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abril 30, 2018

Revista Hablar de poesía


Revistas literarias, revistas de poesía



Escribe Laura Wittner: “Un cielo, un lago, un bosque o todo un paisaje pasan por el tamiz del lenguaje y la subjetividad antes de aparecer, reconstruidos y vigorizados, en el texto. Schuyler atraviesa una escena campestre y sale con flores pegadas en la ropa y colores tonalizando su conciencia. La escena lo atraviesa y sale con nueva estructura, nuevos sentidos, una música única”. James Schuyler, quien fuera secretario personal de Auden durante su estancia en Ischia, es el más íntimo de los llamados “Poetas de Nueva York”. Basta señalar que su primera lectura pública aconteció en 1988. Versos breves y estrofas largas como una columna vertebral; capturador de instantes fugaces, su mirada pictórica y su capacidad descriptiva hacen de sus poemas vívidos trazos de una imaginación atenta a las fluctuaciones de los colores en las frutas, las luces de las pasiones y las intermitencias del ánimo


LOS CRISANTEMOS COREANOS

Acá en este jardín


son enormes y como margaritas
(¿por qué no? ¿no es el
margaritón un crisantemo?),
arbustivos y de tallo grueso,
las hojas hacia arriba
apuntan al pedúnculo del que
surgen las flores en
forma de sol. Me encanta
este jardín en todos sus humores,
aun bajo su capa invernal
de yerba de sal, o ahora,
en octubre, cuando no queda
más que la mitad: aquí
una rosa, allí una mata
de acónitos. Esta mañana
uno de los perros mató
una lechuza. Bob vio
cuando pasó, trató de
intervenir. El airedale
le partió el cuello y la dejó
ahí tirada. Ahora el ave
está enterrada junto a un
manzano. Ayer
vimos desde la mesa
al búho, inmenso en el crepúsculo,
volando en círculos por encima del campo
con silenciosas alas de búho.
El primero que se haya
visto por aquí: ahora ya no está,
no es más que un sueño recordado.

Los perros ladran. En
el estudio suena música
y Bob y Darragh pintan.
Yo garabateo en una
libretita en una mesa del jardín,
con una camisa demasiado gruesa
para el sol de mediados de octubre
hacia el que miran todos los
crisantemos coreanos. Tengo
al lado un libro soso,
un corazón de manzana, cigarrillos,
un cenicero. Detrás de mí florece
la ruda que le regalé a Bob.
Luz sobre las hojas,
tanto para ver, y
lo único que veo en realidad es ése
búho, su volumen perturbando
el crepúsculo. Pronto
voy a olvidarlo: ¿qué
hay que no haya olvidado?
O que algún día no vaya a olvidar:
este jardín, la brisa
en calma, incluso
las palabras, crisantemos coreanos.
(Traducción de Laura Wittner, Una ciudad blanca, Gog & Magog, Buenos Aires, 2012).

 http://hablardepoesia.com.ar/

abril 26, 2018

Erich Hackl


Poesía austríaca


Cuando las mujeres dejaban el huso y la rueca.
Antes de encender la lámpara de petróleo.
Era el momento de contar historias.
Ese placer de escuchar, ese goce.
Las sombras dentro, tras la ventana la nieve.
Cuando terminaban con las plumas de los edredones.
Antes de encender la lámpara de petróleo.
Era el momento de poner las sillas junto a la pared.
Ese placer al bailar, ese goce.
Las chicas dentro, tras la ventana la nieve.

La fiesta del sastre, así llamábamos a la felicidad
de la hora del crepúsculo, entre luz y luz.



Un entierro así
llegó a ser más divertido que una boda.
Sólo que durante la comida
no había música para bailar.
El muerto no racaneaba:
había sopa de albóndiga de hígado,
carne de vaca cocida con rábano picante
y de postre una tarta contundente.

Cerveza y aguardiente a voluntad.
Licor de huevos para las viejas.
Té con ron para los acatarrados.
café con leche para los niños.
Vino caliente para el señor cura.

El viejo Schinböck había dispuesto
que la banda de música de San Leonardo
tocase en su entierro
con una buena melopea.
Su último deseo se cumplió,
y resonó lastimosamente en los oídos.
Al aprendiz del zapatero de Rebuledt,
que tocaba el tambor grande,
se le escapó la baqueta durante el desfile,
salió volando en círculos
y se ahogó en la charca de apagar incendios.

