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noviembre 28, 2024

Judith Mok: En un muelle de Chile alimentando a los pelícanos

Poeta y soprano holandesa con abrigo marrón sobre un fondo gris con vetas

Mother     


for Cliodhna Ní Ríordáin 

When mother died 
We opened the windows 
To let her time freeze up in the cold air 
Listening to the Brahms Requiem, I sang along 
That all flesh is ash, ash in her coffin. 
Inadequate machinery took it rattling down.
We heard a hollow sound in our silence
Driving through the polder,
The firmament had landed on the ground
Its stars frozen in the snow covered fields,
To enter a box of concrete where we stood waiting
For her flesh to turn to ash.
A child voiced our last question, where had Grandmother gone?

Then I stopped asking mother questions
I crossed the Andes
And saw a condor spread my scream
Sat shiva for you, mother
On a pier in Chile feeding the pelicans fish
And the Pacific with the pages of my unread book
Days of travel on a small bus
Listening to Mahler's 4th in my earphones
With that bus attendant, her wave of shining long hair
Like a perpetual dark flag in front of my dead eyes.
People handed me back my forgotten wallet with a smile
At the exotic market where I had gone to call mother
Because I was so far away from home
I couldn't remember
That her voice on the line was dumb with ash
I told her all the same
How I spotted a puma catching up with the speed of my life
That had been hers, mother's
And how I loved being her child.



Madre    

for Cliodhna Ní Ríordáin 



Cuando mi madre murió 
abrimos las ventanas 
para dejar que su tiempo se congelara en el aire 
frío, escuchando el Réquiem de Brahms, canté
que toda carne es ceniza, ceniza en su ataúd.
La maquinaria inadecuada lo llevó a traquetear.
Oímos un sonido hueco en nuestro silencio
conduciendo a través del pólder,
el firmamento había aterrizado en el suelo
Sus estrellas congeladas en los campos cubiertos de nieve,
para entrar en una caja de cemento donde nos quedamos esperando
que su carne se convirtiera en cenizas.
Un niño nos hizo la última pregunta: ¿adónde se había ido la abuela?


Entonces dejé de hacerle preguntas
a mi madre Crucé los Andes
Y vi un cóndor difundir mi grito
Sat shiva por ti, madre
En un muelle de Chile alimentando a los pelícanos
Y el Pacífico con las páginas de mi libro
no leído Días de viaje en un pequeño autobús
Escuchando la 4ª de Mahler en mis auriculares
Con esa azafata de autobús, su ola de cabellos
largos y brillantes como una bandera oscura perpetua frente a mis ojos muertos.
La gente me devolvió mi billetera olvidada con una sonrisa
En el mercado exótico donde había ido a llamar a mamá
Porque estaba tan lejos de casa
que no podía recordar
Que su voz en la línea era muda por la ceniza
Le dije de todos modos
Cómo vi a un puma poniéndose al día con la velocidad de mi vida
Que había sido suya, Y
cómo me encantaba ser su hija.




JUDITH MOK
(1950, Bergen, Holanda, Países Bajos / Irlanda, 2024)
Fuente: The Irish Times
Página traducida por Google
Enlaces: Página de Judith Mok | Instagram
Imagen: The Irish Times

noviembre 21, 2024

Andrea Testarmata

XII     


Poeta Andrea Testarmata sonriente en una fotografía en blanco y negro

Entonces vendrán 
y la noche no será oscura 
será solamente 
donde se destejen y desnudan 
las historias más terribles.
Un aullido de lobo infinito 
entre los árboles 
estalla el sueño. 
El lobo no constituye un peligro 
el hombre sí 
se oculta entre los árboles 
en la noche 
dispara el rifle 
atravesando las hojas 
a ver cuál de todas cae 



XVII




La caza de las ciervas
desde tiempos remotos
tiene dos objetivos muy claros.
Uno es cocción a la parrilla
el otro es conservas en escabeche
esto referido a su carne
así quedan desnudas.
Todo tiene otra finalidad:
abrigar a los desilusionados
por amor con calor salvaje.
Siempre el desamor se siente
como el cuero de un animal muerto
sobre otra piel



XVIII




Lo que nadie te dijo es que
la cornamenta de un alce
puede pesar
hasta casi
36 kilos
y tus cuernos ¿cuánto pesan?
y tu corazón en llaga viva ¿cuánto pesa?
¿Cuánto pesa la tristeza los domingos
cuando estás solo tirado en la cama?



