
Esta intimidad en la que estoy me envuelve.
Un día, tan sólo un día más, lo necesito
para saber quién soy, qué escondes.
No escampes, no abras tu ser,
no dejes ver detrás de ti lo que no eres.
Este sopor, este pudor tan míos están en ti;
un día, tan sólo un día más en tu interior.
No hay paz parecida a ti sobre la tierra,
niebla rasante que tocas mi ventana.
ESTA LUZ
En el fondo del patio se serenan
el helecho, la hierba, el moscardón
que hace seis horas era el calor y la energía sorda.
Descansa la luz de todo el día
alrededor de los objetos, fuera del lustre,
ausente del vigor, tranquila.
Descansa la luz de sí misma en la tarde
y da a lo que roza una dignidad dorada y enfermiza.
La luz descansa en la luz
y adopta una calidad de baño de oro y de madera.
El gato prefiere esta luz,
se esconde el cazador mejor en esta luz,
pero a mí me gusta el vigor y el moscardón zumbando.
Esta luz es la antesala de la otra,
que es la antesala de la otra,
que es la antesala de la noche.
La luz del mediodía es ella misma.
En esta luz de las seis hay una que contiene
el hilo de seda que ahorcará a este día.
Yo desconfío de esta luz que como el gato
se mueve hermosa y lentamente.
ANTONIO DELTORO (1947 / 2023, Ciudad de México, México)
Fuente: Lexia | FractalEnlaces: Letras Libres | Otra iglesia es imposible
Imagen: El Universal
Ana Romano
Escoriación
Fragmentan
dormidas
Acordonan
antiguos
Y la realidad
¿qué despide?
Es en el ahora
que naufraga
la voluntad
Glotón
el sopapo
zurce
los instintos
¿Y la cabriola
dónde
espolea?
Escape
En busca de pruebas
quebrada
descalza
es que
es que
camino
En silencio
corren
El frío
es
precipitándose
¿Qué
esconde
-aun
sabiendo dónde-
sabiendo dónde-
la pena?
Elevación
Como notas
resbalan
barriletes
Un crisol
Y es que flotan
los cuerpos.
ANA ROMANO nació el 1 de febrero de 1944 en la capital de la provincia de Córdoba, Argentina, y reside desde la infancia en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Poemas suyos han sido traducidos al portugués, italiano, francés, húngaro y catalán. Es profesora de Francés. Tradujo a dicho idioma el volumen “Breve anthologie” de Luis Raúl Calvo (Ediciones L`Harmattan, París, Francia, 2012), el poemario “Behering y otros poemas” de Luis Benitez y textos del libro “Tomavistas” de Rolando Revagliatti (difundidos en la Red). Poemarios publicados: “De los insolentes fantasmas” (Ediciones Vela al Viento, 2010), “Expiación del antifaz” (Ediciones La Luna Que, 2014), y “Zumbido de guirnaldas” (Ediciones La Luna Que, 2016).
Envio de Ana Romano
noviembre 28, 2019
César Mermet
Pálida como la temprana responsabilidad del aire,
de intemperie y destino modelas tu primera cara
tan pequeña aún para tus ojos,
demasiado frágil para soportar un nombre,
previa, frutal, creciente,
creciente fruto previo comenzando por dentro
como los blancos pormenores del naranjo.
Flor transitoria nacida momentánea
para invocar, pasando, la lentitud cabal
de un apogeo breve.
Serás. No eres. Apenas si sucedes.
Crisálida de tiempo tenue,
la voluntad te sueña como un absorto velo,
una altura te cae desde los hombros
y te silencia.
Más allá de tus manos
que suspenden y cierran el instante
en vibrante circuito y duradera calma
sobre la falda,
sigue un bajo desorden
que sólo tu belleza interrumpe,
excepción peregrina.
—Porque es difícil un goce sin imperio
las palabras te buscan en minucioso enjambre—.
Qué exactitud casual, qué comedido azar
contemplarte en tu víspera preciosa.
