Luis Benítez: Un exilio donde se encuentra una figura olvidada

El poeta ocasional | Luis Benítez

una voz que creció omitida en las palabras    




lancé mi piedra a lo desconocido 
y rompí la ventana del idioma 
todo de una vez la herramienta y el sitio 
los árboles los olores el seguro de vida se entregarán 
en esta respiración única 
 
lo que estamos viviendo ahora es un retroceso 
una voz que creció omitida en las palabras
pierde sus pistas de distancia entre los matorrales
hay un golpe en la puerta y se abre la vieja historia
esta ilusión de que todo empieza siempre
es un exilio donde se encuentra una figura olvidada
y para un huésped que no se espera
allí un grano de arena pesa como una bendición

nos encontramos con el disfrute
como con un desconocido que tropieza
con nosotros en la calle y sin pedir disculpas
ni sacudirse la ropa comienza una conversación
caminamos siempre por la patria de lo imprevisto
lo posible es una nueva versión de lo imposible
y la primera vez que alumbró un sol
el cielo estaba lleno de nada


Deja que hable Ezra Pound



Si no tienes nada que decir cállate
deja que hable Ezra Pound
desde las sombras el espléndido anciano
desde la fina línea de agua
el magnífico anciano
te muestra los genuinos billetes de su fortuna
y todos brillan legítimos peces
de un río infinito que sí
ése nunca se detiene.
Si no tienes nada que decir cállate
los altos caballeros las damas abigarradas
que vivieron y murieron y nacieron por esta sola causa
no pueden tener al lado
el tartamudeo de un enano
la cojera de un monedero falso
que delata que el oro de sus verbos
carece de aquella delgada línea de agua
esa finesse salvaje la impecable mancha
que no adorna la cabeza del animal escrito
—que cruza sólo un instante por el papel—
sino que sale de adentro del animal desfondado
de las vísceras vivas donde corre la sangre real
—ésa de donde proviene el color del colorado—
y palpita afuera como un monstruo de luz
como una imagen sin otra capilla que cada cosa
de cada universo posible e imposible
la que podría muy bien ser adorada
de pie y sin velos sin altares ni nada
—ni siquiera acólitos—
bajo el nombre de nuestra señora de los verbos
nimbada de estiércoles y nervios
de eclipses y novas oh tú
alta y baja sublime maliciosa
poesía que reinas sobre la amplia noche
y el delgado día


Un insecto en enero



mínima en la ventana una presencia activa
apenas diferente del aire en su elemental dibujo

más seis patas y dos alas que el cuerpo verde
apenas una línea que atravesó
millones de años en su aleteo
desde los ollares de los dinosaurios
hasta el sobrio y frío presente en mi ventana
nunca fue más grande y jamás abundó:
cuando plantas que hoy son la hierba
alcanzaban alturas y redondeaban formas colosales
unos pocos como él se elevaban
hacia las lejanas copas con no poco esfuerzo
de esas mismas delicadas membranas
que frente a mí apenas mueve o que reposan
allí donde refleja el todo otro vasto mundo
que también le pertenece
su victoria hecha de un silencio seguro
como todas las cosas.



La suerte del amor en la posmodernidad


Alguien dijo que nada queda de distinguido en este mundo
Salvo el hábito de la cacería de osos polares
En el verano ártico. Aunque parezca obscena,
Es una actividad ejecutada seriamente:
Familias enteras viven de este afán de conservar
Algo distinto, inmaculado todavía.

Hay hombres serios cada primavera calculando
Que con lo que dé el verano enviarán en invierno
A sus hijos a la escuela. Sucede en tierras tristes:
Kholokohak, Furstboro, Saint Felicien
Son algunos de esos lugares donde,
A medida que se retiran los mosquitos
Y la niebla cede, tienden la vista a lo lejos
O acechan el teléfono, atentos
A la agencia que solicitará sus servicios.

Dos meses después, cuando todo haya sido concertado,
La aurora boreal hará iridiscente el paisaje cubierto
De nieve sucia mezclada con barro y ramas,
Grandes montones peligrosos por donde
Estos hombres graves fumarán sus Marlboro
Guiando pausadamente al extraño al mismo sitio,
Al mismo oso muerto el verano anterior.

Luego las fotos, los mesurados festejos,
La alegría que tiene que haber en ese momento.
La alegría es un deber como cualquier otro.

Cualquiera sabe que la ballena azul
Es el más grande animal que jamás haya existido
Y que no se conoce actualmente su número,
Aunque se estima que quedan demasiado pocas
Para el decoro del planeta.
Un animal tan enorme debe ser, asimismo, conservado.

Los sonares y electrodos de la base 
de estudios de la vida marina en Maryland
Han detectado un nuevo sonido emitido por las grandes azules:
Es como un aullido asqueroso, un chillido de miles de ratones
Encerrados en las bocas de estas bestias, donde pueden
Estacionarse cómodamente algunos automóviles.