XXII




Un mito europeo
dice
que si un ciervo blanco perfora
el cristal
de tus ojos
nunca te faltará salud.
Para los celtas
el tono de piel
de los ciervos blancos
es igual a la enfermedad
que atraviesan
tus ojos
cada vez que sentís
que ese día
será el último en poder ver
a un ser querido



XXVI




El ciervo acuático chino
es la excepción
mientras todos tienen cuernos
él no.
Es el único macho que tiene colmillos
a diferencia de otros
muerde más.
Se dice en una leyenda china
que si un ciervo acuático se acerca
es una clara señal
de que te engañan en el amor.
Por eso para algunos
la infidelidad
no lleva cuernos
sino dientes que quedan
clavados en el alma.
Y yo no quiero morderte


ANDREA TESTARMATA (1982, Bahía Blanca, Buenos Aires)
De: "Ciervas", Baldíos en la lengua, 2020)
Enlaces: Poetas argentinos | Baldíos en la lengua

noviembre 18, 2024

Poesía por narradores




Ciclo Coliseo de Poesía: Poesía por Narradores, en el Museo del Libro y de la Lengua

noviembre 15, 2024

Luis Benítez: A desplantes crece la pasión de la sufrida albahaca

EL AMOR DE LA ALBAHACA




No es la anónima, la de las grandes plantaciones industriales,
destinada al secado por toneladas,
la que aflora etiquetada en todos los supermercados de este mundo.
Tampoco la singular, la noble albahaca que ciñó Virgilio
entre sus labios y humedeció la mano de Horacio entre los álamos.
Es la rastrera, común albahaca salvaje de los campos,
la única y la sola que nos mira siempre verde entre las ruinas,
la que saluda desde hace millones de años
entre las piedras. Allí, donde seguramente no es querida,
asoma sus muñones empecinada, con la sola ayuda
de unas gotas de lluvia casual, de a cada tanto:
un gramo de tierra le basta a la paciencia de la albahaca
para amar el rincón entre ladrillos rotos que, parece,
quieren expulsarla para siempre de su seno.
Persevera sola en su manchón de verde
entre lo estéril, lo que le niega el sustento
es aquello que más ama: más quiere agotarla,
más se empecina; más quiere secarla, más florece.
La indiferencia la abona y riega sus hojas
el desdén. A desplantes crece la pasión
de la sufrida albahaca. Y cuando aquello parece
(una vez cada año sucede que se ausenta)
alcanzan cuatro lágrimas celestes
para que resurja de la nada como antes,
otro milagro del amor, que no conoce
la muerte, ni el olvido ni el engaño:
raíz que persiste honda entre cenizas y polvo,
milagro que florece a solas, prodigio
sin correspondencia alguna, la albahaca
es el amor que no se calla ni seca,
por propia voluntad ni por ajena.




Hormigas




este camino viviente

que atraviesa el jardín

viene de un país

que no es el nuestro.

aunque todo el tiempo

atravesamos la superficie del otro reino

desconocemos sus selvas diminutas

el desolado desierto de una baldosa

la efímera catarata de una canilla abierta

los sucesivos abismos que abre una escalera.

abajo y alrededor de nosotros

otro mundo infinito se derrama.

nos inquieta que ese entrevisto dominio

se asemeje tanto a lo que vemos

desde la ventana de un vigésimo piso.

muy lejos y a nuestros pies

otros asesinatos heroísmos y maldades

tienen sus tiempos y ocupan sus lugares

de un modo que juzgamos mecánico:

el sentido de esos días que transcurren distintos

como mucho es un enigma

que enseguida desdeñamos.

su remoto parentesco nos asusta

cuando observamos a un niño

prestarle su atención más entera:

olvidará al crecer las veces

que fijó los ojos en el otro reino

aquel que como el nuestro

comenzó el mismo día.




