I. Bienvenidos a este espacio de poesía
Este espacio está dedicado a la poesía como forma de exploración. No se trata solo de escribir versos, sino de detenerse, observar y traducir en palabras aquello que muchas veces pasa desapercibido: una emoción breve, un recuerdo difuso, una imagen que insiste. La poesía, en este sentido, no es un género cerrado, sino una manera de mirar. Este blog no es un simple o un simple recopilatorio de poemas. Son textos generalemnte seleccionados por mí o por solicitudes de colaboración a los autores. Trato de no limitarme en cánones de moda o de escuela.
II. El estilo: entre lo cotidiano y lo intangible
Los textos que vas a encontrar en este blog se mueven entre lo íntimo y lo universal. Hay una búsqueda constante por capturar lo cotidiano —una calle, una tarde, una conversación— y transformarlo en algo que pueda resonar más allá de la experiencia individual.
El estilo no responde a una única forma. A veces los poemas son breves, casi susurros; otras veces se expanden y toman aire en el ritmo de la prosa poética. No hay una estructura rígida: cada texto encuentra su propia forma según lo que necesita decir.
También hay una intención de claridad. No se trata de escribir para ocultar, sino para revelar. Incluso cuando las imágenes son abstractas, hay un hilo emocional que busca conectar con quien lee. Porque, en definitiva, la poesía no existe en soledad: se completa en la lectura.
III. Primeros poemas en el blog
Silencio
Silencio del poema fallido, del espejo ausente de las
confesiones, de la lengua atascada en el horror.
Silencio del ciego ante un súbito resplandor.
Silencio del ojo hipnotizado por el fuego, y del ojo que se
escruta a sí mismo hasta el llanto o la intriga.
Silencio de la ropa fuera del muerto, del perro desorientado
bajo la noche del eclipse, del barro aprisionado en la
vasija.
Silencio del que apunta el arma a un cuerpo de animal
o de hombre, y silencio cuando guarda el arma
viendo cómo el cuerpo de animal o de hombre se detiene,
pierde luz, cae.
Silencio de la mirada de lujuria, en tanto que la lengua no
murmure corriendo por los labios.
Silencio del humo después de la devastación.
Silencio del que oye un ruido en la noche y permanece inmóvil
hasta que el amanecer enciende las luces de la casa.
Silencio del árbol olvidado por el viento, los pájaros, la
música del estío y el batir de los insectos nocturnos.
Silencio del odio acorazado en el insomnio.
Silencio de la multitud arrodillada como un ramo de orejas
muertas.
Silencio del caracol enterrado en la arena, el que relataba
en los oídos el sonido de la época y lo confundián
con el mar.
Silencio de la mujer que mientras derrama una gota de lágrima
o bilis sobre carnes y verduras, piensa qué está haciendo
allí cocinando para un mortal y no para un dios.
Silencio de las piedras al fondo del abismo, sin mano que las
elijan como proyectil o para arrojar a un muerto, y sin
voces que elogien sus brillos en la lluvia.
Silencio del hueso solitario que se liberó de la jauría.
Silencio de un hombre y un a mujer que convocados por
lo desconocido, al mirarse los ojos inician
la travesía entre la esperanza y la nada.
Silencio de la noche presentida, de Chuang-Tzu después
de no saber si fue o no una mariposa, del libro por el
anteojo roto, de la calle donde una mano pide
compasión.
Silencio del hambre consumada y del pan sobreviviente.
Silencio del que crea su mundo paralelo, cada vez que acostumbra
a sus fantasmas a flotar en las ventanas llovidas.
Silencio del silencio último, el más negro o más blanco
o azul o tibio en otra tierra.
Silencio del alma del estupor.
Silencio que ya no sabe lo cierto ni lo incierto, que es sólo
levedad o transparencia, y calla.
Otra ciudad
Cuando levanto la vista veo nieve,
nieve refulgiendo desde el televisor.