Cómo es puntual tu forma
y qué justa tu vida por ahora.
Sin embargo lo efímero se posa largo tiempo
en el punto de asombro de tu mirada con el mundo
y en el frío sobre tus labios.
Como la vida consumada es peso y colma
la piedra coronada ilustre y ciega,
los cónsules tallados en olvido,
corno al olvido memorable, te pulimenta el frío,
en qué diverso mármol, que transcurre y florece,
en tu modo delgado lo veloz es visible.
Qué temprano se ha hecho de pronto.
Los pasajeros ya nunca llegaremos a tiempo.
Eres la única que tiene la edad del alba.
Avanzar a esta hora, da regreso.
Tú solamente viajas a favor del viaje.
Demasiado temprano para todos
—pesados y pretéritos
en la rama delgada de la hora—
salvo para quien como tú
germina rumbo inmóvil a un venidero mediodía
cuyo ardor ignora iluminadamente
con el sol a la espalda.
—Alta contra la ráfaga de las visiones
reverbera sucesión y tránsito.
Lleva sobre la frente un tiempo intacto,
un álgebra de propósitos le encrespa el pelo claro
y es su corona el tránsito—.
Tu corona es el tránsito.
CÉSAR MERMET (1923, Malabrigo, Santa Fe / 1978, Buenos Aires, Argentina)
Fuente: Universidad Nacional del Litoral
Enlaces:
César Mermet | Otras criaturas
Fuente: Universidad Nacional del Litoral
Enlaces:
César Mermet | Otras criaturas
noviembre 27, 2019
Ana Martins Marques: El modo en que al levantarte recuerdas a un gran felino
El libro de las semejanzas
El modo en que tu nombre dicho muy bajo puede ser
confundido con la palabra jícara
y como calienta de dentro hacia afuera
el modo en que la palma de tu mano se parece a porcelana quebrada
el modo en que al levantarte recuerdas a un gran felino
pero al caminar ya no te pareces a un animal
sino a un vehículo rápido
y de espaldas siempre me recuerdas a un navío partiendo
aunque de frente nunca parezcas un navío llegando
el modo en que dicha por ti la palabra “sí” parece una palabra
que tuviera el mismo sentido en todas las lenguas
el modo en que dicha por ti la palabra “no” parece una palabra
que tú acabaras de inventar
la relación entre las fotografías rasgadas
los juguetes olvidados en la lluvia cartas
que dejamos de enviar productos en liquidación
frases escritas entre paréntesis
papel de regalo las toallas que acabamos de usar y la masa de pan
y, más importante, la relación de todo eso
con el modo en que llamas al taxi por teléfono
la camisa blanca que acabas de quitarte
siempre me recuerda a un libro abierto al sol
tus zapatos dejados en la sala
siempre me parecen ensayar los primeros pasos de danza
de una versión musical para el cine de tu libro preferido
el modo en que en tu apartamento
las cosas siempre parecen estar en casa
y tú siempre pareces estar de visita
y como pides permiso al tocador para llorar
el modo en que nuestras conversaciones me recuerdan
mensajes interceptados menús de restaurantes exóticos
etiquetas de bebidas fuertes documentos comidos en los bordes
por cachorros de perro
el modo en que tus cabellos parecen las líneas de un libro
leído por un niño que aún no sabe leer
o solo dibujos que alguien erradamente tomara por escritura
el modo en que tus sueños parecen los pensamientos
de personas que hayan sobrevivido a un desastre aéreo
parecen los recuerdos de un ex-boxeador enamorado
parecen los proyectos de futuro de niños muy pequeños
parecen los cuentos de hadas preferidos de dictadores sanguinarios
las relaciones entre las guerras íntimas los juegos de armar
los primeros viajes sin los padres los países coloreados de rojo
en el mapamundi personas que siempre olvidan las llaves
