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abril 04, 2017

Próximo encuentro: Jotaele Andrade


el día exhala una sed casi humana
y en el patio
el cachorro de perro y yo
somos la íntima
memoria
en que el instante se reconoce y sucede...

En "La rosa orgiástica", Añosluz Editora, 2016


abril 02, 2017

Hanni Ossott

Hanni Ossott



La primera trama



Yo no sabía que la casa de la infancia
me hiriera después
y que sus gasas, sus cortinajes, sus ropajes
se apegaran acumulados
a mi piel interior.

Yo no sabía que debía rasgar esas vestiduras
y dejar hilachas
pedazos
entre el vivir.
Yo no sabía
que había que hacer, y deshacer
como a un tejido
Fiel
a una primera y única trama


Por salir del charco

                                    A Washington con Manuel


En algún lugar del mundo
una mujer se sentaba todas las mañanas 
a contemplar un viejo edificio. 
Y había ventanas, sí 
plenas de sombras
hombres, mujeres, monstruos. 
Esa casa estaba deshabitada 
no había amantes, no.
Sólo aves que a veces cruzaban el horrendo paisaje.

En algún lugar del mundo

    había una lámpara rota 
    que no era de ella.
También un diccionario.

Eso no podía resolver su soledad.


Había tres árboles, cuatro árboles 

y ruidos, la calle, los automóviles.

En algún lugar del mundo ella 

no pudo hablar con quien podría
        ser su amante. 
El placer estaba vedado. 
Las ambulancias pasaban 
El fastidio cundía.

En algún lugar del mundo

ella se detenía
a ver un enchufe 
un sofá
una mesa repleta de libros y de centavos
y al marido: mustio, callado, leyendo...

También había pastillas, muchas pastillas 

y un avión que pasaba. 
Llevando a gente que sí tenía lugar.

En algún lugar del mundo 

        ella rezaba 
        por salir 
        por salir 
        del charco.


                                Washington, junio 1990 
                        Desde la próxima enfermedad...


HANNI OSSOTT (1946 / 2002, Caracas, Venezuela)
Enlaces: http://www.arquitrave.com/archivo_revista/enlace2abril05.htm
Imagen: Flickr




marzo 30, 2017

Ana Enriqueta Terán












Música con pie de salmo   




Intempestivo alcance de la tiniebla;

fino animal que emerge de las alabanzas y los salmos.

Así la profecía, semejante al oscuro, desmesurado

porte de la extranjera y su más alta música.

Sombrío, enjoyado silencio de reina en el palco fastuoso.

Y los trémulos labios de locura

                                    como animalejos súbitos

                                                 entre máscaras y niños furtivos.

Alguien guía sus aves y pide tregua al desprecio.

Alguien pues inevitable entre el primogénito y la nodriza enlutada.

Manto y grieta vivísimos responsables del girasol cuesta abajo

de la negra nupcial cuyas tetas se coronan de avispas

y fugases siseos. Intempestivo alcance de la tiniebla,

fino animal que emerge de alabanzas y los salmos.




Ana E. Terán (1918, Valera, Venezuela)

Enlaces: http://letralia.com/ciudad/hernandez/090211.htm

Imagen: Min Cultura Trujillo

marzo 24, 2017

Próximamente en este blog

Gracias, Barnacle, editorial independiente: http://www.barnacle.com.ar/home






















¡Oh, qué lugar más bello! / Germán Arens 
ISBN-978-987-4044-07-5

Germán Arens logra reencauzar a sus elementos más atómicos e ínfimos —es decir al individuo y sus vivencias—  un acontecimiento, despertar una sensación indeterminada sobre algo diferente, impreciso e inalcanzable (Los misterios no son más que la ausencia de datos) donde el menor mo-vimiento y la mirada se hunden más allá de las cosas conocidas y amables. Una poética.
El volumen no contiene ningún alegre poema para recitar cada mañana antes del desayuno. Tampoco incurre en ninguna evasiva oportuna. Si la palabra supone la experiencia, los héroes de sus poemas son representantes de una experiencia que ya ha tenido lapso para el fracaso, y que aun así son capaces de suscitar comunicación y producir dicha (si no hubiera sabido que eran flores/ les habría dicho sol.); todavía creen en la vida, con la ingenuidad necesaria como para no considerar la desgracia como tal; se quedan solos, con todo lo que sus mentes son capaces de urdir. Y en esas piezas fundan su pacto y acaso su salvación (no hay en las palabras un nombre que nos distinga). Refieren a otros un sueño o un recuerdo que los complace y avergüenza y que amenaza con aniquilar todo a su paso; y es entonces cuando sus confidencias adquieren morosidad, lejanía: (Eran lentos los días de infancia. Nosotros nunca hablábamos de amor).

