noviembre 14, 2020
noviembre 10, 2020
Kristina Lugn
Una ventana panorámica
Te será dada una
ventana panorámica
en manutención infantil.
El cielo estrellado será
la pared empapelada de tu sala
y Mozart escribirá la música.
Te será dada una casa
que te ame.
Te será dado un sentido
para el humor.
Y de Strindberg
sus obras recopiladas.
Y todos mis nietos.
Mi regalo para ti
es que hables muchos
idiomas y soportes todo
tipo de clima.
Tendrás buen
contacto con el suelo y
una buena altura del techo
con estuco.
Obtendrás una vida en que
se te perdona todo.
Claro de pensamiento serás.
Y fuerte en sentimiento.
Podrás divertirte.
Todo esto está contemplado en
el seguro de hogar.
Podrás vivir en paz.
Mi pensión alimenticia
para ti es que nunca
jamás dejes
de esperar.
Tendrás un corazón valiente.
Y un intelecto audaz.
Y buena valoración.
En quien confíes
jamás soltará tu mano.
Mi regalo de navidad para ti
es que si caes
los seres humanos
se alegren al ayudarte
a levantarte.
Una sonrisa amistosa
atravesará
todo tu viaje.
Conseguiré un boleto gratis
enviado desde
mi soledad.
No esperes
heredar absolutamente
nada de mí.
Puedes quedarte con
todo el dinero.
Du ska fa ett paranomafonster
Du ska få ett
panoramafönster
i barnbidrag.
Stjärnhimlen ska vara
din vardagsrumstapet
och Mozart ska skriva musiken.
Du ska få ett hem
som älskar dig.
Du ska få ett sinne
för humor.
Och Strindbergs
samlade verk.
Och alla mina barnbarn.
Min present till dig
är att du ska tala många
språk och tåla all
slags väderlek.
Du ska få god
markkontakt och
svindlande takhöjd
med stuckaturer.
Du ska få ett liv som
förlåter dig allt.
Klar i tanken ska du vara.
Och stark i känslan.
Du ska få ha roligt.
Allt detta står i
hemförsäkringen.
Du ska få vara ifred.
Mitt underhållsbidrag
till dig är att du aldrig
någonsin kommer att
sluta hoppas.
Du ska få ett modigt hjärta.
Och ett dristigt intellekt.
Och ett gott omdöme.
Den du litar på
släpper inte din hand.
Min julklapp till dig
är att om du faller
så ska medmänniskorna
glädjas åt att
få ta emot dig.
Ett vänligt leende
ska gå genom
hela din resa.
En frisedel ska jag
sända från
min ensamhet.
Du ska inte få
ärva någonting
alls av mig.
Men du ska få
alla pengarna.
KRISTINA LUGN (1948, Tierp / 2020, Estocolmo, Suecia)
Fuente: La lilébula vaga
Traducción: Aleisa Ribalta
Enlaces: La Otra | EG
Fuente: La lilébula vaga
Traducción: Aleisa Ribalta
Enlaces: La Otra | EG
noviembre 08, 2020
Rubén Echagüe: Ya no circulan automóviles y los esqueletos vagan sin rumbo
La calle
Me anudé como pude el barbijo –el corregidor ordenó usarlo
siempre que algún ejemplar de nuestra especie afronte la
intemperie– y me lancé a la calle, pese al edicto oficial que
sanciona severamente a los que fotografíen rosetones góticos.
Pero me enfrenté con que ya no había calles... Solo la arena
candente del desierto, de la que emergían algunas pirámides
escalonadas de la tercera dinastía, un móvil de Calder y siete
minaretes en los que la presencia del almuecín había sido
suplantada por altavoces que difundían un largo... interminable
suspiro...
Entonces dirigí mis pasos hacia un espejismo que, por fortuna,
estaba a un precio bastante razonable.
La cuarentena
Ayer se le cayó un diente al peine y esta mañana, tres dientes más.
(Se trata de un peine que había comprado hace tantísimo tiempo,
cuando aún procuraba armonizar los colores de mi baño).
¿Dónde comprar ahora un peine? No puedo ir a desenterrar uno
en una tumba etrusca cuando todas las fronteras están cerradas,
ni aspirar a la peluca de Bach, cuando las teclas de mi clavecín
podrían estar horriblemente contaminadas...
Si mi peine tuviera cuarenta dientes y perdiera con absoluta
puntualidad uno por día, la sencilla ecuación es que yo llegaría
al fin de la cuarentena (o de la vida) cada vez más despeinado.
La ciudad
Ya no circulan automóviles y los esqueletos vagan sin rumbo
ni DNI entre las literas abandonadas, los submarinos que
diseñó Leonardo, pero que hoy no superan los protocolos de
seguridad en materia de navegación, y las diez o doce hienas
embalsamadas que escaparon del Museo de Ciencias Naturales,
donado a la ciudad por Madame de Chenonceaux, una hija
bastarda de Luis XV...