Achicharra los nervios escuchar ese sonido.
Hace veinte años no existía.
Pero los códigos sólo se conservan desde entonces.
Se dice que son tan pocas, que han desarrollado
Ese sonido especial para llamar al imposible otro
De su especie. Es el deseo, que busca su eficiencia.

Que a veces, pasan su vida entera recorriendo
Los siete o más mares que hay buscando, buscando.
Finalmente mueren emitiendo ese sonido,
Cada vez más débilmente, hasta que cesa del todo
Y unas decenas de toneladas de carne se depositan
En el légamo del fondo del sueño.

Una remesa nueva y silenciosa, al cabo de un tiempo
—fácilmente calculable— trocada en alguna capa más
De grano fino que engrosa la cubierta.

También están el tipo la tipa que descubren en la carroña
Que les ha tocado en suerte muy buenas cualidades:
La nobleza es una cuestión de la imaginación. Hace la vida
Más llevadera desde el desayuno hasta la cena.

Luego, lamentablemente, se sueña toda la noche con lombrices,
Grandes lombrices anilladas que te comen las articulaciones lentamente.
Tienen todo el tiempo de este mundo.

Pero ella/él son lo mejor que nos podía haber pasado.
Mira si no todavía fresca esa gotita de sangre,
Esa gotita, que es todo lo que queda aquí, a la vuelta,
Del desgraciado/la desgraciada que se había animado
A vivir sólo consigo. Entiéndase: a solas con todo Eso.

Claveteando la puerta infatigablemente, arrimando muebles,
Poniéndole toda suerte de obstáculos, hasta comprender
Que es el monstruo mismo quien nos alcanza los clavos.

Desgraciadamente son la gente
Más romántica de este mundo. Sufren todavía más,
Dulces transformaciones del hombre y la mujer,
Obligadas a salvarse de la locura por el travestido salvavidas,
Adán con portaligas, Eva con bigotes, representando
Incansablemente, dulcemente, áridamente,
A los últimos héroes de la sexualidad.

No son ciertamente ninguna alternativa.
Ya tampoco tienen ninguna novedad.
Hay una rutina, siempre
en lo humano hay una rutina.

¿Y qué hay de los vampiros, el don juan tirapedos,
la chica del adiós sin caspa sobre las tetas mayúsculas,
torneada a la lentejuela sobre la barra? Nadie
en su sano juicio tomaría eso en serio.
Pero bien pensando, ya no queda nadie
En su sano juicio en este fin de siglo.
Hasta esas reminiscencias son posibles.
Claro que habría antes que proyectar una película o dos,
Poner música, no sé, crear un clima que se hiciera
A sí mismo sostenible. Pocas cosas dependen
Tanto del ambiente. Habría que andar siempre
Con toda esa escenografía al hombro,
Y eso es trabajo duro, pesado alquilar tantos camiones.
Definitivamente otra cosa que no sirve.
Existe también la cuestión del presupuesto.

La hora exacta, los extras preparados, las luces, los diálogos casi,
Casi naturales, esa mesa blanca, el florerito, la curva del gabán exacta,
Exacta. Aquí el amor es cuestión de exactitud. Hay matemáticas.

Impensable el tema de los hijos que desayunan y vuelven luego
De la escuela, el pijama a rayas, esas madres contentas, los primos,
Las tías, los abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, toda la colección
De cretinos en “un largo viaje hacia el final de la noche”, oh Céline,
Confundidos en un inaudible aplauso que es el de toda la especie.

Lo de la simulación es otro tema, todo sería más fácil si fuera posible,
De alguna real, definitiva manera, someter al otro.
Si nos creyera, si no se retorciera de risa cuando lo dejamos solo,
Creyendo que creímos que creía. Porque detrás del ojo brilla
Siempre esa luz fatídica, ese jugar a los dados solamente
Porque todas sus facetas están en blanco.

El amor, esa Cosa, esa porquería que insiste.




De: "Antología esencial", Barnacle, 2025
Otros poemas de LUIS BENÍTEZ, aquí

Ha recibido el título de Compagnon de la Poèsie de la Association La Porte des Poètes, con sede en la Université de La Sorbonne, París, Francia. Miembro de la Asociación de Poetas Argentinos (APOA), de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la República Argentina (SEA) y del Centro PEN Argentina. Entre otros reconocimientos ha recibido el Premio Internacional de Poesía La Porte des Poètes (París, 1991); el Segundo Premio Bienal de la Poesía Argentina (Buenos Aires, 1992); el Premio de Poesía de la Fundación Amalia Lacroze de Fortabat (Buenos Aires, 1996); el Primo Premio Tuscolorum di Poesia (Sicilia, Italia, 1996); el Accesit 10éme. Concours International de Poésie (París, 2003), el Premio Internacional para Obra Publicada “Macedonio Palomino” (México
, 2007) y el International Best Poets & Translators Prize (República Popular China, 2024). Según la londinense Ars Notoria Magazine es considerado una de las voces más destacadas de la poesía argentina contemporánea y referente de la poesía latinoamericana actual. Sus 45 títulos de poesía, ensayo y narrativa han sido publicados en Argentina, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia, México, Rumania, Suecia, Venezuela y Uruguay.