El viejo Schinböck no había caído
en que los que llevaban el féretro
también formaban parte de la banda.

ERICH HACKL (1954, Steyr, Austria)Traducción: Pilar Montilla y Manuel LaraImagen: ABC.es
Gracias a Jonio González

abril 22, 2018

Frank O'Hara

Poetas norteamericanos


Chez Jane



La jarra blanca de chocolate llena de pétalos
traga trastos alrededor en un ojo mareante
de cuatros en punto de ahora y por venir. El tigre,
maravillosamente rayado e irritable, salta
sobre la mesa y sin perturbar un pelo
de la atención sin aliento de las flores, mea
en la maceta, justo por su delicado surtidor
Un susurro de vapor sube de la uretra
de porcelana. “Saint-Säens!” parece susurrar,
rizándose infaliblemente alrededor de las pelotas peludas
del terrible minino, que está sacando músculo mentalmente.
Ah! Estate conmigo siempre, espíritu de ruidosa
contemplación en el estudio, el Jardín
de los Zoos, las tardes eternamente fijadas!
Allí, mientras la música araña su escrofuloso
estómago, la ruda bestia emerge y se yergue
clara y cuidadosa, conociendo siempre el peligro exacto
en este momento acariciando sus colmillos con
una lengua dada enteramente a usos lujuriosos;
que solo hace un momento dejó caer aspirina
en este atardecer de rosas, y ahora tira una silla
en el aire, para agravar lo realmente amenazante.



A un paso de distancia de ellos



Es mi hora del almuerzo, así que me voy
a dar un paseo, entre los taxis
coloreados de bullicio. Primero, por la acera
donde los trabajadores alimentan sus sucios y
brillantes torsos con sándwiches
y Coca-Cola, con los cascos amarillos
puestos. Les protegen de los ladrillos que caen,
supongo. Luego hacia la
avenida donde las faldas dan vueltas
sobre tacones y se inflan sobre
rejillas. El sol calienta, pero
los taxis agitan el aire. Miro
las ofertas en relojes de pulsera. Hay
gatos jugando en el serrín.
Hacia Times Square , donde la señal
desparrama humo sobre mi cabeza, y más arriba
la cascada cae suavemente. Un
negro está de pie en la puerta con un
palillo, agitándose lánguidamente.
Una corista rubia taconea: él se sonríe
y se frota la barbilla. Todo
de repente da un bocinazo: son las 12:40 de un jueves. 
El neón de día es
un gran placer, como Edwin Denby escribiría,
como lo son las bombillas de día.
Me paro a por una hamburguesa con queso en JULIET’S
CORNER. Giulietta Masina, mujer de Federico Fellini, è bell’attrice.
Y chocolate malteado. Una mujer
en zorros en un día así mete su caniche
en un taxi.
Hay varios puertorriqueños
en la avenida hoy, lo que
la hace bella y cálida. Primero
murió Bunny después John Latouche,
después Jackson Pollock. Pero, está
la tierra tan llena como la vida estaba llena, de ellos?
Y uno ha comido y uno camina,
pasando las tiendas con desnudos
y los posters de TOREO y
el Manhattan Storage Warehouse
que pronto demolerán. Antes
pensaba que tenían el Armory
Show allí.
Un vaso de zumo de papaya
y vuelta al trabajo. Mi corazón está
en mi bolsillo, es “Poemas” por Pierre Reverdy.


Otros poemas de FRANK O'HARA aquí
Traducción: Isabel Berzal Ayuso
Fuente: Ibioculus
Imagen: Poetry Foundation


Chez Jane



The white chocolate jar full of petals
swills odds and ends around in a dizzying eye
of four o’clocks now and to come. The tiger,
marvellously striped and irritable, leaps
on the table and without disturbing a hair
of the flowers’ breathless attention, pisses
into the pot, right down its delicate spout.
A whisper of steam goes up from that porcelain
urethra. “Saint-Saëns!” it seems to be whispering,
curling unerringly around the furry nuts
of the terrible puss, who is mentally flexing.
Ah be with me always, spirit of noisy
contemplation in the studio, the Garden
of Zoos, the eternally fixed afternoons!
There, while music scratches its scrofulous
stomach, the brute beast emerges and stands,
clear and careful, knowing always the exact peril
at this moment caressing his fangs with
a tongue given wholly to luxurious usages;
which only a moment before dropped aspirin
in this sunset of roses, and now throws a chair
in the air to aggravate the truly menacing.