Pero las hienas apolilladas resultan más reconocibles por sus
nombres: Adela, Lucrecia, Dolores, María de las Mercedes,
Trinidad, que los esqueletos tristemente anónimos, y solo
identificables por el color de sus barbijos o por el número que
les cuelga, como si se tratara de un pectoral de amatistas, sobre
el esternón de marfil.
El yo
Me levanté de dormir sin saber quién era, cosa que antes de
esta cuarentena me ocurrió muy pocas veces...
Dudaba entre mugir o cacarear, y entre lamer los azulejos del
baño, que tienen un agradable gusto a jabón, o ir a ofrecerme
para blanquear la Capilla Sixtina.
Si hallase otra criatura similar a mí tal vez podría reconocerme,
aunque la muerte con barbijo me haga muecas desde el interior
del espejo, intentando captar mi simpatía...
He perdido mi Stradivarius y –lo que más me preocupa– también
el pasaje a Cremona para ir a encargar otro... (Las teclas del
clavecín se independizaron y planean en las cercanías del techo,
dibujando elegantes curvas).
Olvidé quién fue Beethoven, y Kafka, y Frida Kahlo, y lo más
probable es que nunca haya sido yo un perro de circo que
supiera hacer música...
RUBÉN ECHAGÜE (1948, Rosario, Santa Fe, Argentina)
"Rubén Echagüe es licenciado en Artes Visuales por la Universidad Nacional de Rosario, alternó la creación plástica con la literaria, y en 1989 dicha universidad editó su libro Augusto Schiavoni, sobre la vida y la obra del referido pintor. Entre 1985 y 1990 dirigió el Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino de Rosario, y en 1990 creó, en la misma ciudad, el Espacio de Arte de la Biblioteca Argentina Dr. Juan Álvarez, que coordinó hasta 2014. Conferencista, crítico de plástica, curador y jurado en diversos certámenes, ha prologado infinidad de catálogos y escrito numerosos ensayos y artículos sobre su especialidad y sobre temas de interés general, colaborando en la actualidad como columnista free lance del diario La Capital de Rosario y de su suplemento dominical “Cultura y libros”. Dio a conocer su obra poética a través de la revista literaria El Centón, que dirigiera el escritor y poeta Gary Vila Ortiz, y de la que fue colaborador permanente. Volcado de lleno a la producción poética, al presente volumen lo precedieron sus libros de poemas La casa en llamas (2013), Fin de la edad de oro (2016), Paraíso negado (2018) y Celda (2019)."
Fuente: "Poemas de la peste", Ediciones en Danza, 2020
Imagen: Página 12
noviembre 02, 2020
Derek Mahon: La Musa está en otra parte
Ovidio en Tomis
¿Qué burda divinidad
era la caja de velocidades, bajo la lluvia,
junto a la ruta?
¿Qué Nereida la insumergible
Coca Cola
que golpea las rocas heladas?
Me miran
con la casta gravedad
y el orgullo feral
de los nobles salvajes
establecidos
sobre una costa ajena.
Hace tanto
desde mi propia transformación
en piedra,
que a menudo me olvido
de que hubo un tiempo
antes de que mi nombre
fuera barro en las bocas
del Danubio,
una mala palabra en Roma.
Imaginad a Byron desterrado
en Botany Bay
o a Wilde en Dawson City
y tendréis cierta idea
de lo que es para mí
estar en las costas del mar Negro.
Yo, que otrora iba a paso largo,
la frente alta, por el foro,
una leyenda viva,
llevo ceñida mi pelliza
junto a aguas grasientas
bajo un viento escita.
Mi mujer y mis amigos
hacen lo que pueden
en mi favor;
aunque de Tiberio,
al que Dios preserve,
nada espero.
Pero no quiero
morir aquí
en el más remoto confín
entre estos morosos
Getas, echadores de dados,
y en el polvo de Tracia.
Sin duda, en el tiempo
por venir, este apiñamiento de
chozas de barro será
una hermosa ciudad,
un puerto importante,
un balneario popular.
Con un oleoducto,
terrazas de Martini
e incluso una digna
estatua de Ovidio
mirando el mar
desde la rambla;
pero, por el momento
es meramente un sitio
donde tengo que estar.
Seis años ya
desde mi confinamiento
a esta ciudad
por el difunto Augusto.
La Halieutica.
aunque esporádicamente
me da cierto
empuje,
aunque artificial;
pero pienso que son los pájaros
los que más me complacen,
las grullas y los pelícanos.
A menudo me siento en las dunas
para oír atento
el no inhibido
virtuosismo de una alondra
que da serenatas al sol
y medito sobre
la transitoriedad
del dominio terrenal,
la perfidia de los príncipes.
La mediocridad, se dice,
se consuela
con la reflexión
de que la genialidad tan a menudo
arriba a un mal final.
La adversidad de las cosas
nos enseña
sobre la naturaleza humana
en tanto que los aforismos nos afectan hondo.
Sé que la vida simple
sería buena para mí
si yo fuera un hombre simple.
Tengo cabal sentido
del espíritu mudo
en la piedra y en el árbol,
Haciendo rebotar piedras en el mar, me doblego
con vicario dolor
mientras un tejo pequeño va dentro.