Leo Spitzer, el mayor representante de la estilística como corriente crítica, afirmaba que el sendero que nos conduce al alma de un texto comienza a partir de una intuición. Y en su notable ensayo en torno a la obra y la figura de Virgilio, Pierre Grimal subraya que para el autor de Eneida el conocimiento es intuición, visión mística en el sentido epicureísta. Desde la primera vez que me acerqué, hace décadas ya, a la poesía de Luis Benítez supe –con ese saber inequívoco que se autoriza a sí mismo: la intuición- que colindaba con el recogimiento, la meditación, el hondo y fecundo ejercicio de pensar; tal intuición se ha acentuado con el tiempo transcurrido. Aquello que si una definición demanda se ha dado en llamar, a falta de nombre más ajustado, “poesía metafísica” y que en Argentina tiene una tradición señera, algunos de cuyos nombres más reconocibles, entre tantos otros, son Antonio Porchia, Alberto Girri o los sucesivos tomos de “poesía vertical” de Roberto Juarroz.   
La poesía de Luis Benítez reconoce una raíz inequívocamente metafísica, y conduce al lector a ese lugar que Agustín, de Hipona, supo denominar con la expresión “íntima interioridad”, ese sitio donde el temblor de la sensibilidad se funde con el rigor intelectual, esa fusión que también puede nombrarse como “poesía metafísica”.
 
Osvaldo Gallone

Tony Hoagland

Gramática de gorriones



Los gorriones son ese tipo de gente
que perdió la guerra hace miles de años;
como castigo los despojaron a todos de su color;
cafés y beiges y grises se aferran a los esbeltos
tallos de carrizo en la ciénaga, y apenas y se ven
contra el oscilante pasto quemado.

Tengo que manejar dos horas a la costa,
cruzar los desnudos rastrojales de milpas pisoteadas,
las granjas desvencijadas y en ruina,
el agua en las acequias que está tan quieta y llena
bajo un cielo de octubre de dieciocho colores
–grises todos.

Cuando Emma dijo: “Me cambiaron los planes”,
y clavó la vista en sus manos; cuando Bethany dijo:
“Me quiere pero no bien”,
el día estaba siendo así en nuestros adentros: muy a destiempo:
Se-Renta-Casa, sin amueblar;
garaje con buzón destartalado;
café con vista al lago cerrado por razones personales.

Y los pájaros como soldados derrotados
ocultos entre matorrales que nos llegan al pecho.
Cuando los gorriones se alzan sin motivo aparente
y dan amplias y cortas vueltas contra el vasto cielo pálido,
¿qué tanta importancia puede tener?

Como si mi tristeza hubiese sido una especie amenazada,
como si mi ánimo fuera un área de humedales costeros
necesitados de protección federal,
un lugar en donde nunca se iría a planear un desarrollo,
pensado para siempre como un baldío.

Esto es lo que dejé atrás al ir hacia adelante.
Cada vez que siento que soy un bueno-para-nada
regreso aquí a pararme y a observarlo:
mojado y quieto como una huella en el lodo;
medio oculto entre los oscilantes ocres,
agachado como un asentimiento.


TONY HOAGLAND (1953, Fort Bragg, Carolina del Norte, Estados Unidos de NA)
Fuente: Letras Libres
Traducción: Pedro Serrano
Enlaces: Círculo de poesía | Berna Wang

Fernando Molle

Fernando Molle | El poeta ocasional

Los días de Ramírez     




Para Ramírez 
son iguales 
todos los días. 
 
Cuando salen  
de la escuela 
todos pasan 
y le pegan. 
 
Porque Ramírez
lleva un conejo, 
nunca se ríe.    

En la cara,
en la boca, 
en los ojos,
en los dientes:

cuando termina
la escuela, 
todos pasan
y le pegan.

Todos los días
pasan los chicos,
los preceptores, 
los profesores.

Todos los días
pasan los padres,
los familiares,
y el director.
Todos los días
son iguales
para Ramírez.

Porque Ramírez
lleva un conejo,
nunca se ríe.


Extracción de la Caja de Ahorro




A ver si de una vez la ponemos y mojamos
en la Biblioteca del Sindicato del Seguro,
junto al documentalista acromegálico abrazado,
a los pinos de los Parques Nacionales,
en competencia fratricida con el géiser 

piensa Cordero palmeando a Lorenzutti,
que gira caminando en la puerta,
rodeado de vidrios no polarizados,
a veinte metros de María Martha,
que hace un rulito con una birome
en una boleta de Caja de Ahorros
del Banco Cooperativo de Caseros.