A Step Away from them


It’s my lunch hour, so I go
for a walk among the hum-colored
cabs. First, down the sidewalk
where laborers feed their dirty
glistening torsos sandwiches
and Coca-Cola, with yellow helmets
on. They protect them from falling
bricks, I guess. Then onto the
avenue where skirts are flipping
above heels and blow up over
grates. The sun is hot, but the
cabs stir up the air. I look
at bargains in wristwatches. There
are cats playing in sawdust.
On
to Times Square, where the sign
blows smoke over my head, and higher
the waterfall pours lightly. A
Negro stands in a doorway with a
toothpick, languorously agitating.
A blonde chorus girl clicks: he
smiles and rubs his chin. Everything
suddenly honks: it is 12:40 of
a Thursday.
Neon in daylight is a
great pleasure, as  Edwin Denby would
write, as are light bulbs in daylight.
I stop for a cheeseburger at JULIET’S
CORNER. Giulietta Masina, wife of
Federico Fellini, è bell’ attrice.
And chocolate malted. A lady in
foxes on such a day puts her poodle
in a cab.
There are several Puerto
Ricans on the avenue today, which
makes it beautiful and warm. First
Bunny died, then John Latouche,
then Jackson Pollock. But is the
earth as full as life was full, of them?
And one has eaten and one walks,
past the magazines with nudes
and the posters for BULLFIGHT and
the Manhattan Storage Warehouse,
which they’ll soon tear down. I
used to think they had the Armory
Show there.
A glass of papaya juice
and back to work. My heart is in my
pocket, it is Poems by Pierre Reverdy

abril 15, 2018

Nicolás García Sáez

Poesía argentina

Termópilas 




Tengo el cuerpo de Leónidas en las Termópilas
lacónico entre los jardines menos temblorosos de Esparta
claros y luces estoicas de aquel verano un poco rabioso (la duda es barroca)
los soldados se mueven, llevan uvas, espadas 
los periceos asisten al fogón celebrado a orillas del Eurotas
ya habrán notado la movilidad que tienen las damas frente al David 
de mil ocho catorce

Se cuelan entre los céfiros las melodías de pantanos remotos
los siervos aplauden tibiamente
trueques o descuentos
(gritos de comercio) 
no le hacen jaque al agujero

Desde el cielo: La Maravilla
el cabo y el rabo de Italia
Grecia, Albania
del Jónico al Boreo

De curso, de cuenca
Cabo Karagol en Corfú
Cantabria, Epiro, el Peloponeso
y allí
abajo
si
otra vez las Termópilas



Evolución 




Aquello partió 
bajo la sombra del ombú
con un sapo
y su bella rana
reposando para siempre en el jardín

hubo un gato
con diminutivo célebre
que llegó un día
y al otro se fue
rompiendo pedazos de mi corazón

hubo un axolotl
que en pocos meses
regeneró sus piernas (amputadas)
y se deslizó bajo el barro
de una barca oscura mexicana

hubo un lémur negro
que mordió a un gusano
envenenado
equivocado
para alucinar con el cianuro en las alturas de un baobab

hubo un mono loco con cóctel
de alcohol frutado
con la espuma en la boca
de un puercoespín
hubo un reno buscando un hongo bajo la nieve

hubo, si, un delfín amarillo
que se adhirió 
también
a mi piel
para multiplicar sus voces

de puntos cardinales
para armar
en una sola pieza, a un animal fabuloso
aquel 
El Único, esencial 
cubierto por el recuerdo de todos los demás


Un perro 





Hay un viejo blues de Pink Floyd
en el que un perro ladra, canta
despierta amaneceres, el mar
y un sol uruguayo

aquel cachorro manso
parecido a un esqueleto
desterrado del campo seco
el hambre y el fracaso

gris, nublado, liberado
no es azul, es luminoso
las olas mueren y allí está
el perro de mi infancia encerrado en la ciudad

recuerdo a otro, ese valiente
un perro insoportable
que quiso ser el dueño de un barrio serrano
y lo pagó muy caro, con un escopetazo cobarde

recuerdo al montón de hijos hambrientos
que aquel tonto ingenuo 
tuvo con la perra, que a las cuatro de la mañana 
viene a pedir comida a mi casa

perros antes, nunca se pierden, o después 
ahora veo
a mi amigo más fiel 
siendo él, tan glotón
reencarnando, gordo y satisfecho, a todos los demás