Nadie sabe dónde estuvimos




toda la tarde llovió

y nadie sabe dónde estuvimos

de ahora en más
me quedaré en tu sombra

viviré el fin de las estaciones cuando

el insecto retorna a su estado de larva

listo para creer que cada uno que anda

por la calle es uno que yo conozco

pero yo me quedaré en mi cuarto

hecho de tu sombra

en una habitación oscura

donde la muerte es una desorientada mensajera

donde entraré en esa pobre tan mínima luz

sea como eso sea




Otros poemas de LUIS BENÍTEZ, aquí

noviembre 13, 2024

Dalmacia Ruiz-Rosas Samohod


...Ahora bien, que el título Peligro de los labios rojos provenga de los “nadaístas” o, más precisamente, de un verso del poeta colombiano Juan José Arango es algo circunstancial, ya que nuestra autora sigue desarrollando o especulando nuestra poesía contemporánea. Bien por el colombiano y bien por la peruana. Sigamos. ¿Quién habla en el poema? ¿Desde dónde sometemos nuestro silencio interminable? Creo que lo poetas picamos de otros poetas. Esa es nuestra lealtad. Dalmacia sabe decir antes de escribir. En Peligro de los labios rojos la ciudad se nos parece y debemos negarla, aun cuando sobrevivir sea la aparición de uno mismo al sentir insatisfacciones ante la costumbre de los tiempos, pero no de algo común. El poema es siempre una subversión donde se revelan individualidades, sus propias formas de organizarse y comprometerse en la construcción de una nueva vida de orden o desorden mientras arribamos a nuestra dignidad. Aquellos que alguna vez se rieron de nosotros (nos dice la poeta) lúcidamente, pero, ¿quiénes son ellos? Me atrevo a decir que son las voces del tiempo y su desarrollo empobrecido, me atrevo a especular de otra decisión correspondiente del poema. He ahí la actualidad de Peligro de los labios rojos, libro de los futuros inciertos que toman relevancia en los contextos políticos de crisis actuales de nuestros países hispanoamericanos.
                                                                                                  Presentación de Willy Gómez Migliaro (fragmento)

Poeta peruana Dalmacia Ruiz Rosas viste una blusa con transparencias sobre un fondo negro. En la mano apoya en el mentón se destaca un anillo importante


ODIO ESTA CIUDAD de viejas casas bombardeadas
donde te encontré saliendo de bares oscuros
asquerosos
           La neblina la música y la mugre forman una pasta
que se adhiere y enjabona las calles nuestros cuerpos
Sucias viejas recogen desperdicios y periódicos
con los cuales calentarse
en las puertas de centenarias catedrales
mientras dulces y hediondos homosexuales retocan con cuidado
la fingida sonrisa de la noche
La luz grasosa de un bar nos envuelve
y tú lees poemas mientras veo tus largos cabellos negros
ensortijarse alrededor de tus orejas y tu cuello
Nos reímos de todo caminamos abrazados
buscando al pie de los barrancos casas que no existen
por entre muladares ambulantes y microbuses
que como cucarachas hambrientas nos persiguen
Salen de todos los rincones
hasta alcanzar el punto más alto de mi histeria
que necesita el refugio de un parque enrojecido
donde se filtre el verde más verde el verdadero
Sola
      devorando sin ganas las calles que separan
      tu cuerpo    de    mi cuerpo
sin viento ni tus dedos que revuelven mi cabello
Y afuera la ciudad estalla viscosa repugnante
como una fruta podrida
Reventada.

 


ME HE ACOSTUMBRADO a verte
de todos los tamaños
según sean las estaciones de lluvias
o de soles
Y podíamos encontrarnos con sólo unas papitas
de días en el estómago
Por la Cuatricentenaria juntando
moneditas sucias para comprar cigarros
Por la Av. Mac Gregor
contemplar culitos embluyinados
Amemos a nuestras mujeres hasta el hartazgo
las calles del Centro nos muerden los tobillos
nos lleva la mañana la gente nos agrede nos desea
Hey mister
                 Hey mister
                            lustrabotas
Vivir es subversivo.