Terminación del pesebre



Desprovisto de interés para el frenólogo coreano,
el pesebre viviente entra en la morgue,
para enfriar rencillas intestinas
y fijar roles, según dice Melchor.

Las cuatro cabras y el burro,
entran como caballos
ante los guardapolvos 
de los no-docentes encorvados
a librar de paja las baldosas.

La Estrella de Belén, al entrar,
ilumina al elenco que se ubica y se enfría:
todos adentro de las heladeras que cerramos,
antes de empezar en la radio el partido.



Devolución del papagayo vacío




¿Y el abuelo? 
                      Se muere en la Clínica Bancaria, 
luciendo la remera negra con la calavera
que anteayer le trajo 
su sobrino nieto heavy,
para seguir hablando de los radicales
con el pulmón sin perforar que le queda.

BLOODY MEGADEATH
dice en la remera,
en letras góticas multicolores,
debajo de la calavera 
que fuma y que sonríe;
debajo de la remera
vuelve a toser el abuelo.

Los residentes le miran el pecho,
y opinan de música cruda,
a pasos de las piernas de las enfermeras 
que tienen nietos en la edad del pavo.

En cualquier momento lo bajan a Yrigoyen 
dice durante cinco semanas.

Después devuelve intacto el papagayo, 
y muere dormido en los brazos de Alejandra.


FERNANDO MOLLE (1968, Ciudad de Buenos Aires, Argentina)
De: "El despertador y el sordo", Ediciones Barnacle, 2025 
Enlaces: Opcitpoesía
Imagen en Indiehoy








Pablo Ingberg


Pablo Ingberg en “El cielo no sé”, integra la dualidad referencial en una evidencia armónica y trascendente: un texto donde se mixturan y encabalgan varias figuras y varios sentidos (los ayeres y el hoy y, tal vez, el mañana), a partir de la experiencia de lectura que fusiona un instante presente y un instante pasado, lo contrario del tiempo que pasa (“encierra en libros su isla desierta”).

Leer es decidir y establecer un vínculo de diálogo con un interlocutor imaginario al que por momentos, en este caso, el emisor se dirige y evoca o cita y adopta como patrimonio común, que no solo sirve de telón de fondo, sino que actúa como un personaje más, influyendo y participando en los poemas: traduce por otros medios inquietudes, ideales y esperanzas (“Con ese arte alzaron templos de oro / y escribieron la historia del futuro”).

A partir de situaciones puntuales o libres asociaciones privadas, logra captar la vida y el ambiente a veces dichoso, a veces infortunado de la época, sin necesidad de patetismos del anecdotario que se dirimen, o que debieran dirimirse, en los divanes, sin buscar sonoridades especiales porque conoce las herramientas de las que dispone la lengua en la que escribe: le basta el ritmo simple y espontáneo de la poesía (“La luz es un bien escaso / y no hay gobierno del azar / que resuelva dónde cae”).

Alberto Cisnero



Proyecciones




Al fondo de la noche a la derecha
hay una puerta azul por donde pasan
los sueños a una sala de espera
de la oportunidad de proyectar
en la pantalla íntima
de un par de párpados dormidos
rollos viejos y nuevos de películas
de todo género posible o imposible



Otros mundos en éste




Vivir para contarlo
es el título de una novela
un tren tomado alguna vez
a una estación del año
en donde uno aparece en ruinas
que cuentan una historia
por la que caminaba construyendo
para después poder contarla
aquí y ahora siempre
algo así como el mito
del vuelto de la muerte
para contar el más allá más acá
sin ir más lejos



Es infinita esta pobreza abandonada




La moneda del sol se deposita
en la alcancía gris del horizonte
en el reino paulatino de la noche
la carencia nos iguala poco a poco
ningún cuerpo echa sombra somos ya
todos cuerpo de sombra entre las sombras
y el oro ausente de la luz
proyecta en las alturas del anhelo
un cielo negro negro negro
agujereado apenas por las balas de plata
de diminutas desesperaciones



El cangrejo ermitaño




De su intemperie original
el cangrejo ermitaño halla refugio
en la concavidad de un caracol
una espiral de túneles secretos
que a su frágil deriva abre una puerta
a una tiniebla de la que apropiarse

Allí crece internado en oquedades
para envolverse de la hostilidad
sospechada al acecho en el afuera
y acomodando el crecimiento
a esa espiral de túnel y tiniebla
va adquiriendo la forma interior
de esa externa dureza prestada
de modo que al mirarse en el espejo
desnudo de envolturas caracólicas
vería informidades

Pero el entorno ve tan sólo al cascarudo
ese informe armonioso en apariencia
que rehúye de costado