Y las altas cañas
del delta,
¡allí cunde el patetismo!
Siempre que se inclinan
y suspiran en el viento
no es meramente Siringa
recordando a Siringa
sino Siringa plañendo
su horror desnudo
del futuro certero,
ella y su especie
destinadas en masa
a las máquinas de hacer papel
y volverse cordón
de neumáticos de coches.
Pan está muerto y ya
yo siento que una antigua
unidad abandona la tierra,
la vasija con su rostro evita mi mirada
como si avergonzada
por mi incapacidad de mantener la fe.
(Sabe que yo
he reemplazado la creencia
por la documentación.)
La Musa está en otra parte
no aquí,
junto a este lago congelado
O, si aquí, entonces yo no soy
asaz poeta
para establecer el contacto.
¿Estamos verdaderamente solos
con nuestra física y nuestros mitos
las estrellas no más
que polvo brillante,
con nadie ahí
para escuchar nuestras odas corales?
Si es así, podemos comenzar
a ignorar el silencio
de los espacios infinitos
ante nuestras mismas narices
El grito en el corazón
del alcaucil,
la alegría de los átomos.
Mejor es contemplar
la página vacía
y dejarla así
antes que modificar
su sustancia por
no más que un trazo de pluma.
Tejida de ninfas de los bosques,
habla de volúmenes
que nadie escribirá jamás.
Inclino la cabeza
ante su candor
y lloro por nuestro exilio.
Ovid in Tomis
What coarse god
Was the gearbox in the rain
Beside the road?
What Nereid the unsinkable
Coca-Cola
Knocking the icy rocks?
They stare me out
With the chaste gravity
And feral pride
Of noble savages
Set down
On an alien shore.
It is so long
Since my own transformation
Into a stone,
I often forget
That there was a time
Before my name
Ws mud in the mouths
Of the Danube,
A dirty word in Rome.
Imagine Byron banished
To Botany Bay
Or Wilde to Dawson City
And you have some idea
How it is for me
On the shores of the Black Sea.
I who once strode
Head-high in the forum,
A living legend,
Fasten my sheepskin
By greasy waters
In a Scythian wind.
My wife and friends
Do what they can
On my behalf;
Though from Tiberius,
Whom God preserve,
I expect nothing.
But I don’t want
to die here
In the back of beyond
Among these morose
Dice-throwing Getes
And the dusts of Thrace.
No doubt, in time
To come, this huddle of
Mud huts will be
A handsome city,
An important port,
A popular resort
With an oil pipeline,
Martini terraces
And even a dignified
Statue of Ovid
Gazing out to sea
From the promenade;
But for the moment
It is merely a place
Where I have to be.
Six years now
Since my relegation
To this town
by the late Augustus,
The Halieutica,
However desultory,
gives me a sense
Of purpose,
However factitious;
but I think it’ s the birds
That please me most,
The cranes and pelicans.
I often sit in the dunes
Listening hard
To the uninhibited
Virtuosity of a lark
Serenading the sun
And meditate upon
The transience
Of earthly dominion,
The perfidy of princes.
Mediocrity, they say,
Consoles itself
With the reflection
That genius so often
Comes to a bad end.
The things adversity
Teaches us
About human nature
As the aphorisms strike home!
I know the simple life
would be right for me
If I were a simple man.
I have a real sense
Of the dumb spirit
In boulder and tree;
Skimming stones, I wince
With vicarious pain
As a slim quoit goes in.
And the six-foot reeds
Of the delta,
The pathos there!
Whenever they bend
And sigh in the wind
It is not merely Syrinx
Remembering Syrinx
But Syrinx keening
Her naked terror
Of the certain future,
She and her kind
Being bulk-destined
For pulping machines
And the cording
Of motor-car tyres.
Pan is dead, and already
I feel an ancient
Unity leave the earth,
The bowl avoid my eye
As if ashamed
Of my failure to keep faith.
(It knows that I
Have exchanged belief
For documentation.)
The Muse is somewhere
Else, not here
By this frozen lake ---
Or, if here, then I am
Not poet enough
To make the connection.
Are we truly alone
With our physics and myths,
The stars no more
Than glittering dust,
With no one there
To hear our choral odes?
If so, we can start
To ignore the silence
Of the infinite spaces
And concentrate instead
On the infinity
Under our very noses ---
The cry at the heart
Or the artichoke,
The gaiety of atoms.
Better to contemplate
The blank page
And leave it blank
Than modify
Its substance by
So much as a pen-stroke.
Woven of wood-nymphs,
It speaks volumes
No one will ever write.
I incline my head
To its candour
And weep for our exile.
octubre 31, 2020
Aitor Franco
Metamorfosis en la noche
Esta humedad sí que la comprendo
habiendo un cuerpo.
Son pocos los que se agrietan
al decir adiós.
Doblar un papel,
madera y vidas que crujen,
en un mismo altar.
Las ramas que no saben el camino
a la palabra
quisieran recibirme
con la quietud del viento
dentro de casa. Dudar de mis manos,
si no reparan sombras.
La espera
El cuarto permite sólo unos pasos
que repito en una dirección y en otra, como
quien busca confirmar
el tamaño de un cuerpo.