Latina




Me conmuevo entre las piedras tan extrañas
con espinas que no pinchan
orgullo férreo y duro
que de tanto se hace etéreo
irrompible/tan sensible
con las sombras del perdón

Ante la mera mención de América Latina
la piedra se irrita
incomoda su letargo
que no tiene perspectiva
ni pasión

Y sin embargo (o tal vez por eso) la lloro
epifanía triste que sabe
que esa misma piedra
es tan América
y Latina
como yo



POEMA QUE PUDO HABER SOÑADO EL TITANIC EN EL FONDO HELADO DEL MAR, LA NOCHE DEL 31 DE DICIEMBRE, CUANDO TODO EL MUNDO FESTEJABA EL CAMBIO DE MILENIO




Ya han pasado más de ochenta años
en los que pasé de ser
el Monumento al Encanto
a esta ruina partida, perdida
tristísima, abandonada
oscura, siniestra
y llena de fantasmas

Desde aquí abajo, esta noche, yo juro
que dentro de ochenta años exactos
gracias a las bacterias
los submarinos cleptómanos
y toda la ayuda de mi deterioro
no seré entre el agua un fracaso
ni dentro de mi vergüenza un fantasma



POEMA QUE PUDIERON HABER SOÑADO LAS AGUAS DEL SUPER KAMIOKANDE EL 12 DE NOVIEMBRE DE 2001, LUEGO DE LA IMPLOSIÓN DE MILES DE TUBOS FOTOMULTIPLICADORES




Neutrino, hijo del Sol, veloz como la misma luz
elemento oscuro a lo largo y ancho del Universo
testigo del colapso moribundo de todas las estrellas
rebelde o ameno, extraño cómplice de la relatividad 
entre práctica y teoría comulgaste por fin como materia

Sumidero de tantas energías arrojando entre supernovas
tu aura, la del mínimo eterno, cambiando el sabor del vacío
tauónico, muónico, electrónico, alquimia de las antipartículas
compartimos tu humor esta noche entre los cristales que flotan
y las miles de astillas, hundiéndose muy lentamente hacia el fondo



Epifanía número 12




Los poemas de Paul Eluard sólo resonaban dentro de ella cuando se encontraba inmersa en el agua. Apenas respiraba y ponía un pie en la superficie todo se volvía impreciso, o, por el contrario, demasiado preciso y los versos más exquisitos del galo rebelde (primer esposo de la Gala daliniana) parecían perderse en algún lugar remoto de sus recuerdos, que allí, bajo el sol ardiente o alguna nube gris e incluso, a menudo, bajo la luz de la luna, se deshacían tal como lo hacen todas las olas que abrigan a los siete mares.



Epifanía número 22




Estábamos en el cielo, volando con esos trajes pomposos que utilizan los paracaidistas para esos menesteres. El detalle era que no teníamos paracaídas. Alguien nos desplazaba (y aquí el verbo ¨desplazar¨ como sinónimo de expulsar) luego de haber dormido, no en un avión, sino en alguna tapera inspirada en “Los Olvidados” de Buñuel. Podíamos sentir la inmensidad y el vértigo, la altura, decenas de miles de metros bajo nuestros pies. Todo era brillante, luminoso, celeste y borroso. Había algo muy bello y angustiante al mismo tiempo conviviendo entre nosotros. Adrenalina pura. Yo me olvidé de eso cuando, de la nada, apareció un fotógrafo volador, también con el traje de pájaro falso y ostentoso, sin paracaídas, que anunció:

 -Digan whisky, por favor.


NICOLÁS GARCÍA SÁEZ (1970, Buenos Aires, Argentina) 

marzo 31, 2018

Simone Cattaneo

Poetas italianos



Demasiado lindo para ser un boxeador,
demasiado feo para ser chulo
caminaba en el centro de Buccinasco
sin trabajo y repleto de plata
esperando la hora del aperitivo
cuando me sube la gana de hacerme leer las cartas por la vieja bruja del vecindario.
En realidad sus tarot no son más que
pedazos de bebidas arrancadas con los dientes pero al final uno se las arregla con lo que se puede.
Pasado un billete de veinte a la vieja le pregunto brutal
cuando moriré, elle me sonríe y contesta pronto a los veintisiete cumplidos.
Le informo de mis veintinueve y mi anciana bruja de Buccinasco me
conforta diciéndome, mira entonces eres un hombre afortunado.
El dinero mejor gastado en los últimos diez años.