Hasta que un día una princesa azul
besa al bello durmiente y disuelve la cáscara
y todo es intemperie original


PABLO INGBERG (1960, Dolores, Buenos Aires, Argentina)
De: "El cielo no sé", Barnacle, 2025
Imagen en SurySur

Alí Calderón: Hay una transparencia que lastima

El poeta ocasional | Alí Calderón

Sarajevo    




El viento es frío quema 
y hace temblar a quien aguarda 
el sordo paso del tranvía 
Los ancianos reclinan 
la cabeza en el vidrio 
El tedio de vivir les surca el rostro 
Empañan los cristales con miradas 
perdidas su lejana indiferencia 
Es Sarajevo el sol 
se encaja en los disparos de mortero
las ruinas las fachadas
Hay una transparencia que lastima
el vuelo el rumbo de las aves
Lontano  
las colinas y al acecho
caen sobe la Sniper Alley
Nada me asombra ya ni me resigna
si dices que te vas
que sólo sabes irte
Las aguas del Miljacka
corren de pronto envejecidas
oscurecen su paso bajo el puente de Princip
De un disparo perfecto asesinaron
aquí a un Archiduque
Nosotros hemos muerto
hasta el hartazgo muchas vidas juntos
En el umbral de una iglesia ortodoxa
alguien observa cómo
se consume la luz de las candelas
Extintas ya las teas se remueven
Ha quedado vacío el kirostatis
Welcome to hell advierten
grafitis de otro tiempo
Del infierno no queda
sino esta lenta calma
prolongado después que nos habita
Los gatos hurgan en bolsas de basura
Crece la yerba en lápidas de parques cementerios
Ha cruzado el tranvía deja
un estruendo el temblor
del aire tras los rieles
quizá un recuerdo
nada



AHORA que la noche es una flor carnívora de sombra
y que todo destello en la negrura
invoca antiguas llagas que humillaron la carne
ahora que silencio y día son
la ceniza que me habita estarás
collar de flores y rasguño
atemperada
ignota en otras manos
Deslazado por el viento y esparcido
un escándalo descenderá por tu cabello
Se agitarán tus pendientes al terso ritmo de tu risa
y ahora será un punto en el tiempo
plegado para siempre entre nosotros
Ahora tus tacones de alta aguja inundarán la casa con su eco
ensayarás el gloss de escarlata tono el escote sport
las fragancias de discreto dulce
La distancia será el ahora que se extienda hasta más allá
de lo tocado por la vista
y ahora
mientras me consumo en el aire enrarecido
y desmaquillas en lento espiral tu rostro
arde tu desnudez bajo mis párpados
Ahora que tu nombre está rodeado de polvo y de mutismo
que no mudarán en carne mis palabras nominándote
que presagio serás inacabado
y no habrás de aparecer de pronto si te pienso
ahora justo ahora
ahora
me quiebro




ALÍ CALDERÓN
(1982, Puebla, México)
Fuente: Facebook Oscar V. Conde
Imagen en mirada malva


W.H. Auden / Giles Deleuze: La opinión sobre los otros

Jim Moore

Jim Moore | El poeta ocasional

Se observa una persona de edad, pero de aspecto juvenil con una gorra negra y gran visera de estilo deportivo. Viste una remera también negra con una gorra deportiva. Está apoyado sobre una pared color beige

A donde me lleve    


Al olivar más allá 
de Bassano, y a la mancha azul grisácea de la colina más allá, como el humo de un fuego que no deja de arder. 

        A un hombre muerto llamado Cristo, y margaritas cerca de su rostro gris, pintor
       anónimo, bizantino, primer piso de la Academia.

A la cara de Lida cuando nos contó cómo los fascistas
sacaron a su padre de la casa, la hizo ver cómo le disparaban.

        Cerca de rosas silvestres a lo largo de las vías del tren en St. Paul
        donde Dale Street comienza a salir de la ciudad.

Cerca de rosas silvestres, en cualquier lugar.

         A ese niño en Irak, acostado en un colchón, llorando,
         su padre muerto sin ninguna razón más que nosotros.

El asiento trasero del coche, el día después de Pascua, mirando a cinco monjas grises
caminar lentamente a través de la luz menguante por las escaleras de la catedral hacia Dios.

         A estos cuervos más negros que cantan desde la rama rota en la cima del almendro,
         las flores van y vienen. Como si un dios gritara en su interior, toda la belleza huyó.

A ti, niña, que estás de pie bajo el ciprés justo después del cementerio de la ciudad, saludando
mientras pasaba tan rápido que nunca me di cuenta de lo corta que es la vida.

          Dormir con sus sueños y luego, despertar, de nuevo en la historia.
          A la muerte y a la esperanza de Dios, y, por el amor de Dios, a Filippo Lippi, a la belleza

A los extraños en busca de la belleza, es decir, a nosotros en necesidad,
a nuestra desesperación, qué interminable, qué necesario.