Como siempre, titilan sobre el mapa
los lugares donde una no está.
Seguro extrañaría el mercado de flores
y despertar en este piso octavo
que se abre desafiando al viento.
La verdad es que hubo un solo día de nieve
y que hay una posible segunda versión
para las cosas conocidas.
Las valijas están hechas desde siempre
y además están sobre el sofá
en posición de espera.
Ese momento dura, se sostiene,
es una manera de estar:
estar a punto de ser abandonado.
El pozo negro de las valijas hechas,
reverso del desembarco:
el deseo humano por lo incompleto
que se refleja, dicen,
en la predilección por lo pequeño,
lo breve, el fragmento.
IV. Una pausa necesaria
La poesía también trabaja con el tiempo. No el tiempo cronológico, sino ese otro, más subjetivo, que se estira o se contrae según lo que sentimos. En muchos textos aparece esta idea de lo suspendido, de lo que está por suceder o acaba de pasar. Ese umbral es, quizás, uno de los lugares más fértiles para escribir.
Sin llaves y a oscuras
Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito
dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.
Entonces salí al pasillo para tirar la basura
y detrás mío, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así también podría ser la muerte:
un pasillo oscuro,
una puerta cerrada con la llave adentro
la basura en la mano.
V. Sobre el lenguaje
"No hay ideas sino en las cosas", dijo William C. Williams. Prefiero los poemas de lenguaje directo, el mínimo de lenguaje elusivo. Un lenguaje inmediato próximo al referente. No implica reglas ni restricciones para el blog. Aquí encontrarán poemas de majestuosos giros sintácticos, metafísica a pleno y también lenguaje informal anti retórica.
Los árboles botticellianos
El alfabeto de
los árboles
se deslíe en la
canción de las hojas
las líneas
transversas de las sutiles
letras que enunciaban
el invierno
y frío
refulgen
verde esmeralda
con
la lluvia y el sol --
los simples y estrictos
principios de
las ramas rectas
aparecen atenuados
por levísimos
retoques de color, rasgos
de devoción
las sonrisas del amor-
........
hasta que las frases
desnudas
se mueven como bajo el vestido
las formas de una mujer
y exaltan desde el silencio
enardecido de deseo
la supremacía del amor
en verano ---
En verano la canción
rompe a cantar
y deja en sordina las palabras---
El árbol
Para Alicia y Lucho Delboy
En el bosque que bordea la carreteraun árbol ha desenterrado una de sus poderosas raíces
para abrazar una peña blanca.
La tierra no le fue suficiente:
la raíz es una extremidad
donde el árbol se apoya para subir aún más alto.
No conozco el nombre del árbolpero sus largas ramas caen lacias y rápidas
como una cascada
sobre la peña.
Como te lo digo: para el lenguajesubir y bajar son dos conceptos enfrentados,
y nunca se funden.
Mejor ven a la carretera,
Para Alicia y Lucho Delboy
En el bosque que bordea la carretera
para abrazar una peña blanca.
La tierra no le fue suficiente:
la raíz es una extremidad
donde el árbol se apoya para subir aún más alto.
No conozco el nombre del árbol
como una cascada
sobre la peña.
Como te lo digo: para el lenguaje
y nunca se funden.
Mejor ven a la carretera,
la mismidad del doble movimiento del árbol
sólo se resolverá limpiamente en nuestros ojos.VI..Un espacio en construcción
Este blog no pretende ser definitivo. Es, más bien, un proceso en marcha. Cada texto es una aproximación, un intento, una forma de acercarse a algo que nunca termina de fijarse del todo.
Si llegaste hasta acá, ya sos parte de este recorrido. Leer también es una forma de escribir, porque cada interpretación completa el sentido de lo que está en la página.
La invitación es simple: quedarte, volver, recorrer los textos y encontrar en ellos algo propio. Porque, en el fondo, toda poesía es un diálogo.

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