Versión topográfica de la orina de mi perro

Pedro Donangelo


AHORA, ocioso, 
paseo a mi perro 
en horas desacostumbradas. 
Incómodo, (o algo así, no definido) 
por la frecuencia de mis circunstancias 
en los ojos de los demás, 
bordeamos otra vez el paredón rojo
y me detengo
para crear la versión topográfica
de su orina. Una isla,
un archipiélago donde brama el mar
y azota al acantilado.
La isla se extiende
sobre un país siempre en ciernes.

Más que la lámpara del asceta o una siesta,
necesito un estruendo,
ahora ocioso y repetido
en los ojos de enfrente.


© PEDRO DONANGELO

Publicar un comentario