          Fumar en la colina al amanecer y el camino blanco que no lleva a ninguna parte, 
          vacío como siempre.

          A la forma en que las cosas desaparecen sin dejar rastro, llevándome cada vez con ellas.


Where it takes me



To the olive grove past Bassano, and the blue-gray smudge
of the hill beyond, like smoke from a fire that won’t stop burning.

To a dead man called Christ, and daisies near his gray face,
anonymous painter, Byzantine, first floor in the Accademia.

To the look on Lida’s face when she told uTs how the fascists
dragged her father from the house, made her watch as they shot him.

Near wild roses along the railroad tracks in St. Paul
Where Dale Street begins to leave the city.

Near wild roses, anywhere.

To that boy in Iraq, lying on a mattress, crying,
his father dead for no reason save us.

The back seat of the car, the day after Easter, watching five gray nuns
walk slowly through the failing light up the cathedral stairs toward God.

To these blackest of crows calling out from the broken branch on top of the almond tree,
blossoms come and gone. As if a god is crying out within, all beauty fled.

To you, little girl, standing under the cypress just past the town cemetery, waving
as I drove past so quickly I never noticed how short life is.

To sleep with its dreams and then, waking, again into history.
To death and the hope for God, and, for God’s sake, to Filippo Lippi, to beauty

To the strangers in search of beauty, that is, to us in need,
to our desperation, how unending, how necessary.

To smoke on the hill at dawn and the white road that leads nowhere, empty as always.
To the way things disappear without a trace, each time taking me with them.


JIM MOORE (1943, Decatur, Illinois, Estados Unidos de NA)
De: "Prognosis", Graywolf Press, 2021
Fuente: Jim Moore poet
Versión Google en español
Imagen en libnews

Sergio Sepúlveda: Los años se irán como una promesa sin vías

El poeta ocasional | Sergio Sepúlveda

La imagen muestra un retrato en interiores de un hombre con camisa azul claro y una bufanda gris oscuro. Está sentado frente a una ventana desde la cual se ve vegetación afuera, lo que sugiere un entorno tranquilo y posiblemente hogareño o artístico. En la pared, a su derecha, cuelga una fotografía en blanco y negro que parece representar una escena urbana o arquitectónica, con edificios y una calle o sendero. La luz natural entra desde la ventana, iluminando suavemente al sujeto y creando una atmósfera acogedora, como de entrevista, reflexión o lectura.

El libro de poemas Civilización y barbarie (Buenos Aires Poetry, 2022), del escritor chileno Sergio Sepúlveda (Rengo, 1985), indaga en el quiebre de las relaciones interpersonales en una sociedad dominada por las lógicas de mercado. La temática principal que se deja entrever es una crítica al sistema económico y la forma en que los vínculos humanos se modelan en base al consumo.  

Esta crisis actual del sujeto se conforma como un hilo conductor y expresa la soledad a la que nos enfrentamos en el mundo actual. El autor ofrece una mirada sobre la caducidad de los cuerpos, el temor a envejecer en una realidad dominada por la juventud y la levedad de nuestra existencia. Con un estilo minimalista y de concisión descriptiva, el escritor narra pequeños mosaicos de lo cotidiano y de aquello que nos rodea. Uno de sus poemas dice:


LOS años se irán como una promesa sin vías
Y nuestra carne quedará vacía.
Seremos desechados
Quedaremos obsoletos en la compra/venta
Y un nuevo producto nos reemplazará en la cadena.
Gritaremos en el bullicio de nuestra pantalla táctil
Donde nada importa
Donde nada queda.



Las cruces




Es el movimiento de las olas
la hierba que se agita
en la lejanía de los insectos
ya no es necesaria la distancia de los objetos
he tratado de olvidar este cuerpo 
desechable.
La levedad de este piso
lo imperecedero del licor y del fuego
el abrigo de tu cuerpo
es el último destello
es quizás el único triunfo
al final de la noche.



SERGIO SEPÚLVEDA (1985, Rengo, Chile)
Imagen en Il punto quotidiano

Anne Talvaz


PARA la Fiesta de Muertos 
Cori me hizo una 
Calaca-una mujer-esqueleto. 
 
Baudelaire ya lo dijo bien 
si me perdonan este atajo. 
 
Esta la mía-es de papel mâché 
y yo encima le puse un sombrerito sobre su cabeza tan redonda y lisa 
 
Oscilando sobre mi mesa de trabajo 
más o menos chueca por ser artesanal
"arte popular mexicano"

De hecho
a veces le hago cosquillas a Calaca bajo el mentón
le acaricio la cabeza
como a un animal

"arte popular mexicano"
así es como la presento
como se las presento

Dicho esto, a los europeos les parece horrible
y si no estuviéramos en Europa
no me tomaría el trabajo de exhibirla.



