Hans Magnus Enzensberger

El poeta Hans Magnus Enzensberger señala con el dedo la cámara. Viste un saco gris y está sentado perfil a una computadora. En el fondo se observan estantes con numerosos libros

Nuevos motivos por los que los poetas mienten     
 

 
Porque el instante 
en que la palabra feliz 
se pronunciano es nunca el instante de la felicidad. 
Porque los labios del sediento 
no hablan de sed. 
Porque por boca de la clase obrera 
nunca oiréis las palabras clase obrera. 
Porque el desesperado
no tiene ganas de decir
«estoy desesperado».
Porque orgasmo y Orgasmo
son incompatibles.
Porque el moribundo, en lugar de decir,
«me estoy muriendo»
no emite más que un ruido sordo
que nos resulta incomprensible.
Porque los vivos
son los que rompen el tímpano de los muertos
con sus terribles noticias.
Porque las palabras acuden siempre demasiado tarde
o demasiado pronto.
Porque de hecho es otro,
siempre otro,
el que habla,
y porque aquel de quien se habla
calla.



HANS MAGNUS ENZENBERGER
(1929, Kaubfberen, Baviera / 2022, Munich, Alemania)
De: "El hundimiento del Titanic", Anagrama, 2015
Traducción: Hebertto Padilla 
Imagen en  Sport

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