En un espacio no mayor que éste
quiere la escritura tener la medida
exacta de la verdad.
No hay más que un poco de madera: mesa,
libros, suelo y lápices.
Y un hombre solitario que a veces cruza
una calle en la memoria.
octubre 27, 2020
Liliana Ancalao
UNA FOTO EN LA RUTA 40
desde el río senguer al genoa
no se llega más
por más mate y conversación
que vayamos lavando
si habremos andado por esta ruta
pu lamngen
una vez nos dirigíamos a las cenizas marrones del Copawe
otra, nos desconoció el viento blanco
esta vez, volvimos abriendo la neblina
siempre esforzando la vista
para no perder la huella
las napas de la memoria
se distinguen en la tierra
acá los dinosaurios ennegrecidos en su propio aceite
acá las cenizas de los fuegos que encendió
el de las patas de choike,
el que tuvo que matar a su padre,
el que se fue, enseñándonos la soledad de esperarlo
aún
acá el resoplido de los caballos de Orkeke y Casimiro
en uno de sus viajes
al Manzana Mapu
y acá los sin memoria
los que no levantaban más los brazos a
kalfuwenufuchá kalfuwenukushe
acá los hombres curtidos
como para hacer lazos con sus tientos
y sujetar otra vez al chupey toro
al tremendo
al hermoso
bramando como los konas
que se quedaron en los truenos
los truenos que escuchaba nuestra gente
encerrada
y nuestro lonko Inakayal
en los sótanos de ese museo del horror
del holocausto
ay cómo se va la memoria a la querencia
asciende como el rocío que enfría los tobillos
sube hasta las orillas de estos ríos
y nos detiene un rato en esta ruta
salimos al aire que nos dobla
nos peina como a neneos.
y sacamos una foto de esta imagen
para la que no necesitamos el recuerdo.
KIÑEFOTO FUTA WARIARUPU 40 MO
Senguer leufü püle ka Genoa pule
alünmaiñ iñ akun
fentre mate ka fentre ngutram
kuchalleliñ rume
rupaliñ futa wariarupu mo
pu lamngen
kiñe rupa amufuiñ Kopawe ñi pu trufken püle
ka rupa plang kürüf kangeitueiñ mew
tufachi rupa wiñoiñ ti chiway nülakünuiñ
rumel kintuleiñ ti pukintuwe
ñamümlafilu pünon
memoria ñi pu napa
kangeltuy mapu mew
tufa mew pu dinosaurios kurüyiwiñ mo
tufa mew kütral ñi pu trufken
fey, choikenamun, üiyümefi
fey lantufi ñi chau
fey amutuy, kimeleiñ mew:
ti kizulen, petu ünümafiñ
tufa mew pu neyün Orkeke engu Kasimiro yu kawel
kiñe amukan mo
Manshana Mapu püle
tufa mew puche memorianokechi
pu che witrapramlayngun pu lipang
kalfuwenufuchá kalfuwenukushe
tufa mew chi pu wentru yafükünuwn
zewman lashu ñi pu trülke mo
nüniefin ka rupa chupey toro mo
füchañma mo
tremo
koatun chum pu kona
muleyngun tralkan mo
pu tralkan allkutuyngun iñ che
nürüftükuwn
iñ lonko Inakayal
pu sótano mo yañ museo
ñi holokausto
ay chum amuy ti memoria ayün mew
wenupray trürngey ti mülum firkümfiüy pu palipali
pranüy inal yu leufü
katrütunieiñ mew alumna tufa fucha wariarupu mo
tripaiñ neyen mapu mo müchameiñ mew
runkaeiñ mew trürngey pu neneo
zeumiñ kiñe foto tufa azentun
recuerdo molaiñ
LILIANA ANCALAO (Comodoro Rivadavia, Chubut, 1961) poeta y docente. Pertenece a la comunidad mapuche-tehuelche Ñamkulawem. Es profesora de Letras e integra un grupo universitario de investigación del mapuzungun. Textos suyos aparecen en la antología "La memoria iluminada". "Poesía mapuche contemporánea", editada por la diputación de la ciudad de Málaga en 2007. Entre sus libros se destacan "Tejido con lana cruda" (2001) y "Mujeres a la intemperie" (2009).
Referencias: Gerardo Burton |Fb Ricardo Ruiz
Fuente: Va con firma
octubre 23, 2020
Joseph Stroud
Perdido
El ciervo se da vuelta y sigue tranquilamente
cuesta arriba sin mirar siquiera
hacia donde estoy yo, donde empiezo a cruzar
un campo nevado dentro de mi cuerpo y me pierdo
mientras una ceniza blanca cae del cielo y tapa mis huellas
y no hay cómo encontrar el camino de vuelta.
La traducción difícil del amor
Pasados cinco años de matrimonio,
pensó que su corazón había logrado traducirlo.
Pero fue como esa noche en el Ciclo de Cine Extranjero
cuando de pronto en mitad de una película
los subtítulos cambiaron a doblaje
y por un instante pensó que entendía rumano.