las primeras palabras dichas por la mañana
y la disposición para usar la violencia
el modo en que a pesar de todo eso tú no te pareces a nadie
a no ser tal vez a ciertas cosas
similares a nada
O livro das semelhanças
O modo como o seu nome dito muito baixo pode ser confundido com a palavra xícara
e como ele esquenta de dentro para fora
o modo como a palma das suas mãos se parece com porcelana trincada
o modo como ao levantar-se você lembra um grande felino
mas ao caminhar já não se parece com um animal mas com uma máquina rápida
e de costas sempre me lembra um navio partindo
embora de frente nunca pareça um navio chegando
o modo como dita por você a palavra “sim” parece uma palavra
que fizesse o mesmo sentido em todas as línguas
o modo como dita por você a palavra “não” parece uma palavra
que você acabou de inventar
o parentesco entre as fotografias rasgadas os brinquedos esquecidos na chuva cartas
que deixamos de enviar produtos em liquidação frases escritas entre parênteses
papel de presente as toalhas que acabamos de usar e massa de pão
e, mais importante, o parentesco de tudo isso
com o modo como você chama o táxi por telefone
a camisa branca que você acabou de despir sempre me lembra um livro aberto ao sol
seus sapatos deixados na sala sempre me parecem ensaiar os primeiros passos de dança
numa versão musical para o cinema do seu livro preferido
o modo como no seu apartamento as coisas sempre parecem estar em casa
e você sempre parece estar de visita
e como você pede licença à penteadeira para chorar
o modo como as nossas conversas me lembram bilhetes interceptados cardápios de
restaurantes exóticos rótulos de bebidas fortes documentos comidos nas bordas
por filhotes de cão
o modo como os seus cabelos parecem as linhas de um livro lido por uma criança
que ainda não sabe ler
ou apenas desenhos que alguém por equívoco tomasse por escrita
o modo como os seus sonhos parecem os pensamentos de pessoas que sobreviveram
a um desastre de avião
parecem as lembranças de um ex-boxeador apaixonado
parecem os projetos de futuro de crianças muito pequenas
parecem os contos de fadas preferidos de ditadores sanguinários
os parentescos entre as guerras íntimas os jogos de armar as primeiras viagens sem
os pais os países coloridos de vermelho no mapa-múndi pessoas que sempre esquecem
as chaves as primeiras palavras ditas pela manhã e a disposição para usar a violência
o modo como apesar de tudo isso você não se parece com ninguém
a não ser talvez com certas coisas
similares a nada
ANA MARTINS MARQUES (1977, Belo Horizonte, Brasil)Fuente: Poesía y otras zarzas
Traducción: Enrique Gutiérrez Miranda
Enlaces: Vallejo&Company
Imagen: saposcat
noviembre 26, 2019
Marion Poschmann
Madona hermosa
de partículas de luz toda nevada
como con escarcha recubierta
su imagen congelada en el espejo: bodyform
y una pileta llena de azul para lavar, así
se habría visto ella misma, con pies de sirena
nadando por jeans de tubo
la ropa secada en el propio cuerpo
alcanzada la cumbre de los peces,
las consumadas marcas de fábrica
lisonjeras escamas, un guardafangos
contra la mugre de la cotidianidad
habría podido vender en breve el sangrado
de su nariz como make-up,
bañarse en un preciso
anuncio de entonces,
así se habría visto, sus dedos en pugna que
buscaban detener algo, se vio a sí misma
engullir sus propios dedos,
jalar el aire entre los dientes, y sonreír
bajo la luz de neón: el brillo interno
de ángeles que imitan fantasmas,
se vio ligeramente consternada desdoblar
una sábana de playa que te pertenece,