Tanto amor plateado / Fernando Ayala 


ISBN-978-987-4044-06-8

¿Es la ausencia la raíz de todas las cosas que importan?  En Fernando Ayala, el paisaje y sus marcas, sus tachaduras, comprenden una expresión personal, una identidad y a la vez, un deseo estético. Nos interrogan acerca de qué clase de literatura es aquella que no está sometida en igual medida a la avidez sensual de las palabras y a la fe en ellas. El propósito de los libros no es de este mundo; al leer Tanto amor plateado logramos evocar cómo partir hacia algún lado o malignar un recuerdo ("Buscamos que el cielo monótono nos diga,/ qué techo es mejor."), algo impreciso e inalcanzable donde el menor movimiento y la mirada se hunden más allá de las cosas conocidas y amables. ("Qué fácil es hablar de amor./ ¿Cuándo fue la última vez que comiste?") o el amparo de un mismo dolor que amenaza con aniquilar todo a su paso ("¿Quién nos dará el tiempo y la distancia,/ Quién se llevará nuestro mal? "). 

Hay veces en la que no dispone más que de una oportunidad para decir algo: ("No alcanza con hacer las cosas bien, si estás solo"); cada poema, como una herida o un afán, crece donde no hay nada certero. El autor nunca pierde de vista aquello que supo escribir un diácono anglicano, matemático e insular: No importa el significado de las palabras, lo que importa es saber quién manda.

marzo 18, 2017

Nicolás Guillén


Las águilas




En esta parte están las águilas.
La caudal.
La imperial.
El águila en su nopal.
La bicéfala (fenómeno)
en una jaula personal.
Las condecoratrices
Arrancadas del pecho de los condenados
en los fusilamientos.
La pecuniaria, doble, de oro $20 (veinte dólares).
Las heráldicas.
La prusiana, de negro siempre como una viuda fiel.
La que voló sesenta años sobre el Maine, en La Habana.
La yanqui, traída de Viet Nam.
Las napoleónicas y las romanas.
La celestial,
en cuyo pecho resplandece Altair.
En fin,
El águila
de la leche condensada marca “El Águila.”
(Un ejemplar
realmente original.)


Madrigal




Tu vientre sabe más que tu cabeza
y tanto como tus muslos.

Esa
es la fuerte gracia negra
de tu cuerpo desnudo.

Signo de selva el tuyo,
Con tus collares rojos,
tus brazaletes de oro curvo,
y ese caimán oscuro
nadando en el Zambese de tus ojos.


Foto-de-Nicolás-Guillén-poeta-cubano
NICOLÁS GUILLÉN
 (1902, Camagüey / 1989, La Habana, Cuba)

Enlaces: http://www.cervantesvirtual.com/portales/nicolas_guillen/
Imagen: cadenaagramonte.cu

marzo 16, 2017

Charles Bukowski: Hay 4 ó 5 tipos en el bar del hipódromo.

Charles Bukowski


"no se requieren sesos para ganar
en los caballos, sólo se requiere dinero
y estómagoʺ.

nuestros reflejos no son
buenos.

las nubes afuera.
el sol afuera.
los caballos calentando afuera. 

permanecemos en el  bar.

ʺhe apostado a las carreras por  40 años
 y sigo sin
 ganarʺ.

ʺpodría apostarle a los caballos por otros
40 años y seguiría sin  ganarʺ.

al barman no le  gustamos,
el timbre de los 5 minutos
suena.

acabamos nuestras bebidas y
nos dirigimos a hacer nuestras
apuestas. 

nuestros reflejos lucen mejor
mientras caminamos:
no se ven nuestros
rostros.

4 ó 5 tipos salen del bar del
hipódromo.

qué mierda. nadie
gana. pregúntale al
César. 