Iris
Muriós Lennon y Melíssa plantó bulbos.
Cuando surjan, dijo, cuando florezcan,
vas a pensar en él, Pero más que nada
me acuerdo de ella, de Melissa, que vuelve
en momentos imprevistos, una presencia, como los iris,
llamas azules saliendo de la tierra.
Catedral
Apoyo el caracol y espero que asome.
Tengo mucho que aprender sobre la paciencia.
Ya no me pregunto a dónde fue el amor
ni por qué son tan largas las noches. Según Issa
las palabras se irán ubicando en la página,
abrirán el camino hacia la mañana.
JOSEPH STROUD (1943, Glendale, California, Estados Unidos de NA)
Enlaces: LowFiardentia | Op cit
Imagen: San Miguel Poetry Weeks
octubre 20, 2020
Julia de Souza: Seré una recién llegada crónica
Poema para vaciar la casa
Imposible fosilizar la casa
mantener los dientes sanos
contarlos uno a uno en su boca
imposible contener la sonrisa
incluso sabiendo que la casa
es otra
Deseo de que la casa anule
el mundo que la casa sea
el propio mundo
Que la casa sea un acuario
sea un museo
(do not disturb)
Si consiguiera atinar
la extensión de su presente
seré una recién llegada crónica
ya es imposible pensar
el mundo sin la mediación
de la casa
(habría sido necesario vaciar el asunto de la casa)
No quiero querer más
quiero de vuelta la imposible
casa auténtica
(la casa me da saudade de hogar)
Es necesario clausurar la casa
dejar que el matorral la trague
y crezca sin rodeos
dentro de los autos
cubra la mesa de cenar esconda
la insistencia de los remiendos
nuestra casa castillo de cartas
todavía guarda restos de
cualquier cosa que se fue temprano.
Fuente: Polvo
Imagen: Cult
octubre 15, 2020
Bruno Di Benedetto: No es leve lo que se esfuerza en mantenerse a flote.
Meditación de Ícaro en pleno ascenso
¿Qué es lo leve?
No mi cuerpo, no el cuerpo de mi padre:
nos sostenemos en el aire con furiosos aletazos.
El ansia de libertad nos dio estas plumas,
el odio a la cárcel la fuerza en el pulmón,
el ingenio nos hizo barcos en el aire,
un océano de seis direcciones: cuatro inocuas
y dos fatales: abajo el agua, arriba el fuego.
La levedad, dice mi padre, es el camino a media altura.
No le creo.
No somos leves, no flotamos: ganamos el sustento
con la fuerza del brazo y el sudor de la frente:
hace mucho se nos negó el paraíso de volar por volar.
Soy hijo de esclava.
Allí abajo está el laberinto, sus tripas retorcidas
por la mano de mi padre.
En esas piedras flota el extravío.
La locura terrestre es tener que elegir
entre dos caminos exactamente iguales:
por eso bato las alas con desesperación.
¿Pero qué es lo leve?
No es leve el colibrí, incapaz
de flotar sin su ración de néctar
y su velocidad de pesadilla,
no es leve la flecha que nos mata: la tensión
del arco, el pesado brazo que lo tiende,
no es leve la abeja, vean su tracción de polen,
escuchen el zumbido de su destino de obrera,
sientan el peso implacable de su hexágono de miel:
no es leve lo que se esfuerza en mantenerse a flote.
Pero es leve la ballena muerta con toda su osamenta,
es leve la semilla del diente de león en el viento,
es leve el vuelo de esas arañas en sus babas del diablo,
es leve el león en su salto sobre la carne viva,
es liviana y mortal la angustia que flota
sobre las pesadas piedras del laberinto de mi padre,
es leve la acometida salvaje de los amantes,
es leve el cadáver del ahogado, del prendido fuego:
la levedad de un cuerpo depende de la densidad
del elemento que lo sustenta.
Lo más liviano es el sol:
flota sobre la pesadez de la tierra
flota sobre la oscuridad
flota en su hambre de sí mismo
flota en su propia luz: allá voy.
Sobre el sol sólo flota el vacío:
en esa nada todo cae al mismo tiempo.
No mi cuerpo, no el cuerpo de mi padre:
nos sostenemos en el aire con furiosos aletazos.
El ansia de libertad nos dio estas plumas,
el odio a la cárcel la fuerza en el pulmón,
el ingenio nos hizo barcos en el aire,
un océano de seis direcciones: cuatro inocuas
y dos fatales: abajo el agua, arriba el fuego.
La levedad, dice mi padre, es el camino a media altura.
No le creo.
No somos leves, no flotamos: ganamos el sustento
con la fuerza del brazo y el sudor de la frente:
hace mucho se nos negó el paraíso de volar por volar.
Soy hijo de esclava.
Allí abajo está el laberinto, sus tripas retorcidas
por la mano de mi padre.
En esas piedras flota el extravío.
La locura terrestre es tener que elegir
entre dos caminos exactamente iguales:
por eso bato las alas con desesperación.
¿Pero qué es lo leve?