se vio empleando los medios mágicos acostumbrados,
probando los viejos talentos, devorar velas de cera
nubes y verde invernal
Schöne Madonna
ihr von Lichtpartikeln überschneites
wie mit Rauhreif übersprühtes
ihr schockgefrostetes Spiegelbild: bodyform
und eine Wanne voll Waschblau, so habe
sie sich gesehen, mit Nixenfüßen
durch Röhrenjeans schwimmend
die Wäsche am eigenen Leibe getrocknet
den Gipfel der Fische erreicht,
die vollendeten Markenzeichen
schmeichelnde Schuppen, ein Schutzblech
gegen den Dreck der Alltäglichkeit
sie könne ihr Nasenbluten
in Kürze als make-up verkaufen,
sie bade in einer genauen
Reklame von damals,
so habe sie sich gesehen, die ringenden Finger, die
etwas zu halten suchten, sie sah sich
die eigene Finger verschlingen,
die Luft durch die Zähne ziehen, und mitten
ins Neonlicht lächeln: das innere Strahlen
von Engeln Gespenstern nachahmend,
sah sich mit leichter Bestürzung
ein Badelaken entfalten, das dich betraf,
sah sich die üblichen magischen Mittel verwenden,
die alten Begabungen testen, das Fressen von Wachskerzen
Wolken und Wintergrün
MARION POSCHMANN (1969, Essen, Alemania)
Traducción: Gonzalo Vélez
Fuente:1poeta & 1poema
Enlaces:
Imagen: Intellecturers
noviembre 24, 2019
Maurizio Cucchi: He disipado mucho, pero aún estoy aquí, enamorado e indolente.
De Rimbaud
En el Cabaret Vert
a las cinco de la tarde
Hacía una semana que caminaba
y mis zapatos estaban destrozados.
Entré en la ciudad y en el Cabaret Vert
pedí manteca, pan y jamón tibio.
Feliz, bajo la mesa verde, extendí las piernas,
y contemplé los dibujos infantiles
de la tapicería. ¡Pero qué beatitud
cuando la chica de enormes senos y ojos agudos
me trajo el jamón en un plato coloreado!
El jamón rosa con un diente de ajo perfumado
y me llenó una jarra inmensa con su hermosa espuma
dorada por un último rayo de sol.
He disipado arte, talento, fantasía,
indiferente a la acción, a la obra, al dominio,
he preferido la quietud horizontal, la espera,
el suave surgir inigualable
de las imágenes en la rêverie
que en espiral baja hacia el fondo
o ese sopor que flota
sobre un mar encrespado apenas,
que ondula sobre erizos, anaranjadas estrellas,
cardúmenes lentísimos, chatarra
de antiguas guerras y navíos.
He disipado mucho, pero aún estoy aquí,
enamorado e indolente.
Da Rimbaud
Al Cabaret Vert
le cinque della sera
Camminavo da una settimana e le mie scarpe erano a pezzi.
Sono entrato in città e al Cabaret Vert
ho chiesto pane, burro e prosciutto tiepido.
Ho steso le gambe sotto il tavolo verde, beato,
e ho contemplato i disegni infantili della tappezzeria.
Ma che incanto quando la ragazza dai seni enormi e dagli
[occhi acuti
mi ha portato il prosciutto in un piatto colorato!
Il prosciutto rosa con uno spicchio d’aglio profumato
e mi ha riempito un boccale immenso con la sua bella
[schiuma
dorata da un ultimo raggio di sole.
Ho dissipato arte, talento, fantasia,
indifferente all’azione, all’opera, al governo,
ho preferito la quiete orizzontale, l’attesa,
il dolce insorgere impagabile
dell’immagine nella rêverie
che va a spirale verso il fondo
o quel sopore galleggiante
su un mare increspato solo un soffio,
ondulando su ricci, stelle arancioni,
branchi lentissimi, rottami
di antiche guerre e bastimenti.
Ho dissipato, ma sono ancora qui,
innamorato e ignavo.
De: "Por un segundo o siglo", Editorial Brujas, 2003
Traducción: Esteban Nicotra
Otros poemas de MAURIZIO CUCCHI, aquí
Enlace: Vallejo & Co
Imagen: RAI News
En el Cabaret Vert
a las cinco de la tarde
Hacía una semana que caminaba
y mis zapatos estaban destrozados.
