César Cantoni
Mi perro me habla
Mi perro me habla y yo lo escucho.
De ahí, tal vez, proceda su sabiduría.
No fue a la escuela,
no tuvo guías que lo guiaran
ni consejeros que lo aconsejaran.
(éste es su mérito más grande)
y, además, con alegría
(algo poco habitual en el que piensa).
En su filosofía, no cabe el platonismo.
Tampoco hay margen para ídolos
ni mitos traídos de los pelos.
(Como no recibió bendiciones,
nadie lo tiene en cuenta en el debate;
no es más que un perro indigno, aseguran,
y le arrojan un hueso con desprecio.)
Sí, mi perro me habla y yo lo escucho.
a veces, yo también le hablo a mi perro,
donde mis ojos sólo ven la bruma
del discurrir civilizado.
De: “Un arte invisible”, Libros de la talita dorada, 2016)
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