No es leve el colibrí, incapaz
de flotar sin su ración de néctar
y su velocidad de pesadilla,
no es leve la flecha que nos mata: la tensión
del arco, el pesado brazo que lo tiende,
no es leve la abeja, vean su tracción de polen,
escuchen el zumbido de su destino de obrera,
sientan el peso implacable de su hexágono de miel:
no es leve lo que se esfuerza en mantenerse a flote.
Pero es leve la ballena muerta con toda su osamenta,
es leve la semilla del diente de león en el viento,
es leve el vuelo de esas arañas en sus babas del diablo,
es leve el león en su salto sobre la carne viva,
es liviana y mortal la angustia que flota
sobre las pesadas piedras del laberinto de mi padre,
es leve la acometida salvaje de los amantes,
es leve el cadáver del ahogado, del prendido fuego:
la levedad de un cuerpo depende de la densidad
del elemento que lo sustenta.
Lo más liviano es el sol:
flota sobre la pesadez de la tierra
flota sobre la oscuridad
flota en su hambre de sí mismo
flota en su propia luz: allá voy.
Sobre el sol sólo flota el vacío:
en esa nada todo cae al mismo tiempo.
Otros poemas de BRUNO DI BENEDETTO, aquíReferencias: Facebook Ricardo Ruiz
octubre 13, 2020
Matías Moscardi: Nubes plomizas como las cañerías de un edificio costero.
El color de la noche power metal en el espacio cóncavo que abre
el vidrio. En el espacio cóncavo que abre el vidrio cuando la luz proviene de
adentro, no de afuera. Una imagen que llega desde pero sale hacia
(defecto visual). Nubes plomizas como
las cañerías de un edificio costero. El flujo del agua corriendo
por el óxido. Por el óxido hasta el pico de la canilla. De la canilla
hasta la boca. Una araña del tamaño de un punto y coma trepa por
los números del calendario. Se cae y trepa / Se cae y trepa / Se cae.
El clima afecta la percepción del volumen. Subir la tele para dejar de escuchar
lo que pasa afuera. Bajar la persiana para estar seguro de estar.
De estar adentro.
La programación televisiva marca el movimiento de los astros.
En un quiz show, un hámster le lleva las preguntas al conductor
del programa en un Porche automático de juguete. Es una forma
de decir que es tarde. Las películas basadas en hechos reales no lo dejan
dormir. Sigue el camino amarillo, pero no comas la nieve amarilla. Como la
tele no tiene control remoto, hace zapping con los párpados. 180 canales con la
misma imagen: un roedor manejando un auto fino en miniatura. Sigue el
camino amarillo, pero no comas la nieve amarilla. En el programa, un
participante explica que la actividad onírica tiene lugar en el hemisferio
derecho del cerebro, y la lectura
en el izquierdo. Por eso, dice, no podemos soñar con frases.
Sigue el camino amarillo, pero no comas la nieve.
Una revista de crucigramas en la heladera con la cara de Arnaldo André. Sobre
la revista, la manzana verde con lamparones amarillos (manchas de
nacimiento) no llega a tapar el rostro del galán. Girar
el cabito de la manzana repitiendo el ABC (Cada giro completo equivale a una
letra). Cuando el cabito cede a la presión concéntrica
y es extirpado de la manzana madre, entonces significa la inicial
de una persona que piensa en vos. Pero como el viejo Eddie arranca
los cabitos de un saque, la letra es siempre la A de Arnaldo,
que mira el acontecer del mordisco desde la heladera beige. Así,
con la manzana en la mano y la heladera todavía abierta, el viejo
Eddie mueve la perilla del Philco para lograr la nitidez de un canal codificado.
El gusto a pileta de la fruta. El agua girando por el círculo negro de la cañería.
(Nunca desaparece por completo). “Agua dulce, agua salada, por agua viene,
por agua se va” es una forma de decir que Julio Iglesias no conoce Mar del
Plata, y si la conoce nunca visitó Obras Sanitarias. Restos de agua en forma de
círculos irregulares y transparentes sobre
la cerámica del baño. La transparencia se vuelve pornográfica si miramos a
trasluz: diminutas partículas como caspa flotando en el vacío. Comer lo que se
mueve de la fruta. Tomar lo que flota en el agua.
De: "Los círculos del agua", Dársena3, 2006
Imagen: Club Hem
octubre 08, 2020
Tove Ditlevsen
DIVORCIO 1
Él pediría en caso de divorcio
la mitad de todo dijo él.
Medio sofá
medio televisor
media casa de campo
medio kilo de mantequilla
medio hijo.
El piso era de él dijo él
porque estaba a su nombre.
El caso era que la amaba.
Ella amaba a otro
cuya esposa iba a pedir la mitad de todo.
Lo ponía en la ley de matrimonio.
Era tan evidente como que dos y dos son cuatro.
El abogado dijo que era correcto.
Ella destruyó la mitad de todo
y rasgó la declaración de impuestos en trocitos.
Después se fue al Hogar de la Mujer
de la calle Jagtvej con medio hijo.
Se burlaban del niño en la escuela
porque sólo tenía una oreja.
Por lo demás la vida también se podía aguantar así,
ya que no podía ser de otra manera.