POUR la Fiesta de Muertos
Cori me fit une/ Calaca -une dame-squelette.

Baudelaire a déjà bien dit la chose
si vous me pardonnez ce raccourci.

Celle- ci-la mienne-est en papier mâché
et j'ai encore perché un bibi sur sa tête si ronde et lisse

Oscillant sur ma table de travail
plus ou moins bancale car artisanale
"art populaire mexicain"

De fait
il m'arrive de chatouiller Cala- ca sous le menton
de lui caresser la tête/ comme à une bête

"art populaire mexicain"
c'est ainsi que je la présente
que je vous la présente

Cela dit, les Européens la trouvent horrible
et si nous n'étions pas en Europe
je ne me donnerais pas la peine de l'exhiber.


ANNE TALVAZ
(1963, Bruselas, Bélgica. Reside en Paris, Francia)
Fuente: Diario de Poesía
Traducción: Jorge Fondebrider
Imagen en Marché de la poésie

Carlos A. Capella


Unidades desmedidas     




la distancia se apropia de la distancia 
que esparce el gesto que fuga 
 
se alarga sobre la línea de tiempo 
y queda extendida 
como una regla o un trazo 
 
qué extraño este dolor en los huesos



Cardinal




en una esquina de semáforos
llega la llamada
desde países intangibles

cambiar todo por nada
ya que corazón no es dínamo
y todo sin nada es nada



Relevo de la zona



en plena tarde
se hacen evidentes el pie inestable
y la plena tarde

todo es amenaza o todo es presa
tras el decoro de la ciudad
como una campana de cristal
como una casita de palabras
a la que alguien selló la salida




CARLOS A. CAPELLA
(1961, Buenos Aires, Argentina
De: "Actas capitulares", Amazon Kindle, 2022

Viendo en particular: Ignacio Vleming

V     




Voy a enseñaros las postales que compran los turistas. 
Esto es exactamente lo que quiero deciros. 
Dos niñas con vestidos tradicionales 
no son un souvenir. 
Fuera de foco abren sus manos 
para pedir limosna. 
  
 

VI 




Los viejos bulevares son la parodia de lo que fueron,
porque perdidos en sus aceras
nosotros ignoramos el valor de los pasos,
el precio de unas botas cosidas en Tailandia
por menores de edad.
Sencillamente nos da lo mismo,
con ellas los pies vuelan
y los modelos flotan en las pantallas de los dispositivos.
¿Acaso no sabemos quién le limpia la mierda
al chico pelirrojo?
«No quiero que me griten los hijos de la inmigración».



VII




Pronto recordaremos las cúpulas, las torres
desmochadas, el viejo caserón que hacía esquina
sin el trino vivaz de los gorriones, al borde
del abismo de su extinción.
Las humaredas bajaron a los túneles del metro
y lamieron los muros. Esta mañana
hay polvo de oro en los párpados del revisor.






IGNACIO VLEMING
(1981, Madrid, España)
De: "La revolución exquisita", La Bella Varsovia, 2022
Enlaces: Letras Libres
Imagen en 3trsreinos
Publicación original: 11/1/2023

Novedades Barnacle


Mis textos publicados por Barnacle Ediciones. 2025



Horacio Warpola

Horacio Warpola / poesía mexicana



III.    


No es que te haya olvidado,
es que decidí mejor pensar en otras cosas.

Incluso cuando borrarte del mundo virtual
no bastaba con desvanecerte de la tierra.

Había 351 mensajes nuevos en tu bandeja de entrada de Gmail,
eran 275 notificaciones de Facebook,
16 personas habían comenzado a seguirte por Twitter;
lo demás era basura:
recados,
despedidas
y llanto.

Como si dejarte un post o un tweet
hiciera que el dolor se encoja;
tal vez un consuelo para los que no pudieron decirte
unas últimas palabras
con la pútrida esperanza de que fueras a responder con
un «me gusta».

Fue muy complicado eliminarte,
envié un mail extenso a los administradores para explicarles
que habías muerto,
y que los muertos no están en Facebook,
ya no escriben en sus muros.

Respondieron al día siguiente enviando una clave y un pésame.
Pensé en el hombre que reenviaba el mail,
pensé en todas las personas que han muerto
y siguen flotando en internet,
perdidos entre htmls y wwws.

Pude ver sus blogs como tumbas,
sus perfiles llenos de epitafios y homenajes.

