Laura García Del Castaño


El sabor de lo desecho




ahora que vacilamos
como dos trozos de madera en el mar
el oleaje nos distancia
a una medida en la que podemos sentir
la resignación
una fuerza de tempestad mayor
a nosotros mismos
la respiración del destino
que nos quiebra
algo insiste entre nosotros
y con esa ansiedad
alimenta este muerto
porque lo perecedero se impregna mejor
en el vacío
lo sabemos nosotros y ese perro callejero
que desgarra
el sabor de lo desecho


Mujer-de-pelo-corto

De: "Los demonios del mar", Ediciones del Dock, 2015
Otros poemas de Laura García del Castaño, aquí

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Luis Benítez: Un exilio donde se encuentra una figura olvidada

Alejandra Maggio: Sometido a su euforia

María Lanese | Mejor seguir como si nada fuera a durar

Anne Talvaz