Otros poemas de CHARLES BUKOWSKI, aquí
Imagen: solobukowski.blogspot.com

marzo 12, 2017

Jorge Santkovsky










Podrías dejar





para otro momento

el agua bendecida,

tus rezos

y los santos expeditos.



No es que comprenda

la urgencia de volver

a los viejos amuletos.



Después de todo

¿qué somos

sino repartidores

de gastadas moralejas?



Prefiero seguir confiando

en mis propios esfuerzos.



Todavía estoy

en el mundo de los vivos,

solo espero

que no te alejes.







Peldaño sobre peldaño





vida tras vida

me ocupé de construir una escalera.



No creo haber engañado a los creyentes,

nadie volvió para hacer el reclamo

aunque dudo que allá arriba

haya algo de mucho valor.



No era suntuosa

ni poseía la pendiente adecuada,

pero convencí a todos

de que era la única válida.



La escalera fue mi seguro de vida

nunca supe manejar

mejores armas.

Esto lo aprendí hace algún tiempo

mucho antes de descubrir la magia,

              cuando desorientado

moraba en las tinieblas.



Era eficaz contra los violentos

que se sabe, temen por igual

al cielo y al infierno.







Caen de los balcones





se desmayan,

se entierran en el suelo,

imploran pero no piden ayuda.



Percibo tras la penumbra

sus rostros despojados de encanto.



Escucho un murmullo profundo.

Desasosiego de voces sin brillo.



Intento hacer contacto

aunque me pregunto si vale la pena.



Algo los enlaza:

un vicio, unas monedas,

el dolor impar...

lo ignoro.



El vértigo ensaya mil variantes

hasta llegar a la pregunta,

la única

que puede salvarnos.






El silencio se entromete en nuestra conversación






Por momentos es un murmullo.

Tu rostro no logra

evitar ciertas palabras.



Resuelvo decir yo mismo

lo que tus labios omiten.



Ya nada será igual,

todo explota por el aire

y acuden a la cita

nuestros temidos fantasmas.



Entonces el diálogo se desmorona.

Parecemos distraídos

pero hablamos de los asuntos

que dominan este mundo.



Me detengo y pienso

en no ofrecer una salida elegante.



No intento un castigo,

lo hago para mantenernos a salvo.






De: "La incomodidad", Huesos de jibia, 2015

"El trayecto esbozado en La incomodidad, es el de un tránsito por caminos que presentan obstáculos, rodeos, sentencias; travesías que avanzan y retornan en un permanente contrapunto de incertidumbre y certezas. Nos invita a hacerlo en compañía de una divinidad silenciosa, de dudosa existencia. En cada derrotero, el verso se estructura y se compone como un diálogo íntimo con los enigmas (...)"


María Lanese



Otros poemas de Jorge Santkovsky, aquí



febrero 25, 2017

Eamon Grennan

Eamon Grennan


Visión en la cocina



Aquí en la cocina
donde preparamos el desayuno
hallo que mi propia visión de las cosas
sale finalmente a luz: Vislumbro, enormes
manos pecosas, en la panza
de la pava de aluminio. Ahí dentro
la heladera verde-lima, la formación militar
de los tarros de especias y la ventana transfigurada
donde el sol irrumpe flagrante,
todos deben retroceder, retirarse y añadir
el pequeño rostro doliente
de la Venus de Botticelli
colgado encima de una puerta liliputiense. Allí dentro
todos nuestros utensilios de cocina
se achican rigurosamente, se reducen
a brillantes miniaturas
de sí mismos – el diario
e ineluctable desorden de nuestras vidas
está contenido, clarificado, fijado en su lugar
y luminoso bajo una luz normal
como si visto de una vez para siempre
por Jan Steen o Vermeer. Y fuera de allí
en la distancia gris la bebita
me mira fijo desde su silla alta
durante un minuto de silencio
y tú – a una milla
revolviendo los huevos – te das vuelta
para verme
contemplando mi propia
persona deformada
en la pava
que está justo empezando a cantar,
su respiración caliente echando humo.