RUMBOS Y PRESAGIOS

                                                    De los poetas

Después de haber purgado en el infierno su ignorancia
ya no sentía que el sonido de mi piel era profano
¿Adónde queda aquel parquecito
al que íbamos y nunca más
volvimos?
Algo dolía en la penumbra
qué soledad cuando se fue la Luna
Adiós Luna melón azul
diábolo que naufraga
déjame aspirar
de tus atigradas madreselvas
al son que me murmuran:
veinte de Góngora
tres de Lope.



DALMACIA RUIZ- ROSAS SAMOHOD (1957, Lima. Perú)
Fuente: Proyecto Patrimonio
Enlaces: Terra ígnea | Proyecto Patrimonio 
 Fotografía: Miguel Carrillo

noviembre 06, 2024

Cátulo Castillo: Ni el tiro del final

Desencuentro

                                                                                                (Tango. Letra: Cátulo Castillo y música de Aníbal Troilo)



Estás desorientado y no sabés
qué "trole" hay que tomar para seguir.
Y en este desencuentro con la fe
querés cruzar el mar y no podés.
La araña que salvaste te picó
-¡qué vas a hacer!-
y el hombre que ayudaste te hizo mal
-¡dale nomás!-
Y todo el carnaval
gritando pisoteó
la mano fraternal
que Dios te dio.

¡Qué desencuentro!
¡Si hasta Dios está lejano!
Llorás por dentro,
todo es cuento, todo es vil.

En el corso a contramano
un grupí trampeó a Jesús...
No te fíes ni de tu hermano,
se te cuelgan de la cruz...

Quisiste con ternura, y el amor
te devoró de atrás hasta el riñón.
Se rieron de tu abrazo y ahí nomás
te hundieron con rencor todo el arpón

Amargo desencuentro, porque ves
que es al revés...
Creiste en la honradez
y en la moral...
¡qué estupidez!

Por eso en tu total
fracaso de vivir,
ni el tiro del final
te va a salir.



CÁTULO CASTILLO
(1906 / 1975, Ciudad de Buenos Aires, Argentina)

noviembre 02, 2024

Cecilia Arellano: Atajos largos que terminaban en otro lugar


De todo     

 

Me han dado de todo: 
tiempo de dudar, de aprender, de perderme, 
me han dado una pasión sin aviso, 
arrebato de presente, naranjos en flor, 
nube de mariposas, 
primavera y otoño mezclados. 
  
Me han dado dos veranos, el mar,
la amistad encarnada, la palabra gorda,
puente, sonido, materia, vibraciones.
Me han dado de todo,
y lo que me han quitado también me lo han dado.
 
Me han dado caminos transversales,
atajos largos que terminaban en otro lugar.
Solsticios encimados.
 
Me han dado el amor como quién ofrece pan caliente
en una mañana de frío,
cobijo de vida, alegría por nada,
Camino, peso y huella.
me han dado la vida pura y fina,
vida extra virgen,
vida en polvo traslúcido que se pone dorado con el sol
y se pega a la piel.
 
Me han dado lucidez y confusión en simbiosis.
Desparpajo, que no sabía que podía,
que no sabía que quería.
 
Me han dado tiempo de asentamiento,
tiempo para crear, sonreír en soledad,
mirar el horizonte y callar.
Me han regalado una media noche para bautizar
y un temblor de alma.
Humedades, calor, abundancia de estar, torbellinos y luz.
Me han dado de todo.



Fosforescentes

 

 
Es larga la vida ahora.
Antes moríamos cuando se caían los últimos dientes,
alrededor de los 30 años,
ahora llevamos sobrevidas con nuestros muchos dientes,
pudiendo masticar demasiada comida
y permanecer en el ciclo
despertar/dormir, producir/producir,
lograr/dejar pasar, comer/defecar,
inventarle sentido a las cosas.
Hace poco que vivimos tanto.
Debe ser por eso la sensación
de que estamos tiempo demás en esta tierra.
Estoy en el aeropuerto, no lugar por excelencia.
El plástico lujoso, la luz fosforescente,
los perfumes mezclados y la música electrónica,
arman una puesta en escena del devenir.
Ese tiempo demás, ese exceso ajeno
me empoderan de algo que no capto.
Y se atraen,
                  se aparean
                                    soledad y libertad
                                                                   en un combo onanista.
De repente me apuntan todas las luces blancas
del aeropuerto-shopping-baño:
en este piso brillante y apátrida me vuelvo inmune, heroica.
Pero llego a mi país natal y me traicionan los códigos,
la comunidad local me aplasta unos 5 cm
aproximadamente.