Colgada por los tobillos a un árbol del bulevar

encontré por primera vez a la única mujer que he amado,
hubiera querido seguir pero me pidió una mirada
me pidió de mirar un rio inexistente entre las estrellas,
entonces trepé hasta el borde de su rostro pero
no se alteró, nada de mi cuerpo me escondió.
Sumergida en su olor me abrió el pecho así que
pudiese sentir el sonido del color,
lleno de miedo prometí que hubiera aprendido a esperar,
di una vuelta alrededor del árbol y
mi mujer se había desvanecido, raptada por la fruta confitada de
una isla caribeña. Me até a un farol por los tobillos
para entender su perspectiva y realinear la mirada,
amontonados alrededor mío babeaban unos perros, con las mandíbulas de cristal
en llamas pero la tierra se había secado y la fiesta terminó.
Ya no encontré más a una mujer tan bella, quizás sí,
es la carne que todas las noches me duerme al lado
persuasiva en los muslos, elegante en las manos, luz moral en la cadera
doblada e indistinta como un esqueleto de pez.
Estoy seguro, somos el uno la propuesta de la otra.



Troppo bello per essere un pugile,

troppo brutto per fare il magnaccia
camminavo nel centro di Buccinasco
senza lavoro e inzuppato di grano
aspettando l’ora dell’aperitivo
quando mi sale la voglia di farmi fare le carte dalla vecchia strega del quartiere.
In realtà i suoi tarocchi non sono altro che
pezzi di bibite strappati a dentate ma alla fine ci si arrangia con quel che si può.
Rifilato un carico da venti alla vecchia le chiedo brutale
quando morirò, lei mi sorride e risponde presto a ventisette compiuti.
La informo dei miei ventinove e la mia anziana strega di Buccinasco mi
conforta dicendomi, vedi allora sei un uomo fortunato.
I soldi migliori spesi negli ultimi dieci anni.



Appesa per le caviglie ad un albero del viale

ho incontrato per la prima volta l’unica donna che ho mai amato,
avrei voluto proseguire ma mi ha chiesto uno sguardo
mi ha domandato di guadare un fiume inesistente fra le stelle,
quindi mi sono arrampicato fino all’orlo del suo viso ma
non si è scomposto, nulla del mio corpo mi ha nascosto.
Immersa nel suo odore mi ha aperto il petto così che
potessi sentire il suono del colore,
colmo di paura ho promesso che avrei imparato ad aspettare,
ho fatto un giro intorno all’albero e
la mia donna era svanita, rapita dalla frutta candita di
un’isola caraibica. Mi sono legato per le caviglie ad un lampione
per capire la sua prospettiva e riallineare la mira,
ammassati intono a me sbavavano dei cani, con le mascelle di vetro
in fiamme ma la terra si è asciugata e la festa è finita.
Non ho più incontrato una donna così bella, forse sì,
è la carne che tutte le notti mi dorme accanto
persuasiva nelle cosce, elegante nelle mani, luce morale nei fianchi
ripiegata e indistinta come uno scheletro di pesce.
Sono certo, siamo l’uno la proposta dell’altra.


SIMONE CATTANEO (1974 / 2009, Saronno, Italia)
Traducción: Antonio Nazzaro
Fuente: http://www.laboratoripoesia.it/
Enlaces: Kriller71 Ediciones