Otros poemas de Eamon Grennan, aquí
Traducción: Adam Gai


Kitchen Visión


Here in the kitchen
where we´re making breakfast
I find my own view of things
come to light at last: I loom, huge
freckled hands, in the electric kettle´s
aluminium belly. In there
the lime-green fridge, military files
of spice jars, and that transfigured window
where the sun breaks flagrant in,
must all recede, draw off, and join
the tiny mourning face
of Botticelli´s Venus
hung above a Liliputian door. In there
all our household effects
are strictly diminished, pared down
to brilliant miniatures
of themselves – the daily
ineluctable clutter of our lives
contained, clarified, fixed in place
and luminous in ordinary light
as if seen once and for all
by Jan Steen or Vermeer. And off
In the silver distance the baby
stares me from her high chair
of a minute ´s silence,
and you – a mile way at the stove
turning the eggs – turn round
to see me
gazing at my own
sharply seen misshapen self
in the kettle
that´s just starting to sing,
its hot breath steaming.

Imagen: Hammer Museum

febrero 19, 2017

Audre Lorde



Afuera




En el centro de una ciudad cruel y fantasmal
todas las cosas naturales son extrañas.
Crecí en una confusión genuina
entre césped y maleza y flores
y lo que significaba de color
excepto la ropa que no se podía blanquear
y nadie me llamó negra de mierda
hasta que tuve trece.
Nadie linchó a mi mamá
pero lo que nunca había sido
había blanqueado su cara de todo
excepto de furias muy privadas
e hizo que los otros chicos
me llamaran agrandada en la escuela.

Y cuántas veces he vuelto a llamarme
a través de mis huesos confusión
negra
como médula queriendo decir carne
y cuántas veces me cortaste
e hiciste correr en las calles
mi propia sangre
quién creés que soy
de transformarte
o qué ves en mi cara
que no hayas descartado ya
en tu propio espejo
qué cara ves en mis ojos
que algún día
vas a
reconocer como la tuya
A quién maldeciré por haber crecido
creyendo en la cara de mi madre
o por haber vivido temiendo la oscuridad potente
usando la forma de mi padre
ambos me marcaron
con su amor ciego y terrible
y ahora estoy lasciva por mi propio nombre.

Entre los cañones de sus terribles silencios
Madre brillante y padre marrón
busco ahora mis propias formas
porque nunca hablaron de mí
excepto como suya
y los pedazos con que tropiezo y me caigo
aún registro como prueba
de que soy hermosa
dos veces
bendecida con las imágenes
de quienes fueron
y quienes pensé alguna vez que eran
de lo que traslado
hacia y a través
y lo que necesito
dejar detrás de mí
más que nada
estoy bendecida en los seres que soy
que han venido a hacer de nuestras caras rotas
un todo.



Audre LordeAUDRE LORDE (1934, Nueva York / 1992, Saint Croix, Islas Vírgenes, Estados Unidos de Norteamérica)
Fuente: http://www.mirales.es/audre-lorde-una-amazona-guerrera/
Imagen: www.bustle.com




febrero 18, 2017

Quién es...

...Audre Lorde que cita Claudia Masin






febrero 16, 2017

Claudia Masin: El cuerpo vaciado del amor


La luz de la luna / Moonlight


"y cuando hablamos
tememos que nuestras palabras
no sean escuchadas
ni bienvenidas,
pero cuando callamos
seguimos teniendo miedo.
Por eso, es mejor hablar
recordando
que no se esperaba que sobreviviéramos"

(Audre Lorde)


Hay quienes no formamos parte de la especie
más que como el error, la anomalía que confirma la precisión
y el equilibrio de las cosas. Como las crías enfermas,
defectuosas, que las perras apartan alzándolas del cuello con la boca,
no se espera de nosotros ninguna fortaleza ni coraje. La mayoría de las veces
no hace falta matarnos: el cuerpo vaciado del amor
y del deseo de los otros pasa rápido. Una mancha en el cielo
que pocos llegan a ver antes de que se apague
a miles de años luz, sin poder hacer contacto con la tierra,
sin que nadie la extrañe. Pero a veces,
contra todas las probabilidades, una raíz crece desaforada,
sostenida en el aire hasta clavarse en la materia,
arrastrada por un deseo salvaje, por el empuje de la vida
que resiste aunque sepa que en ese esfuerzo descomunal
corre el riesgo de –finalmente- quebrarse. Dejá
que tu cabeza descanse en mis manos, me dijiste, prometo
no soltarte. Y yo, que lo único que sabía
era que había que escapar del amor como quien escapa
de una pedrada en el pecho, un golpe bien dado en el lugar
más vulnerable, me quedé
sin embargo en ese abrazo y fuí curado
de las enfermedades de los otros, de lo que hicieron conmigo
para salvarse. No hizo falta que nadie más me tocara. Un cuerpo
sostenido en otro cuerpo se vuelve una casa.