Mujer con la vista hacia arriba. Se distingue una profusa cabellera color castaño. El fondo está difumado
CECILIA ARELLANO 
De: " A través", Barnacle, 2024

Cantante, compositora y autora argentino-brasileña. Sus obras, búsquedas e influencias están atravesadas por su biografía; natural de Argentina, la dictadura de este país la llevó a Brasil. Estudió Ciencias Sociales en la USP, Brasil. Diplomada en Canto en el Conservatorio Real de la Haya, Holanda. Desarrolló gran parte de su actividad musical a lo largo de 14 años en Suiza y Holanda. Crea espectáculos de artes combinadas. Investiga sobre la palabra escrita y sonora: puentes entre el habla y el canto, la musicalidad de lo oral, la retórica de la música, el cuerpo que viste palabra. Es profesora titular en la Universidad Nacional del Litotal, ISM, coautora del libro “La voz popular” 2da. edición (2019) y autora de “Apego” (2022), mención en Dramaturgia del Concurso Municipalidad de Santa Fe.
Publicó los discos “Choro para Carmen”, “Canções Assim”, “Encantaria”. Los últimos “Apego” (Premio FNA) y “Ancestral” son de composiciones propias. Se presenta con sus espectáculos en Argentina, Brasil, Francia, España y Suiza (Opera de Lyon, Burghof Theater, Festpielhaus St Pölten, T. Colón, T. Argentino de La Plata y T. La Ribera entre otros). Trabajó con el director y dramaturgo Rafael Spregelburd de quién también estrenó en el CTC del Teatro Colón y en Suiza la ópera “Envidia”. Colabora con diversas agrupaciones musicales en Europa y América Latina, imparte seminarios de canto e interpretación. Cantante invitada del grupo Anima, Premio Funarte, Brasil. Sus creaciones abordan también el exilio y memoria.

octubre 20, 2024

Kin Frago Sabala: El amor de ayer

Kin Frago Sabala
Poeta filipino con casaca roja bordada y un telón de cintas amarillas adelaen un telón de

Mañana    




La mañana llega temprano  
A medida que su postura crece con firmeza. 
Del calor a la leche, del agua a los vicios, 
A la barba, a la madera, a la ceniza; 
La mañana llega temprano. 
Y si los bolsillos se vuelven poco profundos 
Nadie se queda contigo
Incluso tu horóscopo.
Porque la mañana llega temprano
Y la noche es demasiado rápida.



Gusano




Cuando la ternura está más allá del techo
Y las manos jóvenes aún no han madurado;
El destino es borroso y, a menudo, superficial.
Porque sin la luz no se ve
Y el pilar es débil
Los hogares no sonreirán y los deseos
de los niños se convierten en silueta.
Porque los portadores no son inmortales
Y los gusanos no son frágiles
Para comerse el amor de ayer.



KIN FRAGO SABALA (Roxas, Capiz, Filipinas)
Fuente: Revista Kametsa
Imagen: Facebook

octubre 12, 2024

Chantal Maillard: La trama, el argumento

Poeta Chantal Maillard en actitud pensativa sobre un fondo oscuro, el mentón apoyado sobre su mano doblada vestida con un saco azul y finas rayas blancas