Entré en la ciudad y en el Cabaret Vert
pedí manteca, pan y jamón tibio.
Feliz, bajo la mesa verde, extendí las piernas,
y contemplé los dibujos infantiles
de la tapicería. ¡Pero qué beatitud
cuando la chica de enormes senos y ojos agudos
me trajo el jamón en un plato coloreado!
El jamón rosa con un diente de ajo perfumado
y me llenó una jarra inmensa con su hermosa espuma
dorada por un último rayo de sol.
He disipado arte, talento, fantasía,
indiferente a la acción, a la obra, al dominio,
he preferido la quietud horizontal, la espera,
el suave surgir inigualable
de las imágenes en la rêverie
que en espiral baja hacia el fondo
o ese sopor que flota
sobre un mar encrespado apenas,
que ondula sobre erizos, anaranjadas estrellas,
cardúmenes lentísimos, chatarra
de antiguas guerras y navíos.
He disipado mucho, pero aún estoy aquí,
enamorado e indolente.
Da Rimbaud
Al Cabaret Vert
le cinque della sera
Camminavo da una settimana e le mie scarpe erano a pezzi.
Sono entrato in città e al Cabaret Vert
ho chiesto pane, burro e prosciutto tiepido.
Ho steso le gambe sotto il tavolo verde, beato,
e ho contemplato i disegni infantili della tappezzeria.
Ma che incanto quando la ragazza dai seni enormi e dagli
[occhi acuti
mi ha portato il prosciutto in un piatto colorato!
Il prosciutto rosa con uno spicchio d’aglio profumato
e mi ha riempito un boccale immenso con la sua bella
[schiuma
dorata da un ultimo raggio di sole.
Ho dissipato arte, talento, fantasia,
indifferente all’azione, all’opera, al governo,
ho preferito la quiete orizzontale, l’attesa,
il dolce insorgere impagabile
dell’immagine nella rêverie
che va a spirale verso il fondo
o quel sopore galleggiante
su un mare increspato solo un soffio,
ondulando su ricci, stelle arancioni,
branchi lentissimi, rottami
di antiche guerre e bastimenti.
Ho dissipato, ma sono ancora qui,
innamorato e ignavo.
De: "Por un segundo o siglo", Editorial Brujas, 2003Traducción: Esteban Nicotra
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Imagen: RAI News
noviembre 23, 2019
Germán Arens: El fondo marino...
El fondo marino, lugar donde sólo
la fantasía ha reflexionado. Lugar adonde no llega el sol y los más pequeños,
cabezas con dientes que no caben en la boca, devoran a los más grandes. Las
aguas abisales casi no tienen movimiento. Sus habitantes son raquíticos y es
innecesario llevar un esqueleto. Nunca hubiera imaginado estrellas de mar con
más de cincuenta brazos, tampoco a bailarinas de color escarlata y piernas
semejantes a culebras. De acuerdo al modelo cosmológico derivado de la teoría
de la relatividad se dice que no existen privilegios, que el universo es igual
en todas sus direcciones; pero quien como yo ha subsistido alimentándose de la
lluvia de organismos y materia que provee la superficie, sabe que no existe la
más remota posibilidad de vivir dando vueltas en círculo.
la fantasía ha reflexionado. Lugar adonde no llega el sol y los más pequeños,
cabezas con dientes que no caben en la boca, devoran a los más grandes. Las
aguas abisales casi no tienen movimiento. Sus habitantes son raquíticos y es
innecesario llevar un esqueleto. Nunca hubiera imaginado estrellas de mar con
más de cincuenta brazos, tampoco a bailarinas de color escarlata y piernas
semejantes a culebras. De acuerdo al modelo cosmológico derivado de la teoría
de la relatividad se dice que no existen privilegios, que el universo es igual
en todas sus direcciones; pero quien como yo ha subsistido alimentándose de la
lluvia de organismos y materia que provee la superficie, sabe que no existe la
más remota posibilidad de vivir dando vueltas en círculo.