CLAUDIA MASIN
Poema inédito basado en el film Moonlight, Barry Jenkins, 2016

febrero 10, 2017

Erri de Luca




Ríos de sangre



Iban los viejos a las fuentes
y las mujeres con cubos a lo largo del río
mientras el aire silbaba de proyectiles y esquirlas,
la banda musical de los asedios, junto a las sirenas.
Danubio, Sava, Drina, Neretva, Miljacka, Bosna
son los últimos ríos añadidos a las guerras del siglo veinte,
los ejércitos mordían sus orillas, derribaban sus puentes,
luces de ciudad, Chaplin, las luces de aquellas ciudades
estaban todas apagadas.
Alrededor, Europa prosperaba ilesa.
Otras madres arrodilladas acudían a las orillas,
después de que el Volga detuviera en Stalingrado al sexto
ejército de Von Paulus
y lo hiciera retroceder y lo persiguiera hasta el último puente
sobre el Esprea,
ahogando Berlín.
Las aguas de Europa todavía reflejan incendios.
El deshielo del Vístula iluminado por el hambre del gueto:
no fue bastante para el siglo veinte.
El agua en Europa vuelve a costar su equivalente en sangre.


ERRI DE LUCA (1950, Nápoles, Italia)
Fuente: http://msur.es/2016/12/07/erri-luca-poemas/ 
Imagen:  www.elcultural.com








Fiumi di guerra



Alle fontane i vecchi
le donne con i secchi lungo il fiume
e l’aria fischiettava di proiettili e schegge,
la banda musicale degli assedi, insieme alle sirene.
Danubio, Sava, Drina, Neretva, Miljacka, Bosna,
ultimi fiumi aggiunti alle guerre del millenovecento,
gli eserciti azzannavano le rive, sgarrettavano i ponti,
luci della città, Chaplin, le luci di quelle città
erano tutte spente.
L’Europa intorno prosperava illesa.
Altre madri in ginocchio attingono alle rive,
dopo che il Volga fermò a Stalingrado la sesta armata
di von Paulus
e la respinse indietro e l’insegui fino all’ultimo ponte sulla Sprea,
affogando Berlino.
Acque d’Europa specchiano ancora incendi.
La Vistola al disgelo illuminata dalle fiamme del ghetto:
non poteva bastare al novecento.
L’acqua in Europa torna a costare l’equivalente in sangue.

febrero 04, 2017

Diego Bentivegna


Ma era l'Italia, / l'I,talia, / l'Italia, nuda e formicolante...
                                        (Pasolini, Poeta delle ceneri)


Allá, más abajo,
el pasto italiano prolifera, se disgrega,
sube insistente de la isla que arde
entre volcanes turbios:
se multiplica en los claros de los bosques
que se abren al cielo entre los Nébrodos.
Es el pasto que sube para el norte
por los valles que horadan la Calabria
o el Abruzzo, por las galerías apenínicas;
el pasto que roza casi la frontera
hacia el límite pequeñoburgués con Austria. 


Odorata ginestra / contenta dei deserti...
                                      (Leopardi)


Se recorta en el fondo, entre la espuma
y la sierra, el exterminador Vesubio:
padre terrible sentado entre las rocas, 
profeta formidable.

Mira el golfo africano abierto sobre Nápoles.
Mira Torre del Grecco y los retazos
de poblaciones blancas que cuelgan
de los cerros, casi acantilados.
Mira la espalda seca donde crece
a los tumbos la pálida ginestra,
la retama amarilla en la que estalla
la luz violenta, el sol mediterráneo.

Mira, está mirando
lo vegetal que asoma apenas entre las rocas.


Diego BentivegnaDIEGO BENTIVEGNA (1973, Munro, Provincia de Buenos Aires, Argentina)
De: "Las reliquias", 2013, Alción Editora