Chantal Maillard nació en Bruselas en 1951. Reside en Málaga desde los doce años. En 1969 renunció a la nacionalidad belga y adoptó la española.
La mayor parte de su infancia transcurre sacudida por sucesivos cambios de residencia e internados, tanto en Bélgica como en España. Sus mejores recuerdos se sitúan en un internado laico de Le Coq sur mer/ De Haan (Flandes Occidental) en los años 1961-1963; los peores, en un internado religioso de Bruselas en el curso 1963-1964. A los doce años escribe una primera novela; a los catorce, ya en Málaga descubre la filosofía y escribe una segunda novela; a los quince, un centenar de canciones y dos libros de poemas. A partir de 1969, al tiempo que adopta la nacionalidad española, empieza a escribir en castellano. Estudia Filosofía y Psicología. Después de doctorarse en Filosofía obtiene del Ministerio de Exterior una beca postdoctoral para estudiar Filosofía y Religiones Indias en la Banaras Hindu University. En el otoño de 1987 viaja a India por primera vez. Volverá a Benarés en sucesivas ocasiones, combinando sus estancias con la docencia en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Málaga, como profesora titular de Estética y Teoría de las Artes. A partir de 1998 desarrolla una labor crítica en el Suplemento Cultural del ABC y de El País, traduce a Henri Michaux, difunde el pensamiento indio con diversas publicaciones y promueve la creación de asignaturas de filosofía y estética intercultural en la Universidad de Málaga.
En el año 2000 su vida docente queda súbitamente interrumpida. A partir de entonces ha seguido escribiendo.
En el año 2004 le fue concedido el Premio Nacional de Poesía por su obra Matar a Platón y en 2007, por Hilos, el Premio de la Crítica de poesía castellana el Premio Andalucía de la Crítica.
Ha llevado algunas de sus obras a los escenarios y ha colaborado en proyectos interdisciplinares con artistas nacionales e internacionales, tanto de las artes plásticas como del ámbito escénico, cinematográfico y musical.

https://chantalmaillard.com/autora/
Yo no soy inocente... 



Yo no soy inocente, ¿lo es usted?
La realidad está aquí,
desplegada. Lo real acontece
en lo abierto. Infinito. Incomparable.
Pero el ansia de repetirnos
instaura las verdades.
Toda verdad repite lo inefable,
toda idea desmiente lo-que-ocurre.
Pero las construimos
por miedo a contemplar la enorme trama
de aquello que acontece en cada instante:
todo lo que acontece se desborda
y no estamos seguros del refugio.
Bien pensado, es posible que Platón
no sea responsable de la historia:
delegamos con gusto, por miedo o por pereza,
lo que más nos importa.



Matar a Platón, 7




Está creciendo el número de los espectadores.
No corno una marca, no
como crecen los sueños
cuando el que sueña quiere saber qué se le oculta.
Crecen desde los huecos, desde los callejones,
desde la transparencia de las ventanas, desde
la trama, el argumento,
complicando la historia
ocupan las rendijas, los ojos de las tejas,
cruzan por las cornisas,
por los desagües bajan, 
crecen en todas direcciones,
dispersando complican,
añaden, superponen, indagan desde dentro
lo que fuera no alcanzan, gigantesco
cuerpo vampiro que procura
saberse vivo por un tiempo,
saberse vivo por más tiempo,
saberse vivo tras la página
que le invita a crecer denso, fluido y compacto,
urdiendo sus defensas
al tiempo que investigan la manera
de saber sin sufrir,
de ver sin ser vistos. 



CHANTAL MAILLARD (1951, Bruselas, Bélgica. Nacionalizada española)
De: "Matar a Platón", Tusquets, 2004
Enlaces: Sitio de Chantal Maillard | Aullido | Periódico de poesía
Imagen en El español

octubre 09, 2024

Mark Weiss

 Poeta Mark Weiss con anteojos, barba blanca y una camisa a cuadros azul. Tapa del libro Apuntes de campo


UN arco iris completo y su reflejo sobre Winslow, Arizona. una calle 
en cada dirección. 
todos dicen que donde viven los Navajos llueve mucho. “no 
vaya al cine, son todos 
indios”. “¿eso qué quiere decir? no soy de acá”. 
“esta es una zona de borrachos. quédese en su casa y mire la televisión”. 
“acá solo hay polvo”. 
  
Winslow sitiada, no sé por qué se la quedan. 
 
nubarrón panzudo 
sobre la ponderosa. 
Mogollon Rim. 
 
campanitas rojas.
 
inquietud bioquímica.
 
"I'm a long time travellin 
here below..." 
 