marzo 25, 2018

Ted Berrigan


Poesía beatnik


LXXVI             



Me despierto con dolor de espalda por la cama blanda Pat
se fue al trabajo Ron a clases (yo
nunca escuché ningún sonido) es mi cumpleaños. Me pongo
los pantalones de cumpleaños la camisa de cumpleaños  voy a ADAM’S compro una
pepsi para el desayuno vuelvo a casa la tomo tomo una pastilla
Estoy colocado. Hago tres lecciones de griego
para compensar la clase que falté. Leo un libro de cumpleaños
(de Joe) sobre Juan Gris su nombre verdadero José Vittoriano
Gonzáles me detengo a la mitad leo todos
mis poemas me regodeo un poco en una nueva balada rápido evito los viejos
sonetos imitaciones de Shakespeare. Vuelvo a los libros. Leo
poemas de Auden Spenser Pound Stevens y Frank O’ Hara.
Odio los libros.
Me pregunto si Jan, Helen o Babe
alguna vez piensan en mí. Me pregunto si Dave Bearden todavía
me tiene rechazo. Me pregunto si la gente habla de mí
en secreto. Me pregunto si soy demasiado viejo. Me pregunto si me engaño
con las pastillas. Me pregunto qué hay en la heladera. Me pregunto
si Ron o Pat compraron esta mañana papel higiénico .



Despedida

para Costa


nunca son como en las películas
en las películas dicen antes algo importante
siempre
uno se queda y el otro se va
despacio
con un gesto triste
(mirar por encima del hombro, atarse los cordones
llamar a un taxi)
cuando la figura ya es diminuta y está fuera de foco
justo antes de doblar en alguna esquina
y desaparecer
nunca se putean antes
y cuando uno se va dando un portazo
el otro se queda mirando la puerta como si algo fuera a pasar
nunca nada interrumpe la imagen
en las películas
una chica nunca desaparece para siempre
al borde de la escalera del aeropuerto
entre dos hippies y una familia de gordos
segundos después de esquivar tu beso mientras te dice
no te olvides de lavar la ropa
por favor, Ted.


Ted Berrigan(1934, Providence / 1983, Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica)
Traducción: Patricio Grinberg
Imagen: Poetry Foundation

marzo 23, 2018

Roberto Valdivia


Encontré el rostro de yisuscraist en una tostada 




las cosas que había querido decir no eran exactamente las cosas que estaba diciendo
de igual manera que la celebración de un gol no tiene ningún parecido al gol
o el significado con el significante
mi lengua se convirtió en un lugar de desvío
un aeropuerto sin carteles que indiquen las puertas de embarque
una bolsa de pan donde meter la cabeza y solo tener espacio y oscuridad suficiente para imaginar situaciones sin importancia del transcurso del día sin ir más allá
estoy en una silla de plástico cubierto de serpentinas en posición fetal avergonzado por las cosas que he dicho
tengo miedo a volver donde mis antiguos amigos y piensen que he adoptado un dialecto ruso
me había propuesto abrazar mi tostadora en mi bañera pero imaginé antes
una casa hecha de vidrio y hombres   mujeres   y niños felices habitándola
la desnudez resultó ser la vanguardia del siglo
así que subí al trono a disfrutar del aire en mi torso
ustedes escucharán mientras exijo tantas cosas
que el mundo se va quedando vacío por todo lo que pido y ustedes observan atentamente desde sus computadores todo lo que pasa
mi habitación será el gran hermano
yo instalé las cámaras


Roberto Valdivia
ROBERTO VALDIVIA (1995, Lima, Perú)
Fuente: Poesía Sub25
Enlaces: Poética Caníbal