De: "La cáscara del huevo", Barnacle, 2019
Otros poemas de GERMÁN ARENS, aquí
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noviembre 21, 2019
Roque Dalton
Oh ligarquía
Oh
ligarquía
ma
drasta
con marido asesino
vestida de piqué
como una buitra
acechaste en las ramas
del enredo de la Historia
ridícula como todo lo malo
hay que acabar contigo gorda
asna con garras
tigra de palo
cruel y más cruel y todavía odiando
te hacés cargo de la delicia del pollo
no de la horrible
retorcida de buche del traspatio
cenás con el abogado
pero solo dormís tranquila por el pobre cuilio
maje
chucha insepulta y emperifollada
Gran Arquitecta de las cárceles
y de la mayoría de enfermos que se quedan afuera del
Hospital
vieja matona de alma intestinal
una tacita de oro y de café y una pistola
un crucifijo de conchanácar y un garrote
oligarquía
bacinilla de plata del obispo y jefa del obispo
puñal de oro y veneno del Presidente
y mantenedora del Presidente
caja de gastos chichos de Mister Rockefeller
coyota del señor Embajador
rufiana de la patria
oligarquía hoy más que todo
náufraga que quiere hundir al barco
depósito recargado de mierda del avión
imperial
y amenaza tormenta.
ROQUE DALTON (1935, San Salvador / 1975, Quetzaltepeque, El Salvador)
Fuente: Facebook Ricardo Ruiz
Enlaces: Biografía y vidas | A media voz
Fuente: Facebook Ricardo Ruiz
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Marcelo Leites
III
La lenta irradiación de la luz
entra al cuarto en penumbras,
filtrada por el tono ocre
de las hojas que caen
de los árboles del jardín.
Todavía no amanece sin embargo.
Es más bien la sensación
de que hay otro cuerpo contiguo.
Un resplandor efímero,
un espejismo.
Como si el hecho de que el cuarto
se ilumine no dependiera del sol,
sino de la posibilidad de verlo
bajo ciertas circunstancias.
¿Pero cómo se habla del sol
cuando sólo hay oscuridad?
Durante media hora
mirás El jardinero está arreglando el jardín
de Lucio Fontana en un Museo de Buenos
Aires, como si intuyeras que detrás
de esa rajadura negra con fondo sepia
ibas a estar vos con un jardín propio,
y como si la rajadura te interesara
tanto o más que el jardín,
tan invisible como el del cuadro.
El tiempo es un cuchillo filoso
y el espacio, un desierto
que no pudimos atravesar.
Los cactus también se secan
tarde o temprano
como el amor.
De: "Adentro y afuera", Barnacle, 2019
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La lenta irradiación de la luz
entra al cuarto en penumbras,
filtrada por el tono ocre
de las hojas que caen
de los árboles del jardín.
Todavía no amanece sin embargo.
Es más bien la sensación
de que hay otro cuerpo contiguo.
Un resplandor efímero,
un espejismo.
Como si el hecho de que el cuarto
se ilumine no dependiera del sol,
sino de la posibilidad de verlo
bajo ciertas circunstancias.
¿Pero cómo se habla del sol
cuando sólo hay oscuridad?
Durante media hora
mirás El jardinero está arreglando el jardín
de Lucio Fontana en un Museo de Buenos
Aires, como si intuyeras que detrás
de esa rajadura negra con fondo sepia
ibas a estar vos con un jardín propio,
y como si la rajadura te interesara
tanto o más que el jardín,
tan invisible como el del cuadro.
El tiempo es un cuchillo filoso
y el espacio, un desierto
que no pudimos atravesar.
Los cactus también se secan
tarde o temprano
como el amor.