Los hombres deliberan y
el chico
acaricia el perro.
 
invocan su nombre
y vuelve a ocurrir
 
desconcertado por el paso del tiempo.
torre que tritura el cielo en las Pinal Mountains.
camiones que transportan minerales con patentes de Idaho.
 
La perturbó pensar en un adulto en la cama de su hijo. ¿Por qué ella lo habría puesto ahí?
 
reclamar el invitado.
 
pelo violeta
piel cetrina    cree
que la soledad es el único problema.
 
todas esas caras con una nariz.
 
la ternura del desierto.
 
una lagartija   rápida como una sombra
atraviesa el suelo árido. me sigue
un halcón, posándose en cada poste de teléfonos.
 
una torcaza anida en la ingle de un cactus.
 
abro las cortinas para dejar entrar la luz.
 
desteñidas por el sol, y algunas naranjas.
 

 
LO que él ve
cuando mira
es la caída
de la tela: carácter,
clase
entonación. “hace
al hombre”
más que cualquier gesto.
 
pero es lo que ve.

todas las cosas humanizadas por el ojo y la mano.
mirá cómo los rasguños en el cielo imaginado
devienen la tela agrietada del dolor y el poder
del que todos huyen. las pistolas,
y las manos que las blanden.

donde se estiró el papel
esperando que el silencio hiciera su trabajo.

esta pesada vajilla blanca
pileta blanca
agua apacible. queriendo
poner un pie
delante del otro. mirá,
anoche vi una cierva
a menos de diez metros en la maleza alta de esta pradera restante.
no hizo ruido
aunque se marchó a los saltos
brincando cinco pies
y aterrizó sin hacer ruido
sin siquiera alborotar el pasto. debe de haber sido el movimiento
lo que hizo que me volviera a mirarla, me
despertó. ahora
al otro lado de la ventana hay un geranio
de un rosa delicado, creo, y detrás
árboles.

el tráfico en los primeros tres metros de aire.

lo que hay que hacer abruma la intención.

pulóver verde, pelo rojo
y aterrorizada,
sosteniendo un pickle.

fijado a lo real,
por lo que perdí el turno.

eso es el “qué” que se recuerda.
.
en los sueños y en el recuerdo

tan palpable como cualquier actor.
 
cuando la conveniencia de cada cual depende de
la preocupación de todos.

el año en que nació mi padre
murió su hermano. mi padre le hablaba
para pedirle que interfiriera entre él y la necesidad de su madre,
y la violencia de su padre. su padre
bailaba czardas en las fiestas
durante toda la noche. en el ocaso de las farolas
se retorcía en la cama
cuando su corazón colapsaba



MARK WEISS (Nueva York, 1943-2023, Estados Unidos de NA)
De: "Apuntes de campo", Barnacle. 2024
​Traducción: Judith Filc

Editó la antología bilingüe “The Whole Island: Six Decades of Cuban Poetry”, publicada en 2009 por University of California Press.
Es autor, entre otros, de “As Luck Would Have It” (Shearsman Books, 2015) y “As Landscape”.  (Chax Press, 2010), entre otros.
Tradujo al inglés “Stet: Selected Poems of José Kozer” (Junction, 2006); “Cuaderno de San Antonio / The San Antonio Notebook”, de Javier Manríquez (Editorial Praxis, 2004); y tres títulos de Gaspar Orozco: “Notas del país de Z” (Universidad Autónoma de Chihuahua, 2009), “Autocinemas” (Chax Press, 2016), y “Memorial de la peonía” (Shearsman Books, 2017).

Poemas de JUDITH FILC, aquí
​Recibió el Doctorado en literatura comparada y teoría literaria en la Universidad de Pennsylvania.
​Publicó los poemarios "Árboles" (2024), "Lo inesperado" (2023), "Fotos" (2022), "Año nuevo" (2021), "Lagos" (2020), "Vida en la tierra" (2015), "Resquicios" (2010), "El otro lado" (1998) y "Transducciones" (1985).
​Administra el blog Word Creation/Crear con palabras, donde publica sus traducciones al inglés de poesía hispanoamericana.