marzo 17, 2018

Kenneth Koch: Entonces misteriosamente nos fuimos


Poemas de Kenneth Koch en español

Destino



En una habitación de la calle West Tenth en junio

De mil novecientos cincuenta y uno, Frank O’Hara y yo
Y Larry Rivers (de hecho no recuerdo
Si Larry estaba ahí, pero iba a estar ahí
Más tarde, una noche de invierno, en las escaleras
Sentado esperando, “una llamada histérica”
Como dijo Frank en un artículo sobre él pero entonces
En las escaleras, infeliz de un modo juvenil, tanto,
ocurrió después), Frank, John Ashbery,
Jane Freilicher y yo, y yo
Acababa de llegar de Europa por primera vez.
Tenía una botella de whisky irlandés que había
Comprado en Shannon, donde el avión paró
Y lo tomamos y les conté 
A mis amigos sobre Europa, ellos nunca 
Habían estado, cuánto me había gustado, 
Estaba tan feliz de estar ahí con ellos, y mi
Europa, también, la que había tenido, Grecia, Italia, Francia,
Escandinavia e Inglaterra -imaginate 
Tener todo eso por primera vez. Las paredes
Eran blancas en ese pequeño departamento, tan pequeño
Las habitaciones son tan pequeñas pero todos nos apretujamos 
Y hablamos, Frank tan seguro de su
Talento, pero no lo dijo de ese modo, yo no
Supe hasta que él estuvo
Muerto, lo seguro que se sentía, y John
Infeliz y brillante y bobo y de todos ellos mi
Primer amigo, nos conocimos en Harvard todos
Menos Frank ridiculizaban
Lo que yo decía sobre Europa e incluso
Frank estaba más interesado aunque siempre discreto
Cuando estaba sobrio no podría decirlo pero
Tendía ligeramente todos tendían a estar mucho más
Interesados en chismes como
Quién se había acostado con quién y qué 
Se vendía y qué estaba pasando con lo cual 
Me sentí un poco herido pero acostumbrado mis
Expectativas sobre mis amistades eran
Absurdas pero de ese modo me 
Libré de ellas de hecho no fue
Casual pero al mismo tiempo nunca
Fui tan feliz con nadie 
Como lo fui con esos amigos
En ese momento concreto de ese día con
Esa botella de whisky irlandés a las
Cuatro de la tarde o 
Tres de la tarde o dos o cinco
No sé por qué creo
Que mi felicidad sea tan urgente
E importante parece cierta
Evidencia de la verdad como si
Pudiera volver atrás y agrarrarla ¿o
Sólo quiero atrapar lo que
Queda de ella ahora? la razón dice agarrá
Algo ahora y por eso
Me gustara o no esa
Tarde quién se acostaba con
Quién fue mejor y
Mi felicidad tomando un
Vaso Frank Cómo era, Kenny
Ah, desde mi vulnerabilidad
Sólo a veces puedo ver lo vulnera-
ble en los otros siempre conocí
Sus defectos en vivo o por teléfono
Las aventuras sexuales eran diferentes
Cada uno trabajando autobiografía todo
El tiempo abriéndose paso si
No hay interrogantes sobre el movimiento como
No hay ninguna duda ¿no podría yo
podría este momento minuto
Extraordinario? No puedo hacer nada
Más que escribir sobre esos dos
Ciento cuarenta West
Tenth Street, el departamento de Jane,
Mil novecientos cuarenta y uno o cincuenta y dos nunca
Lo recuerdo si fue
Después o mucho antes
Que Larry se sentó en las escaleras
Y John dijo Um hum y hum y hum no
Recuerdo las palabras que dijo Frank Un hun
Dijo Jane An han y Larry si estaba
Allí dijo Boobledyboop como siempre
Decía Larry o casi y yo dije
Aix-en-Provence un nuevo sentido de
Estos este Londres Firenze Florencia
Ahora Grecia y un hun um hum an
Han boop Pronto estaba en casa d eLarry
Y está proponiendo que alquiláramos una
Casa en Eastham -¿qué? en
Verano dónde es esto y
Ya esa tarde se había desvanecido
Otra comenzaba mucho más
Pero esa fue una
Que recuerdo que estuve en
Una posición especial como si
Fuera mi cumpleaños pero
Ellos eran de hecho mi
Cumpleaños es decir A quién
Le importa si uno envejece si
Tiene amigos como
Esos quiero decir ¿a quién no
Le importa? la celebración es la causa
De la pena y no
Al revés. También fui
A Venecia y a Viena había
Cierta gente llevé hasta ahí
Con nueva luz del sol Frank dice
Salgamos Jane John Frank
Y yo (Larry no estaba ahí, ahora lo
Recuerdo) entonces misteriosamente
Nos fuimos


Otros poemas de KENNETH KOCH, aquí
De: "Un tren oculta otro tren", Zindo & Gafuri, 2017
Traducción: Silvia Galup y Aníbal Cristobo
Enlaces: Perros en la playa
Ilustración Tony Fitzpatrick

marzo 16, 2018

Diego Brando, inédito: Detrás de las ventanas las bestias se hunden en el barro...

Imagen de Diego Brando, hombre calvo sonriente.


Detrás de las ventanas
las bestias se hunden en el barro
y adornan el paisaje de un cielo
recortado por la cámara.