De: "Adentro y afuera", Barnacle, 2019
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noviembre 20, 2019
Esteban Nicotra
No estamos prisioneros
pero en el patio de paredes altas
sólo se oyen chillidos
o el silencio paseando bajo el sol:
aquí podríamos hablar,
y sin embargo, muy de tanto en tanto,
cambiamos algunas palabras
que vamos a rumiar en un rincón.
Ecos de voces...
En el silencio
el otro ya no escucha;
mira la pared,
vacío.
Hasta el agua te esperaba
Hasta el agua te esperaba,
iba pasando, encorvando su lomo de lagarto
sobre la línea de la orilla,
sus ojos de luz clavados en el horizonte.
Los árboles masticaban sus verdes murmullos
y el sol dormía, colgado en el cielo.
El agua sigue pasando, lenta
como engañándome el tiempo.
Y allá donde muere el camino
el viento y la arena te simulan,
y el sol te da vida,
en un juego que aliento
para acostumbrarme a tu ausencia.
La nieve se evapora
La nieve se evapora
en el aire dormido. Y es cierto,
da alegría ver
que algo cae o se diluye:
la vida que se vive,
el sabor de la manzana
que se pierde en la garganta,
el silbo del pájaro
y la espera en el silencio.
Ondas en el lago de mi vida
que he visto desaparecer,
quietud de la tarde, noche,
noche que baja
a despertar los sueños.
El cielo se puebla, inmenso,
de sonidos invisibles...
Una voz
En el insomnio de la noche,
entre el ronronear de la heladera
y el rumor de la calle solitaria,
me susurraba una voz junto a la almohada.
Y he quedado solo
en la playa de la noche,
árida y fría mesa,
donde recojo las huellas, los mendrugos de arena,
de aquella voz que vino a visitarme.
(1962, Villa Dolores, Provincia de Córdoba, Argentina)
De: "La vida que se vive", Editorial Brujas, 2006
noviembre 19, 2019
Azucena Salpeter: Eso dijo y no dijo la mujer que limpia.
La mujer que limpia dijo
hay trapos infinitos como mundos
y abrió sus manos
estos son para los muebles
las hilachas de los dedos para los armarios
donde se resguarda el té de jengibre de lo secreto
estos que lavo con lejía y dejo clarear con lunas
son para los platos de los días aciagos
los gruesos y tontos para los pisos que soportan malogros de pasos
las franelas profundas como uvas
son para el vidrio de la neblina
también hay trapos de pañuelos viejos
creo que sirven para el luto de la frente o la rodilla
nadie sabe para qué sirve la tristeza
por el contrario
los huérfanos sabemos qué son
las tiras de sábanas que se cortan con los dientes
con ellas vendamos la fiebre de los pechos
los padres muertos
la herida de Moisés
sí
hay trapos celestiales
por supuesto
pero el trapo verdadero el que no existe
el que intento con mis manos
es un andrajo
donde al final caemos como en una madre anónima
y enseguida partimos igual que un velero llamado garza chifladora
o poema
algo así como la alfombra de siete colores de Aladino
eso dijo y no dijo la mujer que limpia.
Robert Creeley: El tigre
El tigre
hoy vimos un tigre
de dos cabezas que salió
de un salto del
bosque de la esquina
de Main y Bailey. No
nos asustamos. La
guerra había terminado
quince minutos antes, habíamos
parado en un bar
a festejar, pero ahora
estábamos ahí, fascinados
por otro miedo.
The Tiger
Today we saw a tiger / with two heads come / bounding out of the / forest by the corner of / Main and Bailey. We / were not afraid. The // war had stopped fifteen / minutes previous, we / had stopped in a bar // to celebrate, but now / stood, transfixed, by another fear.
quince minutos antes, habíamos
parado en un bar
a festejar, pero ahora
estábamos ahí, fascinados
por otro miedo.
The Tiger
Today we saw a tiger / with two heads come / bounding out of the / forest by the corner of / Main and Bailey. We / were not afraid. The // war had stopped fifteen / minutes previous, we / had stopped in a bar // to celebrate, but now / stood, transfixed, by another fear.
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