TOVE DITLEVSEN (1917 / 1976, Copenhage, Dinamarca)
Traducción: Francisco J. Uriz
Recuperado del muro de Jonio González en Facebook
Enlaces: Cuarta Prosa
Traducción: Francisco J. Uriz
Recuperado del muro de Jonio González en Facebook
Enlaces: Cuarta Prosa
octubre 05, 2020
Donde arde la memoria, por María Seoane
Conocí a Aníbal Cedrón en el invierno de 2002, cuando nos unió la misma desesperación por las ruinas en las que estaba sumida la Argentina después del estallido de 2001. Esa conmoción común, la sensibilidad por el sufrimiento de los otros y la necesidad de modificar desde nuestro lugar de artistas e intelectuales el destino maldito que trazaba el neoliberalismo sobre nuestra patria, nos unió en una amistad profunda. Empujado por una sensibilidad exquisita, en estado de conmoción permanente, Cedrón construyó una obra que nos retrata en nuestra condición de argentinos como pocos artistas lo lograron.
Fue en ese tiempo azaroso que me pidió nombrar uno de sus cuadros sobre el Cordobazo, la rebelión obrera y popular que fue el comienzo del fin a una de las tantas dictaduras que padecimos en el siglo XX. Lo llamó Donde arde la marea, definición que parecía referirse siempre al estado de rebeldía contra la injusticia, el estado natural de Cedrón no sólo en su vida como argentino, como miembro de la generación del setenta, sino como artista que podía retratar las travesías de su pueblo y de su tiempo.
Ahora que ha pasado más de una década de esa obra; ahora que mi amigo ya no está porque lo llevó una enfermedad maldita el 5 de octubre de 2017; ahora que muchos miles verán por siempre sus pinturas que sobreviven en la historia de la plástica nacional, quiero hacerle este homenaje a quien, como definió también su amigo y maestro Luis Felipe Yuyo Noé, fue “el más grande dibujante de su generación”. Pero también porque Aníbal fue un intelectual, un artista, un militante --reconocido como una personalidad destacada de la Cultura de esta ciudad que amó poco antes de morir-- que no sólo dejó una obra inolvidable sino un instrumento en la defensa de los artistas al fundar la Unión Nacional de Artistas Visuales (UNAV) --que hoy lo considera su padre inspirador-- luego de mucho batallar para que los plásticos tuvieran una protección social y estatal que los liberara de la intemperie pero también mitigara su eterna soledad ante la creación.
Puedo recordarlo también en la fotografía --eternizada en el registro periodístico de la noche del 29 de julio de 1966-- del joven militante comunista y estudiante de arquitectura que a los 18 años resistió junto a otros los golpes y la cárcel durante la Noche de los Bastones Largos, cuando la dictadura de turno violó la autonomía universitaria y reprimió a sangre y fuego a profesores y estudiantes que resistían en la entonces Facultad de Ciencias Exactas, en la Manzana de las Luces.
Por esa condición de luchador y artista talentoso, Cedrón siempre insistió en que no hay eternidad mayor en una obra que registrar la historia de los otros, los propios, tu pueblo. Y recorriendo momentos de su vida, como siempre, me vuelvo a preguntar qué nos dice Cedrón con su arte. Y repaso su obra, tal como hice en su último catálogo: nos habla de rebelión, nos habla del carácter profundamente subversivo del arte, de dejar registrado en cada huella digital con las que compone sus autorretratos, con la que define la cabeza aindiada del Quijote argentino que la política y el arte pueden revolcarse como una pareja apasionada e interminable en cada trazo, y establecer el grito exacto de la rebelión. Cedrón nos habla en La Nación inconclusa de quienes somos, de aquello que no fuimos, de aquello que nos debemos como argentinos; del vuelo de las cacerolas, de la República en cruz o crucificada. Y desde esa evocación nos lleva a la serie Civilización y Barbarie para recordarnos una y otra vez el pecado original de Adán y Eva en América porque sobre el cuerpo americano, y esta nuestra porción del sur, se llamó Civilización y la Barbarie. Y entonces Adán y Eva derivarán en ese trazo desesperado, porque la condición de la barbarie ante la que el artista se revela es una Humanidad en tránsito, el No lugar como destino, como destierro, y por qué no como inicio de la búsqueda del artista del trazo exacto para refutar la dependencia y la esclavitud para el destino latinoamericano.
octubre 03, 2020
Miryam Hache
Miryam Hache nació a fines de los 80 en Buenos Aires. Cursó
estudios de fotografía, cine, letras y antropología. Participó
de diversos grupos literarios y colaboró como crítica de cine
y literatura con distintas revistas culturales y periódicos. Durante varios años llevó el portal feminista de crítica de ficciones Imaginaciones Fílmicas. Escribió varios libros de poesía y
narrativa, todos aún inéditos. He visto a las mejores mentes de
mi generación trabajando en un call center es el primer libro
que publica.
estudios de fotografía, cine, letras y antropología. Participó
de diversos grupos literarios y colaboró como crítica de cine
y literatura con distintas revistas culturales y periódicos. Durante varios años llevó el portal feminista de crítica de ficciones Imaginaciones Fílmicas. Escribió varios libros de poesía y
narrativa, todos aún inéditos. He visto a las mejores mentes de
mi generación trabajando en un call center es el primer libro
que publica.