Como quien contempla 
la caída de un árbol
que había sido plantado para inaugurar una casa
filmo el movimiento y luego me detengo
durante minutos.
Los demás vecinos mientras tanto
traman un plan y piensan irse
con un dinero que no es nuestro;
dicen alejarse de esta granja
en donde reina la desgracia.
A su tiempo, también habré de escapar,
a otra velocidad, a otros bosques.
Después de todo, aquí tan solo quedarán
los animales pastando la nada, y un sol obstinado
sobre sus lomos.



Otros poemas de DIEGO BRANDO, aquí

marzo 14, 2018

Diane di Prima

Diane di Prima con pullover gris al lado de una ventana

Ella es el viento...



ella es el viento que nunca dejas atrás
el gato negro que mataste en un terreno baldío, es
olor a hierba de verano, la que se esconde
en abiertos armarios infantiles, tose
en la habitación de al lado, ulula, anida en tu pelo
es un íncubo
un rostro en la ventana
ella es
la arpía en tu escalera de incendios, una figura de mármol
tallada en la repisa de la chimenea.
Es una cornucopia
que se lamenta por la noche, el abrazo de la muerte
del que no puedes librarte, límpidos ojos negros
de niñas dementes que cantan villancicos detrás de una red, es
el silbido en tus adioses.
Grano negro en verde jade, sonido
de un koto* silencioso, es
un tapiz quemado
en tu cerebro, el ardiente velo
de plumas que te lleva desde las colinas
cuando bajas corriendo en llamas
hacia el negro mar



She is the wind...



she is the wind you never leave behind
black cat you killed in empty lot, she is
smell of the summer weeds, the one who lurks
in open childhood closets, she coughs
in the next room, hoots, nests in your hair
she is incubus
face at the window
she is 
harpy on your fire-escape, marble figurine
carved in the mantlepiece.
She is cornucopia 
that wails in the night, deathgrip
you cannot cut away, black limpid eyes
of mad girls singing carols behind mesh, she is
the hiss in your goodbyes.
Black grain in green jade, sound
from the silent koto, she is
tapestry burned
in your brain, the fiery cloak
of feathers carries you
off hills 
when you run flaming
down
to the black sea



DIANE DI PRIMA (1934 / 2020, Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica)
Traducción: Jonio González
 Enlaces: El placard| La pecera
(*) Koto: es un instrumento hecho de madera con 13 cuerdas de diferente tamaño, pertenece a la familia de la guitarra

marzo 11, 2018

Laura Ponce


Vivimos en el Borde de las Cosas




Vivimos en el borde de las cosas

buscando vanamente no tocar el dolor.

Creemos que los bordes son una suerte

de corredor / esa distancia que nos pone a salvo.

Lo cierto es que en los bordes reside la tiranía de las cosas;

ellas ejercen allí y sólo desde allí

su pequeño y mortífero poder:

obligarnos a seguir su forma.

Corro a la par de la sombra de un pájaro que vuela:

no soy pájaro, no soy sombra/ apenas

me sujeto a la plumosa decisión de un ala,

al vaivén azaroso de la luz.

¡Si yo pudiera entrar en el temido corazón de la cosas!






Laura Ponce (1964, Ciudad de Buenos Aires, Argentina)























marzo 09, 2018

Mercedes Álvarez


POR mi manía de remendar siempre la ropa   
me abandonaron muchos hombres 
por coser los agujeros de las medias 
por pegar coderas en mis pulóvers 
y no desprenderme de mis atuendos
-a veces casi harapos-.
Querían comprarme blusas, faldas
un vestido nuevo pero yo desconfiaba
pensaba
que querían sorprenderme
a medio vestir
en el probador de una tienda
o calzarme el zapato como a Cenicienta
y yo quería ser Santa Clara
y aferrarme al orden natural de las cosas.
Tardé años en entender.
Pero nunca dejé que me vistieran.







NO sé si soportare la traición del tiempo
mi voz partiéndome la cara
¿me oís?
estás tan lejos que yo soy cuenco soy brasa soy ceniza
no aprendo nada
y al mismo tiempo aprendo todo.
Me sostengo sobre lo encendido
pero también sobre lo apagado.
Me hablaste de esperas
¿sabías realmente de eso
o simplemente te dabas una idea?
Lo que creemos ser mira desde el cosmos
reclamando en un suspiro
la precariedad de todo lo creado.




poesía argentina
MERCEDES ÁLVAREZ
 (1979, Tandil, Buenos Aires, Argentina)

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