Coeditó, junto con Harry Polkinhorn, la antología bilingüe de la poesía de Baja California, bajo el título “Across The Line/Al otro lado: The Poetry of Baja California”, publicada en inglés y español en 2002 por la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), Junction Press y Shearsman Books.

octubre 06, 2024

Luis Colombini: Nada está en su lugar

La casa resiste



hasta cerrar una puerta y derrumbarse
Hay otros habitantes en ella
otros carpinteros malogrados
y capaces
colgados de los mares
que invaden el agua de una lágrima
talabarteros de horizontes
que no descansan
y que de habitarme
la melancolía abrupta
como un asesinato
traído por el pájaro del desconsuelo
ha venido hasta mí
Todo se repite, amor
dentro de la casa
nada está en su lugar
ni el derrumbe ha sido
acomodado

De "El aventajando filósofo de lo inútil", libro en preparación


Poeta Luis Colombini mirando hacia la derecha, barba y el fondo, una pared con cuadros
Otros poemas de LUIS COLOMBINI. aquí

septiembre 29, 2024

Poemas de Alessandra Corbetta


El verano es una estación de amor, de pasión, de sentimientos que se desvanecen, se liberan bajo la luz descarada hasta quedar desnudos. Sin embargo, este no es el Estate corsara de Alessandra Corbetta. Corsario inherente al ir de prisa, en el libro encontramos un amor que a la carrera saquea, destruye, depreda los sentimientos del otro, el verano, en cambio, es el alma del poeta, el punto de partida. El oximorónico título, al fin y al cabo, resume con precisión el mal tiempo de las relaciones de este comienzo de siglo al que las parejas casi se han acostumbrado, habla del cansancio “de quien intentó ser pero nunca fue”. El “vientre” se vacía, pero no son “mariposas”, el “te extraño” no es una voz, sino un simple escrito en una pared, ¿el encuentro es acaso “condena o redención”? Corbetta se da cuenta del cambio, lo huele, lo ve en el lugar que es su espejo, Cattolica, que aquí se transforma en un «talismán». Bien lo escribe Marco Sonzogni: «El de Alessandra Corbetta es el verano: un verano pirata que no espera – y no perdona». Aquí todo es una transición, una crisis de cambio, todo es un «precipicio» del que a veces, sin embargo, se retoma el vuelo.

Alessia Bronico


Verano del 2006




Así el mundo estaba
en la sucesión exacta de sombrillas azules.
Una chica las atraviesa con las piernas largas
que sostienen descaradas el sentido del verano.
Otra en la mesa pide agua y menta,
las trenzas moras caían sobre sus hombros
y en años iguales a oraciones que comienzan con quizás.
Quien las mira bebe jugo de piña con hielo
y medita algo para agregar al recuerdo
de quien intentó ser pero nunca fue



San Marino




San Marino estaba en la niebla
como una sorpresa roja en el año
de la primera vez.
No te imaginas cuántas cosas
permanecen ocultas de dios, no puedes
ver el ejército desplegado defendiendo
las sílabas de nuestros nombres.
Cuanto más abrimos los ojos, más
San Marino desaparece: permanece
la altura de la roca, el miedo de ver que
todo es precipicio



Estate 2006




Così il mondo stava
nel succedersi esatto degli ombrelloni blu.
Una ragazza li attraversa con le gambe lunghe
che reggono sfacciate il senso dell’estate.
Un’altra al tavolino ordina acqua e menta,
le trecce more scese sulle spalle
e su anni uguali a frasi che iniziano con forse.
Chi le guarda beve succo d’ananas con ghiaccio
e medita qualcosa da aggiungere al ricordo
di chi ha provato a essere ma poi non è mai stata



San Marino




San Marino stava nella nebbia
come una sorpresa rossa nell’anno
della prima volta.
Non puoi immaginare quante cose
restano nascoste a dio, non puoi
vedere l’esercito schierato che difende
le sillabe dei nostri nomi.
Più spalanchiamo gli occhi più
San Marino scompare: rimane l’altezza
della rocca, la paura di vedere che
è tutto precipizio



Poeta italiana Alessandra Corbetta con anteojos, ojos claros y un fondo de hojas
ALESSANDRA CORBETTA (
1988, Erba, Italia)
Fuente: Vuela palabra
Traducción: Marisol Bohórquez Godoy