He visto a las mejores mentes
de mi generación trabajando
en un call center
He visto a las mejores mentes de mi generación trabajando
en un call center.
Destruidas y famélicas arrastrándose por las calles de un fin
de semana
de furia y rabia
por no disponer más que esos días
para expulsar una libertad contenida sin tiempo
(fuimos sin tiempo, somos sin tiempo).
Y las he visto ser el fuego
que nunca se apaga,
aunque el flujo del capital les cierre las puertas,
una tras otra,
y las convenza,
cada día un poco más,
de que crecer es acumular tonalidades de cosas,
colores coleccionables de todos los plásticos,
de que el arte es el cielo
pero si no se sube a las nubes no existe.
Las he visto acumular libros y dejar de leer para siempre,
sumergirse profanas en la abundancia de la fragmentariedad
del conocimiento codificado en cientos de billones de bytes,
y las he visto queriendo ser bytes,
y las he visto venderse en aplicaciones de bytes,
y nos he visto orgullosas
de esta poderosa conexión intergaláctica a través
de las pantallas,
grabarse los genitales y perderse en la web,
en las redes asiáticas y rusas
de retratos de genitales
de mi generación perdida en la web,
siendo-la web.
Deviniendo etérea pero reviviendo los paisajes y las caras
de nuestros abuelos
en postales vintage reencontradas en mercadillos
de baratijas turcas,
distribuyendo maquinarias fotográficas de otras décadas
donde el arte se olía
y se palpaba,
y nadie devenía
millones de bytes
en aplicaciones reemplazables por sus clones provenientes
de países
en permanente estado de emergencia
que expulsan
sucesivas
e interminables
olas migratorias sin destino,
las he visto llamar emergencia al arte que producían
sus propias manos,
pintar magníficos murales anónimos.
No ser conscientes de lo que añoraban.
Las he visto hacer de la poesía una pura performance
y multiplicar la belleza de las competiciones de slam
por continentes enteros.
Las he visto copiar y expandir modas como incendios,
llamas que iluminan los vastos vacíos que habitamos.
Las he visto recorriendo a pie montañas y templos,
postrarse ante catedrales de otros cultos,
rezarle a la belleza.
Las he visto anarquistas, okupando pueblos abandonados
en Italia y Francia y España.
Las he visto cultivando marihuana y huertos orgánicos
en los resquicios de sus balcones al sol.
He visto
a las mejores mentes de mi generación
desahuciadas de sí mismas,
reconociendo la desposesión más absoluta,
no hay tentativa,
ya lo sabemos: no poseemos nada,
no somos nada,
y hasta nuestros cuerpos le pertenecen al tiempo.
Las he visto replegadas sobre sus vientres entre las mantas,
apegadas a teléfonos móviles
esperando una respuesta,
las he visto contar los días que no han recibido amor,
que no han tocado piel humana,
ordenar a los amantes ya sin nombre en archivos de más bytes
por años y países de procedencia,
asistir a orgías sin culpas
en pisos compartidos, en fiestas de bosques, en cuartos
oscuros.
Las he visto reconocer la transexualidad que siempre había
estado ahí,
darle voz y nombre
y resistir
entre mares de ignorancia y violencia desde todos los frentes.
Las he visto dejar de utilizar las puntuaciones correctas
porque han internalizado que los textos no se terminan,
que vivimos entre los huecos, que el sentido está entre
las líneas
y que estamos todas en el mismo barco hacia ninguna parte,
los he visto amarrarse las piernas a colchonetas inflables
queriendo practicar bondage y yoga porque no había más
religiones posibles.
Las he visto a quienes han aprendido tanto de política
a través de internet
que se han sentido abrumadas por todo lo que sabían
y se fueron a beber.
A quienes han aprendido a automutilarse,
a construir casas de adobe y grandes jardines
de permacultura,
a cocinar comidas exóticas de pueblos extintos,
a viajar sin dinero y a restaurar muebles traídos de la calle,
a quienes han aprendido a deconstruir los perniciosos
ideales del amor romántico
a través de tutoriales de Youtube.
Las he visto enamorarse de youtubers.
Las he visto
en la más honda errancia
de país en país,
de trabajo de trabajo,
de cuerpo en cuerpo.
Las he visto modificarse el cuerpo como ninguna otra
generación jamás en la historia.
He visto
a las mujeres de mi generación
criadas como silentes y muñecas,
pero las he visto rebelarse y quemar escuelas vencidas
y reinventar el lenguaje.
Y los he visto llorar
a todos
porque no les alcanza la piel,
porque no les alcanza la vida,
porque no les alcanza un poema
para expresar
todo lo que han visto.
MiRYAM HACHE (Buenos Aires, Argentina)
De: "He visto las mejores mentes de mi generación trabajando en un call center " en He visto las mejores...
Imagen en Madame Ho
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