Me sentí muy triste por todos ellos.


gob.mx 



Las expectativas que mi gobierno quiere que tenga son medias
Digo -mi gobierno- porque aunque no sea mío me pertenece en el patriotismo
y en los impuestos y en la rutina
No soy un drogadicto no tengo grandes deudas
Conozco el mundo y a los animales salvajes a través de la televisión
y no puedo dejar de sentirme mal porque mi realidad es la ficción de otro
Mi ficción no es la realidad de nadie
Estoy cansado de abrir y cerrar las canillas
como si eso fuera vivir
Abrir y cerrar canillas
Hasta donde sé una flor no se queja de ser una flor
Un tornillo ama ser un tornillo
Estoy joven y a veces me siento como un viejo
y a veces me siento como un niño
Son los treinta -dicen-
No quiero quedarme a medias
A mi gobierno le conviene
que sea una trucha en un estanque de crianza
fácil de pescar fácil de devorar
Llega el momento en donde tomas el auto
y lo estrellas en cualquier barda
Las bolsas de aire te salvan la vida
-las bolsas de aire-
eso para mí es la poesía
Estrellarme cuando quiera sin morir
siempre a medias
Como mi gobierno desea 



Poema de los drones



Nadie rebaje a lágrima o reproche
una aeronave que vuela sin tripulación humana a bordo
esta declaración de la maestría
también conocida en español como vehículo aéreo no
tripulado
de Dios, que con magnífica ironía
pretende reproducir la facilidad de vuelo del abejorro
me dio a la vez los libros y la noche
pero también entrega pizzas.


HORACIO WARPOLA (1982, Alizapán de Zaragoza / 2024, Querétaro, México)
Fuente: Digo palabra

Dorianne Laux: Música suficiente

Dorianne Laux / poesía estadounidense

La imagen muestra a una persona de cabello largo, vestida con una camisa clara, de pie junto al tronco de un árbol grande y rugoso. El entorno parece ser un bosque o parque, con vegetación visible al fondo. La fotografía está en blanco y negro, lo que le da un aire nostálgico o artístico, y resalta la textura marcada de la corteza del árbol en contraste con la suavidad del cabello y la ropa. Tiene un estilo introspectivo, como si captara un momento de quietud o conexión con la naturaleza.

Música suficiente    




En ocasiones, cuando hacemos un viaje largo
y ya hemos hablado bastante y escuchado
música suficiente y parado dos veces,
una para comer, una para contemplar el paisaje,
caemos en este ritmo de silencio.
Se balancea hacia atrás y hacia adelante entre nosotros
como una cuerda sobre un lago. 
Tal vez lo que no decimos sea 
lo que nos salva.



Enough music




Sometimes, when we’re on a long drive,
and we’ve talked enough and listened
to enough music and stopped twice,
once to eat, once to see the view,
we fall into this rhythm of silence.
It swings back and forth between us
like a rope over a lake.
Maybe it’s what we don’t say
that saves us.


Otro poema de DORIANNE LAUXaquí
De: "What We Carry" (BOA Editions, Rochester, 1994) en "Poetas norteamericanos en dos siglos", vol. II, selección y versiones de Jonio González, Ediciones En Danza, Buenos Aires, 2020.
Imagen en Saint Mary's

Ngũgĩ wa Thiong’o















Primero nos dieron sus lenguas. 
Dijimos que no pasa nada, que podemos hacerlas nuestras. 
Entonces dijeron que primero debíamos destruir las nuestras. 
Y dijimos que no pasa nada, porque con las suyas nos convertimos en los primeros. 
Los primeros en comprar sus aviones y sus máquinas de guerra. 
Los primeros en comprar sus coches y su ropa. 
Los primeros compradores de lo mejor que fabrican con lo mejor que tenemos. 
Pero cuando dijimos que podíamos superarlos 
haciendo lo mejor con lo mejor que tenemos
lo nuestro con lo nuestro
nos dijeron que no, que teníamos que comprárselo a ellos
aunque hubiéramos sacado lo mejor de lo mejor.
Ahora nos obligan a comprar lo mejor que ya han usado
y cuando dijimos que podíamos defendernos y fabricar lo nuestro
nos recordaron que conocen todos los secretos de nuestras armas.
Sí, nos obligan a comprar lo mejor que ellos ya han usado.
De segunda mano, lo llaman.
En swahili se llaman mitumba.
Armas mitumba.
Coches mitumba.
Ropa mitumba.
Y ahora el FMI impone universidades mitumba
para producir intelectuales mitumba.
Exigen que cerremos todos los departamentos
que dicen
que tenemos que mantenernos firmes,
el mejor terreno desde el que alcanzar las estrellas.
Pero los políticos mitumba se arrodillan ante el FMI,
la Fundación Internacional Mitumba,
y gritan
Sí, señores
Nosotros, los imitadores neocoloniales, exprimimos el mejor bakshish.
La cultura mitumba crea MaTumbo kubwa
para unos pocos con mentes mitumba.


Glosario: Mitumba
: de segunda manoMaTumbo: estómagoBakshish: soborno.


NGUGI WA THIONG'O (1938, Karmiriithu, Kenia / 2025, Buford, Estados Unidos de NA)
Fuente: EspaiMarx / Vijay Prashad
Enlaces: Ngugi wa Thiong'o Foundation  
Imagen: Pagina12

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